A veces la suerte hace un guiño y conviene estar atenta. Desde hace años, el Doc trabaja en el consultorio junto a un grupo de profesionales —hombres y mujeres— con quienes ha construido un vínculo que trasciende lo estrictamente laboral. Como es costumbre, acordaron una fecha para reunirse a cenar y conversar sobre cuestiones de trabajo en un clima más distendido.
De los cinco integrantes, uno ya sabía que no podría asistir. Otra de las doctoras estaba de vacaciones, por lo que no fue tenida en cuenta para esta ocasión. Así, esta vez serían solo tres los que participarían de la cena mensual.
Las casualidades —o quizás las causalidades— existen, y a uno de los dos socios que quedaban por reunirse se le enfermó el hijo, por lo que a último momento debió cancelar el compromiso. Así, una cena pensada para cinco terminó reducida a una simple dupla, insuficiente incluso para justificar la reserva en el restaurante habitual. Con el compromiso que siempre lo caracteriza en lo laboral, Juan dispuso amablemente nuestra casa como nuevo punto de encuentro para aquella reunión frustrada, que a estas alturas se parecía más a un encuentro de amigos que a un verdadero compromiso de trabajo.
Llegó puntual, a las 21 hs. Lo recibimos como realmente merece un profesional de mediana edad, educado y bien formado. Siempre me resultó particularmente atractivo, aunque no en exceso. Lo vi, sobre todo, como un gran compañero de mi marido y, si tuviera que juzgar mi atracción hacia él, en gran medida se debe a la relación que han construido entre ambos, a su buen trato y a los gestos de afecto que tiene hacia nuestros hijos. Nunca hubo insinuaciones, ni gestos que sobrepasaran la cordialidad. Cenamos, conversaron las cuestiones de trabajo que habían quedado pendientes y, de sobremesa, la conversación se hizo más amena, por lo cual me sentí con ganas de participar. Las cosas fueron pasando a otro campo y la charla fue llevándonos a confesiones que iban más allá de lo personal y giraron en torno a lo sexual. Respetuosamente insinuó que yo le parecía atractiva y las cosas se dieron con tanta naturalidad que creo que no me equivoco al decir que fue lo más excitante de la situación. Una charla, un acuerdo y tres adultos que hicieron un momento que quedó registrado en estas fotos terriblemente desprolijas que ahora compartimos con uds.
Esta es una ventana a nuestra propia intimidad que decidimos compartir con ustedes. Espero que sea de su agrado y como compensación les pido que no dejen morir esta comunidad amateur que tanto costó construir en todos estos años. Si pasaste por acá, no te olvides de dejar tus puntos y comentarios!!



























De los cinco integrantes, uno ya sabía que no podría asistir. Otra de las doctoras estaba de vacaciones, por lo que no fue tenida en cuenta para esta ocasión. Así, esta vez serían solo tres los que participarían de la cena mensual.
Las casualidades —o quizás las causalidades— existen, y a uno de los dos socios que quedaban por reunirse se le enfermó el hijo, por lo que a último momento debió cancelar el compromiso. Así, una cena pensada para cinco terminó reducida a una simple dupla, insuficiente incluso para justificar la reserva en el restaurante habitual. Con el compromiso que siempre lo caracteriza en lo laboral, Juan dispuso amablemente nuestra casa como nuevo punto de encuentro para aquella reunión frustrada, que a estas alturas se parecía más a un encuentro de amigos que a un verdadero compromiso de trabajo.
Llegó puntual, a las 21 hs. Lo recibimos como realmente merece un profesional de mediana edad, educado y bien formado. Siempre me resultó particularmente atractivo, aunque no en exceso. Lo vi, sobre todo, como un gran compañero de mi marido y, si tuviera que juzgar mi atracción hacia él, en gran medida se debe a la relación que han construido entre ambos, a su buen trato y a los gestos de afecto que tiene hacia nuestros hijos. Nunca hubo insinuaciones, ni gestos que sobrepasaran la cordialidad. Cenamos, conversaron las cuestiones de trabajo que habían quedado pendientes y, de sobremesa, la conversación se hizo más amena, por lo cual me sentí con ganas de participar. Las cosas fueron pasando a otro campo y la charla fue llevándonos a confesiones que iban más allá de lo personal y giraron en torno a lo sexual. Respetuosamente insinuó que yo le parecía atractiva y las cosas se dieron con tanta naturalidad que creo que no me equivoco al decir que fue lo más excitante de la situación. Una charla, un acuerdo y tres adultos que hicieron un momento que quedó registrado en estas fotos terriblemente desprolijas que ahora compartimos con uds.
Esta es una ventana a nuestra propia intimidad que decidimos compartir con ustedes. Espero que sea de su agrado y como compensación les pido que no dejen morir esta comunidad amateur que tanto costó construir en todos estos años. Si pasaste por acá, no te olvides de dejar tus puntos y comentarios!!



























32 comentarios - Trío con el socio de mi marido 🥒
Sana envidia a ese socio que conoció el paraíso vikingo
PD q buena anfitriona q sos!
Gracias por compartirlo en esta página
Se nota por las imágenes que los 3 disfrutaron mucho 🔥
Van los +10 y me gustaría ver algún videito si es posible 😉
Me gusto que la pasaron bien
Gracias por compartir
Besis Laprima
¿No te hicieron DP?