Mi abuelo, un hombre de casi 90 años, que había quedado viudo hace ya bastantes años, estaba en su lecho de muerte, me confesó algo que me impacto, él vivió toda su vida arrepentido de algo, nunca le gusta ser un hombre, siempre le llamo la atención ser mujer, pero nunca pudo, ya que eso es lo más parecido a ser un homosexual y en su época eso era imperdonable, básicamente era un gay reprimido, y así vivió toda su vida, ahora a punto de morir se arrepintió de eso, durante toda su vida, yo no entendía porque me contaba eso, por el momento, después todo iba a concordar.
Los días pasaron y sus últimos alientos se fueron, fue todo muy triste, la familia llorando, todavía faltaba el funeral y el entierro, fue realmente doloroso, todos estaban completamente destruidos, yo en lo personal la pasé muy mal, tenía mucha afinidad con mi abuelo, él había sido un gran apoyo para mí, quedé destruido, pero era todo más o menos normal, simplemente el ciclo de la vida, era un hombre grande que no se cuidó mucho su salud y vivir una vida que no quiso lo agotó antes de la cuenta, pero aún así no tenía nada que reprocharse, pues no había Sido para nada una mala vida. Tarde o temprano todo llega a su final, o eso creímos.
Yo me volví a mi ciudad, me había mudado del pueblo y vivía actualmente en Recoleta, Buenos Aires, dónde había ido a estudiar medicina y hoy estaba asentado con un gran trabajo, tenía mi casa, mi auto y en general una gran vida, no me podía quejar.
Mi vida siguió normal por un tiempo, sacando lo duro que fue aceptar su marcha y seguir, no había cambiado casi nada. Hasta que pasado un tiempito ocurrió algo que si iba a cambiar mi vida al completo.
Un Martes como cualquier otro alguien llega al edificio dónde vivo, el portero levanta el tuvo y me dice tienes visitas.
Yo: ¿Quién es? (Le preguntó muy intrigado porque no esperaba a nadie)
Portero: Se llama Carolina, dice que te conoce desde la infancia.
Yo: (Carolina? Carolina? Carolina? Mmmmmm no me suena) Ahí voy.
Bajó pensando quién será está misteriosa mujer que dice que me conoce, pero no tengo ni la menor idea de quién es.
Foto
Al bajar me encuentro con una hermosa joven de más o menos mi edad, que me mira se acerca abrazarme y antes de que pueda decir una palabra me susurra al oído.
Carolina: Shhhh, es nuestro secreto.
Mi cabeza se detuvo por un momento, quedé en blanco, completamente helado, mi abuelo en la última charla que tuvimos me dijo: voy a volver, pero no le digas a nadie, shhhhhhh* todo lo que te conté es nuestro secreto.
Enseguida la tomo del brazo y le digo que venga conmigo que tenemos que hablar en mi departamento, Carolina gustosa, me sigue con una sonrisa inocente.
(Ya en el departamento)
Yo: No puede ser verdad esto, ¿Tú de verdad no eres mi abuelo?
Carolina: Por Supuesto que no, ya no soy más tu abuela Esteban, ahora solo soy una joven de 25 años, aunque tenga todas mis memorias, soy sólo tu abuelo en mi conciencia.
Yo: Eso es imposible, no tiene sentido, es simplemente ilógico y naturalmente imposible.
Carolina: Te llamas Esteban, tienes 28 años, estás graduado con honores de la universidad de medicina, especializado en neurocirugías, tu color favorito es el verde.
Yo: Okey me tienes muy bien investigado pero eso no me dice nada.
Carolina: Qué tal la vez que rompiste el adorno favorito de tu abuela jugando con la pelota adentro de la casa y yo le dije que fue el perro que se chocó el mueble para que no te retara.
Yo: No puede ser, enserio eres mi abuelo, pero ¿cómo?
Carolina: Mi madre era una bruja, hace muchos años me enseñó un hechizo para escapar en caso de que la gente nos persiga para eliminar la descendencia, es muy peligroso, pero antes de morir traté de ejecutarlo, el hechizo consistía en un cambió de cuerpo, antes de morir cambié de cuerpo con una enfermera del hospital, no sabía nada de ella, así que no pude continuar con su vida normal, y no tenía a nadie a quien recurrir.
Yo: Ya veo, por eso viniste conmigo entonces, ahora tiene sentido que me hayas contado esas cosas antes de morir, lo tenias todo muy planeado.
Carolina: Jajajaja, no, bueno más o menos.
Yo: Bueno puedes quedarte conmigo, tienes suerte que viva solo, si tuviera pareja seria medio raro esto.
Le prepare la habitacion de visitas para que mi abuelo se quede conmigo por tiempo indefinido, era media rara la situacion, pero no tenia otra opcion, tampoco es que me molestaba vivir con él, yo en casa estaba poco y nada.
Luego fui a comprar para hacer la cena, apenas llegué, ví a mi abuelo, ordenando la cocina, le dije que no hacía falta, pero el insistió en qué era lo menos que podía hacer mientras estaba de invitado, después de eso agarro la comida y se puso a cocinar, quise sacarlo de ahí pero no pude, me lo pidió y realmente era excelente para la cocina, sus dotes culinarios eran exquisitos así que no puse negarme, lo que si me puse ayudarlo como cuando era pequeño, hacía añares que no lo ayuda a cocinar.

Mientras cocinamos descorchamos una copa de vino, él era un gran bebedor, yo en cambio no tanto, pero no me pude negar.
Entre copas nos pusimos hablar, contar anécdotas de cuando era chico, de todo lo que hicimos, de mil recuerdos que teníamos, como las veces que me llevaba al parque a jugar a la pelota, o cuando me enseñó a pescar y por accidente caí al río y el se tiró atrás para ayudarme, también la vez que me llevo al bar a tomar un supuesto vino que después obvio no me dió porque yo apenas tenía 5 años, enfadandome con él.
Después comimos una deliciosa cena que preparó, mientras Carolina juntaba los platos y los lavaba yo me fui a lavar los dientes, ya me iba a dormir, al otro día entraba muy temprano a trabajar, antes de dormir voy a la pieza a preguntarle si necesitaba algo, pero justo se estaba cambiando, entré de atolondrado, enseguida me tape los ojos y me di vuelta, aunque ya la había visto, Carolina muy calmada se empieza a reír mientras se quedaba en ropa interior, me dice que no me preocupe, ese iba a ser su pijama, que era normal, después de todo estaba de entrecasa dijo con una sonrisa juguetona.
Al otro día trabaje turnos extras, estuve desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, 12 horas enteras de corrido en el trabajo, al llegar al departamento, me estaba esperando Carolina con el almuerzo ya frío.
Carolina: Enseguida te lo caliento, hoy llegaste muy tarde.
Yo: Ehhh si (suspira) aveces toca hacer horas extras, más si está saturado de gente como hoy, no te molestes yo me hago algo.
Carolina: Porsupuesto que no, yo soy la invitada acá, aparte ya está hecho.
Estaba bastante rico el almuerzo, aunque no es lo mismo comerlo caliente que comerlo recalentado, pero no me podía quejar, si no hubiera estado ella nisiquiera me hubiera cocinado algo para comer, después de eso fui acostarme y me volque boca abajo, completamente exhausto, atrás mío llegó Carolina, la cuál me miró muy preocupada.
Carolina: ¿Día duro eh?
Yo: Demasiado.
Carolina: Está bien (mientras se acercaba) bien ya se cómo ayudarte (dijo mientras empezó a masajearme la espalda)
Yo: Realmente no hace falta (ahhhhhhh)
Carolina: Jajajaja no puedes ni disimular, déjame esto es lo que más quería después de un día duro de trabajo, yo sé lo que necesitas.

Empezó a masajearme todo el cuerpo, con unas manos muy suaves y pequeñas, a un ritmo lento y reparador masajeo cada parte de mi espalda, yo me relajé como nunca antes me había relajado en mi vida. Me hizo darme vuelta para masajear mis piernas y mis brazos los cuales estaban muy adoloridos, entre masaje y masaje se acercó a mi vientre y no sé que fue lo que pasó, porque yo nunca había estado tan relajado en mi vida, pero mi pene no lo estaba, de hecho empezó a hincharse de sangre en ese momento, mientras Carolina pasaba sus manos por al rededor, obviamente lo notó, pero no dijo nada, siguió dándome el mensaje, hasta que no pudo ignorarlo.
Entre medio del masaje también me masajeo esa zona, toqueteandome el paquete, yo la ignore, no dije nada y la dejé seguir con el masaje, pero ese gesto me dejó con ganas, me hizo poner caliente, ¿Realmente deseaba más?
Tome su mano y la mire fijamente, yo quería que pare, esto estaba mal, pero ella tenía otras intenciones, me miro con una sonrisa muy juguetona y con su otra mano volvió a tocarme, yo no dije nada, empecé a respirar bastante agitado, mientras seguía con la mirada clavada en sus ojos.
Carolina: Déjate llevar, sé que lo quieres ¿Verdad? (Mientras me masajeaba el bulto)
Trate de negarme, pero no me salía una palabra, mi poca voluntad cedió, no pude rechazarlo, sabía que eso estaba muy mal, pero mi cuerpo lo pedía, ayer algo había pasado, entre el vino y el haberla visto mientras de descambiaba algo pasó, y hoy, después de un día tan pesado cedí y le solté la mano, ella bajo mi bóxer dejando mi pene completamente al aire.

Empezó a masturbarme, era realmente muy buena, sus manos más chicas que el promedio ayudaban y su forma de hacerlo era perfecta, muy suave, lento, sin prisa, con toda la calma del mundo, subía y bajaba su mano, mientras me miraba con cara muy lasiva, deseosa de verga, no sé que habra pensado en ese momento pero lejos estaba de extrañar su antiguo cuerpo.


No duró mucho así, que se lanzó a mi pija, primero se acercó y me chupo los huevos, para subir lamaniendo el tronco como si fuera un chupetín, hasta llegar a la punta, donde hizo un circulito con la lengua para tragarselo entero, a garganta bien profunda, cada milimetro de mi verga estaba en su boca, lo mantuvo dos segundos adentro y los saco, tomó un respiro y volvió hacer lo mismo, está vez acelerando la velocidad, de arriba abajo, ya no llegaba hasta la base, pero si se la metía casi entera, era una profesional chupando pija, con una mano me agarró bien fuerte la pija y empezó a chuparla más rápido, no dure mucho, en apenas 6 minutos hizo que me corra.

Cuando me estaba corriendo se la sacó de la boca para abrir la boca lo más grande que pudo, esperando que yo le tire toda la leche que pueda adentro de su boca, quería tratarlo, cerro los ojos esperando que no le entre y cuando le tire mi leche la recibió en toda la cara, tragando cada gota que fue a parar a su boca y al rededor refregabdose la lengua, como toda una putita.

La cosa no acabó ahí ya que yo seguía duro como roca, ella aún caliente y deseosa, se puso encima mío y se metió mi verga ella sola hasta adentro, toda adentro, para después empezar a cabalgarla como si fuera una experta, saltando arriba mío mientras ella y yo gemíamos, mientras nos mirábamos, ambos gimiendo, su movimiento de cadera era perfecto no deja un solo centímetro de mi pija afuera, chocando contra mi cadera a cada segundo, así estuvimos un buen rato, hasta que llega se cansó. Quizás por falta de experiencia, entonces decidí tomar las riendas de la situación.
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Me paré y la puse en 4 en la cama, lista para empezar a cogerla poniendo yo el ritmo, Carolina se inclinó todo lo que pudo hacía delante dejando su culo completamente abierto y al descubierto para que se la meta de una, al unisono soltó un gemido, seguido de unos gritos fuertes de placer, ya que no sólo la empecé a coger bien fuerte sino que también empecé a pegarles unas fuertes nalgadas que resonaban en toda la pieza, mientras la cogía con bronca y rudeza ella sólo se dedicó a gemir y dejarse llevar cediendome todo el control de la situación, que porsupuesto no desaproveche, aunque no pude terminar de imponer el ritmo ya que ella meneaba el culo a cada rato, exigiendome aún más.

Después de una intensa cogida, la saqué para no correrme adentro y así disminuir las posibilidades de embarazarla, corriendome en su perfecto y redondo culito, le di una última nalgada para terminar y me levanté para vestirme, ella se paró y fue a secarse todo el sudor y semen que tenía en el cuerpo, para después giñarme el ojo y bajar hacer la cena. Esto recién había empezado.
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Después de comer y reponer fuerza venia el segundo round antes de ir a dormir, está vez me tocaba a mi devolverle el favor que me hizo antes, así que se acostó con las piernas abiertas y me puse a chuparle la vagina, le mostré mi habilidad para mamar toto, y se ve que lo hice bien porque no paró de gemir, tanto que me agarró de la cabeza, me cerró con las piernas y se empezó agitar.
Carolina: Ahhhh, ahí, así, más rápido, mmmmm.
Hasta que llegó al orgasmo femenino, lanzando un squirt.
La verdad después de eso me quedé más duro que rulo de estatua, ella estaba jadeando, mientras me miraba con cara muy lasciva, señalando me con los ojos su vagina aún abierta de piernas, no necesitaba nada más, de hecho iba directo a eso.
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Se la metí hasta el fondo, no hacía falta lubricante con lo mojada que estaba y lo mucho que se había corrido, cogimos de misionero, mientras la veía a los ojos y ambos gemiamos, no podía creer lo que estaba pasando, me estaba cogiendo al que era mi abuela y lo peor es que me estaba gustando.
Continuará???
Los días pasaron y sus últimos alientos se fueron, fue todo muy triste, la familia llorando, todavía faltaba el funeral y el entierro, fue realmente doloroso, todos estaban completamente destruidos, yo en lo personal la pasé muy mal, tenía mucha afinidad con mi abuelo, él había sido un gran apoyo para mí, quedé destruido, pero era todo más o menos normal, simplemente el ciclo de la vida, era un hombre grande que no se cuidó mucho su salud y vivir una vida que no quiso lo agotó antes de la cuenta, pero aún así no tenía nada que reprocharse, pues no había Sido para nada una mala vida. Tarde o temprano todo llega a su final, o eso creímos.
Yo me volví a mi ciudad, me había mudado del pueblo y vivía actualmente en Recoleta, Buenos Aires, dónde había ido a estudiar medicina y hoy estaba asentado con un gran trabajo, tenía mi casa, mi auto y en general una gran vida, no me podía quejar.
Mi vida siguió normal por un tiempo, sacando lo duro que fue aceptar su marcha y seguir, no había cambiado casi nada. Hasta que pasado un tiempito ocurrió algo que si iba a cambiar mi vida al completo.
Un Martes como cualquier otro alguien llega al edificio dónde vivo, el portero levanta el tuvo y me dice tienes visitas.
Yo: ¿Quién es? (Le preguntó muy intrigado porque no esperaba a nadie)
Portero: Se llama Carolina, dice que te conoce desde la infancia.
Yo: (Carolina? Carolina? Carolina? Mmmmmm no me suena) Ahí voy.
Bajó pensando quién será está misteriosa mujer que dice que me conoce, pero no tengo ni la menor idea de quién es.
Foto
Al bajar me encuentro con una hermosa joven de más o menos mi edad, que me mira se acerca abrazarme y antes de que pueda decir una palabra me susurra al oído.
Carolina: Shhhh, es nuestro secreto.
Mi cabeza se detuvo por un momento, quedé en blanco, completamente helado, mi abuelo en la última charla que tuvimos me dijo: voy a volver, pero no le digas a nadie, shhhhhhh* todo lo que te conté es nuestro secreto.
Enseguida la tomo del brazo y le digo que venga conmigo que tenemos que hablar en mi departamento, Carolina gustosa, me sigue con una sonrisa inocente.
(Ya en el departamento)
Yo: No puede ser verdad esto, ¿Tú de verdad no eres mi abuelo?
Carolina: Por Supuesto que no, ya no soy más tu abuela Esteban, ahora solo soy una joven de 25 años, aunque tenga todas mis memorias, soy sólo tu abuelo en mi conciencia.
Yo: Eso es imposible, no tiene sentido, es simplemente ilógico y naturalmente imposible.
Carolina: Te llamas Esteban, tienes 28 años, estás graduado con honores de la universidad de medicina, especializado en neurocirugías, tu color favorito es el verde.
Yo: Okey me tienes muy bien investigado pero eso no me dice nada.
Carolina: Qué tal la vez que rompiste el adorno favorito de tu abuela jugando con la pelota adentro de la casa y yo le dije que fue el perro que se chocó el mueble para que no te retara.
Yo: No puede ser, enserio eres mi abuelo, pero ¿cómo?
Carolina: Mi madre era una bruja, hace muchos años me enseñó un hechizo para escapar en caso de que la gente nos persiga para eliminar la descendencia, es muy peligroso, pero antes de morir traté de ejecutarlo, el hechizo consistía en un cambió de cuerpo, antes de morir cambié de cuerpo con una enfermera del hospital, no sabía nada de ella, así que no pude continuar con su vida normal, y no tenía a nadie a quien recurrir.
Yo: Ya veo, por eso viniste conmigo entonces, ahora tiene sentido que me hayas contado esas cosas antes de morir, lo tenias todo muy planeado.
Carolina: Jajajaja, no, bueno más o menos.
Yo: Bueno puedes quedarte conmigo, tienes suerte que viva solo, si tuviera pareja seria medio raro esto.
Le prepare la habitacion de visitas para que mi abuelo se quede conmigo por tiempo indefinido, era media rara la situacion, pero no tenia otra opcion, tampoco es que me molestaba vivir con él, yo en casa estaba poco y nada.
Luego fui a comprar para hacer la cena, apenas llegué, ví a mi abuelo, ordenando la cocina, le dije que no hacía falta, pero el insistió en qué era lo menos que podía hacer mientras estaba de invitado, después de eso agarro la comida y se puso a cocinar, quise sacarlo de ahí pero no pude, me lo pidió y realmente era excelente para la cocina, sus dotes culinarios eran exquisitos así que no puse negarme, lo que si me puse ayudarlo como cuando era pequeño, hacía añares que no lo ayuda a cocinar.
Mientras cocinamos descorchamos una copa de vino, él era un gran bebedor, yo en cambio no tanto, pero no me pude negar.
Entre copas nos pusimos hablar, contar anécdotas de cuando era chico, de todo lo que hicimos, de mil recuerdos que teníamos, como las veces que me llevaba al parque a jugar a la pelota, o cuando me enseñó a pescar y por accidente caí al río y el se tiró atrás para ayudarme, también la vez que me llevo al bar a tomar un supuesto vino que después obvio no me dió porque yo apenas tenía 5 años, enfadandome con él.
Después comimos una deliciosa cena que preparó, mientras Carolina juntaba los platos y los lavaba yo me fui a lavar los dientes, ya me iba a dormir, al otro día entraba muy temprano a trabajar, antes de dormir voy a la pieza a preguntarle si necesitaba algo, pero justo se estaba cambiando, entré de atolondrado, enseguida me tape los ojos y me di vuelta, aunque ya la había visto, Carolina muy calmada se empieza a reír mientras se quedaba en ropa interior, me dice que no me preocupe, ese iba a ser su pijama, que era normal, después de todo estaba de entrecasa dijo con una sonrisa juguetona.
Al otro día trabaje turnos extras, estuve desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, 12 horas enteras de corrido en el trabajo, al llegar al departamento, me estaba esperando Carolina con el almuerzo ya frío.
Carolina: Enseguida te lo caliento, hoy llegaste muy tarde.
Yo: Ehhh si (suspira) aveces toca hacer horas extras, más si está saturado de gente como hoy, no te molestes yo me hago algo.
Carolina: Porsupuesto que no, yo soy la invitada acá, aparte ya está hecho.
Estaba bastante rico el almuerzo, aunque no es lo mismo comerlo caliente que comerlo recalentado, pero no me podía quejar, si no hubiera estado ella nisiquiera me hubiera cocinado algo para comer, después de eso fui acostarme y me volque boca abajo, completamente exhausto, atrás mío llegó Carolina, la cuál me miró muy preocupada.
Carolina: ¿Día duro eh?
Yo: Demasiado.
Carolina: Está bien (mientras se acercaba) bien ya se cómo ayudarte (dijo mientras empezó a masajearme la espalda)
Yo: Realmente no hace falta (ahhhhhhh)
Carolina: Jajajaja no puedes ni disimular, déjame esto es lo que más quería después de un día duro de trabajo, yo sé lo que necesitas.

Empezó a masajearme todo el cuerpo, con unas manos muy suaves y pequeñas, a un ritmo lento y reparador masajeo cada parte de mi espalda, yo me relajé como nunca antes me había relajado en mi vida. Me hizo darme vuelta para masajear mis piernas y mis brazos los cuales estaban muy adoloridos, entre masaje y masaje se acercó a mi vientre y no sé que fue lo que pasó, porque yo nunca había estado tan relajado en mi vida, pero mi pene no lo estaba, de hecho empezó a hincharse de sangre en ese momento, mientras Carolina pasaba sus manos por al rededor, obviamente lo notó, pero no dijo nada, siguió dándome el mensaje, hasta que no pudo ignorarlo.
Entre medio del masaje también me masajeo esa zona, toqueteandome el paquete, yo la ignore, no dije nada y la dejé seguir con el masaje, pero ese gesto me dejó con ganas, me hizo poner caliente, ¿Realmente deseaba más?
Tome su mano y la mire fijamente, yo quería que pare, esto estaba mal, pero ella tenía otras intenciones, me miro con una sonrisa muy juguetona y con su otra mano volvió a tocarme, yo no dije nada, empecé a respirar bastante agitado, mientras seguía con la mirada clavada en sus ojos.
Carolina: Déjate llevar, sé que lo quieres ¿Verdad? (Mientras me masajeaba el bulto)
Trate de negarme, pero no me salía una palabra, mi poca voluntad cedió, no pude rechazarlo, sabía que eso estaba muy mal, pero mi cuerpo lo pedía, ayer algo había pasado, entre el vino y el haberla visto mientras de descambiaba algo pasó, y hoy, después de un día tan pesado cedí y le solté la mano, ella bajo mi bóxer dejando mi pene completamente al aire.

Empezó a masturbarme, era realmente muy buena, sus manos más chicas que el promedio ayudaban y su forma de hacerlo era perfecta, muy suave, lento, sin prisa, con toda la calma del mundo, subía y bajaba su mano, mientras me miraba con cara muy lasiva, deseosa de verga, no sé que habra pensado en ese momento pero lejos estaba de extrañar su antiguo cuerpo.


No duró mucho así, que se lanzó a mi pija, primero se acercó y me chupo los huevos, para subir lamaniendo el tronco como si fuera un chupetín, hasta llegar a la punta, donde hizo un circulito con la lengua para tragarselo entero, a garganta bien profunda, cada milimetro de mi verga estaba en su boca, lo mantuvo dos segundos adentro y los saco, tomó un respiro y volvió hacer lo mismo, está vez acelerando la velocidad, de arriba abajo, ya no llegaba hasta la base, pero si se la metía casi entera, era una profesional chupando pija, con una mano me agarró bien fuerte la pija y empezó a chuparla más rápido, no dure mucho, en apenas 6 minutos hizo que me corra.

Cuando me estaba corriendo se la sacó de la boca para abrir la boca lo más grande que pudo, esperando que yo le tire toda la leche que pueda adentro de su boca, quería tratarlo, cerro los ojos esperando que no le entre y cuando le tire mi leche la recibió en toda la cara, tragando cada gota que fue a parar a su boca y al rededor refregabdose la lengua, como toda una putita.

La cosa no acabó ahí ya que yo seguía duro como roca, ella aún caliente y deseosa, se puso encima mío y se metió mi verga ella sola hasta adentro, toda adentro, para después empezar a cabalgarla como si fuera una experta, saltando arriba mío mientras ella y yo gemíamos, mientras nos mirábamos, ambos gimiendo, su movimiento de cadera era perfecto no deja un solo centímetro de mi pija afuera, chocando contra mi cadera a cada segundo, así estuvimos un buen rato, hasta que llega se cansó. Quizás por falta de experiencia, entonces decidí tomar las riendas de la situación.
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Me paré y la puse en 4 en la cama, lista para empezar a cogerla poniendo yo el ritmo, Carolina se inclinó todo lo que pudo hacía delante dejando su culo completamente abierto y al descubierto para que se la meta de una, al unisono soltó un gemido, seguido de unos gritos fuertes de placer, ya que no sólo la empecé a coger bien fuerte sino que también empecé a pegarles unas fuertes nalgadas que resonaban en toda la pieza, mientras la cogía con bronca y rudeza ella sólo se dedicó a gemir y dejarse llevar cediendome todo el control de la situación, que porsupuesto no desaproveche, aunque no pude terminar de imponer el ritmo ya que ella meneaba el culo a cada rato, exigiendome aún más.
Después de una intensa cogida, la saqué para no correrme adentro y así disminuir las posibilidades de embarazarla, corriendome en su perfecto y redondo culito, le di una última nalgada para terminar y me levanté para vestirme, ella se paró y fue a secarse todo el sudor y semen que tenía en el cuerpo, para después giñarme el ojo y bajar hacer la cena. Esto recién había empezado.
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Carolina: Ahhhh, ahí, así, más rápido, mmmmm.
Hasta que llegó al orgasmo femenino, lanzando un squirt.
La verdad después de eso me quedé más duro que rulo de estatua, ella estaba jadeando, mientras me miraba con cara muy lasciva, señalando me con los ojos su vagina aún abierta de piernas, no necesitaba nada más, de hecho iba directo a eso.
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Se la metí hasta el fondo, no hacía falta lubricante con lo mojada que estaba y lo mucho que se había corrido, cogimos de misionero, mientras la veía a los ojos y ambos gemiamos, no podía creer lo que estaba pasando, me estaba cogiendo al que era mi abuela y lo peor es que me estaba gustando.
Continuará???
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