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Visita en Santa Fe: Noche de calor y venganza

Había ido a Santa Fe a visitar a una pareja de amigos detoda la vida, el Marcos y la Sole. Me invitaron a comer un asado, tomamos unascuantas cervezas y, como se hizo tarde y yo tenía que manejar de vuelta aCórdoba al otro día, me insistieron para que me quedara a dormir.
— No seas culiau, quedate, te tiramos un colchón en el living y mañana salísdescansado —me dijo el Marcos.
Acepté. El living estaba pegado a la habitación de ellos, separado apenas poruna puerta de madera. Me acosté tipo una de la mañana, matado por el viaje y lacomida. Pero la paz duró poco. A los diez minutos la cama de ellos empezó asonar rítmica, plaf, plaf, plaf, contra la pared. La Sole, que siempre se lasdio de fina, empezó a jadear como perra en celo.
Yo estaba ahí, boca arriba, con la verga que me iba a romper el calzoncillo delmorbo. Escuchaba los nalgazos del Marcos y los gemidos de ella: "si ahí,ahh ahh". El descaro de estos culiaos me puso loco.
En un momento no aguanté más la manija y me levanté para ir al baño, que estabaal lado de la pieza de ellos. Pasé por la puerta y los gemidos eran zarpados.Entré al baño, cerré con cuidado y ahí la vi: una tanga de encaje roja de laSole, colgadita del barral de la ducha, seguro de cuando se había bañado antesdel asado.
— Ah, así que quieren que escuche? —pensé, con una mezcla de bronca ycalentura.
Agarré la tanguita, sentí el olor de ella y ahí mismo, mientras escuchaba a laloca gritar del otro lado de la pared, me empecé a pajear con una furia total.Me imaginaba que era ella la que me la estaba chupando mientras el Marcos no sedaba cuenta. Estaba tan al palo que en dos minutos le acabé una cantidadindustrial de leche justo en el medio de la tanga. Se la dejé bien mojadita yla colgué exactamente donde estaba, para que la encuentre bien fresquita. Mepegué una lavada de manos rápida y volví al colchón, más liviano pero todavíacaliente.
A la mañana siguiente, el desayuno fue pura tensión. La Sole me servía el cafécon una sonrisa de oreja a oreja y Marcos me miraba con cara de haber ganado elmundial.
— Ay, perdoná si escuchaste algún ruido —me dijo ella mirándome fijo, mientrasse acomodaba el pelo—. Es que esta casa es re ruidosa, se escucha todo.
Marcos se rió y me dio una palmada en la espalda, sobrandome. Yo les sonreí decompromiso, le di un sorbo al café y la miré a ella de arriba abajo, pensandopara mis adentros mientras me imaginaba el momento en que se fuera a vestir:
— "Me pusiste al palo morocha... ojalá te quede bien cómoda la tanguitaenlechada que te dejé en el baño".
Me terminé el café, saludé y me subí al auto. En todo el camino a Córdoba mefui riendo solo, pensando en la cara que pondría la Sole cuando se fuera aponer su prenda favorita.
Fin.

Siempre me quedé con la duda de si podria haber participado de un hermoso tríocon la puta rica de la Sole, pero elegí no echar moco por las dudas de cagaruna amistad de años.
Uds que habrían hecho en mi lugar???
Agradezco puntos y sobre todo comentarios para saber que tipo de relato lesgusta mas porque a mis 46 años me han pasado muchas cosas jaja, los leo!

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