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Ignacio y una pareja Costarricense 2

Una vez allí, luego de merendar para recargar energía y pasar un largo rato charlando, le dije.

Yo: Quiero seguir, vamos ?
V: Que quiere seguir ?
Yo: Quiero seguir teniendo sexo, vamos antes de que llegue tu marido.
V: Está bien, pero no tengo mucho tiempo. Quedamos en salir a cenar.

Su teléfono sonó, era el. Le dijo que ya había llegado y estaba en el cuarto, donde estaba? Ella respondió que merendando conmigo y que venga al bar. Pensé que al llegar con nosotros la aventura había terminado pero no, apenas nos saludó y se sentó ella hizo lo contrario y se paró.

V: Vamos ?
No entendía la situación.
Yo: Segura ?
V: Si vamos.
Me levanté de la silla, sin decir una palabra más.
C: Donde van ?
V: Al cuarto el señor se quedó con ganas de cogerme, ¿puede creerlo ?
C: Pero íbamos a ir a cenar.

El marido no le estaba reclamando que yo iba a ir a tener sexo con su mujer, le estaba reclamando que habían arreglado para salir a cenar y ella tal vez no iba a ir, era todo muy raro.

V: No le cuesta nada cenar sin mí esta noche, verdad?
C: Está bien, si es lo que querés.
V: En realidad quiero otra cosa.
C: Que ?
V: Quiero quedarme con Ignacio hasta mañana que se va, ya después nos quedan algunos días más para nosotros. ¿Le molesta que me quede con usted ?
Yo: Para nada, yo feliz.
V: Vio mí amor, iré por algunas cosas al cuarto y vuelvo rapidito.

Ambos vimos como se alejó, la charla entre nosotros dos era completamente nula, estábamos en silencio.

C: Ya se cogió a mí esposa ?
Yo: Si.
C: Le gustó ?
Yo: Si.
C: Hace mucho tiempo no tiene un orgasmo conmigo, ya no puedo satisfacerla. Con usted si pudo ?
Yo: Si.

No quería hablar más ni seguir en esa situación tan anormal, al menos para mí. Pocos minutos después volvió con una cartera grande y otro par de zapatos en la mano.

V: Estoy lista, vamos ?
Yo: Si.
V: Bye amor, hablamos al rato.
C: Está bien, que se lo pasen bien.

La situación me supera, era una mezcla de tristeza por el, lujuria y morbo de lo prohibido que estábamos haciendo. Llame al camarero y le dije que todo lo que él pida o quiera ordenar desde su habitación, que lo cargue a mí cuenta y le di el número de tarjeta.

Yo: Es lo mínimo que puedo hacer por vos.

Y me lleve su mujer a mí habitación, volvímos a tener sexo de nuevo esta vez si fue un poco más salvaje de ambos lados, en los momentos que tenía que moverme yo, le daba sin piedad, y ella hacía lo mismo cuando tenía la oportunidad de cabalgar sobre mí o darme unos fuertes sentones, que con esas terribles caderas y gemidos habrá hecho alucinar a algún vecino que logré escucharnos teniendo sexo.

Después de una ducha, y que se vista de una forma muy provocativa salimos a comer y pasear un rato, nos vendría bien algo de aire pensamos. Las miradas estaban todas en ella, la forma que la caribeña se había vestido no era algo tan normal en esta parte del mundo, tal vez en centroamérica son algo más despojados y sueltos con la forma de vestirse. Le saque algunas fotos para mandarle a su marido antes de regresar al hotel, lo estábamos pasando muy bien y si no fuera por la tensión sexual, junto a las ganas que nos teníamos y el morbo que generaba su vestimenta en mí y algún que otro mirón que nos alimentaba el morbo nos hubiéramos quedado paseando por la capital.

De regreso al hotel, pasamos por el lobby riéndonos y disfrutando la noche, cuando de repente lo vimos sentado bebiendo una copa. Estaba serio y solo nos dirigió la mirada por unos segundos, yo solo un golpe de vista de 1 o 2 segundos y continúe caminando con Vero de la mano, ella lo saludó agitando la mano alegremente pero siguió caminando conmigo.

Al entrar a mí suite y está vez recorrerla un poco más, se giró para besarme apasionadamente. Me empezó a desnudar mientras caminaba hacia atrás hasta la cama que quedaba a varios metros, puesto que estábamos en el living. La ropa mía quedó esparcida por todo el departamento y cuando llegue cerca de la cama estaba completamente desnudo mientras ella me masturbaba de camino, pude sacarle toda la ropa excepto su ropa interior, que de nuevo estaba con otra lencería blanca pero con tacones de otro color.

Se sentó en la cama y me acerco agarrándome del culo, para que mí verga quede a la altura de su boca, la chupo un buen rato mientras hablaba con ese acento tan característico del Caribe, diciéndome cosas muy calientes. Al rato se recostó y corrió su tanga, me tiré sobre ella enseguida con la desesperación de satisfacer mí deseo sexual, pero ella no me dejó, solo me pajeaba. Hasta que en cierto momento entrelazo sus piernas sobre mí espalda, levantando toda su cintura de la cama y con una mano ensalivada recorría mí verga y sus partes, hasta que con la cabeza de mí verga, sentí su piel, era diferente a la última vez, por eso baje la mirada para ver qué hacía.

V: Hagame la cola papi.

Despacio y sin prisa pero sin detenerme tampoco, logramos que entre completa. Me movía despacio en la famosa posición del misionero, levantando una pierna suya con un brazo para entrar mejor en su ano, la besaba y recorría con mí boca su cuello y sus pechos. Estaba extasiada de placer de vez en cuando trataba de moverse un poco más rápido y más duro, pero yo la mantenía a mí ritmo quería estirar lo más posible ese momento.

V: Deme duro papi, lo necesito.

La puse de costado y seguí dándole en esa posición un largo rato, mientras disfrutaba como la manejaba a mí voluntad.

V: Partame, zingueme tan duro que me duela hasta que vuelva a Costa Rica.

La puse en 4 levantando bien alta su cola y poniendo varias almohadas bajo su cadera para que no tenga la posibilidad de bajarla si le dolía, apoye mis dos manos en su cabeza mientras mordía un poco las sábanas y sus manos se aferraban a las mismas por el dolor y placer que sentía. No sé cómo pude aguantar varios minutos así, además de escuchar como me hablaba sucio con esa tomada, tal vez porque sabía que era difícil volver a verla luego de este viaje.

V: Rompame el culo.
..
V: Lleneme de leche.
..
V: Que rico zinga jueputa' , mí marido no hace ni la mitad.
..
Llegué al orgasmo y como bien lo pidió se lo llene de leche, al sacar mí verga unos segundos después empezó a brotar de su ano, varios chorros de leche blanca y espesa. Al rato, solo nos quedamos dormidos, sucios y transpirados.

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