

Hola desteros, quiero compartir esta historia contigo, esperó que te guste.
Soy Laura, una madre soltera que crio sola a mi hijo, el tiene una condición especial. Recuerdo los días en que lo bañaba conmigo, disfrutando de la cercanía y la inocencia de esos momentos. Pero a medida que crecía, noté cambios en su cuerpo y en su comportamiento. Las erecciones que tenía mientras estábamos juntos en la ducha se volvieron más frecuentes y evidentes.
Decidí que era hora de detener esa práctica, pero la realidad de nuestra vida humilde me lo impedia. Vivimos en un lugar pequeño, y el baño solo tenía una cortina como puerta.
Era una tarde como cualquier otra. Me encontraba en la ducha, dejando que el agua relajara mis músculos y aclarara mis pensamientos. De repente, sentí una presencia. Una extraña sensación de ser observada me recorrió la espina dorsal. Intrigada, me giré lentamente y corrí la cortina.

Allí estaba mi hijo, de pie, con los ojos fijos en mí y su pene duro en su mano, se estaba masturbando viendome. Su rostro mostraba una mezcla de vergüenza y deseo Nos quedamos así, en silencio, durante lo que pareció una eternidad, hasta que finalmente se dio cuenta de que lo había descubierto. Asustado, salió corriendo hacia su habitación.
Me envolví en una toalla y lo seguí. Al entrar en su habitación, lo encontré sentado en la cama, con la cabeza entre las manos, llorando. "Perdón, mamá," murmuró entre sollozos. "No sé qué me pasa."
Me acerqué a él y lo abracé con fuerza. "Tranquilo, mi amor," le susurré al oído. "Relájate. Te ayudo. Entiendo lo que pasa. Será nuestro secreto."
Con una mano, comencé a acariciar su espalda, tratando de calmarlo. Con la otra, deslicé mi mano hacia su entrepierna, sintiendo su erección través del pantalón. Le bajó el pantalón y le agarre el pene, gimió suavemente, y yo empecé a masturbarlo. Sus sollozos se convirtieron en gemidos de placer, y su cuerpo se relajó contra el mío.
Levanté su rostro y lo besé en la frente. Luego, lentamente, me quité la toalla, dejando que mi cuerpo desnudo quedara expuesto a sus ojos. Su mirada se llenó de asombro y deseo mientras sus manos exploraban mis curvas, acariciando mis pechos y bajando hacia mi vagina.
Me recosté en la cama, abriendo mis piernas para él. "Ven, mi amor," le dije con voz suave. "Déjame enseñarte. Abriendo mi vagina con los dedos."
Se colocó encima de mí, y con un movimiento lento, tomé su pene y lo guíe para que me penetrara. Sentí cada centímetro, llenándome por completo. Empezamos a movernos juntos, nuestras respiraciones entrecortadas y nuestros cuerpos sudorosos.
El placer era intenso, y sentí cómo mi cuerpo respondía al suyo. Nuestros movimientos se volvieron más rápidos, más urgentes, hasta que ambos alcanzamos el clímax en un éxtasis compartido, con el eyaculando dentro de mi vagina.
Nos quedamos así, abrazados, disfrutando de la calidez y la cercanía del momento Sabía que nuestras vidas habían cambiado para siempre, y que este sería el principio de una nueva fase en nuestra relación.
Esa noche, después de cenar, nos sentamos en el sofá a ver televisión. De repente sentí su mano sobre mi muslo, acariciándolo suavemente. Me giré hacia él y vi deseo en sus ojos. Con un gesto sutil, le indiqué que me siguiera a mi habitación.
Una vez allí, cerré la puerta y lo acerqué a mí.Hoy quiero que me hagas sentir," le susurré al oído. "Quiero que me toques como nunca antes."
Comencé a desvestirme lentamente, disfrutando de su mirada fija en mí. Me quité la blusa, dejando al descubierto mis pechos, luego el pantalón, quedando solo con mi bombacha. Su respiración se volvió más pesada, y pude ver la erección creciente en su short.
Me recosté en la cama y le indiqué que se acercara. Se arrodilló entre mis piernas y, con sus dedos temblorosos, acarició mis muslos, subiendo lentamente hacia mi vagina. Su toque era suave al principio, exploratorio, pero pronto se volvió más seguro, más firme.
Le guié la cabeza hacia mi vagina, y sentí su aliento cálido contra mi piel sensible.Lameme," le dije con voz suave. "Haceme sentir."
Su lengua encontró mi clítoris, moviéndose en círculos lentos y deliciosos. Gemí de placer, arqueando las caderas hacia él. Sus dedos se unieron a su lengua, metiendomelos lentamente mientras su boca trabajaba sobre en mi punto más sensible.
El placer creció dentro de mí, intensificándose con cada movimiento de su lengua y cada caricia de sus dedos. Sentí mis músculos tensarse, acercándome al borde del éxtasis. "No pares," gemí, agarrando su cabello con fuerza.
Finalmente, llegó mi orgasmo, una oleada de placer que me dejó jadeando y temblando. Me tomé un momento para recuperar el aliento antes de sentarme y quitarle la ropa. Su cuerpo quedó expuesto a mi vista, y no pude resistir acariciar cada línea de su figura
Lo empujé suavemente hacia la cama y me monté encima de él, sintiendo su erección contra mi entrada. Con un movimiento lento, me sente sobre su pene, metiendomelo en mi vagina, perdiéndome en la sensación de tenerlo dentro de mí. Comencé a moverme, balanceándome contra él, sintiendo cada centímetro.
Sus manos agarran mis caderas, y juntos encontramos un ritmo perfecto. Mi placer creció de nuevo, más intenso esta vez, y nos movimos con urgencia, buscando la liberación.
Finalmente, alcanzamos el clímax juntos, nuestros cuerpos tensándose y liberándose al mismo tiempo. Me saque su pene a tiempo, para que terminara encima de la vagina. Nos derrumbamos sobre la cama, agotados y satisfechos, corazones latiendo juntos.

Era un domingo lluvioso, y el aroma de la comida que preparaba llenaba toda la casa. Me encontraba en la cocina, concentrada en mis quehaceres, cuando sentí sus brazos rodearme desde atrás. Su abrazo era cálido, pero lo que realmente llamó mi atención fue la evidente erección presionando contra mis nalgas. Sonreí para mis adentros, sabiendo exactamente lo que quería.
Me giré ligeramente, dándole acceso a mi cuello, donde dejó un rastro de besos. Su respiración se volvió más pesada, y sus manos comenzaron a explorar mi cuerpo. Con un movimiento lento, me levanté la pollera, dejando al descubierto mis nalgas, y me bajé la bombacha, dándole el acceso que deseaba.
Sentí su pene duro contra mi entrada, y con un gemido suave, me incliné un poco más, permitiéndole que me la metiera en la vagina. Se movió lentamente al principio, explorando, pero pronto sus embestidas se volvieron más rápidas, más urgentes. Gemí de placer, apoyándome en la encera mientras él me daba desde atrás.
Después de unos momentos deliciosos, decidí cambiar de posición. Lo tomé de la mano y lo llevé a una silla en el comedor. Lo senté y me monté encima de él, sintiendo su erección llenarme la vagina por completo. Comencé a moverme, balanceándome contra él, disfrutando de la sensación de tenerlo dentro de mí.
Le ofrecí mis pechos, y el me tomó uno en su boca, chupando y mordisqueando mientras sus manos agarraban mis caderas. El placer era intenso, y ambos nos perdimos en el ritmo.
"Mami, ya no aguantó," jadeó, con la voz tensa por el esfuerzo.
Con una sonrisa, me levanté lentamente, sintiendo su pene salir de mí vagina. Lo tomé en mi mano, acariciándolo suavemente mientras él gemía de placer. Su respiración se volvió más rápida, y sus caderas se movieron involuntariamente, empujando contra mi mano.
Lo masturbe, moviendo mi mano con firmeza y rapidez, hasta que finalmente lo sentí tensarse. Con un gemido final, liberó su semen sobre mis pechos. Me quedé así, disfrutando de la sensación, hasta que su respiración se normalizó.
La lluvia seguía cayendo afuera, pero dentro, éramos un mundo de pasión y conexión.

Ahora nos volviamos a bañar juntos, el agua de la ducha caía sobre nuestros cuerpos, el estaba detrás de mí, sus manos explorando mi cuerpo con una mezcla de inocencia y deseo.sabía que estaba mal, que él era mi hijo, pero no podía resistir el impulso de cuidarlo, de enseñarle, de guiarlo en este camino de pasión y descubrimiento.
Me giré y lo miré a los ojos, viendo en ellos una mezcla de asombro y anhelo. "Hoy te enseñaré algo nuevo," le susurré, tomando su mano y llevándola a mi vagina. "Quiero que me toques aquí, así," le indiqué, guiando sus dedos en movimientos circulares.
Su toque era suave, exploratorio, sentí cómo mi cuerpo respondía a sus caricias. Gemí suavemente, animándolo a continuar. Con la otra mano, lo guie hacia mis pechos, dejando que los explorara, que los acariciara, que me los chupara.
Sentí su erección creciendo en mi pierna, y con una sonrisa, lo giré para que quedara contra las baldosas de la ducha. Lo monté, sintiendo su pene duro y listo. Con un movimiento lento, me senté sobre él, dejando que me llenara por completo la vagina . Comence a moverme, contra él, guiando sus manos a mis caderas para que siguiera mi ritmo.
"Mamá," gimió, con voz tensa por el esfuerzo y el placer. "Es tan bueno."
Lo besé, saboreando su inocencia y su deseo "Sigue así, mi amor," le susurré al oído. "Déjame enseñarte."
Aceleré mis movimientos, sintiendo cómo su respiración se volvía más pesada, cómo sus manos agarraban mis caderas con más fuerza. El agua de la ducha caía sobre nosotros, creando una sensación adicional de placer mientras nuestros cuerpos se movían.
"Mamá, no aguantó," jadeó, con la voz tensa.
"Hazlo," le dije, animándolo. "Déjate ir."
Con un gemido final, liberó su semen dentro de mí, y sentí mi propio orgasmo llegando, una oleada de placer que me dejó temblando y jadeando.
Nos quedamos así, abrazados, el agua cayendo sobre nosotros, hasta que finalmente nos separamos. Lo abracé fuerte, sabiendo que siempre cuidaría de él, que siempre estaría ahí para guiarlo, para enseñarlo, para amarlo de todas las maneras posibles.
Salimos de la ducha, envueltos en toallas, y nos dirigimos a la cama, donde nos acurrucamos juntos. "Te quiero, mamá," murmuró, con una sonrisa en su rostro.
"Y yo a ti, mi amor," respondí, besando su frente. "Siempre."
En ese momento, supe que nuestro vínculo era más fuerte que normal o tabú. Lo había dejado tocarme, y en ese acto, había descubierto un nuevo nivel de amor y de conexión. Y siempre estaría ahí para él, cuidándolo, amándolo, sin importar nada más.
Espero que te haya gustado
Las fotos son para ti, por favor no las publiques, eres el mejor, besos 💋


2 comentarios - 📑Relato de Laura🖋