Era la tercera noche, la imagen de mi prima luciendo ese hermoso bikini negro aún seguía fresca en mi mente. Finalmente permití que mis pensamientos morbosos sobre pasaran la moral en los últimos 5 años.


Probablemente estén pensando una de dos cosas: que soy un pervertido o que no hay ningún problema con que un chico como yo, haya tocado "sin querer" las tetas de su prima. Créanme, cuando les digo que hay diversas cosas maravillosas en el universo pero ninguna tan magnífica como las tetas de mi prima Lorena, es porque es cierto.


Quieren saber más de mi prima Lorena? Bueno, lo pondré así: Acaba de celebrar su cumpleaños número 18 y uno de sus regalos fue un bikini negro muy provocativo. Y es que cuando se tiene un cuerpo aniquilador como el suyo, definitivamente con solo mirarla te mueres. Mi prima Lore es chaparrita pero tiene unas curvas maravillosas. Sus piernas aunque son pequeñas, son firmes, muy atléticas y vienen acompañadas de un bronceado estupendo. Sus maravillosas piernas estaban conectadas a unas caderas que rogaban ser sujetadas y jamás soltadas. Junto a la hermosura de sus caderas, el precioso y bien formado culo de Lorena era capaz de detener el tráfico. Pero lo mejor de todo son sus tetas. Cada que las veo me hacen recordar el cielo. Las tetas de Lore eran una maravilla de la naturaleza que se había portado muy bien con ella al entregarle un par de montañas enormes y suculentas. A sus 18 años sus tetas eran firmes y bien paradas desafiando con valentía y éxito a la gravedad. Eran el significado de perfección, te hacían querer llorar como un bebe para luego poder chupar sus tetas hasta el cansancio.


Pero lo malo es que todo lo que un primo puede hacer ante tal situación es dedicarte a mirar y masturbarte pensando en ella. Si, la miraba, la acechaba y fantaseaba con ella. Masturbaba mi pene por horas pensando en ella hasta que no le quedara más leche. Solo así podía tolerar estar en el mismo cuarto que ella sin hacerle nada.


Pero en la fiesta de su cumpleaños, cuando ella se puso el bikini negro todo cambio. Estábamos en la sala toda la familia: mi tía, mi tío, mi primo Juan que por cierto era hermano suyo y tenía 21, mis padres y yo. Mi nombre es Jorge por cierto y soy más grande que mi prima por 2 meses. En fin, todos estábamos charlando con cierta normalidad hasta que por las escaleras de espiral bajo Lorena luciendo hermosa y provocativa como siempre.


Tras unirse a nosotros en el sillón, empezó a abrir sus regalos. Le regalaron de todo: MP3’s, CD, DVD’s, joyería y montones de ropa. Pero fue el último regalo el bueno, regalo que por cierto se lo obsequiaba su padre: un bikini negro.


Parecía que lo hacía a apropósito dejando el mejor regalo hasta el final.


-Wow de quien es este?-Preguntó de inmediato mi prima.


Después procedió a leer una nota que hasta ese momento nadie de nosotros había reconocido.


-Es encantador. Gracias papi. – exclamó en un tono de niña mimada.-No puedo esperar a probármelo.


Pude ver la cara de su hermano, de mis padres y de los suyos. Algunos parecían estar bastante fascinados, sobre todo su padre que reflejaba felicidad en sus ojos al ver que a su hija le había encantado el regalo. Lo que más me sorprendió fue que al ver a mi prima ella estaba mirando directamente hacia mí. Por poco y me ahogo con mi propia saliva. Me hizo un guiño y de inmediato corrió a su cuarto. Después de un silencio misterioso en la familia, comenzamos a hablar de nuevo como si nada. Yo me entretuve con el MP3 de mi prima, su hermano estaba platicando con mi papá y mi mamá (cosa rara en el) y mi tía miraba atentamente a la plática de estos sin decir nada mientras mi tío se servía un trago. Al parecer, todos los que estábamos presentes sabíamos lo que estaba por suceder. Poco tiempo después ahí venía...


Mi tía que es una religiosa muy apegada a la iglesia por poco y se ahogaba. Mi tío tomando el trago lo bebió de un solo golpe sin dejar de mirar la hermosa figura de su hija que lentamente se aproximaba. Mi madre bajo la mirada sin dejar de esbozar una falsa sonrisa en su rostro mientras mi padre de reojo miraba a mi prima. Por otra parte, mi primo Juan y yo descaradamente la comíamos con la mirada.


Hasta que al fin la tuvimos de frente. Mi prima Lorena envuelta en un delicioso bikini que dejaba poco a la imaginación. Sabía que esta imagen acrecentaría mi actividad masturbatoria por la noche. Mi pene ya estaba sólido con solo mirar tremenda figura.


Después de andar brincando un rato por todas partes enseñando su regalo, mi prima Lorena hizo caso a las peticiones de su madre y se fue a cambiar a su cuarto. "Ponte algo normal" le dijo su madre que solo le faltaba rezar. Así lo hizo mi prima y el resto la reunión fue irrelevante. Los dos días siguientes, mis viajes al baño eran frecuentes tratando de calmar un poco a mi pene que se mostraba inquieto y caliente. No fue si no hasta la tercera noche cuando un relámpago producto de la enorme tormenta de verano me hizo despertar del sueño que estaba viviendo. En ese momento comprendí que tenía, debía y necesitaba encontrar la forma de ver aunque sea un poco de las tetas de mi prima. La oportunidad se presentó cuando me quede a dormir en casa de mis tíos.


Recuerdo que durante los viajes familiares pasados, solía escuchar que mi prima tenía problemas durante el sueño, decían que cuando se dormía no había poder humano que la despertase pero lo peor era que era sonámbula. Una vez, hace un año para ser más exacto, vi a mi prima caminando dormida. Esa noche tuve que levantarme temprano para ir al baño, estando en el baño mientras orinaba, no tuve la precaución de cerrar la puerta y mi prima entro diciendo en voz baja que necesitaba cepillarse los dientes. Hasta la orina se detuvo cuando mi pene reaccionó al ver que mi prima caminaba en una ligera bata de dormir transparente que dejaba ver su brassier y sus pantys. Pero aún en mi sorpresa no pude hacer otra cosa más que ayudarla a regresar tranquilamente a su cama. Tenía la erección del siglo cuando la metí en la cama pero no me atreví a nada.


Pero ahora todo era distinto, ahora estaba más que dispuesto a hacer algo. Por razones de trabajo mis padres salieron fuera de la ciudad, la verdad era que querían pasar un rato los dos juntos y me dijeron que porque no me quedaba ese fin de semana con mi primo Juan. En la tercera noche de mi estancia con mi primo, estando en la cama matrimonial de mi primo, espere despierto hasta que se durmiera. Cuando note que estaba ya dormido comencé a salirme de las sábanas con mucho cuidado pues no quería despertarlo, aunque de hacerlo la razón por la que me encontraría despierto sería para ir al baño. Nada que ver con la verdadera razón la cual era ir de fisgón al cuarto de su hermana.


Juan permaneció dormido mientras yo salí del cuarto con solo mi bóxer. Había muy poco distancia del cuarto de Juan al de su hermana por lo que pronto llegue a su puerta. Que demonios estaba haciendo? Me di cuenta que en mi mente ya varias veces había fantaseado con escenarios similares y de pronto el acto se había vuelto automático y real. Estaba determinado, determinado a ver en vivo y en persona las tetas de mi prima desnudas por primera vez.


Con infinito cuidado gire la perilla de la puerta. Lentamente empuje luchando contra mi desesperación. Después de lo que me pareció 20 minutos pero en realidad habían sido segundos, me encontré pisando el cuarto de mi prima tras dejar la puerta emparejada ya que cerrarla hubiera dado como resultado el ruido clásico de las puertas. Camine hacia la puerta y ahí estaba. Durmiendo en paz, inocentemente y bien pero bien buena. Pude percatarme rápidamente de su exquisita forma bajo las sábanas. Dormía de espaldas, su enorme pecho se movía de arriba hacia abajo marcando el ritmo de su respiración. Sentí una extraña sensación en mi pene, era como estar sobre excitado. Me di cuenta de que mi pene se había salido del bóxer y ahora al aire libre, apuntaba como una lanza hacia mi prima.


Me acerque lentamente a ella, como si de acercarse a un tesoro se tratase. Cuando llegue al filo de su cama, me arrodille de manera que mis hombros quedaban a la altura de su colchón. Aquí es cuando me dio un poco de miedo. Con las manos temblorosas, comencé a quitar la sábana de su pecho lentamente. Mi prima nunca hizo un movimiento extraño mientras retiraba la sábana hasta su cintura. Hasta este punto me encontré con un obstáculo más, su playera. Tenía puesta una playera pequeña sin mangas, no había brassier debajo al parecer pero se trataba de realizar una maniobra sumamente asombrosa para poder sacar la playera por encima de esas tetas tan grandes.


Si el material de su playera se había pegado al cuerpo durante la noche seguramente cuando intentara sacarle la playera se despertaría. O no? Recordé lo que solía decir mi tía sobre el sueño pesado de mi prima. Solo había una forma de sacarle la playera y eso implicaría tomar el riesgo de ver si lo que decían de sus sueños profundos era verdad. Tome aire y armándome de valor, comencé a levantar su playera empezando desde su estómago, con el miedo en el cuello y una gran maniobra ya llevaba descubierto el ombligo. Cada vez podía ver más de su suave y bella piel conforme iba levantando su playera. De pronto... un ruido del pasillo hizo que todo mi cuerpo se estremeciera.


El ruido había sido ligero pero dada la situación que vivía en ese momento resonó en mi oído como si hubiera sido enorme. De inmediato solté la playera de Lorena y desesperado escuche. Otra vez el ruido, parecía una ventana azotándose. Efectivamente, debía ser el viento azotando la ventana del pasillo que siempre estaba abierta. No, no erala ventana pues otra vez se escucho el mismo ruido pero esta vez más intenso. Alguien estaba moviéndose en otra parte de la casa. "Mierda" debe ser en el pasillo pensé.


El pasillo era muy pequeño, era un camino corto de la sala a los cuartos de Lorena, Juan, sus padres y el baño. Tenía 4 segundos o menos para decidir si permanecía estático o buscaba donde esconderme. Por alguna razón opte por la escondite clásica y me metí debajo de la cama de Lorena. Porque hice esto? Si alguien estaba afuera seguramente iría al baño. Quien podría venir al cuarto de mi prima a esta hora? Nadia más que su primo Jorge, el perverso.


Me di cuenta que estando debajo de la cama de mi prima estaba tan seguro como estándolo a un lado de ella y comencé a salirme de la cama hasta que de pronto, la puerta de su habitación se empezó a abrir y de inmediato volví a meterme debajo.


Que demonios?-pensé


Desde mi escondite pude ver los pies del intruso. Definitivamente eran pies de hombre, por simple deducción sabía que se trataba de mi primo Juan que al no verme en la cama me había salido a buscar. Pero que demonios hacía en la habitación de su hermana? Acaso se daba cuenta de mis perversiones? Seguramente me buscaba para romperme la cara. Aunque si de eso se trataba lo estaba haciendo de una manera muy extraña ya que caminaba muy lento y parecía tener mucho cuidado en cada paso que daba. Justo como yo lo había hecho al entrar. Se movió por el cuarto y de pronto me encontré con los pies enfrente de mí. El sujeto estaba exactamente donde yo había estado hace unos minutos. Estaba paralizado y terriblemente aterrado. De pronto el silencio de la noche se rompió con el susurro de Juan.


-Lore...


Levantó un poco su pie, subiendo su rodilla a la cama. La cama crujió y volvió a oírse su voz.


-Lore... soy yo bebe.


Bebe? Desde cuando un hermano le dice así a su hermana? Antes de que pudiera contemplar eso, la siguiente acción me impacto mucho más. Levantó su otro pie y comenzó a subirse a la cama. Metiéndose en la cama con su hermana. El muy desgraciado se estaba metiendo en la cama de su hermana! En la cama de mi prima a la cual estuve a punto de tocarle las tetas. Esto no podía estar pasando. Pero así eran las cosas, lo siguiente fue la voz de Lore:


-Hmm, hola mi amor como estas? Hmm puedo ver que estas durito y grandecito...


No podía creerlo. Ahí estaba yo hace unos segundos tratando de agarrar valor para verle las tetas a mi prima y su hermano ahora estaba a punto de cogérsela. Estaba a punto de cogérsela conmigo debajo de la cama. Estaba a punto de escuchar todo. Y ciertamente pronto comencé a escuchar los sonidos de los besos, las caricias y las sábanas siendo empujadas al suelo. Instintivamente me toque el pene. Estaba sin habla presenciando lo que era hasta el momento lo más sonidos más eróticos de mi vida.


-Te extrañe mucho amor. –Lorena decía- Me he sentido solita sin ti mi vida.


-lo se, con Jorge aquí es difícil.


Estaba siendo testigo de un acto de incesto. Porque demonios Juan había escogido esta noche para llevar acabo lo que parecía ser una rutina sexual con su hermana. Tal vez Juan estaba tan caliente que ni si quiera noto mi ausencia o tal vez se dejo llevar por las almohadas que había colocado estratégicamente debajo de la cobija aún cuando ese era un truco malo y viejo.


-Aún así me tienes muy olvidadita. Tendrás que hacerme venir más veces esta vez para que te perdone.- Lorena le decía- Crees poder aguantar toda la noche conmigo mi amor? Hay que recuperar el tiempo perdido.


-Eso es lo que más quiero mi vida. Pero es que aún estas tan rica y apretadita. Tu sabes, han sido pocos días...


-Te has masturbado desde la última vez que hicimos el amor verdad? Pobrecito... al parecer no mi cielo. No se porque siento que te vendrás muy pronto esta vez bebe.


-Si, digamos que estoy un poco sobrecargado.

La pura conversación hizo que me excitara al máximo dándole apretones a mi pene que estaba tieso.


-Solo que hay un pequeño problema sabes?- Le dijo Juan suavemente.


-Basta de hablar amor. Podrás hablar de nuevo una vez que tengas tu pene adentro de mí.


Por los siguientes segundos escuche como se movían por todas partes de la cama. Lorena pronto comenzó a emitir ligeros gemidos y los pies de Juan colgaban de la cama. Al parecer su hermano le estaba comiendo la concha. Aún así, Juan al parecer no era lo suficientemente bueno como para hacerla llegar al clímax. Para esas alturas yo ya estaba sumamente caliente, no quería conformarme con oír, también quería ver, aunque fuera un poco. Me torturaba tener que estarme imaginando como le comía la concha su hermano a mi prima sabiendo que podía ver.


-Así esta bien bebe... hmm ven súbete amor... –Su tono de voz cambió y mi primer pensamiento fue que se había cansado de la lengua de su hermano. Si no se había cansado tal vez si decepcionado. –Ven mi amor métemela.


Un poco de movimiento en la cama y:


-Espera hay algo que quiero decirte antes linda...


-Que sucede amor... por favor apúrate... necesito tu pene adentro bebe...


-Se me acabaron los condones...


-no Juan así no...


-Prometo ser cuidadoso anda...


-No Juan sabes que así no...


De pronto la cama se movió como si el peso de alguien se hubiera bajado. Al parecer Lorena lo había empujado. Seguramente Juan estaba listo para enchufar a su hermana pero bien dicen que sin globos no hay fiesta.


-No puedo creer que esperaste hasta ahora para decirme...- Le decía molesta.- estoy desesperada por tu pene y mira con lo que sales. No puedo creerlo.


Estaba a punto de cogerse a su hermano pero aún así seguías las reglas del sexo seguro? Podía imaginarme la frustración que Juan tenía en esos momentos.


-Por favor amor... seré cuidadoso. Prometo salirme antes de venirme.


-Ya sabes como son las cosas Juan. No tengo tratamiento anticonceptivo y lo sabes. No hay forma de que te deje tener relaciones conmigo sin condón. Además deja de decirme amor, por lo visto eres un tonto y en eso tampoco sueles ser precavido. La otra vez enfrente de mi madre me llamaste así. Gracias a dios que no se dio cuenta...


-Lo siento mucho...


Hubo un enorme silencio en la habitación durante varios segundos. Hasta yo me sentí mal con la ofensa que le había hecho Lorena a su hermano. Al parecer ella también se dio cuenta y recapacitó.


-por dios bebe estoy tan caliente... perdóname no quise decirte tonto...ven, súbete a la cama, quiero comerme esa rica y enorme polla que tienes.


Impresionante. Recibir una mamada de mi prima debía ser la mejor consolación. Hubo más movimientos en la cama y al instante escuché el sonido que hacía mi prima con su boca al estar chupando el pene de mi primo. Podía imaginarme a Juan de rodillas sobre la cama y a su hermana chupando su pito como toda una cualquiera. Que maldita suerte tiene el desgraciado! Momentos más tardes Lorena dijo:


-No, espera, no te vengas aún... prometes tener cuidado y sacarla a tiempo?


-Si bebe lo prometo...


-En serio Juan? Tienes que hacerlo bien... tienes que sacarla cuando sientas que te vienes no cuando te empieces a venir entiendes?


-Ya se amor... lo prometo.


Era demasiado para mí. Tenía que ver aunque sea un poco. Me conformaba con verle una pierna a mi prima tan si quiera.


-La última vez no lo hiciste bien Juan... sentí como me llenaste por dentro y créeme que fueron las semanas más angustiantes de mi vida. Ni si quiera una gota dentro de mí entendiste?


Para estos momentos yo comenzaba lentamente a salir de debajo de la cama. Sentí que me venía al mismo tiempo que mi primo con tan solo oír las hermosas palabras de putita de mi prima. Esto era insano. Juan debía estar consciente de la enorme responsabilidad que tenía.


-Así amor... déjame guiarlo con mi mano... – le decía Lorena en voz baja


Como pude asome mi cabeza logrando ver ligeramente. Mis piernas estaban debajo de la cama aún y recargaba mi cuerpo sobre mi codo mientras me intentaba asomar lo menos posible. Lo poco que pude ver fue como ella estaba de espaldas con las piernas abiertas y su hermano dispuesto a penetrarla con el clásico estilo de misionero. Ambos tenían sus caras fuera de la vista por lo que sabía que no podían verme. Estaba tentando a asomarme un poco más para intentar ver las tetas de mi prima pero definitivamente no era una buena idea ya que podía ser descubierto. De pronto mi prima emitió un pequeño:


-Ooohhh, oh si... así, despacio hermanito lindo... haz que tu hermanita se derrita con ese rico pedazo de pene que tienes... hmm


Hubo un silencio corto y pronto Juan comenzó a gemir con fuerza. Luego Lorena de nuevo hablo:


-Amor... por favor espera... aún no mi vida... acabas de meterla... no, no, no!! Sácala! Sácala!




El siguiente sonido fue el de Juan sacudiendo su pene en el estómago de Lorena. Estaba a punto de venirme cuando algo me salpicó en la cara. De inmediato me tire al piso dándome cuenta de que al hacerlo provoque un ruido. Afortunadamente Juan seguía concentrado en sacudir su pene con fuerza. Guarde mi pene sin haberme venido con una mezcla de asco y erotismo. El semen de Juan me había alcanzado a golpear. Me limpie el apestoso semen del cachete antes de que resbalara hasta mi boca. Limpie mi mano en el piso y finalmente Juan volvió a hablar:


-Lo siento bella. No pude aguantar más...


Hubo un silencio hasta que ella dijo:


-Si esta bien... al menos te saliste a tiempo. Mira todo el semen que derramaste, con todo esto seguramente me hubieras inundado. Mira mi brazo, esta lleno de semen. También las sábanas por dios bebe has llenado toda mi cama de semen.


-Te dije que estaba sobrecargado...


Los dos comenzaron a reír hasta que Juan dijo:


-Creo que salpique un poco en el piso. Deja lo limpio.


-Mas te vale que lo hagas, si mamá lo ve se muere.


Antes de ello se acostaron en la cama por varios minutos. Hasta que ella le dijo:


-Será mejor que regreses a tu cuarto. Yo me quedo a limpiar y ya después me duermo. Aunque sinceramente no se como voy a conciliar el sueño después de cómo me has dejado...


-Lo siento mucho Lore... – lo dijo con un poco de sueño y no lo culpo. Cuando uno se viene así de intenso es difícil mantenerse despierto.


Yo estaba harto de estar debajo de la cama de Lorena. Más ahora que sabía que ya nada iba a pasar.


-Más te vale que mañana vayas a la farmacia y compres un paquete grande. Ya no quiero quedarme así de nuevo.


La cama crujió al momento en que Juan se levantó.


-Como usted diga ma’am.


Sostuve mi aliento emitiendo un silencio total. Tuve un enorme susto al ver como Juan se ponía de rodillas a lado de la cama buscando la mancha de semen. Pude ver como su pene colgaba flácido de su entrepierna.


-ya Juan olvídalo...


-No lo encuentro... estoy seguro de que manche el piso...


Por su puesto que no lo encontrarás, me manchaste la cara imbécil, pensé en esos momentos.


-Olvídalo bebe. Yo mañana lo limpio. Ahora tienes que volver a tu habitación amor.

Momentos después escuche a los dos moverse por todo el cuarto, seguramente Juan se estaba vistiendo y mi prima limpiando. Se pararon muy cerca el uno del otro y pude escuchar ligeros besitos:


-Quieres que regrese más tarde linda? Estoy seguro que esta vez aguantaré más...


-Creo que ya es suficiente por hoy hermanito. Debes estar cansado así que ve y descansa... seguramente no despiertas hasta mañana.


-ya veremos si no puedo despertarme...


Después de varios besos más se fue de la habitación.


Ahora yo estaba atrapado. Tanto Juan como Lorena estaban despiertos. Estuve esperando y esperando hasta que me dormí. Me desperté exaltado, cuanto tiempo había dormido? Me había quitado el reloj así que lo único que me quedaba era suponer la hora. No debían ser más de 15 o 20 minutos. Aún era demasiado arriesgado para volver al cuarto. Trate de escuchar algún ruido y me concentré en la respiración de Lorena, se escuchaba pesada y cansada. Una vez que ella se dormía el sueño era profundo. Al parecer era hora de volver al cuarto. Con miedo me comencé a salir de debajo de la cama. Mis bóxer estaban a la altura de las rodillas. Mientras me ponía de pie mi bóxer cada vez se bajaban más, miré a Lorena y finalmente vi lo que más anhelaba, las tetas desnudas de mi prima Lorena que al parecer había caído tan cansado que ni siquiera se había vestido de nuevo. La sábana estaba en el suelo y su cuerpo desnuda se mostraba a plenitud iluminado ligeramente por la luz de la noche.


No podía ni si quiera pasar saliva de la emoción. Mi mente estaba en blanco y deseaba verla más de cerca. Quería olerla y probarla. Camine hasta que mis rodillas toparon con la orilla de la cama. Mire hacia abajo y directamente en línea se encontraba mi pene duro y la mano de Lorena. Casi sentía que me tocaba las bolas su linda mano... sería algo hermoso. Pero sería muy riesgoso así que decidí echar un último vistazo a su conchita de cerca antes de irme. Acerque con cuidado mi cara a su entrepierna mirando maravillado lo que para mí era el centro del universo. Aquí es cuando el tiempo pareció detenerse. No podría verla de nuevo a la cara, pero por ahora lo único que me importaba era su hermosa conchita. Haciéndome un poco hacia delante mi pene toco con la palma de su mano. Casi me retiro aterrado pero en ese momento algo extraordinario acababa de suceder.


La mano de Lore me había agarrado el pene. Es difícil describir lo que sentí en el corazón en esos momentos. Pero ahí estaba con mi cara muy cerca de su conchita y su mano masturbando mi pene lentamente.


-Sabía que volverías bebito...- me decía aún entre sueños.


En instante entendí la situación, al parecer Lorena en uno de sus sueños pensaba que su hermano había vuelto. Al parecer me confundía con su hermano quien tenía el derecho de follarla. Hice lo único que podía hacer. Me fui sobre ella.


De un salto llegue a su cama y metí mi cara entre sus piernas lamiendo su concha desesperado buscando su clítoris con mi lengua. Sabía que no era el mejor dando sexo oral a las chicas pero por lo que había hecho su hermano antes, tenía la confianza de que no sería peor. La pregunta era, Lorena seguiría pensando inconscientemente que era su hermano o despertaría dando gritos de terror.


Yo por lo mientras comía desesperado la concha de mi primita como todo un animal. Mientras lo hacía pensaba en todo, en lo que dirían mis padres, mis tíos y Juan pero sobre todo pensaba en ella. En segundos comencé a escuchar gemidos que ya me eran familiares y que provenían de la garganta de mi prima. Su cuerpo comenzó a temblar ligeramente mientras mi lengua ya devoraba su conchita. De pronto con su mano me tomo del pelo fuertemente y su cuerpo comenzó a convulsionarse. Mi boca recibió su néctar calientito como recompensa al momento en que me trataba de asimilar que mi prima se estaba viniendo en mi boca.


-Ahhh diossss siiii hmm- gritaba Lorena. –Hmm bebito hermoso sabía que lo lograrías... hmm ven amor sube aquí conmigo... bésame, quiero sentir mi sabor en la boca de mi hermano...


Sin esperar más me jalo del pelo y me hizo hasta ella. Comenzamos besándonos lentamente, bese y probé cada centímetro de su piel hasta llegar a sus deliciosos senos. Las tetas de Lorena, objeto de mi deseo. Ahora las tenía todas para mí. Encontré con mi boca su pezón y fue su perdición ya que después de haberlo encontrado difícilmente lo solté. Mientras devoraba sus exquisitos senos, deje que mi cuerpo se relajara y se presionara contra ella, mis caderas estratégicamente se metieron entre las suyas haciendo que mi pene presionara contra su rica y lubricada concha.


-Oh bebe! Estas listo de nuevo amor... Prométeme que esta vez tardarás más, necesito que mi hermano mayor me ame como el sabe hacerlo.


Moví mi cabeza afirmativamente sin mirarla a los ojos. Sentí sus manos recorrer toda mi espalda.


-Métemela bebe hmm


Un ligero empujón, luego un fuerte y largo empujón y estuve al fin dentro de ella. Estaba dentro de mi prima, llenándola con mi pene, follándomela.


-Asíii bebe!! Hmm Siento tu pene rico... hmm


Sabía lo que pasaría si me venía dentro así que trate de calmarme para no venirme mientras mi pene se acostumbraba a su conchita.


-Bebe te siento tan grande... hmm siento tu pene hasta las entrañas amor... que ricos huevos siento en mis nalguitas...


Bese sus senos y comencé a embestir al mismo tiempo con mi pene causando una reacción explosiva en ella.


-Ohh por dios hmm sii asíii siii


No había duda, su respiración agitada, el movimiento de sus caderas y sus enormes gemidos me indicaban que se estaba viniendo de nuevo. Me sentía triunfante haciendo que mi prima se viniera varias veces con mi pito.


-Recuerda bebe ohhh... sácala antes de venirte amor... hmm


En su conchita era imposible. Pero había otro lugar para descargar mi leche. Desate mi furia carnal y sacando mi pene de su concha con fuerza me puse de pie en la cama y tomándola del pelo la lleve hasta mi pene haciendo que se lo tragara. Asegurándome de que su pelo cubriera sus ojos comencé a follar con fuerza su boca. En realidad solo tuve que meterlo unos cuantos minutos y mi pene explotó sacando una gran cantidad de leche que ella gustosa comió. Me convulsioné de la excitación sin dejar de meter y sacar mi pene de su boca. Al terminar, quise caer rendido en la cama y abrazarla y besarla toda la noche pero mantuve la cordura y de inmediato me dirigí a la puerta.


-Gracias bebe... ha sido genial- me dijo desde su cama.


Con las piernas temblando salí y me fui directo al baño. Me limpié y desnudo como estaba regresé a la habitación donde su hermano dormía placidamente. Cuando desperté la mañana siguiente me percaté de que había olvidado algo en el cuarto de Lorena... mi bóxer...








Las tetas de mi prima