You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Masajista por una noche

Vieron esas micro decisiones que toman casi sin pensar o sin medir consecuencias y termina en un momento bisagra de sus vida? 


Bueno, eso mismo me pasó a mí. 

Fui al club como cualquier otro día, pensaba entrenar un poco para sacarme el estrés que cargaba de la semana, sábado 7am, no esperaba encontrarme a nadie o bueno, casi a nadie. 

Normalmente coincidía en ese horario con otro chico que tendría la misma vida social que yo, nula.

Apenas nos saludamos con un gesto con la cabeza o los días que ambos andamos de buen humor, un ademan de manos.

Prácticamente, buscábamos la misma paz, nos ignorabamos en un pacto mutuo donde ninguno arruinaría el momento del otro.

Ya casi terminaba mí rutina y lo veo salir para las duchas. Quedé sola elongando.

A los pocos minutos, una chica me toca el hombro, nunca la había visto. 

"Disculpame, está Ramiro?"

Algo confundida por la situación, rápido le dije "no, no". Y continué con mis cosas. 

Ya en el vestuario, me mojé un poco la cara, me arreglé el pelo y salí. 

En el pasillo veo a mí compañero de las mañanas, quieto ahí como esperando por alguien. 

Lo saludé con la cabeza y seguí. 

A los pocos pasos me alcanza y me dirige la palabra por primera vez en la vida. 

"Perdón, viste a una chica rubia, tendría unos 35 años"

En ese momento me dí cuenta, él era Ramiro y la chica que preguntó por él, su amiga, cita o quién fuese. Me dió un poco de vergüenza decirle que yo le dije que él no estaba. En lugar de decirle la verdad, me hice la tonta...

"Mmm, no vi a nadie, por?"

"Nada, tengo una contractura horrible y llamé una masajista a domicilio, le pedí encontrarnos acá pero parece que me dejó plantado"

Ouch, me había mandado una cagada, para peor se me ocurrió apagar fuego con fuego. Para limpiar culpas de mí primera metida de pata, con mentira posterior, no tuve mejor forma que volver a mentir ahora por culpa. 

"Si te sirve, yo soy masajista" (absolutamente mentira. En mí vida hice masajes a nadie)

"En serio?" Abrió los ojos sorprendido por su fortuna. 

Asentí con la cabeza porque no me dió ni la cara de volver a mentirle en voz alta. 

De esa forma, terminé con este -casi- perfecto desconocido, en mí habitación, semi desnudo en mí cama esperando unos masajes a los cuáles yo misma me ofrecí en un rapto de idiotez. 

Lo dejé solo en mí habitación para desvestirse, fué extraño volver a entrar y encontrarme con él en boxer.

Fingí ser una profesional, agarré una crema que tenía en mí baño y empecé como si supiese qué hacer perfectamente. 


Masajista por una noche

Masajista

Casada

Empecé queriendo terminar lo antes posible, pero sabía que tenía 40 minutos al menos por delante.

Recorrí su pecho, su vientre y bajé por sus piernas.

Debo admitir, que empecé a disfrutar el masaje, me gustaba tenerlo en esta situación, me sentía dominante, él estaba ahí como si fuese un juguete para mí y su bulto reaccionaba a mis caricias y roces en zonas cercanas.


Colorada

Aprovechando que tenía la cara tapada, me dejé llevar por la calentura que tenía y me fui soltando algunos botones de la camisa, lo ví inocente por más rapto de locura que parecía.


Puta

Gimnasio

Su boxer empezaba a ser hipnótico para mí, moría por saber qué había abajo, podía notar su pija marcadita por la tela. Me tocaba por encima del corpiño mientras buscaba con mis dedos acceder disimuladamente a su pija.


Desconocido

Masaje


Disimulé todo lo que pude, aguanté aún más.

Casi de manera inconsciente, bajé su bóxer. Sin mediar palabra, como si fuese una profesional que sabía perfectamente lo que hacía.

Moría por ver de cerca qué escondía.

Tironée y vi esa pija hipnótica frente a mí, sentí que se me hacía agua la boca, se la tuve que volver a tapar sólo para poder seguir sin abalanzarme a comerla entera. Tenía que seguir disimulando mí papel.

Lo que sí no pude, era seguir con mí short de jean, estaba empapada y de todas formas, él no me veía. Me lo bajé con descaro, no lo iba a saber, no se iba a enterar que su falsa masajista estaba casi tan desnuda como él.


Masajista por una noche

Masajista

Les juro que intenté controlarme con todas mis fuerzas, pero la imagen que ví de su verga dura a centímetros de mí cara era más fuerte.

Quería volver a verla, quería tenerla entre los dedos, en la boca, entre las tetas. La deseaba.

Cada vez lograba menos concentrarme y de a pasos agigantados, abandonaba mí papel de masajista para volverme una puta paga.


Casada

Colorada

Puta

Sin disimulo, empecé a acariciar su pija, me tocaba las tetas, la conchita, estaba totalmente superada por la situación.
Él, inmutable, parecía que jugaba en silencio con mí deseo.

Tiré mí corpiño al piso y dejé la farsa.


Gimnasio



Lo que pasó después, quedó filmado.

En mí cafecito @kirbypink lo vas a poder encontrar. 🫣

2 comentarios - Masajista por una noche