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Mi madre sigue haciendo de prostituta para mi, vendo sus servicios en mi beneficio, Mi abuelo y yo nos follamos a Anna, y mi madre encuentra un macho que la revienta, sorprendiendome.

Mi madre continuó pagando mi moto a plazos. El padre de Sara se la iba cobrando fallándose a mi madre a gusto. Tampoco era excesivamente costoso para ella.

- No está mal, hijo. Es un hombre correcto, no me cuesta demasiado, no tiene perversiones raras. Lo paso bien.

Yo siempre la acompañaba a los encuentros con él y la iba a buscar después. Me excitaba recogerla recién prestado el servicio de puta pagadora, saber que hacía bien poco esa piel suave había estado en manos de otro, sobada y babeada. Me daba morbo saber que estaba recién follada. Nada menos que mi madre.

- Lo pasas bien, ¿eh?. Te excitas follando con él. – ella me miró, divertida – tú siempre te excitas con una polla dentro, puta.

- Me excita porque lo hago para ti, haciendo de prostituta para mi hijo. No es especialmente buen amante pero hace que me corra.

Me encantaba hablar con ella, su manera de hablar de ello con esa naturalidad como si estuviéramos comentando cosas de la familia o de los estudios.

- Tiene mucha obsesión con mis tetas, hoy me ha pedido que le diera de mamar como a un niño. Me ha dicho “como dabas teta a tus hijos”.

- Ummm qué excitante. De todas maneras, a todos los tíos les gustan tus tetas, eres famosa por ellas. Grandes y turgentes, bien llenas. ¿Te ha gustado?

- Me ha gustado, para qué mentirte. No suelo tener demasiadas manías cuando he decidido estar con un tío, aunque sea así, de prostituta.

- MI PROSTITUTA, mamá. La tetuda de mi madre, te viene de lejos.

- Sí, las tetas me crecieron de repente en un verano, cuando volví a la escuela en el curso siguiente, fue la gran sorpresa, todas las chicas no tenían casi y yo ya usaba sujetador. Fue una batalla en mi casa, mi madre quería que usara sujetadores de algodón, y yo los quería de mujer, de los que resaltan las tetas. Mi padre me apoyó. Los chicos se volvían locos por vérmelas y tocármelas.

- Y te las dejabas tocar…

- Es que me daba mucha importancia, me sentía una diosa, una reina. Tener tetas me daba poder. Los chicos hacían lo que les decía. Claro que tenía que hacerles concesiones de vez en cuando, para ellos era un descubrimiento también. Y las chicas me tenían mucha envidia. Y descubrí que me daba mucho placer. Ya empezábamos a masturbarnos.

- Joder, mamá, ya apuntabas a putita…a quién dejabas que te tocara

- jajajaja, a esa edad no se puede decir eso, era descubrir sensaciones y no tenía remilgos, eso sí es verdad. Descubrí que con mis tetas me podía hacer invitar a todo, los chicos siempre me regalaban cosas, me invitaban a todo. Se las dejaba tocar a casi todos.

- A cambio de dejarte sobar.

- A veces sólo de vérmelas. “Enséñame las tetas Cata, te invito a un helado”, claro que después ya no se conformaron con vérmelas. Lo pasaba bien.

- Qué guarrilla. Y les dejabas sobártelas.

- Jajajaja, sí, lo que no sabían es que me gustaba a mi más que a ellos. Me ponía mucho y luego me masturbaba.

- ¿Te las sobaban mucho?

- Lo que tardaba en comerme el helado. Yo me recostaba contra una pared, me desabrochaba la camisa o me subía la camiseta, y me las sacaba fuera del suje. No sabían bien cómo hacerlo, me divertía. Tenían vía libre mientras me duraba el helado.

- Así te crecieron. ¿No querían follar?

- Uy que va, aún no sabíamos gran cosa. Aprendí después.

- Con tu padre.

- Ufff pobre, le tenía mortificado. Yo era su nena, pero no podía dejar de ver que me estaba convirtiendo en una mujer. Me encantó descubrir que me miraba, y probé de provocarlo. Me excitaba y me divertía. Me gustaba enseñarle las tetas, con cualquier excusa o descuido. Y me atraía mucho su polla grandota, tenía mucha curiosidad por saber cómo se comportaba, le expiaba para verle.

Una pasada, conseguía ponerme la polla dura a medida que me iba enterando de su vida.

- Entre tu abuelo y este tío, tanto mamarme, conseguirán que vuelva a tener leche. Estuve el otro día en el ginecólogo y me dijo que detectaba actividad en las glándulas.

- Joder, mamá, qué pasada, ¿tanto te mama?

- Ya has visto a tu abuelo, y éste le gana. Me deja los pezones irritados. Le gusta que me saque una teta, vestida, y le dé de mamar en el sofá, que le meta la teta en la boca con mi mano, “como hacías con tus hijos” y se lo toma con calma y luego la otra, ufffff. Además, le gusta hacer que me ordeña a 4 patas. Luego me folla. A veces ni quiere que se la mame.

- Te excitas.

- Mucho, comencé a darle así a mi padre, de adolescente. No sabes lo que fue para mi, mi padre era un ídolo para mi, le adoraba como un dios, y que le gustara yo, fue para mi una gran refuerzo. Él estaba atormentado, me rehuía, pero yo buscaba cualquier situación para meterle mis tetas en la boca. Pobre, se resistía lo que podía, me sentía poderosa haciendo caer a mi padre en mis encantos. Fue una temporada memorable.

- Hasta que te folló.

- Pobre. Me lo follé yo a él. No fue el primero, pero si el primer hombre hecho y derecho, y mi primer orgasmo bestial, ya sabes la polla que gasta. Como tú.

- Me has puesto caliente, mamá.

- Ummmm, mi niño perverso. Qué fácil te pones caliente.

Al llegar a casa, mi padre ya había llegado, así que tuve que rebajar mi calentura con una ducha de agua fría, pero ni aún así. La imagen de mi madre recién follada y dando de mamar al padre de Sara me perseguía. Así que fui a la cocina, mi madre trajinaba, mi padre veía la tele en el salón.

- Llevo la polla dura, puta.

- Por dios, hijo, tu padre está en el salón.

- Calla, puta, bájate las bragas y apóyate. Sin remilgos, que le acaban de poner cuernos, recuerda que te acaban de follar, zorra.

- Hijo…es peligroso…- le di la vuelta y le bajé las bragas violentamente – por favor…

- Puta, me gustas cuando estas recién follada – me saqué la polla dura de la bragueta

- Por favor…hijo…aahhhh - Se la endiñé de golpe, ella ahogó un gemido. La proximidad de mi padre me excitaba.

- Toma so puta, tienes el coño más follado de Barcelona, ramera, voy a preñarte casi delante de tu marido, furcia, eres la guarra más fácil de follar de todo el mundo – le bombeaba fuerte, y me dije a mi mismo en voz alta – Dios, joder, cómo me gusta joderme mi amantísima madre…

- Aahhhh…

-Toma leche –estaba tan excitado que eyaculé enseguida – uuuuuuaaauuuuuu, mi mamá querida…mi tetuda preferida…mi putón…

Se la saqué y la dejé tal cual, en la obscena posición que un hijo no debería ver nunca a su madre, la falda levantada y las bragas bajadas, el coño rezumando semen, le di una palmada en el culo,

- Así me gusta, puta, llena de mi esperma. Esto sí es una madre.

Y me fui al salón guardándome la polla en la bragueta, ya tranquila.

-Qué papá, qué mentiras cuentan hoy…

Oí cómo mi madre iba al lavabo.

Al cabo de pocos días me llamó Anna.

- Hola guapa, ¿cómo va la vida rural?

- Buf, como siempre, pero bien, me gusta. Vengo de la ginecóloga.

- ¿Estás bien?

-Estoy preñada. Preñada de ti, Roger, voy a tener un bebé.

- ¡Ostia! ¡Qué bueno! Magnífica noticia. ¿Lo sabe tu marido?

- Aún no, he querido que el padre sea el primero en saberlo.

- ¿Es seguro que es mío?

- Pues claro tonto, mi marido no ha podido en meses y tu abuelo se corrió dándome por el culo, sólo puede ser tuyo. Sabía que tu abundante esperma me preñaría, la ginecóloga dijo que yo era muy fértil. Por cierto, dale recuerdos a tu madre y a tu abuelo, me encantó.

-Ummmm eres un cielo. ¿te sientes bien?

-Estupenda. Estoy contenta de ser madre, por fin aquí, en el pueblo, todo el mundo nos felicitará y mi marido se sentirá orgulloso y muy macho de haber preñado su esposa. Y estoy muy contenta de hacerte padre a ti, aunque no lo sepa nadie más. – hizo una pausa - Una de tus putas te va a hacer papá. ¿Cómo te sienta eso?

- Me encanta, ummm, papá. Me gustaría celebrarlo bien contigo.

- Veremos cuándo se puede. Hoy le diré a mi marido que vamos a ser padres. Ya te llamaré cuando pueda.

Tardamos en vernos, no era fácil despistarse en un pueblo de la vigilancia.

Mi abuelo y yo nos la habíamos follado, le habíamos abierto perspectivas nuevas que no hubiera tenido nunca en el pueblo, aparte de abrirle el culo. En aquella sesión que he explicado en el capítulo 17, antes que a mi madre, nos follamos a Anna, mejor dicho, hicimos de Anna la puta que quería ser, porque mi madre decidió darle preferencia a Anna.

Se había puesto detrás de ella, de cara a su padre.

- Mira papá, que hembrita joven – Anna se dejaba hacer. Mi madre le bajó los tirantes del vestidito y dejó sus tetas al aire, Anna instintivamente se cubrió parcialmente con las manos – mira papá que buenas tetitas, jóvenes y firmes – mi madre le besó suavemente a Anna en una oreja y suavemente le bajó las manos para dejar sus pechos descubiertos expuestos a mi abuelo - ¿querrás que mi padre las disfrute, Anna? Hace tiempo que no tiene una mujer joven como tú. Me gustaría regalarle una putita joven y suave.

- Um, Catalina, qué vergüenza…pero qué morbo, nunca me he visto así, ofrecida a un hombre…- le miró la polla erguida – y desnudo…uf…con ese pollón duro y enorme…dios mío…no sé si debo…

- Si ya has tenido ese rabo dentro de la boca, ya eres una putita, déjale disfrutar de ti, verás cómo disfruta de verdad, no como tu marido.

- Ufff Catalina…soy una putita, tu hijo me folla y le he comido el rabo a tu padre…- mi madre le acabó de bajar el vestido y luego le quitó el tanga, dejándola desnuda.

- Papá, esta zorrita es tuya, tíratela, ponle bien los cuernos a su marido – me miró y me sonrió, le acarició las tetitas, ofreciéndoselas a mi abuelo – es una putita de tu nieto, un regalito – le giró la cara a Anna y le besó los labios – jode con mi padre, que sepas lo que es una buena polla gorda, que sepas lo que es joder con un macho maduro.

Mi abuelo se acercó a ella, y la abrazó, los dos desnudos, su rabo duro contra su vientre, con ternura la besó la boca. Anna me miró, y yo asentí sonriendo. Las manos de mi abuelo, ávidas de teta joven, le sobaban. Anna no dejaba de mirarme, en su mirada advertí el morbo que le daba que la mirara entregada por mi madre a mi abuelo. Su manita acariciaba el miembro de mi abuelo y lo restregaba intencionadamente contra su vientre, puede que ya estuviera preñado de mi, puede que estuviera valorando la posibilidad de que fuera mi abuelo quien la preñara.

- Gracias por el regalo, eres una preciosidad, pequeña, - la besó, vaya, le comió la boca, Anna cerró los ojos - voy a hacerte mía…um…vamos a pasar un buen rato, guapa.

Ni que decir tiene que fue un gran espectáculo. La empujó suavemente hacia la cama y la estiró, dejándole las rodillas fuera, los pies al suelo. Se acuclilló delante.

- Abre los muslitos guapa, a ver ese coñito- ella separó las rodillas pero no demasiado – Ummm eres un poco tímida, ¿eh?, follas con pocos…dime, putita.

- Ufff, sólo con mi marido…y alguna vez con su nieto…

- Ummmmm así que casi voy a estrenar una aspirante a puta…- le separó las rodillas mucho más – voy a comerme este coñito de aspirante, ¿tu marido te come el coño, guapa?

- Ufff no, bueno, alguna vez…no hacemos sexo oral…- se notaba rara, con un desconocido despatarrándola y hablándole obscenamente pero con naturalidad – n-no le gusta, dice.

- Umm así que tu cornudo no sabe lo que es tu potorro en su jugo. Dime, guapa, ¿quieres que me lo coma yo? Ummm está apetitoso – dirigiéndose a mi – esta chica necesita un buen revolcón o dos. Dime, guapa.

- Uffffff…no sé…uu…es…- mi abuelo le pegó un lametón lento desde el culo hasta el clítoris – aaaaaaaaaaa…uffff…ss-sii.. – se entretuvo succionando un poco en el clítoris, no le dejó cerrar las piernas – uuaaaa!!

- Sí qué, preciosa -se separó – dime lo que no le dices a tu marido. Quiero oírte, o no sigo…

- Uffff…que sí, que me coma el coño, por dios…siii – mi abuelo le volvió a lamerlos labios y el clítoris – aaaaaah…

- Más, dime que sientes, sigue, putita adúltera – ahora mi abuelo le succionaba todo el chocho, le metía la lengua, ella se revolvía, loca de gusto –habla, cerdita

- Oooooh sí, sí…qué gusto…aaaaah…dios..increíble…me come el…p-potorro … siii… uuuuuuuffff…mi marido…nunca… aaaaaah…me despatarra…qué guarra…diossss siiiiiiiiii…aaaaahh nunca…me han comido así…oohhh me viene…me vieneeeeee…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahh – movía su pubis contra la boca de mi abuelo posesa de placer y de lascivia, corriéndose vivamente.

- Buena, muy buena putita – se apartó mi abuelo – gracias, nieto, por esta putita, lo paso genial.

Mi madre y yo mirábamos divertidos y excitados. Anna jadeaba recuperándose.

- ¿Te ha gustado, eh? Vaya cuernos que lleva tu maridito – se subió encima de ella sobre su pecho y le golpeó la cara con el rabo - ¿te da pollazos tu marido, puerca?

- Uuff, no, nunca – mi abuelo le pasaba el rabo por la cara – es muy cariñoso…ummm…vaya polla…

- Ni te pone los huevos en la boca, seguro, chúpamelos, guapita, así, ummmmm me gustas puerca…nieto…

- Dime, abuelo.

- Es una chica preciosa y me encanta, tiene madera de puta, pero está por enseñar. Me encanta. Ummmmmm síiiii, qué bien me chupas los huevos, guarrota. ¿Tu marido los tiene grandes?

- ummm… n-no…los de mi marido no son ni la mitad de los suyos…

- Ummm por eso me los chupas tan bien, ¿eh, putorra?...te gustan grandotes…como la polla –le pasaba la pollota por la cara – te acordarás de mi polla cuando estés con tu maridito…dime putita, te doy pollazos en tu cara de viciosa adúltera…

- Ummmm sí, me gustan sus huevos enormes y su polla enorme…si…pollazos en mi cara…ufff nunca me han dado pollazos…

- Así me gusta, fuera timidez. Eso es porque eras una señora decente, ahora eres una putorra. ¿Quieres que te folle con mi polla enorme? ¿Qué te monte como la puta que eres? Dime, puerca.

- S-si, soy una putorra y puerca…fólleme con su polla enorme…mónteme como una puta…

- Ummmm ¿Te gusta ser puta, eh?

Mi madre me meneaba el rabo a mi mirándolos. Mi abuelo se deslizó hacia abajo y se metió entre sus piernas.

- Voy a joderme tu putita, nieto.

Mi madre le agarró la polla a mi abuelo – métesela, papá – y le dirigió la polla al coño de Anna, que se despatarró literalmente – Anna ya verás qué bien folla mi padre.

- Joderrr, qué coñito estrecho – dijo mi abuelo empujando –me gusta.

- AAAAAAAAAAAyyyyyy…dios mío…qué gruesa!!!!! – Anna sentía bien mi abuelo entrando – uff…augghhhh, dios, diosss… - había entrado en ella solo hasta la mitad. Mi madre hizo que se la sacara – ooooh, ufffff,…qué grande tiene el pene.

- Se llama pollón, Anna. ¿Te gusta, eh, putita? – le dijo mi madre. Entonces mi madre apoyó la cara en el vientre Anna y su boca quedó junto a su coño – papá, dame de comer tu rabo – ufffff qué excitante fue. Mi abuelo le metió la tranca a mi madre en la boca – ummmmmm, sabe a coño.

Mi abuelo estaba en el séptimo cielo.

- Come polla, hija, joderrrr, qué boquita tienes, come, come, ¡qué cacho zorra!, toma polla…ahora el coñito de esta puta casada…toma rabo preciosa…- Ahora se la metió sin consideración hasta los huevos – toma cipotazo, zorrita…tu marido no la tiene así, ¿eh, puerca?

- AAAAAAAAgfff…dios…siiii – le bombeaba – aaaaaaaaafffg…qué gorda diossssss…¡¡ qué p-p…pollón!!...la de mi marido no es ni la mitad…aaaaaayyyy…siiiiiiiii…me llena todaaaa…

- Vas a volver a él con el coño ancho de puta…joderrrr..qué estrechito…toma, toma, toma, so guarra…ufff…me gusta tu chochito…ahora a la boquita de mi nena…mama polla de papá, pequeña…- el cabrón alternaba coño y boca, las dos encantadas. Mi abuelo entonces le agarró de los tobillos a Anna y se los pasó por los hombros – Ahora vas a saber qué es un macho y qué es estar jodida como una puta.

Le metió el rabo en esa posición hasta los huevos y le empezó a bombear con violencia.

-AAAAAAAAAAAAAAAAhhhh…diossss…AAAAAAAAAAAhh…estoy jodida como una puta…

- Me gusta usar tu coño para mi placer, jodida puta.

- Ufffff…me voy a correr…como nunca…-Anna estaba a punto – no me la saque, por favor- me miró – Roger, cariño, follo con tu abuelo…y qué bien folla…vaya pollón…me voy a correr con tu abuelo…siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…ooooooooooooooooohhh…-vimos un orgasmo bestial…no acababa nunca y mi abuelo bombeándola mientras mi madre le apretaba las tetas. Se quedó desmadejada, jadeando como si le faltara aire.

Mi abuelo le sacó la polla y se tendió al lado. Mi madre fue rápida a chupársela. Yo fui y besé a Anna.

-Roger…ha sido el orgasmo más bestial que he tenido…¿He estado bien? ¿se ha corrido tu abuelo?

- Ummmm Anna, has estado preciosa y muy buena puta, no, no se ha corrido.

-Uff, he dicho guarradas…y…y…ya sabes por qué te lo digo. Prefiero que sea tuyo, aunque yo creo que ya me preñaste

- Tengo esperma para ti guarrilla.

- Me ha dejado el coño roto…-se fijó en mi polla tiesa – ummm…soy una guarra…fóllame, nunca me han follado dos hombres…me gustaría ser tan puta como tu madre…jódeme…me da morbo…

- Ummmm, ésta es mi puta – me puse encima de ella, igual que mi abuelo, le puse las piernas sobre mis hombros – toma polla cerdita – hasta los mismos huevos.

-AAaaaaaaaaaaah…dios qué buena…dos pollas seguidas…dos pollazas…qué puta soy…me gustan gordas…jódeme Roger, diosss siiiiii…oooooh Roger…qué grande…siiiii…me han jodido dos hombres…uuuauuuuuuu siiiii

Mi madre le seguía chupando la polla a mi abuelo y los dos miraban.

- Abuelo, le has dejado el chocho como un bebedero de patos, con lo estrechito que lo tiene la puta ésta.

- Es una guarra, tan recatada que se hace, pero le va más el rabo gordo que caramelos a los niños. Di, guarra, te gusta joder con pollones, ¿eh?

- Ooohhhh siiiii…me gusta joder…con machos de verdad…soy puta…una puta…Oooooh siiiii sigue siiii…- la bombeaba con ganas- aaaaaaaaaaaahhh por diosss qué bueno…

- ZORRÓN TRAGA POLLAS

-Aaaaaaaaaaaaahh…siiii

- CASADA CACHONDA, MARRANA INFIEL –mi abuelo se incorporó – pónmela a 4 patas nieto, que voy a trincármela como la perra que es.

Por supuesto, lo hice, mi abuelo se la metió de golpe.

- Toma cipote, perra, uuauuuu indecente…me la estoy trincando a esta perra ¿si o no, so puta?

- AAAAAaaaaaaaahhh.sisisisi…perra…uuuuuuh…muy perra…

Me tumbé boca arriba.

- Pásame la perra, abuelo, que me la empalo – dicho y hecho, en nada la tenía clavada sobre mi polla y ella moviendo su pubis enloquecida. La atraje hacia mi y le comí las tetas, mi abuelo se colocó detrás.

- Sujeta la perra que me la enculo, nieto.

- Aaaah no…no..el culo nooo – la sujetamos y mi abuelo le apoyó el rabo en el culo.

- PERRA, jodida y dada por el culo, usada, oyes, USADA –empujó y lubricada como estaba la polla, le entró, yo lo noté en mi polla.

-AAAAAAAAAAAAAAAyyyyyy…

- Grita, zorra, toma polla, dios qué estrechita de culo, qué gusto me das…- se la metía cada vez más adentro- poco a poco, ya verás cómo te gusta tener dos pollas…

- Aaaaaahhh…uffffff…me rompe el culo…uuuuh…dios mío…follada por dos hombres…a la vez…dios mío…aaaaahh…nunca…nunca…oooooohh…diossss…qué gordas…

- Disfruta, Anna, eres una diosa del sexo, una verdadera hembra…- la besé con suavidad – eres la reina de las putas, la mejor…

- Ooooohh siiii…ufffffff…me gusta…jodida y dada por el culo…con dos pollones enormes…ummmmsoy una diosa…puedo con los dos…ummmmm…SOY PUTA…SIIIIII…

- Voy a descargar mis huevos en tu culo, puta, lo tienes estrechito y no aguanto más, cerda…dime

-OOoh siiiiii…lléneme el culo de semen…siiiiii….siento placer de perra…me duele…aaaaah…siiiiidios…jódeme Roger…aaaaaaaaahhhh

- Toma leche perra, eres una perra calentorra dada por el culo, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii tomaaaaaa uauuuuuuu

- Arfggggggsiii…por dios…me excita, me excita…dios como siento tu polla Roger…lléname de leche…soy una calentorra…me va a venir….uuuuuuuh

- ¿quieres mi leche, perra?

- AAAAAAAAAAaaaa siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii bien dentro…siiiiiiii…préñame…tu abuelo me da por el culo…siiii…me vieneeee….me viene……dame tu leche por diosss… aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh- se corría como nunca.

- Toma leche preciosa perrita…toooooooooooomaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Acabamos jadeando como perros los tres.

- En mi vida… había tenido… orgasmos así. – hablaba entrecortadamente, jadeante – me encanta…- sonrió- uffff…jamás pensé…que diría una cosa así…me encanta… ser una perra.

Mi abuelo la acarició los pechos y la besó cariñosamente

- Eres una preciosidad, pequeña, gracias por dejarme disfrutar de tu cuerpo, ¿te ha dolido mucho la enculada?.

- Me ha dolido – le acarició a mi abuelo la polla dormida y los huevos – ha sido una experiencia excitante y fabulosa…me ha gustado que me haya dado por el culo…y me siento orgullosa que usted se haya corrido conmigo…

Lo cierto es que entre el primer día y éste se había quedado preñada, según ella, y yo me la creí. Y ahora me daba morbo poder tenerla sabiendo que llevaba un bombo mío, pero no la pude ver hasta algunas semanas más tarde, y ya se le notaba una incipiente barriga y sus tetitas le habían crecido.

Pero ya iré explicando más cosas de Anna.

Mientras, el padre de Sara me hizo una propuesta.

´´El tenía un chico de mecánico, vendía motos pero también las preparaba y arreglaba, que le substituía cuando había de ausentarse, pero esta vez tenía que ir a Italia una semana entera, si le salía bien podría importar motos de allà a buen precio.

Me propuso que fuera por las mañanas a su tienda y, como yo sabía de motos, podría hacer de vendedor o al menos atender temporalmente posibles clientes y así no tendría que cerrar ni el taller ni la tienda.

Le dije que quería un porcentaje de las ventas y él se sorprendió.

- Coño, si que piensas vender, con que me atiendas los clientes, les tomes los datos y les informes puede que ya sea suficiente y cuando venga yo, ya les llamaré.

- Insisto, porque venderé varias motos.

- Jajaja, así me gusta, optimista. De acuerdo.

La verdad es que tenía un plan perverso, que era llevar a mi madre conmigo a la tienda, seguro que conseguiría clientes. Pero no se lo dije.

Así lo hicimos. Estuve trabajando un par de días antes que se fuera para ponerme al día de los detalles, y conocer al mecánico, un chico de unos 22 años, simpaticote, abierto, muy moreno, luego me dijo que su padre era del norte de África y tenía genes de allá. Era muy cachondo, siempre me comentaba cosas de las clientas o de las mujeres que entraban.

Nos entendimos muy bien pronto, el taller estaba adyacente a la tienda con una puerta corredera que aislaba una zona de la otra y tenía puerta a la calle por los dos sitios. Así podía abrir uno solo de los negocios o los dos.

El primer día me presenté solo pero mi madre vino más tarde. Se la presenté a Oscar, el mecánico, que se quedó boquiabierto.

Cuando mi madre se quitó la chaquetita que llevaba encima, descubrió un vestido de tirantes ligero y escotado, sin sujetador, más corto de lo razonable y zapatos de tacón. Bien arreglada y pintada, una señora muy sexy.

Vi que se la comía con la mirada, eso está bien, me dije. Pero no acababa de ver claro eso que me llevara a mi madre allí, no le parecía normal. Es evidente que no lo era de normal, así que tenía que ganármelo.

- Es muy guapa tu madre, tío. Es madurita pero está muy bien – sabiendo los comentarios que hacía de las otras tías, con mi madre se mostró comedido, aunque sabía lo que pensaba.

- Gracias. Sí, soy su hijo pero no ciego y sé que gusta a los tíos, con ese par de tetas que tiene.

- Joder, sí. No te molestes pero está para mojar pan.

-Jaja, si.

- ¿Pero va a estar aquí contigo?

- Sí, he pensado que me puede ayudar. Y ella está de acuerdo.

- Pero el jefe no me dijo nada, me dijo que vendrías tú.

- Bueno, es que lo pensé después. No creo que te moleste, ¿no?

- No, no me molesta nada, pero que no lo sepa el jefe…no sé, tío, se lo tendría que comentar, ya sabes cómo es, y en realidad yo soy el responsable.

- Va tío, prefiero que no, no sea que después me discuta lo de las comisiones. No tiene por qué enterarse, yo creo que podrá atraer más clientes, solo tiene que estar por aquí, si la ven desde la calle seguro que entrarán más. Tú mismo lo has dicho, es atractiva.

- Joder, no sé, no estoy tranquilo, que después me meterá la bronca a mi el jefe.

- Coño, no seas así, Oscar. Ya verás como estarás mejor con ella por aquí, alegrarás la vista, y es muy simpática.

- Sí, eso sí. Pero no sé…bueno, a ver qué pasa.

En la tienda había una pequeña habitación que hacía de despacho, con una mesa, sillas, lo normal para acabar de cerrar un trato con papeles y tal. En un rincón había un sofá amplio, supongo que para hacer alguna siesta o cerrar algún trato “especial”, como yo pensaba hacerlo con la ayuda de mi madre. También un pequeño frigorífico y un armario-bar.

Desde la mesa se podía vigilar al tienda a través de una ventana fija con vidrio, pero que disponía de una persiana de lamas para poder cerrar la vista. Un buen montaje tenía aquel tío.

Le dije a mi madre lo del mecánico.

- Hay que conseguir que Oscar sea cómplice y no esté mosqueado contigo aquí, no quiero que le vaya con el cuento al jefe.

- ¿Y qué quieres que haga?

- No sé, de momento charlar, dejarte ver, le gustas por cómo te mira, ya sabes, que le apetezca que estés aquí, ya iré improvisando

- Bueno, como tú me digas, hijo.

- Vamos al taller y charlamos con él, ponte cerca, que vea bien tu escote, interésate por su trabajo, ya sabes, no te escatimes. Se calentará solito.

Me daba un morbo tremendo. Me quedé en la tienda pero con la puerta de separación abierta. Les oí hablar, el tono de mi madre, cordial, él también. A veces mi madre usaba un todo seductor, de gata. Me gustaba imaginarla inclinada mostrando sus hermosas tetas, mirando la moto o cualquier cosa que Oscar estuviera haciendo. Poco a poco, la charla era más animada, reían, reconocí esa risa suave de mi madre, seductora, seguramente Oscar le estaba diciendo algo agradable de ella.

Todo iba bien. Fui hacia el taller. Oscar tenía una moto colgada con cadenas y le estaba montando el motor. El tinglado estaba bien, había unos raíles y unas poleas de las que colgaban cadenas para colgar motos y motores y no tener que trabajar en el suelo, aunque también había motos que se trabajaban en el suelo. Pensé en lo sexy que estaría colgada de allí. Mi madre estaba junto a él, demasiado cerca para solo estar mirando. Oscar llevaba puesto un mono de tirantes sin camiseta, mecánico total, vi que se le abultaba la bragueta. Pensé que debía tener un buen rabo a la vista del bultazo que marcaba. El escote de mi madre hacía efecto.

Mi madre le tocó el brazo.

- Estás muy fibrado, Oscar, vaya músculos – sabía como halagar la vanidad masculina.

- Bueno, señora, es el tipo de trabajo – se le notaba encantado.

- Veo que os estáis divirtiendo – dije – buff no entran clientes – me acerqué a mi madre.

- Es muy pronto – dijo Oscar – suelen venir más tarde.

- Tengo una mamá estupenda, ¿eh, Oscar? – la abracé por la cintura, procurando subirle el vestido lo más posible para mostrar su muslo y le di un beso en la mejilla. Pensé que mientras ella estuviera con él, se le iría olvidando lo del jefe. Oscar miró bien el muslo que yo mantenía descubierto, y desvió la mirada, nos miró y mi madre le sonrió. Experta como era, le miró el paquete, con la intención que él se diera cuenta que lo hacía, sin pudor.

Un juego que me encantaba. Oscar se dio cuenta perfectamente. No dijo nada.

- Bueno, te la dejo un rato, voy a ver algunos panfletos – le guiñé un ojo a Oscar – te aviso si vienen clientes, mamá.

- Ok, hijo, me gusta estar aquí con Oscar mientras trabaja, es muy simpático y atractivo.

- Jajaja, mamá, cuidado que es un mujeriego – por decir algo.

- Qué va, qué va – se quejó Oscar – ya me gustaría.

- Pues eres muy guapetón – le dijo mi madre, le tocó el brazo – y muy fuerte, como nos gustan a las mujeres.

Me fui pensando que todo iba bien.

Me despisté mirando alguna documentación de motos, interesante, de pronto me di cuenta que la conversación se había apagado. Me acerqué con precaución al taller, se oía poco, de vez en cuando Oscar decía algo, algo también mi madre pero apagadamente. Me asomé con cautela.

Mi madre estaba sentada en una moto, una vespa antigua que tenían de adorno, reluciente pero fuera de uso, inclinada sobre el manillar, como si la fuera a conducir, la faldita bastante arriba. Oscar le explicaba algo de los mandos pero le miraba descaradamente las tetas, debía verle buena porción, y los muslos.

Por supuesto, mi madre no se recataba y le mantenía la situación y la mirada, así que Oscar era consciente que mi madre se lo estaba enseñando voluntariamente y que le gustaba. Hablaban alto pero flojo, él se acercaba, le hablaba de cerca, para verle mejor las tetas, y mi madre no se retiraba, pensé que mi madre ya lo tenía seducido, lo tenía a punto. También pensé que mi madre no actuaba sólo por complacerme, estuve convencido que a ella le apetecía tirárselo.

Me debatí entre seguir mirando, excitado, ver si se la acabaría jodiendo o interrumpirlos, tampoco era cuestión que se la tirara a las primeras de cambio. Me interesaba mantener una cierta tensión, pero me excitaba la idea de ver cómo se la follaba. Estaba dudando con la polla poniéndoseme dura, cuando oí la campanilla de la puerta, un cliente. Fui rápido y llamé a mi madre, desde la tienda.

Acababa de entrar un tio de unos 40 años, corpulento, con tejanos y camisa de cuadros.

- Señora, ¿puede venir, por favor? – ufff, por la campana.

Información de las máquinas, que si esto, que si lo otro, en fin, no me voy a extender.

Mi madre vino como si nada, sonriente. El tipo se sorprendió y repasó convenientemente su figura. Estaba espléndida, claro. Le dije al tipo que era la mujer del jefe.

- Hola, ¿qué tal? ¿interesado en algo que podamos ofrecerle? Todo está para satisfacer al cliente – se le plantó delante, cerca.

- Sí, veo que tienen un material interesante – la miró a los ojos y a su escote – haría falta saber cuáles son las condiciones.

- Estoy seguro que todo se puede arreglar – dije yo – solo tiene que decidir lo que necesita y las condiciones seguro que serán de su gusto. Ya le he explicado las características de las máquinas. La señora le arreglará las condiciones.

- Me gusta ésa, el modelo más potente, pero el precio es un poco elevado.

- Usted necesita una máquina potente, para hacer juego con usted – mi madre se apoyó en la moto – una moto pequeña lo desmerecería, es usted muy masculino.

- Jajaja, eso está bien – se dirigió a mi en privado – ¿la mujer del jefe puede entrar en el trato?

- Pues no sé, pero tiene muchas ganas de vender, su marido le ha dejado esta semana a cargo de la tienda y quiere demostrarle que vale. Yo, a lo mejor, podría convencerla, está potente, ¿eh?

- Está buenísima y se le nota que es putita, va enseñándolo todo. Tú que la conoces, si pruebo, ¿montará un escándalo?

- Uy, qué va, es lo último que haría. Yo creo que si compra la moto, hasta se la podría tirar. Creo que su marido no le da suficiente.

- Bueno, no sé señora – nos acercamos a ella – me gusta, pero…el precio…

- Le podemos regalar algún extra, ¿verdad, señora? – me dirigí a él – no deje pasar esta ocasión señor, se llevará un buen producto. Y la moto es una pasada. Verá qué buena imagen haría, súbase, señora, que el señor se haga una idea.

Mi madre se arregló para subirse en la moto, evidentemente mostrando sus bragas, medio transparentes, de manera que vislumbramos su coño sin pelo. Sentada a horcajadas e inclinada, mostraba toda la pierna y buena porción de tetas.

- ¿Qué le parece? – le dije – muy buena imagen.

- Sí, excelente imagen – se acercó – la moto y la motorista.

- Es usted muy amable, gracias por el piropo – mi madre le sonrió – anímese, hombre, le haremos un buen trato, atrévase a dar el paso. El asiento es comodísimo.

- Es de piel – dije – con un tacto único.

El tipo pasó la mano por el asiento tentando levemente el culo de mi madre. Al ver que ella no reaccionaba mal, repitió. Me miró y me guiñó un ojo.

- A ver qué tal de cómodo es…- se sentó detrás de mi madre – um sí, es muy cómodo…es importante también que el acompañante vaya bien – mi madre se incorporó hacia atrás, pegándose más a él. La cara de él quedó muy cerca de su hombro desnudo y su paquete pegado al culo de mi madre.

- No se lo piense más, señor – le dije, y también le guiñé el ojo – es de lo mejor que puede usted montar, es potente pero va muy suave.

- No he montado nunca una como ésta, pero parece que es de las que tiran bien.

- Ya lo creo, señor. Verá como tira de maravilla. ¿Verdad, señora?

- Por supuesto. De maravilla, quedará totalmente satisfecho.- el tipo puso las manos en la cintura de mi madre – puede comprobar todo lo que quiera antes de decidirse, ya verá que todo es de primera calidad.

- ¿Todo?

- Claro que sí, ya verá que todo es de primerísima.

- ¿Incluso la jefa?

- Jajaja, la jefa es lo mejor –dijo mi madre - ¿no cree?

- A ver – le acarició los muslos desnudos – um realmente suave, sí – le subió las manos hasta las tetas – y realmente potente.

- Si está decidido, podemos pasar al despacho y cerrar la venta – el tipo le amasaba las tetas por encima del vestido.

- Creo que ya estoy decidido, sí. Compro la moto, pero quisiera probar más a fondo el material, señora, hay algunas cosas que aún faltan por comprobar.

- Todo lo que usted desee, caballero.

El tipo se bajó de la moto y le tocó el culo. Me guiñó el ojo. Mi madre también se bajó con el consiguiente espectáculo y se dirigieron al despacho. No me he acostumbrado nunca a tomar como normal ver a mi madre caminando con un tio magreándole el culo. Yo también fui a hacer los papeles de la venta, mi madre se sentó en el sofá, esperando, cruzó las piernas, descuidadamente dejando ver toda la piel de sus muslos. Se acopló bien el escote para dejar bien a la vista los pechos. Nos la quedamos mirando

- Cuando acabe le espero aquí para tomar una copa. ¿Y tú qué miras chico? – la zorra haciendo bien el papel- Venga acaba con los papeles.

Una vez en regla, salí del despacho.

- Señora, necesita alguna cosa…

- Prepáranos unos gintonics, antes de irte.

El tipo, divertido, se sentó a su lado y le puso la mano en el muslo. Mientras preparaba las copas el tipo le bajó el tirante del vestido y descubrió una teta, ella se la tapó.

- Venga chico, que esto no es para ti. Ah, y chitón con mi marido o te pelo – admiré a mi madre.

- Claro que no, señora. No es asunto mío mientras me paguen.

Cuando salí, oí que el tipo le decía.

- Vas a disfrutar como nunca, preciosa – pretencioso.

No pude verlo porque cerró la persiana de la ventana pero les oí. Vaya oí cuatro cosas. Palabras soeces, “tu marido es un cornudo”, “puta”, y otras lindezas, y también cuando se corrieron, por supuesto también mi madre.

El tipo salió medio despeinado.

- Joder, tío, vaya zorra está hecha tu jefa, cómo chupa polla y cómo jode la tía. Me ha hecho una buena limpieza del sable, tío. – hizo el gesto obsceno con la mano de comer una polla - Tu jefe debe llevar unos cuernos de órdago. Vaya tía cachonda que está hecha.

“Cabrón” pensé, pero me excité mucho. Mi madre había conseguido un buen pellizco de dinero para mi, jodiendo con un desconocido.

- Pasado mañana estará matriculada y a punto señor. Me alegro que le haya gustado la jefa.

- Una pasada de tía, deberías follártela, una fiera. Y vaya tetazas, joder.

- Uf yo no puedo señor, es la jefa.

- Jajajaja, bueno, hasta otra.

Vi que Oscar miraba desde el taller, por cómo me miró vi que algo sospechaba. En fin, veremos, pensé.

Entré en el despacho, mi madre se había vestido y estaba como si nada. Recogió con cuidado un condón y lo envolvió en papel.

- Voy al lavabo, hijo, después hablamos – se fue al lavabo del taller, pasó por delante de Oscar sin decir nada.

Salió duchadita y nueva. Fresca como si nada hubiera pasado. Le hizo un gesto cariñoso a Oscar al pasar. Él la entretuvo un momento, no sé qué le dijo pero ella rió.

- Me voy a casa, cariño, que se me hace tarde y tu padre ha de llegar a comer.

- Pero…¿qué tal?

- Pues…bien, como siempre, ya me conoces.

- Te ha gustado, guarra, he oído que te corrías.

- Pues claro, hijo, un polvo es un polvo. Y he ganado dinero para ti, chulo putas.

Se fue.

Oscar vino del taller.

- Tu madre es una mujer como ninguna, tío. ¿Va a volver?

- Puede que sí, mañana igual

- A ver si puede venir, tío. Y no le diré nada al jefe. Puedes hacer lo que quieras. Pero a ver si puede venir. Me gusta hablar con ella mientras trabajo, ya sabes.

- No te lo aseguro, se lo diré. – ya lo tenía ganado - ¿te gusta mi madre?

- Joder, tío, es muy diferente trabajar allí si está ella.

Cerramos la tienda y me fui a comer. Mi padre estaba muy interesado en cómo me había ido vendiendo motos. Le dije que ya había vendido una, me felicitó.

- Cariño, a ver si nuestro hijo tiene madera de comerciante – le dijo a mi madre.

- Bueno, hago lo que puedo, jeje, la verdad es que el tio estaba muy motivado, no me ha costado mucho.

- No te quites mérito, hijo –dijo mi madre – seguro que has encontrado la manera de convencerlo. Tienes muchos recursos.

Mi padre lo ratificó. Y añadió:

- Estás guapísima hoy, Lina – le dijo a mi madre – cada día estás mejor – le acarició el culo.

- Tonto – le dijo, y se inclinó a besarlo – tú que me miras bien, cielo – mi madre le quería con locura, y siempre con mucha ternura.

No sabes lo guapa que te mantienen la mujer, pensé, a base de polvos, le mantenemos el coño tan follado como necesita, pero sólo tú le das el cariño que necesita. Cualquiera sirve para echarle un polvo, da vértigo pensar en la ingente cantidad de hombres que tu esposa ha recibido entre sus muslos, tan fácil como es, pero sólo contigo es feliz del todo. Algo de envidia sentí, nunca podría ser como él. No estaba seguro de poder hacer feliz a una mujer, darle placer sí, pero hacerla feliz…

En fin, no creo que en aquel momento pensara mucho en ello, es más bien reflexiones de ahora.

Por la tarde volví pronto para pescarla sola.

Estaba leyendo en el sofá, preciosa, las piernas cruzadas, como tantas y tantas veces la había visto desde niño al llegar a casa, una imagen que me era muy familiar. Como siempre, me acerqué por detrás y ella me ofreció su boca, dejando caer la cabeza hacia atrás, en un gesto sensual que también era familiar, pero era tal como hacía con su marido. La besé intensamente y le deslicé mi mano a su pecho, sin sujetador, amasé su suave teta y le pellizqué el pezonazo. Gimió con su lengua dentro de mi boca, tiré del pezón, dios, el pezón de mi madre, qué grueso. No necesitamos decir nada, fui por delante, me sacó la polla por la bragueta y me comenzó a mamar. La agarré del pelo, qué morbazo me daba ver a mi madre así, amorrada a mi polla. Tácitamente de acuerdo, ninguno de los dos hablaba, cuando la tuve bien dura, se la saqué de su boquita maternal.

Ella se subió la faldita del vestido y abrió los muslos. Vi su coño desnudo, casi rasurado del todo, con sus labios exteriores gruesos, carnosos, no llevaba bragas, señal inequívoca de que me esperaba. Pensé que esa era la visión que había tenido el cliente hacía unas horas, mi madre ofreciéndole su inmenso coño para que se lo follara. Siempre pensaba en la cantidad de tíos que habían visto eso antes de metérsela. Le pasé las piernas por mis hombros, y le endiñé la polla dentro, su gran coño estaba mojado. Como siempre, gimió de gusto.

Me morreó, me buscó la lengua, estuvimos así un buen rato gozándonos sin decir nada, finalmente tumbada a lo largo en el sofá y yo encima, bombeándola con mi polla y comiéndonos la boca, como amantes, hasta que ella gimió de aquella manera que me anunciaba su orgasmo, aceleré el ritmo y nos corrimos los dos, mirándonos de cerca a los ojos medio entornados. Aún nos quedamos un ratito más jadeando, besándonos. Fue una manera de tener a mi madre diferente, tuve un orgasmo muy fuerte.

- Ufff, mamá – susurré

- Ssssssh- susurró ella. Me volvió a besar. Quería estar quieta y en silencio. Diferente de otras veces.

Continuaba entre sus muslos, pero ya mi polla estaba fuera, ella me acariciaba y me besaba. Finalmente:

- Sal de encima, cariño. Hoy me has hecho el amor, más que follarme, pero me has llenado igual de semen. Te quiero mucho.

Fui al baño con ella. Estaba impactado por lo que me había dicho.

Nos metimos en la bañera. Ella me enjabonó y yo a ella, pero, sin sexo, con ternura.

- Qué guapa eres, mamá- la besé la espalda y la abracé, sentí un impulso de cariño filial – te quiero.

- Ummm, mi niño –se giró y me besó la cara varias veces – mi pequeño precioso. Qué hombretón guapo te estás haciendo – me acariciaba como madre – qué bonito ha sido hacer el amor contigo.

Un episodio difícil de explicar y entender. No duró mucho. Creo que afortunadamente, pero me aportó mucho morbo a la relación.

- Me ha venido muy bien, cariño, después de haber follado con aquel tipo.

- ¿Por qué? ¿Ha sido desagradable?

- Psst, no. Insustancial, un eyaculador precoz. Me ha llenado la boca de leche a las primeras de cambio – ya volvíamos a ser de nuevo como antes.

- ¿Le has tragado la leche?

- Es lo que quería, lo primero que me ha preguntado “Oye, ¿tú la mamas?” “ Pues depende, no a todos, por ejemplo, a mi marido, no” “¿Me la mamas a mi?””Sí, si te apetece te la chupo””Ostia, sí, tía, chúpame la polla”. Alucinan. No están acostumbrados. Y cuando más ha flipado es cuando se la mamaba “Joder, estoy flipando,me estás mamando la polla, qué fuerte, oye, ¿Te tragas la leche, eres tragona?””No, sólo algunas veces” “ Joder, tía, ¿te tragarías mi leche? Siempre he soñado con eso, por favor, tía, trágatela ” “Bueno, si te apetece tanto, eyacula en mi boca, me tragaré tu leche””Siii, me voy a correr en tu boca”

- ¿y lo del marido?

- Tengo comprobado lo que les excita poner cuernos a otro, tirarse la mujer de otro es de lo más. Y no veas si además se sienten más machos. “¿Te gusta mi polla, eh, más que la de tu cornudo?”” Sí, mucho más que la de mi marido, eres mucho más macho”. Y llamar puta a la esposa de otro.

- Ufff, mamá, ¿y qué más?

- Ha eyaculado casi enseguida, iba cargado, me ha sorprendido, de repente le tenía soltándome semen a chorros en la boca. “Toma, tia, toma leche, tragatela”, como todos. Era la primera vez que una mujer tragaba su leche.

- ¿Sabía bien?

- Normal, me gusta el sabor del semen. Después me ha follado. Me la ha hecho chupar de nuevo hasta que se ha empalmado y me la ha metido en el coño. Le daba mucho morbo joderse la mujer de otro. Me ha dicho que era la primera vez que follaba una casada y que le excitaba mucho.

- Y te has corrido, guarra.

-Sí, tanto chuparle la polla y tragarle el semen, me ha puesto cachonda. Ya sabes que me excita mucho que me penetren y me coman las tetas. No es más que un polvo con un desconocido, pero es un polvo.

- De los centenares que te ha echado. Mamá, qué puta eres, como te quiero.

- Jajaja, y le he dicho que mi marido no me hace correrme como él. Se ha ido pensando que era el tío más macho de todos, jajajaja.

La besé. Mi puta. La mejor.

A la hora de cenar estaba más guapa aún. Mi padre la miraba con ganas. Esa noche les oí follar. Mi madre era increíble, tres hombres en un día. Y sin más.

Al día siguiente vino a media mañana a la tienda de motos. Vino con una faldita negra corta y una chaquetita gris perla. Cuando se la quitó, llevaba una blusa ajustada, demasiado ajustada, blanca, los botones a punto de saltar y sin sujetador, dejando entrever piel de teta entre los botones, marcando pezón. Insultantemente sexy.

- Joder, mamá, vienes rompedora hoy.

- A ver si vendemos algo hoy – me dijo – Ah, y no llevo bragas, he creído que será mejor.

- Así se ve que eres más fácil de joder, mamá.

- No es que sea fácil, es que me gusta joder para ti.

- Te gusta joder. Punto. Eres un putón.

- Jajaja, sí, me gusta. Pero no lo haría si no es para ti.

Yo ya había atendido a varios clientes, sin suerte. Oscar la miraba las tetas comiéndosela, pero se veía quela exuberancia de mi madre le acobardaba un poco. Ella le plantificó dos besos rozándole con la teta.

Se fueron charlando, bueno, la que más hablaba era mi madre, Oscar solo tenía ojos, pero estaba visiblemente acobardado por la exuberancia de la hembra.

Oscar se puso con la moto que tenía colgada y mi madre parecía interesada en lo que hacía, se puso al otro lado de manera que se veían de frente. Yo tenía una visión lateral, o sea que los veía a los dos de perfil. Charlaban.

Sonó la puerta. Clientes. Iba a avisar a mi madre pero eran dos chicas jóvenes. Buscaban motos, a ver si su padre se la compraba por el cumpleaños, les di información, les hice subirse a las motos, me di un buen espectáculo de piernas y braguitas. Se fueron, pero volverían, me dijeron.

Volví a mi observatorio. Justo a tiempo. Mi madre hablaba con ese tono seductor que sabía poner, pero, aparentemente, Oscar estaba entretenido con la moto, aunque le largaba miradas a sus tetas a menudo. No se atrevía. La blusa de mi madre tenía desabrochados uno o dos botones más, generosidad por parte de ella, poco cubría ya, apenas las areolas y pezones, pero dejaba ver bien sus magníficas y redondas tetas de melón.

Desde fuera se veía una tía que claramente se estaba poniendo a tiro. Me fijé que Oscar marcaba un buen paquete.

Mi madre le puso la mano en el brazo, halagando su musculatura y en el hombro, seguro que la vanidad de Oscar estaba siendo muy agradecida.

Oscar de vez en cuando volvía la vista hacia la puerta de separación, obviamente estaba preocupado por si le veía yo con nada menos que mi madre.

Entonces mi madre fue a una mesa que tenían llena de herramientas y hierrajos, evidentemente, de trabajo con las piezas, manoseó alguna mientras hablaba y se dio la vuelta apoyándose y poniendo las manos detrás. Las tetas aún se pronunciaron más, no sé como no saltaban los pocos botones que le quedaban. Oscar se dirigió a ella también hablando flojito. Al llegar cerca, le miraba directamente el pecho.

Oscar y hablaba flojito. Yo estaba intrigado, ¿qué podría ser?.

Mi madre le miró a los ojos, luego asintió, Oscar le desabrochó otro botón, y otro. Diossss, me la estaban poniendo durísima, mi madre con las manos detrás, dejó que Oscar le descubriera totalmente sus melones. Yo distinguía perfectamente sus pezonazos duros.

Seguían hablando, en esa posición, ahora Oscar tenía sus manos en sus bolsillos, ¿Qué coño estaban hablando con mi madre enseñando sus pechos desnudos?

Él miraba esas tetas espectaculares, sin mover un músculo.

Hablaban, evidentemente de las tetas de mi madre, me pareció. Un buen rato, me estaba poniendo negro verlos charlar con las tetas desnudas de mi madre allí, con los pezones duros y gruesos como pitones, pidiendo a gritos una mordida.

Al cabo de un rato, Oscar llevó su mano al grueso pezonazo, que acarició fascinado, sin dejar de hablar, y sin que mi madre moviera sus manos de detrás. Mi madre volvió a asentir y Oscar le sopesó la teta, comprobando peso, textura y tacto.

Conociéndola, supe que estaba gozando.

Levantó la otra mano y le hizo lo mismo en la otra teta, amasándolas las dos. Vi mi madre asentir. Oscar le agarró los dos pezones, con los dedos, pellizcándolos, jugando con ellos, estiró hacia adelante, luego hacia arriba, hacia los lados, no creo que le causara dolor fuerte, pero era evidente que le fascinaba el juego y el movimiento de las ubres.

Ella le preguntó algo y él asintió. Mi madre empezó a mover el torso haciendo bailar sus pechos, que él miraba hipnotizado aquel baile de tetas que mi madre sabía hacer tan bien.

Algo le dijo mi madre y él asintió.

Entonces mi madre le paso la mano derecha por la nuca, le acercó la cara a su teta, y se la ofreció con la mano izquierda, el pezón y una porción de teta desaparecieron en la boca de Oscar, dándole de mamar, jugando con su teta en la boca de Oscar, ordeñándose para él, que cada vez mamaba con más ganas. Me hubiera gustado oir qué le iba diciendo mi madre. Constaté el placer que ella sentía dando teta. Oscar succionaba como un sediento y mi madre gemía de gusto.

MI madre le dio la otra, apretándolo contra ella, aplastando su tetorra contra la boca y la cara de Oscar, que debía chupar bien o morderla por los grititos que daba. Oscar le agarró la teta con las dos manos, excitadísimo, apretándola y comiéndosela con ansia. Y luego con la otra teta. Mi madre, las manos detrás, le dejaba hacer.

Le metió mano al paquete, iniciativa propia, y oí una exclamación de ella. No era difícil deducir que el tamaño le había sorprendido. Oscar paró de las tetas, hablaron. Parecía nervioso.

Oscar se bajó la bragueta y mi madre, con sus tetas fuera, metió su manita dentro. Lo que sacó fuera era bestial. Una polla enorme, mucho más grande que la mía o la de mi abuelo, aún morcillona era enorme, larga y gruesa. Mi madre la aguantaba con su manita, pequeña al compararla con aquel cipotazo.

Mi madre le dijo algo y se acuclilló, dios, cómo le gusta mamar polla, pensé.

Se la pasó por la cara, la lamió con la lengua, le miraba a Oscar y sonreía, él estaba alucinado, quieto, en silencio. Por supuesto, tuvo que abrir la boca mucho para que le cupiera, una barbaridad de polla, que poco a poco fue cogiendo más consistencia y volumen, apenas le cabía el glande dentro. Jugó con ella, se daba golpecitos en la cara, cosa que a Oscar le encantaba. Luego se cogió la teta y se dio golpes de polla en las tetas que tanto fascinaban a Oscar, frotando el cipotazo con los pezones. Increíble el tamaño que cogió, pensé que debía ir por más de 25 o 27 cm. un buen pedazo más que la mía.

Mi madre disfrutaba comiendo ese pedazo de pollón, su falda arremangada del todo, mostraba obscenamente a Oscar el chocho que estaba deseando ser penetrado. Oscar gemía, encantado con la caricia bucal de la puta tetuda que tenía para él, mi madre paró, mirándolo, y le dijo algo. Él asintió y comenzó a mover la cadera, follándole la boca, duró poco, enseguida vi como Oscar se tensaba y mi madre recibía semen, seguramente buenos lechazos porque se le salía de la boca, o simplemente es que con tanta polla no le cabía todo.

Oscar resoplaba de placer, mi madre se sacó la polla de la boca y mostró a Oscar su propia leche llenándole la boca, aún le echó un par de salpicadas que yo vi perfectamente como le caían dentro de su boca abierta, la saboreó y finalmente, se la tragó toda. Siguió chupándosela un buen rato, hasta que le quedó bien limpia. Mi madre comepollas y tragaleches. Mi madre limpiadora de sables.

Se incorporó y se levantó la falda, obscena y guarra, le dijo algo, él le puso la mano en el coño, ella le cogió la mano y supe que le estaba enseñando a sobarle bien el coño, dios qué puta, mi madre con sus tetas fuera, las piernas abiertas y disfrutando de la sobada de coño de un chico de taller. Supe que le estaba metiendo algún o algunos dedos, por el movimiento de la mano, mi madre gemía fuerte.

La polla de Oscar era impresionante aún morcillona, balanceándose, pensé que le taladraría el coño incluso a una puta como ella. Ella se la acariciaba, golosa, haciendo que me pareciera más monstruosa, casi no se la abarcaba, pero ella estaba decidida a saber lo que era, cada vez con la respiración más entrecortada.

Ella se dejó caer hacia atrás en la mesa, quedando en una postura guarra y obscena, las piernas abiertas de par en par, ofreciendo su chochazo, con Oscar follándoselo con los dedos, la otra mano de Oscar amasándole una tetorra. Tuve la sensación que se corría.

Le dijo a Oscar algo muy breve, él asintió.

Se sentó en una mesa de trabajo, la falda arremangada y abierta de muslos, y supe que le había pedido que la follara, aún morcillona se colocó la pollaza a la entrada del coño y le susurró, no lo oí pero debió ser algo como “empuja” o “jódeme”, pensé que no le cabría tanta polla. Oscar era inexperto pero le entró la polla a mi madre.

Otra vez, pensé, otro cabrón en su coño. Oscar se follaba mi madre agarrándola de las tetas.

Le hizo parar, seguramente le decía “Tienes la polla demasiado grande, entra poco a poco”, porque Oscar suavizó el movimiento, empujaba pero lentamente. Mi madre se la hizo sacar varias veces, seguramente no podía con ella, pero volvía a metérsela.

Hasta que vi que sí, que se la había conseguido meter hasta los huevos. Mi madre jadeaba, desmadejada, despatarrada, con las tetazas fuera, realmente jodida, una madura cachonda con un jovencillo que le tenía el rabazo dentro. Desde luego, no la había visto así, gimiendo como una perra, mientras el cabrón de Oscar la jodía con su tremendo cipote, ahora si que estaba duro de nuevo, se la sacaba y se la volvía a meter entera, ella sudaba y gritaba cada vez, le agarraba del culo para atraerlo más hacia sí misma, creo que tuvo varios orgasmos así. Pensé que realmente mi padre no conocía esa mujer, suspirando con 27 cm de polla. El cabrón siguió mucho tiempo, jodiéndola y jodiéndola, cada vez más violentamente, mi madre casi ni se movía, recibía polla despatarrada.

Él le dijo algo, ella asintió. Se separaron y ella se apoyó en la mesa entregándole su grupa y abriendo mucho sus piernas, para que la montara a su gusto. Oscar le levantó la falda, acopló la polla a la entrada y se la endiñó, haciéndola gritar de nuevo, yo les veía de perfil, veía perfectamente la supertranca de Oscar entrando y saliendo de mi madre, que se movía como una muñeca a los envites violentos de Oscar, agarrándola de las caderas.

Sus tetas se balanceaban como locas, Oscar empujaba con tanta violencia que mi madre caía encima de la mesa de trabajo, presionando y barriendo las herramientas y los herrajes con sus tetas desnudas, sin importarle nada, sólo dejándose montar, pensé que le herirían sus sensibles pezones, pero ella sólo empujaba hacia atrás para que Oscar la penetrara más adentro. La cara de Oscar reflejaba el gran placer que estaba obteniendo al joderse mi madre. No paraba de darle envites profundos, ella gritaba,

Él le dijo algo y ella le dijo que no, y algo más, seguramente iba a correrse y le decía que no eyaculara dentro. Entonces Oscar se la sacó lentamente del coño, cristo, parecía que no iba a salir nunca del todo, y ella se incorporó, vi que tenía dificultad en mantenerse, seguramente de los orgasmos que había tenido y de los tremendos pollazos que el macho le había sacudido, tan adentro, se acuclilló pero se tambaleaba y acabó de rodillas, vi sus tetas enrojecidas, Oscar frotó su pollón contra las tetas y los pezones y eyaculó en ellas. Una buena lechada.

Aún fláccida era grandota. Vi lo puta que era realmente mi madre. Se la metió en la boca, con sus tetas cubiertas de leche, a los pies de un mecánico con una gran polla.

Finalmente se levantó, tambaleándose, Oscar se guardó la polla, mi madre le dijo algo, él la besó. Por fin, se separaron, se guardó los pechos y se compuso la ropa. Se fue al baño trastabillando,

Yo me retiré al despacho, empalmado como un semental, había visto otra faceta de mi adorada mamá, hembra viciosa de macho con polla grande.

Celoso y empalmado. Muy empalmado. Entró al despacho y se dejó caer en el sofá.

- Hijo, vengo reventada.

- ¿Cómo es eso? – decidí hacerme el loco. Me senté a su lado.

- Reventada literalmente. Tu amigo Oscar…no sé cómo decirte…casi me da vergüenza…no me ha pasado casi nunca esto…me ha reventado el coño. No puedo ni cerrar las piernas – realmente estaba sentada impúdicamente abierta, mostrando el coño que indudablemente estaba recién follado, dilatado, los abultados labios esta vez no eran lo bastante para ocultar la abertura del coño, realmente un chochazo.

- Ya me han jodido otra vez la madre. Eres un putón. ¿Qué te ha hecho?

- Nada especial y todo. Tienes razón en que te han jodido la madre. Pero… es especial. Es que tu amigo tiene un…pedazo de polla inmenso …dioss…un semental con exceso de polla -

- Parece que cualquiera puede joderme la madre - me sentía celoso y a la vez muy excitado.

- Qué manera de joder, hijo mío…mucho más larga y gorda que la tuya, la más grande que me han meti