La plata camino general Belgrano ...

Yo tenía 18  años, acababa de entrar a la universidad, ahí conocí a nicolas y nos hicimos novios de inmediato. Era verano y él vivía en la plata así que decidí ir a visitarlo, estaba emocionada, hacia rato que no teníamos sexo y por suerte sus padres estaban fuera, y él había tenido que quedarse por trabajo en su casa.
Yo Llevaba puesta una sudadera azul, con un escote en V bastante pronunciado, que hacia resaltar mis pechos; me empecé a desarrollar desde los 12, así que para ese momento ya los tenía hermosos, con una cintura pequeña y sin culo, me puse una minifalda con algo de vuelo, quería verme linda, y deseable. No me gustan los tacos así que me puse las zapatillas de recital.
En el camino a tomar la costera, escuché toda clase de gritos, podía sentir mis pezones rozando la tela de mi corpiño, podía sentirme ya muy caliente, me sentía una puta callejera, húmeda, en mi mente sólo estaba la idea de llegar con mi novio y desquitar el tiempo perdido. Ya en la parada del bondi encendí un cigarro mientras paseaba de un lado a otro moviendo la cola, todos me miraban, era tarde ya eran como las 11 de la noche y si no uviese tanta gente seguramente, me cogían ay no más.
Subí a la costera, tomé un asiento atrás, un poco después de sentarme un hombre se sentó junto a mí, Morocho alto, era grandote, yo sólo mido 1.56 y me parecía un hombre inmenso como de unos 30 años, esbozando una sonrisa mientras acomodaba sus cosas, podía ver su mirada fija en mis pechos. Ese día traía puesto un collar, una amatista morada engarzada, algo bastante hippie, con la que jugaba todo el tiempo, al soltarla quedaba colgando junto en el inicio de mis pechos.
No tenía mucho de haber arrancado, cuando el comenzó la conversación, todo inició normal, un saludo de buenas tardes, preguntas casuales sobre que andaba haciendo, sin pena ni gloria, pero el no dejaba de ver mis tetas y yo seguía llamando su atención jugando con la piedra que colgaba entre ellas. Cuando finalmente se decidió y tomo la piedra con sus grandes dedos rozando suavemente mi piel son sus dedos, sin dejar de moverlos acariciando mi piel preguntó: “¿Qué clase de piedra es esta?”, “Es una amatista” respondí casi sin aliento con una vos muy baja, terminando por un suspiro, él lo tomo como señal de aprobación e inmediatamente introdujo sus dedos por mi escote y aprisionando mi durísimo pezón entre ellos comenzó a presionar suavemente al tiempo que me preguntaba: “¿y que tenemos aquí?”. Yo sólo atinaba a morder mis labios mientras respiraba agitadamente no quería decir nada o más bien no podía mientras el seguía pellizcando suavemente mi pezón. Me di cuenta que el volteaba para todos lados, pero yo no lograba distinguir si alguien nos estaba viendo y no me importó realmente. Usó la mano que tenía libre para abrir mi escote y sacar mi seno fuera del corpiño y de la sudadera, pero de pronto me asusté y puse mi mano sobre la suya y le dije tímidamente que se detuviera pero me miró con una sonrisa y me dijo “ándale sólo una probadita” y con destreza logró liberar mi pezón de la ropa y comenzó a succionar con desesperación, podía sentir su lengua jugando con mi pezón, yo estaba muy caliente, podría sentir como emanaba mi flujo y acariciaba la piel depilada de mi vagina, podía sentir como se escapaba a través de mis labios y se escurría hacia mí cola. No podía creer lo que sucedía, un desconocido estaba succionando de lo lindo mi pezón haciéndome gozar como loca y mi novio estaba esperándome en la central. De pronto un roce inesperado me saco del trance entre el gozar y la duda, había una mano que se escurría lentamente por debajo de mi falda acariciando la piel de mí pierna, bajé mi mando para detener la suya y lo separé de mi pecho al tiempo que le decía: ”ya por favor”, me sujetó del cuello me besó mientras metío su mano en mi concha colandome los dedos sin importar mis suplicas, acariciaba los senos, en el momento en que sentí sus dedos al limite casi grite de placer, el enorme suspiro que emití hizo que mi atrevido acompañante soltara mi boca y sonrió :”¿ya ves nena ?, yo se que te gusta”, mientras sus dedos presionaban con más fuerza introduciendolos hasta el fondo, y haciéndome mojar aún más. Mi respiración de agitaba y yo no me movía, aprovechó que estuviera nuevamente en trance para sacar mi otro seno, no dudo que para estas alturas estoy que habría más de un mirón pero no note nada extraño en los alrededores.
Su boca se acercó a mi oído y me decía: ”Que rica estás putita” y me metió completamente todos los dedos en mi concha y hasta llego a colarme un dedo en el culo donde estaba yo sólo gemía mientras el succionaba uno de mis pezones y pellizcaba el otro con gran experiencia.
Cuando introdujo su dedo en mi cola ya estaba totalmente chorreando mi espalda se arqueó y mi cuerpo se cubrió de espasmos, la excitación del momento hizo que terminara
De pronto el autobús empezó a bajar la velocidad y se empezó a ver movimiento entre las personas, el reaccionó de una manera rápida y subió mi remera rápidamente sin sacar su mano de debajo de mi falda.
Miré por la venta para descubrir tristemente que era mi parada a la que nos acercábamos, saque su mano de mi entre pierna y comencé a acomodar mi ropa, “¿ya te vas?” me dijo, “si, mi novio me está esperando en esta estación” respondí, “Vente conmigo yo me bajo en un pueblo a dos hora de aquí imagina todo lo que puedo hacerte en ese camino” me dijo susurrando mientras acariciaba mi duro pezón por encima dela ropa, pero yo tenía que llegar con mi novio así que me negué y en cuanto el autobús se detuvo bajé rápidamente sin mirar atrás.
Cuando mi novio me vio descendiendo del bus corrió a abrazarme, y presiono su cuerpo fuerte contra el mío y me dijo al oído: “hoy te ves buenísima “…

3 comentarios - La plata camino general Belgrano ...

Huntersexual
Mmmmmm....mostra fotos de tus tetas bebé tengo 37 años...te va mi edad??