You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Ley nude 10: Naughty Hot, estrella del porno

En este relato, les contaré algo que marcó mi vida Sissy e hizo que las humillaciones aumentaran muchísimo más que hasta ahora. Debido a que Isa y mamá subían videos míos desnudita, así como fotos y ya me había usado con vecinos y conocidos, un día, al email de mamá, le llegó una solicitud de NAUTHY HOT, una productora porno de mi país, el cual decía lo siguiente:
Estimada Carmen, hemos visto los recientes videos de su nena Sissy y me preguntaba si le gustaría ganar algo de dinero con ella. Estamos haciendo un casting para contratar chicos que no tengan problemas en feminizarse para un video porno en nuestra industria, muy bien pagado. De salario y condiciones hablaríamos en la entrevista y sería necesaria una prueba para ver si es lo que estamos buscando.
Por favor, si está interesada, mande un email de confimación en un plazo no superior a 48 horas.
Atentamente, Marcos Jimenez.
Cuando mami me enseñó el email, estaba extasiada.
— Vas a participar — me aseguró — Verás que bien lo pasas.
Por supuesto, mami no tardó en dar la noticia a Isa, a quien le encantó. Así pues, mami, esa misma noche, habló por teléfono con Marcos, el director de la productora, y quedaron en que mami me llevaría a NAUTHY HOT la semana siguiente.
Una semana después, yo me dirigía junto a mami hacia el casting. Mami me había bañado. Durante el trayecto en coche, fui sin ropita, tan solo la jaula rosa de castidad, unos pendientes en forma de corazón y perfume amor amor colocado en el cuello. También llevaba peluca rubia con una coleta hecha por mami. Nada más.
El viaje duró tan solo una hora y mami mientras iba diciendo:
— Portate bien princesa, quiero que seas toda una estrella porno. Ya verás, que va a ser divertido.
Y dicho eso, rio.
Mami aparcó en el parking de un edificio, que es donde estaba la dirección de Marcos. Al parecer, el casting lo haría en su casa. Únicamente para evitar problemas, mamá me vistió con falda de colegiala y top blanco junto a deportivas rosas. Echo eso, salimos del coche y fuimos hacia el ascensor, donde mamá y yo subimos hasta la tercera planta y luego fuimos al apartamento 2C, que es donde Marcos vivía. Mamá pulsó el timbre y un minuto después, abrió Marcos.
Marcos tenía el cabello corto negro, ojos azules. Llevaba una camiseta negra y vaqueros. Era musculoso. Sonrió y nos saludó.
— Marcos aquí te entregó a María.
— Gracias Carmen — respondió Marcos —. Yo te avisaré cuando terminemos.
— Muy bien.
Dicho eso, mami se marchó y yo me quedé a solas con un extraño que pretendía follarme y hacerme actriz porno.
— Pasa — me ordenó.
Obedecí y al pasar, vi que un pequeño pasillo era la entrada del piso. A la izquierda había una cocina, a la derecha un dormitorio y enfrente el salón. Otra puerta a la derecha daba al cuarto de baño. Marcos me guió al salón, donde había otra puerta que daba a un despacho, el cual tenía una mesa de madera y dos sillas. Él se sentó en una y yo en la otra, al otro lado del escritorio. Entonces, Marcos dijo:
— Así que eres Sissy.
— Sí — musité.
— Ya he visto los videos que ha subido tu mamá de ti. Tienes potencial, y desde luego, vienes preparada. Hueles muy bien.
— Gracias — dije avergonzada.
— Necesito, sin embargo, saber si vas a ser una buena profesional. ¿Serás capaz de obedecer cualquier orden y hacer cualquier cosa? Si superas esta prueba, te diré en que consiste el vídeo. Sino, siempre puedes masturbarte luego cuando lo publiquemos.
Aquello me dejó roja y muda de vergüenza. Dije:
— Soy muy obediente señor.
— Eso me ha comentado tu madre, pero ahora vamos a comprobarlo. Para empezar algo fácil: quitate la ropa.
Sin dudar ni rechistar, lo hice. Ya lo había hecho antes y estaba acostumbrada. Aunque no terminaba de gustarme que un extraño me viera desnuda.
Lentamente, me quité la falda y luego el top, dejando ver mi cosita enjaulada y mi cuerpo todo depilado. Marcos abrió los ojos al verme, se acercó a mí y me dió lentamente una vuelta para observar mi cuerpo desnudo.
— Pareces toda una niña — alabó él —. Muy bien, vamos bien.
Yo me sonrojé.
— Ahora quiero que te toques — me ordenó.
— Tengo mi… mi pitito encerrado señor — dije tímidamente.
— Bueno, no es eso lo que vas a tocar princesa — respondió sonriente Marcos — sino tu culito.
Obediente, me puse de espaldas a él con el culo en pompa y empecé a meter y sacar deditos de mi culito. Dos dedos, para ser más exactos. Adentro y afuera. Cada vez más deprisa. Cómo sabía que le gustaría, comencé a gemir mientras lo miraba. Lo noté mirarme con ojos golosos y ya sabía como iba a seguir la historia.
— Suficiente bebé — me ordenó.
Paré y luego él me ordenó que lo desvistiera. Me acerqué a él y le quité la camiseta, dejando ver pectorales muy sexys y una tableta por barriga. La calentura que sentía subió. De tan cerca, podía oler su perfume. Tragué saliva mientras me arrodillaba y le desabrochaba el pantalón, dejando paso a un boxer gris con un gran bulto ya formado. Por orden de Marcos, lamí suavemente el bulto de su boxer y luego él se los bajó, mostrando su gran verga erecta goteando líquido seminal. Me cogió en brazos y me llevó a un dormitorio cercano, donde me lanzó sobre la cama de matrimonio. Él se subió encima y pronto noté todo su hermoso cuerpo encima de mí. Pegó los labios a los míos y me dio un tierno beso que yo correspondí.
Con su lengua jugó con mi boquita unos minutos. Yo notaba su saliva en mi lengua. Luego, sin esperar, empezó a meter en mi culito su polla. Su gruesa polla de veinte centímetros de largo. Poco a poco, empezó a meterla y yo a gemir mientras seguía notando sus besos. Rodeé con mis bracitos su cuello y acaricié su cabello hasta que los huevos chocaron con mi culito. Y empezó a penetrar. Adentro, afuera. Sacaba toda la polla menos el glande y luego volvía a meter. Primero despacio, para luego ir cada vez más deprisa. Con cada embestida escuchaba los huevos chocar con mi culito y yo gemía. Siguió así unos minutos más y luego me agarró en brazos y siguió penetrándome y besándome al mismo tiempo.
Cuando ya se hubo cansado, me ordenó estar en cuatro patas, como la perrita que era y eso hice. Entonces, sentí su miembro dentro de mí otra vez, me agarró de las caderas con firmeza y empezó a penetrarme mientras la cama temblaba. Adentro, afuera, adentro y afuera. Una y otra vez. Con cada embestida, yo gemía cada vez más. Notaba su miembro duro y potente embistiéndome. Estaba claro que follaba a menudo porque lo hacía con facilidad y con una naturalidad que no solía ver. Estaba claro que el casting solo había sido una excusa para poder follarme a gusto.
Después de embestir, me puse de rodillas y comenzó la mamada. Lamí sus huevos y recorrí el tronco mientras alternaba dando besitos. Él gemía y me acariciaba.
— Sigue así princesa.
Llegué al glande y empecé de verdad la mamada. Chupe todo su miembro: glande, tronco y testículos. Adentro, y hacia afuera. Todo mirándolo a los ojos.
Seguí chupando su miembro, duro, palpitante. Finalmente, como era de esperar, a Marcos le entraron ganas de correrse.
— Mantén la boca en la polla, zorra — ordenó —. Vas a tragarla toda.
Se notaba que solía dar órdenes y estas se cumplían, por el tono de su voz. Empezó a follar mi boquita cada vez más rápido mientras su respiración se agitaba. Sus huevos se agitaban también y notaba su polla dando golpes en mi boca. Menos mal, tenía la nariz para respirar, porque por la boca ahora no me era posible.
Y finalmente, un gran chorro de semen fue expulsado de su verga hasta mi boquita. Tras unos segundos, dejó de escupir leche (tenía mucha leche, debía haber estado aguantando las ganas) y me ordenó que no tragara aún. Luego, retiró la polla de mi boquita.
— Déjame ver.
Abrí la boquita. Estaba llena de su leche. Satisfecho, hizo algunas fotos y luego, por orden de él, tragué su leche y tocó el turno de limpiar su polla.
— Tu mamá me ha dicho que limpias las pollas de escándalo.
— Sí — asentí, avergonzada.
— Pues adelante.
Tal como él ordenaba, lamí sus huevos, que tenían algo de semen, luego su tronco, que tenía más y finalmente, su glande, que es donde estaba concentrado la mayor parte del semen. Metí la boquita y, chupando, terminé de limpiársela, dejándola impecable. Marcos me miró asombrado y contestó:
— Impresionante. Lo haces mejor de lo que dicen. Y eres muy obediente. Eso me gusta.
— Gracias.
Marcos añadió:
— Has pasado la prueba de sobra. Voy a llamar a tu mamá. Os contaré de qué va el vídeo que vas a grabar. Espero te portes como aquí.
Dicho eso, llamó a mamá y se vistió.
Mamá llegó al cabo de una media hora. En ese tiempo, no me vestí. Marcos prefería que estuviera desnuda. Tenía ganas de ir a orinar y Marcos me concedió permiso. Oriné sentada. Luego, mamá llegó y fuimos al despacho de Marcos, donde Marcos dijo, una vez estuvimos sentadas:
— María se ha portado estupendamente.
— Me alegro — mami me miró orgullosa.
Luego de eso, Marcos dijo:
— La temática del video es sencilla: se trata de una orgía.
Yo tragué saliva. Había hecho alguna orgía, pero en un video porno era distinto.
— ¿Y de qué va? — quiso saber mamá.
— El argumento trata de un nene blanquito que llega a casa de sus amigos negros y estos deciden feminizarlo y convertirlo en su esclava sexual, pues en esta historia, los blancos son sumisos a los chicos negros.
Mamá me miró golosa. Estaba encantada con la idea.
— Debe saber que todos los análisis de ETS se ha llevado a cabo y es un entorno seguro. Se rodará en un chalet de mi propiedad a las afueras de la ciudad. Habrá intimidad. Es Porno amateur. Solo estaré yo grabando y quizá, ocasionalmente, me ayude alguno de los actores.
Una vez nos dio sus nombres, nos marchamos. Tendría que ir al chalet dentro de tres días y ya allí me alojaría hasta que acabara de rodarse la escena.
Me vestí antes de irme y, en el coche de camino a casa, mami dijo:
— Así que una orgía. Estoy deseando ver el vídeo y que lo suban en todo internet. Vas a ser famosa nena.
Yo tragué saliva. No quería eso por nada del mundo, aunque mi calentura quisiera lo contrario.
Pero finalmente, el día del rodaje llegó. Durante los días previos, mamá se lo contó a Isa, quien se rió mucho y se burló de mí. Luego, a papá, que solo sonrió y dijo:
— Ese dinero nos vendrá bien.
Fue entonces cuando empecé a oírlos cuchillear a veces. Algo planeaban y no era bueno. Pero no lo sabría hasta que volviera a casa tras rodar la escena.
Como mamá e Isa subían videos míos a plataformas porno (y empezaba a tener seguidores) , mamá decidió que subiría mi vídeo ahí también o, por lo menos, lo compartiría.
Y llegó el día. Marcos fue a buscarme personalmente. Mami me preparó para ese momento. Me puso camiseta rosa, faldita de colegiala y deportivas rosas. Por supuesto, la jaulita colocada en su sitio, sin haber recibido ningún arruinado de momento. Decir que la calentura era bestial era quedarse corto.
Marcos me hizo subir a su auto, de copiloto y comenzó a conducir. Su casa estaba a las afueras, así que tardamos una hora y media en llegar. Durante el viaje, Marcos dijo:
— Mi idea es rodar la escena en solo un día. Cuando lleguemos, conocerás a los actores y os daré unos minutos para que habléis. Luego, os diré donde vamos a rodar. Todo será natural, es decir, no voy a daros indicaciones. Tu solo debes obedecer lo que te digamos sin rechistar ¿Sí?
— Si señor — musité.
Marcos sonrió, complacido.
Al llegar, vi que su casa estaba en el campo, alejado de cualquier otra casa. La casa era bonita: una fachada de ladrillos, pero bien cuidado y una verja por puerta. Marcos aparcó el coche delante de la puerta y salimos. Me cogió de la mano. La notaba cálida. Llegamos a la verja y usó la llave para abrir. Ya adentro, vi que la entrada era un pequeño jardín, con un sendero de piedra en medio. Caminamos hasta la puerta principal y, una vez abierto, dio paso directamente a un salón grande. Tenía una mesa rectangular en medio, un sofá negro de tres plazas y una tele de cincuenta pulgadas a la derecha. A la izquierda había un cuarto de baño y, al lado, una cocina.
Sentados en el sofá, había cuatro chicos, todos ellos de tez oscura, pero con ojos de diferente color. Uno de ellos los tenía azules, otro, verdes, otro castaños y otro los tenía grises. Dos de ellos eran calvos, los ojos verdes y ojos castaños, mientras que los otros dos tenían el cabello negro y otro rubio, tintado.
Los cuatro vestían vaqueros, deportivas y, salvo uno de ellos, todos tenían camisas. El de ojos verdes tenía camiseta negra.
— María, te presento a los chicos — dijo Marcos.
El de ojos verdes se llamaba Samuel, mientras ojos castaños era Jordan. El rubio se llamaba Rubén y el chico de pelo negro se llamaba Jason y era extranjero. Los demás, habían nacido aquí.
— Encantado — dijeron ellos.
Tras las presentaciones, Marcos anunció que iría a revisar el set de grabación y que en media hora regresaba. Yo sabía que era para que nos conociéramos mejor.
Una vez se hubo marchado, los chicos me invitaron a sentarme con ellos. Tímidamente, me senté en un hueco que me dejaron, justo en medio de los cuatro chicos. Sentí entonces como el calor subía por mis mejillas y noté mis piernas temblando. Tragué saliva. Estaba algo nerviosa y asustada, tuve que reconocer. Todos ellos eran hombres guapos, altos (mínimo metro ochenta tendrían) y tenían pinta de estar musculosos. Yo me veía como una muñequita a su lado.
— Así que eres Sissy — dijo Jordan.
Asentí, tímida.
— A nosotros nos encantan las muñequitas como tú — dijo Sam, acariciándome el mentón.
— Por eso nos prestamos a hacer el vídeo — dijo Jordan.
— Nos lo pasaremos bien — dijo Jasón y me guiñó el ojo.
Aunque ya había participado en orgías, aquello era muy distinto. Se trataba de follar con cuatro hombres negros, con la fama que tenían y que eso iba a ser grabado y subido (aunque no sería el primer material que subían de mí, si iba a ser el que más diera que hablar). Lo pensara como lo pensara era altamente humillante, cosa que querían Isa y mami. Y papi, claro.
Uno de los chicos, Rubén, me acarició la pierna, sonriente. Estaban deseando follarme. Seguramente, Marcos ya les había hablado de mí y sabían lo tímida y sumisa que podía llegar a ser. Durante la media hora, hablamos y tuve que confesarles lo que me gustaba que me hicieran: perrito, cabalgar, fantasía alumna, profesor… además, tuve que decir como me inicié en esto. Como sabía que la que me podía caer si decía toda la verdad, dije la versión que mamá me ordenó decir si preguntaban:
— Pues, mi mamá descubrió que me gustaba ser sissy y accedió a ayudarme. Me feminizó y logró que aceptara mi lado femenino.
— Vaya. Y ¿y lo hiciste con algún chico? — preguntó Jordan.
Yo asentí.
— Con un amigo — musité roja de vergüenza.
Era mentira, claro. Jamás podría olvidar que fue mi papi quien me arrebató la virginidad. Y que seguía follándome. Por alguna razón, eso me puso más caliente.
Fue entonces cuando Marcos entró al salón, diciendo que el set estaba listo y que saliéramos al patio trasero.
Al hacerlo, vi que el patio trasero era precioso: tenía una piscina rectangular en medio, un suelo de piedra y tenía un sofá cama montado en el porche. Al no haber casas vecinas, era el lugar ideal para grabar y follar sin que te molestaran. Vi una cámara de 4k montada de pie delante del sofá cama. A bastante distancia para no estar encima, pero lo bastante cerca como para grabar todo.
Así que aquí vamos a grabar comprendí.
— Muy bien — dijo Marcos —. La cosa va así: María, tu obedecerás en todo a estos chicos. Esto es porno amateur. Follad como os plazca. Pero id cambiando posturas ¿vale? Quiero perrito, cabalgar, que alguien, por favor, la coja en brazos y la folle. Y metedle dos pollas en la boca y una en la boca y el culo. Y la piscina la usaremos también, que para eso está. María, voy a encender la cámara. Cuando lo haga, te desvistes ¿vale?
Yo asentí. Todo mi yo temblaba como si tuviera frío pero nadie pareció notarlo. Si lo hicieron, lo ignoraron.
Marcos encendió la cámara.
El vídeo porno había empezado.
Saber que me estaban grabando fue poco más que incómodo. Pero intenté ignorar la cámara. O mejor dicho: ignorar que miles de personas verían mis vídeos. De todas formas, tenía ya algunas visitas en la página en la que mamá e Isa subían vídeos míos. Así pues, me quité lentamente el top, y luego procedí a bajarme la faldita, con lo que mi jaulita quedó al descubierto. Noté las expresiones de los chicos. Estaban encantados.
Me deshice de las deportivas. Ya estaba. Totalmente desnuda. Entonces, Jordan se acercó suavemente hacia mí. Los chicos ya estaban desnudos y exhibían grandes pollas negras que eran difíciles de ignorar. Me acarició el mentón y luego acercó suavemente sus labios a los míos. Me dio un tierno beso mientras con la otra mano tocaba mi cosita en castidad. Fue entonces cuando se acercó Rubén y me besó también. Cuando me quise dar cuenta, iba besando a uno y a otro mientras los otros dos se quedaban al margen (por el momento).
Jordan me empujó al sofá cama y me puso en cuatro. Su verga en mi culito no se hizo esperar y lo mismo hizo Rubén.
Adentro, afuera. Los otros dos chicos, Sam y Jason, se masturbaban sus enormes miembros. Una parte de mí estaba encantada de ser follada por esos hombres. Hombres fuertes, guapos, altos.
Adentro y afuera. Mi boquita sentía el hermoso miembro de Rubén, su liquido seminal. Las pollas de los chicos eran enormes, entre dieciocho y veinte centímetros. Desde luego, ellos sí cumplían el estereotipo de chicos negros con pollas negras.
Notaba los huevos de Jordan chocar en mi culito y escuchar su sonido. Entonces, por algún tipo de acuerdo no verbal, ambos retiraron sus pollas y fue Jason quien se sentó en el sofá cama, donde él me agarró en brazos. Lentamente, fui notando como su polla iba entrando en mi culito. Su polla era más grande que la de Jordan. Entonces, Sam se puso a mi izquierda y Rubén a mi derecha.
— Ve chupando nuestras pollas, bebita — dijo Rubén.
Asentí y empecé. Lamía la verga de uno y luego la de otro. Lamí sus glandes y luego chupaba una polla y luego otra. Hacia la mitad, no hasta el fondo. Todo mientras notaba la polla de Jason dentro de mí, gruesa y poderosa. Fue entonces cuando empezó a embestirme y a cabalgar. Los dos chicos se retiraron y yo me encontré apoyando mis manitas en sus pectorales y acercando mis labios a él para besarle. Dulces y suaves besos con lengua. Que rico…
Ese fue el punto en el que olvidé que me estaban grabando. Al menos, durante un rato. Aunque parte de mí, claro, seguía con conocimiento de eso.
Adentro, afuera. Arriba, abajo. La polla de Jason no paraba y seguía dando fuertes embestidas en mi culito. Adentro, afuera. Al rato, me tumbó en el sofá y me agarró las piernas, que colocó cuidadosamente en sus hombros. Entonces siguió embistiendo mi culito al tiempo que se aproximaba a mí y me daba tiernos besitos en los labios y el cuello. Sentir sus labios en mi cuello era sensual y me mataba. Gemí.
Más besos, más embestidas. Entonces me preguntó:
— ¿Has hecho un 69 alguna vez?
Yo negué con la cabeza.
— Pues vamos a hacerlo.
Sacó la polla de mi culito. Me sentí vacía. Dio la vuelta e introdujo su polla en mi boquita, al tiempo que él introducía su lengua en mi jaulita. Aquello era jugar en desventaja, pensé. Él sentía todo el placer, pero yo no lo haría. Sin embargo, aquello dio comienzo. Mi primer 69.
Yo chupaba su polla como sabía hacer: adentro, y afuera. E incluso jugaba con mi lengua en su glande, lamiéndolo y chupándolo. Se sentía deliciosa.
Él, en cambio, lamí y daba suaves besos a mi jaula. Por tanto, yo no sentía casi nada, solo su lengua en mi jaula. Pero no en mi cosita. Escuché algunas risitas. Aquello era humillante. Entonces recordé que me iban a ver muchas personas y mis mejillas se incendiaron.
Estuvimos así un rato hasta que él consideró que era suficiente y entonces me ordenaron arrodillarme. Sam se acercó y me tocó hacerle una mamada. Primero que nada, lamí sus huevos, recorrí su tronco con la lengua y terminé en el glande. Entonces, empecé la mamada. Esa vez sí, tragué hasta el fondo. Y lo miré a los ojos en el proceso. Nuevamente, adentro y hacia afuera. Sin dejar de mirarle. Chupé su pija todo el tiempo, mientras notaba la dureza de su miembro. Era consciente de que, si no hubiera tenido entrenamiento previo (cortesía de mamá e Isa), nunca hubiera sido la perrita que estaba siendo en aquel vídeo. Los otros chicos nos rodearon y fui cambiando de pollas, pero en todas hacía lo mismo: lamer, chupar, besar, mirarlos a los ojos.
Pero el video no había terminado todavía.
— Tengo un poco de calor — dijo Jordan —. ¿Nos damos un baño?
— Me parece bien — contestó Sam y el resto estuvo de acuerdo.
Jason y Jordan me cogieron de la mano y fuimos hacia la piscina. Eso obligó a Marcos a coger la cámara y acercarse con nosotros. Salvo él, que se quedó afuera grabando, todos entramos en la piscina. Los chicos empezaron a darme tiernos y suaves besitos mientras me metían mano en el culito o en la jaulita.
Jordan me cogió en brazos y, al tiempo que nos dábamos suaves besos (yo rodeé su cuello con mis bracitos), empezó a penetrarme. Adentro, hacia afuera. Yo gemía. Todo mientras nos dábamos besitos. Repetí con Sam, pero Jason quiso que le hiciera otra mamada. O mejor dicho: follarme él la boca. Cuando metí mi boquita en su miembro, él me agarró la cabeza y empezó a meter y sacar rápidamente. Yo gemí. Sus huevos se bamboleaban hacia adelante y hacia atrás mientras seguía follando mi boca. Cuando noté que iba a ayacular, se detuvo y retiró la polla de mi boca, dejándola llena de líquido seminal.
— Estar en la piscina me ha entrado ganas de orinar — dijo Rubén, pícaro.
— Bueno — dijo Jordan — yo he oído que esta perrita es un baño portatil.
— ¿Es cierto María? — preguntó travieso Jason.
— Sí — respondí tímida.
— Entonces creo que mearé en tí — respondió Rubén —. Abre la boquita váter.
Arrodillaba en la piscina (en la zona que menos cubría) y muerta de vergüenza, abrí la boquita. Rubén colocó su hermosa polla en mi boquita. La punta de su miembro muy cerca de mi totalmente abierta boca. Pronto, líquido amarillento empezó a salir de su pene e inundó mi boca.
El chorro de orina siguió cayendo mientras el resto miraba expectante. Hubo algunas risas de Sam y de Jason. Terminada la orina, tenía la boca llena de pipí.
— No tragues aún — dijo Sam —. Ahora voy yo.
Al igual que su compañero, un chorro amarillo salió de su pene e inundó mi boca, que ya desbordaba orina y cayó por la barbilla, cayendo parte de esta a la piscina. Si a Marcos le molestó, no hizo comentario alguno. Supongo que le agradaría, ya que su video gustaría más.
Los otros dos chicos mearon también e incluso sacudieron parte de su orina, que cayó en mi rostro. Solo entonces, pude tragar la orina de los cuatro chicos, la cual era muchísima. Se notaba que se habían aguantado para esto. Tragué. Sabía a rayos, pero al menos estaba acostumbrada. Si es que eso podía ser algún tipo de consuelo.
Luego tocó el turno de limpiar sus pollas. Para ello, usé mi lengua y lamí sus glandes e incluso recorrí su tronco. Tras eso, salimos de la piscina, me tumbaron otra vez en el sofá cama y entonces, con mis piernas bien abiertas, Jason procedió a meter su verga mientras Sam hacía lo propio con mi boquita. A su vez, Jordan y Rubén se colocaron a mi lado y yo agarré cada polla con mis manitas y empecé a masturbarlos. Todo eso al tiempo que los chicos follaban mi boca y mi culito. Yo masturbaba rápidamente los miembros de Rubén y Jordan y estos gemían y me miraban sonrientes. Escuchaba la respiración agitada de los chicos que me estaban follando. Fue entonces cuando, de repente, Jason eyaculó en el interior de mi culito. Noté un gran chorro de esperma cálido y espeso dentro de mí. Luego, vi como disimuladamente, Marcos le daba un Plug anal a Jason. Antes de que Jason sacara su polla de mi culo, Sam se corrió en mi boca. Leche caliente llenó mi lengua de un sabor ya conocido.
— No tragues todavía — dijo Sam.
Entonces, Jason colocó rápidamente el plug anal, justo después de sacar su verga. Eso impidió que escapase mucho semen y solo un hilillo de este salió de mi culito, manchando el sofá.
Era el turno de Jordan y Rubén. Sam sacó la polla de mi boca y luego, Jordan empezó a masturbarse encima de mí. Veía su mano derecha bambolear arriba y abajo su enorme verga. Pronto, un gran chorro de semen salió disparado con violencia y me inundó el pelo (o peluca), y el rostro. Escuché risas. Rubén era el último.
Este se masturbó rápidamente y un gran chorro de semen espeso y caliente inundó mi vientre.
Estaba hecho. Por orden de Sam, tragué su semen y luego puse el culito en pompa para la cámara, enseñando el plug anal. Con mis deditos, cogí algo de semen de mi vientre y lo metí en la boquita, chupándolo y poniendo cara de nenita golosa.
— ¡Corten! Dijo Marcos, complacido.
Una parte de mí se sintió aliviada de que hubiera terminado el video.
— Muy bien hecho María — me alabó Marcos —. Tienes futuro en la industria. Subiré el video en un rato y en unos días os diré qué éxito tiene.
Hecho eso, me tocó regresar. Ni que decir que volví bañada en semen masculino a casa, con mamá riendose de mí. Esa noche, ella y yo vimos el vídeo que subió Marcos a las páginas porno. Esa noche el éxito fue discreto: unas cientos de visitas, pero a la mañana siguiente, el vídeo ya tenía ¡miles! Y mamá recibió la llamada de Marcos, quien estaba asombrado. En los días posteriores, el vídeo ya lo había visto casi un millón de personas y mamá recibió ofertas de otras productoras porno para ser actriz porno. Claramente, mamá dijo que sí.
Tras dos semanas del vídeo, mamá me dijo una noche, tras acostarme en la cama:
— María, Isa, papi y yo hemos decidido que, a raiz del vídeo porno, además de ser una estrella del porno, vas a ser también una puta. Bueno, ya lo eres, pero ahora cobrarás.
Rio. Luego añadió:
— Mucha gente me manda emails preguntando si eres prostituta. Y ¿porqué no? Ganarás dinero (que me darás a mí en su totalidad) y así papi, Isa y yo no tendremos que trabajar tanto. Seremos tus proxenetas. ¿Entendido?
Asentí.
— Bien. Ahora a dormir, puta.
Me dio un besito en mi jaulita (esa noche dormía desnuda y en castidad) y se marchó.
Así que estrella del porno y puta. Cuando ya no creí que habría más sorpresas, me sorprendían una vez más.
Tragué saliva. Me esperaba una temporada nueva y aquello me asustaba.

2 comentarios - Ley nude 10: Naughty Hot, estrella del porno

Sissy_pussy
Pon imágenes en tus publicaciones porfa , me gustaría ver como abusan de una compañera para imaginarme