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Cuernos

No sé cuál es la mecánica que provoca que quiera que ella esté intimando con otro hombre. Pensé varias razones, ninguna encaja del todo. ¿Calentura? ¿Calentarme? Ella me dijo “vamos al show, yo te entrego el orto”, era simple: terminaba el show, íbamos a casa y me la cogía. ¿Qué más caliente va a ser que eso?
Por eso hay otra cosa, casi narcótica en esto. Se ve que el hombre tiene en los genes ese sentido de que esa mujer me pertenece, que es tuya. Supongo que viene de miles de años atrás, como el olor a humo que te despierta el apetito. Algo grabado profundamente en los genes. Al ver a tu mujer con otro tipo se te dispara algo adentro que te llena de adrenalina, más la calentura, más los nervios, más el alcohol si tomaste. Que forman una mezcla narcótica, no sé cómo describirlo. Es algo que te gusta y no te gusta a la vez. Dura unos minutos ese primer shock, se va diluyendo y queda la calentura, las ganas locas de cojerla fuerte, de gritarle “toma puta, sos mía”.
Se vuelve un vicio.
Ahora hablando del otro lado: ella por qué lo acepta. Nada que ver tiene con lo dicho antes, es otra mecánica. Ella va a decir que porque estaba caliente, que por complacerme, por sentirse deseada, sexy, etc. Son razones que forman parte del “por qué lo hace”. Pero no es todo y ahí entra en juego el morbo impulsado por los celos, por lo que no me dice, y muy difícilmente lo haga. El morbo entonces toma el control, busca límites, exige, demanda y en ocasiones obliga.
Muy difícil que ella te diga “me entregué y me encantó”. A lo sumo dirá que lo usó a él, que aprovechó la oportunidad. Pero los que vivimos estas situaciones sabemos que no es así. La mujer es la creadora de vida, en los genes lleva eso de diversificar, es una impronta genética. Y se entrega.
A lo que voy: ellas siempre te van a decir parte de la verdad, y difícilmente confiesen que disfrutaron de entregarse a ese nuevo macho. Hago una aclaración: para que haya entrega debe haber química, ojo. Y no siempre pasa, es más muy pocas veces pasa y cuando es así aplica lo dicho, que fue por calentura o por complacer a la pareja. Pero cuando sí hay química, ellas no confiesan.
Hago esta reflexión porque esa vez en Gesell me pasó eso. Ella por un lado me decía que sí, que estaba caliente, que el tipo la supo llevar, que le gustaba, que lo hacía también para complacerme. En conclusión que lo disfrutaba mucho pero dejaba de hacerlo por mí.
Pero lo que yo veía no era eso: sus gestos, sus movimientos, sus risas, todo. Yo percibía una vibra fuerte, lo que yo veía no era lo que ella me decía y esa diferencia potencia todo: los celos, la calentura, el morbo. Ahí está el cuerno, en ese engaño, no en los besos, las tocadas o el sexo. En el engaño, en eso que ellas se guardan para ellas. Por eso el título: "Dai me mete los cuernos en la costa".

3 comentarios - Cuernos

sponjfloyd
Me saco el sombrero ante tan brillante definición de las cosas. El ultimo párrafo es indiscutible