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De nuevo con Bianka

Siguiendo donde me quedé en la historia anterior. Ese día me fui del “estudio” de Bianka totalmente cogido. Esa noche y el día siguiente conversamos por mensajes. Me dijo que todo estaría bien con mi dolor de culo (durante unos días me dolió bastante, no como para caminar con dificultad, pero no estaba del todo normal). Me dijo que si quería volviera apenas pudiera o quisiera. Eso pasó en el año 2014, recién habían empezado a popularizarse los Smartphones y WhatsApp había empezado ya en mi país. No existía OnlyFans, las chicas eran más amables (dentro de ese mundo trans que es tan complicado, la amabilidad es difícil) y hablábamos como dos conocidos. Cuando casi ya había pasado una semana me empezó a mandar fotos de su polla erecta, con mensajes tipo: aquí te espero así, ven a comértela toda y a tomar leche, te la quiero meter hasta los huevos, no dejo de pensar en cómo aprieta tu ano, dame más culito.
Debo decir que aquello me excitaba, pero también me daba mucha vergüenza. Esos días estuve muy confundido y avergonzado, de hecho, fui con una prepago mujer bio como para espantar esos pensamientos. Y me prometí no volver a ser pasivo así, pero no me pude resistir y volvía a visitarla en su “estudio”. Me recibió con una lencería infartante (adjunto una imagen de algo parecido a lo que llevaba ese día). 

De nuevo con Bianka


Le pagué y hablamos un ratito; luego me desnudó, yo estaba de pie y ella sentada en la cama cuando pasó eso. Esta vez ni siquiera me dio oral para empezar, a pesar de que tenía mi verga durísima y apuntándole a la cara y se la acerqué. Ella me tiró en la cama boca abajo y se me subió hecha una fiera. Sentí su pene durísimo en la parte baja de la espalda, casi tocando mis nalgas. Estaba realmente dura, húmeda y caliente. Entonces me besó el cuello y torció mi cabeza para besarnos en la boca. Luego fue bajando y me puso en 4 y me mamó el culo un buen rato. Era mala, a pesar de que mi pija y mis huevos estaban allí necesitando de su lengua solo me mamaba el culo. Un buen rato lo hizo, me metió tres dedos en el culo solo con saliva. Después de prepararme bien por unos buenos minutos se bajó de la cama y buscó un preservativo y el pote de KY en su cartera, se embadurnó bien la pinga enforrada, se subió a la cama y me la puso todita de forma magistral. Yo solo dije ¡ah! Y ella: ¿te gusta verdad?, le respondí: “sí, la estoy sintiendo toda Bianka”. Y empezó a meter y sacar divinamente, mucho más fuerte y profundo que la primera vez o al menos esa era mi sensación. Lo mejor de aquella cogidota fue que estaba con su lencería y desde ahí me hice adicto a eso: que si voy a ser pasivo con una trans ella tiene que estar toda vestida, sea lencería, vestidos, lo que sea y si a ella no le incomoda mucho con tacos o algún calzado con tacón (sandalias o zapatos deportivos también sirven jajajaj). Yo estaba en 4, sentía el roce de esa lencería y me volvía loco. Ella me tuvo de perrito un largo rato, no es mi posición preferida para recibir polla, pero igual estaba gozando de más. Luego me fue poniendo panza contra el colchón y me dio muy duro. Ella era bien resistente, me puso de lado. Me extrañó porque se quedó muda, solo gemía y repitió mil veces, una y otra vez: “qué culito tan rico papi”. Luego me puso en 4 (de lado yo me vine y ya estaba algo cansado) y acabó, diciendo: “toma toda la leche putita”. 
Fue magnífico
En el segundo round sí me dio una mamada muy buena y luego me puso a mamar y, a veces me pajeaba mientras. Y bueno, ese segundo round sí que fue una tortura jajajaja para hacerla corta me cogió de todas las formas, las que ya había probado y yo arriba (mis posiciones preferidas son yo arriba). Me cogió parado muy duro y acabó conmigo de pie en una cómoda con espejo (aquello hay que vivirlo) y esta vez antes de acabar se quitó el condón y me echó toda la leche en la espalda. Fui suyo varias veces más, más o menos con el mismo resultado. Muy rico amigos.      

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