
No se olviden de seguir en IG hiphop911ok
Importante
Importante
Llega el capítulo 20
Ya está disponible el libro completo, con los extras y la narración mejorada.
También, llegó la cuarta parte de Mi prima, Mara!
Y la edición especial 2.6 que explota!
Capítulo 1
https://m.poringa.net/posts/relatos/5614874/Alina.html
Capítulo 20
Me miro en el espejo y trato de imaginar cómo se verá al final esta vuelta al sol en mi cabeza. Hoy no es un día cualquiera. Siento que no.
Hoy voy a ver a Alina, otra vez haciendo de las suyas. Me la juego…
Y aunque intento convencerme de que no debería ser tan especial, de que es solo un encuentro más, un trabajo, algo dentro de mí se niega a aceptarlo.
Elijo la remera con más cuidado del habitual. No es que me importe tanto la ropa, pero quiero que note que pensé en esto, que no fue al azar. Que elijo estar cómodo, suelto.
¿Será mejor la azul o la blanca? La blanca es más suave, aunque la azul me queda mejor. Sonrío, porque esto es ridículo. Pero, ¿qué no lo es cuando se trata de Alina y de lo que hacemos?
Mientras me abrocho los botones del cuello, dejo que mi mente se deslice por las posibles versiones de lo que puede pasar. Tal vez me sonríe apenas me ve, con esa media luna que se forma en su boca cuando algo la divierte. Quizás me mire con curiosidad, esperando que sea yo quien dé el primer paso, como si todo dependiera de mi valentía. O, quién sabe, tal vez esté nerviosa también, aunque con ella nunca se nota.
Alina es una de esas personas que parecen flotar sobre las cosas, como si supiera siempre qué hacer y qué decir. Y yo... Bueno, yo no.
Tomo el reloj de la mesa de noche y me lo pongo.
¿Para qué? me pregunto. No es necesario…
No debería pensar tanto. Es solo una tarde de fotos, nada más. Pero, ¿y si no es solo eso? ¿Y si hoy es el día en que todo cambia?
Hay días que marcan un antes y un después, y la vibración en mi pecho me dice que este podría ser uno de ellos.
Me siento en el borde de la cama y respiro hondo. No quiero sobrecargar esto de expectativas, pero tampoco quiero que pase sin que lo note.
Hoy quiero estar presente en cada segundo. Quiero escuchar su voz, ver cómo mueve las manos cuando explica lo que se propone.
Quiero encontrar el momento justo para captarla, una y otra vez y obtener su mejor versión en cada toma.
Ja…
No creo que sea algo difícil eso…
Me pongo los zapatos y me miro una última vez en el espejo. Estoy listo. O tan listo como se puede estar para algo así. Sonrío, porque sin importar lo que pase, ya es un día especial. Es un día con Alina y toda su confianza en mí.
Tenía razón…
Era mejor que me pusiera ropa más suelta.
Así me siento más confortable, sin importarme demasiado lo que probablemente en un rato pasará.
Pero ¿qué importa? si ya forma parte de nuestras sesiones.
De hecho, ya estoy comenzando a sentir que actúa cómo una suerte de combustible, a la hora de inmortalizar esos instantes.
Vuelvo a sonreír…
Será mejor que baje ya. Alina debe estar esperando por mí y mis ideas cachondas.
Cámara en mano y ya estaba listo.
No dejaba de repetir en mi cabeza la felicidad y la predisposición tan genuinas que Alina tenía consigo.
¿De verdad la pasaba tan bien haciendo esto conmigo?
Ja…
Ojalá así fuera.
Descendí por las escaleras, pensando que la primera fotografía podríamos tomarla en el fondo, junto a la pileta.
Era un buen lugar para comenzar.
Cuando llegué allí, Alina no estaba.
¿Dónde se metió? pensé.
YO: ¡Ali!.- Dije, intentando no gritar demasiado.
“Estoy arriba” escuché a los lejos.
Ah, bueno.
Nunca bajó, je.
Ok…
Querrá empezar en su cuarto, quizá. Seguro ya estaba vestida para la ocasión y todo pensé.
Volví por el mismo lugar y caminé ese corto pasaje hasta la puerta de su habitación, la que estaba abierta hasta la mitad.
YO: ¿Puedo pasar?
ALI: Sí, sí…
YO: Permiso…
Y la vi…
Mierda que se había preparado…
Estaba apoyada en la punta de su cama, vestida con una ropa interior blanca demencial.
Se me aceleró el corazón cuando la vi lookeada así. Incluso, se peinó.
¿Esos eran tacones?
Ufff…
Cuando se giró hacia mí…
La manera en que sus pechos colgaron de costado, casi me hacen agarrar un patatus.

Ja…
Fue el primer lugar a donde miré. Sus tetas…
Daban ganas de tirarse de cara directo allí, en ese pliegue hermoso.
Encima, la pose era tan sugestiva…
Sí, así cómo su rostro pícaro. El que ya me estaba acostumbrando a ver muy seguido…
ALI: ¿Qué tal? Jeje…- Expresó y sonrió, con un destello de vergüenza.
Yo me quedé boquiabierto…
¿Qué más podía hacer?
YO: Jaja… Fatal…
ALI: ¿Sí?.- Se miró a sí misma, mordiéndose.
YO: Sí, estás divina… A ver… Quedate así…
El brillo en la mirada lo era todo.
Realmente.
Podía transmitirme toda esa confianza plena que depositaba en mí.
“clic”, fue la primera.
ALI: Ay, ¿cómo salió?
YO: Perfecta
ALI: Si no la viste, trucho…
YO: Yo la tomé… A ver… Posá…
Me fui acomodando, moviéndome en curva.
Ella observaba.
Ahora sí parecía un backstage real…
ALI: Qué vergüenza jaja…
YO: Tranqui…
ALI: ¿Estoy bien?
YO: Sí jaja… Sé vos…
Puso una sonrisa de costado, tan tímida que me hizo temblar las piernas.
Ufff…
Roja como un tomate, comenzó a posar.
Tragué un bolo enorme de baba al ver cómo ella misma buscaba el mejor ángulo.
“clic”, “clic”, “clic”...
Saqué unas cuántas.
Todas hermosas. Como ella.
ALI: Después quiero ver eso, eh…
YO: Obvio…
ALI: ¿Qué hago? Dame ideas jaja
YO: Ponete boca abajo… Sacando…- Me reí.
Pero ella también lo hizo.
Ya me entendía a la perfección. Bastaba solo un gesto o una mirada, para que ella supiese lo que había que hacer.
ALI: ¿Así, no?.- Me preguntó, motivada y apoyando sus pechos contra la cama.
Dios mío…
Indescriptible.
YO: Perfecto… Tirate un poco el pelo para allá…
Con su mano y una sonrisa, llevó sus cabellos al otro extremo.
YO: Ahí… Eso…
La capturé.
Ah no…
Tremenda foto salió ahí. Muy profesional, je.
Separaba los labios como una experta, mirando hacia el frente.
Yo no podía quitar mis ojos de ese pliegue hermoso de sus gomas…

De otro mundo…
Pasé un buen rato capturando a Alina con mi cámara, buscando cada ángulo perfecto, cada destello de luz que resaltara su silueta. El brillo que entraba por la ventana la envolvía con una calidez dorada, dibujando sombras suaves en su piel.
Se movía con naturalidad, cambiando de pose con una gracia innata, como si supiera exactamente cómo jugar con la iluminación y mi mirada.
Me detuve en los detalles: la curva de su espalda cuando se inclinaba sobre el escritorio. La forma en que sus dedos rozaban el borde del ventanal. El leve reflejo de su sonrisa en el espejo…
Era un espectáculo íntimo, casi hipnótico, y yo tenía el privilegio de capturarlo.
ALI: ¿Cuántas sacaste ya? Jeje
YO: No sé… Más de diez, seguro…
ALI: Ni me di cuenta jaja
Caminó nuevamente hacia la cama con esos terribles tacones. Parecía que desfilaba para mí. Bueno, en realidad lo hacía.
La manera en que le resaltaban el culo era salvaje, casi tortuoso.
Por momentos, me detenía a suspirar unos instantes.
YO: Están quedando muy buenas… Y no las vi en detalle…
Corrió la sábana y había más ropa interior de lencería allí.
Recordé que me dijo que había preparado…
ALI: Si queres, me cambio a algo de color negro ahora…
YO: Dale… Obvio…- Le contesté ya completamente metido en mi salsa.
Ella sonrió con una mueca imborrable otra vez.
Desde ya que me voltee para que lo haga tranquila.
ALI: Tengo que admitir que esto me gusta mucho… Jaja…
YO: Me doy cuenta… Re estás para modelar…
ALI: ¿Lo decís, posta?
Oía cómo se sacaba el corpiño y éste, caía al suelo.
Dios…
YO: Sí, más vale que sí…
ALI: Lo decís porque me queres jaja
YO: Lo digo porque sos hermosa… Y tenes un cuerpo privilegiado…- Respondí muy rápido, como si me saliera de adentro.
Ella se rió.
Sentí que se sacó la tanga, por cómo pisó fuerte en el suelo.
ALI: ¿Tan sincero? Jeje…
YO: Jaja
ALI: Mmmm… Se me ocurre algo…
YO: ¿Puedo ver ya?
ALI: Estoy en tarlipes…- Exclamó con gracia.
YO: Ah, bueno…- Casi que me giro.
ALI: ¿Te acordas la foto que me sacaste arrodillada junto a la cama?
YO: Jaja sí…
ALI: ¿Por qué la risa? Jaja
YO: No, por nada… ¿Qué tiene?
ALI: ¿Podríamos hacer una similar, no?
YO: ¿Cómo esa?
ALI: Sí, no sé… Alguna similar… Me gustó mucho, la verdad jaja
Tragué saliva.
YO: Mmm bueno…
ALI: ¿No te molesta?
YO: No ¿por qué?
ALI: Porque tendrías que verme la coli jaja
Uggmm…
Creo que pudo oír cómo se aceleró mi respiración, ja.
¿Otra vez?
Ja…
¿Por qué, no?
YO: Ok…
ALI: ¿Sí?.- Preguntó sorprendida.
YO: Sí, dale… Pero esta vez, encima de la cama…
Escuché que sonrió.
ALI: Oki… ¿Cómo?
YO: Mmm… Yo lo haría boca abajo… Con las piernas levantadas y tus brazos a los costados… La tomaría desde atrás… Y te podes poner un poco la sábana juntita por ahí cerca…
ALI: Qué genio… Es increíble…
YO: Jaja…
ALI: A ver…
Oí que se subió a la cama.
Me pregunto si se le habrá visto todo al moverse con esa libertad…
Seguro que sí…
ALI: Estoy acomodando la sábana, je… Gran idea…
YO: Dale…
No le importaba que deposite mis ojos en su “coli”. Eso era terrible. Mi cabeza volaba por los aires de la lujuria.
Madre mía…
No, mejor no la nombro.
No sea cosa que se aparezca, je…
ALI: ¿Ahí? Fijate…
Otra vez ese vértigo en el estómago.
Que no se fuera nunca…
Amaba sentirlo.
YO: Miro…
ALI: Oki…
Cuando giré casi me desmayo.
Tenía el culito para arriba, bien levantado por sus piernas y casi completamente desnudo.
Para colmo, ella me miraba.
Cómo en un volcán en erupción, mi piel se tornó rojiza en un segundo.
ALI: ¿Estoy bien así?
¿Acaso era consciente de que me exhibía toda su cola?
¿Lo era realmente?
Segregué saliva como un perro rabioso. Solo me faltaba espuma en la boca.
Encima, ella esperaba mi respuesta.
YO: Sí, sí…
ALI: Jaja esas caras… Las amo…
YO: No seas mala… Ahí voy…
¿Por qué disfrutaba tanto de ponerme nervioso?
No me podía concentrar…
Me temblaba la mano y no podía fijar el punto. Además, tenía mis ojos en su cola desde hacía rato.
Era hermosa…
Grande, sin imperfecciones…
Y lo mejor de todo, que ella sabía que se la estaba viendo y que me encantaba…
Sin dudarlo, la capturé.
“clic”
El resultado era más que obvio…

A pesar de que estaba a una distancia prudente, no dejaba de impactarme.
Me agité, de hecho…
Demasiado erótico era todo…
ALI: ¿Sacaste? Jaja
YO: Sí, sí… Salió…
ALI: ¡Avisame, goma!.- Se rió.
YO: Perdón…
Se giró y me observó.
YO: Salió bien…
ALI: Boludo… Estás violeta jaja
YO: Jaja
¿Y qué esperaba?
ALI: Y… Complicado…- Exclamó, tentada.
YO: ¿Eh?
Me señaló la entrepierna con sus ojos, en vez de tapar su cola.
Cuando me vi, me quería morir.
Tenía una carpa que sobresalía como 30 centímetros de mi cuerpo.
Qué animal…
La calentura que me había agarrado.
Para colmo ella lo veía y le causaba gracia.
YO: Jaja… ¿Ves por qué no quería ropa liviana?
Me vio una vez más, aunque esta vez, me tapé con una mano, ya que el bulto era muy grande.
ALI: Pero, boludo… Después te ibas a lastimar todo…
Ja…
Que solo lo mencionara…
Claro…
Ella ya sabía o, al menos, tenía una aproximación de lo que era mi instrumento. Por ende, tenía conocimiento de que bajo una ropa muy ajustada, iba a pasar penurias…
YO: Jaja
ALI: ¿Te duele? Perdón… Si no te jode decirlo…- Exclamó viéndome a los ojos.
YO: No jaja… Todo bien… ¿Seguimos?
ALI: ¿Podes así? Posta te lo pregunto… No es joda…
YO: Sí, Ali jaja
ALI: No quiero que labures incómodo…
YO: No, no… Está bien… Es suelta la ropa… Pero bueno… Se va a ver así… Si no te jode a vos, no pasa nada…
ALI: No, no me jode tu pitote jaja.-
Sentí otra punzada en el glande.
Ella y sus palabras.
Encima se reía de la maldad, como siempre.
ALI: Ahí me pongo el conjunto negro…
YO: Dale.-
Me quedé parado intentando recobrar el aliento.
La observaba, mientras se cubría con la sábana blanca.
YO: Jeje…
ALI: ¿Te vas a girar o…?.- Preguntó
YO: Ah, sí… Perdón…
Me di vuelta, relamiéndome.
Solo me reía…
No lo podía creer.
Otra vez le había visto el culo.
¿Y ella?
Como si nada…
Bueno, esto recién arrancaba.
Escuchaba los ruidos de la cama, motivados por los ademanes de Alina para vestirse.
Negar lo caliente de las secuencias sería muy insensato.
Sobre todo, cuando cada partícula de mi ser, se revolucionaba por completo al compás de mi respiración.
ALI: Listo…
YO: Ok…
Volví a mirarla.
Ya no encuentro las palabras adecuadas para describir esos instantes en los que mis ojos se posaban en ella, contemplándola así, vestida solo con su ropa interior.
Además, estaba en cuclillas, de espaldas sobre la cama y esa tela de encaje me hacía pensar lo peor…
Aunque debía admitir que cada prenda que se calzaba, le quedaba dibujada en el cuerpo como un lienzo.
ALI: ¿Te gusta ésta?
La miré de arriba abajo, caminando alrededor de ella.
Ja…
No había respuestas complicadas con Alina.
YO: Sí… Muy linda…
Sonrió de costado.
Sin decirle nada, levanté la cámara otra vez. Era hora de continuar. Y como no podía ser de otra manera, ella volvió a realizar sus poses sin que fuera necesario que le diera instrucciones.
Allí estaba, recostada sobre la cama. Su cuerpo voluptuoso, descansando con una serenidad casi irreal.
La lencería de encaje negro abrazaba su piel, con la delicadeza de un secreto compartido. La luz que se filtraba por la ventana delineaba las suaves ondulaciones de su figura, resaltando cada curva con un juego de sombras y reflejos dorados.
Su respiración pausada elevaba y descendía su pecho con un ritmo hipnótico, y su postura, relajada pero cargada de una sensualidad natural, me atrapaba en una contemplación silenciosa.
Me parecía imposible apartar la mirada, como si en ese instante el tiempo se hubiera detenido solo para que pudiera absorber cada detalle de su presencia.
Al igual que antes, tomé como diez fotos.
Nos entregábamos a la sesión con una complicidad fluida, un entendimiento tácito que nos envolvía en un juego de confianza mutua. Cada mirada, cada gesto, hablaba por sí solo, como si nuestras intenciones y emociones se entrelazaran en el aire, transformando cada captura en algo más que una simple imagen.
ALI: ¿Cómo vamos?
YO: Mejor que nunca jaja
ALI: ¿Sí?
YO: Cuando veas el resultado final jeje…
ALI: ¡Mostrame!
YO: Jaja después…
ALI: Jaja oki…
Me miró.
Estaba boca abajo en la cama, con la divina apuntando hacia el techo.
Daban ganas de saltar sobre ella y apretarla toda…
YO: ¿Qué? Jaja
ALI: ¿Vos, bien?.- Preguntó levantando una ceja.
La verdad es que desde hacía más de media hora que estaba con la verga bien dura, al punto de que parecía querer abandonar mi cuerpo.
Ella la veía todo el tiempo y no me decía nada, aunque, por momentos, ponía esa sonrisita pícara.
YO: Jaja sí…
ALI: ¿Cuánto tiempo podes estar así?
YO: El que sea necesario…
ALI: Wow… Jeje…
YO: Todo suma para el clima ¿no?
ALI: ¡Re! Jaja
Ambos nos reímos.
ALI: Te pusiste el reloj que te regalé…- Exclamó mirando mi muñeca.
YO: Sí
Puso ojos de sospecha.
Jmm…
Algo se le ocurrió.
YO: ¿Qué pensas? Jaja
ALI: ¿Te animas a…?
Puse toda mi atención en ella.
ALI: A poner tu mano cerca mío…
Tragué saliva.
¿Cómo?
YO: ¿Dónde?
ALI: Acá…- Expresó moviendo su mano y tocándose cerca de la cola.
Abrí mis ojos enormes.
YO: ¿Eh? Jaja
ALI: Si queres… Sin tocarme tanto jaja
Me quedé absorto, mirándola a los ojos.
¿Posta?
Encima, sin que yo le confirmara su decisión, se puso en cuatro en la cama.
Su cintura perfecta era un imán para mis sensaciones encontradas…
Contemplaba esas curvas y segregaba saliva como un loco.
YO: ¡Quieta!
ALI: ¿Qué? Jaja
YO: No te voy a tocar el culo pero… Puedo apoyar la mano en tu cintura… Y que salga el reloj jeje…
ALI: Como si fuera tu propiedad… Jmmm…- Hizo haciendo ojitos.
Ufff…
¿Por qué decía eso?
Dios…
YO: Ok…
Yo sé que ella bromeaba, producto de la excelsa confianza que los dos teníamos entre sí, pero esas frases eran letales para mi sistema nervioso.
Me salió apoyar la mano en su cintura, apenas por encima de su espalda baja.
Respiré profundo cuando sentí la profunda calidez de su piel.
YO: ¿Está bien?
ALI: Sí…
Ni siquiera menciono que muy cerca de su rostro, tenía mi verga más dura que una puerta pentágono…
Subí la cámara y la fotografié sin pensar demasiado.
Increíblemente, la estaba tocando cerca de la cola…
“clic”.
Saqué la mano ni bien salió la fotografía en pantalla.
Abrí mis ojos cómo platos al ver lo que el aparato me mostraba.
¿Qué hacía mi mano allí?
ALI: ¿Ya?
Me quedé mirando como un salame.
Un calor divino me subió por la boca del estómago hasta la garganta.
YO: Em… Sí…
ALI: Esa sí la quiero ver ahora…
Se giró rápidamente.
Mentiría si no dijese que cuando movió su cabeza estuvo lejos de tocarme la verga con la frente.
Dios…
Ni se percató, encima…
ALI: A ver…
Bajé mi mano y le mostré.

ALI: ¡Dios! ¡Mi culooooo!.- Se rió tapándose la boca.
YO: Terrible…
ALI: ¡Me encanta!
YO: ¿Sí?
ALI: Sí, boludo… Es muy pretenciosa… ¿No ves?
Ja…
Si era la idea…
YO: Sí…
ALI: Parece un corazón jeje
YO: Es un corazón… Invertido jaja
Se mordió, pegándome en la cintura.
Como era de esperarse, dirigió su vista a mi bulto, que estaba a escasos centímetros de su cara.
No dijo nada y se echó un poco hacia atrás.
Lucía pensativa…
Yo veía cómo se movían esos pechotes y deliraba aún más…
Sin mencionar el rubor que se había instalado en sus mejillas y que no se iba a ir ni mediante una acción de desalojo…
Durante un largo rato de esa tarde, me dediqué por completo a fotografiar a Alina. Cada clic de la cámara era un intento por capturar la perfección de sus movimientos, la sutileza de su piel revelándose bajo la delicada tela de encaje que la envolvía.
La luz tenue que se filtraba por la ventana dibujaba sombras suaves en su cuerpo, acentuando cada curva con una precisión casi artística. Era imposible no dejarse llevar por la escena, por la manera en que su piel parecía responder a la caricia de la luz, por la naturalidad con la que se movía, como si aquella sesión no fuera más que un juego compartido.
No fue el único conjunto que utilizó. Con cada cambio, la atmósfera se transformaba, y la cámara seguía devorando imágenes sin descanso. Alina entendía el poder de su presencia, sabía cómo inclinar ligeramente la cabeza, cómo cruzar las piernas en un gesto casual que terminaba por resultar devastador.
Y yo, atrapado entre el deseo de eternizar cada instante y el temor de no poder hacerlo con la fidelidad que merecía, no podía dejar de disparar.
Las miradas cómplices flotaban en el aire entre nosotros, cargadas de una tensión sutil pero innegable. A veces, dejaba de mirar por el visor para contemplarla directamente, para no perderme ningún detalle que la cámara pudiera pasar por alto. Su sonrisa, a medias entre la diversión y el desafío, era un recordatorio constante de que estaba allí, de que aquella sesión era tanto suya como mía. Un espectáculo de piel y miradas que, más que una serie de fotografías, se convirtió en un diálogo sin palabras, una danza entre luces, sombras y deseo latente.
Pero ¿de qué?
Mejor no responder a esa pregunta aún.
Un rato después, nos tomamos un descanso.
Decidimos ir a comer algo para poder continuar, ya que habíamos decidido sacarle todo el provecho posible al día.
Se escuchan los cubiertos chocando contra los platos, mientras estamos sentados en la mesa, frente a frente.
Ella, aún en ropa interior, sonríe levemente mientras toma un sorbo de agua y juega con un trozo de pan entre los dedos.
ALI: ¿Te diste cuenta de que cada vez nos sentimos más cómodos haciendo esto?
Me reí.
YO: Sí… Las primeras fotos me costaban. Sentía que invadía algo... Tu espacio, tu intimidad.
Ella asiente, sonriendo
ALI: Pero ya no. Ahora siento que fluye. No sé, me gusta cómo logramos que esto no sea incómodo. Me siento cómoda con vos.- Expresó con una dulzura divina.
La observo fijamente un momento.
YO: Yo también. Y eso se nota en las fotos. Antes estabas más tensa, ahora es como si bailaras con la cámara jaja
ALI: Bueno... Digamos que vos también te soltaste.-
Me mira con picardía.
ALI: Ya no bajas tanto la mirada cuando te das cuenta de que me estás viendo demasiado…-
Sonreí, de costado, carraspeando.
YO: Sí, bueno... Aprendí a ser más profesional…- Le respondí, de manera chistosa.
Se rió.
ALI: Claro, claro... Profesional…- Expresó mirándome con intensidad
YO: Jeje
ALI: Aunque hay algo que me llamó la atención...
YO: ¿Qué cosa?
Se inclinó un poco sobre la mesa.
ALI: No sé si lo notaste, pero... La cantidad de tiempo que tu cosita permanece abultada cuando me captas en la cámara... Bueno... Es bastante considerable…-
Tosí bruscamente, casi ahogándome con un sorbo de agua.
YO: ¡Alina!
Se ríe, divertida.
ALI: ¿Qué? ¿Dije algo que no fuera cierto?
Me llevo una mano a la nuca, evidentemente avergonzado.
YO: Yo... Es decir... No es algo que pueda controlar. ¿Cómo no reaccionar con lo que veo? Digo, sos... Una diosa…- Exclamé, valiente y sincero. Quizá un poco cebado, también…
Ella me miró con ternura.
ALI: Gracias. Y me gusta que lo notes. Me hace sentir... Deseada. No solo cómo modelo, sino cómo mujer… También…- Soltó para dejarme atónito.
Luego continuó, enseguida.
ALI: Digo… Siento eso… Cómo que soy una bomba jeje… Me lo haces notar jaja.- Confesó más colorada que nunca.
Por supuesto que era así…
Si supiera que la veo con una admiración y deseos inigualables…
YO: Lo sos, Alina. Y mucho más que eso…
Se hace un breve silencio. Solo se escucha el suave golpeteo de los cubiertos y la respiración de ambos.
Sin embargo, ella lo rompe con una sonrisa.
ALI: Bueno, creo que ya descansamos suficiente. ¿Seguimos?
YO: Jaja… Sí... Aunque no sé si lograré concentrarme después de lo de antes…
En un gesto de complicidad única, me guiñó el ojo.
ALI: Entonces será una sesión interesante…-
Ufff…
Así, nos levantamos de la mesa, listos para continuar. La tensión en el aire es palpable, pero ninguno de los dos parece querer disiparla del todo…
0 comentarios - Alina. Capítulo 20