Holiiii
Quiero contarles esta historia que me sucedió hace poco. No quiero dejarla para después. Quería contarles desde mis inicios, pero esto está tan wow que no quiero perder detalles de lo sucedido.
Hace un tiempo regresé a la ciudad de donde soy, ya que yo estudio fuera. No obstante, donde estudio, por las noches me visto bien puta y busco buenas vergas que me quiten el estrés.
Así que ese día que salí de vacaciones fui a mi casa y llevé ropita escondida de buena putizorra para pasar el rato en las noches y vestirme, algo que no había hecho ahí en casa de mis padres.
Cuando llegué me recibió mi familia y me preguntaron cómo estoy y lo habitual: una comida y así. Para no hacer largo esto, cayó la noche, todos se fueron, me bañé, fui a mi cuarto y decidí abrir la app de Grindr para ver qué buenos papitos estaban en la zona, con el miedo de que me saliera alguien cerca, pero para mi sorpresa no.
Me llegaban mensajes y todo bien, los veía y veía los packs de algunos que me gustaron sinceramente, pero no seguían la conversación.
Entre todos los chats salió uno que se llamaba “dominadordeputs”. Vaya nombre, dije yo mientras reía. Era un hombre corpulento, jaja, tenía una foto borrosa de su pene que sí se veía grueso y poco largo, pero venoso, como me gusta; él en ropa de gym y en otra con uniforme de policía.
—Me dijo: “Hola, linda, buenas noches, ¿qué buscas? Por cierto, qué buenas fotitos”.
(Aclaro que en mis fotos de perfil yo estoy muy arreglada y bien maquillada, toda una niña; prácticamente soy otra).
—Yo le respondí: “Aquí solo viendo, jaja, ¿y tú qué buscas?”
La plática se dio. Me dijo que buscaba una putita para darle leche y meterle la verga. Yo le seguí el juego.
Me mandó fotitos de su miembro y uff, qué rico lo tenía. Le mandé de mi culo y más, y se excitaba.
Así pasó hasta que me propuso vernos y accedí. Me dijo que era policía, que podía desocuparse en la madrugada porque salía a esa hora, que si me caía en su casa. Le dije que estaba en casa de mis padres y me dijo: “Bueno, ¿un hotel, jalas?”.
Yo accedí y esa noche me fui a lavar por dentro y salí de casa sin hacer ruido. Tomé una lencería negra; en el camino me maquillé, me puse una peluca castaña y salí.
Llevé una blusa verde y debajo un bra negro de encaje, unas medias igual negras con liguero, y una tanga tipo encaje negra y una falda crema que combinaba.
Me dijo que ya estaba en el hotel y que iba a entrar, se bañaría y cambiaría el uniforme. Le dije: “Me gustaría que me cogieras con él puesto”. Me dijo que no podía por el reglamento y le dije: “Nadie nos verá”, y me dijo: “Está bien, te espero, putita”.
Ya en el lugar me mandó mensaje que estaba en tal habitación y subí. Con mis tacones resonaban las escaleras y cuando llegué estaba él con el uniforme aún puesto y su máscara.
Le dije: “Hola, papi, ¿listo para hacerme tuya?”
Me acerqué y vi que no tenía el pantalón, y me dice: “Acércate, mami, y come”.
(Cuando lo escuché, créanme que esa voz la sentí conocida, pero por la excitación no podía distinguir o pensar claramente).
Me agaché y empecé a darle un buen oral. Subía y bajaba lentamente con mi lengua. Lo masturbaba mientras tenía sus huevos en la boca. Me gusta ir detrás de sus bolas y lamer el periné, y eso lo volvía loco.
Subí y empecé a metérmela en mi boca. Quería hacerle garganta profunda, pero por lo gruesa que tenía su verga no pude. A él le encantaba, y en ese momento se quitó su casco.
Vaya sorpresa mía: cuando se lo retiró y lo vi, era mi tío, señoras y señores. Yo estaba con la verga de mi tío en la boca. El que me cuidó y cargó de pequeño, yo le estaba haciendo un oral.
Me detuve y me dijo: “¿Qué pasó, putita, por qué te detienes?”, y me subió. “¿Pasa algo?”
Cuando me acerqué a él, mi instinto fue besarlo porque tenía miedo de que me reconociera. Yo dije: “Tengo que controlarme y buscar cómo irme”.
En eso, mientras me besaba, empezó a masajear mi pene y mis testículos por encima de la tanga, y se sintió tan bien, y con la otra mano masajeaba la entrada de mi culo.
Me perdí unos segundos y reaccioné. Me separé y me dijo: “¿A dónde vas, puta?”, y me puso en cuatro. Bajó mi falda y me nalgueó tan fuerte que me sacó de sí.
Hizo a un lado mi tanga y metió su cara entre mis nalgas, y volví a perderme al sentir lo bien que se siente que coman mi culo.

Y ahí decidí solo dejarme llevar. Me retiré la blusa y quedé en bra, medias y tanga.
Él se incorporó y sacó una botellita de lubricante, se colocó el condón y empezó a meterme poco a poco. Sentía placer, miedo y dolor, pero a pesar de eso lo disfrutaba.
Cada vez entraba más y más, y él era gentil. Entraba y salía y me empujaba un poco más hasta que por fin entró toda, y él se detuvo estando adentro completamente para que me acostumbrara. Luego empezó a moverse cada vez más rápido.
Después de unos 10 minutos cogiéndome en cuatro, la sacó y dijo: “Mira nomás qué abierta te dejé, putita”.

Sacó el lubricante y empezó a ponerme dentro del culo y me dijo: “Ciérralo, zorrita, ¿o ya no puedes?”. Yo apreté mi culito.
“Ven, súbete, que quiero sentir qué tal cabalgas”.
Yo me puse encima de él y me la acomodé, y cuando la iba a meter sentí cómo escurría un poco del lubricante en mis manos. La metí y empecé a brincar en mi tío, jeje, y lo disfrutaba.
Él con una mano me acariciaba mi clítoris de sissy, y me gustaba. Solo me decía: “Qué bien te mueves”, mientras tomaba mis caderas y las subía y bajaba para ayudarme a ir más rápido.
Jamás había pasado por mi mente estar cogiendo con mi tío de esa manera y que lo estuviéramos disfrutando ambos.
Me sacó de mis pensamientos cuando me dijo: “A ver, puta, voltea, quiero ver cómo entra en tu cola mientras me montas”.
Yo lo hice y trataba de moverme lo más puta que podía. Apretaba mi culo con la verga de mi tío adentro y sentía satisfacción cuando me decía: “Qué rico, putita, así aprieta”.
De pronto se levantó y aventó mi cuerpo hacia adelante para ponerme en cuatro y empezó a bombearme más rápido. Me jaló, me puso frente a su verga y, con una maestría inigualable, se quitó el condón con una mano mientras que con la otra me tomó detrás de la cabeza para empujarme hacia su verga e intentó metérmela lo más posible a la boca.
Sentí cómo la puntita tocaba ligeramente mi garganta y los chorros de semen que entraban en mi garganta. Cuando la sacó, saboreé el semen restante que salía y limpié su verga.
Me dijo: “Qué bien lo hiciste, putita. Déjame devolverte el favor”. Me puso boca arriba y empezó a comerse mi colita y masajear mi clítoris de sissy.
De repente se lo metió a la boca y no lo podía creer, lo bien que lo hacía. Me metía sus dos dedos en mi culo y con su boca se comía mi clítoris y mis bolas.
Y me vine. Sentí cómo sacaba y disparaba mi semen en su boca. Él lo detuvo todo en su boca, me acercó a él, me tomó de la mandíbula y me dio todo mi semen en la boca.
No mamen, lo sucio y excitante que fue, no lo podía creer. Me besó y continuó, y me dijo: “Espero se vuelva a repetir”.
Revisé el reloj y había pasado hora y media por lo menos. Me alisté para ir a mi casa y me dijo: “Espero vernos pronto”.
Cuando salí y llegué a casa no podía creer todo lo que pasó, y más con quién pasó. Me bañé y me dormí.
Ya como a las 11 me desperté y no podía ni mover mis piernas del dolor. Me ardían las nalgas de las palmadas que me había puesto.
Como pude me estiré, fui al baño a ver que me había retirado el maquillaje y fui a la cocina.
En un rato vi que llegó mi tío en su carro con mi tía, su esposa, y su niño. Él me vio y como si nada, solo me saludó. Le pidió el cuarto a mi mamá para dormir porque dijo que tuvo guardia toda la noche y se fue a dormir.
No sé si supo que fui yo; yo sí sé que era él, pero me ha tratado como siempre. O sabe disimular muy bien o en serio ni sospechó.
La verdad, cuando lo veo siento que el culo me palpita y mi clítoris me gotea… a ver qué pasa en estos días.
Quiero contarles esta historia que me sucedió hace poco. No quiero dejarla para después. Quería contarles desde mis inicios, pero esto está tan wow que no quiero perder detalles de lo sucedido.
Hace un tiempo regresé a la ciudad de donde soy, ya que yo estudio fuera. No obstante, donde estudio, por las noches me visto bien puta y busco buenas vergas que me quiten el estrés.
Así que ese día que salí de vacaciones fui a mi casa y llevé ropita escondida de buena putizorra para pasar el rato en las noches y vestirme, algo que no había hecho ahí en casa de mis padres.
Cuando llegué me recibió mi familia y me preguntaron cómo estoy y lo habitual: una comida y así. Para no hacer largo esto, cayó la noche, todos se fueron, me bañé, fui a mi cuarto y decidí abrir la app de Grindr para ver qué buenos papitos estaban en la zona, con el miedo de que me saliera alguien cerca, pero para mi sorpresa no.
Me llegaban mensajes y todo bien, los veía y veía los packs de algunos que me gustaron sinceramente, pero no seguían la conversación.
Entre todos los chats salió uno que se llamaba “dominadordeputs”. Vaya nombre, dije yo mientras reía. Era un hombre corpulento, jaja, tenía una foto borrosa de su pene que sí se veía grueso y poco largo, pero venoso, como me gusta; él en ropa de gym y en otra con uniforme de policía.
—Me dijo: “Hola, linda, buenas noches, ¿qué buscas? Por cierto, qué buenas fotitos”.
(Aclaro que en mis fotos de perfil yo estoy muy arreglada y bien maquillada, toda una niña; prácticamente soy otra).
—Yo le respondí: “Aquí solo viendo, jaja, ¿y tú qué buscas?”
La plática se dio. Me dijo que buscaba una putita para darle leche y meterle la verga. Yo le seguí el juego.
Me mandó fotitos de su miembro y uff, qué rico lo tenía. Le mandé de mi culo y más, y se excitaba.
Así pasó hasta que me propuso vernos y accedí. Me dijo que era policía, que podía desocuparse en la madrugada porque salía a esa hora, que si me caía en su casa. Le dije que estaba en casa de mis padres y me dijo: “Bueno, ¿un hotel, jalas?”.
Yo accedí y esa noche me fui a lavar por dentro y salí de casa sin hacer ruido. Tomé una lencería negra; en el camino me maquillé, me puse una peluca castaña y salí.
Llevé una blusa verde y debajo un bra negro de encaje, unas medias igual negras con liguero, y una tanga tipo encaje negra y una falda crema que combinaba.
Me dijo que ya estaba en el hotel y que iba a entrar, se bañaría y cambiaría el uniforme. Le dije: “Me gustaría que me cogieras con él puesto”. Me dijo que no podía por el reglamento y le dije: “Nadie nos verá”, y me dijo: “Está bien, te espero, putita”.
Ya en el lugar me mandó mensaje que estaba en tal habitación y subí. Con mis tacones resonaban las escaleras y cuando llegué estaba él con el uniforme aún puesto y su máscara.
Le dije: “Hola, papi, ¿listo para hacerme tuya?”
Me acerqué y vi que no tenía el pantalón, y me dice: “Acércate, mami, y come”.
(Cuando lo escuché, créanme que esa voz la sentí conocida, pero por la excitación no podía distinguir o pensar claramente).
Me agaché y empecé a darle un buen oral. Subía y bajaba lentamente con mi lengua. Lo masturbaba mientras tenía sus huevos en la boca. Me gusta ir detrás de sus bolas y lamer el periné, y eso lo volvía loco.
Subí y empecé a metérmela en mi boca. Quería hacerle garganta profunda, pero por lo gruesa que tenía su verga no pude. A él le encantaba, y en ese momento se quitó su casco.
Vaya sorpresa mía: cuando se lo retiró y lo vi, era mi tío, señoras y señores. Yo estaba con la verga de mi tío en la boca. El que me cuidó y cargó de pequeño, yo le estaba haciendo un oral.
Me detuve y me dijo: “¿Qué pasó, putita, por qué te detienes?”, y me subió. “¿Pasa algo?”
Cuando me acerqué a él, mi instinto fue besarlo porque tenía miedo de que me reconociera. Yo dije: “Tengo que controlarme y buscar cómo irme”.
En eso, mientras me besaba, empezó a masajear mi pene y mis testículos por encima de la tanga, y se sintió tan bien, y con la otra mano masajeaba la entrada de mi culo.
Me perdí unos segundos y reaccioné. Me separé y me dijo: “¿A dónde vas, puta?”, y me puso en cuatro. Bajó mi falda y me nalgueó tan fuerte que me sacó de sí.
Hizo a un lado mi tanga y metió su cara entre mis nalgas, y volví a perderme al sentir lo bien que se siente que coman mi culo.

Y ahí decidí solo dejarme llevar. Me retiré la blusa y quedé en bra, medias y tanga.
Él se incorporó y sacó una botellita de lubricante, se colocó el condón y empezó a meterme poco a poco. Sentía placer, miedo y dolor, pero a pesar de eso lo disfrutaba.
Cada vez entraba más y más, y él era gentil. Entraba y salía y me empujaba un poco más hasta que por fin entró toda, y él se detuvo estando adentro completamente para que me acostumbrara. Luego empezó a moverse cada vez más rápido.
Después de unos 10 minutos cogiéndome en cuatro, la sacó y dijo: “Mira nomás qué abierta te dejé, putita”.

Sacó el lubricante y empezó a ponerme dentro del culo y me dijo: “Ciérralo, zorrita, ¿o ya no puedes?”. Yo apreté mi culito.
“Ven, súbete, que quiero sentir qué tal cabalgas”.
Yo me puse encima de él y me la acomodé, y cuando la iba a meter sentí cómo escurría un poco del lubricante en mis manos. La metí y empecé a brincar en mi tío, jeje, y lo disfrutaba.
Él con una mano me acariciaba mi clítoris de sissy, y me gustaba. Solo me decía: “Qué bien te mueves”, mientras tomaba mis caderas y las subía y bajaba para ayudarme a ir más rápido.
Jamás había pasado por mi mente estar cogiendo con mi tío de esa manera y que lo estuviéramos disfrutando ambos.
Me sacó de mis pensamientos cuando me dijo: “A ver, puta, voltea, quiero ver cómo entra en tu cola mientras me montas”.
Yo lo hice y trataba de moverme lo más puta que podía. Apretaba mi culo con la verga de mi tío adentro y sentía satisfacción cuando me decía: “Qué rico, putita, así aprieta”.
De pronto se levantó y aventó mi cuerpo hacia adelante para ponerme en cuatro y empezó a bombearme más rápido. Me jaló, me puso frente a su verga y, con una maestría inigualable, se quitó el condón con una mano mientras que con la otra me tomó detrás de la cabeza para empujarme hacia su verga e intentó metérmela lo más posible a la boca.
Sentí cómo la puntita tocaba ligeramente mi garganta y los chorros de semen que entraban en mi garganta. Cuando la sacó, saboreé el semen restante que salía y limpié su verga.
Me dijo: “Qué bien lo hiciste, putita. Déjame devolverte el favor”. Me puso boca arriba y empezó a comerse mi colita y masajear mi clítoris de sissy.
De repente se lo metió a la boca y no lo podía creer, lo bien que lo hacía. Me metía sus dos dedos en mi culo y con su boca se comía mi clítoris y mis bolas.
Y me vine. Sentí cómo sacaba y disparaba mi semen en su boca. Él lo detuvo todo en su boca, me acercó a él, me tomó de la mandíbula y me dio todo mi semen en la boca.
No mamen, lo sucio y excitante que fue, no lo podía creer. Me besó y continuó, y me dijo: “Espero se vuelva a repetir”.
Revisé el reloj y había pasado hora y media por lo menos. Me alisté para ir a mi casa y me dijo: “Espero vernos pronto”.
Cuando salí y llegué a casa no podía creer todo lo que pasó, y más con quién pasó. Me bañé y me dormí.
Ya como a las 11 me desperté y no podía ni mover mis piernas del dolor. Me ardían las nalgas de las palmadas que me había puesto.
Como pude me estiré, fui al baño a ver que me había retirado el maquillaje y fui a la cocina.
En un rato vi que llegó mi tío en su carro con mi tía, su esposa, y su niño. Él me vio y como si nada, solo me saludó. Le pidió el cuarto a mi mamá para dormir porque dijo que tuvo guardia toda la noche y se fue a dormir.
No sé si supo que fui yo; yo sí sé que era él, pero me ha tratado como siempre. O sabe disimular muy bien o en serio ni sospechó.
La verdad, cuando lo veo siento que el culo me palpita y mi clítoris me gotea… a ver qué pasa en estos días.
1 comentarios - El día que me cogi a mi tío (sissy gif)