Hola, soy R y soy de México. Hace un par de meses descubrí la página y por fin me animé a compartir mi historia. Claro, lo haré de la forma más anónima posible y, cuando tenga fotos, las recrearé con Inteligencia Artificial para mostrar evidencia de lo que digo, pero sin evidenciarme y poder mantenerme lo más oculto posible.
Estoy casado con C, una mujer fabulosa de pies a cabeza. Tiene una piel blanca como la luna, cabello negro, ojos verdes y labios carnosos. Sus pechos son una locura, con unos deliciosos pezones rosas; sus piernas delgadas, su culo de buen tamaño y con unas estrías que me vuelven loco. Mide 1.70 m, por lo que resalta mucho a la vista. Llevamos 20 años de matrimonio y tenemos solo una hija, que ella ya tenía cuando la conocí.

Foto de C intervenida con IA
Por fortuna, en lo laboral me ha ido muy bien; tengo mi despacho, el cual me ha permitido llevar una vida sin restricciones, pero siempre me ha quitado más tiempo del que me gustaría aceptar.
Desde la pandemia, tuve que recortar el personal y encargarme de casi todo, en gran medida para mantener a flote el negocio. Después me di cuenta de que podía encargarme de casi todo para generar más dinero y solamente contraté a una secretaria que me ayudase.
F es una mujer "opuesta" a mi mujer en el sentido de que es morena, de poco pecho, pero con un culo delicioso que, cuando lleva faldas ajustadas, se le nota un poco la celulitis por lo grande que es; tiene unos muslos increíbles y lo único en común con mi mujer es la altura. Debo aceptar que, entre el tiempo que pasamos juntos y los problemas con mi esposa, la he convertido en mi amante. Pero hoy no hablaré de eso, sino de mi esposa.


Fotos de F intervenidas por IA
Desde que me hice cargo de la empresa por mi cuenta, comenzamos a tener problemas. Fue el momento donde yo comencé a coger con F, pero mi esposa no se quedó de brazos cruzados. Ella comenzó a salir con sus amigas con mayor frecuencia y, por las cámaras, me daba cuenta de que llegaba más tarde de lo habitual. Ambos nos engañábamos fingiendo que no nos éramos infieles. Pero yo no podía descansar pensando en con quién me sería infiel, así que comencé a espiarla.
Durante unos días, revisé las grabaciones de seguridad y me percaté de que cada 2 o 3 días salía de casa a las 6 p. m., pero siempre con un atuendo distinto: a veces elegante, otras con ropa deportiva... siempre de forma distinta, lo cual llamó mi atención.
Coloqué un GPS en su auto, dentro de uno de los asientos para que nunca lo descubriera, y así saber exactamente a dónde iba. Mi sorpresa fue mayúscula al ver que iba a la casa de una de sus amigas. Esto sucedió de la misma manera durante tres días, por lo que tomé la decisión de estacionarme cerca de la casa de su amiga un día y esperar a que llegara mi esposa para ver qué pasaba. Esperé una hora y la vi llegar, estacionarse e irse con su amiga en el coche de esta. Tenía la adrenalina a tope, pero no podía seguirlas porque sería muy obvio, así que tuve que esperar.
Llegó a casa por eso de las 11:30 p. m. y fue directo a bañarse. Era obvio lo que pasaba y, como supongo que ella no me esperaba en casa, dejó todas sus cosas botadas en la cama. No vi nada comprometedor, pero estaba su celular ahí y sabía que lo necesitaba por dos motivos: el primero era ver si podía encender la función de rastreo y el otro era buscar algo comprometedor. No me pude resistir y fue lo primero que busqué.
Chequé sus conversaciones y la galería, pero todo estaba limpio. Incluso con su amiga solo se mandaban mensajes para avisarse que ya habían llegado o para quedar en la hora en que se verían. Poco más. Hasta que le llegó una notificación de una app que no había notado; sabía que ahí estarían las respuestas.
Se llamaba SecretChat y ahí noté que ella estaba unida a varios grupos, pero había uno en específico que se llamaba "Encuéntrame", donde cada 3 días las mujeres debían vestirse acorde a la temática y acudir a ciertos lugares para que los hombres las buscaran. Cada que las encontraban, mandaban una foto diciendo: "usuario X encontró a usuaria X", acompañada de una foto de la mujer con semen en la cara.
Aquella vez había ido con su amiga a un parque bastante lejos de casa y las vi a ambas con la leche en la cara. Me heló la sangre, pero también me calentó de una manera descomunal, pues su amiga también era una mujer increíble a la que varias veces había visto con morbo.

Foto de C intervenida con IA (cambio el semen por agua pero es una representación fiel a lo que vi)
Después, revisando a fondo la app, me percaté de que tenía conversaciones con los hombres que la encontraban, donde todos la hacían sentir deseada. Incluso me compartí unas imágenes para poderme masturbar, pues mi esposa se veía disfrutando como una verdadera puta.
Ella salió de la ducha y yo dejé las cosas en su lugar, fingiendo no haber visto nada. Sin esperar nada, me la cogí de una manera sublime: le quité la toalla y comencé a chuparle los pechos, la aventé contra la cama y comencé a chuparle su vagina labiuda que, hasta hace unas horas, otro hombre había probado. Ella comenzó a temblar de las piernas y aproveché para masturbarla mientras ella me la chupaba. "Mi hija nos va a oír", dijo. No sé si lo dijo para calmarme, pero logró el efecto contrario, pues esa mujer de 20 años solo encendía mis más bajas pasiones... pero esa es otra historia.

Foto de la hija de C intervenida con IA
Después de cogérmela como nunca antes, ambos nos quedamos en confusión. ¿Cómo era posible que, estando al filo del divorcio, nos encendiéramos nuevamente de esta manera? Yo sabía el porqué, pero ella no. ¿Y cómo carajo le iba a explicar que me gustaba verla con otros hombres disfrutando de su carne?
Después de aquella noche, lo único que cambió fue nuestro apetito sexual; ya no bastaba que yo cogiera con F o que mi esposa saliera con otros, cada noche que ella salía, volvíamos a la cama para coger de manera desenfrenada. Yo imaginándola con todos esos hombres y ella, tal vez, pensando en algo parecido.
Después de un par de semanas no me pude contener, me descargué la aplicación y, sin pensarlo dos veces, me uní al grupo. Solo para darme cuenta de que, en esta ocasión, la cita era en un cine del centro de la ciudad. Las mujeres debían ir vestidas como deportistas, en shorts de licra. Y justo ese día vi por las cámaras a mi mujer salir de esa manera.
Así que me fui directo a aquel cine para ver qué sucedía...
Estoy casado con C, una mujer fabulosa de pies a cabeza. Tiene una piel blanca como la luna, cabello negro, ojos verdes y labios carnosos. Sus pechos son una locura, con unos deliciosos pezones rosas; sus piernas delgadas, su culo de buen tamaño y con unas estrías que me vuelven loco. Mide 1.70 m, por lo que resalta mucho a la vista. Llevamos 20 años de matrimonio y tenemos solo una hija, que ella ya tenía cuando la conocí.

Foto de C intervenida con IA
Por fortuna, en lo laboral me ha ido muy bien; tengo mi despacho, el cual me ha permitido llevar una vida sin restricciones, pero siempre me ha quitado más tiempo del que me gustaría aceptar.
Desde la pandemia, tuve que recortar el personal y encargarme de casi todo, en gran medida para mantener a flote el negocio. Después me di cuenta de que podía encargarme de casi todo para generar más dinero y solamente contraté a una secretaria que me ayudase.
F es una mujer "opuesta" a mi mujer en el sentido de que es morena, de poco pecho, pero con un culo delicioso que, cuando lleva faldas ajustadas, se le nota un poco la celulitis por lo grande que es; tiene unos muslos increíbles y lo único en común con mi mujer es la altura. Debo aceptar que, entre el tiempo que pasamos juntos y los problemas con mi esposa, la he convertido en mi amante. Pero hoy no hablaré de eso, sino de mi esposa.


Fotos de F intervenidas por IA
Desde que me hice cargo de la empresa por mi cuenta, comenzamos a tener problemas. Fue el momento donde yo comencé a coger con F, pero mi esposa no se quedó de brazos cruzados. Ella comenzó a salir con sus amigas con mayor frecuencia y, por las cámaras, me daba cuenta de que llegaba más tarde de lo habitual. Ambos nos engañábamos fingiendo que no nos éramos infieles. Pero yo no podía descansar pensando en con quién me sería infiel, así que comencé a espiarla.
Durante unos días, revisé las grabaciones de seguridad y me percaté de que cada 2 o 3 días salía de casa a las 6 p. m., pero siempre con un atuendo distinto: a veces elegante, otras con ropa deportiva... siempre de forma distinta, lo cual llamó mi atención.
Coloqué un GPS en su auto, dentro de uno de los asientos para que nunca lo descubriera, y así saber exactamente a dónde iba. Mi sorpresa fue mayúscula al ver que iba a la casa de una de sus amigas. Esto sucedió de la misma manera durante tres días, por lo que tomé la decisión de estacionarme cerca de la casa de su amiga un día y esperar a que llegara mi esposa para ver qué pasaba. Esperé una hora y la vi llegar, estacionarse e irse con su amiga en el coche de esta. Tenía la adrenalina a tope, pero no podía seguirlas porque sería muy obvio, así que tuve que esperar.
Llegó a casa por eso de las 11:30 p. m. y fue directo a bañarse. Era obvio lo que pasaba y, como supongo que ella no me esperaba en casa, dejó todas sus cosas botadas en la cama. No vi nada comprometedor, pero estaba su celular ahí y sabía que lo necesitaba por dos motivos: el primero era ver si podía encender la función de rastreo y el otro era buscar algo comprometedor. No me pude resistir y fue lo primero que busqué.
Chequé sus conversaciones y la galería, pero todo estaba limpio. Incluso con su amiga solo se mandaban mensajes para avisarse que ya habían llegado o para quedar en la hora en que se verían. Poco más. Hasta que le llegó una notificación de una app que no había notado; sabía que ahí estarían las respuestas.
Se llamaba SecretChat y ahí noté que ella estaba unida a varios grupos, pero había uno en específico que se llamaba "Encuéntrame", donde cada 3 días las mujeres debían vestirse acorde a la temática y acudir a ciertos lugares para que los hombres las buscaran. Cada que las encontraban, mandaban una foto diciendo: "usuario X encontró a usuaria X", acompañada de una foto de la mujer con semen en la cara.
Aquella vez había ido con su amiga a un parque bastante lejos de casa y las vi a ambas con la leche en la cara. Me heló la sangre, pero también me calentó de una manera descomunal, pues su amiga también era una mujer increíble a la que varias veces había visto con morbo.

Foto de C intervenida con IA (cambio el semen por agua pero es una representación fiel a lo que vi)
Después, revisando a fondo la app, me percaté de que tenía conversaciones con los hombres que la encontraban, donde todos la hacían sentir deseada. Incluso me compartí unas imágenes para poderme masturbar, pues mi esposa se veía disfrutando como una verdadera puta.
Ella salió de la ducha y yo dejé las cosas en su lugar, fingiendo no haber visto nada. Sin esperar nada, me la cogí de una manera sublime: le quité la toalla y comencé a chuparle los pechos, la aventé contra la cama y comencé a chuparle su vagina labiuda que, hasta hace unas horas, otro hombre había probado. Ella comenzó a temblar de las piernas y aproveché para masturbarla mientras ella me la chupaba. "Mi hija nos va a oír", dijo. No sé si lo dijo para calmarme, pero logró el efecto contrario, pues esa mujer de 20 años solo encendía mis más bajas pasiones... pero esa es otra historia.

Foto de la hija de C intervenida con IA
Después de cogérmela como nunca antes, ambos nos quedamos en confusión. ¿Cómo era posible que, estando al filo del divorcio, nos encendiéramos nuevamente de esta manera? Yo sabía el porqué, pero ella no. ¿Y cómo carajo le iba a explicar que me gustaba verla con otros hombres disfrutando de su carne?
Después de aquella noche, lo único que cambió fue nuestro apetito sexual; ya no bastaba que yo cogiera con F o que mi esposa saliera con otros, cada noche que ella salía, volvíamos a la cama para coger de manera desenfrenada. Yo imaginándola con todos esos hombres y ella, tal vez, pensando en algo parecido.
Después de un par de semanas no me pude contener, me descargué la aplicación y, sin pensarlo dos veces, me uní al grupo. Solo para darme cuenta de que, en esta ocasión, la cita era en un cine del centro de la ciudad. Las mujeres debían ir vestidas como deportistas, en shorts de licra. Y justo ese día vi por las cámaras a mi mujer salir de esa manera.
Así que me fui directo a aquel cine para ver qué sucedía...
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