Mi Max es un perro negrito de raza dobermanque en esa época ya tenía un año de edad, ya estaba crecido y de buen tamaño y fuerza. Es bien dócil tranquilo y amable conmigo, pero para defenderme si soltaba todo su lado de perro macho alfa.

Bueno, yo vivo solamente con mi amiga, las dos en una casa de tamaño regular de dos pisos que rentamos. Ella tiene su cuarto en el primer piso casi delante de la puerta y yo el segundo más al fondo de la casa, así no me preocupo de que si hago algo de ruido me escuche, pero siempre tengo cuidado de no incomodarla o de que me descubra cuando llevo algún hombre a la casa.


Me había estado mojando bastante mientras me besaba con el esposo de la vecina en la azotea y al volver a casa él debió haber olido mis jugos y percibido el calor en mi cuerpo.
Enterró su nariz directamente en mi culo y vagina a través de mi pijama, olfateando intensamente.
Este contacto me provocó una sacudida como ninguna otra que hubiera experimentado antes.
Mi cabeza estaba volando, -woooww! – me dije mientras mis brazos se deslizaban lentamente de debajo de mí.
Bajé la cabeza a la alfombra y dejé mi culo arriba, max olía a su alrededor y gemía, frustrado porque la tela bloqueaba su acceso, yo estaba de rodillas y con la cabeza baja y el culo paradito la típica posición sexual y sumisa para que mi max pudiera disfruta de mí, en eso me baje mi pantalón y mi calzón para dejar libre el camino a la lengua de mi perro.


Y eso era exactamente lo que max deseaba porque empezó a lamerme todo el cuerpo empezando po4 mi culo.
De vez en cuando su lengua rozaba mis labios de mi vagina, una lujuria sexual descomunal me invadía, jadeaba y gemía, saboreando la sensación de la lengua rica y áspera de max en mi piel.
Extendí las manos hacia atrás, presioné la cabeza contra la alfombra y agarré mis nalgas con mis manos. Los separé lo más que pude invitando a max al premio que buscaba, el no perdió el ritmo, empezó a lamerme el coño y el culo.
Y dije:
-¡¡mmm ahh mmgh!! ¡QUE RICO!-
Gimiendo bien fuerte por lo que max me estaba haciendo.
Nada me había hecho sentir este intenso placer. Seguía gimiendo y mis ojos volvían a girar en mi cabeza. -Que rico max!!!-

Me quedé sin aliento. Me sorprendió que estuviera disfrutando tanto de esto. Solo decía
-Oh mierda max!-
-Buen chico sigue asiiii-
Mis gemidos deben haberle provocado algo porque jamás se había comportado de esa manera conmigo.
Queriendo ser quien domine, ser el que manda el jefe.
Y lo había logrado...


Arqueé la espalda y presioné contra él.
-¡Qué buen chico!-
Tan pronto como su verga gruesa y áspera comenzó a raspar mi clítoris caí en un orgasmo que adormeció la mente.
Mis músculos se tensaron y comenzaron a temblar incontrolablemente, cuando finalmente pude recuperar el aliento dejé escapar un gemido profundo que se convirtió en una especie de aullido.
Toda mi mente estaba rodando bastante fuerte y solo pensaba
-Oh dios mío max!!-
-Oh dios mío gracias max!-
-Que rico se siente!!!-

Me dirigí hacia atrás y lo miré sobre mi hombro y me di una palmadita en mi culo como llamado su atención, como invitándolo.
Admito que tuve un breve momento de culpa en el que pensé
-Oh mierda, no debería estar haciendo esto...-
Pero en ese momento ya no tenía elección.
Max avanzó con sus poderosas caderas y su pene se estrelló contra mí.
No podía respirar intenté gritar pero lo único que salió de mí fue un gemido profundo y tartamudeado porque el cuerpo de max no paraba de estrellarse contra mí.

Aunque mi deseo de zafarme rápidamente se convirtió en un placer abrumador, estaba perdida en un frenesí de lujuria.
Yo estaba gimiendo y gimiendo mientras golpeaba mis caderas hacia atrás contra max mientras él se empujaba más profundamente dentro de mí.
La escena era demasiado caliente y prohibida.
En ese momento max tenía el control absoluto, yo quería ser suya y él lo sabía.
Con eso sentí que se subió sobre mí, apoyando su peso en mi espalda, presionado su pelaje contra mi cuerpo.
Bailó un poco, intentando posicionarse detrás de mí.
Pensar en lo que se venía me estaba volviendo loca de morbo, empujé mi cola hacia él, me abrazó hacia él de mis caderas y me dije
-Oww, realmente es fuerte mi max-


No podría haberme escapado aún si hubiera querido, pero definitivamente no quería hacerlo.
Mi max me estaba dando una embestida increíble, estuvo así alrededor de 5 minutos moviéndose en su frenético mete y saca sin parar, me estaba volviendo loca de placer.
Luego sentí que max había comenzado a correrse dentro de mí, llenándome con su leche caliente, su semen goteaba de mí, mezclándose con mis propios jugos vaginales.
Pero no se detenía, continuó chocando contra mí con lujuria animal, empujándome hacia el suelo y haciendo que mi trasero se moviera con cada impacto.
Me apreté contra su poderoso cuerpo, sus bolas y mi vagina sonaban de una manera muy deliciosa.
Sólo se escuchaba -Ploc ploc ploc ploc-

Mientras max golpeaba su pene se hinchaba separando los labios de mi vagina, luego sus bolas se estrellaban contra mi clítoris en el clímax de cada uno de sus fuertes empujones esto me hizo perder el control y comencé a correrme con lo que max me estaba haciendo.
Esto no era como el orgasmo tembloroso incontrolable de antes, sino un orgasmo más prolongado y completamente sincronizado con el ritmo de max.
Sentí muy bien como fuertes chorros calientes de semen intermitentes salían con gran fuerza chocando con mi útero y llenándolo completamente.
El pene de max siguió hinchándose cada vez más y más y fue ahí cuando de pronto...
Sentí que intentaba crear el típico nudo que hacen los perros al coger.

No les mentiré la verdad me dio curiosidad saber cómo se sentía eso.
Todo esto pensaba mientras max lograba cruzar su pierna por encima de mí para poder girar...
-lo hizo!!-
Esto podría haberme asustado la verdad si no hubiera sido por la sensación tan intensa que invadió mi cuerpo, fue inmensamente gratificante.
Fue una experiencia hermosa y muy deliciosa, estaba en otra dimensión.
Me sentí como una diosa del sexo puro, perdida en un ritual sagrado de cogida divina.
Estábamos cogiendo con lujuria y placer.
Fue jodidamente increíble.
Max siguió follándome como un campeón toda la tarde, su aguante nunca bajo, su peso me presionó firmemente contra la alfombra con mis manos me agarre fuerte de la alfombra ya que sus estocadas eran muy fuertes yo estaba en el cielo.


Con el tiempo él fue tomando experiencia y cada vez se le hacía mas fácil hacerme su nudo y quedábamos pegados.

Nos quedábamos siempre así pegados durante mucho tiempo aproximadamente unos 20 minutos.
Luego de hacerme su perra (literalmente jajajj) se quedó quieto muy agusto en el sofá.
-Max sigue ahí te quiero mi amor sigue bb sigueee!!!-
-Ah ahh ahhhh!!!-


Después de un largo rato el nudo de max comenzó a encogerse y pude sentir que comenzaba a moverse me estiré hacia atrás para poder zafarme.
Una impresionante cantidad de su semen brotó de mi vagina estirada me desplomé en un montón de felicidad sudorosa y pegajosa me quede tirada ahi y max se paró y salió de la habitación sin siquiera voltear a verme.
Yo estaba cansada y sudada echada en la cama.
Nuestra sesión de sexo habría durado una hora aproximadamente, me dormí muy rico toda la tarde.

Ya les iré contando más relatos morbosos y también cómo max me celaba con otros perros y hombres.

Muchas gracias por leer mis escritos, besitos a todos y todas.
Cualquier duda o ánimos me los pueden decir en los cometarios yo estaré feliz de leerlos.

Bueno, yo vivo solamente con mi amiga, las dos en una casa de tamaño regular de dos pisos que rentamos. Ella tiene su cuarto en el primer piso casi delante de la puerta y yo el segundo más al fondo de la casa, así no me preocupo de que si hago algo de ruido me escuche, pero siempre tengo cuidado de no incomodarla o de que me descubra cuando llevo algún hombre a la casa.


Me había estado mojando bastante mientras me besaba con el esposo de la vecina en la azotea y al volver a casa él debió haber olido mis jugos y percibido el calor en mi cuerpo.
Enterró su nariz directamente en mi culo y vagina a través de mi pijama, olfateando intensamente.
Este contacto me provocó una sacudida como ninguna otra que hubiera experimentado antes.
Mi cabeza estaba volando, -woooww! – me dije mientras mis brazos se deslizaban lentamente de debajo de mí.
Bajé la cabeza a la alfombra y dejé mi culo arriba, max olía a su alrededor y gemía, frustrado porque la tela bloqueaba su acceso, yo estaba de rodillas y con la cabeza baja y el culo paradito la típica posición sexual y sumisa para que mi max pudiera disfruta de mí, en eso me baje mi pantalón y mi calzón para dejar libre el camino a la lengua de mi perro.


Y eso era exactamente lo que max deseaba porque empezó a lamerme todo el cuerpo empezando po4 mi culo.
De vez en cuando su lengua rozaba mis labios de mi vagina, una lujuria sexual descomunal me invadía, jadeaba y gemía, saboreando la sensación de la lengua rica y áspera de max en mi piel.
Extendí las manos hacia atrás, presioné la cabeza contra la alfombra y agarré mis nalgas con mis manos. Los separé lo más que pude invitando a max al premio que buscaba, el no perdió el ritmo, empezó a lamerme el coño y el culo.
Y dije:
-¡¡mmm ahh mmgh!! ¡QUE RICO!-
Gimiendo bien fuerte por lo que max me estaba haciendo.
Nada me había hecho sentir este intenso placer. Seguía gimiendo y mis ojos volvían a girar en mi cabeza. -Que rico max!!!-

Me quedé sin aliento. Me sorprendió que estuviera disfrutando tanto de esto. Solo decía
-Oh mierda max!-
-Buen chico sigue asiiii-
Mis gemidos deben haberle provocado algo porque jamás se había comportado de esa manera conmigo.
Queriendo ser quien domine, ser el que manda el jefe.
Y lo había logrado...


Arqueé la espalda y presioné contra él.
-¡Qué buen chico!-
Tan pronto como su verga gruesa y áspera comenzó a raspar mi clítoris caí en un orgasmo que adormeció la mente.
Mis músculos se tensaron y comenzaron a temblar incontrolablemente, cuando finalmente pude recuperar el aliento dejé escapar un gemido profundo que se convirtió en una especie de aullido.
Toda mi mente estaba rodando bastante fuerte y solo pensaba
-Oh dios mío max!!-
-Oh dios mío gracias max!-
-Que rico se siente!!!-

Me dirigí hacia atrás y lo miré sobre mi hombro y me di una palmadita en mi culo como llamado su atención, como invitándolo.
Admito que tuve un breve momento de culpa en el que pensé
-Oh mierda, no debería estar haciendo esto...-
Pero en ese momento ya no tenía elección.
Max avanzó con sus poderosas caderas y su pene se estrelló contra mí.
No podía respirar intenté gritar pero lo único que salió de mí fue un gemido profundo y tartamudeado porque el cuerpo de max no paraba de estrellarse contra mí.

Aunque mi deseo de zafarme rápidamente se convirtió en un placer abrumador, estaba perdida en un frenesí de lujuria.
Yo estaba gimiendo y gimiendo mientras golpeaba mis caderas hacia atrás contra max mientras él se empujaba más profundamente dentro de mí.
La escena era demasiado caliente y prohibida.
En ese momento max tenía el control absoluto, yo quería ser suya y él lo sabía.
Con eso sentí que se subió sobre mí, apoyando su peso en mi espalda, presionado su pelaje contra mi cuerpo.
Bailó un poco, intentando posicionarse detrás de mí.
Pensar en lo que se venía me estaba volviendo loca de morbo, empujé mi cola hacia él, me abrazó hacia él de mis caderas y me dije
-Oww, realmente es fuerte mi max-


No podría haberme escapado aún si hubiera querido, pero definitivamente no quería hacerlo.
Mi max me estaba dando una embestida increíble, estuvo así alrededor de 5 minutos moviéndose en su frenético mete y saca sin parar, me estaba volviendo loca de placer.
Luego sentí que max había comenzado a correrse dentro de mí, llenándome con su leche caliente, su semen goteaba de mí, mezclándose con mis propios jugos vaginales.
Pero no se detenía, continuó chocando contra mí con lujuria animal, empujándome hacia el suelo y haciendo que mi trasero se moviera con cada impacto.
Me apreté contra su poderoso cuerpo, sus bolas y mi vagina sonaban de una manera muy deliciosa.
Sólo se escuchaba -Ploc ploc ploc ploc-

Mientras max golpeaba su pene se hinchaba separando los labios de mi vagina, luego sus bolas se estrellaban contra mi clítoris en el clímax de cada uno de sus fuertes empujones esto me hizo perder el control y comencé a correrme con lo que max me estaba haciendo.
Esto no era como el orgasmo tembloroso incontrolable de antes, sino un orgasmo más prolongado y completamente sincronizado con el ritmo de max.
Sentí muy bien como fuertes chorros calientes de semen intermitentes salían con gran fuerza chocando con mi útero y llenándolo completamente.
El pene de max siguió hinchándose cada vez más y más y fue ahí cuando de pronto...
Sentí que intentaba crear el típico nudo que hacen los perros al coger.

No les mentiré la verdad me dio curiosidad saber cómo se sentía eso.
Todo esto pensaba mientras max lograba cruzar su pierna por encima de mí para poder girar...
-lo hizo!!-
Esto podría haberme asustado la verdad si no hubiera sido por la sensación tan intensa que invadió mi cuerpo, fue inmensamente gratificante.
Fue una experiencia hermosa y muy deliciosa, estaba en otra dimensión.
Me sentí como una diosa del sexo puro, perdida en un ritual sagrado de cogida divina.
Estábamos cogiendo con lujuria y placer.
Fue jodidamente increíble.
Max siguió follándome como un campeón toda la tarde, su aguante nunca bajo, su peso me presionó firmemente contra la alfombra con mis manos me agarre fuerte de la alfombra ya que sus estocadas eran muy fuertes yo estaba en el cielo.


Con el tiempo él fue tomando experiencia y cada vez se le hacía mas fácil hacerme su nudo y quedábamos pegados.

Nos quedábamos siempre así pegados durante mucho tiempo aproximadamente unos 20 minutos.
Luego de hacerme su perra (literalmente jajajj) se quedó quieto muy agusto en el sofá.
-Max sigue ahí te quiero mi amor sigue bb sigueee!!!-
-Ah ahh ahhhh!!!-


Después de un largo rato el nudo de max comenzó a encogerse y pude sentir que comenzaba a moverse me estiré hacia atrás para poder zafarme.
Una impresionante cantidad de su semen brotó de mi vagina estirada me desplomé en un montón de felicidad sudorosa y pegajosa me quede tirada ahi y max se paró y salió de la habitación sin siquiera voltear a verme.
Yo estaba cansada y sudada echada en la cama.
Nuestra sesión de sexo habría durado una hora aproximadamente, me dormí muy rico toda la tarde.

Ya les iré contando más relatos morbosos y también cómo max me celaba con otros perros y hombres.

Muchas gracias por leer mis escritos, besitos a todos y todas.
Cualquier duda o ánimos me los pueden decir en los cometarios yo estaré feliz de leerlos.
1 comentarios - Mi historia con mi Max