Esa era la pregunta que llamó la atención de Daniela, de entre la interminable cadena de mensajes del chat de sexo en el que entró esa noche.
Más de mil usuarios conectados simultáneamente, muchos de ellos publicando sus fantasías y peticiones en la sala general. Los mensajes apenas duraban unos pocos segundos en la pantalla, pues eran sustituidos por otros nuevos a velocidad de vértigo.
Daniela nunca había entrado en un chat así. Pero estaba sola, aburrida y cachonda. Su novio tenía esa noche su reunión anual de antiguos compañeros de instituto y, muy probablemente, llegaría bastante tarde.
Por supuesto, había invitado a Daniela a acompañarle, pero ella ya había asistido a alguna de esas reuniones antes y le resultaban agotadoras. Toda la noche rodeada de personas que no conocía, fingiendo interés por historias del pasado que todas ellas habían compartido y que a Daniela le resultaban ajenas y poco divertidas al no conocer su contexto.
Claro que había otras chicas y chicos en su situación, parejas de los antiguos alumnos que se esforzaban también en divertirse en una fiesta organizada por una gente que parecía empeñada en dejarles fuera de conversaciones llenas de chistes internos y detalles solo conocidos por quienes los vivieron. No, definitivamente, Daniela no tenía esa noche la suficiente batería social para intentar al menos hacer migas con esas parejas que estaban allí obligadas también.
Así se quedó en casa y, tras leer un rato y ver algún capítulo de una serie, intentó dormir. Media hora después, seguía con los ojos como platos, mirando al techo en penumbra. Sonrió para sí misma y pensó: "ok, tú ganas, coño, me masturbaré y luego me dejas dormir, vale?"
Encendió el portatil y buscó algo de porno. Pero todos los vídeos en los que pinchaba le resultaban ajenos también. Era lo mismo que si hubiera asistido a aquella reunión. Gente pasándolo bien y ella al margen. Parejas, tríos y grupos de personas follando en su propia fiesta privada en la que Daniela solo tenía permitido observarlo todo.
Entonces se le ocurrió la idea: un chat de sexo. Encontrar alguna persona que le describiera un buen polvo, que la hiciera correrse mientras leía las guarradas que le dedicaban.
Mientras hacía clic en el enlace del primer resultado de google y elegía su nick (Aburrida_y_Cachonda), se preguntó si esto no se parecía demasiado a una infidelidad. ¿Dónde poner la frontera? ¿Ver porno era infidelidad? No. ¿Masturbarse fantaseando con otras personas? Mmmm, supongo que no. Todo el mundo tiene fantasías. ¿Follar virtualmente con un desconocido? Bueno, es solo texto, Daniela no pensaba pasar fotos ni vídeos. Era como leer un relato erótico. ¿Acaso no era leer un relato una manera de follar con su autor?
Seguía teniendo dudas, pero estaba demasiado cachonda. Quizá podría buscar a alguien con quien simplemente tener una conversación subida de tono, como si fuera una amiga íntima con la que comenta su vida sexual y sus fantasías.
Sí, eso no era infidelidad, decidió Daniela. Y pinchó en el botón de "Entrar a la sala".
Inmediatamente se sintió abrumada por la montaña de mensajes que se acumulaban en la sala general, unos encima de otros, más rápido de lo que Daniela podía leer. En unos pocos minutos, también recibió más de una docena de mensajes privados de hombres que, dedujo ella, tiraban ficha a todo nick que pareciera remotamente femenino. Todos ellos eran tremendamente aburridos, poco originales o directamente degradantes. "Putos pervertidos" pensó Daniela, que ni siquiera se dignó a contestarlos.
En vez de eso, se centró a escanear los mensajes de la sala general, en busca de alguno que le llamara la atención. No sabía exactamente qué buscaba. Lo sabría cuando lo encontrara.
El conjunto de mensajes que se sucedían ante sus ojos eran un buen resumen de las más duras perversiones de los seres humanos. Amos y amas buscando sumisos/as a los que dominar, mientras estos últimos suplicaban ser dominados por los primeros. Había mensajes abyectos de personas que solicitaban ser insultadas, humilladas y tratadas como basura. Algunos trolls burlándose de los deseos de los demás. Y, por supuesto y para disgusto de Daniela, no faltaban los miserables que buscaban fantasías prohibidas.
Y entre aquella maraña de mensajes con faltas de ortografía, vulgares, desagradables y escritos con una sola mano, Daniela se fijó en uno fascinante en su simplicidad.
"¿Quieres que arruine tu vida?", publicado por alguien cuyo nick era Sabesquelodeseas.
De alguna manera, ese mensaje era aún más perturbador y malévolo que los que buscaban satisfacer fantasías depravadas pero comunes.
¿Quien querría que un desconocido arruinara su vida? ¿Qué tenía eso que ver con el sexo? Y lo que era aún más ridículo: ¿Cómo pensaba ese desconocido arruinar nada simplemente escribiendo mensajes en un chat de mierda?
Daniela intentó olvidarlo y seguir buscando algo que la excitara. Pero tras el enésimo mensaje privado del tipo "hola, putita, qué llevas puesto?", se cansó. Decidió al menos satisfacer su curiosidad y contestar a Sabesquelodeseas. Puede que fuera un patético pervertido con deseos absurdos, pero al menos parecía lo suficientemente inteligente e interesante como para destacar entre los demás usuarios.
-Hola, no sé por qué pero me ha llamado la atención tu mensaje, a qué te refieres exactamente con arruinar la vida de alguien?
-Hola, Aburrida_y_Cachonda, lo primero y por seguridad, dime tu edad y tu identidad sexual, yo tengo 46 años y soy hombre cishetero.
Aquello agradó a Daniela. Sabesquelodeseas podría ser un pervertido sádico, pero al menos tenía ciertos principios éticos.
-Tengo 24, soy mujer cishetero.
-Perfecto. Contestando a tu pregunta, me refiero a usar tus deseos y fantasías en tu contra, despertar pensamientos que no sabías que tenías y explicarte cómo la corrupción y la decadencia sexual son inevitables. Y todo lo harás por tu propia voluntad. Yo no te cambiaré ni dominaré, solo te haré ver las cosas desde una nueva perspectiva y quizá te dé algún empujoncito en la dirección correcta. Pero será un empujoncito que solo funcionará porque tú lo deseas.
Daniela sintió acelerarse su corazón. Ella había planteado la pregunta de manera impersonal ("a qué te refieres exactamente con arruinar la vida de alguien?"), pero él contestó directamente aludiéndola a ella. Su cabeza le decía que cerrara el chat y se fuera a dormir. Su coño, en cambio, quería saber más. Por segunda vez en esa noche, ganó el coño.
-¿Y cómo lo harías?
-Antes de continuar, te advierto: te contaré ideas machistas, misóginas, degradantes e incluso deshumanizadoras. Si no quieres que te las cuente, abandona ahora. Entiendo que cada persona evoluciona hacia la corrupción inevitable a su propio ritmo. Puede que no estés preparada para conocer tu destino... todavía.
"Todavía". A Daniela la fascinaba y repugnaba por igual la seguridad con la que este tipo se expresaba. "Esto no era lo que buscaba, quería sexo virtual y correrme, pero bueno, es más interesante que ver Netflix". Se tranquilizó mirando la X en la esquina superior derecha de la ventana. Si esto empezaba a ser desagradable, solo tenía que pulsar en ella y adios Sabesquelodeseas y su "corrupción inevitable". Así que siguió adelante.
-Tampoco soy una puritana jaja. Cuéntame esas ideas, a ver qué tal.
-Bien, lo primero que quiero que pienses es en la industria del automóvil.
-Uuuh que sexy y morboso jajaja
-Sé que no lo es, pero sígueme en esto un momento, es solo un símil para que entiendas mejor lo que viene a continuación.
Este hombre escribía con tal seriedad y trascendencia que a Daniela le pareció fuera de lugar su intento de humor para quitarle hierro al asunto. Se sintió tímida e insignificante de repente. Ella haciendo chistes mientras él se disponía a explicar cuál era su destino sexual. Lo mejor era que le dejara escribir y solo intervenir de vez en cuando asintiendo o confirmando que leía. Pronto, los párrafos largos de Sabesquelodeseas ocupaban toda la pantalla mientras Daniela los leía con atención.
-Piensa en cómo eran vendidos los coches hace décadas. Quizá eres demasiado joven para saberlo, pero antiguamente, un coche venía con lo básico: cuatro ruedas, volante, palanca de cambios, etc.
Con el tiempo, los fabricantes fueron añadiendo extras: elevalunas eléctrico, cierre centralizado, aire acondicionado... Si el comprador quería estos extras tenía que pagar algo más que por el coche básico.
Hasta que estas innovaciones fueron convirtiéndose en habituales. Eventualmente, los coches empezaron a venderse con estas funcionalidades de serie. Un comprador ya no aceptaría un coche sin elevalunas eléctrico ni aire acondicionado. Se convirtieron en algo básico. Algo que se da por sentado. Y lo mismo pasó con el ordenador de a bordo, el GPS, etc.
-Entiendo.
-Del mismo modo, el sexo ha ido evolucionando. En tiempos de tus abuelos, de una chica como tú se esperaba que practicara sexo con su pareja. Sexo "normal". Sexo vaginal, besos, toqueteos y poco más. Sí, seguro que había mujeres que les chupaban la polla a sus maridos, pero esto no era considerado sexo vainilla, sino una perversión.
-¿Tienes novio?
-Sí, lo tengo.
-Piensa en ti. No hace falta ni que te pregunte si le chupas la polla a tu novio, estoy seguro de que sí. Las mamadas, cubanas (o rusas, como se las llama en otros lugares) e incluso azotitos en el culo son ahora prácticas habituales. Son sexo vainilla. Ningún hombre estará contento y satisfecho con una mujer que no las practique.
Y voy más allá. Intuyo que una corrida en la cara o el sexo anal empiezan a ser ya también sexo vainilla en las nuevas generaciones. Es muy probable que las chicas vengan ya "de serie" aceptando recibir pollas en sus culos y lefa en sus caras. Y disfrutando de ello.
-Sí.
-Quiero que te imagines de rodillas chupándole la polla a tu novio. Sexo vainilla. Lo correcto, lo habitual, lo básico, lo mínimo exigible. Pero tú no quieres ser lo mínimo exigible. Quieres darle mucho placer, quieres ser una chica especial para él, quieres darle mejor sexo que cualquier otra mujer que él haya conocido. Al principio te esmeras más, mejoras tu técnica. Pero no es suficiente ¿Cómo puedes darle más de ti misma? La respuesta es clara: entregarte más. Entregarte a sus deseos, a sus fantasías. El ejemplo está ahí, muy cerca: el porno.
El porno ha ido evolucionando como los coches. Lo que era básico antes ahora es insuficiente. Hace falta más degradación, más perversión, más extremo.
En este punto, Daniela ya estaba completamente absorbida. Imaginaba vívidamente la situación planteada. Ella de rodillas, chupando la polla de su novio y ... deseando más degradación, más perversión, más extremo. Comenzó a tocarse mientras se seguía dejando follar la mente por Sabesquelodeseas. Sus manos abandonaron el teclado para centrarse en sus tetas. No hacía falta escribir más. Ese hombre soltaba párrafo tras párrafo con la rapidez exacta y sin dejar espacio a réplica. Daniela no sabía qué contestar. Daniela no necesitaba contestar. Solo seguir leyendo y tocándose.
-Tú le miras a los ojos desde ahí abajo. Sientes la humillación, la inferioridad. Tu coño chorrea y solo quieres más. Tú misma lo pides: "Humíllame, degrádame".
Tu novio reacciona como si se hubieran abierto las compuertas de una presa. Pensamientos y palabras reprimidas durante años tienen ahora via libre. Te llama "puta", "zorra", "chupapollas"... Sigues chupando. Su polla invade tu boca cada vez más. Te ahogas, babeas sobre tu barbilla y tetas. Él te abofetea y escupe en tu cara. Te excitas. Te corres.
-Pasan los meses y el sexo se mantiene en esa intensidad. Los insultos son sexo vainilla ahora. Las bofetadas son sexo vainilla ahora. Los escupitajos en la cara son sexo vainilla ahora.
Repites sus palabras. Te insultas a ti misma sabiendo que eso le excita. "Soy una puta", "soy una zorra de mierda", "soy tu depósito de semen".
Eres consciente de que es solo un juego morboso. Sabes que no eres una puta y sabes que él no piensa que seas una puta. Después del sexo todo vuelve a la normalidad entre vosotros. Pero deja que te cuente algo sobre el subconsciente.
-El subconsciente no entiende de sutilezas, de dobles sentidos, de juegos de roles. El subconsciente absorbe las ideas que recibe de manera literal. Así es como funciona la misoginia interiorizada de la sociedad. El porno, la publicidad sexista, los chistes machistas, los videoclips de música cosificantes, las modas en un vestuario femenino cada vez más revelador... Todo es interiorizado por el subconsciente y se filtra involuntariamente a nuestras decisiones, nuestras actitudes y nuestra manera de ver el mundo. Todos esos factores contribuyen a una "pornificación" de la sociedad y una presión creciente hacia las mujeres para que cumplan con unos estándares sexuales cada vez más duros, degradantes y extremos.
-Si hay un momento en el que las barreras mentales se relajan y nos permitimos sumergirnos en nuestros deseos subconscientes ese es el sexo. Así que toda esa misoginia interiorizada sale a la luz mientras chupas su polla, mientras dejas que te encule, mientras se corre sobre tu cara. Y todo eso refuerza la perversión del subconsciente y retroalimenta el proceso. El porno, la publicidad, los chistes, los videoclips y la moda recogen esa corriente subterránea y la amplifican para llamar la atención. Esa amplificación es recogida de nuevo por tu subconsciente y vuelta a empezar.
-Las fronteras del sexo vainilla son empujadas más y más. Eres inferior. Todas lo son. Eres su esclava sexual. Él es un macho que no tiene suficiente contigo. Necesita más putas. Es lo natural. Algunas de tus amigas tienen también el subconsciente podrido y lleno de deseos e instintos inconfesables. La sociedad está "pornificada", hace tiempo que has reconocido ese anhelo en la mirada de un par de amigas o compañeras de trabajo. Las convertirás en sus putas también. Solo necesitan un empujoncito.
-Estar de rodillas junto a otra puta compartiendo la polla de vuestro amo es sexo vainilla ahora. Pasaros su semen de una boca a otra es sexo vainilla ahora. Abofetearos y escupiros la una a la otra para su entretenimiento es sexo vainilla ahora.
-No es suficiente con dos o tres putas complaciendo a vuestro amo periódicamente. Él necesita un harén. Una colección de perras que han abandonado sus estudios o trabajos, siempre disponibles, viviendo en su casa, limpiando, cocinando, chupando, follando. Pero la manutención y mantenimiento de siete u ocho putas es algo caro. No solo es comida y una cama, es un estilo de vida saludable para mantener sus cuerpos follables, es maquillaje, perfume y ropa sexy para satisfacer los sentidos del amo.
-Podríais buscar trabajos ordinarios a tiempo parcial, pero... vuestro día a día ya es solo lujuria y sumisión, deseo de degradación sexual, cumplir vuestro papel en la sociedad "pornificada". Así que vuestras elecciones están claras. Durante varios meses vais recorriendo el camino esperado: shows sexuales por webcam, vídeos personalizados en onlyfans y, por último, debut en el porno convencional.
Hasta aquí llegaría la trayectoria de una chica atractiva, atrevida y con ganas (o necesidad) de hacer dinero; al menos hasta hace poco tiempo.
-Pero todo eso... Todo eso es lo básico. Formar parte de un harén es sexo vainilla ahora. Emitir por webcam para que cientos de hombres se corran mirándote es sexo vainilla ahora. Convertirte en porno es sexo vainilla ahora.
Eres una puta. Una palabra con varias acepciones. Pero el subconsciente no entiende de acepciones, solo de la pureza etimológica. Una puta es una puta. Mujer que alquila su cuerpo por dinero, frecuentemente sin que tenga demasiado control sobre quienes y quienes no son sus clientes. Si paga, te folla. Es simple. Una noche cruzaste el umbral. Ya eres una prostituta, una cualquiera, una fulana, una ramera, una furcia.
-No creas que tu amo es inmune a la decadencia sexual que inunda el mundo. Él también ha caído a su manera. De hecho, has sido tú quien lo ha arrastrado. Convertiste a un novio fiel, generoso y respetuoso en un macho dominante, un dios egoísta. Cuando te miraban, sus ojos veían a una compañera de vida, un ser humano al que respetar y admirar. Ahora solo ven un trozo de carne con dos tetas y tres agujeros para llenar de semen.
-No solo ha cambiando mentalmente. Mantenéis a vuestro amo, que no tiene necesidad de trabajar. Así que se ha vuelto indolente. Ha engordado y descuidado su aspecto e higiene. Pero ¿qué importa eso? Son las mujeres las que deben cuidarse y arreglarse para estar follables. Un hombre solo necesita una cosa para que su puta se entregue a él: una polla. Da igual su tamaño o rendimiento. Es una polla, por tanto, tiene derecho a entrar dentro de ti.
Vuestro amo usa a la puta que le apetezca ese día. Quizá, si hay suerte, se le antoje usar a varias a la vez. No sentís celos. Primero porque es un sentimiento muy poco favorecedor y segundo porque sois conscientes de vuestro escaso valor. El simple hecho de que vuestro amo os conceda el honor de usaros de vez en cuando ya colma vuestros sueños.
-Pero pronto vuelve esa vieja inquietud. No quieres ser sexo vainilla. Quieres ser su mejor puta. Alegrar su vista aún más, darle más placer en el sexo, ganar más dinero para él cuando te prostituyes. Solo hay un método: mejorar como puta, actualizarte, evolucionar. Y ese proceso tiene dos facetas: modificar tu cuerpo y tu mente. Implantes, operaciones estéticas, cambios en el vestuario, maquillaje, complementos y color de pelo. Y al mismo tiempo: hipnosis, lavado de cerebro, putientrenamiento y edging.
-El edging es especialmente efectivo. Horas y horas de masturbación continua denegándote a ti misma los orgasmos. Después de varios meses, apenas puedes pensar en nada más que en sexo. Y en las cosas que serías capaz de hacer para conseguir el permiso de tu amo para correrte.
Pero pronto, las demás putas del harén te imitan. Pronto más que un harén sois una colección de muñecas de plástico y con casi la misma capacidad intelectual que se esperaría de ellas.
-Pero ser una puta bimbo estúpida es sexo vainilla ahora. El amo está orgulloso de sus muñecas y celebra una fiesta en casa para exhibirlas ante sus amigos. Se os asignan tareas: algunas irán ofreciendo bandejas con comida y bebidas mientras reciben azotes en el culo y manoseos en las tetas con una sonrisa. Otras bailarán en el centro del salón y ofrecerán un espectáculo lésbico. Por supuesto, también habrá agujeros de uso libre en el suelo a cuatro patas, listas para que los invitados las usen y compartan como les plazca.
Daniela leía todo mientras entraba en un estado de paroxismo sexual. Estaba a punto de correrse. Nunca en su vida había estado tan cachonda.
Sabesquelodeseas continuó:
-Este es tu futuro. Este es el futuro de la humanidad. Es inevitable. Ahora te puedo hablar sin tapujos. Esto es una trampa. Y has caído en ella. Lo más excitante y morboso de todo es que, incluso ahora, cuando te estoy diciendo a la cara claramente que te estoy haciendo caer en una trampa para arruinar tu vida, tú sigues aquí, Aburrida_y_Cachonda...
Asumo que has estado leyendo todo esto, veo que no te has desconectado ni me has bloqueado. También asumo que no has escrito nada porque estás muy ocupada masturbándote. Dime, Aburrida_y_Cachonda, ¿Cuál es tu nombre?
-Me llamo Daniela.
-Muy bien, Daniela. Tu vida está a punto de empezar su proceso de ruina. Córrete y sella tu destino. Ser una propiedad y un objeto para usar, romper y tirar a la basura es sexo vainilla ahora. Recibir sobre tu piel fluidos y excrementos es sexo vainilla ahora. Planear maneras de arrastrar a más mujeres a la ruina vital es sexo vainilla ahora.
¿Qué harías a continuación? ¿Qué nuevas perversiones inventarás para no ser vainilla? ¿Tiene fondo este pozo de inmundicia y decadencia?
Córrete, Daniela. Comienza hoy a arruinar tu vida.
Justo cuando acababa de leer esto, escuchó la puerta de su casa abrirse. Su novio entraba en silencio por si Daniela estaba dormida. Pero se la encontró sentada en la cama, ante el portatil y masturbándose furiosamente. Él se quedó inmóvil, sorprendido no tanto de haberla pillado masturbándose como de que ella no hiciera ningún ademán de parar, cubrirse o disculparse muerta de vergüenza. En vez de eso, Daniela miró a su novio de una manera febril y le dijo:
-Por favor, necesito chuparte la polla, dime que soy una puta de mierda, escúpeme, dame bofetadas, fóllame mente, cuerpo y alma... ¡Arruina mi vida!
Más de mil usuarios conectados simultáneamente, muchos de ellos publicando sus fantasías y peticiones en la sala general. Los mensajes apenas duraban unos pocos segundos en la pantalla, pues eran sustituidos por otros nuevos a velocidad de vértigo.
Daniela nunca había entrado en un chat así. Pero estaba sola, aburrida y cachonda. Su novio tenía esa noche su reunión anual de antiguos compañeros de instituto y, muy probablemente, llegaría bastante tarde.
Por supuesto, había invitado a Daniela a acompañarle, pero ella ya había asistido a alguna de esas reuniones antes y le resultaban agotadoras. Toda la noche rodeada de personas que no conocía, fingiendo interés por historias del pasado que todas ellas habían compartido y que a Daniela le resultaban ajenas y poco divertidas al no conocer su contexto.
Claro que había otras chicas y chicos en su situación, parejas de los antiguos alumnos que se esforzaban también en divertirse en una fiesta organizada por una gente que parecía empeñada en dejarles fuera de conversaciones llenas de chistes internos y detalles solo conocidos por quienes los vivieron. No, definitivamente, Daniela no tenía esa noche la suficiente batería social para intentar al menos hacer migas con esas parejas que estaban allí obligadas también.
Así se quedó en casa y, tras leer un rato y ver algún capítulo de una serie, intentó dormir. Media hora después, seguía con los ojos como platos, mirando al techo en penumbra. Sonrió para sí misma y pensó: "ok, tú ganas, coño, me masturbaré y luego me dejas dormir, vale?"
Encendió el portatil y buscó algo de porno. Pero todos los vídeos en los que pinchaba le resultaban ajenos también. Era lo mismo que si hubiera asistido a aquella reunión. Gente pasándolo bien y ella al margen. Parejas, tríos y grupos de personas follando en su propia fiesta privada en la que Daniela solo tenía permitido observarlo todo.
Entonces se le ocurrió la idea: un chat de sexo. Encontrar alguna persona que le describiera un buen polvo, que la hiciera correrse mientras leía las guarradas que le dedicaban.
Mientras hacía clic en el enlace del primer resultado de google y elegía su nick (Aburrida_y_Cachonda), se preguntó si esto no se parecía demasiado a una infidelidad. ¿Dónde poner la frontera? ¿Ver porno era infidelidad? No. ¿Masturbarse fantaseando con otras personas? Mmmm, supongo que no. Todo el mundo tiene fantasías. ¿Follar virtualmente con un desconocido? Bueno, es solo texto, Daniela no pensaba pasar fotos ni vídeos. Era como leer un relato erótico. ¿Acaso no era leer un relato una manera de follar con su autor?
Seguía teniendo dudas, pero estaba demasiado cachonda. Quizá podría buscar a alguien con quien simplemente tener una conversación subida de tono, como si fuera una amiga íntima con la que comenta su vida sexual y sus fantasías.
Sí, eso no era infidelidad, decidió Daniela. Y pinchó en el botón de "Entrar a la sala".
Inmediatamente se sintió abrumada por la montaña de mensajes que se acumulaban en la sala general, unos encima de otros, más rápido de lo que Daniela podía leer. En unos pocos minutos, también recibió más de una docena de mensajes privados de hombres que, dedujo ella, tiraban ficha a todo nick que pareciera remotamente femenino. Todos ellos eran tremendamente aburridos, poco originales o directamente degradantes. "Putos pervertidos" pensó Daniela, que ni siquiera se dignó a contestarlos.
En vez de eso, se centró a escanear los mensajes de la sala general, en busca de alguno que le llamara la atención. No sabía exactamente qué buscaba. Lo sabría cuando lo encontrara.
El conjunto de mensajes que se sucedían ante sus ojos eran un buen resumen de las más duras perversiones de los seres humanos. Amos y amas buscando sumisos/as a los que dominar, mientras estos últimos suplicaban ser dominados por los primeros. Había mensajes abyectos de personas que solicitaban ser insultadas, humilladas y tratadas como basura. Algunos trolls burlándose de los deseos de los demás. Y, por supuesto y para disgusto de Daniela, no faltaban los miserables que buscaban fantasías prohibidas.
Y entre aquella maraña de mensajes con faltas de ortografía, vulgares, desagradables y escritos con una sola mano, Daniela se fijó en uno fascinante en su simplicidad.
"¿Quieres que arruine tu vida?", publicado por alguien cuyo nick era Sabesquelodeseas.
De alguna manera, ese mensaje era aún más perturbador y malévolo que los que buscaban satisfacer fantasías depravadas pero comunes.
¿Quien querría que un desconocido arruinara su vida? ¿Qué tenía eso que ver con el sexo? Y lo que era aún más ridículo: ¿Cómo pensaba ese desconocido arruinar nada simplemente escribiendo mensajes en un chat de mierda?
Daniela intentó olvidarlo y seguir buscando algo que la excitara. Pero tras el enésimo mensaje privado del tipo "hola, putita, qué llevas puesto?", se cansó. Decidió al menos satisfacer su curiosidad y contestar a Sabesquelodeseas. Puede que fuera un patético pervertido con deseos absurdos, pero al menos parecía lo suficientemente inteligente e interesante como para destacar entre los demás usuarios.
-Hola, no sé por qué pero me ha llamado la atención tu mensaje, a qué te refieres exactamente con arruinar la vida de alguien?
-Hola, Aburrida_y_Cachonda, lo primero y por seguridad, dime tu edad y tu identidad sexual, yo tengo 46 años y soy hombre cishetero.
Aquello agradó a Daniela. Sabesquelodeseas podría ser un pervertido sádico, pero al menos tenía ciertos principios éticos.
-Tengo 24, soy mujer cishetero.
-Perfecto. Contestando a tu pregunta, me refiero a usar tus deseos y fantasías en tu contra, despertar pensamientos que no sabías que tenías y explicarte cómo la corrupción y la decadencia sexual son inevitables. Y todo lo harás por tu propia voluntad. Yo no te cambiaré ni dominaré, solo te haré ver las cosas desde una nueva perspectiva y quizá te dé algún empujoncito en la dirección correcta. Pero será un empujoncito que solo funcionará porque tú lo deseas.
Daniela sintió acelerarse su corazón. Ella había planteado la pregunta de manera impersonal ("a qué te refieres exactamente con arruinar la vida de alguien?"), pero él contestó directamente aludiéndola a ella. Su cabeza le decía que cerrara el chat y se fuera a dormir. Su coño, en cambio, quería saber más. Por segunda vez en esa noche, ganó el coño.
-¿Y cómo lo harías?
-Antes de continuar, te advierto: te contaré ideas machistas, misóginas, degradantes e incluso deshumanizadoras. Si no quieres que te las cuente, abandona ahora. Entiendo que cada persona evoluciona hacia la corrupción inevitable a su propio ritmo. Puede que no estés preparada para conocer tu destino... todavía.
"Todavía". A Daniela la fascinaba y repugnaba por igual la seguridad con la que este tipo se expresaba. "Esto no era lo que buscaba, quería sexo virtual y correrme, pero bueno, es más interesante que ver Netflix". Se tranquilizó mirando la X en la esquina superior derecha de la ventana. Si esto empezaba a ser desagradable, solo tenía que pulsar en ella y adios Sabesquelodeseas y su "corrupción inevitable". Así que siguió adelante.
-Tampoco soy una puritana jaja. Cuéntame esas ideas, a ver qué tal.
-Bien, lo primero que quiero que pienses es en la industria del automóvil.
-Uuuh que sexy y morboso jajaja
-Sé que no lo es, pero sígueme en esto un momento, es solo un símil para que entiendas mejor lo que viene a continuación.
Este hombre escribía con tal seriedad y trascendencia que a Daniela le pareció fuera de lugar su intento de humor para quitarle hierro al asunto. Se sintió tímida e insignificante de repente. Ella haciendo chistes mientras él se disponía a explicar cuál era su destino sexual. Lo mejor era que le dejara escribir y solo intervenir de vez en cuando asintiendo o confirmando que leía. Pronto, los párrafos largos de Sabesquelodeseas ocupaban toda la pantalla mientras Daniela los leía con atención.
-Piensa en cómo eran vendidos los coches hace décadas. Quizá eres demasiado joven para saberlo, pero antiguamente, un coche venía con lo básico: cuatro ruedas, volante, palanca de cambios, etc.
Con el tiempo, los fabricantes fueron añadiendo extras: elevalunas eléctrico, cierre centralizado, aire acondicionado... Si el comprador quería estos extras tenía que pagar algo más que por el coche básico.
Hasta que estas innovaciones fueron convirtiéndose en habituales. Eventualmente, los coches empezaron a venderse con estas funcionalidades de serie. Un comprador ya no aceptaría un coche sin elevalunas eléctrico ni aire acondicionado. Se convirtieron en algo básico. Algo que se da por sentado. Y lo mismo pasó con el ordenador de a bordo, el GPS, etc.
-Entiendo.
-Del mismo modo, el sexo ha ido evolucionando. En tiempos de tus abuelos, de una chica como tú se esperaba que practicara sexo con su pareja. Sexo "normal". Sexo vaginal, besos, toqueteos y poco más. Sí, seguro que había mujeres que les chupaban la polla a sus maridos, pero esto no era considerado sexo vainilla, sino una perversión.
-¿Tienes novio?
-Sí, lo tengo.
-Piensa en ti. No hace falta ni que te pregunte si le chupas la polla a tu novio, estoy seguro de que sí. Las mamadas, cubanas (o rusas, como se las llama en otros lugares) e incluso azotitos en el culo son ahora prácticas habituales. Son sexo vainilla. Ningún hombre estará contento y satisfecho con una mujer que no las practique.
Y voy más allá. Intuyo que una corrida en la cara o el sexo anal empiezan a ser ya también sexo vainilla en las nuevas generaciones. Es muy probable que las chicas vengan ya "de serie" aceptando recibir pollas en sus culos y lefa en sus caras. Y disfrutando de ello.
-Sí.
-Quiero que te imagines de rodillas chupándole la polla a tu novio. Sexo vainilla. Lo correcto, lo habitual, lo básico, lo mínimo exigible. Pero tú no quieres ser lo mínimo exigible. Quieres darle mucho placer, quieres ser una chica especial para él, quieres darle mejor sexo que cualquier otra mujer que él haya conocido. Al principio te esmeras más, mejoras tu técnica. Pero no es suficiente ¿Cómo puedes darle más de ti misma? La respuesta es clara: entregarte más. Entregarte a sus deseos, a sus fantasías. El ejemplo está ahí, muy cerca: el porno.
El porno ha ido evolucionando como los coches. Lo que era básico antes ahora es insuficiente. Hace falta más degradación, más perversión, más extremo.
En este punto, Daniela ya estaba completamente absorbida. Imaginaba vívidamente la situación planteada. Ella de rodillas, chupando la polla de su novio y ... deseando más degradación, más perversión, más extremo. Comenzó a tocarse mientras se seguía dejando follar la mente por Sabesquelodeseas. Sus manos abandonaron el teclado para centrarse en sus tetas. No hacía falta escribir más. Ese hombre soltaba párrafo tras párrafo con la rapidez exacta y sin dejar espacio a réplica. Daniela no sabía qué contestar. Daniela no necesitaba contestar. Solo seguir leyendo y tocándose.
-Tú le miras a los ojos desde ahí abajo. Sientes la humillación, la inferioridad. Tu coño chorrea y solo quieres más. Tú misma lo pides: "Humíllame, degrádame".
Tu novio reacciona como si se hubieran abierto las compuertas de una presa. Pensamientos y palabras reprimidas durante años tienen ahora via libre. Te llama "puta", "zorra", "chupapollas"... Sigues chupando. Su polla invade tu boca cada vez más. Te ahogas, babeas sobre tu barbilla y tetas. Él te abofetea y escupe en tu cara. Te excitas. Te corres.
-Pasan los meses y el sexo se mantiene en esa intensidad. Los insultos son sexo vainilla ahora. Las bofetadas son sexo vainilla ahora. Los escupitajos en la cara son sexo vainilla ahora.
Repites sus palabras. Te insultas a ti misma sabiendo que eso le excita. "Soy una puta", "soy una zorra de mierda", "soy tu depósito de semen".
Eres consciente de que es solo un juego morboso. Sabes que no eres una puta y sabes que él no piensa que seas una puta. Después del sexo todo vuelve a la normalidad entre vosotros. Pero deja que te cuente algo sobre el subconsciente.
-El subconsciente no entiende de sutilezas, de dobles sentidos, de juegos de roles. El subconsciente absorbe las ideas que recibe de manera literal. Así es como funciona la misoginia interiorizada de la sociedad. El porno, la publicidad sexista, los chistes machistas, los videoclips de música cosificantes, las modas en un vestuario femenino cada vez más revelador... Todo es interiorizado por el subconsciente y se filtra involuntariamente a nuestras decisiones, nuestras actitudes y nuestra manera de ver el mundo. Todos esos factores contribuyen a una "pornificación" de la sociedad y una presión creciente hacia las mujeres para que cumplan con unos estándares sexuales cada vez más duros, degradantes y extremos.
-Si hay un momento en el que las barreras mentales se relajan y nos permitimos sumergirnos en nuestros deseos subconscientes ese es el sexo. Así que toda esa misoginia interiorizada sale a la luz mientras chupas su polla, mientras dejas que te encule, mientras se corre sobre tu cara. Y todo eso refuerza la perversión del subconsciente y retroalimenta el proceso. El porno, la publicidad, los chistes, los videoclips y la moda recogen esa corriente subterránea y la amplifican para llamar la atención. Esa amplificación es recogida de nuevo por tu subconsciente y vuelta a empezar.
-Las fronteras del sexo vainilla son empujadas más y más. Eres inferior. Todas lo son. Eres su esclava sexual. Él es un macho que no tiene suficiente contigo. Necesita más putas. Es lo natural. Algunas de tus amigas tienen también el subconsciente podrido y lleno de deseos e instintos inconfesables. La sociedad está "pornificada", hace tiempo que has reconocido ese anhelo en la mirada de un par de amigas o compañeras de trabajo. Las convertirás en sus putas también. Solo necesitan un empujoncito.
-Estar de rodillas junto a otra puta compartiendo la polla de vuestro amo es sexo vainilla ahora. Pasaros su semen de una boca a otra es sexo vainilla ahora. Abofetearos y escupiros la una a la otra para su entretenimiento es sexo vainilla ahora.
-No es suficiente con dos o tres putas complaciendo a vuestro amo periódicamente. Él necesita un harén. Una colección de perras que han abandonado sus estudios o trabajos, siempre disponibles, viviendo en su casa, limpiando, cocinando, chupando, follando. Pero la manutención y mantenimiento de siete u ocho putas es algo caro. No solo es comida y una cama, es un estilo de vida saludable para mantener sus cuerpos follables, es maquillaje, perfume y ropa sexy para satisfacer los sentidos del amo.
-Podríais buscar trabajos ordinarios a tiempo parcial, pero... vuestro día a día ya es solo lujuria y sumisión, deseo de degradación sexual, cumplir vuestro papel en la sociedad "pornificada". Así que vuestras elecciones están claras. Durante varios meses vais recorriendo el camino esperado: shows sexuales por webcam, vídeos personalizados en onlyfans y, por último, debut en el porno convencional.
Hasta aquí llegaría la trayectoria de una chica atractiva, atrevida y con ganas (o necesidad) de hacer dinero; al menos hasta hace poco tiempo.
-Pero todo eso... Todo eso es lo básico. Formar parte de un harén es sexo vainilla ahora. Emitir por webcam para que cientos de hombres se corran mirándote es sexo vainilla ahora. Convertirte en porno es sexo vainilla ahora.
Eres una puta. Una palabra con varias acepciones. Pero el subconsciente no entiende de acepciones, solo de la pureza etimológica. Una puta es una puta. Mujer que alquila su cuerpo por dinero, frecuentemente sin que tenga demasiado control sobre quienes y quienes no son sus clientes. Si paga, te folla. Es simple. Una noche cruzaste el umbral. Ya eres una prostituta, una cualquiera, una fulana, una ramera, una furcia.
-No creas que tu amo es inmune a la decadencia sexual que inunda el mundo. Él también ha caído a su manera. De hecho, has sido tú quien lo ha arrastrado. Convertiste a un novio fiel, generoso y respetuoso en un macho dominante, un dios egoísta. Cuando te miraban, sus ojos veían a una compañera de vida, un ser humano al que respetar y admirar. Ahora solo ven un trozo de carne con dos tetas y tres agujeros para llenar de semen.
-No solo ha cambiando mentalmente. Mantenéis a vuestro amo, que no tiene necesidad de trabajar. Así que se ha vuelto indolente. Ha engordado y descuidado su aspecto e higiene. Pero ¿qué importa eso? Son las mujeres las que deben cuidarse y arreglarse para estar follables. Un hombre solo necesita una cosa para que su puta se entregue a él: una polla. Da igual su tamaño o rendimiento. Es una polla, por tanto, tiene derecho a entrar dentro de ti.
Vuestro amo usa a la puta que le apetezca ese día. Quizá, si hay suerte, se le antoje usar a varias a la vez. No sentís celos. Primero porque es un sentimiento muy poco favorecedor y segundo porque sois conscientes de vuestro escaso valor. El simple hecho de que vuestro amo os conceda el honor de usaros de vez en cuando ya colma vuestros sueños.
-Pero pronto vuelve esa vieja inquietud. No quieres ser sexo vainilla. Quieres ser su mejor puta. Alegrar su vista aún más, darle más placer en el sexo, ganar más dinero para él cuando te prostituyes. Solo hay un método: mejorar como puta, actualizarte, evolucionar. Y ese proceso tiene dos facetas: modificar tu cuerpo y tu mente. Implantes, operaciones estéticas, cambios en el vestuario, maquillaje, complementos y color de pelo. Y al mismo tiempo: hipnosis, lavado de cerebro, putientrenamiento y edging.
-El edging es especialmente efectivo. Horas y horas de masturbación continua denegándote a ti misma los orgasmos. Después de varios meses, apenas puedes pensar en nada más que en sexo. Y en las cosas que serías capaz de hacer para conseguir el permiso de tu amo para correrte.
Pero pronto, las demás putas del harén te imitan. Pronto más que un harén sois una colección de muñecas de plástico y con casi la misma capacidad intelectual que se esperaría de ellas.
-Pero ser una puta bimbo estúpida es sexo vainilla ahora. El amo está orgulloso de sus muñecas y celebra una fiesta en casa para exhibirlas ante sus amigos. Se os asignan tareas: algunas irán ofreciendo bandejas con comida y bebidas mientras reciben azotes en el culo y manoseos en las tetas con una sonrisa. Otras bailarán en el centro del salón y ofrecerán un espectáculo lésbico. Por supuesto, también habrá agujeros de uso libre en el suelo a cuatro patas, listas para que los invitados las usen y compartan como les plazca.
Daniela leía todo mientras entraba en un estado de paroxismo sexual. Estaba a punto de correrse. Nunca en su vida había estado tan cachonda.
Sabesquelodeseas continuó:
-Este es tu futuro. Este es el futuro de la humanidad. Es inevitable. Ahora te puedo hablar sin tapujos. Esto es una trampa. Y has caído en ella. Lo más excitante y morboso de todo es que, incluso ahora, cuando te estoy diciendo a la cara claramente que te estoy haciendo caer en una trampa para arruinar tu vida, tú sigues aquí, Aburrida_y_Cachonda...
Asumo que has estado leyendo todo esto, veo que no te has desconectado ni me has bloqueado. También asumo que no has escrito nada porque estás muy ocupada masturbándote. Dime, Aburrida_y_Cachonda, ¿Cuál es tu nombre?
-Me llamo Daniela.
-Muy bien, Daniela. Tu vida está a punto de empezar su proceso de ruina. Córrete y sella tu destino. Ser una propiedad y un objeto para usar, romper y tirar a la basura es sexo vainilla ahora. Recibir sobre tu piel fluidos y excrementos es sexo vainilla ahora. Planear maneras de arrastrar a más mujeres a la ruina vital es sexo vainilla ahora.
¿Qué harías a continuación? ¿Qué nuevas perversiones inventarás para no ser vainilla? ¿Tiene fondo este pozo de inmundicia y decadencia?
Córrete, Daniela. Comienza hoy a arruinar tu vida.
Justo cuando acababa de leer esto, escuchó la puerta de su casa abrirse. Su novio entraba en silencio por si Daniela estaba dormida. Pero se la encontró sentada en la cama, ante el portatil y masturbándose furiosamente. Él se quedó inmóvil, sorprendido no tanto de haberla pillado masturbándose como de que ella no hiciera ningún ademán de parar, cubrirse o disculparse muerta de vergüenza. En vez de eso, Daniela miró a su novio de una manera febril y le dijo:
-Por favor, necesito chuparte la polla, dime que soy una puta de mierda, escúpeme, dame bofetadas, fóllame mente, cuerpo y alma... ¡Arruina mi vida!
1 comentarios - ¿Quieres que arruine tu vida?