

Luego de pasado los ardores de concha, ya restablecida mi pobrecita y caliente como una perra en celo, volví a verlo. Esa vez, aunque todavia me dolia al metermela, tuve el primer orgasmo con esa hermosa poronga gigante y también ese día le chupé la cabezota y me tragué buena parte de su leche. Luego, en sucesivas sesiones amatorias y bajo la experiencia de un cojudo como Rafael, fui aprendiendo las artes
del amor en todas sus versiones posibles. Mi concha se adaptó totalmente al monstruo y con el tiempo llegué a tenerla enteramente toda en mi interior. Y como es lógico, aprendí a meterme un buen pedazo de esa pija en mi boca y por largos ratos me deleitaba chupando, hasta que acababa en una catarata de esperma que yo gozaba tragando golosamente. Su lengua era un elemento que utilizaba con una maestría total y cuando me lamía y chupaba la concha mis orgasmos eran incontables.

Otra historia es cuando me la metió en el culo. Fue una experiencia que comenzamos con Rafael a su instancia, ya que él sostenía que era dueño de mi cuerpo y que no me iba a dejar agujero sin rellenar. Pero esta vez lo tomé con calma y adoptaba posiciones que me permitían escapar cuando la cosa se ponia espesa. Nos demando mucho tiempo preparar mi culito, Rafael primero me trabajaba con la lengua después me metia un dedo me masajeaba un buen rato, luego introducía dos dedos siempre lubricado con una buena crema para no irritarme, hasta que al cabo de un tiempo logró ponerme cuatro dedos bien adentro. Utilizábamos enemas calientes abundantes que ayudaran a dilatar los esfínteres, y por último Rafael me acostumbró Con un consolador de buen tamaño.
Elegimos un día que mi tía debía viajar a una ciudad cercana y no volvería hasta las primeras horas de la noche, seguros de que volvería tarde, pues su regreso tenía que hacerlo en el único tren que corría a esa determinada hora y línea. Fue todo un rito. Nos bañamos juntos, me chupó la concha y yo le correspondí con una hermosa mamada aunque sin llegar a hacerlo acabar. Lo quería reservar para cuando me rompiera el culo en mis recientes 19 años.
Luego, con acostumbrada delicadeza, me lubricó bien profundamente el culo y yo hice lo mismo con el monstruo. El asunto no me gustaba mucho porque el consolador que habíamos utilizado en amoldar mi culo, era más chico, tanto en largo como en grosor que la pija de Rafael. Además, esa cabezota, enorme como un durazrno, no estaba representada para nada en nuestro previsto preparativo de ablandamiento. De cualquier forma, yo estaba recaliente y quería completar todos mis anhelos, a la par que me había fijado la idea que tenía que ganarle a mi tía Sofía en aguante, pues ella no había jamás tolerado ni siquiera que le pusiera la puntita de la pija en el culo. Tenía un pánico total las veces gue la vi apurada por Rafael pidiéndole el orto.
Siguiendo con el relato, Rafael me hizo apoyar en una mesa; él, parado atrás, y yo con las piernas bien abiertasesperaba el momento de la
verdad. Me refregó primer con su pija toda la raja lo que acrecentó mi calentura.

Me dijo muy claramente que me aflojara y distendiera mis esfínteres haciendo fuerza hacia afuera como para ir al baño. Cerré mi mente a toda otra cosa y me concentré en dejar todo mi cuerpo completamente laxo, cuando empecé a sentir que la punta del monstruo empezaba a empujar en mi ojete. Mi primera reacción fue la de tensarme, pero recordé los consejos de Rafael y volví a aflojarme. Y su pija comenzó a entrar. Sentí como si se me rajara el culo, pero a diferencia de cuando me rompió la concha, el dolor no me nubló los sentidos, y si bien en principio no era agradable, tampoco era totaimente desagradable. Con infinita paciencia, muy delicadanente y con gran lentitud Rafael me la iba metiendo y preguntándome constantemente si me dolía mucho y que si así era, si yo quería me la sacaba. Como dije, el malestar era tolerable y lo peor eran las tremendas ganas que sentía de mover el vientre, por lo que le animaba a seguir adelante, despacio y con larga pausas llenas de caricias a mis tetas y concha. Sentía con todo detalle cómo esa hermosa pija mía se escurría en mi interior, cosa que al notar perfectamente cuando el bulto de la cabeza se deslizaba por mi intestino hasta en su más mínimo movimiento, una grata sensación de placer subió por mi espalda y me sentí plena, envarada pero feliz, y sin tener todavía asomos de iniciar un orgasmo llegué con una mano para comprobar qué tanto me había entrado, comprobando que todavía faltaba más de la mitad por meterme.
En ese momento, primero pensé que por lo que me faltaba entrar iba a sufrir, pero luego, mi idea cambió al pensar que con todo lo que faltaba entrar mi gozo todavía iba a ser mayor. Desde que me la empezo a meter debían haber pasado unos 30 minutos y empezaban a llegar a mi culo algunos reflejos de gusto hermoso imposibles de detallar. Por esa razón le pedi a Rafael que apure un poco el trámite, que estaba ansiosa de ver cuánto placer podía lograr.
Me preguntő si estaba segura de lo que le pedía y yo le dije que si, que inclusive un poco de dolor avivaba más mi libido. Entonces vino lo bueno. Su pijota siguió entrando más rápido y llegaron a mi oleadas de placer inmenso, que completaba masturbándome por delante con mis dedos, y le rogué, le supliqué que me lo mandara de golpe, que quería de una vez por todas tenerlo todo adentro. Así lo hizo y entonces casİ me desmayo Con las hermosas sensaciones que sentí, y en el momento que sus pelotas golpeaban en mis nalgas en total penetración, los dos tuvimos un tremendo orgasmo. Sus sacudidas estuvieron a punto de hacerme caer de la posición
de parados en que nos encontrábamos, por lo que así, ensartada hasta el mango como me tenía, nos fuimos a la cama, y poniendo una almohada bajo mi vientre, se acstó encima mio para mi más tremendo deleite.
A pesar de haber acabado dentro mío, Rafael no perdió para nada su potencia y continuó con su tarea despaciosamente y continuos ogasmos que se me producian por estar empalada de placer que me invadia sentia en toda su plenitud su poderosa pija que habia llenado todas mis expectativas.
Esa sesión habia comenzado como a las 4 de la tarde, la dimos por terminada como a las 19.30, por lo que pienso que tuve en mi culo al monstruo más de tres horas en las cuales perdí la Cuenta de mis acabadas, aunque Rafael sólo lo hizo dos veces, porque no había que olvidar que también la tía Sofía debía tener su cuota. Esa noche, también, concurrí a los baños de asiento para calmar los ardores que vinieron después, y que por cuatro a cinco días me sacaron las ganas de coger, a pesar de mis 19 floridos años.
Esta hermosa relación duró como un año más, hasta que tuve que irme a otra provincia a estudiar a la Universidad. Pero cuando disponía de unos dias disparaba hacia Buenos Aires a que el inefable Rafael continuara metiendo su boa constrictora en todos mis agujeros. Lógicamente que mientras tanto estudiaba medicina, carrera que luego abandone para atender mis negocios y propiedades no hubo companero de estuadio que no probara para ver si encontraba una pija como la de Rafael. Algunas eran para no despreciar, pero la mayoría eran pequeñas cosas que sólo servían para chupar, ya que ni siquiera me daban placer cuando me las metían en el culo.
Rafael falleció cuando yo había cumplido 24 años y no miento que lloré por él como no lo hice por persona alguna jamás. Me casé después de los 30 con un hombre muy bueno, pero al que no he llegado a querer plenanente.
Por lo que si bien las apariencias son como que vivirmos en pareja, actitud que adoptamos para evitar sufrimientos a nuestros hijos, cada uno tiene su fortuna personal y yo todavía me volteo mis buenos machos, aunque a veces me cueste mis buenos mangos.
Esperó que te haya gustado, y las fotos también saludos. Carla.😘


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