Hola a todos, me llamo Yoli, tengo 24 años y estoy de novia conCésar, de 29 años, desde hace unos 8 años. Para que entiendan un poco, desdepequeña siempre fui muy caliente: me gusta tener sexo, me cogían casi todos losdías o mínimo chupaba alguna verga. Hasta que conocí a César, que era lindo,trabajador y me complacía muy bien en la cama. Al comienzo de nuestra relacióncogíamos como locos, casi nunca nos despegábamos. Luego de un año, me dice queme fuera a vivir con él. Alquilaba un pequeño departamentortamento, pero paralos dos era suficiente. Yo, encantada, me fui a vivir con él. Ahí cogíamos aúnmás: antes de que se fuera a trabajar y apenas llegaba, hasta la madrugada.
Conel tiempo, me fui aburriendo, ya que soy así: me aburre coger siempre con lamisma persona, jaja. Pasamos de coger 2 o 3 veces por día a una vez al mes. Yoobviamente me masturbaba de lo lindo con el montón de juguetes que me compraba,pero aun así me fue aburriendo. Siempre sueño con vestir sexy: uso minishorts,minifaldas o vestidos muy cortos. Una vez salí a comprar verduras con unminishort que dejaba ver el comienzo de mis nalgas. Todos los hombres volteabana verme el culo. Cuando volví al edificio, el vigilante me detuvo como siemprepara coquetear conmigo. Yo me dejaba, ya que era un coqueteo inocente. Sellamaba Eduardo, un negro de unos 35 años, alto.
Eduardo:“Buenas tardes, mi amor, ¿a dónde tan bella?”
Yo:“Ay, Eduardo, ¿otra vez? Jaja”.
Eduardo:“Es que cuando te veo me enamoro más”.
Yo:“Sí, claro, enamorarte… Será que me quieres es coger, jaja”.
Eduardo:“Bueno, si eso se da, yo no me quejo, jaja”.
Yo:“Jajaja, no sé, puedes. Sabes que tengo novio”.
Eduardo:“Sí, pero seguro él no la tiene así”.
Eduardose agarró el paquete sobre el pantalón y, Dios, de verdad la tenía bien grande.Me entró un calor al cuerpo apenas la vi.
Yo:“Jaja, ay Eduardo, ayúdame con estas bolsas que están pesadas”.
Eduardoy yo fuimos a mi departamentortamento. Él puso las bolsas en la mesa. Yo le ibaa ofrecer agua cuando de repente me dio una buena cachetada, me volteó y mebesó. Dios, no me lo esperaba. Le respondí el beso mientras él me agarraba duroel culo y me afincaba su pija. No me podía controlar, era como si mi putería seadueñara de mi cuerpo. Eduardo me arrodilló, se bajó los pantalones y saliócomo resorte esa enorme verga negra, llena de venas. Dios, qué deliciosa seveía. Se la agarré y comencé a chupársela: le pasaba la lengua por la cabeza mientraslo miraba, luego me la metí hasta la garganta una y otra vez. Después me lametí hasta la base y le pasaba la lengua por las bolas, teniendo toda su vergaen la garganta. Luego me la sacó, me levantó, me bajó el short, hizo a un ladoel hilo y me penetró lentamente. Dios, me partía en dos, estaba bien dura yparada esa verga. Cuando ya la tenía toda adentro, me comenzó a embestir una yotra vez, bien rico, bien duro. Me nalgueaba y me daba con todo.
Eduardo:“Tanto que me rechazaste y mírate ahora, maldita puta”.
Eduardo:“Yo sabía que te iba a reventar a verga” (¡PLAS!, me nalgueó).
Yo:“Sí, papi, sí, dame, dame, dame duro”.
Eduardose reía victorioso, pero no me importaba: me estaba cogiendo demasiado rico. Mellevó con su verga adentro a mi cuarto, me puso en cuatro en la cama y mesiguió embistiendo con furia. En eso me llega una llamada: vi que era César. Noiba a contestar, pero Eduardo agarró mi teléfono, contestó y me lo puso aloído.
Yo:“Oooh, hola, amor”.
César:“Hola, mi amor, ¿cómo estás?”.
Yo:“Bi-bien, mi amor”.
César:“Bien, te extrañaba y quería escucharte”.
Yo:“Ayyyy, síiii, qué lindo”.
César:“Jajaja, te amo”.
Yo:“Y-y yo a ti, amor” (tenía a Eduardo embistiéndome bien duro y sonaba PLAF PLAFPLAF PLAF de mis nalgas chocando con la pelvis de Eduardo; yo mordía lassábanas).
César:“¿Y qué es eso?”.
Yo:“Ehh, estoy… estoy matando mosquitos, amor”.
César:“Ah, ya veo, amor. Bueno, te dejo, tengo que seguir trabajando. Te amo”.
Yo:“Te a-amo, amor” (PLAF, una buena cachetada de Eduardo).
Colguérápido. Eduardo me puso boca arriba, se montó, yo lo abracé con mis piernas yme la siguió metiendo bien duro mientras nos besábamos con lengua. Luegochupaba mis tetas mientras me clavaba su verga hasta las bolas. Dios, qué rico.Me cogió una hora más hasta que eyaculó dentro de mí. Uff, me inundó la conchacon su leche espesa. No podía creer que le había sido infiel a César, peroDios, cómo lo necesitaba. Eduardo se vistió, lo acompañé desnuda a la puerta,nos besamos y se fue. Dios, aún no podía creer lo que había pasado. A pesar detremendo cogida que me pegó, lejos de estar satisfecha, estaba más queexcitada.
Aldía siguiente no pensaba salir porque sabía que me encontraría a Eduardo, peroa eso de las 10 tocaron a mi puerta. Miré quién era: era Eduardo. Dudé si abriro no, pero la calentura me ganó y abrí. Eduardo pasó, cerró la puerta, me pegóa la pared y comenzó a besarme. Dios, no podía negarme. Me arrodilló y me pusoa mamársela. Luego me llevó al cuarto y me cogió hasta las 2, volvió a eyaculardentro de mí.
Aldía siguiente, Eduardo tenía descanso, así que no trabajaba. Cuando bajé, vicómo los otros dos vigilantes me miraban con deseo. No sé si era que Eduardoles había dicho lo que hicimos o por cómo estaba vestida, con minifalda y blusacorta, jaja. Me quedé con la duda, pero me fui a hacer mis compras. Yo siemprevoy a la misma verdulería. El señor Gomes, de unos 74 años, siempre me tratabien. Es un viejito sádico, pero calo sus coqueteos asquerosos porque me regalacosas siempre que voy, jaja.
Devuelta a casa, volvía con un par de bolsas. Saludé a Jesús y Carlos.
Jesús:“Muy buenas, señorita Yoli”.
Carlos:“¿La ayudamos con las bolsas?”.
Yo:“Tranquilos, no están pesadas”.
Jesús:“Insistimos”.
Yo:“Bueno, ya que, jaja”.
Meagarraron las bolsas y me siguieron. Podía sentir sus miradas en mi culo.Llegamos a mi departamentortamento, entraron, pusieron las bolsas en elcomedor. Yo les llevé agua. Cuando regresé, ¡estaban completamente desnudos!Dios, tenían esas pijas durísimas: una era negra como el carbón, gorda ycabezona (unos 19 cm), y la otra negra morada, algo delgada pero llena de venas(20 o 21 cm).
Yo:“¡Chicos! ¿Qué hacen desnudos?”.
Jesús:“¿No quieres esto?” (Se agarró la pija y se la sacudía).
Yo:“Sí, saben que tengo novio, ¿no? ¡Estamos en su departamentortamento!”.
Carlos:“Eso no te impidió comérsela a Eduardo, ¿o no? Jaja”.
Diablos,Eduardo sí les había dicho. Jesús se acercó, puso sus manos en mis hombroshaciendo presión hacia abajo, indicándome que me arrodillara. Me resistí unpoco, pero al ver esas pijas duras no pude negarme. Me arrodillé. Carlos seacercó y ambos me golpeaban la cara con sus pijas.
Jesús:“Vamos, abre la boca, que sabes que lo deseas, puta”.
Dios,Jesús me pasaba la cabezota de su verga por los labios. La poca resistencia queme quedaba se derrumbó y terminé abriendo la boca para que entrara su enormecabezota. Comencé a chupársela y masturbé a Carlos. Luego cambiaba: les pasabala lengua por las cabezotas al mismo tiempo, me las metían hasta la garganta.Me llevaron al sofá. Carlos se sentó y me puso a mamársela en cuatro, mientrasJesús se ponía atrás de mí, me subía la falda, hacía a un lado el hilo y me lametió hasta el fondo. Dios, qué rico. Me nalgueó y empezó a embestirme bienduro mientras Carlos me cogía por la boca. Dios, qué sabroso. Yo tenía untremendo orgasmo. Luego se cambiaron. Después me puse a cabalgar a Jesús yCarlos se puso atrás: me la fue metiendo por el culo hasta tenerla toda adentroy empezó a darme por el culo bien rico. Me hicieron doble penetración por 2horas hasta que cada uno eyaculó dos veces. Me dejaron acostada ahí, desnuda enel sofá, chorreando leche por mi culo y concha. Estaba agotada. Los chicos sefueron, me quedé dormida un rato. Al despertar, limpié todo. No podía creer queme habían cogido todos los vigilantes del edificio, jaja. Estaba pasada deputa: no había pasado ni una semana y ya me habían cogido tres tipos, y nisiquiera lo había hecho con César.
Díasdespués, Eduardo seguía con su último día de descanso. Iba vestida con unvestido corto. Fui a la verdulería como siempre. Ese día no había nadie, erapoco usual conseguir la tienda vacía, pero así fue. Agarré mis cosas ante laatenta mirada del viejo Gomes. Cuando iba a pagar, ¡vaya sorpresa! Habíaolvidado el dinero.
Yo:“Ay, señor Gomes, se me quedó el dinero y qué pereza ir y venir de nuevo. ¿Nome lo puede anotar?”.
Gomes:“No, hija, usted sabe que yo no fío”.
Yo:“Ay, no, qué pereza 😭”.
Gomes:“Pero podemos llegar a un acuerdo y puede pagar de otra forma, si sabe a lo queme refiero 😏”.
Esteviejo asqueroso, ¿cómo se atrevía a decirme eso solo por 3 bolsas? Pero ya quehizo la oferta, me iba a aprovechar. Además, es un viejo verde, seguro se latocaba y se venía rápido, jaja.
Yo:“Mmm, bueno, solo le haré una oferta: usted vea si la acepta o no”.
Gomes:“Sí, sí, dígame”.
Yo:“Una mamada y no pago ni esto ni lo que venga a comprar por 1 semana. Tómalo odéjelo”.
Gomes:“¡SÍ, ACEPTO!”.
Jajaja,pobre viejo, lo voy a dejar en la ruina. El viejo Gomes cerró la tienda y nosfuimos para la parte de atrás. Se bajó los pantalones y el bóxer, y se sentó.El señor Gomes era un tipo moreno, bastante corpulento, y esa verga que teníano era normal: extremadamente gorda, mediría como 6 o 7 cm de ancho. Muy, peromuy gorda. Dios, pensé, ¿cómo ese viejo podía tener esa pija? Me puse en cuatroentre sus piernas y comencé a mamársela. El viejo puso su manota en mi cabeza;mientras se la chupaba, trataba de meterla todo lo que podía, pero eraimposible, no pasaba de la mitad, era demasiado gorda. Se la chupeteé, lalamía, lamía las bolas enormes que tenía. Estaba tan concentrada chupándoselaque no me di cuenta de que el viejo me estaba subiendo el vestido: ya lo teníapor la cintura y mis nalgas al descubierto. Me podía ver el hilo y empezó adarme cachetadas. Dios, esas manos sí que dolían y me excitaban. Me las dejóbien rojas. Se la chupé como 30 minutos hasta que eyaculó en mi boca. Me lobebí todito, sin dejar una sola gota de leche. Pues el viejo tenía buenaguante, no pensé que tardara tanto. Me dejó bien caliente ese viejo cochino.Me levanté, me acomodé el vestido, agarré mis cosas y me fui. El viejo andabasúper feliz.
Apenasllegué al edificio, le di las bolsas a Jesús y Carlos y subimos a mi departamento.Me reventaron a vergazos por 3 horas. Yo gemía y chillaba como cerda, tuve como7 orgasmos. Luego de que se fueran, no podía creer que me hubiera excitadotanto mamársela a ese viejo feo. Todos los días iba a la verdulería, agarrabamis cosas y me iba. El viejo Gomes solo me sonreía, feliz de la mamada que ledi. Y cuando llegaba a casa, me reventaban a vergazos los vigilantes. Se empezóa rumorear que los vigilantes se estaban cogiendo a la del departamentortamentoXXX, o sea, yo, jaja.
Unasemana después, fui a la verdulería, agarré lo que necesitaba y fui a pagar. Nohabía mucha gente, como 2 o 3.
Gomes:“Qué rápido pasó la semana, ¿no?”.
Yo:“Sí, lastima que ya deba pagar” (lanzé una indirecta a ver si la agarraba,jaja).
Gomes:“Bueno, podemos tener otro acuerdo”.
Yo:“Me interesa, lo hablamos por mensaje”.
Ledejé mi número y me fui. En casa me cogió Eduardo. Cuando se fue, ya tenía unmensaje del viejo.
Gomes:“Hola, chiquita, te quiero coger. ¿Qué oferta me da?”.
Yo:“Mmm, una cogida y no pago más nunca”.
Gomes:“Nah, una sola? Por lo menos una semanal”.
Yo:“Una mensual y más nunca pago. Es eso o nada”.
Gomes:“Va, ven a la verdulería a eso de las 5 que ya cierro”.
Yo:“Ok”.
Dios,no podía creerlo: me estaba prostituyendo por unas verduras, jajaja. Aunque enrealidad lo que quería era meterme toda esa gorda verga. Se hizo la hora y mefui. Apenas llegué, el viejo Gomes cerró todo. Ahí mismo en la barra para pagarme arrodilló y me puso a mamársela. Luego me levantó, me inclinó, me subió lafalda, me bajó el hilo y me la fue metiendo poco a poco. Dios, sentía que mepartían en dos. Cuando logré tenerla toda adentro, uff, la concha la teníaexpandida al máximo. Empezó el mete y saca lento, pero subiendo la velocidadhasta que ya me estaba dando duro. Me agarraba los pezones y jugaba con ellosmientras me cogía como quería. Yo gemía como perra en celo. Me cogió bien ricocomo 1 hora hasta que me arrodilló y eyaculó en mi boca. Me lo tragué todito,me arreglé, limpié y me fui rápido, ya que mi novio llegaba a las 7.
Pasaron2 semanas. Yo seguía cogiendo con los vigilantes. Cada vez los rumores eran másintensos hasta que llegaron a los oídos de César.
César:“Oye, amor, una vecina me detuvo y me dijo que entendía que somos jóvenes, peroque si podíamos hacer el amor en silencio en las tardes. ¿Me puedes explicar?”.
Yo:“Ah, es que veo porno en las tardes y me masturbo. Supongo que soy algoescandalosa”.
César:“Ah, yo me había asustado”.
Yo:“¿Por cierto, quién te dijo eso?”.
César:“La del XXX”.
Yo:“La gente en este edificio es de lo último”.
Lasituación siguió igual unos días. Empecé a subir a mi WhatsApp y Facebook fotosun poco más sexys. No tardaron en escribir mis amigos y hasta uno que otroamigo de César. Yo coqueteaba con todos, más con el mejor amigo de César,Lucas. Con él coqueteaba casi a diario, me gustaba ese jueguito inocente.
Llegóun fin de semana: Lucas vino en la noche a beber con mi esposo y conmigo, comohabitualmente lo hacíamos, aunque ya hace unos meses no lo hacíamos porque losdos suelen trabajar bastante. Pero sacaron tiempo. Estábamos bebiendo ypasándola bien. A veces había miradas de complicidad entre Lucas y yo. César,como siempre, se embriaga muy rápido y ese día no fue la excepción. Ya a las 2de la mañana estaba totalmente ebrio. Lucas me ayudó a llevarlo a dormir. Luegoseguimos hablando en la sala. Entre trago y coqueteo, nos terminamos besando.Me monté sobre él mientras me agarraba las nalgas y me nalgueaba. Yo le comíala boca. Me desnudó, se bajó los pantalones y me monté sobre él: me metí todasu pija y empecé a cabalgarlo. Él chupaba mis tetas mientras apretaba bien duromis nalgas. Yo me la metía entera. Dios, estaba cogiendo con el mejor amigo deCésar y César estaba dormido a unos metros. Me tenía tremendamente excitadatoda la situación. Luego me puso en cuatro, boca arriba, boca abajo, me cargó…Me cogió en todas las poses hasta que eyaculó dentro de mí. Dios, fue unatremenda cogida. Me arreglé, me limpié y me fui a dormir.
Ala mañana siguiente desayunamos todos. Obviamente había miradas de deseo entreLucas y yo, jaja. La cosa quedó ahí por unos meses, hasta que sacó tiempo yvino una mañana a cogerme de nuevo. Ya a esas alturas había dejado de coger conlos vigilantes, aunque seguía haciéndolo con el viejo Gomes. Tenía varios tiposque venían a cogerme al departamento: en esos meses fueron un total de 8.
Unavez era de noche, César apenas había llegado de trabajar.
Yo:“Amor, viene un viejo amigo a quedarse”.
César:“¿Y eso, amor?”.
Yo:“Es que apenas llegó a la ciudad y como teníamos tiempo sin vernos, lo invité.¿No te importa, no?”.
César:“No, amor”.
Yo:“Te amo”.
César:“Te amo”.
Mefui a duchar, me puse esta pijama. Apenas César me vio:
César:“Ehh, amor, ¿te vas a poner eso con tu amigo aquí?”.
Yo:“Sí, amor, ¿por qué? Mi amigo es gay, súper gay”.
César:“Ah, ¿es gay? Entonces no hay problema”.
Alrato llegó Fabián. Le abrí y César apenas lo vio dudó si le dije la verdad,jaja. Fabián era un tipo de 1.91, negro, musculoso, súper varonil, un macho entoda regla. Ya Fabián y yo habíamos cogido varias veces, y le encantó la ideade venir a conocer a César.
Fabián:“Hola, compa, mucho gusto, Fabián”.
César:“Ey, hola, mucho gusto, César”.
Fabián:“Yoli me contó mucho de ti”.
César:“Ah, sí? Espero que puras cosas buenas, jaja”.
Fabián:“Sí, obvio, jajaja”.
Empezamosa hablar todos hasta las 12.
César:“Bueno, yo ya voy a dormir, mañana toca trabajar. Feliz noche, compa. Buenasnoches, amor”.
Fabián:“Buenas noches, amigo”.
Yo:“Buenas noches, mi amor”.
Césarse fue. Fabián y yo nos comenzamos a besar. Yo le frotaba la pija negra sobreel pantalón. Nos besamos 10 o 20 minutos. Me levanté, fui a ver si César estabadormido: en efecto, roncaba como siempre. Me regresé a la sala, me arrodillé ycomencé a mamársela a Fabián, que abrió sus brazos como un rey disfrutando desu puta. Se la estuve mamando media hora. Luego nos levantamos, nos fuimos alcuarto de invitados y cerramos la puerta. Me desnudé, Fabián se desnudó, mepuso en cuatro y comenzó a cogerme bien duro. Yo ahogaba mis gemidos mordiendola almohada. Fabián me daba durísimo. Luego me puso boca arriba, con laspiernas bien abiertas, y me taladraba con su pija negra. Me cacheteaba, measfixiaba, me pellizcaba los pezones. Dios, me cogió con todo hasta las 5 de lamañana. Nos quedamos dormidos; yo tenía leche en mi culo y concha.
Ala mañana siguiente me levanté a eso de las 9. Tenía varios mensajes de César:
César:“Quiero una explicación de por qué estabas encerrada en el cuarto con esetipo”.
César:“¿Qué hacías ahí?”.
César:“¿Por qué dormiste ahí y no conmigo?”.
Yo:“Ey, cálmate, mi amigo es gay, no hicimos nada, solo hablamos hasta que nosquedamos dormidos. Además, ¿no confías en mí o qué?”.
Yo:“Si así dímelo de una vez para acabar con esto”.
César:“No, no, disculpa, mi amor, no quise decir eso. Disculpa”.
Yo:“Ah, bueno, que no se vuelva a repetir esta escenita”.
César:“Está bien”.
Luegode hablar con César y ponerlo en su lugar —¡cómo se atrevía a desconfiar de mí,atrevido!—, me puse a mamársela a Fabián, que seguía dormido. Ya su vergaestaba bien dura y me puse a cabalgarlo hasta que se despertó y empezó acogerme como quiso. El resto del día solo hablamos y pasamos el rato. En lanoche, cuando llegó César, no dijo nada, solo actuó normal. Yo actué molesta.Estaba vestida con un minishort y una blusa, haciendo la cena. César estaba enla sala con Fabián. En eso, Fabián viene a la cocina, me da una buena cachetada,yo me río. César no dijo nada. Fabián tomó agua y me dio otra cachetada.Terminé de cocinar, comimos y nos fuimos a la sala a hablar. Yo me senté encimade Fabián, con César adelante. Me movía levemente encima de Fabián, que yatenía la pija bien dura. En eso se levanta y se ve claramente que tiene laverga durísima, súper excitado por tenerme encima. Yo me río y César no dijonada, pero con eso confirmó que Fabián no era nada gay, jaja.
Alrato César se fue a dormir y yo y Fabián nos fuimos a su cuarto. Empezamos acoger; ya no me importaba si me escuchaba César. Yo estaba en cuatro y Fabiánme estaba reventando el culo. En eso veo que mi teléfono suena mucho. Loalcancé sin que Fabián dejara de cogerme y veo mensajes de César:
César:“¿Qué estás haciendo?”.
César:“¿Por qué te encerraste?”.
César:“¿Qué haces? ¿Por qué haces esos sonidos?”.
César:“¿Están cogiendo?”.
Yopor WhatsApp: “Por Dios, César, mi amigo es GAY, no estamos haciendo nada”.
Yopor WhatsApp: “¿Cuántas veces te lo tengo que decir? ¿No confías en mí?”.
Yo:“¡DIOS, QUÉ RICO, PAPI! ¡SÍ, DAME, DAME ASÍ! ¡DIOS, QUÉ RICO!”.
César:“Sí confío en ti, pero ¿por qué dices eso que escucho?”.
Yopor WhatsApp: “Porque estoy comiendo algo rico”.
Yo:“¡DIOS, AHHHH! ¡DAME MÁS DURO, SÍIIII!”.
Yopor WhatsApp: “Si no vas a confiar en mí, dímelo y terminamos. Si eso es lo quequieres, mañana mismo me voy y no vuelves a saber de mí”.
César:“No, amor, por favor no me dejes. Olvida lo que dije, por favor, soy un tonto,no te vayas, yo te amo”.
Yopor WhatsApp: “Yo también te amo, me duele que dudes de mí”.
Yo:“¡UFFFF, SÍÍÍ! ¡QUÉ RICO, PAPI, ASÍ, DAME MÁS DURO, DIOS!”.
César:“Perdóname, no lo volveré a hacer”.
Yopor WhatsApp: “¿Seguro? No quiero más escenas como estas. Si vuelves a dudar demí, me voy sin pensarlo”.
César:“Te lo juro, amor”.
Yopor WhatsApp: “Está bien, te dejo, seguiré hablando con Fabián”.
Yo:“¡DIOS, PAPI, REVÍENTAME EL CULO! ¡DAME ESA PIJA! ¡DIOS, QUÉ RICO!”.
Empecéa gemir como perra en celo pidiendo verga, sabiendo perfectamente que César meestaba oyendo. Fabián me cogió hasta las 6 de la mañana; hasta escuchamos cómomi esposo se fue a trabajar. Luego dormimos.
Enla tarde, Fabián se fue. Ese día estaba molida. Cuando llegó César en la noche,lo besé y me puse muy romántica con él. Él no me dijo ni una sola palabra de loque escuchó.
Aldía siguiente, en la noche cuando llegó de trabajar:
Yo:“Amor, en un rato viene un amigo”.
César:“¿Fabián?”.
Yo:“No, otro, amor”.
César:“Ah, okey, amor”.
Mepuse una minifalda y una blusa. Llegó el tipo que había invitado. Le dije aCésar:
Yo:“La comida ya está lista, amor. Me iré a hablar con mi amigo al cuarto. Teamo”.
César:“Ah, okey. Te amo”.
Apenasentramos en el cuarto, nos comenzamos a besar. Él me agarraba el culo, menalgueaba. Me puse a chupársela y luego me cogió hasta la madrugada. Nosquedamos dormidos. En la mañana el chico se fue. En la noche volví a invitar aotro amigo, y luego al día siguiente a otro, y otro más. Un día invité a doschicos e hicimos un trío toda la noche y parte de la mañana. Una vez que vinoFabián a cogerme, estábamos todos en la sala. Yo cargaba una batita de seda sinnada abajo. Estaba encima de Fabián y al lado estaba César. Estábamos viendouna película; Fabián y yo cubiertos por una cobija de la cintura para abajo.Fabián me estaba desnudando bien rico. Yo me levanté levemente; Fabiánhábilmente se sacó la pija y me la metí ahí mismo con César al lado. Él nosmiraba de reojo, jaja. Yo me subía y bajaba lentamente. Seguimos así hasta queterminó la película y Fabián eyaculó dentro de mí. Dios, qué rico. Luego en elcuarto me cogió como una bestia.
Asípasaron unos meses. Yo cogía con todos los que quisiera: un total de 24 tiposme cogieron en esos meses. Un día había subido una foto en cuatro usando hiloal WhatsApp, pero se me había olvidado bloquear al padre de César, que reciénhabía cambiado de número y a mí se me había olvidado por completo. Cuando vique había visto mi foto, me asusté, pero luego me excitó. Fue bastante raro.Empecé a subir más y más fotos, pero que solo las viera él, y apenas las subía,él las miraba. Me encantaba.
Undía se dañó el interruptor de la luz y, como él era electricista, le dije sipodía venir a ayudarme. Aceptó de una y dijo que iba al día siguiente. Ese díame puse un precioso microhilo y una batita que me quedaba con la mitad del culoal descubierto, ya que me quedaba pequeña. Apenas llegó y me vio, pude ver cómose le ponía duro. Eso me calentó demasiado. Se puso a arreglar el interruptorde la sala y yo me puse a hacer yoga en la sala: hacía poses que él pudieraverme el culo bien abierto. Me ponía en cuatro, pegaba mi pecho al piso ylevantaba todo el culo, me abría toda. Yo sabía que mi suegro me estaba viendo;eso me calentaba demasiado.
Yo:“Oiga, señor Raúl, ¿me puede venir a ayudar con esta pose?”.
Raúl:“Sí, como no, hija”.
Yo:“Bien, póngase atrás y agárreme de la cintura”.
Raúlme hizo caso, me agarró bien duro de la cintura. Me podía imaginar su cara alverme en cuatro, mis nalgas bien abiertas con ese diminuto hilo; se me veríahasta el alma.
Yo:“Bien, ahora agárreme los brazos, péguese bien a mí y sosténgame”.
Pusemis manos en mi espalda, él me las agarró. Pegué mis nalgas a la pelvis de Raúly pude sentir su pija bien dura.
Yo:“Ay, suegro, ¿qué es eso duro que siento en mis nalgas?”.
Misuegro me soltó.
Raúl:“Lo-lo siento, Yoli, qué pena”.
Yo:“¿Se excitó conmigo?”.
Raúl:“Sí, disculpa”.
Yo:“Pero yo podría ser su hija, señor Raúl”.
Raúl:“Sí, lo siento, mejor me voy”.
Yo:“No, no, ¿cómo se va a ir con eso así? Todo el mundo lo va a ver. Mmm, venga,yo lo ayudo, pero no le diga nada a César”.
Misuegro ni se inmutó, no dijo nada, se quedó ahí parado. Yo, así arrodilladacomo estaba, me acerqué y le bajé los pantalones y el bóxer. Salió su vergabien rica y dura. Se la agarré y me la puse en los labios.
Yo:“No le dirá nada a César, ¿verdad?”.
Raúl:“N-no, claro que no”.
Apenasescuché eso, me la metí entera en la boca. Con toda su pija en mi garganta, lelamía las bolas. Luego lo masturbaba mientras chupaba su cabeza, lo mirabamientras me la metía en la boca. Mi suegro estaba gozando de lo lindo. Meterminé desnudando y me puse en cuatro. Mi suegro me cogió súper rico: me cacheteabael culo y jalaba del cabello mientras me daba con todo. Hasta que, luego de 40minutos, se vino adentro de mí. Nos fuimos a la cama y nos besamos desnudos. Alrato volvimos a coger hasta que volvió a eyacular dentro de mí.
Esedía mi suegro se quedó. A César le pareció raro verlo en la casa y másquedándose, ya que nunca se quedaba. Nos fuimos a acostar. César ya estabaacostado cuando yo me levanté diciéndole que iba por agua, pero me fui alcuarto de mi suegro y me cogió hasta las 3 de la mañana. A eso de las 9 melevanté y ya no había nadie: mi suegro se tuvo que ir temprano. Pero en lanoche llegó de nuevo. Yo andaba en hilo con una blusa. César me miraba muchopero no decía nada, dejaba que anduviera así con su padre en la casa. Mi suegrome cacheteaba el culo sin que César viera, pero siempre oía los cachetadazos.
Estábamosen la cocina —donde solo se podía ver desde el abdomen para arriba desde lasala, donde estaba César viendo televisión—. Yo estaba haciendo la cena cuandoapareció Raúl. Me dio una buena cachetada, me arrodillé rápido y empecé achupársela escandalosamente. Se podía oír claramente que le estaba dando unabuena mamada a Raúl y supongo que César lo oyó.
César:“¿Y Yoli, papá?”.
Raúl:“Me dejó a cargo de la comida, fue al baño”.
César:“Qué raro, no la vi pasar”.
Raúl:“Andas muy distraído, hijo, jaja”.
Raúl,luego de 10 minutos, eyaculó y me bebí su rica leche. Luego de comer nos fuimosa dormir, pero yo me fui a dormir con mi suegro. Le di un beso a mi esposo y ledije adiós. Pasamos cogiendo toda la noche hasta las 5 de la mañana. Mi suegroprácticamente se mudó con nosotros y me cogía todos los días, así estuviera ono mi esposo César.
Luegode unos meses, salí embarazada de mi suegro. Tenía un mes de embarazo cuando meenteré por la prueba que me hice. Mi suegro estaba muy feliz y yo también. Enla noche le di la noticia a César.
Yo:“Amor, tengo que hablar contigo”.
César:“Dime, amor, ¿qué pasa?”.
Yo:“Estoy embarazada, ¡vas a ser papá!”.
César:“¿Qué? Pero ¿cómo? Si no lo hemos hecho en 4 meses”.
Yo:“Y? Se llama embarazo retardado: tu semen se quedó en mi concha y ahora es quefecunda el óvulo”.
César:“No puede ser”.
Yo:“¿Qué insinúas? ¿Que te soy infiel?”.
César:“No, no, amor, no dije eso”.
Yo:“¿Entonces?”.
César:“Solo que me cayó de sorpresa. Wao, seremos padres”.
Yo:“Sí, amor, qué felicidad. Ahora tendrás que trabajar más, jajaja”.
César:“Sí, ya veo”.
Yo:“Igual Raúl nos ayudará con el bebé”.
César:“¿Mi papá? ¿Y por qué?”.
Yo:“Porque es su nieto, pues, ¿por qué más será?”.
César:“Ah, okey”.
Luegode eso me fui a dormir con mi suegro y cogimos hasta la madrugada. Me dio porel culo deliciosamente. Mi suegro oficialmente se mudó con nosotros y cogíamostodos los días: me chupaba las tetas y se bebía la leche de mis tetas casi adiario. Ya yo no dormía con César, ahora dormía con Raúl. Di luz a un varónhermoso. Luego de recuperarme, seguí cogiendo con Raúl, hasta que le salió untrabajo buenísimo en otra ciudad y se tuvo que ir. Pero venía dos veces al mesa cogerme y a ver a sus dos hijos. Yo, por mi parte, cogía a veces con uno queotro hombre que conocía.
Autor: Yporinga
Conel tiempo, me fui aburriendo, ya que soy así: me aburre coger siempre con lamisma persona, jaja. Pasamos de coger 2 o 3 veces por día a una vez al mes. Yoobviamente me masturbaba de lo lindo con el montón de juguetes que me compraba,pero aun así me fue aburriendo. Siempre sueño con vestir sexy: uso minishorts,minifaldas o vestidos muy cortos. Una vez salí a comprar verduras con unminishort que dejaba ver el comienzo de mis nalgas. Todos los hombres volteabana verme el culo. Cuando volví al edificio, el vigilante me detuvo como siemprepara coquetear conmigo. Yo me dejaba, ya que era un coqueteo inocente. Sellamaba Eduardo, un negro de unos 35 años, alto.
Eduardo:“Buenas tardes, mi amor, ¿a dónde tan bella?”
Yo:“Ay, Eduardo, ¿otra vez? Jaja”.
Eduardo:“Es que cuando te veo me enamoro más”.
Yo:“Sí, claro, enamorarte… Será que me quieres es coger, jaja”.
Eduardo:“Bueno, si eso se da, yo no me quejo, jaja”.
Yo:“Jajaja, no sé, puedes. Sabes que tengo novio”.
Eduardo:“Sí, pero seguro él no la tiene así”.
Eduardose agarró el paquete sobre el pantalón y, Dios, de verdad la tenía bien grande.Me entró un calor al cuerpo apenas la vi.
Yo:“Jaja, ay Eduardo, ayúdame con estas bolsas que están pesadas”.
Eduardoy yo fuimos a mi departamentortamento. Él puso las bolsas en la mesa. Yo le ibaa ofrecer agua cuando de repente me dio una buena cachetada, me volteó y mebesó. Dios, no me lo esperaba. Le respondí el beso mientras él me agarraba duroel culo y me afincaba su pija. No me podía controlar, era como si mi putería seadueñara de mi cuerpo. Eduardo me arrodilló, se bajó los pantalones y saliócomo resorte esa enorme verga negra, llena de venas. Dios, qué deliciosa seveía. Se la agarré y comencé a chupársela: le pasaba la lengua por la cabeza mientraslo miraba, luego me la metí hasta la garganta una y otra vez. Después me lametí hasta la base y le pasaba la lengua por las bolas, teniendo toda su vergaen la garganta. Luego me la sacó, me levantó, me bajó el short, hizo a un ladoel hilo y me penetró lentamente. Dios, me partía en dos, estaba bien dura yparada esa verga. Cuando ya la tenía toda adentro, me comenzó a embestir una yotra vez, bien rico, bien duro. Me nalgueaba y me daba con todo.
Eduardo:“Tanto que me rechazaste y mírate ahora, maldita puta”.
Eduardo:“Yo sabía que te iba a reventar a verga” (¡PLAS!, me nalgueó).
Yo:“Sí, papi, sí, dame, dame, dame duro”.
Eduardose reía victorioso, pero no me importaba: me estaba cogiendo demasiado rico. Mellevó con su verga adentro a mi cuarto, me puso en cuatro en la cama y mesiguió embistiendo con furia. En eso me llega una llamada: vi que era César. Noiba a contestar, pero Eduardo agarró mi teléfono, contestó y me lo puso aloído.
Yo:“Oooh, hola, amor”.
César:“Hola, mi amor, ¿cómo estás?”.
Yo:“Bi-bien, mi amor”.
César:“Bien, te extrañaba y quería escucharte”.
Yo:“Ayyyy, síiii, qué lindo”.
César:“Jajaja, te amo”.
Yo:“Y-y yo a ti, amor” (tenía a Eduardo embistiéndome bien duro y sonaba PLAF PLAFPLAF PLAF de mis nalgas chocando con la pelvis de Eduardo; yo mordía lassábanas).
César:“¿Y qué es eso?”.
Yo:“Ehh, estoy… estoy matando mosquitos, amor”.
César:“Ah, ya veo, amor. Bueno, te dejo, tengo que seguir trabajando. Te amo”.
Yo:“Te a-amo, amor” (PLAF, una buena cachetada de Eduardo).
Colguérápido. Eduardo me puso boca arriba, se montó, yo lo abracé con mis piernas yme la siguió metiendo bien duro mientras nos besábamos con lengua. Luegochupaba mis tetas mientras me clavaba su verga hasta las bolas. Dios, qué rico.Me cogió una hora más hasta que eyaculó dentro de mí. Uff, me inundó la conchacon su leche espesa. No podía creer que le había sido infiel a César, peroDios, cómo lo necesitaba. Eduardo se vistió, lo acompañé desnuda a la puerta,nos besamos y se fue. Dios, aún no podía creer lo que había pasado. A pesar detremendo cogida que me pegó, lejos de estar satisfecha, estaba más queexcitada.
Aldía siguiente no pensaba salir porque sabía que me encontraría a Eduardo, peroa eso de las 10 tocaron a mi puerta. Miré quién era: era Eduardo. Dudé si abriro no, pero la calentura me ganó y abrí. Eduardo pasó, cerró la puerta, me pegóa la pared y comenzó a besarme. Dios, no podía negarme. Me arrodilló y me pusoa mamársela. Luego me llevó al cuarto y me cogió hasta las 2, volvió a eyaculardentro de mí.
Aldía siguiente, Eduardo tenía descanso, así que no trabajaba. Cuando bajé, vicómo los otros dos vigilantes me miraban con deseo. No sé si era que Eduardoles había dicho lo que hicimos o por cómo estaba vestida, con minifalda y blusacorta, jaja. Me quedé con la duda, pero me fui a hacer mis compras. Yo siemprevoy a la misma verdulería. El señor Gomes, de unos 74 años, siempre me tratabien. Es un viejito sádico, pero calo sus coqueteos asquerosos porque me regalacosas siempre que voy, jaja.
Devuelta a casa, volvía con un par de bolsas. Saludé a Jesús y Carlos.
Jesús:“Muy buenas, señorita Yoli”.
Carlos:“¿La ayudamos con las bolsas?”.
Yo:“Tranquilos, no están pesadas”.
Jesús:“Insistimos”.
Yo:“Bueno, ya que, jaja”.
Meagarraron las bolsas y me siguieron. Podía sentir sus miradas en mi culo.Llegamos a mi departamentortamento, entraron, pusieron las bolsas en elcomedor. Yo les llevé agua. Cuando regresé, ¡estaban completamente desnudos!Dios, tenían esas pijas durísimas: una era negra como el carbón, gorda ycabezona (unos 19 cm), y la otra negra morada, algo delgada pero llena de venas(20 o 21 cm).
Yo:“¡Chicos! ¿Qué hacen desnudos?”.
Jesús:“¿No quieres esto?” (Se agarró la pija y se la sacudía).
Yo:“Sí, saben que tengo novio, ¿no? ¡Estamos en su departamentortamento!”.
Carlos:“Eso no te impidió comérsela a Eduardo, ¿o no? Jaja”.
Diablos,Eduardo sí les había dicho. Jesús se acercó, puso sus manos en mis hombroshaciendo presión hacia abajo, indicándome que me arrodillara. Me resistí unpoco, pero al ver esas pijas duras no pude negarme. Me arrodillé. Carlos seacercó y ambos me golpeaban la cara con sus pijas.
Jesús:“Vamos, abre la boca, que sabes que lo deseas, puta”.
Dios,Jesús me pasaba la cabezota de su verga por los labios. La poca resistencia queme quedaba se derrumbó y terminé abriendo la boca para que entrara su enormecabezota. Comencé a chupársela y masturbé a Carlos. Luego cambiaba: les pasabala lengua por las cabezotas al mismo tiempo, me las metían hasta la garganta.Me llevaron al sofá. Carlos se sentó y me puso a mamársela en cuatro, mientrasJesús se ponía atrás de mí, me subía la falda, hacía a un lado el hilo y me lametió hasta el fondo. Dios, qué rico. Me nalgueó y empezó a embestirme bienduro mientras Carlos me cogía por la boca. Dios, qué sabroso. Yo tenía untremendo orgasmo. Luego se cambiaron. Después me puse a cabalgar a Jesús yCarlos se puso atrás: me la fue metiendo por el culo hasta tenerla toda adentroy empezó a darme por el culo bien rico. Me hicieron doble penetración por 2horas hasta que cada uno eyaculó dos veces. Me dejaron acostada ahí, desnuda enel sofá, chorreando leche por mi culo y concha. Estaba agotada. Los chicos sefueron, me quedé dormida un rato. Al despertar, limpié todo. No podía creer queme habían cogido todos los vigilantes del edificio, jaja. Estaba pasada deputa: no había pasado ni una semana y ya me habían cogido tres tipos, y nisiquiera lo había hecho con César.
Díasdespués, Eduardo seguía con su último día de descanso. Iba vestida con unvestido corto. Fui a la verdulería como siempre. Ese día no había nadie, erapoco usual conseguir la tienda vacía, pero así fue. Agarré mis cosas ante laatenta mirada del viejo Gomes. Cuando iba a pagar, ¡vaya sorpresa! Habíaolvidado el dinero.
Yo:“Ay, señor Gomes, se me quedó el dinero y qué pereza ir y venir de nuevo. ¿Nome lo puede anotar?”.
Gomes:“No, hija, usted sabe que yo no fío”.
Yo:“Ay, no, qué pereza 😭”.
Gomes:“Pero podemos llegar a un acuerdo y puede pagar de otra forma, si sabe a lo queme refiero 😏”.
Esteviejo asqueroso, ¿cómo se atrevía a decirme eso solo por 3 bolsas? Pero ya quehizo la oferta, me iba a aprovechar. Además, es un viejo verde, seguro se latocaba y se venía rápido, jaja.
Yo:“Mmm, bueno, solo le haré una oferta: usted vea si la acepta o no”.
Gomes:“Sí, sí, dígame”.
Yo:“Una mamada y no pago ni esto ni lo que venga a comprar por 1 semana. Tómalo odéjelo”.
Gomes:“¡SÍ, ACEPTO!”.
Jajaja,pobre viejo, lo voy a dejar en la ruina. El viejo Gomes cerró la tienda y nosfuimos para la parte de atrás. Se bajó los pantalones y el bóxer, y se sentó.El señor Gomes era un tipo moreno, bastante corpulento, y esa verga que teníano era normal: extremadamente gorda, mediría como 6 o 7 cm de ancho. Muy, peromuy gorda. Dios, pensé, ¿cómo ese viejo podía tener esa pija? Me puse en cuatroentre sus piernas y comencé a mamársela. El viejo puso su manota en mi cabeza;mientras se la chupaba, trataba de meterla todo lo que podía, pero eraimposible, no pasaba de la mitad, era demasiado gorda. Se la chupeteé, lalamía, lamía las bolas enormes que tenía. Estaba tan concentrada chupándoselaque no me di cuenta de que el viejo me estaba subiendo el vestido: ya lo teníapor la cintura y mis nalgas al descubierto. Me podía ver el hilo y empezó adarme cachetadas. Dios, esas manos sí que dolían y me excitaban. Me las dejóbien rojas. Se la chupé como 30 minutos hasta que eyaculó en mi boca. Me lobebí todito, sin dejar una sola gota de leche. Pues el viejo tenía buenaguante, no pensé que tardara tanto. Me dejó bien caliente ese viejo cochino.Me levanté, me acomodé el vestido, agarré mis cosas y me fui. El viejo andabasúper feliz.
Apenasllegué al edificio, le di las bolsas a Jesús y Carlos y subimos a mi departamento.Me reventaron a vergazos por 3 horas. Yo gemía y chillaba como cerda, tuve como7 orgasmos. Luego de que se fueran, no podía creer que me hubiera excitadotanto mamársela a ese viejo feo. Todos los días iba a la verdulería, agarrabamis cosas y me iba. El viejo Gomes solo me sonreía, feliz de la mamada que ledi. Y cuando llegaba a casa, me reventaban a vergazos los vigilantes. Se empezóa rumorear que los vigilantes se estaban cogiendo a la del departamentortamentoXXX, o sea, yo, jaja.
Unasemana después, fui a la verdulería, agarré lo que necesitaba y fui a pagar. Nohabía mucha gente, como 2 o 3.
Gomes:“Qué rápido pasó la semana, ¿no?”.
Yo:“Sí, lastima que ya deba pagar” (lanzé una indirecta a ver si la agarraba,jaja).
Gomes:“Bueno, podemos tener otro acuerdo”.
Yo:“Me interesa, lo hablamos por mensaje”.
Ledejé mi número y me fui. En casa me cogió Eduardo. Cuando se fue, ya tenía unmensaje del viejo.
Gomes:“Hola, chiquita, te quiero coger. ¿Qué oferta me da?”.
Yo:“Mmm, una cogida y no pago más nunca”.
Gomes:“Nah, una sola? Por lo menos una semanal”.
Yo:“Una mensual y más nunca pago. Es eso o nada”.
Gomes:“Va, ven a la verdulería a eso de las 5 que ya cierro”.
Yo:“Ok”.
Dios,no podía creerlo: me estaba prostituyendo por unas verduras, jajaja. Aunque enrealidad lo que quería era meterme toda esa gorda verga. Se hizo la hora y mefui. Apenas llegué, el viejo Gomes cerró todo. Ahí mismo en la barra para pagarme arrodilló y me puso a mamársela. Luego me levantó, me inclinó, me subió lafalda, me bajó el hilo y me la fue metiendo poco a poco. Dios, sentía que mepartían en dos. Cuando logré tenerla toda adentro, uff, la concha la teníaexpandida al máximo. Empezó el mete y saca lento, pero subiendo la velocidadhasta que ya me estaba dando duro. Me agarraba los pezones y jugaba con ellosmientras me cogía como quería. Yo gemía como perra en celo. Me cogió bien ricocomo 1 hora hasta que me arrodilló y eyaculó en mi boca. Me lo tragué todito,me arreglé, limpié y me fui rápido, ya que mi novio llegaba a las 7.
Pasaron2 semanas. Yo seguía cogiendo con los vigilantes. Cada vez los rumores eran másintensos hasta que llegaron a los oídos de César.
César:“Oye, amor, una vecina me detuvo y me dijo que entendía que somos jóvenes, peroque si podíamos hacer el amor en silencio en las tardes. ¿Me puedes explicar?”.
Yo:“Ah, es que veo porno en las tardes y me masturbo. Supongo que soy algoescandalosa”.
César:“Ah, yo me había asustado”.
Yo:“¿Por cierto, quién te dijo eso?”.
César:“La del XXX”.
Yo:“La gente en este edificio es de lo último”.
Lasituación siguió igual unos días. Empecé a subir a mi WhatsApp y Facebook fotosun poco más sexys. No tardaron en escribir mis amigos y hasta uno que otroamigo de César. Yo coqueteaba con todos, más con el mejor amigo de César,Lucas. Con él coqueteaba casi a diario, me gustaba ese jueguito inocente.
Llegóun fin de semana: Lucas vino en la noche a beber con mi esposo y conmigo, comohabitualmente lo hacíamos, aunque ya hace unos meses no lo hacíamos porque losdos suelen trabajar bastante. Pero sacaron tiempo. Estábamos bebiendo ypasándola bien. A veces había miradas de complicidad entre Lucas y yo. César,como siempre, se embriaga muy rápido y ese día no fue la excepción. Ya a las 2de la mañana estaba totalmente ebrio. Lucas me ayudó a llevarlo a dormir. Luegoseguimos hablando en la sala. Entre trago y coqueteo, nos terminamos besando.Me monté sobre él mientras me agarraba las nalgas y me nalgueaba. Yo le comíala boca. Me desnudó, se bajó los pantalones y me monté sobre él: me metí todasu pija y empecé a cabalgarlo. Él chupaba mis tetas mientras apretaba bien duromis nalgas. Yo me la metía entera. Dios, estaba cogiendo con el mejor amigo deCésar y César estaba dormido a unos metros. Me tenía tremendamente excitadatoda la situación. Luego me puso en cuatro, boca arriba, boca abajo, me cargó…Me cogió en todas las poses hasta que eyaculó dentro de mí. Dios, fue unatremenda cogida. Me arreglé, me limpié y me fui a dormir.
Ala mañana siguiente desayunamos todos. Obviamente había miradas de deseo entreLucas y yo, jaja. La cosa quedó ahí por unos meses, hasta que sacó tiempo yvino una mañana a cogerme de nuevo. Ya a esas alturas había dejado de coger conlos vigilantes, aunque seguía haciéndolo con el viejo Gomes. Tenía varios tiposque venían a cogerme al departamento: en esos meses fueron un total de 8.
Unavez era de noche, César apenas había llegado de trabajar.
Yo:“Amor, viene un viejo amigo a quedarse”.
César:“¿Y eso, amor?”.
Yo:“Es que apenas llegó a la ciudad y como teníamos tiempo sin vernos, lo invité.¿No te importa, no?”.
César:“No, amor”.
Yo:“Te amo”.
César:“Te amo”.
Mefui a duchar, me puse esta pijama. Apenas César me vio:
César:“Ehh, amor, ¿te vas a poner eso con tu amigo aquí?”.
Yo:“Sí, amor, ¿por qué? Mi amigo es gay, súper gay”.
César:“Ah, ¿es gay? Entonces no hay problema”.
Alrato llegó Fabián. Le abrí y César apenas lo vio dudó si le dije la verdad,jaja. Fabián era un tipo de 1.91, negro, musculoso, súper varonil, un macho entoda regla. Ya Fabián y yo habíamos cogido varias veces, y le encantó la ideade venir a conocer a César.
Fabián:“Hola, compa, mucho gusto, Fabián”.
César:“Ey, hola, mucho gusto, César”.
Fabián:“Yoli me contó mucho de ti”.
César:“Ah, sí? Espero que puras cosas buenas, jaja”.
Fabián:“Sí, obvio, jajaja”.
Empezamosa hablar todos hasta las 12.
César:“Bueno, yo ya voy a dormir, mañana toca trabajar. Feliz noche, compa. Buenasnoches, amor”.
Fabián:“Buenas noches, amigo”.
Yo:“Buenas noches, mi amor”.
Césarse fue. Fabián y yo nos comenzamos a besar. Yo le frotaba la pija negra sobreel pantalón. Nos besamos 10 o 20 minutos. Me levanté, fui a ver si César estabadormido: en efecto, roncaba como siempre. Me regresé a la sala, me arrodillé ycomencé a mamársela a Fabián, que abrió sus brazos como un rey disfrutando desu puta. Se la estuve mamando media hora. Luego nos levantamos, nos fuimos alcuarto de invitados y cerramos la puerta. Me desnudé, Fabián se desnudó, mepuso en cuatro y comenzó a cogerme bien duro. Yo ahogaba mis gemidos mordiendola almohada. Fabián me daba durísimo. Luego me puso boca arriba, con laspiernas bien abiertas, y me taladraba con su pija negra. Me cacheteaba, measfixiaba, me pellizcaba los pezones. Dios, me cogió con todo hasta las 5 de lamañana. Nos quedamos dormidos; yo tenía leche en mi culo y concha.
Ala mañana siguiente me levanté a eso de las 9. Tenía varios mensajes de César:
César:“Quiero una explicación de por qué estabas encerrada en el cuarto con esetipo”.
César:“¿Qué hacías ahí?”.
César:“¿Por qué dormiste ahí y no conmigo?”.
Yo:“Ey, cálmate, mi amigo es gay, no hicimos nada, solo hablamos hasta que nosquedamos dormidos. Además, ¿no confías en mí o qué?”.
Yo:“Si así dímelo de una vez para acabar con esto”.
César:“No, no, disculpa, mi amor, no quise decir eso. Disculpa”.
Yo:“Ah, bueno, que no se vuelva a repetir esta escenita”.
César:“Está bien”.
Luegode hablar con César y ponerlo en su lugar —¡cómo se atrevía a desconfiar de mí,atrevido!—, me puse a mamársela a Fabián, que seguía dormido. Ya su vergaestaba bien dura y me puse a cabalgarlo hasta que se despertó y empezó acogerme como quiso. El resto del día solo hablamos y pasamos el rato. En lanoche, cuando llegó César, no dijo nada, solo actuó normal. Yo actué molesta.Estaba vestida con un minishort y una blusa, haciendo la cena. César estaba enla sala con Fabián. En eso, Fabián viene a la cocina, me da una buena cachetada,yo me río. César no dijo nada. Fabián tomó agua y me dio otra cachetada.Terminé de cocinar, comimos y nos fuimos a la sala a hablar. Yo me senté encimade Fabián, con César adelante. Me movía levemente encima de Fabián, que yatenía la pija bien dura. En eso se levanta y se ve claramente que tiene laverga durísima, súper excitado por tenerme encima. Yo me río y César no dijonada, pero con eso confirmó que Fabián no era nada gay, jaja.
Alrato César se fue a dormir y yo y Fabián nos fuimos a su cuarto. Empezamos acoger; ya no me importaba si me escuchaba César. Yo estaba en cuatro y Fabiánme estaba reventando el culo. En eso veo que mi teléfono suena mucho. Loalcancé sin que Fabián dejara de cogerme y veo mensajes de César:
César:“¿Qué estás haciendo?”.
César:“¿Por qué te encerraste?”.
César:“¿Qué haces? ¿Por qué haces esos sonidos?”.
César:“¿Están cogiendo?”.
Yopor WhatsApp: “Por Dios, César, mi amigo es GAY, no estamos haciendo nada”.
Yopor WhatsApp: “¿Cuántas veces te lo tengo que decir? ¿No confías en mí?”.
Yo:“¡DIOS, QUÉ RICO, PAPI! ¡SÍ, DAME, DAME ASÍ! ¡DIOS, QUÉ RICO!”.
César:“Sí confío en ti, pero ¿por qué dices eso que escucho?”.
Yopor WhatsApp: “Porque estoy comiendo algo rico”.
Yo:“¡DIOS, AHHHH! ¡DAME MÁS DURO, SÍIIII!”.
Yopor WhatsApp: “Si no vas a confiar en mí, dímelo y terminamos. Si eso es lo quequieres, mañana mismo me voy y no vuelves a saber de mí”.
César:“No, amor, por favor no me dejes. Olvida lo que dije, por favor, soy un tonto,no te vayas, yo te amo”.
Yopor WhatsApp: “Yo también te amo, me duele que dudes de mí”.
Yo:“¡UFFFF, SÍÍÍ! ¡QUÉ RICO, PAPI, ASÍ, DAME MÁS DURO, DIOS!”.
César:“Perdóname, no lo volveré a hacer”.
Yopor WhatsApp: “¿Seguro? No quiero más escenas como estas. Si vuelves a dudar demí, me voy sin pensarlo”.
César:“Te lo juro, amor”.
Yopor WhatsApp: “Está bien, te dejo, seguiré hablando con Fabián”.
Yo:“¡DIOS, PAPI, REVÍENTAME EL CULO! ¡DAME ESA PIJA! ¡DIOS, QUÉ RICO!”.
Empecéa gemir como perra en celo pidiendo verga, sabiendo perfectamente que César meestaba oyendo. Fabián me cogió hasta las 6 de la mañana; hasta escuchamos cómomi esposo se fue a trabajar. Luego dormimos.
Enla tarde, Fabián se fue. Ese día estaba molida. Cuando llegó César en la noche,lo besé y me puse muy romántica con él. Él no me dijo ni una sola palabra de loque escuchó.
Aldía siguiente, en la noche cuando llegó de trabajar:
Yo:“Amor, en un rato viene un amigo”.
César:“¿Fabián?”.
Yo:“No, otro, amor”.
César:“Ah, okey, amor”.
Mepuse una minifalda y una blusa. Llegó el tipo que había invitado. Le dije aCésar:
Yo:“La comida ya está lista, amor. Me iré a hablar con mi amigo al cuarto. Teamo”.
César:“Ah, okey. Te amo”.
Apenasentramos en el cuarto, nos comenzamos a besar. Él me agarraba el culo, menalgueaba. Me puse a chupársela y luego me cogió hasta la madrugada. Nosquedamos dormidos. En la mañana el chico se fue. En la noche volví a invitar aotro amigo, y luego al día siguiente a otro, y otro más. Un día invité a doschicos e hicimos un trío toda la noche y parte de la mañana. Una vez que vinoFabián a cogerme, estábamos todos en la sala. Yo cargaba una batita de seda sinnada abajo. Estaba encima de Fabián y al lado estaba César. Estábamos viendouna película; Fabián y yo cubiertos por una cobija de la cintura para abajo.Fabián me estaba desnudando bien rico. Yo me levanté levemente; Fabiánhábilmente se sacó la pija y me la metí ahí mismo con César al lado. Él nosmiraba de reojo, jaja. Yo me subía y bajaba lentamente. Seguimos así hasta queterminó la película y Fabián eyaculó dentro de mí. Dios, qué rico. Luego en elcuarto me cogió como una bestia.
Asípasaron unos meses. Yo cogía con todos los que quisiera: un total de 24 tiposme cogieron en esos meses. Un día había subido una foto en cuatro usando hiloal WhatsApp, pero se me había olvidado bloquear al padre de César, que reciénhabía cambiado de número y a mí se me había olvidado por completo. Cuando vique había visto mi foto, me asusté, pero luego me excitó. Fue bastante raro.Empecé a subir más y más fotos, pero que solo las viera él, y apenas las subía,él las miraba. Me encantaba.
Undía se dañó el interruptor de la luz y, como él era electricista, le dije sipodía venir a ayudarme. Aceptó de una y dijo que iba al día siguiente. Ese díame puse un precioso microhilo y una batita que me quedaba con la mitad del culoal descubierto, ya que me quedaba pequeña. Apenas llegó y me vio, pude ver cómose le ponía duro. Eso me calentó demasiado. Se puso a arreglar el interruptorde la sala y yo me puse a hacer yoga en la sala: hacía poses que él pudieraverme el culo bien abierto. Me ponía en cuatro, pegaba mi pecho al piso ylevantaba todo el culo, me abría toda. Yo sabía que mi suegro me estaba viendo;eso me calentaba demasiado.
Yo:“Oiga, señor Raúl, ¿me puede venir a ayudar con esta pose?”.
Raúl:“Sí, como no, hija”.
Yo:“Bien, póngase atrás y agárreme de la cintura”.
Raúlme hizo caso, me agarró bien duro de la cintura. Me podía imaginar su cara alverme en cuatro, mis nalgas bien abiertas con ese diminuto hilo; se me veríahasta el alma.
Yo:“Bien, ahora agárreme los brazos, péguese bien a mí y sosténgame”.
Pusemis manos en mi espalda, él me las agarró. Pegué mis nalgas a la pelvis de Raúly pude sentir su pija bien dura.
Yo:“Ay, suegro, ¿qué es eso duro que siento en mis nalgas?”.
Misuegro me soltó.
Raúl:“Lo-lo siento, Yoli, qué pena”.
Yo:“¿Se excitó conmigo?”.
Raúl:“Sí, disculpa”.
Yo:“Pero yo podría ser su hija, señor Raúl”.
Raúl:“Sí, lo siento, mejor me voy”.
Yo:“No, no, ¿cómo se va a ir con eso así? Todo el mundo lo va a ver. Mmm, venga,yo lo ayudo, pero no le diga nada a César”.
Misuegro ni se inmutó, no dijo nada, se quedó ahí parado. Yo, así arrodilladacomo estaba, me acerqué y le bajé los pantalones y el bóxer. Salió su vergabien rica y dura. Se la agarré y me la puse en los labios.
Yo:“No le dirá nada a César, ¿verdad?”.
Raúl:“N-no, claro que no”.
Apenasescuché eso, me la metí entera en la boca. Con toda su pija en mi garganta, lelamía las bolas. Luego lo masturbaba mientras chupaba su cabeza, lo mirabamientras me la metía en la boca. Mi suegro estaba gozando de lo lindo. Meterminé desnudando y me puse en cuatro. Mi suegro me cogió súper rico: me cacheteabael culo y jalaba del cabello mientras me daba con todo. Hasta que, luego de 40minutos, se vino adentro de mí. Nos fuimos a la cama y nos besamos desnudos. Alrato volvimos a coger hasta que volvió a eyacular dentro de mí.
Esedía mi suegro se quedó. A César le pareció raro verlo en la casa y másquedándose, ya que nunca se quedaba. Nos fuimos a acostar. César ya estabaacostado cuando yo me levanté diciéndole que iba por agua, pero me fui alcuarto de mi suegro y me cogió hasta las 3 de la mañana. A eso de las 9 melevanté y ya no había nadie: mi suegro se tuvo que ir temprano. Pero en lanoche llegó de nuevo. Yo andaba en hilo con una blusa. César me miraba muchopero no decía nada, dejaba que anduviera así con su padre en la casa. Mi suegrome cacheteaba el culo sin que César viera, pero siempre oía los cachetadazos.
Estábamosen la cocina —donde solo se podía ver desde el abdomen para arriba desde lasala, donde estaba César viendo televisión—. Yo estaba haciendo la cena cuandoapareció Raúl. Me dio una buena cachetada, me arrodillé rápido y empecé achupársela escandalosamente. Se podía oír claramente que le estaba dando unabuena mamada a Raúl y supongo que César lo oyó.
César:“¿Y Yoli, papá?”.
Raúl:“Me dejó a cargo de la comida, fue al baño”.
César:“Qué raro, no la vi pasar”.
Raúl:“Andas muy distraído, hijo, jaja”.
Raúl,luego de 10 minutos, eyaculó y me bebí su rica leche. Luego de comer nos fuimosa dormir, pero yo me fui a dormir con mi suegro. Le di un beso a mi esposo y ledije adiós. Pasamos cogiendo toda la noche hasta las 5 de la mañana. Mi suegroprácticamente se mudó con nosotros y me cogía todos los días, así estuviera ono mi esposo César.
Luegode unos meses, salí embarazada de mi suegro. Tenía un mes de embarazo cuando meenteré por la prueba que me hice. Mi suegro estaba muy feliz y yo también. Enla noche le di la noticia a César.
Yo:“Amor, tengo que hablar contigo”.
César:“Dime, amor, ¿qué pasa?”.
Yo:“Estoy embarazada, ¡vas a ser papá!”.
César:“¿Qué? Pero ¿cómo? Si no lo hemos hecho en 4 meses”.
Yo:“Y? Se llama embarazo retardado: tu semen se quedó en mi concha y ahora es quefecunda el óvulo”.
César:“No puede ser”.
Yo:“¿Qué insinúas? ¿Que te soy infiel?”.
César:“No, no, amor, no dije eso”.
Yo:“¿Entonces?”.
César:“Solo que me cayó de sorpresa. Wao, seremos padres”.
Yo:“Sí, amor, qué felicidad. Ahora tendrás que trabajar más, jajaja”.
César:“Sí, ya veo”.
Yo:“Igual Raúl nos ayudará con el bebé”.
César:“¿Mi papá? ¿Y por qué?”.
Yo:“Porque es su nieto, pues, ¿por qué más será?”.
César:“Ah, okey”.
Luegode eso me fui a dormir con mi suegro y cogimos hasta la madrugada. Me dio porel culo deliciosamente. Mi suegro oficialmente se mudó con nosotros y cogíamostodos los días: me chupaba las tetas y se bebía la leche de mis tetas casi adiario. Ya yo no dormía con César, ahora dormía con Raúl. Di luz a un varónhermoso. Luego de recuperarme, seguí cogiendo con Raúl, hasta que le salió untrabajo buenísimo en otra ciudad y se tuvo que ir. Pero venía dos veces al mesa cogerme y a ver a sus dos hijos. Yo, por mi parte, cogía a veces con uno queotro hombre que conocía.
Autor: Yporinga
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