Hay un grupo de hombres en los que me incluyo que nos da placer ver a nuestra parejas tener sexo con otros hombres, pero por si a alguno le parece poco les digo que no es solo eso, eso es como el comienzo.
Quiero decir que no solo es que nuestra mujer tenga sexo con otro sino que debería haber, casi que como una obligación diría yo un sentimiento de humillación, sentirse menos que el amante y por contrapartida sentir placer que de la pareja por fin haya encontrado un macho que pueda satisfacerla mientras uno cumple a la perfección su papel de esposo, novio, etc. nunca de amante.
Nosotros como esposos o novios nos sentimos tranquilos y placenteros de qué ella tiene una persona que la satisface plenamente en la cama, nosotros solo nos queda darle las herramientas para que ella lo lleve a cabo y sí preocuparnos porque nuestro rol de esposo o novio sea cumplido con creces.
En mi caso desde muy joven encontré sin querer el placer en ese lugar de segundón, el placer de ser humillado sin entender porqué eso te daba placer.
Mi primera novia me confesó en una pelea con apenas 17 años que me engañaba con un tipo de 35 que tenía tremenda facha, muchas se lo querían coger al pibe y fue ella que lo logró. No es que lo logró porque era más bonita que las demás, fue porque era más puta, eso lo tengo claro.
Y para hacerme sentir más humillado aún (a ella le encantaba hacerme sentir así a pesar de que no sabía que a mí me gustaba) me confesó que el amante le había enseñado a “coger por la cola”, con esas palabras. Eso me lo dijo luego de que nosotros en la intimidad habíamos intentado varias veces pero entiendo yo que por la inexperiencia habíamos fallado y nunca pude metérsela del todo.
Gracias a dios hoy tengo una esposa que me ama tal cual soy, que comparte conmigo muchas cosas del diario vivir y que sabe que para satisfacer sus necesidades de mujer, de puta cuenta con un par de amantes que sin sentimientos de por medio la cogen como a una puta cualquiera, y eso es lo que ella necesita de ellos.
Por una lado tiene una amante más novio que por tener tremenda facha ella disfruta de su compañía y por otro lado un pibe de veintipocos años con tremenda verga que la humilla continuamente y la hace sentir la más regalada de todas y eso para ella es como la miel para las moscas.
Mi esposa de a poco ha ido aceptando el placer que genera en mí simplemente sabiendo detalles de sus encuentros, contándome con cierto remordimiento como pendejo la lleva en su viejo auto a una playa descampada cerca de la cuidad y la coje sobre el capot mientras está el riesgo latente de que alguien más que pasa la vea en esa situación, vivimos en una cuidad relativamente, chica, y que alguien conocido la vea no es tan alocado pensarlo.
Eso es placer para ambos, ella de sacar la puta que lleva dentro y que conmigo nunca lo haría y para mí el placer del cornudo oprimido que solo tiene sexo con su esposa de forma tradicional en la cama una vez cada tanto y que las veces que ha intentado innovar en algo su esposa le ha dicho que no porque le da vergüenza… y en verdad se lo guarda para el amante.
3 comentarios - Cuernos… placer que no se explica