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Me garcho a mi suegra en Pinamar (5)

CAPÍTULO 5: Al que madruga…
7:15 AM. El sol de Pinamar apenas empezaba a calentar las persianas. Me levanté al baño con la boca seca y la cabeza pesada por el viaje que se venía. Al salir al pasillo, un golpe rítmico me frenó en seco. Tac-tac-tac. Venía de la cocina. Bajé las escaleras descalzo, como un fantasma, sintiendo el frío del piso en los pies.
Al llegar a la cocina, me asomé por la hendidura de la puerta y se me cortó la respiración. Ahí estaba ella. Mariela tenía los codos clavados en la mesada, con la remerita blanca de dormir subida hasta el cuello. Sus hermosas tetas se balanceaban con una violencia que me revolvió el estómago. Claudio estaba atrás, prendido de su cintura, dándole con una energía animal, marcando territorio antes de salir a la ruta. Ella tenía el pelo revuelto, la cara contra el mármol y soltaba unos quejidos que nunca me había dedicado a mí. Unos gemidos ahogados como disfrutando tener toda la pija de Claudio por dentro. Me quedé helado. Ver a "mi" MILF siendo cojida por mi suegro me generó una mezcla de furia ciega y una calentura que me dolía. Me fui antes de que me vieran, con la imagen quemándome los ojos.
Ya en la camioneta, el aire se podía cortar con un cuchillo. Yo no podía dejar de pensar en la cocina. Estaba caliente, con el bulto que se me marcaba en el short de fútbol que tenía puesto, pero con un humor de perros. Para calmar la ansiedad, empecé a rozar mi pierna contra la de Martina. Ella, que me notaba raro, se prendió fuego al toque. Sacó una manta disimuladamente, nos tapó a los dos y metió la mano por debajo.
Cuando me agarró, sentí que me iba a explotar la cabeza. Ella jugaba con una mezcla de ternura y desesperación, moviendo la mano con un ritmo frenético bajo la manta. Se me acercó al oído, con el aliento caliente, y me dijo
Martina: —"Estás re tenso, Fede... Te noto en otro lado. ¿En qué estás pensando? Decime la verdad... ¿esta pija es toda mía? ¿O hay otra que te la pone asi?"
Me lo decía con una sospecha genuina. No sabía quién, pero sentía que algo se le escapaba. Miré al espejo retrovisor y ahí estaba ella. Mariela nos estaba viendo. No escuchaba el susurro de su hija, pero veía el movimiento bajo la manta y mi cara de placer sufrido. Sus ojos en el espejo eran dos brasas; estaba muerta de celos de ver a su hija reclamando lo que ella se había comido la noche anterior.
Paramos a cargar agua para el mate. Claudio y Martina se quedaron pagando. Fui hacia el dispenser y sentí el perfume de Mariela atrás mío. Me acorraló en el pasillo de los baños, respirando agitada.
Mariela: —¿Qué te pasa, Fede? Me esquivaste la mirada todo el viaje. ¿Qué fue esa escenita en el auto? ¿No soy suficiente para vos?
Me di vuelta despacio y la miré con un desprecio que la hizo retroceder. Me acerqué tanto que nuestras narices se rozaban.
Fede: —"No sé, Mariela... Contame vos. El desayuno en la cocina se veía bastante completo. Se ve que con él te sobra."
Se quedó dura. El asombro le desencajó la cara. El secreto de su mañana perfecta se acababa de convertir en su peor pesadilla.

La Llegada a Buenos Aires.
Llegamos a la capital. El calor del asfalto nos pegó en la cara apenas bajamos de la camioneta. El ambiente entre nosotros tres era un cementerio, mientras Claudio seguía en su mundo.
Claudio: —"Bueno, yo me voy al súper a comprar para la cena. Martu, ¿te alcanzo al depto?"
Martina: —"Dale, pa. Chau amor, mañana hablamos... cuando se te pase el misterio."
Me dio un beso frío en los labios y se subieron a la chata. Me quedé solo en la vereda con Mariela. Ella me miraba con una súplica en los ojos que me daba asco y placer a la vez. Estaba desesperada por explicarme, por tenerme de nuevo.
Mariela: —"Fede... por favor, ¿me ayudás a subir las valijas? Me pesan mucho y estoy sola... Necesito hablar con vos."
La miré fijo. Podía ver la transpiración en su escote y cómo le temblaba la mano. Tenía toda la ventaja, pero los celos por el viejo y la cara de sospecha de Martina me pesaban más.
Fede: —"No, Mariela. No puedo. Arreglate sola, como lo hiciste esta mañana en la cocina. Tengo cosas que hacer."
Me di vuelta y empecé a caminar hacia mi departamento sin mirar atrás. Escuché el silencio que dejó mi respuesta y supe que la había dejado destruida. Había recuperado el control, pero la guerra recién empezaba.

Gracias a todos, sus puntos y comentarios motivan a seguir la historia! Los espero en el 6to capítulo que se viene con todo!!! Hay más fotos también..

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