Nota: se recomienda leer "semen en la noche incestuosa", para una mejor comprensión de este relato:
Iván Chávez, con su físicoimponente de 1.82 m de altura, hombros anchos como una puerta, brazos venosos ygruesos, pecho marcado y abdomen en tabla de lavar, llevaba meses acechando eseculo tan rico de Valentina, redondo, elevado y tonificado, que lo volvía lococada vez que lo veía moverse bajo la ropa ajustada.
-Puedes dormir en la habitaciónde tu hermano… su cama es lo suficientemente grande para los 2. No podemoshacerles la grosería a tus tíos y mandarlos a un hotel, señorita… eso siquieres, si no ya sabes dónde está la puerta…- le escuchó decir a su madre enmedio de la discusión que ella y Valentina tenían por dónde dormirían los tíosque venían de visita.
Vaya. Mejor suerte no podíatener. Todos estos meses añorando en silencio y sexualmente a su hermana yahora sus padres se encargaban de mandársela directito a su cama. Bueno, sumadre le ordenaba pasar la noche con él. ¿Acaso su mamá era tan boba como parano darse cuenta de las ganas que le traía a su hermana? Soñaba con empalarle elculo, entrenaba pensando en ella, se masturbaba pensando en ella, no habíamomento en que no aprovechara para tomarle fotos con su celular o videos deposes que hacía o cómo meneaba el manjar de culo cuando caminaba.
No, más bien era porque su mamáaún creía que era un chico inocente que no veía más allá del fútbol. Si supieracuántas veces se había masturbado con la ropa interior de su hermana… o cómo yaiban varias mujeres a las que hacía gemir escandalosamente con su verga(orgullosamente grande y gruesa), mientras pensaba que a la que se follaba eraa Valentina.
Su hermana era una mujer de tallaprofesional. Su cuerpo parecía haber sido hecho por dioses y pulido a mano.Tenía un culo y unas tetas de infarto que ni en las mejores discotecas de laciudad había podido encontrar iguales. La única carne a la que era afecto ysabía que jamás se aburriría era a la de su hermana.
Y en parte ella tenía la culpa.Seguido se ponía ropa bastante calienta pollas. Escotes pronunciados queexhibían ese par de tetas tan suculentas que tenía y jeans entallados queresaltaban ese culo tan respingón que tenía.
El viernes llegaron los tíos y yaen la noche estaban instalados en la habitación de Valentina.
Alrededor de las 9 de la noche,su hermana se metió a bañar mientras Iván se hacía pendejo arreglando cosas ensu habitación. Tenía la verga tiesa nomás de pensar que aquella sería laprimera noche en que dormirían juntos.
En eso estaba cuando de pronto sutío entró en su habitación para darle las buenas noches. Iba acompañado de sutía, quien en seguida se retiró y lo dejó hablando con su tío.
-Y todavía le vas a ese equipo defútbol tan malo? -le preguntaba mientras veía todos los pósters y los múltiplesaccesorios de su equipo favorito colgados por toda la habitación.
-Qué te digo… es que acaso hay unmejor equipo?
En eso estaban, en medio de undebate de fútbol, cuando de pronto su tío se agachó y del suelo levantó unatanga.
-Y esto? ¿También es parte de losaccesorios de tu equipo? -le dijo haciéndole mofa hasta que se percató de queesa tanga pertenecía a Valentina-. Ups, lo siento…
-Ni hablar, aquí había dejado suropa limpia… debe habérsele caído cuando iba rumbo al baño… -le dijo Iván a sutío, quien no paraba de mirar aquella tanga roja tan sexy.
Imaginó que se imaginó, comomuchas veces antes Iván lo había hecho, lo bien que debía verse esa tangapuesta en el culo de su hermana.
Se despidió hundido en losnervios mientras escuchaban cómo la puerta del baño se abría y Valentinaregresaba a la habitación.
-Me voy a dormir… buenas noches ydisculpa lo de la…
-Descuida, tío -le dijo Iván y,tras verlo retirarse, tomó la tanga de su hermana y salió de la habitación paraesconderla fuera.
Iván salió rápido al pasillo, conel corazón latiéndole fuerte, la tanga roja aún tibia en su mano. “Esta bellezano la voy a dejar aquí para que la encuentre y se la ponga... no esta noche.Quiero que duerma con lo mínimo, que sienta todo”, pensó mientras la guardabaen un cajón del mueble de la sala, lejos de su alcance. Su verga palpitaba bajolos pantalones, imaginando cómo se vería Valentina sin esa tanga, solo con laspantaletas negras pequeñas que seguramente se había puesto. Regresó a suhabitación con una sonrisa disimulada, pero el bulto en su entrepierna ya eraevidente, grueso y marcado, listo para lo que viniera.
Entró sonriendo, recién bañado -aunqueen realidad se había duchado antes, pero el sudor de la excitación lo hacíasentir fresco y vivo-, solo con unos bóxers negros ajustados y una toalla alcuello. Exactamente igual que en esa foto que había tomado frente al espejosemanas atrás, la que ahora sabía que Valentina había visto y guardado. Elbulto se marcaba claramente bajo la tela, sus piernas gruesas, venosas, llenasde músculo. Vio a Valentina ya metida bajo las sábanas, del lado derecho,dándole la espalda a la mitad de la cama. “Mira nada más... ya está aquí, en micama. Ese culo tan rico esperando”, pensó Iván, sintiendo un calor subirle porel cuerpo.
-Ey, ¿qué onda? -dijo él connaturalidad, tirando la toalla a una silla-. ¿Ya te acomodaste? Mamá me dijoque te quedas aquí el fin de semana. No hay pedo, la cama es gigante.
Valentina sonrió nerviosa, sinvoltear del todo.
-Sí… no había de otra. Los tíosse quedaron con mi cuarto.
Iván se rio bajito mientras semetía bajo las sábanas, del lado izquierdo, sintiendo el calor inmediato delcuerpo de ella a solo unos centímetros. “Dios, huele a jabón fresco y a ella...si me acerco un poco, siento ese culo contra mí. No voy a poder dormir con estaverga tiesa”, pensó, su mente ya imaginando cómo rozarla “accidentalmente” enla noche.
-Tranquila, no te voy a morder.Aunque sí estás rara desde que llegué. ¿Todo bien?
-Todo bien -mintió ella, con lavoz un poco temblorosa.
Iván apagó la luz del techo. Soloquedó la pequeña lámpara de noche encendida.
-Buenas noches, Val.
-Buenas noches, Iván…
Se quedó quieto al principio,pero su respiración se aceleraba. El silencio era total, solo se escuchaba lade los dos. En su cabeza no paraban las imágenes y pensamientos: “Está casidesnuda bajo esa bata... si me giro, le rozo la verga contra el culo. Ese culoque he soñado follar mil veces. Si se mueve un poco, la empalo aquí mismo. Esmi hermana, pero carajo, es la mujer más caliente que he visto. Esta noche va apasar algo, lo siento”. Cada segundo que pasaba, su excitación crecía,esperando el momento perfecto para “despertar” y acercarse. La noche apenasempezaba, y él ya planeaba cómo hacer que ese deseo prohibido se volvierarealidad.
Iván Chávez esperó alrededor de30 o 40 minutos a que Valentina se durmiera para dar su primer paso. "Estaperra ya debe estar roncando... ese culo tan rico y jugoso, listo para que loprofane. Si finjo que estoy dormido, nadie me va a culpar por 'accidentalmente'rozarla con mi verga tiesa como un mástil", pensó, su mente rebosante deimágenes sucias: imaginaba cómo esa carne blanda de sus nalgas se abriría paraél, cómo su verga gruesa la partiría en dos, dejándola goteando y suplicandomás en secreto. Cuando lo hizo, se acercó a ella con la intención de abrazarlapor la espalda, haciéndose el dormido. Después de todo, nadie podíarecriminarle aquel actuar estando "dormido", ¿o sí?
Estaba a punto de abrazarla,después de haber estado fingiendo ronquidos por alrededor de 2 minutos -esosronquidos graves y rítmicos que salían de su garganta musculosa, como un toroen reposo-, cuando de pronto escuchó cómo en la habitación contigua crujían confuerza los resortes de la cama. El ruido era inconfundible: un vaivén rítmico,como si alguien estuviera embistiendo con saña.
"Qué cabronazo es mi tíoJuan Luis...", pensó Iván, seguro de que la tanga roja de Valentina quehabía encontrado antes le había excitado tanto que ahora se desquitaba con lapobre de su tía Martha. "Seguramente le excita saber que está follando enla cama donde duerme mi hermana... esa cama que huele a ella, a su coño virgeny a sus curvas de puta en potencia. Carajo, si yo estuviera allí, me lafollaría pensando en Valentina, imaginando que es su culo el que rebota contramis huevos". Se dijo a sí mismo a sabiendas de que a él esa idea le habíaexcitado también muchas veces: cuántas pajas se había hecho en el baño oliendola ropa interior de Valentina, fantaseando con irrumpir en su habitación ymontarla como un animal, dejando su semen marcando territorio en sus sábanas."En fin, él podrá estar en la cama de mi hermana, pero yo tengo a ellajusto a mi lado... ese cuerpo de diosa, con tetas que me muero por morder y unculo que pide a gritos ser azotado y relleno".
Se pegó poco a poco a Valentinahasta que, deslizando un brazo por encima de ella -su brazo venoso y fuerte,como una serpiente posesiva-, la jaló hacia atrás con fuerza, como si fuerasuya por derecho. Con el bóxer bajado hasta las rodillas en un movimientorápido y sigiloso, le repegó la verga desnuda directamente en su culo, tan solocubierto por las pantaletas negras pequeñas. El contacto fue eléctrico: suverga gruesa, venosa y palpitante, caliente como un hierro al rojo, se hundióen la suavidad de esa carne tonificada. "Dios, qué firme lo tiene... esteculo es una obra maestra, redondo y elevado, como dos melones maduros listospara ser devorados. Siento cada curva, cada temblor de su piel morena claracontra mi polla... si aprieto un poco más, la tela se rompe y la entro poratrás, la destrozo hasta que grite mi nombre en silencio", pensó Iván, sumente inundada de lujuria morbosa.
Estaba seguro de que Valentinasentía toda la magnitud de su verga porque había ido a parar justo a ese ricocanalito que se formaba entre sus nalgas: la cabeza hinchada rozando la telafina, el tronco grueso como un antebrazo presionando contra la carne blanda,las venas latiendo contra su piel. "Está atrapada... mi verga entre esoscachetes gordos y jugosos, como un hot dog en un pan caliente y mojado. Simuevo las caderas, siento cómo se desliza, cómo su culo se abre un poquito máscada vez... carajo, huele a su excitación, está mojada esta puta, lo sé".Comenzó a mover sus caderas para frotársela en tan rico canalito, lento alprincipio, luego más insistente, al tiempo en que los gemidos de sus tíos yasobrepasaban las paredes: los ¡PLAF! de las nalgadas, los jadeos roncos de latía pidiendo "más fuerte, cabrón", el tío gruñendo como un perro encelo. Eso lo encendió más: "Escucha eso, hermanita... imagínate que soy yodándote nalgadas, metiéndotela por el culo mientras te llamo mi puta privada.Tus tetas rebotando, tu coño chorreando... voy a preñarte algún día, llenartede mi leche hasta que no puedas caminar, eso te lo prometo ahora mismo…".
Sabía que no iba a durar mucho y,aunque quería llegar a algo más esa noche -como bajarle las pantaletas ypenetrarla de una vez, sentir su virginidad romperse alrededor de su vergagruesa-, no pudo evitar derramarle toda la leche encima. Fue un torrente:chorros calientes, espesos y abundantes, salpicando su culo, resbalando por lacurva de sus nalgas, goteando entre sus muslos y empapando la tela."Litros de semen... mi leche marcando su culo como territorio mío. Si sedespierta ahora, sentirá lo pegajoso, lo caliente... y sabrá que su hermano laha usado como una puta en la oscuridad". Fue tanta la leche que soltó quesabía que si Valentina no estaba despierta aún, seguramente se despertaría alsentir el culo húmedo y pegajoso, oliendo a sexo prohibido.
Le entró mucho miedo porque fueraa armar un alboroto del que no saliera bien librado -imaginaba a sus padresirrumpiendo, viéndolo con la verga aún goteando, Valentina gritando incesto- yse dio la vuelta inmediatamente, cerrando los ojos para aparentar estar dormidouna vez más. "Si me delata, estoy jodido... pero carajo, valió la penasentir ese culo contra mi polla. Ojalá lo haya disfrutado en secreto, la muyzorra".
Pronto comenzó a sentir cómoValentina se movía en la cama y le entró mucho más miedo. Comenzó a roncar paraque pensara que estaba dormido, después de todo, si su hermana iba con elchisme a sus padres y les enseñaba las pantaletas empapadas de semen, su únicadefensa sería invocar un sueño húmedo: "Estaba soñando con una puta delgym, no con mi hermana... aunque en realidad siempre sueño con follarme a estadiosa de curvas perfectas".
No se cuanto tiempo habrá pasadode eso pero sus miedos se hicieron más intensos al sentir cómo Valentina seponía de pie y salía de la habitación, sigilosa como un gato en la noche.
"Maldición, en medio minutotendré a mis padres aquí...", pensó en lo peor y se quedó inmóvil tratandode ocultar su culpabilidad, su verga aún semierecta bajo los bóxers, oliendo asemen fresco.
Pasaron más o menos 5 minutos,luego 10, luego 15 y sus padres aún no se presentaban. Los nervios le comían.No sabía qué hacer, estaba matándole la impaciencia por saber a dónde había idoValentina. "Y si fue a la habitación de mis tíos y se les unió en untrío?? Imagínala allí, de rodillas chupando la verga del tío mientras la tía lelame el coño... no, esa mierda solo pasa en las películas porno y en losrelatos eróticos que leo a escondidas. En la vida real seguramente le estarácontando a mis padres... pero ¿qué harán estos? ¿Por qué demoran tanto en venira verme y maldecirme o incluso hasta golpearme? ¿Y si la están consolando,limpiándole mi semen del culo mientras la mamá le dice que soy unpervertido?".
Los nervios invadían todo su ser.No podía seguir inmóvil ni mucho menos acostado. "Necesito ver qué carajospasa... si la atrapo en algo, tal vez pueda chantajearla para follar másveces".
Terminó poniéndose de pie parasalir a puntillas de su habitación. Miró a ambos lados del pasillo y laoscuridad y el silencio estaban más que presentes. Giró a la izquierda, rumbo ala habitación de Valentina -ahora ocupada por los tíos- y vio que la puertaestaba cerrada. Pegó el oído en la puerta para ver si lograba escuchar algopero nada, tan solo los ronquidos de su tío que seguramente había caídoexhausto después de vaciarse en la tía, imaginando quizás el culo de Valentina.
"En el baño...", pensóy de inmediato se dirigió al baño, su verga empezando a endurecerse de nuevosolo con la idea de espiarla.
Caminaba con rumbo fijo cuando depronto la puerta de la habitación de sus padres estaba abierta."Seguramente está ahí dentro, ellos nunca dejan la puerta abierta. ¿Quéles estará diciendo? ¿Les mostrará el semen en su culo, les dirá que su hijo esun degenerado que sueña con follarse a su propia hermana?".
Se acercó a la puerta tratando deagudizar su oído al máximo pero sin ver al interior.
De pronto, escuchó un sonido muyconocido... un chupeteo húmedo, succionante, como labios alrededor de algocarnoso.
"¿Qué es eso?", sepreguntó alarmado e intranquilo. "Es como un chupeteo... ¿alguien mamando?¿Mamá y papá follando? No, papá ronca como un oso".
Llevado por la curiosidad asomósu cabeza hacia el interior de la habitación y lo que vio le dejó helado: ¡suhermana menor le estaba mamando la pija a su padre, quien parecía estarcompletamente dormido!
Miró a su mamá Carmen y ellatambién estaba dormida, la sábana que la cubría se había bajado un poco ydejaba ver parte de sus pechos desnudos -esos pechos maduros y caídos, conpezones oscuros que Iván había espiado alguna vez de niño, pero ahora loexcitaban de forma retorcida: "Carajo, mamá tiene unas tetas decentestodavía... pero nada como las de Valentina, firmes y listas para morder".
Miró nuevamente a Valentina yesta batallaba por llevarse toda la verga de papá a la boca. Se la engullíaprofunda, las mejillas hundidas por la succión, luego la sacaba para darlelengüetazos por todo lo largo del tronco venoso y grueso, lamiendo la cabezahinchada como si fuera un helado derretido. "Quién hubiera dicho... mihermana toda una profesional para mamar verga. Mira cómo la traga, como unaputa experimentada... esa boca carnosa que siempre quise follar, chupando lapolla de donde salimos nosotros. Dios, qué morbo... si supiera que la vi, lachantajearía para que me la mame a mí también, para que trague mi lechemientras le digo que es mi zorra familiar".
Enseguida sintió que la verga sele ponía dura como un roble, palpitando en sus bóxers, goteando presemen solocon la escena: "Esa perra... mamando a papá como si fuera su amante.Quiero entrar y unirme, meterle la verga por atrás mientras chupa... follarlaentre los dos, preñarla de semen familiar".
Valentina se la mamaba con unaintensidad tan impresionante que Iván sintió envidia de su padre Manuel."Cómo hubiera deseado que me la mamara así en mi cuarto... sus labioscarnosos alrededor de mi polla, su lengua lamiendo mis huevos grandes... laobligaría a tragársela toda, a ahogarse con mi grosor hasta que llore deplacer".
Cuando Valentina estaba másprendida que nunca de la verga de papá -succionando con gemidos ahogados,masajeando los testículos pesados como si quisiera ordeñarlos-, su madrecomenzó a moverse y, al percatarse de ello, Valentina soltó inmediatamente laverga de papá y lo tapó con la sábana, la polla aún brillante de saliva yerecta como una lanza.
"¿Valentina…?",preguntó su mamá con voz pastosa, adormilada, confundida. Iván enseguida corrióhacia su habitación, el corazón latiéndole fuerte, la verga tiesa rozandocontra la tela.
No supo qué fue lo que pasódespués pero estaba seguro de que Valentina supo engañar a su mamá muy bienpues no se armó ningún alboroto. "Esa astuta... mintiendo como unaprofesional. Ahora sé que es tan pervertida como yo... esto abre puertas, hermanita,te voy a follar hasta que admitas que lo quieres".
No fue sino hasta que comenzaba aamanecer que sintió a Valentina entrar en su cama de nuevo, sigilosa, su cuerpoaún caliente y tembloroso.
Iván no se movió ni dijo nada. Setenía realmente sorprendido por su actitud. Jamás se la hubiera imaginadomamándole la verga a papá: "Mi hermanita virgen... o ya no, quizás.Chupando esa polla gruesa como una puta en celo. Quiero probar esa boca, quieroque me mire mientras me la mama, sabiendo que soy su hermano y que la voy aromper".
No pudo dormir y cuando escuchóque ya algunos comenzaban a levantarse en la casa hizo lo mismo. Miró aValentina y esta dormía como un ángel. "Quién la hubiera visto...durmiendo inocente después de mamar verga y quizás más. Ese cuerpo bajo las sábanas,listo para ser explorado".
Vio que la puerta de suhabitación estaba emparejada y pensó en echarle un vistazo a su cuerpo bajo lascobijas. Después de todo, nadie lo vería y ella parecía estar bastante cansada."Solo un vistazo... ver ese culo que manché anoche, oler si aún huele a misemen".
Recorrió poco a poco las cobijasde manera que su cuerpo, tan solo cubierto por su bata de satén rosa corto,quedó expuesto ante su vista. "Qué delicia, aquellas piernas torneadas yblancas lucían preciosas... suaves como seda, listas para que las abra y metala lengua en su coño". Levantó un poco su bata con la intención de ver másy sorpresa la suya: ¡sus pantaletas estaban manchadas de sangre, un rojo frescomezclado con algo pegajoso!
Inmediatamente la tapó de nuevocon las cobijas y se puso de pie. "¿Qué demonios había pasado la nocheanterior entre mi hermana y mi padre luego de que me fui a mi habitación? ¿Ladesvirgó? ¿Le metió esa verga gruesa en el coño mientras dormía? Carajo, quémorbo... papá follándose a su propia hija, rompiéndole el himen con esa polla...Y ella lo disfrutó, la muy puta".
Bajó y su mamá Carmen ya estabaen la cocina con su padre Manuel discutiendo, tensos como si algo loscarcomiera.
Luego bajaron sus tíos y secalmaron un poco los ánimos pero no por ello dejaron de discutir.
Cuando estaban a punto dedesayunar, Valentina bajó hecha una diosa. Se veía distinta, era como si seviera más mujer: traía su pelo mojado, brillando como seda negra; su pielmorena clara reluciente, sus curvas pronunciadas bajo la ropa casual, tetas firmesmoviéndose con cada paso, culo respingón meneándose. "Guapísima... ahoracon esa aura de follada, de mujer que sabe lo que es una verga adentro. Quierotirarla sobre la mesa y follarla delante de todos".
Intentó ver la reacción de papápero este ni siquiera la volteó a ver, aún seguía con su madre discutiendo.
"Valentina, tú estuvisteanoche en la habitación, ¿cierto?", le preguntó su mamá al verla,mirándola fijo.
Valentina dudó un segundo. Miró atodos: su padre evitaba sus ojos, Iván la observaba con una mezcla de miedo yculpa (seguramente pensando en lo del culo), los tíos ajenos a todo, pero eltío Juan Luis devorándola con la mirada, como siempre.
"No, mamá...", dijo convoz firme. "Iván durmió conmigo. Pregúntale a él si salí de lahabitación".
Su madre volteó a ver a Iván. Éltragó saliva, pálido, pero siguió la corriente.
"Sí, mamá... Valentina jamássalió de la habitación", mintió, con la voz un poco temblorosa, pensando:"Te cubro el culo, hermanita... pero a cambio, me lo vas a dar tú misma y pronto".
"Te lo dije", le espetóel padre a la madre. "Todo fue producto de tu sonambulismo".
"Bueno...", murmuró lamadre, dudando pero ya más convencida. "Pero eso no te salva de que tengasque lavar la sábana. Mira que haberla manchado de sangre... seguramente tesalió de la nariz mientras dormías y, como te tomas esas pastillas, ni siquierate diste cuenta...".
De inmediato le vino a la mente aIván: sangre en la sábana de la cama de sus padres y sangre en las pantaletasde Valentina. Acertijo resuelto: su hermana había perdido la virginidad con laverga de su padre.
Miró a Valentina y esta lo mirabaextraño. Parecía estar a la vez sorprendida de su mirada y rencorosa con losucedido anoche. "Sabe que sé algo... pero no todo. Esa mirada, como siquisiera follarme por venganza. Voy a usarlo para chantajearla, para meterle miverga en ese coño recién desvirgado".
"¿Estás bien?", lepreguntó mientras sus padres se iban a la cocina y sus tíos charlaban entreellos.
"Sí, ¿y tú?"
"También...", le dijointentando atar cabos en su mente. Lo único cierto en el asunto era que supadre tomaba medicamento para dormir y eso siempre lo desplomaba. De ahí que alhaber visto a Valentina mamándole la verga tan salvajemente jamás lo hubieravisto despertarse pero, ¿clavarle la verga sin tener consciencia plena?"Papá la folló en sueños... pero ella lo provocó, la muy puta. Ahora somosdos los que la hemos marcado: yo en el culo, él en el coño. Esto es solo elprincipio... voy a hacer que me ruegue por más, que admita que quiere la vergade su hermano mayor rellenándola cada noche".
De haber sido así, Iván sentíados cosas: asombro por la actitud tan puta de su hermana Valentina -esa diosade curvas perfectas que se había revelado como una zorra insaciable, mamando laverga de papá como si fuera su postre favorito, tragándosela con una maestríaque lo ponía celoso y cachondo al mismo tiempo- y tristeza por su padre Manuel,quien no había podido disfrutar en sus cinco sentidos de lo maravilloso quedebió ser desvirgar a su propia hija. "Papá la rompió en sueños, sinsaborear cómo ese coño virgen se abría para él, cómo sus paredes apretadas loordeñaban... pero yo lo reconquistaré, haré que ese coño sea mío, y luego lerobaré el culo también. Papá se llevó su himen, pero yo conquistaré su ano, laharé mía por completo, la llenaré de mi leche en todos los agujeros hasta queno piense en nadie más que en su hermano mayor follándosela como unanimal", pensó Iván, su verga endureciéndose solo con la idea, imaginandocómo Valentina gemiría su nombre en secreto, su cuerpo voluptuoso temblandobajo él, sus tetas rebotando y su culo abriéndose para su grosor.
Ese día, su tío Juan Luis lespropuso a Valentina y a él ir a un partido de fútbol los tres en la tarde -elClub León jugando en el Estadio León, con toda la pasión que Iván adoraba-, alo que Iván inmediatamente aceptó, su mente ya tramando cómo usar la salidapara acercarse más a ella. "Perfecto... el estadio lleno de gente, cervezafluyendo, y ese culo rico meneándose en las gradas. Tal vez se emborrache unpoco y se suelte más esta noche", pensó con morbo, recordando el semen quele había dejado en las nalgas la noche anterior. Valentina dijo que lopensaría, pero después de todo terminó yendo con ellos, y hasta en el estadiose bebió varias cervezas, riendo con las jugadas, sus labios carnosos brillandocon la espuma, sus tetas firmes presionando contra la blusa ajustada cada vezque saltaba animando. Iván no podía dejar de mirarla, su verga semierecta enlos shorts, fantaseando con tirarla en los baños del estadio y follarle la bocaallí mismo, entre el rugido de la multitud.
Al salir del estadio, Valentinaya estaba bastante mareada, sus ojos café oscuro vidriosos y una sonrisatraviesa en los labios, cuando una multitud de gente se aglomeró en lospasillos de salida, empujones y cuerpos apretados por todos lados. "Miracómo camina tambaleante... ese culo respingón pidiendo a gritos que lo toquen.Si no fuera por el tío, yo mismo le metería mano aquí", pensó Iván,excitado por el caos.
Su tío Juan Luis le hizo la señade que se pasara al frente de Valentina y que él la cuidaría de atrás. "Túcamina frente a ella porque con tanta gente que hay y como viene de mareada lapueden empujar y se nos cae...", dijo el tío con esa mirada intensa bajoel bigote grueso, su voz ronca disimulando el morbo que Iván ahora reconocía -elmismo que había sentido al abrazarla esa mañana.
Iván hizo caso inocentemente alas palabras de su tío -o eso fingió, aunque una parte de él ya sospechaba,recordando cómo el tío la había mirado al llegar, devorando sus curvas con losojos- y digo inocentemente porque cuando Valentina dijo, con voz un poco temblorosapor la cerveza: "Iván, apúrale que alguien me viene manoseando...",en ese momento Iván supo las intenciones de su tío. "El muy cabrón... mepasó adelante para que no me diera cuenta de cómo él, estando detrás, le sobaese culo jugoso, apretando esos cachetes que yo manché anoche. Carajo, quémorbo... el tío follándose a la tía en su cama y ahora manoseando a su sobrinacomo una puta barata en la multitud. Si lo supiera, me uniría, le metería losdedos por delante mientras él la aprieta por atrás", pensó Iván, su vergaendureciéndose con la idea prohibida, imaginando a Valentina atrapada entrefamilia, gimiendo en secreto.
El muy cabrón le manoseaba elculo mientras le echaba la culpa a los demás: "No te preocupes,Valentina... ya mero salimos... es que hay mucha gente...", le decía elmuy cínico, su mano grande y áspera deslizándose por la curva de sus glúteos bajoel short de mezclilla, apretando con disimulo, sintiendo la firmeza tonificadaque Iván conocía tan bien.
Pero eso no acabaría ahí; cuandoabordaron el metro, con la misma cantidad o incluso más gente que en lospasillos -cuerpos apiñados, olores a sudor y cerveza-, su tío le dio la mismaindicación de ponerse al frente de Valentina mientras él se ponía detrás."Otra vez... el viejo pervertido quiere más de ese culo. Voy a dejarlo, aver si la calienta tanto que esta noche me la follo yo", pensó Iván, suexcitación creciendo con el morbo familiar.
Nuevamente Valentina dijo quealguien la estaba manoseando, mostrando cierta inconformidad, su voztemblorosa: "Otra vez... alguien me toca el culo, Iván...". En dadomomento, Iván se giró de frente a ella y, mientras la veía cara a cara -susojos profundos mirándolo con una mezcla de molestia y algo más oscuro, quizásexcitación-, le dijo: "Así me quedo para ver si alguien te toca... no tepreocupes, yo te cuido".
Valentina pareció estar más agusto de esa forma, su cuerpo rozando el de él con cada movimiento del metro,hasta que, en un frenón brusco, Valentina se abalanzó hacia delante y le repegótodas las tetas casi en la cara -esos senos llenos y firmes presionando contrasu pecho marcado, el olor a su piel morena clara y cerveza invadiéndolo."Dios, qué tetas... suaves y pesadas, los pezones endurecidos rozándome.Quiero morderlos, chuparlos hasta que grite", pensó Iván, su verga tiesapresionando contra su muslo.
"Perdón...", murmuróella, sonrojada. "Sabes qué? Mejor cámbiate de lugar porque así va a sermuy difícil...".
Y no le quedó de otra más quevolver a voltearse, aunque su mente gritaba por quedarse allí, frotándosecontra ella.
Al hacerlo, quedó de frente unavez más con el espejo de la puerta del metro y, tras hacerse a un lado un poco,notó cómo a través de uno de los espejos del metro, podía ver a su tío."Qué tonto fui al no darme cuenta antes...", se dijo Iván, y alparecer su tío tampoco se daba cuenta de que lo veía, pues en cuestión desegundos, Iván vio cómo pasaba su palma abierta por el trasero de Valentina conun descaro y una desfachatez que solo te brinda el saber que le vas a echar laculpa a alguien más y te van a creer. La mano del tío apretando, masajeandoesos glúteos redondos, los dedos hundiéndose en la carne tonificada, quizásrozando el canalito. "Mira al cabrón... sobando el culo de mi hermana comosi fuera suyo. Ese culo que es mío, que manché con mi semen. Qué morbo... eltío follándosela con la mano mientras yo miro, y ella se moja en silencio. Sisupiera que lo veo… ".
Durante todo el caminoseguramente se la manoseó -apretando, pellizcando, quizás deslizando un dedopor la costura del short-, y aún cuando Valentina ya no dijo nada, Iván pudover cómo bajaba con las mejillas sonrojadas del vagón, sus ojos vidriosos y laspiernas temblorosas. "Vaya, al parecer la muy puta terminó excitándose...ese coño debe estar chorreando ahora, listo para mi verga esta noche. El tío lacalentó para mí, el idiota".
Al llegar a casa, ya sus padresestaban en su habitación y su tía Martha esperaba a Juan Luis en la suya. Yaeran casi las 11 de la noche. Vaya que se había ido rápido el tiempo. Habíallegado la hora de dormir una vez más con su linda hermana y, mejor aún, por lovisto, venía calientita por las caricias del metro. "Está excitada... losiento en su mirada. Esta noche no se me escapa, le voy a meter la verga en elcoño y luego en el culo, la voy a desvirgar por atrás, la haré gritar mi nombremientras la lleno de leche", pensó Iván, su verga ya tiesa solo con laanticipación.
En cuestión de minutos ya estabanlos dos bajo las sábanas. Valentina ya se había ido al baño a duchar y cambiar -saliendocon esas pantaletas negras pequeñas y la bata de satén rosa corto, su cabellonegro largo aún húmedo, oliendo a jabón y excitación reprimida-, y Ivánnuevamente dormía en bóxers negros ajustados, su bulto marcado y listo.
Nuevamente esperó alrededor de 30minutos, fingiendo ronquidos graves, y como si se tratase de una repetición dela noche anterior, sus tíos comenzaron a follar haciendo ruidos en lahabitación contigua: resortes crujiendo, ¡PLAF! de nalgadas, gemidos roncos dela tía pidiendo "más fuerte, cabrón", el tío gruñendo. "Otravez... el tío follando en su cama, pensando quizás en el culo que manoseó hoy.Pero yo tengo el premio real aquí".
Iván, por su parte, giróhaciéndose nuevamente el dormido y abrazó a Valentina, repegándola contra suverga con su brazo fuerte. Esta ocasión le costó menos trabajo e incluso sintiócomo si ella misma hubiese echado el culo hacia atrás, presionando contra subulto. "La puta... lo quiere, lo siente tieso y lo busca. Ese culo firmeaprisionando mi verga entre sus cachetes, como un vicio caliente yblando".
Nuevamente podía sentir lafirmeza de su culo aprisionando su verga entre sus dos cachetotes."Aaaahhh... qué sensación tan rica! Esa carne tonificada, venosa por elgym, temblando contra mi polla gruesa. Quiero partirla, sentir cómo se abrepara mí".
Comenzó a mover sus caderas parafrotarle la verga como la noche anterior, solo que esta vez iba a serdiferente. Sí, esta vez no estaba dispuesto a permitir que Valentina tuvieraque salir de su cuarto para poder mamar una verga. Esta vez estaba dispuesto aque le mamara a él y no a su padre, quien ni cuenta se daba. "No máspapá... ahora eres mía, puta. Te voy a follar el coño que él rompió y luego elculo virgen, te voy a conquistar por completo".
Valentina por su parte, parecíacreer que la noche anterior se repetiría en todos sus momentos, puesdiscretamente movía el culo para acelerar su venida. "Supongo que creeque, una vez terminado todo, podría ir a la habitación de mis padres y repetirlo de la noche... mamando esa verga vieja mientras yo espero. No, esta noche tequedas aquí, no hay necesidad de salir hermosa…".
Armándose de valor, Iván se hizohacia atrás y, tras bajarse el bóxer hasta los tobillos -su verga saltandolibre, gruesa y venosa, la cabeza hinchada goteando presemen-, tomó el elásticode las pantaletas de Valentina e hizo lo mismo, bajándolas con un tirón rápido,exponiendo su culo desnudo y su coño aún sensible por la desvirgación reciente.
Valentina dio un ligerobrinquito, un gemido ahogado escapando de sus labios carnosos: "Iván...¿qué...?", pero no hizo nada más, su cuerpo temblando, quizás deanticipación.
Nuevamente le repegó la vergaahora sí en su culo desnudo y comenzó a pasársela, la piel suave y calientecontra su tronco palpitante. Presionó un poco más y su verga se hundió en sucanalito, tallándola ligeramente, sintiendo su humedad resbalando por susvenas. “Dios, está mojada... el tío la calentó y ahora yo cosecho".
Luego, tras un par de embestidasmás -rozando la entrada de su coño, sintiendo los fluidos calientes cubriéndolo-,se la situó a la entrada de su conchita, la cabeza presionando contra loslabios hinchados.
Valentina intentó hacerse paradelante, un susurro nervioso: "Iván, no... espera...", pero Iván yahabía pasado una mano por su estómago para aferrarla más a él e imposibilitarlela huida, su palma presionando su abdomen plano, rozando el monte de Venus.
Apretó un poco y su verga comenzóa llenarse de sus fluidos, el glande abriéndose paso. Y así, poco a poco, elglande de su verga se fue arropando por la vagina más rica y apretada que habíatenido en su vida, las paredes aún sensibles apretándolo como un vicio.
"Hmmm...", gimióValentina, anunciando que estaba más despierta que nunca, su voz ronca ytemblorosa.
Y en ese momento también Iváncomenzó a gemir: "Aaaahhhh... Valentina... qué rico coño...".
Una estocada más y ya su vergaestaba completamente hundida en la concha de su hermana hasta las bolas, sushuevos pesados rozando sus muslos.
"Me la estoy cogiendo... alfin me la estoy cogiendo!!!", gritó de emoción en su mente, el morboinundándolo: "Mi propia hermana, esa puta que mamá nos obligó a compartircama... ahora la lleno, la reclamo después de papá. Su coño apretado, virgenhasta anoche, ahora mío, chorreando por mi grosor".
Y comenzó un ritmo semi lento ensus embestidas que pronto comenzó a tomar fuerza y velocidad, el sonido decarne contra carne retumbando, sus huevos chocando contra su culo: ¡PLAF!¡PLAF!.
"Aaaahhhh hmmmm...",gemía Iván mientras Valentina trataba de ahogar sus propios gemidos hasta queno le fue más posible y comenzó a gemir con fuerza ella también: "Aaaahhhhhmmmm... Iván... oh Dios... está tan gruesa... me llenas toda...".
El sonido de sus huevos chocandocontra su culo retumbaba en las cuatro paredes, mezclado con los gemidos de lostíos al lado: "Escucha eso, puta... como ellos, pero nosotros somoshermanos... más rico… incesto puro, tu coño tragando mi verga de hermano".
Ahora que estaba adentro de laconchita de su hermana no podía dejar de maravillarse con lo rica y apretaditaque la tenía. "Me envuelve y aprieta la verga de una manera tan deliciosaque de no haber sabido que papá la había desvirgado la noche anterior, hubierajurado que era virgen. Qué cogida tan maravillosa!! Demasiado buena como paradecir que el incesto es malo o prohibirlo! Quiero preñarla, llenarla de misemen hasta que le crezca un hermanito nuestro en su vientre... morbopuro".
Luego de 10 minutos de embestidasbrutales -ella arqueando la espalda, empujando contra él, sus tetas rebotandobajo la bata-, Iván sintió el orgasmo acercarse, pero no quería terminar ahí."No... el coño es reconquista, pero ahora el culo... voy a desvirgarla poratrás, hacerla mía por completo". Sacó la verga de su coño con un sonidohúmedo, chorreante, y la situó en la entrada de su ano, la cabeza presionandocontra el anillo apretado, lubricada por sus fluidos.
Valentina se tensó: "Iván...no, por ahí no... es virgen... duele...muchooo".
"Shhh... relájate, puta...papá te quitó el frente, pero yo te quito la cola... vas a ser mía entera, dehoy en adelante seré el único hombre en tú vida…", murmuró él, empujandolento, su mano bajando para masajear su clítoris, distrayéndola. El glande seabrió paso, el anillo cediendo con un pop, el dolor mezclado con placerhaciendo que ella gimiera fuerte: "Aaaahhhh... Iván... me rompes... es tangruesa... oh Dios, me duele pero... aaaahhhh".
Iván empujó más, centímetro acentímetro, su verga gruesa invadiendo el culo virgen, las paredes apretadascomo un puño caliente. "Qué apretado... este ano es mío, virgen para mí...siento cada vena latiendo dentro, tu culo tragándome como una puta anal. Estoy…follándome el culo de mi hermana mientras los tíos follan al lado".
Comenzó a bombear, lento alprincipio, luego más rápido: "Aaaahhhh... qué rico culo... te lo rompo,Valentina... toma mi verga...".
Ella gemía descontrolada:"Hmmmm... Iván... me destrozas... aaaahhhh... pero no pares... me gusta...ohhh...".
Después de minutos de embestidasanales brutales -sus huevos golpeando su coño chorreante, su mano apretando sustetas, pellizcando los pezones-, Iván comenzó a llenarle las tripas de leche:chorros calientes, espesos, inundando su ano, resbalando por sus muslos."Toma mi leche... te lleno las tripas, puta... ahora eres mía, solo mía...no más papá, no más tío manoseando... mi semen marcando tu culo virgen".
Valentina pegó un gemido queestoy seguro de que al menos sus tíos deben haberlo escuchado:"Aaaahhhh... Iván... me vienes adentro... oh Dios... síiii...".
Terminando de vaciar toda suleche, le sacó la verga despacio, un hilo de semen conectándolos, su mentebullía: "La desvirgué por el culo... la reconquisté por completo. Ahora esmía".
Esa noche estoy seguro de queValentina no tuvo la necesidad de levantarse a buscar a su padre. Y menos malque no lo hizo, pues su madre Carmen, quien se había quedado inquieta desde lanoche anterior, había pasado esa noche en vela. Iván lo supo porque pocodespués de 3 minutos de haberle vaciado la leche adentro a Valentina y habersetapado con las cobijas, escuchó como su mamá se asomaba por la puerta a surecámara. Estoy seguro de que también ella escuchó el tremendo gemido deValentina pero seguramente pensó que fueron sus tíos tras cerciorarse de queellos dormían como angelitos.
La mañana siguiente, su tío JuanLuis al despedirse le dijo sin que nadie se diera cuenta, en un susurro ronco:"Eres un cabrón, Iván... anoche me di cuenta de que no perdonas ni a tuhermana...".
Iván se quedó sacado de onda peroal instante el tío le dijo algo que todavía le asombró más: "Está bien,hombre, no pongas esa cara de espanto que nunca diré nada... después de todo,es un pecado que algún día todos cometemos...".
Desde esa noche, Valentina visitaa Iván cada noche y le mama la verga -tragándosela profunda, lamiendo sushuevos como una profesional- o lo monta, cabalgando su polla gruesa con su coñoo culo, gimiendo en silencio. Ambos siempre permanecen con los ojos cerrados ysin hablar, fingiendo que es un sueño, un secreto prohibido…
Iván Chávez, con su físicoimponente de 1.82 m de altura, hombros anchos como una puerta, brazos venosos ygruesos, pecho marcado y abdomen en tabla de lavar, llevaba meses acechando eseculo tan rico de Valentina, redondo, elevado y tonificado, que lo volvía lococada vez que lo veía moverse bajo la ropa ajustada.
-Puedes dormir en la habitaciónde tu hermano… su cama es lo suficientemente grande para los 2. No podemoshacerles la grosería a tus tíos y mandarlos a un hotel, señorita… eso siquieres, si no ya sabes dónde está la puerta…- le escuchó decir a su madre enmedio de la discusión que ella y Valentina tenían por dónde dormirían los tíosque venían de visita.
Vaya. Mejor suerte no podíatener. Todos estos meses añorando en silencio y sexualmente a su hermana yahora sus padres se encargaban de mandársela directito a su cama. Bueno, sumadre le ordenaba pasar la noche con él. ¿Acaso su mamá era tan boba como parano darse cuenta de las ganas que le traía a su hermana? Soñaba con empalarle elculo, entrenaba pensando en ella, se masturbaba pensando en ella, no habíamomento en que no aprovechara para tomarle fotos con su celular o videos deposes que hacía o cómo meneaba el manjar de culo cuando caminaba.
No, más bien era porque su mamáaún creía que era un chico inocente que no veía más allá del fútbol. Si supieracuántas veces se había masturbado con la ropa interior de su hermana… o cómo yaiban varias mujeres a las que hacía gemir escandalosamente con su verga(orgullosamente grande y gruesa), mientras pensaba que a la que se follaba eraa Valentina.
Su hermana era una mujer de tallaprofesional. Su cuerpo parecía haber sido hecho por dioses y pulido a mano.Tenía un culo y unas tetas de infarto que ni en las mejores discotecas de laciudad había podido encontrar iguales. La única carne a la que era afecto ysabía que jamás se aburriría era a la de su hermana.
Y en parte ella tenía la culpa.Seguido se ponía ropa bastante calienta pollas. Escotes pronunciados queexhibían ese par de tetas tan suculentas que tenía y jeans entallados queresaltaban ese culo tan respingón que tenía.
El viernes llegaron los tíos y yaen la noche estaban instalados en la habitación de Valentina.
Alrededor de las 9 de la noche,su hermana se metió a bañar mientras Iván se hacía pendejo arreglando cosas ensu habitación. Tenía la verga tiesa nomás de pensar que aquella sería laprimera noche en que dormirían juntos.
En eso estaba cuando de pronto sutío entró en su habitación para darle las buenas noches. Iba acompañado de sutía, quien en seguida se retiró y lo dejó hablando con su tío.
-Y todavía le vas a ese equipo defútbol tan malo? -le preguntaba mientras veía todos los pósters y los múltiplesaccesorios de su equipo favorito colgados por toda la habitación.
-Qué te digo… es que acaso hay unmejor equipo?
En eso estaban, en medio de undebate de fútbol, cuando de pronto su tío se agachó y del suelo levantó unatanga.
-Y esto? ¿También es parte de losaccesorios de tu equipo? -le dijo haciéndole mofa hasta que se percató de queesa tanga pertenecía a Valentina-. Ups, lo siento…
-Ni hablar, aquí había dejado suropa limpia… debe habérsele caído cuando iba rumbo al baño… -le dijo Iván a sutío, quien no paraba de mirar aquella tanga roja tan sexy.
Imaginó que se imaginó, comomuchas veces antes Iván lo había hecho, lo bien que debía verse esa tangapuesta en el culo de su hermana.
Se despidió hundido en losnervios mientras escuchaban cómo la puerta del baño se abría y Valentinaregresaba a la habitación.
-Me voy a dormir… buenas noches ydisculpa lo de la…
-Descuida, tío -le dijo Iván y,tras verlo retirarse, tomó la tanga de su hermana y salió de la habitación paraesconderla fuera.
Iván salió rápido al pasillo, conel corazón latiéndole fuerte, la tanga roja aún tibia en su mano. “Esta bellezano la voy a dejar aquí para que la encuentre y se la ponga... no esta noche.Quiero que duerma con lo mínimo, que sienta todo”, pensó mientras la guardabaen un cajón del mueble de la sala, lejos de su alcance. Su verga palpitaba bajolos pantalones, imaginando cómo se vería Valentina sin esa tanga, solo con laspantaletas negras pequeñas que seguramente se había puesto. Regresó a suhabitación con una sonrisa disimulada, pero el bulto en su entrepierna ya eraevidente, grueso y marcado, listo para lo que viniera.
Entró sonriendo, recién bañado -aunqueen realidad se había duchado antes, pero el sudor de la excitación lo hacíasentir fresco y vivo-, solo con unos bóxers negros ajustados y una toalla alcuello. Exactamente igual que en esa foto que había tomado frente al espejosemanas atrás, la que ahora sabía que Valentina había visto y guardado. Elbulto se marcaba claramente bajo la tela, sus piernas gruesas, venosas, llenasde músculo. Vio a Valentina ya metida bajo las sábanas, del lado derecho,dándole la espalda a la mitad de la cama. “Mira nada más... ya está aquí, en micama. Ese culo tan rico esperando”, pensó Iván, sintiendo un calor subirle porel cuerpo.
-Ey, ¿qué onda? -dijo él connaturalidad, tirando la toalla a una silla-. ¿Ya te acomodaste? Mamá me dijoque te quedas aquí el fin de semana. No hay pedo, la cama es gigante.
Valentina sonrió nerviosa, sinvoltear del todo.
-Sí… no había de otra. Los tíosse quedaron con mi cuarto.
Iván se rio bajito mientras semetía bajo las sábanas, del lado izquierdo, sintiendo el calor inmediato delcuerpo de ella a solo unos centímetros. “Dios, huele a jabón fresco y a ella...si me acerco un poco, siento ese culo contra mí. No voy a poder dormir con estaverga tiesa”, pensó, su mente ya imaginando cómo rozarla “accidentalmente” enla noche.
-Tranquila, no te voy a morder.Aunque sí estás rara desde que llegué. ¿Todo bien?
-Todo bien -mintió ella, con lavoz un poco temblorosa.
Iván apagó la luz del techo. Soloquedó la pequeña lámpara de noche encendida.
-Buenas noches, Val.
-Buenas noches, Iván…
Se quedó quieto al principio,pero su respiración se aceleraba. El silencio era total, solo se escuchaba lade los dos. En su cabeza no paraban las imágenes y pensamientos: “Está casidesnuda bajo esa bata... si me giro, le rozo la verga contra el culo. Ese culoque he soñado follar mil veces. Si se mueve un poco, la empalo aquí mismo. Esmi hermana, pero carajo, es la mujer más caliente que he visto. Esta noche va apasar algo, lo siento”. Cada segundo que pasaba, su excitación crecía,esperando el momento perfecto para “despertar” y acercarse. La noche apenasempezaba, y él ya planeaba cómo hacer que ese deseo prohibido se volvierarealidad.
Iván Chávez esperó alrededor de30 o 40 minutos a que Valentina se durmiera para dar su primer paso. "Estaperra ya debe estar roncando... ese culo tan rico y jugoso, listo para que loprofane. Si finjo que estoy dormido, nadie me va a culpar por 'accidentalmente'rozarla con mi verga tiesa como un mástil", pensó, su mente rebosante deimágenes sucias: imaginaba cómo esa carne blanda de sus nalgas se abriría paraél, cómo su verga gruesa la partiría en dos, dejándola goteando y suplicandomás en secreto. Cuando lo hizo, se acercó a ella con la intención de abrazarlapor la espalda, haciéndose el dormido. Después de todo, nadie podíarecriminarle aquel actuar estando "dormido", ¿o sí?
Estaba a punto de abrazarla,después de haber estado fingiendo ronquidos por alrededor de 2 minutos -esosronquidos graves y rítmicos que salían de su garganta musculosa, como un toroen reposo-, cuando de pronto escuchó cómo en la habitación contigua crujían confuerza los resortes de la cama. El ruido era inconfundible: un vaivén rítmico,como si alguien estuviera embistiendo con saña.
"Qué cabronazo es mi tíoJuan Luis...", pensó Iván, seguro de que la tanga roja de Valentina quehabía encontrado antes le había excitado tanto que ahora se desquitaba con lapobre de su tía Martha. "Seguramente le excita saber que está follando enla cama donde duerme mi hermana... esa cama que huele a ella, a su coño virgeny a sus curvas de puta en potencia. Carajo, si yo estuviera allí, me lafollaría pensando en Valentina, imaginando que es su culo el que rebota contramis huevos". Se dijo a sí mismo a sabiendas de que a él esa idea le habíaexcitado también muchas veces: cuántas pajas se había hecho en el baño oliendola ropa interior de Valentina, fantaseando con irrumpir en su habitación ymontarla como un animal, dejando su semen marcando territorio en sus sábanas."En fin, él podrá estar en la cama de mi hermana, pero yo tengo a ellajusto a mi lado... ese cuerpo de diosa, con tetas que me muero por morder y unculo que pide a gritos ser azotado y relleno".
Se pegó poco a poco a Valentinahasta que, deslizando un brazo por encima de ella -su brazo venoso y fuerte,como una serpiente posesiva-, la jaló hacia atrás con fuerza, como si fuerasuya por derecho. Con el bóxer bajado hasta las rodillas en un movimientorápido y sigiloso, le repegó la verga desnuda directamente en su culo, tan solocubierto por las pantaletas negras pequeñas. El contacto fue eléctrico: suverga gruesa, venosa y palpitante, caliente como un hierro al rojo, se hundióen la suavidad de esa carne tonificada. "Dios, qué firme lo tiene... esteculo es una obra maestra, redondo y elevado, como dos melones maduros listospara ser devorados. Siento cada curva, cada temblor de su piel morena claracontra mi polla... si aprieto un poco más, la tela se rompe y la entro poratrás, la destrozo hasta que grite mi nombre en silencio", pensó Iván, sumente inundada de lujuria morbosa.
Estaba seguro de que Valentinasentía toda la magnitud de su verga porque había ido a parar justo a ese ricocanalito que se formaba entre sus nalgas: la cabeza hinchada rozando la telafina, el tronco grueso como un antebrazo presionando contra la carne blanda,las venas latiendo contra su piel. "Está atrapada... mi verga entre esoscachetes gordos y jugosos, como un hot dog en un pan caliente y mojado. Simuevo las caderas, siento cómo se desliza, cómo su culo se abre un poquito máscada vez... carajo, huele a su excitación, está mojada esta puta, lo sé".Comenzó a mover sus caderas para frotársela en tan rico canalito, lento alprincipio, luego más insistente, al tiempo en que los gemidos de sus tíos yasobrepasaban las paredes: los ¡PLAF! de las nalgadas, los jadeos roncos de latía pidiendo "más fuerte, cabrón", el tío gruñendo como un perro encelo. Eso lo encendió más: "Escucha eso, hermanita... imagínate que soy yodándote nalgadas, metiéndotela por el culo mientras te llamo mi puta privada.Tus tetas rebotando, tu coño chorreando... voy a preñarte algún día, llenartede mi leche hasta que no puedas caminar, eso te lo prometo ahora mismo…".
Sabía que no iba a durar mucho y,aunque quería llegar a algo más esa noche -como bajarle las pantaletas ypenetrarla de una vez, sentir su virginidad romperse alrededor de su vergagruesa-, no pudo evitar derramarle toda la leche encima. Fue un torrente:chorros calientes, espesos y abundantes, salpicando su culo, resbalando por lacurva de sus nalgas, goteando entre sus muslos y empapando la tela."Litros de semen... mi leche marcando su culo como territorio mío. Si sedespierta ahora, sentirá lo pegajoso, lo caliente... y sabrá que su hermano laha usado como una puta en la oscuridad". Fue tanta la leche que soltó quesabía que si Valentina no estaba despierta aún, seguramente se despertaría alsentir el culo húmedo y pegajoso, oliendo a sexo prohibido.
Le entró mucho miedo porque fueraa armar un alboroto del que no saliera bien librado -imaginaba a sus padresirrumpiendo, viéndolo con la verga aún goteando, Valentina gritando incesto- yse dio la vuelta inmediatamente, cerrando los ojos para aparentar estar dormidouna vez más. "Si me delata, estoy jodido... pero carajo, valió la penasentir ese culo contra mi polla. Ojalá lo haya disfrutado en secreto, la muyzorra".
Pronto comenzó a sentir cómoValentina se movía en la cama y le entró mucho más miedo. Comenzó a roncar paraque pensara que estaba dormido, después de todo, si su hermana iba con elchisme a sus padres y les enseñaba las pantaletas empapadas de semen, su únicadefensa sería invocar un sueño húmedo: "Estaba soñando con una puta delgym, no con mi hermana... aunque en realidad siempre sueño con follarme a estadiosa de curvas perfectas".
No se cuanto tiempo habrá pasadode eso pero sus miedos se hicieron más intensos al sentir cómo Valentina seponía de pie y salía de la habitación, sigilosa como un gato en la noche.
"Maldición, en medio minutotendré a mis padres aquí...", pensó en lo peor y se quedó inmóvil tratandode ocultar su culpabilidad, su verga aún semierecta bajo los bóxers, oliendo asemen fresco.
Pasaron más o menos 5 minutos,luego 10, luego 15 y sus padres aún no se presentaban. Los nervios le comían.No sabía qué hacer, estaba matándole la impaciencia por saber a dónde había idoValentina. "Y si fue a la habitación de mis tíos y se les unió en untrío?? Imagínala allí, de rodillas chupando la verga del tío mientras la tía lelame el coño... no, esa mierda solo pasa en las películas porno y en losrelatos eróticos que leo a escondidas. En la vida real seguramente le estarácontando a mis padres... pero ¿qué harán estos? ¿Por qué demoran tanto en venira verme y maldecirme o incluso hasta golpearme? ¿Y si la están consolando,limpiándole mi semen del culo mientras la mamá le dice que soy unpervertido?".
Los nervios invadían todo su ser.No podía seguir inmóvil ni mucho menos acostado. "Necesito ver qué carajospasa... si la atrapo en algo, tal vez pueda chantajearla para follar másveces".
Terminó poniéndose de pie parasalir a puntillas de su habitación. Miró a ambos lados del pasillo y laoscuridad y el silencio estaban más que presentes. Giró a la izquierda, rumbo ala habitación de Valentina -ahora ocupada por los tíos- y vio que la puertaestaba cerrada. Pegó el oído en la puerta para ver si lograba escuchar algopero nada, tan solo los ronquidos de su tío que seguramente había caídoexhausto después de vaciarse en la tía, imaginando quizás el culo de Valentina.
"En el baño...", pensóy de inmediato se dirigió al baño, su verga empezando a endurecerse de nuevosolo con la idea de espiarla.
Caminaba con rumbo fijo cuando depronto la puerta de la habitación de sus padres estaba abierta."Seguramente está ahí dentro, ellos nunca dejan la puerta abierta. ¿Quéles estará diciendo? ¿Les mostrará el semen en su culo, les dirá que su hijo esun degenerado que sueña con follarse a su propia hermana?".
Se acercó a la puerta tratando deagudizar su oído al máximo pero sin ver al interior.
De pronto, escuchó un sonido muyconocido... un chupeteo húmedo, succionante, como labios alrededor de algocarnoso.
"¿Qué es eso?", sepreguntó alarmado e intranquilo. "Es como un chupeteo... ¿alguien mamando?¿Mamá y papá follando? No, papá ronca como un oso".
Llevado por la curiosidad asomósu cabeza hacia el interior de la habitación y lo que vio le dejó helado: ¡suhermana menor le estaba mamando la pija a su padre, quien parecía estarcompletamente dormido!
Miró a su mamá Carmen y ellatambién estaba dormida, la sábana que la cubría se había bajado un poco ydejaba ver parte de sus pechos desnudos -esos pechos maduros y caídos, conpezones oscuros que Iván había espiado alguna vez de niño, pero ahora loexcitaban de forma retorcida: "Carajo, mamá tiene unas tetas decentestodavía... pero nada como las de Valentina, firmes y listas para morder".
Miró nuevamente a Valentina yesta batallaba por llevarse toda la verga de papá a la boca. Se la engullíaprofunda, las mejillas hundidas por la succión, luego la sacaba para darlelengüetazos por todo lo largo del tronco venoso y grueso, lamiendo la cabezahinchada como si fuera un helado derretido. "Quién hubiera dicho... mihermana toda una profesional para mamar verga. Mira cómo la traga, como unaputa experimentada... esa boca carnosa que siempre quise follar, chupando lapolla de donde salimos nosotros. Dios, qué morbo... si supiera que la vi, lachantajearía para que me la mame a mí también, para que trague mi lechemientras le digo que es mi zorra familiar".
Enseguida sintió que la verga sele ponía dura como un roble, palpitando en sus bóxers, goteando presemen solocon la escena: "Esa perra... mamando a papá como si fuera su amante.Quiero entrar y unirme, meterle la verga por atrás mientras chupa... follarlaentre los dos, preñarla de semen familiar".
Valentina se la mamaba con unaintensidad tan impresionante que Iván sintió envidia de su padre Manuel."Cómo hubiera deseado que me la mamara así en mi cuarto... sus labioscarnosos alrededor de mi polla, su lengua lamiendo mis huevos grandes... laobligaría a tragársela toda, a ahogarse con mi grosor hasta que llore deplacer".
Cuando Valentina estaba másprendida que nunca de la verga de papá -succionando con gemidos ahogados,masajeando los testículos pesados como si quisiera ordeñarlos-, su madrecomenzó a moverse y, al percatarse de ello, Valentina soltó inmediatamente laverga de papá y lo tapó con la sábana, la polla aún brillante de saliva yerecta como una lanza.
"¿Valentina…?",preguntó su mamá con voz pastosa, adormilada, confundida. Iván enseguida corrióhacia su habitación, el corazón latiéndole fuerte, la verga tiesa rozandocontra la tela.
No supo qué fue lo que pasódespués pero estaba seguro de que Valentina supo engañar a su mamá muy bienpues no se armó ningún alboroto. "Esa astuta... mintiendo como unaprofesional. Ahora sé que es tan pervertida como yo... esto abre puertas, hermanita,te voy a follar hasta que admitas que lo quieres".
No fue sino hasta que comenzaba aamanecer que sintió a Valentina entrar en su cama de nuevo, sigilosa, su cuerpoaún caliente y tembloroso.
Iván no se movió ni dijo nada. Setenía realmente sorprendido por su actitud. Jamás se la hubiera imaginadomamándole la verga a papá: "Mi hermanita virgen... o ya no, quizás.Chupando esa polla gruesa como una puta en celo. Quiero probar esa boca, quieroque me mire mientras me la mama, sabiendo que soy su hermano y que la voy aromper".
No pudo dormir y cuando escuchóque ya algunos comenzaban a levantarse en la casa hizo lo mismo. Miró aValentina y esta dormía como un ángel. "Quién la hubiera visto...durmiendo inocente después de mamar verga y quizás más. Ese cuerpo bajo las sábanas,listo para ser explorado".
Vio que la puerta de suhabitación estaba emparejada y pensó en echarle un vistazo a su cuerpo bajo lascobijas. Después de todo, nadie lo vería y ella parecía estar bastante cansada."Solo un vistazo... ver ese culo que manché anoche, oler si aún huele a misemen".
Recorrió poco a poco las cobijasde manera que su cuerpo, tan solo cubierto por su bata de satén rosa corto,quedó expuesto ante su vista. "Qué delicia, aquellas piernas torneadas yblancas lucían preciosas... suaves como seda, listas para que las abra y metala lengua en su coño". Levantó un poco su bata con la intención de ver másy sorpresa la suya: ¡sus pantaletas estaban manchadas de sangre, un rojo frescomezclado con algo pegajoso!
Inmediatamente la tapó de nuevocon las cobijas y se puso de pie. "¿Qué demonios había pasado la nocheanterior entre mi hermana y mi padre luego de que me fui a mi habitación? ¿Ladesvirgó? ¿Le metió esa verga gruesa en el coño mientras dormía? Carajo, quémorbo... papá follándose a su propia hija, rompiéndole el himen con esa polla...Y ella lo disfrutó, la muy puta".
Bajó y su mamá Carmen ya estabaen la cocina con su padre Manuel discutiendo, tensos como si algo loscarcomiera.
Luego bajaron sus tíos y secalmaron un poco los ánimos pero no por ello dejaron de discutir.
Cuando estaban a punto dedesayunar, Valentina bajó hecha una diosa. Se veía distinta, era como si seviera más mujer: traía su pelo mojado, brillando como seda negra; su pielmorena clara reluciente, sus curvas pronunciadas bajo la ropa casual, tetas firmesmoviéndose con cada paso, culo respingón meneándose. "Guapísima... ahoracon esa aura de follada, de mujer que sabe lo que es una verga adentro. Quierotirarla sobre la mesa y follarla delante de todos".
Intentó ver la reacción de papápero este ni siquiera la volteó a ver, aún seguía con su madre discutiendo.
"Valentina, tú estuvisteanoche en la habitación, ¿cierto?", le preguntó su mamá al verla,mirándola fijo.
Valentina dudó un segundo. Miró atodos: su padre evitaba sus ojos, Iván la observaba con una mezcla de miedo yculpa (seguramente pensando en lo del culo), los tíos ajenos a todo, pero eltío Juan Luis devorándola con la mirada, como siempre.
"No, mamá...", dijo convoz firme. "Iván durmió conmigo. Pregúntale a él si salí de lahabitación".
Su madre volteó a ver a Iván. Éltragó saliva, pálido, pero siguió la corriente.
"Sí, mamá... Valentina jamássalió de la habitación", mintió, con la voz un poco temblorosa, pensando:"Te cubro el culo, hermanita... pero a cambio, me lo vas a dar tú misma y pronto".
"Te lo dije", le espetóel padre a la madre. "Todo fue producto de tu sonambulismo".
"Bueno...", murmuró lamadre, dudando pero ya más convencida. "Pero eso no te salva de que tengasque lavar la sábana. Mira que haberla manchado de sangre... seguramente tesalió de la nariz mientras dormías y, como te tomas esas pastillas, ni siquierate diste cuenta...".
De inmediato le vino a la mente aIván: sangre en la sábana de la cama de sus padres y sangre en las pantaletasde Valentina. Acertijo resuelto: su hermana había perdido la virginidad con laverga de su padre.
Miró a Valentina y esta lo mirabaextraño. Parecía estar a la vez sorprendida de su mirada y rencorosa con losucedido anoche. "Sabe que sé algo... pero no todo. Esa mirada, como siquisiera follarme por venganza. Voy a usarlo para chantajearla, para meterle miverga en ese coño recién desvirgado".
"¿Estás bien?", lepreguntó mientras sus padres se iban a la cocina y sus tíos charlaban entreellos.
"Sí, ¿y tú?"
"También...", le dijointentando atar cabos en su mente. Lo único cierto en el asunto era que supadre tomaba medicamento para dormir y eso siempre lo desplomaba. De ahí que alhaber visto a Valentina mamándole la verga tan salvajemente jamás lo hubieravisto despertarse pero, ¿clavarle la verga sin tener consciencia plena?"Papá la folló en sueños... pero ella lo provocó, la muy puta. Ahora somosdos los que la hemos marcado: yo en el culo, él en el coño. Esto es solo elprincipio... voy a hacer que me ruegue por más, que admita que quiere la vergade su hermano mayor rellenándola cada noche".
De haber sido así, Iván sentíados cosas: asombro por la actitud tan puta de su hermana Valentina -esa diosade curvas perfectas que se había revelado como una zorra insaciable, mamando laverga de papá como si fuera su postre favorito, tragándosela con una maestríaque lo ponía celoso y cachondo al mismo tiempo- y tristeza por su padre Manuel,quien no había podido disfrutar en sus cinco sentidos de lo maravilloso quedebió ser desvirgar a su propia hija. "Papá la rompió en sueños, sinsaborear cómo ese coño virgen se abría para él, cómo sus paredes apretadas loordeñaban... pero yo lo reconquistaré, haré que ese coño sea mío, y luego lerobaré el culo también. Papá se llevó su himen, pero yo conquistaré su ano, laharé mía por completo, la llenaré de mi leche en todos los agujeros hasta queno piense en nadie más que en su hermano mayor follándosela como unanimal", pensó Iván, su verga endureciéndose solo con la idea, imaginandocómo Valentina gemiría su nombre en secreto, su cuerpo voluptuoso temblandobajo él, sus tetas rebotando y su culo abriéndose para su grosor.
Ese día, su tío Juan Luis lespropuso a Valentina y a él ir a un partido de fútbol los tres en la tarde -elClub León jugando en el Estadio León, con toda la pasión que Iván adoraba-, alo que Iván inmediatamente aceptó, su mente ya tramando cómo usar la salidapara acercarse más a ella. "Perfecto... el estadio lleno de gente, cervezafluyendo, y ese culo rico meneándose en las gradas. Tal vez se emborrache unpoco y se suelte más esta noche", pensó con morbo, recordando el semen quele había dejado en las nalgas la noche anterior. Valentina dijo que lopensaría, pero después de todo terminó yendo con ellos, y hasta en el estadiose bebió varias cervezas, riendo con las jugadas, sus labios carnosos brillandocon la espuma, sus tetas firmes presionando contra la blusa ajustada cada vezque saltaba animando. Iván no podía dejar de mirarla, su verga semierecta enlos shorts, fantaseando con tirarla en los baños del estadio y follarle la bocaallí mismo, entre el rugido de la multitud.
Al salir del estadio, Valentinaya estaba bastante mareada, sus ojos café oscuro vidriosos y una sonrisatraviesa en los labios, cuando una multitud de gente se aglomeró en lospasillos de salida, empujones y cuerpos apretados por todos lados. "Miracómo camina tambaleante... ese culo respingón pidiendo a gritos que lo toquen.Si no fuera por el tío, yo mismo le metería mano aquí", pensó Iván,excitado por el caos.
Su tío Juan Luis le hizo la señade que se pasara al frente de Valentina y que él la cuidaría de atrás. "Túcamina frente a ella porque con tanta gente que hay y como viene de mareada lapueden empujar y se nos cae...", dijo el tío con esa mirada intensa bajoel bigote grueso, su voz ronca disimulando el morbo que Iván ahora reconocía -elmismo que había sentido al abrazarla esa mañana.
Iván hizo caso inocentemente alas palabras de su tío -o eso fingió, aunque una parte de él ya sospechaba,recordando cómo el tío la había mirado al llegar, devorando sus curvas con losojos- y digo inocentemente porque cuando Valentina dijo, con voz un poco temblorosapor la cerveza: "Iván, apúrale que alguien me viene manoseando...",en ese momento Iván supo las intenciones de su tío. "El muy cabrón... mepasó adelante para que no me diera cuenta de cómo él, estando detrás, le sobaese culo jugoso, apretando esos cachetes que yo manché anoche. Carajo, quémorbo... el tío follándose a la tía en su cama y ahora manoseando a su sobrinacomo una puta barata en la multitud. Si lo supiera, me uniría, le metería losdedos por delante mientras él la aprieta por atrás", pensó Iván, su vergaendureciéndose con la idea prohibida, imaginando a Valentina atrapada entrefamilia, gimiendo en secreto.
El muy cabrón le manoseaba elculo mientras le echaba la culpa a los demás: "No te preocupes,Valentina... ya mero salimos... es que hay mucha gente...", le decía elmuy cínico, su mano grande y áspera deslizándose por la curva de sus glúteos bajoel short de mezclilla, apretando con disimulo, sintiendo la firmeza tonificadaque Iván conocía tan bien.
Pero eso no acabaría ahí; cuandoabordaron el metro, con la misma cantidad o incluso más gente que en lospasillos -cuerpos apiñados, olores a sudor y cerveza-, su tío le dio la mismaindicación de ponerse al frente de Valentina mientras él se ponía detrás."Otra vez... el viejo pervertido quiere más de ese culo. Voy a dejarlo, aver si la calienta tanto que esta noche me la follo yo", pensó Iván, suexcitación creciendo con el morbo familiar.
Nuevamente Valentina dijo quealguien la estaba manoseando, mostrando cierta inconformidad, su voztemblorosa: "Otra vez... alguien me toca el culo, Iván...". En dadomomento, Iván se giró de frente a ella y, mientras la veía cara a cara -susojos profundos mirándolo con una mezcla de molestia y algo más oscuro, quizásexcitación-, le dijo: "Así me quedo para ver si alguien te toca... no tepreocupes, yo te cuido".
Valentina pareció estar más agusto de esa forma, su cuerpo rozando el de él con cada movimiento del metro,hasta que, en un frenón brusco, Valentina se abalanzó hacia delante y le repegótodas las tetas casi en la cara -esos senos llenos y firmes presionando contrasu pecho marcado, el olor a su piel morena clara y cerveza invadiéndolo."Dios, qué tetas... suaves y pesadas, los pezones endurecidos rozándome.Quiero morderlos, chuparlos hasta que grite", pensó Iván, su verga tiesapresionando contra su muslo.
"Perdón...", murmuróella, sonrojada. "Sabes qué? Mejor cámbiate de lugar porque así va a sermuy difícil...".
Y no le quedó de otra más quevolver a voltearse, aunque su mente gritaba por quedarse allí, frotándosecontra ella.
Al hacerlo, quedó de frente unavez más con el espejo de la puerta del metro y, tras hacerse a un lado un poco,notó cómo a través de uno de los espejos del metro, podía ver a su tío."Qué tonto fui al no darme cuenta antes...", se dijo Iván, y alparecer su tío tampoco se daba cuenta de que lo veía, pues en cuestión desegundos, Iván vio cómo pasaba su palma abierta por el trasero de Valentina conun descaro y una desfachatez que solo te brinda el saber que le vas a echar laculpa a alguien más y te van a creer. La mano del tío apretando, masajeandoesos glúteos redondos, los dedos hundiéndose en la carne tonificada, quizásrozando el canalito. "Mira al cabrón... sobando el culo de mi hermana comosi fuera suyo. Ese culo que es mío, que manché con mi semen. Qué morbo... eltío follándosela con la mano mientras yo miro, y ella se moja en silencio. Sisupiera que lo veo… ".
Durante todo el caminoseguramente se la manoseó -apretando, pellizcando, quizás deslizando un dedopor la costura del short-, y aún cuando Valentina ya no dijo nada, Iván pudover cómo bajaba con las mejillas sonrojadas del vagón, sus ojos vidriosos y laspiernas temblorosas. "Vaya, al parecer la muy puta terminó excitándose...ese coño debe estar chorreando ahora, listo para mi verga esta noche. El tío lacalentó para mí, el idiota".
Al llegar a casa, ya sus padresestaban en su habitación y su tía Martha esperaba a Juan Luis en la suya. Yaeran casi las 11 de la noche. Vaya que se había ido rápido el tiempo. Habíallegado la hora de dormir una vez más con su linda hermana y, mejor aún, por lovisto, venía calientita por las caricias del metro. "Está excitada... losiento en su mirada. Esta noche no se me escapa, le voy a meter la verga en elcoño y luego en el culo, la voy a desvirgar por atrás, la haré gritar mi nombremientras la lleno de leche", pensó Iván, su verga ya tiesa solo con laanticipación.
En cuestión de minutos ya estabanlos dos bajo las sábanas. Valentina ya se había ido al baño a duchar y cambiar -saliendocon esas pantaletas negras pequeñas y la bata de satén rosa corto, su cabellonegro largo aún húmedo, oliendo a jabón y excitación reprimida-, y Ivánnuevamente dormía en bóxers negros ajustados, su bulto marcado y listo.
Nuevamente esperó alrededor de 30minutos, fingiendo ronquidos graves, y como si se tratase de una repetición dela noche anterior, sus tíos comenzaron a follar haciendo ruidos en lahabitación contigua: resortes crujiendo, ¡PLAF! de nalgadas, gemidos roncos dela tía pidiendo "más fuerte, cabrón", el tío gruñendo. "Otravez... el tío follando en su cama, pensando quizás en el culo que manoseó hoy.Pero yo tengo el premio real aquí".
Iván, por su parte, giróhaciéndose nuevamente el dormido y abrazó a Valentina, repegándola contra suverga con su brazo fuerte. Esta ocasión le costó menos trabajo e incluso sintiócomo si ella misma hubiese echado el culo hacia atrás, presionando contra subulto. "La puta... lo quiere, lo siente tieso y lo busca. Ese culo firmeaprisionando mi verga entre sus cachetes, como un vicio caliente yblando".
Nuevamente podía sentir lafirmeza de su culo aprisionando su verga entre sus dos cachetotes."Aaaahhh... qué sensación tan rica! Esa carne tonificada, venosa por elgym, temblando contra mi polla gruesa. Quiero partirla, sentir cómo se abrepara mí".
Comenzó a mover sus caderas parafrotarle la verga como la noche anterior, solo que esta vez iba a serdiferente. Sí, esta vez no estaba dispuesto a permitir que Valentina tuvieraque salir de su cuarto para poder mamar una verga. Esta vez estaba dispuesto aque le mamara a él y no a su padre, quien ni cuenta se daba. "No máspapá... ahora eres mía, puta. Te voy a follar el coño que él rompió y luego elculo virgen, te voy a conquistar por completo".
Valentina por su parte, parecíacreer que la noche anterior se repetiría en todos sus momentos, puesdiscretamente movía el culo para acelerar su venida. "Supongo que creeque, una vez terminado todo, podría ir a la habitación de mis padres y repetirlo de la noche... mamando esa verga vieja mientras yo espero. No, esta noche tequedas aquí, no hay necesidad de salir hermosa…".
Armándose de valor, Iván se hizohacia atrás y, tras bajarse el bóxer hasta los tobillos -su verga saltandolibre, gruesa y venosa, la cabeza hinchada goteando presemen-, tomó el elásticode las pantaletas de Valentina e hizo lo mismo, bajándolas con un tirón rápido,exponiendo su culo desnudo y su coño aún sensible por la desvirgación reciente.
Valentina dio un ligerobrinquito, un gemido ahogado escapando de sus labios carnosos: "Iván...¿qué...?", pero no hizo nada más, su cuerpo temblando, quizás deanticipación.
Nuevamente le repegó la vergaahora sí en su culo desnudo y comenzó a pasársela, la piel suave y calientecontra su tronco palpitante. Presionó un poco más y su verga se hundió en sucanalito, tallándola ligeramente, sintiendo su humedad resbalando por susvenas. “Dios, está mojada... el tío la calentó y ahora yo cosecho".
Luego, tras un par de embestidasmás -rozando la entrada de su coño, sintiendo los fluidos calientes cubriéndolo-,se la situó a la entrada de su conchita, la cabeza presionando contra loslabios hinchados.
Valentina intentó hacerse paradelante, un susurro nervioso: "Iván, no... espera...", pero Iván yahabía pasado una mano por su estómago para aferrarla más a él e imposibilitarlela huida, su palma presionando su abdomen plano, rozando el monte de Venus.
Apretó un poco y su verga comenzóa llenarse de sus fluidos, el glande abriéndose paso. Y así, poco a poco, elglande de su verga se fue arropando por la vagina más rica y apretada que habíatenido en su vida, las paredes aún sensibles apretándolo como un vicio.
"Hmmm...", gimióValentina, anunciando que estaba más despierta que nunca, su voz ronca ytemblorosa.
Y en ese momento también Iváncomenzó a gemir: "Aaaahhhh... Valentina... qué rico coño...".
Una estocada más y ya su vergaestaba completamente hundida en la concha de su hermana hasta las bolas, sushuevos pesados rozando sus muslos.
"Me la estoy cogiendo... alfin me la estoy cogiendo!!!", gritó de emoción en su mente, el morboinundándolo: "Mi propia hermana, esa puta que mamá nos obligó a compartircama... ahora la lleno, la reclamo después de papá. Su coño apretado, virgenhasta anoche, ahora mío, chorreando por mi grosor".
Y comenzó un ritmo semi lento ensus embestidas que pronto comenzó a tomar fuerza y velocidad, el sonido decarne contra carne retumbando, sus huevos chocando contra su culo: ¡PLAF!¡PLAF!.
"Aaaahhhh hmmmm...",gemía Iván mientras Valentina trataba de ahogar sus propios gemidos hasta queno le fue más posible y comenzó a gemir con fuerza ella también: "Aaaahhhhhmmmm... Iván... oh Dios... está tan gruesa... me llenas toda...".
El sonido de sus huevos chocandocontra su culo retumbaba en las cuatro paredes, mezclado con los gemidos de lostíos al lado: "Escucha eso, puta... como ellos, pero nosotros somoshermanos... más rico… incesto puro, tu coño tragando mi verga de hermano".
Ahora que estaba adentro de laconchita de su hermana no podía dejar de maravillarse con lo rica y apretaditaque la tenía. "Me envuelve y aprieta la verga de una manera tan deliciosaque de no haber sabido que papá la había desvirgado la noche anterior, hubierajurado que era virgen. Qué cogida tan maravillosa!! Demasiado buena como paradecir que el incesto es malo o prohibirlo! Quiero preñarla, llenarla de misemen hasta que le crezca un hermanito nuestro en su vientre... morbopuro".
Luego de 10 minutos de embestidasbrutales -ella arqueando la espalda, empujando contra él, sus tetas rebotandobajo la bata-, Iván sintió el orgasmo acercarse, pero no quería terminar ahí."No... el coño es reconquista, pero ahora el culo... voy a desvirgarla poratrás, hacerla mía por completo". Sacó la verga de su coño con un sonidohúmedo, chorreante, y la situó en la entrada de su ano, la cabeza presionandocontra el anillo apretado, lubricada por sus fluidos.
Valentina se tensó: "Iván...no, por ahí no... es virgen... duele...muchooo".
"Shhh... relájate, puta...papá te quitó el frente, pero yo te quito la cola... vas a ser mía entera, dehoy en adelante seré el único hombre en tú vida…", murmuró él, empujandolento, su mano bajando para masajear su clítoris, distrayéndola. El glande seabrió paso, el anillo cediendo con un pop, el dolor mezclado con placerhaciendo que ella gimiera fuerte: "Aaaahhhh... Iván... me rompes... es tangruesa... oh Dios, me duele pero... aaaahhhh".
Iván empujó más, centímetro acentímetro, su verga gruesa invadiendo el culo virgen, las paredes apretadascomo un puño caliente. "Qué apretado... este ano es mío, virgen para mí...siento cada vena latiendo dentro, tu culo tragándome como una puta anal. Estoy…follándome el culo de mi hermana mientras los tíos follan al lado".
Comenzó a bombear, lento alprincipio, luego más rápido: "Aaaahhhh... qué rico culo... te lo rompo,Valentina... toma mi verga...".
Ella gemía descontrolada:"Hmmmm... Iván... me destrozas... aaaahhhh... pero no pares... me gusta...ohhh...".
Después de minutos de embestidasanales brutales -sus huevos golpeando su coño chorreante, su mano apretando sustetas, pellizcando los pezones-, Iván comenzó a llenarle las tripas de leche:chorros calientes, espesos, inundando su ano, resbalando por sus muslos."Toma mi leche... te lleno las tripas, puta... ahora eres mía, solo mía...no más papá, no más tío manoseando... mi semen marcando tu culo virgen".
Valentina pegó un gemido queestoy seguro de que al menos sus tíos deben haberlo escuchado:"Aaaahhhh... Iván... me vienes adentro... oh Dios... síiii...".
Terminando de vaciar toda suleche, le sacó la verga despacio, un hilo de semen conectándolos, su mentebullía: "La desvirgué por el culo... la reconquisté por completo. Ahora esmía".
Esa noche estoy seguro de queValentina no tuvo la necesidad de levantarse a buscar a su padre. Y menos malque no lo hizo, pues su madre Carmen, quien se había quedado inquieta desde lanoche anterior, había pasado esa noche en vela. Iván lo supo porque pocodespués de 3 minutos de haberle vaciado la leche adentro a Valentina y habersetapado con las cobijas, escuchó como su mamá se asomaba por la puerta a surecámara. Estoy seguro de que también ella escuchó el tremendo gemido deValentina pero seguramente pensó que fueron sus tíos tras cerciorarse de queellos dormían como angelitos.
La mañana siguiente, su tío JuanLuis al despedirse le dijo sin que nadie se diera cuenta, en un susurro ronco:"Eres un cabrón, Iván... anoche me di cuenta de que no perdonas ni a tuhermana...".
Iván se quedó sacado de onda peroal instante el tío le dijo algo que todavía le asombró más: "Está bien,hombre, no pongas esa cara de espanto que nunca diré nada... después de todo,es un pecado que algún día todos cometemos...".
Desde esa noche, Valentina visitaa Iván cada noche y le mama la verga -tragándosela profunda, lamiendo sushuevos como una profesional- o lo monta, cabalgando su polla gruesa con su coñoo culo, gimiendo en silencio. Ambos siempre permanecen con los ojos cerrados ysin hablar, fingiendo que es un sueño, un secreto prohibido…
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