No se como paso 8

‚ĶDespert√© poco a poco y me cost√≥ adaptar la vista a la habitaci√≥n. Sent√≠a fr√≠o en el cuerpo a pesar del mes en que est√°bamos. El aire acondicionado se dejaba notar en la habitaci√≥n. Recog√≠ mis bragas gateando sobre la moqueta de la habitaci√≥n y busqu√© mi sujetador, con la mirada, hasta encontrarlo. Los recog√≠ y echando una mirada hacia la cama me cercior√© de que mi cu√Īada y Mario continuaban dormidos. Me encerr√© en el ba√Īo y me puse r√°pidamente mi ropa interior.
Una vez colocada cada prenda en su sitio me sent√≠a algo m√°s segura (hay que ver lo que hace ir desnuda, la inseguridad que produce). Me puse delante del espejo y me supo raro. La mujer que ve√≠a reflejada en √©l no era la Laura que yo conoc√≠a. No me sent√≠a arrepentida, tan solo me sent√≠a extra√Īa. Eso era todo. Una extra√Īa.
Me arregl√© el sujetador a pesar del poco arreglo que tiene una prenda tan escueta como un sujetador y vi mis pezones duros sobresaliendo entre la tela. Un escalofr√≠o hizo que se erizara cada rinc√≥n de mi cuerpo y que de mi sexo saliera algo que moj√≥ mis bragas y que record√© como la corrida del macarrra que mi cu√Īada me hab√≠a presentado hac√≠a apenas un rato y que hab√≠a hecho que, en cuesti√≥n de muy poco tiempo, hubiera tenido dos orgasmos brutales achacables a su presencia en aquella habitaci√≥n.
Abrí un poco mis bragas y sentí más que vi la humedad que empezaba a aparecer en mi entrepierna. Cogí una tira de papel higiénico y sequé mis labios introduciéndola en mi sexo. Una vez seca y ya menos molesta tomé aire y abrí la puerta dispuesta a vestirme y salir lo antes posible aquel lugar, antes de que las cosas se complicaran más de lo que ya se habían complicado.
Justo en el momento de abrir la puerta me encontr√© de golpe con Mario que entraba a la vez en el ba√Īo. Nos quedamos mir√°ndonos. √Čl sonriendo a pesar de su cara de sue√Īo y yo, yo no s√© qu√© cara puse al encontr√°rmelo all√≠ de sopet√≥n pero sent√≠ un acaloramiento y una sensaci√≥n de miedo a la vez que un calor muy intenso en mi entrepierna. Se qued√≥ all√≠ plantado, mir√°ndome en b√≥xer. La silueta de su polla se ve√≠a morcillona. Sin decir nada me cogi√≥ de la mano y me introdujo de nuevo en el aseo.
- Me estoy meando nena! ¬ŅA qu√© esperas? Me dijo fijando su mirada en la taza del inodoro que permanec√≠a con la tapa levantada.
- ¬ŅPerdona? Contest√© sin saber a qu√© se refer√≠a.
- Sácamela joder! No aguanto más! Insistía fijando ahora su mirada en mi.
No me lo pod√≠a creer! El muy capullo pretend√≠a que se la sacara y se la sujetara mientras meaba. La sangre me dio un vuelco al acabar de comprender lo que quer√≠a. Sin apenas reacci√≥n cogi√≥ mi mu√Īeca y la acerc√≥ a su entrepierna.
Como una autómata y presa de un nerviosismo que hacía que mi vientre palpitara sin poderlo evitar y sin apenas oponer ninguna resistencia, mis manos bajaron el bóxer y dejaron su polla al descubierto. Mi mirada se quedó hipnotizada, no sólo por ver su miembro allí colgando, si no por lo que iba a realizar por primera vez en mi vida. Cogí su polla con mi mano derecha y apunté hacia la taza. Sentí el calor que desprendía al contacto con mi mano mientras la sujetaba y el calor que de repente invadió todo mi cuerpo al darme cuenta de la situación que estaba protagonizando. Al momento, sentí el chorro de orina presionar su uretra y salir al exterior cayendo en el inodoro sin derramar una sola gota fuera. Esta acción hizo que como una idiota me apareciera una sonrisa debido al éxito de la maniobra que acababa de hacer. Aguanté allí todo el rato sujetándole la polla mientras acababa su meada que resultó muy abundante seguramente fruto de la bebida y de estar bastante tiempo sin evacuar.
Una vez acabada la acción procedí a sacudirla como había visto hacer a mi marido e incluso a mi hijo cuando todavía me dejaba verle orinar.
- Límpiamela! Le oí decir haciéndome salir de mi concentración.
Me agaché hacia el papel higiénico, cuando tirando de mi me dijo:
- Con la boca joder! Dijo otra vez con su media sonrisa.
Permanecí unos instantes sin saber que hacer mirándole a la cara. De repente se agachó y cerró la tapa sentándome sin prestar oposición en ella. Mi cara quedó a la altura de su polla que ante la maniobra que esperaba, comenzó a reaccionar, comenzando una erección que poco a poco iba elevándola mientras mi mano la agarraba abarcándola y acercándola a mi boca, abrí los labios y comencé a lamer su glande muy despacio y mojándolo con mi saliva mientras mi chocho empezaba a reaccionar y a humedecer sus paredes.
Me ve√≠a all√≠ sentada en el w√°ter a los pies de un tipo siniestro y chup√°ndole la polla. Una polla que sab√≠a a sexo, a sudor y un poco a orina. Esta uni√≥n de sabores lejos de producirme asco lo que hac√≠a era levantar mi excitaci√≥n haciendo que mis pezones estuvieran duros como piedras y que mi coraz√≥n palpitase como si fuera a salirse de su caja. Mientras mi boca engull√≠a su verga y la ensalivaba para hacer m√°s f√°cil que entrara en mi garganta, me imaginaba all√≠ sentada en la taza, en ropa interior, toda una se√Īora con carrera universitaria y con muy buena reputaci√≥n en su c√≠rculo social haci√©ndole una mamada a un t√≠o al que normalmente, su relaci√≥n con √©l ser√≠a el de defenderlo en alg√ļn juzgado y al que ahora mismo estaba intentado darle el m√°ximo placer posible con mi boca mientras mi vagina se humedec√≠a como hac√≠a tiempo que no sent√≠a.
Un tir√≥n del pelo algo brusco que a pesar del da√Īo que me hizo, me excit√≥ todav√≠a m√°s dentro de la situaci√≥n en la que ya me encontraba, me sac√≥ de mis pensamientos mientras me llevaba hacia la habitaci√≥n haci√©ndome agachar hasta el suelo donde me dej√≥ a cuatro patas, all√≠ agachada. Mir√© hacia arriba donde su polla, empalmada y dura como una piedra llegaba casi hasta su ombligo. En ese momento me sent√≠ orgullosa de ser mujer y de haber conseguido pon√©rsela tan dura y tan dispuesta.
Dirigí la mirada hacia la cama donde Rosa, sentada con solo las bragas puestas y sus pechos al aire, me miraba expectante con una mirada lujuriosa que imploraba que la dejáramos participar en lo que estábamos haciendo en ese momento.
Así arrodillada y con mis manos también apoyadas en la moqueta reparé en una banqueta cuadrada tapizada que había junto a la mesa y apoyé mis manos en ella permaneciendo con mi cuerpo arrodillada esperando a mi hombre.
Sent√≠ como se despojaba del b√≥xer y como se arrodillaba detr√°s de mi. Las aletas de mi nariz comenzaron a dilatarse con el nerviosismo que precede a la penetraci√≥n. Sent√≠ su glande, hinchado, enorme c√≥mo presionaba los labios de mi co√Īo mientras miraba a mi cu√Īada como hab√≠a metido su mano dentro de sus bragas y comenzaba a tocarse.
De repente empujó y su polla, debido a lo encharcado de mi chocho, entró hasta el fondo sin oponer ninguna resistencia.
Ufff!! Joderrr!! Sigue!! Me oí decir.
- ¬ŅTe gusta cabrona? ¬ŅNo pensabas que esta noche ibas a tener tanta suerte verdad? No creas que yo follo con cualquiera! Dec√≠a el muy capullo mientras met√≠a y sacaba su rabo de mi co√Īo al principio despacio y despu√©s cada vez m√°s r√°pido.
De mi boca sólo salían gemidos que unidos a los bufidos del macho que me estaba montando en ese momento daba a la habitación una melodía de sexo que hasta al menos pensado pondría cardiaco.
Sent√≠a su polla llegar hasta lo m√°s hondo de mi co√Īo mientras su dureza aumentaba cada vez m√°s o esa era la impresi√≥n que sent√≠a en ese momento. Las paredes de mi vagina se dilataban para dejarlo entrar y se cerraban para aprisionar su verga cuando sal√≠a con una sincronizaci√≥n incre√≠ble para el poco tiempo que estaba dentro de mi sexo.
Estaba en la gloria. Solo quería que me follara, que no parara nunca de metérmela. Esta vez estaba aguantando más tiempo sin correrme. Quería disfrutar de ese momento. Sentía mis rodillas resbalar sobre la moqueta con cada empujón del semental. Mis manos agarraban la banqueta intentado aguantar las embestidas echando mis caderas hacia atrás intentando buscar, si es que se podía, una penetración más profunda. Notaba mis labios hinchados. Mi clítoris a punto de reventar con el roce de su polla mientras el semental empujaba penetrándome sin apenas dar signos de cansarse.
- Dioss!! Que no pare en toda la noche! Me oí pensar.
De repente y mientras Mario segu√≠a foll√°ndome, mi cu√Īada presa de la excitaci√≥n y sin poder aguantarse, baj√≥ de la cama y se dirigi√≥ hacia donde est√°bamos.
Sin dejar de mirarnos a los dos se despojó de sus bragas y desnuda se sentó en la banqueta donde reposaban mis manos. Abrió sus piernas y dejó mis manos agarrando la banqueta en medio de ellas.
Sin dejar de mirarnos comenzó a masturbarse mientras mi cuerpo iba y venía con cada embestida. Desde mi posición veía su sexo abierto, sus labios hinchados y enrojecidos y su clítoris inflamado, duro, como un garbanzo, mientras sus dedos resbalaban una y otra vez sobre él haciéndola gemir como una posesa empujando sus caderas cada vez más hacia mi cara.
Apoy√≥ el borde de sus nalgas en el borde de la banqueta ofreci√©ndome su co√Īo mientras mis manos volvieron a apoyarse en el suelo y Mario no dejaba de follarme.
De repente sent√≠ como mi hombre aflojaba en sus embestidas. Mis ojos no se apartaban del co√Īo de mi cu√Īada all√≠ tan cerca. Sent√≠a su olor impregnarme la nariz. Mi excitaci√≥n no ten√≠a altura ya en esos momentos. Acerqu√© mi boca a su sexo. Saqu√© la lengua y lam√≠ sus labios. Beb√≠ de sus jugos y comenc√© a lamer su vulva de abajo a arriba. Llegaba hasta su cl√≠toris y lo chupaba mientras notaba los muslos de mi cu√Īada apretar mi cabeza entre ellos y sus manos agarra mi pelo mientras la o√≠s gemir y decir:
- No pares Laura! Entre gemidos y sollozos la notaba temblar de gusto mientras mi lengua lamía su chocho.
Mi vientre empezaba a temblar tambi√©n mientras no dejaba de comerle el co√Īo a mi cu√Īada. Mario comenz√≥ a gemir un poco m√°s alto. Sent√≠a su polla cada vez m√°s dura y cada vez m√°s hinchada mientras mi co√Īo comenzaba a abandonarse en busca del orgasmo.
Mi cu√Īada comenz√≥ a gemir mientras no dejaba de masturbarse el cl√≠toris haci√©ndole sitio a mi lengua.
Mi macho comenz√≥ a bufar como un toro ante la venida de su eyaculaci√≥n y mi co√Īo comenz√≥ a apretar su polla decidido a no dejarla salir de all√≠ sin haberla orde√Īado lo suficiente.
Me o√≠ jadear sin retirar la boca del co√Īo de Rosa mientras ella se corr√≠a gimiendo como una loca dej√°ndome la cara empapada con su corrida.
Sent√≠ como Mario se corr√≠a empujando una y otra vez dentro de mi y en ese momento apareci√≥ de nuevo mi orgasmo. Comenc√© a correrme gritando mientras mi cu√Īada sujetaba mi cara y Mario mis caderas sin dejar de empujar mientras las paredes de mi vagina se adaptaban a su polla haciendo como una segunda piel.
Diosss!! Me o√≠ decir mientras me dejaba caer en la moqueta con mi macho todav√≠a dentro de mi co√Īo y tumbado encima de m√≠ hasta que me dej√© ir y me relaj√©. Otra vez la penumbra. Otra vez la felicidad.
Despert√© de nuevo al cabo de un rato. Mi cu√Īada estaba de pie delante de mi visti√©ndose. Repar√© entonces que continuaba echada en el suelo de la habitaci√≥n desnuda. Reaccion√© y busqu√© mi ropa con la vista sin moverme de donde estaba.
Mi cu√Īada desde su altura me sonre√≠a y sin decirme nada se dirigi√≥ al ba√Īo. Me levant√© y comenc√© a recoger mi ropa. En ese momento repar√© en que est√°bamos las dos solas en la habitaci√≥n. Mejor! Pens√© para mi.
Me vest√≠ todo lo r√°pida que pude y entr√© en el aseo mientras mi cu√Īada terminaba de retocarse los labios y el pelo.
Le pedí prestado el pintalabios y sin dirigirnos la palabra nos arreglamos lo mejor que pudimos. Cogimos nuestros bolsos y nos fuimos de allí.
Eran las cinco de la ma√Īana y por esta noche ya estaba bien (pens√© para mi). Salimos a la calle ante la mirada de la chica de recepci√≥n que a saber lo que pasar√≠a en ese momento por su cabeza aunque la verdad es que despu√©s de lo que hab√≠a vivido en aquella habitaci√≥n poco me importaba.
Una vez fuera sentimos el fresco de la calle que, a pesar de que en la habitaci√≥n no hac√≠a ning√ļn calor, era de agradecer.
Pedimos un taxi y una vez dentro de él y en silencio nos dirigimos hacia el chalet de nuestros suegros.
Llegamos a la puerta del jard√≠n, pagamos y entramos en el recinto. Cog√≠ a mi cu√Īada por el brazo y le dije:
- Esto que ha pasado Rosa, no debemos sacarlo de nosotras ni a√ļn en los peores momentos! ¬ŅLo entiendes verdad? Ser√≠a el fin de nuestra familia!
- Tranquila cari√Īo! Tengo tanto que perder como t√ļ! No te preocupes!
- Nunca me hab√≠a comportado de esta manera y ya son dos veces lo que ha sucedido! ¬ŅNo crees que nos estamos pasando Rosa? Si Gustavo llegara a enterarse no s√© lo que pasar√≠a! Dije en un arrebato de desesperaci√≥n y sinceridad.
- Tranquila cielo! No te preocupes, esto ser√° nuestro secreto! Me dijo en voz baja.
- D√©jalo estar! No te preocupes! Nadie se va a enterar ¬Ņverdad? Continu√≥ tranquiliz√°ndome en voz baja. Parec√≠a hacer estas cosas muy a menudo o al menos esa fue la impresi√≥n que me dio.
Asent√≠ en silencio y me agarr√© a su brazo. Mi cu√Īada me acarici√≥ el brazo con cari√Īo y caminamos muy juntas hacia la casa. ¬ŅDe verdad que no iba a cambiar nada entre nosotras despu√©s de lo ocurrido esta noche? Iba pensando para mi.
En silencio y tan s√≥lo con la luz que entraba por las ventanas, todav√≠a escasa ya que apenas eran las cinco y media de la ma√Īana, subimos a la parte de arriba de la casa.
Mi cu√Īada bostez√≥ en la puerta de su dormitorio y ech√°ndome un beso con los labios entrecerrados se introdujo en √©l procurando no hacer ruido cerrando la puerta tras de s√≠.
Mi primera idea era entrar en mi habitaci√≥n y acostarme, pero vi la puerta de la habitaci√≥n de mis hijos entreabierta y record√© que deb√≠a de entrar para verlos. Entr√© en silencio y me acerqu√© a la cama de mi hija Laura. Parec√≠a un √°ngel as√≠ durmiendo ajena a todo lo acontecido a su madre desde que empezaran sus vacaciones. Nada hab√≠a cambiado para mi ni√Īa. Acarici√© su mano y una gran ternura recorri√≥ mi cuerpo. Sent√≠a que les estaba fallando, aunque no pod√≠a controlar el deseo que nac√≠a en mi cuando estaba sola, sin ellos. Parec√≠a otra mujer. Una zorra en busca de hombres sin pensar tan siquiera en tomar precauciones. No s√≥lo para evitar quedarme pre√Īada de cualquier desconocido sino para evitar a la vez cualquier tipo de infecci√≥n que convirtiera mi vida en un infierno. Parec√≠a que cuanto m√°s peligrosa era la situaci√≥n m√°s excitada me sent√≠a.
Me acerqué a la otra cama y agachándome besé a mi hijo Marcos en la frente. Ya era casi un hombre. Estaba orgullosa de lo que había engendrado. Este pensamiento hizo sentirme algo mejor, dentro de la angustia que siempre notaba cuando daba lugar a todo lo que había pasado esta noche. Despacio y en silencio salí de la habitación y me dirigí hacia la mía.
Entr√© en ella y me pare en la entrada con la puerta cerrada. Estuve un rato as√≠ hasta que me habitu√© a la luz que entraba por la ventana. Vi la silueta de mi marido boca arriba en la cama vestido s√≥lo con un slip negro que marcaba la silueta de su miembro y su escroto. Despacio y sin hacer ruido saqu√© del armario una camiseta suya y unas bragas limpias. Cog√≠ una toalla y sal√≠ de nuevo en direcci√≥n al ba√Īo. Pas√© dentro y ech√© el pestillo (esa man√≠a m√≠a de no echarlo ya me hab√≠a ocasionado bastantes problemas). Me desnud√© muy despacio y me met√≠ en la ducha.
Abr√≠ el grifo del agua fr√≠a y al sentir lo fr√≠a que estaba a pesar de estar en pleno mes de agosto, hizo que se erizara hasta el √ļltimo pelo de mi cuerpo. Sent√≠ mis pezones apretarse sobre ellos y arrugarse. Me enjabon√© todo el cuerpo y al pasar la mano por mi sexo not√© los labios hinchados y muy sensibles al tacto. Un escalofr√≠a todav√≠a m√°s intenso que antes sacudi√≥ mi cuerpo. Estuve un rato dejando caer el agua sobre mi cuerpo, hasta que cerr√© el grifo y proced√≠ a secarme frot√°ndome despacio para recuperar el calor de mi cuerpo.
Cog√≠ el vestido y mi ropa interior usada y sal√≠ del ba√Īo dirigi√©ndome de nuevo a mi habitaci√≥n. Entr√© en ella y en silencio me acost√© al lado de Gustavo. La ducha me hab√≠a desvelado. Mir√© a mi marido como dorm√≠a totalmente relajado ajeno a todo el ajetreo que hab√≠a conmocionado a su mujer desde el primer d√≠a que hab√≠a pisado esta casa. Acarici√© su vientre muy despacio mientras √©l segu√≠a durmiendo si responder a los est√≠mulos. Hac√≠a girar mi mano muy despacio para no despertarle pasando el dedo por su ombligo, marcando sus pliegues. O√≠a su respiraci√≥n comenzar a acelerarse muy despacio mientras su miembro comenzaba a notarse cada vez m√°s dentro de su slip.
La situaci√≥n me puso algo traviesa y comenc√© a acariciarlo por encima marc√°ndole su silueta muy despacio. Lo abarcaba con dos de mis dedos muy despacio. Arriba y abajo. Llegaba hasta sus huevos y los abarcaba con mi mano apret√°ndolos un poco con delicadeza. Sent√≠a su glande cabecear dentro de su prisi√≥n intentando salir de ella. Muy despacio, introduje mi mano entre el slip y su vientre abarcando su polla que ya estaba a plena erecci√≥n muy despacio para que no se despertara tir√© de la prenda hacia abajo dejando el miembro libre de ella. No t√© su l√≠quido seminal mojar mis manos y hacerla m√°s resbaladiza viendo con alegr√≠a que eso favorec√≠a mi acci√≥n. Descapull√© su glande muy despacio volvi√©ndolo a tapar. Me sent√≠a poderosa con su polla en la mano. Notaba mi co√Īo humedecerse de nuevo (¬Ņser√°s puta? Pens√© para mi. C√≥mo si no hubieras tenido bastante esta noche) mientras comenc√© a pajearlo muy despacio.
Gustavo comenz√≥ a mover sus caderas acompa√Īando mi mano sobre su polla como si estuviera en so√Īando. Sent√≠a que le deb√≠a eso y mucho m√°s. Este era el hombre que me hab√≠a dado lo m√°s hermoso de mi vida: mis dos hijos. Mientras ven√≠an estos pensamientos a mi cabeza no dejaba de masturbarlo. Sent√≠a mi sexo empapar de nuevo mis bragas reci√©n puestas. Con la mano libre tir√© de ellas hacia abajo y ayud√°ndome con mis piernas no sin bastante esfuerzo contenido para no despertarle, consegu√≠ sacarlas de mis tobillos. Las vi enrolladas en los pies de la cama (siempre me hab√≠an parecido muy excitante unas bragas enrolladas, reci√©n quitadas, todav√≠a oliendo a mi co√Īo) y sin hacer ning√ļn movimiento brusco para no delatarme me puse a horcajadas sobre sus muslos y muy despacio ascend√≠ apoy√°ndome en mis manos hasta llegar a sus caderas.
Arque√© mis caderas y cogiendo su polla con mi mano la apoy√© en la entrada de mi co√Īo. Muy despacio y sintiendo como me penetraba ante mi satisfacci√≥n por el √©xito de la maniobra realizada me dej√© caer sobre √©l atraves√°ndome como si un cuchillo entra en una barra de mantequilla, tal era el estado de humedad en el que se encontraba mi vagina. Abr√≠ mi boca ante la falta de aire ocasionado por este movimiento, mientras notaba como mi marido, a√ļn entre sue√Īos comenzaba a mover sus caderas buscando entrar y salir de mi. Comenc√© a cabalgarlo como hac√≠a mucho tiempo que no lo hac√≠a. Cerr√© los ojos y me dej√© llevar apretando mi co√Īo para sentir su polla mientras mi marido, que ya hab√≠a abierto los ojos y ve√≠a que no estaba so√Īando, cogi√≥ mis caderas y comenz√≥ a levantarme hacia arriba mientras yo bajaba con todas mis fuerzas as√≠ una y otra vez hasta que not√© a mi marido como empezaba a gemir mientras notaba su polla palpitar ante la inminente llegada de su eyaculaci√≥n.
Dentro! Córrete dentro mi amor! Le dije presa del deseo que sentía por tenerlo dentro y por compensarle de alguna manera de todo las infidelidades que estaba cometiendo mientras lo cabalgaba cada vez con más fuerza apretando mi pelvis contra la suya.
Me corro Laura! Me corrooo! Dijo con voz entrecortada mientras yo tapaba su boca para que no se nos oyera.
Hazlo cielo! Venga! Te estoy esperando! Ll√©name el co√Īo de leche, vamos! Dije en voz baja no reconoci√©ndome.
De repente sent√≠ la sacudida del lechazo, abundante y caliente seguidos de otros dos m√°s y de otro m√°s d√©bil pero que moj√≥ un poco m√°s mi chocho mientras segu√≠a cabalg√°ndolo cada vez m√°s despacio hasta que nos quedamos quietos. √Čl dentro de mi hasta que la flacidez de su polla marc√≥ el momento en que deb√≠a bajarme de encima y con mucho cuidado para no manchar las s√°banas me coloqu√© las bragas que segu√≠an d√≥nde las hab√≠a dejado y sin decirnos nada me abrac√© a mi marido y poco a poco nos invadi√≥ el sue√Īo cuando ya la claridad de la ma√Īana comenzaba a iluminar la estancia.
Desperté poco a poco intentando abrir mis ojos y poder mantenerlos abiertos mientras la luz intensa del día hería mis pupilas haciéndome cerrarlos de nuevo. Poco a poco me fui situando. Estaba sola en la cama. Mi marido ya no estaba a mi lado. Los recuerdos volvían a mi cabeza. Mi chocho denotaba el trasiego que había padecido toda la noche y la humedad de mis bragas denotaba que todavía contenía restos de lo acontecido hacia un rato con mi marido.
De repente y sin esperarlo se abri√≥ la puerta de mi habitaci√≥n de golpe y como un hurac√°n peque√Īito , mi hija Laura, apareci√≥ corriendo y subi√©ndose sin pedir permiso a mi cama se abraz√≥ a mi y comenz√≥ a besarme como si hiciera a√Īos que no me ve√≠a. Este gesto lleno de ternura de mi hija hizo que se llenaran mis ojos de l√°grimas. Agarro mi cara con sus manitas y me dio un beso en cada mejilla.
Despierta dormilona! Hoy tienes que ba√Īarte conmigo! ¬ŅVale? Me dijo sin apenas darme tiempo a saludarla.
Vaaale! Pero dentro de un rato! Dije intentando aplazar el compromiso. Mi organismo necesitaba un rato para adaptarse de nuevo a la luz del día.
Nooo! Yaaa! Te espero en la piscina! Venga, lev√°ntate ya porfi! Dijo entre s√ļplicas mi hija bajando de la cama de la misma manera en que se hab√≠a subido y saliendo r√°pidamente de la habitaci√≥n.
Me levant√©, me puse el bikini y a pesar de las pocas ganas que ten√≠a, pero ante las s√ļplicas de mi hija, baj√© a la cocina me tom√© un vaso de zumo y me com√≠ una pera madura para echarle algo s√≥lido al est√≥mago y con mis gafas de sol puestas y un pareo sal√≠ hacia la piscina. En una hamaca estaba mi suegra, siempre vigilante (esta mujer no ten√≠a precio).
Buenos días! Dije para hacerme notar.
Buenos días! Contestó mis suegra con una sonrisa de pena al ver mi cara.
Mam√°! Ven a ba√Īarte conmigo! Mira que bien nado ya! O√≠ a mi hija reclamar mi presencia. Acaso hab√≠as cre√≠do que se iba a olvidar de ti Laura! Pens√© para mi.
Con paso cansino me dirig√≠ hacia la piscina intentando aparentar las ganas que ten√≠a de ba√Īarme despu√©s del resac√≥n que hab√≠a comenzado a aparecer en cuanto me hab√≠a movido de la cama. El mejor sitio para estar en ese momento, seg√ļn mi pir√°mide vital. Por supuesto, en el √ļltimo lugar se encontraba la maldita piscina.
Estuve jugando un buen rato con mi hija en el agua. Ella no dejaba de reír y de salpicar sin apenas mostrar signos de cansancio. Era tan fácil hacerla feliz y yo le había dedicado tan poco tiempo durante las vacaciones que empezaba a sentirme culpable.
Una mirada de mi suegra (nunca podría agradecer a esta mujer lo que hacía con mi hija) hizo que me recompusiera y que empezara a valorar de verdad lo bien que se estaba comportando esta mujer conmigo. Siempre atenta a cualquier problema con mi hija y siempre dispuesta a sacrificarse por que nosotros no tuviéramos esa carga al menos durante las vacaciones.
¬ŅQu√© tal anoche? Pregunt√≥ mi suegra con precauci√≥n para no incomodar.
Bien! La verdad es que lo pasamos muy bien! Es bueno tener un rato para nosotras sin maridos y sin hijos! Dije sonriendo a mi suegra.
Ya lo creo! Ojalá hubiéramos podido nosotras en nuestros tiempos tener un rato solo para chicas! Dijo mi suegra intentando empatizar con nosotras.
Era cuesti√≥n de propon√©rselo! Dije sin mucho convencimiento, tan s√≥lo para complacer a mi suegra. Bastante claro ten√≠a lo que nos hab√≠a costado a las mujeres llegar hasta donde hab√≠amos llegado mi cu√Īada y yo esa noche.
Ya, como si fuera tan fácil! Comentó mi suegra.
Cesamos en nuestra conversaci√≥n cuando advertimos de la llegada de mis cu√Īados. Rosa tra√≠a cara de no haber dormido muy bien y yo sab√≠a de sobra por qu√©. Al pasar por mi lado y despu√©s de darme los buenos a m√≠ y a mi suegra, vi c√≥mo me gui√Īaba un ojo sin hablar ni una palabra m√°s como signo de complicidad dej√°ndome una sonrisa que me alegr√≥ la ma√Īana (mi confidente, pens√© para mi y mis compa√Īera de zorrer√≠as..jajajaj) se me escap√≥ tambi√©n otra sonrisa en ese intercambio de miradas.
Mi cu√Īado la sigui√≥ dando un beso a su madre y salud√°ndome sin dejar de darme un repaso de abajo a arriba deteni√©ndose en mis pechos y esbozando una sonrisa que dejaba a las claras que me ten√≠a entre ceja y ceja como v√≠ctima del d√≠a. Me coloqu√© de nuevo las gafas y pas√© de aguantarle la mirada concentr√°ndome en vigilar como se ba√Īaba Laura intentando llamar constantemente mi atenci√≥n.
Cada uno en su hamaca intent√°bamos pasar desapercibidos aunque la educaci√≥n dec√≠a que deb√≠amos entablar alg√ļn tipo de conversaci√≥n sobre todo por el poco tiempo que est√°bamos juntos al cabo del d√≠a.
Pronto la conversación derivó en los pocos víveres que teníamos en la despensa y lo necesario que empezaba a parecer el llenarla para aguantar los pocos días que quedaban de vacaciones.
Hicimos una lista mental de todo lo que necesit√°bamos para aguantar los d√≠as que nos quedaban de estar en la casa y me apunt√© voluntaria para despu√©s de comer, esperando que no hubiera mucha gente en el supermercado a esas horas. Mi cu√Īada se disculp√≥ diciendo que ella preparaba la cena esa noche pero que necesitaba echar una siesta.
Joder! Como si no la necesitara yo, pensé para mi.
Yo te acompa√Īo Laura! Se apunt√≥ mi cu√Īado y esa idea no me gust√≥ para nada.
Se lo diré a Gustavo, no te preocupes Julio! Dije al momento para intentar bloquear su propuesta.
Anda Laura! D√©jalo que haga algo por la casa! Contest√≥ Rosa sin imaginar a que se deb√≠a tanto inter√©s de su marido en acompa√Īarme.
De todas formas se lo dir√© a Gustavo! Tampoco se le caer√°n los anillos si me acompa√Īa tambi√©n! Dije ante la mirada de Julio que no pod√≠a disimular su cabreo por lo que acababa de proponer y mi sonrisa de triunfo.
Preparamos la comida ante la llegada del resto de la gente que faltaba, mi marido y mi hijo Marcos, que solían levantarse más temprano que los demás y tirar cada uno para sus cosas. Mi marido al puerto y mi hijo con sus amigos a la playa.
Comimos todos con la alegr√≠a que da el estar de vacaciones y ver a las personas que quieres, contentos y relajados. Mi cu√Īado no dejaba de mirarme cada vez con m√°s descaro ante la ignorancia de mi cu√Īada y del resto de los que est√°bamos sentados a la mesa. Sab√≠a que algo tramaba y la verdad es que lejos de enfadarme comenzaba a parecerme chocante y a no rehuir su mirada cada vez con m√°s descaro.
Una vez acabado de comer y entre todos, recogimos la mesa y una vez puesto en orden la cocina, cada uno tir√≥ para donde quiso. Intent√© convencer a mi marido para que me acompa√Īara al supermercado pero como siempre, se excus√≥ diciendo que estaba muy cansado y que sin echar la siesta no era hombre y bla, bla bla..
Resignada sub√≠ a mi habitaci√≥n y mientras mi marido se echaba en la cama junto con mi hija, me vest√≠ para ir a hacer la compra. Eleg√≠ un vestido corto a mitad de muslo y con escote. Abotonado por delante hasta abajo y de color miel con alg√ļn detalle marr√≥n algo m√°s oscuro, en las mangas y el borde del vuelo del vestido, decid√≠ ponerme ropa interior de color blanco para no dejarla notar ante la trasparencia y lo fino que era el vestido.
Me desped√≠ de mi marido y de mi hija y d√°ndome un ligero toque de carm√≠n en los labios dirigi√©ndome hacia la parte de abajo de la casa. All√≠ esperaba encontrarme con mi suegra y mi cu√Īada a parte de mi cu√Īado para ir a hacer la compra. Al bajar y ante mi sorpresa, s√≥lo encontr√© a mi cu√Īado que con una sonrisa ir√≥nica y vi√©ndome aparecer as√≠ tan dispuesta me coment√≥ que su mujer hab√≠a decidido a √ļltima hora quedarse durmiendo y mi suegra ten√≠a jaqueca y tampoco podr√≠a venir.
As√≠ que s√≥lo quedamos t√ļ y yo cu√Īada! Me dijo con una sonrisa de satisfacci√≥n.
Pues qu√© bien! Dije en voz alta viendo que no ten√≠a mucha escapatoria y que tendr√≠a que aguantar el tir√≥n e irme sola con mi cu√Īado.
Subimos en su coche y a pesar del cuidado que tuve al sentarme y debido a la precariedad de mi vestido, le di una visión espectacular de mis piernas al sentarme en el asiento del copiloto. La verdad es que así morena y al mantener unas piernas de las que estaba muy orgullosa para mi edad, le di excusa suficiente para no dejar de mírame mientras yo trataba de disimular, observando el paisaje que a esas horas y con el aire acondicionado del coche mantenía mi concentración fuera de la línea de su mirada.
Me encantan tus piernas cu√Īada! Dijo al rato Julio
Ya veo! Mira la carretera que solo faltaría que tuviéramos un accidente por no ir en lo vas! Dije sintiéndome orgullosa de su comentario a pesar de no hacer aprecio de él.
De pronto sentí su mano sobre mi muslo a la altura de mi rodilla acariciando mi pierna. Agarré su mano y la quité de mi pierna.
Concéntrate en conducir anda! Dije apartando su mano de mi muslo.
Es que no dejo de pensar en follarte Laura, joder! Me tienes loco! Dijo sin dejar de mirarme y disminuyendo la velocidad.
Est√°s tonto o qu√©! Y tu hermano? Y Rosa? Joder, c√©ntrate y piensa en el da√Īo que les har√≠amos! Le dije intentando convencerlo.
Me da igual! Solo pienso en ti! Quiero metértela por el culo otra vez! No tengo otra cosa en la cabeza! Dijo subiendo su mano hacia mi entrepierna mientras mi mano intentaba sujetársela para que no llegara hasta mis bragas.
Ya est√° bien Julio, por favor! Le dije suplic√°ndole.
Llegamos al supermercado y rápidamente y ante la sorpresa de Julio abrí la puerta del coche y no tuvo más remedio que parar y dejarme bajar del vehículo. Me dirigí a los carros, introduje una moneda y saqué uno agarrándome a él como si fuera mi defensa. Me dirigí al interior del comercio. Una ola de aire fresco me recibió al entrar en él. Mis pezones presa del frío y por qué no decirlo también de la excitación que comenzaba a sentir, se pusieron duros como piedras empujando mi sujetador hasta separarlo de mis pechos.
Comenc√© a echar dentro del carro las cosas que llevaba apuntadas en la lista de la compra mientras mi cu√Īado deambulaba de un sitio para otro haciendo tiempo mientras yo hac√≠a la compra. Estaba en le secci√≥n de vino y licores ensimismada buscando una marca de ginebra en particular cuando al levantar la vista y de sopet√≥n me encontr√© con Mario.
Mi coraz√≥n dio un vuelco inesperado ante el encuentro. Hice como que no lo conoc√≠a. Mi cu√Īado no estaba muy lejos de all√≠ y lo que menos deseaba era una pelea de gallos. Me hice la despistada e intent√© escabullirme pero no iba a tener tanta suerte. Mario me vio y se dirigi√≥ hacia mi.
Hola, no me acuerdo de tu nombre! Solo me acuerdo de tu co√Īo! Me dijo una vez cerca de mi.
Hola! No me parece un halago que me recuerdes solo por eso! Le contesté con toda la mala leche del mundo.
Jajaja..Imagino que no! Pero es la verdad! Dijo con toda la desfachatez del mundo.
Igual un día de estos tengo un trabajo para ti! Siguió hablándome mientras miraba una botella de ginebra.
No creo! Mi mundo no est√° cerca del tuyo! Le dije con todo el descaro del que fui capaz.
Ya veremos Reina! Un día de estos te buscaré! Dijo mientras se alejaba dejándome allí pensativa eligiendo una botella de ginebra.
Una voz me sacó de mis pensamientos. Era Julio que al verme hablando con Mario se acercó por si necesitaba ayuda. O quién sabe, presa de los celos.
¬ŅQui√©n era ese t√≠o? Pregunt√≥ bastante interesado, celoso dir√≠a yo.
Un admirador! Dice que por mi haría lo que fuera! Le dije intentando provocarle.
Qu√© zorra eres cu√Īada! Ese es un macarra sin m√°s! Nada que ver conmigo! Continu√≥ hablando Julio presa de los celos.
Esta situación comenzaba a gustarme. Sentía el cosquilleo en mi vientre. La sensación de dos machos peleando por una hembra. Me sentía el centro de dos hombres. Esa sensación era nueva para mi. Mis bragas comenzaron a humedecerse sin poder evitarlo. Me sentía el centro de los dos machos. El motivo de su pelea.
Mi cu√Īado no se separ√≥ de mi. Cada vez que pod√≠a me rozaba. Unas veces la cadera, otras veces el culo. Yo me hac√≠a la ignorante. Comenzaba a gustarme el juego. Con disimulo acercaba su mano a mi cadera dej√°ndola caer un poco hacia mi nalga. Yo me dejaba llevar. Ya que hab√≠a tenido que venir sola con √©l me estaba empezando a gustar el juego.
Llenamos el carro con todo lo necesario y pasamos por caja. A pesar de la hora en la caja hab√≠a gente que ten√≠a que formar cola. Mi cu√Īado, aprovechando ese momento, se rozaba cada vez m√°s conmigo. Mi sexo comenzaba a humedecerse sin poderlo evitar.
Veía a Mario en la otra caja pagando lo que había comprado y mi ego comenzó a hincharse hasta casi explotar viendo las miradas de los dos sementales peleando por la hembra. Nunca me había sentido así y la verdad es que me encantaba. Pagamos y nos dirigimos hacia el parking.
Mi cu√Īado comenz√≥ a poner la compra en el maletero mientras Mario, que hab√≠a aparcado al lado nuestro hac√≠a lo mismo con la suya. Los dos hombres se miraban en silencio. Yo me sent√≠a el centro de atenci√≥n y disfrutaba con lo que estaba pasando. Los machos intentaban marcar su territorio con respecto a la hembra. Una vez vista la situaci√≥n tan tensa me introduje en el coche de Julio y dej√© all√≠ fuera a los dos machos alfas disputando su hembra. Fue una sensaci√≥n indescriptible para mi. Me sent√≠ la reina del universo durante unos segundos.
Me sent√© en el asiento del copiloto. Abr√≠ mis piernas y metiendo mi vestido entre ellas esper√© a que mi cu√Īado acabara de colocar la compra en el maletero y subiera al coche. Fuera hac√≠a mucho calor y m√°s a esas horas. Mi vestido se pegaba a mi piel y mis muslos apenas pod√≠an contener mi vestido a la altura en que normalmente deb√≠a de estar. Me sent√≠a muy provocativa y sobre todo, sent√≠a que era la due√Īa de la situaci√≥n. Yo era la hembra y yo decid√≠a el macho con el que aparearme.
Al poco rato de estar sentada entr√≥ mi cu√Īado en el coche. Notaba su irritaci√≥n por el cara a cara vivido con Mario. Eso me gustaba. Sent√≠a que era por mi. Yo era la disputa. Yo era el premio.
Quién es ese tipo! Seguro que lo conoces! Me dijo bastante irritado.
No sé! Por qué lo dices? Pregunté haciéndome la desinteresada.
Parecía muy interesado en ti! No sé! Siguió con la conversación.
Imagino que le habré gustado! Así sin más! No crees?
Mi cu√Īado, muy cabreado arranc√≥ el coche sin hablar y salimos del parking del supermercado.
Sin apenas hablarme seguimos el camino de vuelta al chalet de mis suegros. Sin que mi cu√Īado se diera cuenta sub√≠ mi vestido hasta la mitad de mis muslos. Me estaba poniendo muy cachonda y esta vez no hab√≠a bebido nada.
Mi cu√Īado conduc√≠a con el ce√Īo de ir cabreado aunque no pod√≠a quitar su vista de mis muslos. Yo me dejaba admirar sin dejar de mirar el paisaje. Mi chocho empezaba a humedecerse tan solo con la sensaci√≥n de hac√≠a unos momentos de la disputa entre los dos hombres que quer√≠an poseerme.
La mano de mi cu√Īado despu√©s de un cambio de marchas pas√≥ a mi muslo izquierdo. Yo en el primer momento estuve quieta, Su mano ascend√≠a por mi muslo hasta alcanzar poco a poco mi entrepierna. En ese momento sujet√© su mano sin dejarla avanzar. Hubo un forcejeo mientras √©l intentaba conducir sin perder de vista la carretera. De repente solt√© su mano para ver hasta donde llegaba la situaci√≥n.
Una vez libre su mano llego hasta mi entrepierna. Sent√≠a su mano acariciar sin mucha delicadeza mi co√Īo por encima de mis bragas. Mi mano segu√≠a sujetando la suya impidi√©ndole una total libertad. Mi co√Īo comenzaba a colaborar con tanto roce. Sent√≠a humedecerse mi entrepierna a pesar de mi resistencia.
De repente se salió de la carretera y buscó un camino secundario que daba a una pinada que quedaba a la sombra y al amparo de los coches que circulaban a esa hora por la autovía.
Una vez debajo de los pinos y sin sacar su mano de mi entrepierna par√≥ el motor del coche. Meti√≥ su mano dentro de mis bragas y a pesar de que mi mano segu√≠a frenado la suya sent√≠a como poco a poco sus dedos consegu√≠an minar las pocas defensas que presentaba. Sus dedos buscaban mi co√Īo y mi co√Īo buscaba sus dedos.
Ya estamos donde queríamos zorra! No podrás olvidar mi polla! Nadie te hará sentir como yo lo hago! Ni el macarra ese del supermercado! Mientras me decía esto su mano se introducía en mi chocho que ya había comenzado a abrirse para permitir el asalto de sus dedos.
Tir√≥ de mis bragas hacia abajo mientras cogi√©ndome del pelo me besaba en la boca. Yo estaba entregada a sus besos. Mi lengua buscaba la suya. Estaba como una adolescente en el coche. Volv√≠a a mi √©poca de la facultad. Mi co√Īo buscaba satisfacerse. Buscaba una polla que lo follara y mi cabeza no pensaba en nada m√°s.
Cuando quise darme cuenta ten√≠a ante mi vista la polla de mi cu√Īado. Su glande grande, como un champi√Ī√≥n, congestionado, esperando permiso para entrar por un agujero o por el otro mientras su mano exploraba mi chocho haci√©ndolo derretirse. Moj√°ndolo hasta l√≠mites insospechados. Mi sexo anhelaba su polla. Mi cabeza dec√≠a que lo que iba a hacer no estaba bien.
Cuando reaccioné vi que mis bragas estaban en el suelo del coche y que mis piernas estaban abiertas esperando. Esperando a que me poseyeran. Me daba igual por donde, mi cabeza no reaccionaba ante este hecho Necesitaba ser poseída.
Mi vestido estaba a la altura de mi cintura, enrollado. Mi co√Īo abierto esperando. Mis ojos semicerrados intentando no participar en aquello aunque lo estaba deseando. Mi cu√Īado intentando pasar de un asiento al otro mientras el m√≠o se echaba hacia atr√°s.
Mis piernas se abr√≠an fruto de la excitaci√≥n del momento y de las prisas de mi cu√Īado. Sus manos ascend√≠an por mi vientre hasta mis pechos. Sent√≠ como sus manos desabotonaban mi vestido bot√≥n a bot√≥n mientras mi cuerpo quedaba expuesto, tan solo cubierto por mi sujetador. Yo me dejaba hacer ante la expectaci√≥n de lo que me esperaba.
Mi cu√Īado miraba su presa mientras su polla cabeceaba ante mis ojos. Mis pupilas demostraban la excitaci√≥n del momento mientras mis bragas resbalaban hasta desaparecer en las alfombrillas del coche.
Sin ninguna presi√≥n, notaba mis muslos abrirse ante la amenaza de semejante monstruo. Mis ojos solo pod√≠an observar el avance de la polla de mi cu√Īado hacia mi co√Īo. Mi respiraci√≥n comenzaba a agitarse ante la amenaza que representaba. Mi cu√Īado disfrutando del momento cogi√≥ el tronco de su miembro y restreg√°ndolo contra mi vulva intentaba entrar dentro de mi. Mis labios empezaban a segregar su l√≠quido preparatorio para ser invadido.
Voy a follarte zorra! Vas a ver quién te folla mejor! Si el macarra del super, tu marido o yo! Todo esto lo decía mientras pasaba su glande una y otra vez sobre mis labios.
Mi desesperación hacía que me callara y que mis caderas buscaran la penetración. Mi nariz temblaba con la sola idea de ser penetrada por ese monstruo de nuevo. Mientras sentía como la cabeza de su capullo llevaba mi libido hasta límites insospechados.
Su rabo segu√≠a amenazando mi co√Īo hasta que poco a poco comenz√≥ a penetrar dentro de mi chocho. Sent√≠a las paredes de mi vagina dilatarse mientras se acostumbraban a su tama√Īo. En un momento de descuido y de un empuj√≥n introdujo toda su polla en mi co√Īo.
Un dolor intenso junto a la sensación de abrirse, más de lo que estaba acostumbrado, hizo que mi vagina se amoldara a su invasor. De repente se quedó ahí quieto, empalándome mientras mi boca buscaba aire. Mis pezones duros como garbanzos esperaban inquietos para ver el siguiente movimiento.
El macho que me follaba en ese momento( nunca mejor dicho) comenz√≥ a acelerar sus movimientos mientras mi co√Īo se adaptaba a √©l. Mi vagina apretaba sus m√ļsculos evitando que saliera de ella mientras mi hombre empujaba.
Dioss!! Sigue joder! Mientras mis piernas rodeaban su cintura d√°ndole apoyo para que empujara con m√°s fuerza.
Mi respiraci√≥n comenzaba a agitarse mientras mi cu√Īado aceleraba sus embestidas. Mi co√Īo cada vez m√°s h√ļmedo ansiaba el orgasmo. Ya estaba a punto. MI vagina apretaba su polla. Su cabeza una y otra vez rozaba las paredes de mi co√Īo llev√°ndome al √©xtasis. Ya estaba casi cuando de golpe se sali√≥ de mi.
¬ŅQu√© haces co√Īo? Le dije con los ojos vidriosos en mi desesperaci√≥n sin soltar mis piernas de sus caderas.
Quiero follarte por el culo! Dijo en su desesperación.
No joder! Sigue y después por donde quieras! Le dije esperando que siguiera follándome.
No! Quiero follarte el culo! Siguió insistiendo.
Sin pensármelo dos veces y presa de mi excitación le empujé fuera de mi y apartándole me di la vuelta poniéndome a cuatro en el asiento.
Mi cu√Īado no pod√≠a creerse tanta suerte y escupi√©ndose en la mano la pas√≥ por su polla y apoy√°ndola en mi esf√≠nter comenz√≥ a presionar poco a poco. Mi cuerpo se envar√≥ esperando ser penetrada.
Su glande resbal√≥ sobre mi esf√≠nter mientras presionaba por entrar dentro de mi intestino. Poco a poco fue minando mis defensas. De repente sent√≠ su cabeza dentro de mi. Una sensaci√≥n de escozor prevalec√≠a sobre cualquier otra sensaci√≥n placentera. Su polla comenzaba a moverse mientras mi esf√≠nter se adaptaba al invasor. Poco a poco el escozor fue menguando y una sensaci√≥n de placer fue creciendo mientras mi cu√Īado aceleraba el roce de su polla dentro de mi culo.
. Te gusta verdad puta? Nadie te va a follar como yo! Nadie te va a hacer sentir como una zorra! Así me gusta verte, empalada por mi polla! Entregada!
Lejos de humillarme cada palabra que dec√≠a lo √ļnico que hac√≠a era excitarme. Quer√≠a que me follara. Me daba igual lo que dijera. Me ve√≠a all√≠ en un coche con el culo al aire y follada por el hermano de mi marido.
Mientras aceleraba sus embestidas notaba crecer en mi la sensaci√≥n de hormigueo que preced√≠a al orgasmo. O√≠a gemir a mi cu√Īado preso de la excitaci√≥n Mi esf√≠nter apretaba su polla dej√°ndose perforar. Mi mente comenzaba a nublarse y poco a poco sent√≠ llegar el orgasmo junto con la corrida de Julio mientras lo o√≠a gemir y bufar a lo lejos entre la bruma de mi orgasmo.
Puta! Joder, eres una puta! Le oía gemir mientras sentía su leche correr por mi recto.
Sent√≠ la flojedad de mis piernas mientras me echaba sobre el asiento y a mi cu√Īado quedaba encima. Su polla en mi culo. Sus manos en mis caderas. All√≠ en la orilla de la carretera a expensas de que alguien pudiera vernos.
Laura, eres una puta joder! Es la verdad, pero no lo puedes remediar…
Mientras este pensamiento acud√≠a a su mente se dejaba caer en el asiento relaj√°ndose mientras su macho, el hombre que en ese momento era su due√Īo permanec√≠a dentro de ella. Posey√©ndola‚Ķ.
CONTINUARA

1 comentario - No se como paso 8

jadaf
No puede estar mejor el relato