Luego me monto de una manera salvaje; movía esas caderas como una experta delgada, ufff, apenas lo que cabía en mis manos. La muy puta era tan buena que hasta me puso el condón. No podía borrarme de la cabeza esa carita arrodillada chupando mi verga.




Se movía como una diosa. Unos movimientos súbitos que apenas y yo podía mantenerme. Nunca me imaginé que tuviera esa experiencia.



Una dollada épica se impulsaba sobre mi verga siempre pidiendo más. Al final pidió que me viniera en su culito.Ese fue nuestro primer encuentro






Se movía como una diosa. Unos movimientos súbitos que apenas y yo podía mantenerme. Nunca me imaginé que tuviera esa experiencia.



Una dollada épica se impulsaba sobre mi verga siempre pidiendo más. Al final pidió que me viniera en su culito.Ese fue nuestro primer encuentro


0 comentarios - el pastor 2