La nena de la familia Parte 4 -Remasterizada-



Capitulo Cinco

-¿¿Te gusta así Hijo de Puta?? ¿Te gusta? ¿Eh? ¡¡Mmmmm!! - Decía Jazmín jadeando descontrolada. Se movía frenéticamente sobre mi mirándome fijo con sus hermosos ojos verdes y su sonrisa diabólica, de esas que solo le salen cuando se descontrola. Sus uñas se clavaban en mi espalda provocándose cierto dolor muy placentero. Mi verga entraba y salía de su vagina una y otra vez. Jazmín Saltaba sobre mí, cabalgaba como la mejor Cowgirl sin darme respiro.
Los vidrios del auto estaban totalmente empañados. Hacia rato no estábamos tan calientes. Apenas si yo tenía los pantalones desabrochados y ella con su falda enrollada en la cintura y sus bragas corridas hacia un costado. Estacionamos en un lugar solitario y nos entregaos al placer mas desenfrenado. No hubo mimos y caricias, sino sexo duro y puro.
Jazmín brincaba sobre mi verga. Le gustaba esa posición, donde podía tener todo el control. Mi boca mordían y chupaban sus pezones puntiagudos. Su cara de gatita era una de las cosas que me gustaban de Jazmín. Se retorció y me mordió el hombro jadeando con fuerza, sus orgasmos tenían eso, poderosos, electrificados y violentos. Luego se bajo de mí y sin muchos preámbulos agarro mi pene duro y ardiente para comenzar a lamerlo.
-Mmmm... ¡Aaahh!.. ¿Te gusta así Papi?...- Había cambiado de rol. Antes era una gata salvaje, ahora jugaba a ser una nenita inocente. Pegaba lametones a mi verga como si fuera una paleta de caramelo y me miraba con carita inocente.
-¿Esta bien así señor?- Preguntaba Jazmín tragando lo mas que podía de mi verga.
-Sos una nenita bien Puta, esta muy bien así- Dije mientras acariciaba sus cabellos. Cuando ella jugaba a la nena de esa manera es que quería recibir unas caricias. Aunque tal vez me equivoque esa vez y ella quería sexo forzado, porque me apretó la verga bien fuerte riendo.
-Mmmm ¿Te gustas las colegialas Papi?... - Seguía Jazmín. La tumbe sobre el asiento bruscamente. Jazmín nunca dejaba de sonreír. Como un hombre de las cavernas me tire sobre ella y la penetre salvajemente. Jazmín me rodeo con sus piernas y comenzó él mete saca frenético. Me mordía la oreja y me susurraba cosas. Cuando estaba muy caliente le gustaba decir cosas guarras, cosas que la excitaban.
-Sos una colegiala mala, voy a castigarte....- Dije dando fuerte estocadas. Jazmín me agarro la nuca con fuerza mirándome.
-¿Te gustaría cogerte a mi hermanita con su uniforme de colegiala?- Dijo Jadeando mirándome fijamente sin pestañear. A veces la mente de Jazmín era un misterio. Este tipo de preguntas durante el sexo la excitaba mucho... a mi me excitaba mucho.
-La partiría en dos con mi verga... como te parto a vos- Respondí. Cuanto mas perversa y salvaje era la respuesta a sus locuras Jazmín se excitaba aun más. Jadeaba y gemía alcanzando orgasmos tremendos. Por mi mente se cruzaba la carita Angelical de Jessie... Embestí más fuerte a Jazmín. Ella me agarró de la nuca de nuevo y me atrajo hacia ella. Quedamos con las cabezas bien juntas, frente con frente, mirándonos fijamente a los ojos.
-¡Aahhhhh!...¿Te gustaría que estar con las dos juntas?...- Decía Jazmín con tono desafiante con una mirada diabólica. Mi verga entraba y salía de ella más fuerte, más rápido. Eramos dos animales copulando.
-Las tres, las culearía a las tres juntas Putita...- Y eso lo dije de corazón. Estábamos a punto de acabar.
-¿Luciana también diablito? Seguro te vuelven loco esas tetotas que tiene... !!Aaahhhhhhhhhh!!...- Jazmín apretó los dientes temblando.
-¡Unas tetas tremendas, se las chuparía toda la vida!- Jazmín comenzó a acabar gritando. Comencé a venirme dentro de ella cargando su conchita con chorros y chorros de leche. Nunca dejamos de mirarnos, teníamos orgasmos simultáneos. Me rasguño la espalda lastimándome. Quedamos jadeando los dos, transpirados. Ella se coloco arriba mío dándome besos en el cuello. Acaricie su cabello.
-Sos un pervertido... - Me dijo riendo. Reí con ella. Jazmín tenia esas cosas que la hacían única. Siempre separaba el sexo de lo demás. Ella podía serla mas puta en la cama, pero el resto del día era una lady. Nos acomodamos la ropa y salimos con el auto de ese lugar. A veces no podía creer que semejante chica fuera mi novia ni como logre conquistarla. Rubia, ojos verdes, cuerpo de modelo y una gata salvaje en la cama. Era perfecta, salvo.... el tema del sexo anal. Pero... pero también estaban sus hermanas... estaba Jessie y...
-¿Sabes? Creo que más adelante me voy a poner las tetas, unos centímetros mas no me vendrían más ¿No?- Pregunto agarrándose sus tetas por encima de la remera. A mí me parecía que estaban mas que bien, entraban perfectamente en mis manos.
-¿A que viene eso? Sabes que no te hace falta ponerte nada para ser mas linda.- Ella se quedó mirando por la ventanilla.
-Luciana tiene unas tetas increíbles, todos se babosean cuando la ven...- La mire levantando una ceja. -No me mires así porque vos también le miras sus tetas...- Dijo riendo. -... Y Jessie creció muy rápido y tiene unas tetas bastante mas grandes que las miás... no me quiero quedar atrás...- Todo lo que decía era verdad. Jessie había desarrollado un cuerpo infernal de manera abrumadora y era un ángel de la perfección. De las tres hermanas, Jazmín era la que tenia pechos “normales” por así decirlo. Luciana era muy voluptuosa, de tetas enormes y carnosas. Jessie tenia simplemente las tetas mas perfectas que vi en mi vida. Ni muy grandes, ni muy chicas, simplemente perfectas. No sé a donde iba Jazmín con esto, ella nunca sintió celos de las tetas de sus hermanas... había otra cosa.
-A mi me gustas así, pero si querés ponerte tetas yo te “apoyo”...- Dije y Jazmín sonrió. Luego se puso seria y me dijo.
-¿No crees que ya es hora de que nos comprometamos?- Sabia que Jazmín quería decir otra cosa.

Capitulo Seis

“LEER URGENTE: Creo que Jessie esta enferma, necesita una inyección de carne para curarse”.
“¿No te gustaría chuparme las tetas junto a mi hermanita?
“¿Te imaginas a las tres juntas con vos? ¡Ah! Cierto que tu novia no sabe nada”
“Cuándo vengas a casa te voy a chupar bien tu hermosa verga ¡Algo debes tener que a mis hermanitas las volvés locas!”
“¿No te gustaría culearte a mi mama también?... Mmmm... ¡Me caliento de solo pensarlo!”
Esos son solo algunos de los mensajes de texto que me enviaba Luciana, la hermana mayor de mi novia Jazmín y Jessie. Luciana me ponía muy nervioso. Desde que ella y su novio me pescaron con Jessie me acosaba a cada momento y oportunidad. Si yo era un pervertido por meterle los cuernos a mi novia con su hermana menor... Luciana era una terrible pervertida.
No a pasado mucho tiempo. Solo pasaron unas semanas sin que pasara nada. A pesar de que mi mente voló hacia el infinito con lo que paso. De repente caí en la realidad de lo que estaba pasando. Comencé a sentirme mal por meterle los cuernos de esa manera a Jazmín... y por convertir a Jessie en... mi amante. En el fondo mi ángel bueno me decia que Jessie se merecía algo mejor que yo, que la estaba llevando por un mal camino. Jazmín de repente se comportaba como la mejor novia del mundo ¡Me pidió comprometernos! (Comprometerse significa llegar a lo más formal de un noviazgo, es un gran paso en una pareja y hasta se llevan alianzas y todo) ¿Cómo podía comprometerme con Jazmín si no podía para de pensar en Jessie su hermana menor?... hasta también pensaba mucho en su hermana mayor. No significa que no la amaba. Si pensaba en Jazmín mi cerebro me decia que la amaba,que ella era mi novia y futura esposa. ¡No! Pero soy un hombre y tengo mis debilidades, no puedo controlarme al estar cerca de Jessie, me es imposible hacerlo. Mi corazón late muy rápido cuando estoy con ella, me encanta hablar con ella, saber que me mira como nadie, la necesidad de protegerla y hacerla feliz y.... Mi cabeza era un torbellino.
Todo avanzo fenomenal con Jazmín, pero retrocedió con Jessie. Ya van a entender lo que digo.
Jessie volvía a ser la de antes. Esa chica pura inocencia e ingenuidad que tanto me volvía loco. Nuevamente era una chica callada. Comenzó a recluirse en su timidez y correr a esconderse cuando me veía cerca. Me sentía mal por ella, pero también eso me encendía. Necesitaba estar con ella, me moría de ganar de abrazarla. Jessie tenía esa ternura que Jazmín no tenia.
Cuando visitaba la casa de mi novia era todo un tema. Jazmín era puro amor y no me dejaba solo un segundo. Me abrazaba y nos besábamos frente a la familia. Sus padres estaban mas que satisfechos conmigo, el “novio” ¡Si supieran que lo había hecho con la nena de la casa, la hermanita de mi novia!. Jessie miraba con ojitos melancólicos como Jazmín y yo nos tomábamos de la mano, nos hacíamos mimos o nos besábamos. Cada vez que quería hablar con ella, Jessie salía corriendo y se encerraba en su cuarto. No quería admitirlo, pero sabia que todo esto le hacia mucho daño.
Pero el gran drama era cuando estaba Luciana. Ella era impredecible e incontrolable. Un viernes me invitaron a cenar. Estábamos todos, Jazmín, Jessie, Luciana y los padres. Mirar a las tres hermanas era como ver tres fantasías sexuales frente a mí. Luciana era una perra total, una vedette, una coneja playboy. La muy hija de puta sabia que tenia un cuerpo increíble y lo mostraba sin el más mínimo pudor, incluso frente a su familia. Esa noche iba vestida con una musculosa negra muy escotada, muy ajustada. Sus tremendas tetas, enormes y redondas como pelotas de básquet se remarcaban tanto que uno podía verle claramente los pezones a través de la tela. Un colgante caía por su escote y casi se perdía entre sus tremendos globos de carne. Tenia una diminuta short de jean que dejaba ver todo su tremendo,enorme e increíble culo, el sentarse dejaba ver todas sus piernas y muslos torneados. Tenia unas botas texanas de cuero que la hacina ver mas sexy aun. Su maquillaje la hacia ver como su fuera una Femme Fatal, pestañas bien negras, ojos muy delineados, labios bien brillantes... ¿Cómo es que su padre no le decía nada de cómo andaba vestida? ¡Cada vez que la miraba inevitablemente mis ojos se desviaban hacia su escote! Tenia que hacer esfuerzos sobre humanos para no distraerme con ella.
Jazmín definitivamente era otra cosa. Una opción distinta a la voluptuosidad y exhibicionismo de su hermana mayor. Siempre estaba bien arreglada como una lady del siglo XV. Esa noche tenia tenía una camisa blanca muy delicada, ajustada a su curvilíneo cuerpo y una falda que destacaba la redondez de su cola. Siempre tenía los cabellos con algún peinado a la moda, pero nada extravagante. Sus botas de caña alta negras, sus pulseras de plata y un fino maquillaje me hacían creer que estaba de novio con una modelo europea. Su mirada picara y su sonrisa me encantaban. En medio de la comida me hablaba al oído y hacia chistes, o me tomaba de la mano y la apretaba durante un buen rato. Estaba mas cerca de mi que nunca. Sentía que de verdad me quería.
¿Que más podía pedir de ella?
Luego estaba la hermanita menor... oh si, estaba Jessie. Aunque ya tenia 18 y dentro de poco terminaba el colegio, seguía siendo la nena de la familia. La chica que nadie quería que creciera y se fuera volando. Una muñequita de porcelana a laque había que cuidar y proteger. Jessie es la opción tierna, dulce y angelical. Comía despacito, con sus hermosos ojos celestes fijos mirando el plato. Cada vez que nuestras miradas se encontraban ella se sonrojaba totalmente y volvía a bajar la cabeza. Era tan tierna, sentía como mi corazón se aceleraba de tan solo mirarla a los ojos unos segundos... Esa noche traía un vestido holgado que trataba de ocultar las insinuantes formas de su desarrollado y curvilíneo cuerpo. Era celeste como sus ojos pero ya nada podía ocultar mucho sus apetitosos y sugerentes pechos. Tenia medias y pantuflas que dejaban en evidencia que no salía mucho de su casa y por ello no necesitaba vestirse muy producida. Pero no falta hacia, a mí me encantaba así como era. Con sus rubios cabellos atados en una coleta dejaban ver su perfecta cara oculta tras sus anteojos. Mirándola así, tan inocente y tímida se me venían a la mente los hechos que habían vivido con ella ¿Cómo fue que una chica tan angelical como ella había terminado desvirgada por alguien como yo? ¡Ah claro, era mi culpa!
-¿Podes dejar de mirarle las tetas a Luciana?- Me dijo Jazmín al oído con su mano en mi entrepierna, me apretó los huevos muy fuerte. Casi escupo toda la comida. Luego me miro con una sonrisa maliciosa y siguió comiendo.
-¿Cómo va en facultad?- Me pregunto su padre. Comencé a decirle lo bien que me iba, que esto y lo otro. El típico discurso para dejar a los padres contentos. Jazmín Charlaba con su madre sobre ir de compras al día siguiente. En eso siento algo en mi entrepierna. Mire a Jazmín porque creí que era ella de nuevo, pero no. Mire un momento hacia abajo y vi un pie. Luciana estaba frente a mí mirándome y riendo contenida. Su pie me masajeaba el bulto lentamente mientras yo trataba de charlar con su padre.
-Parece que le va muy bien en facultad, ¿No es cierto Papi?- Decía Luciana a su padre sin dejar de masajearme la verga con su pie. Jazmín todavía seguía charlando son su madre. Jessie miraba de reojo la conversión. Mi verga iba cobrando tamaño sin poder evitarlo. Apenas si podía seguir manteniéndome normal mientras charlaba.
-Creo que es el mejor novio que tuvo Jazmín, ¿No Papi?- Seguía Luciana con juego. Su padre asentía y decía lo bueno que era yo y lo bien que le caía.
-¿Interrogando a mi novio?- Pregunto Jazmín uniéndose a la conversación. Su padre reía. Mi verga estaba bien dura, Luciana no dejaba de masajearla. La muy Puta inflaba su pecho y me mostraba su escote.
-Hablábamos del buen novio que tiene Jazmín ¿Vos que pensás Jessie, no es el novio ideal para Jazmín?- Pregunto Luciana mirando a su hermanita y sin dejar de masajear mi verga. Jessie levanto la mirada completamente colorada atragantada con la comida.
-Ella es muy chica para pensar en novios todavía- Dijo su padre severo.
-Espero que al día que tenga novio, sea uno tan bueno y buen mozo como él...- Dijo la madre mirándome. Jazmín me miro, yo estaba ya transpirando por los masajes de Luciana bajo la mesa. De un manotazo saque el pie de ahí, si Jazmín veía lo que hacia su hermana se armaba el escándalo del siglo.
-¡Un chico como Javier seria ideal para Jessie!- Exclamo Luciana riendo. Jessie no sabia donde esconderse.
-Es verdad Jessie ya esta grande y debe tener un montón de pretendientes- Dijo Jazmín.
-Termine, me pue... ¿Puedo retirar?- Tartamudeo Jessie y se fue rápidamente a su cuarto roja como un tomate.
-Nada de novios para “MI NENA”- Concluyo el padre dando fin al tema del “novio” de Jessie. Me sentí como si tuviera una soga en el cuello. Y Luciana me había dejado más que caliente, caliente en todo sentido. Por suerte el resto de la cena transcurrió con normalidad. Luciana se levanto de la mesa y fue a su habitación. Jazmín y yo quedamos un rato mas con sus padres. Luego de tomar un café ya era hora de irme.
Jazmín se quedo charlando con sus padres en la cocina. Fui al baño. Se me pasó por la mente ir al cuarto de Jessie y ver que le pasaba, me tenía muy preocupado mi colegiala. Pero si tardaba mucho Jazmín me vendría a buscar o algo, así que deseche esa idea. Entre al baño de la planta baja. Cuando termine de orinar abren la puerta del baño. Aun tenia mi pene todavía afuera del pantalón.
-¡Ocupado!- Dije tratando de guardar mi pene, pero cuando vi que la que entraba y cerraba la puerta tras de si era Luciana, deje de hacerlo. La mire de arriba abajo, ¡Qué cuerpo tenia la muy hija de puta! Mi verga palpito de solo verla.
-¿Qué haces acá...?- Intente decirle recordando de Jazmín estaba a solo unos pasos, en la cocina junto a sus padres.
-¿Y no es divertido eso? ¿Qué te puedan descubrir?- Dijo ella riendo mientras se pegaba a mí y me agarra la verga con una mano. De solo sentir el tacto de esos dedos mi pene endureció con una rapidez inhóspita.
-Si te van a acá conmigo...- A pesar de ser la mayor de las hermanas, era la mas bajita de las tres. Me miraba a la cara sonriendo mientras movía muy rápido su mano sobre mi verga que ya estaba más que dura.
-¿Juegas con la putita de mi hermana pero no queres jugar conmigo?- Me pregunto riendo mientras con su mano libre se apretaba sus enormes tetas. La paja que me estaba haciendo me hacia entrar en ebullición. Me controlaba como podía. Tener a semejante mujer ante mí, con ese increíble culo, esas enormes tetas... Pero no la tocaba, mantenía mis manos a los costados sin hacer nada. Si lo hacia, si llegaba a tocarla, no me podría controlar y no pararía hasta poseerla.
-Jaz... Jazmín no es ninguna Putita- Dije conteniendo un jadeo. Luciana soltó una risa maquiavélica sin dejar de mover su mano sobre mi verga. Sabia que estaba a punto de hacer acabar.
-¿Jazmín? No ella, no, Jazmín es una cornuda... La putita es mi hermana menor, la princesa...- Me pajeaba mas fuerte, su mano subía y bajaba a gran velocidad. Pensé en Jazmín, si llegaba a entrar al baño se armaba el escándalo. Pensé en Jessie, me excite más. Sentí mi orgasmo a punto de llegar. Unos segundos más y eyecularia leche por toda la mano de Luciana.
-Bueno, ya esta- Dijo Luciana soltando mi verga y dirigiéndose a la puerta del baño. Me quede estupefacto con mi verga latiendo descontrolada.
-Pero... sos una hija de puta- Alcancé a decir. Ella solo me miró riendo mientras meneaba su culo y salía del baño. Me quede parado mirando a la puerta no se cuanto tiempo sin creer lo que había pasado.
-¿Ey, donde te metiste?- Era la voz de Jazmín tras la puerta. Me guarde la verga como pude, meterse la verga erecta en los pantalones no es muy cómodo que digamos. Salí del baño justo cuando Jazmín estaba por tocar de nuevo.
-Ah, saliste, creí que te sentías mal o algo, como tardabas tanto...- Me dijo ella preocupada mirándome fijamente.
-No no... no pasa nada, me... me sentí un poco mal pero ya me siento mejor... – Le dije y tenia algo de verdad. ¡Su hermana Luciana me había dejado hirviendo!
-¡Pobrecito!- Me dijo Jazmín abrazándome y dándome un beso.
-Que tiernos son... espero que no pase nada que los separe- Dijo Luciana detrás nuestro. Jazmín la miro sonriendo, pero yo sabia que se refería a otra cosa. Al final me tuve que ir a casa con una calentura terrible. Luciana era una pervertida que jugaba conmigo muy perversamente. Me masturbe pensando en las tres hermanas. Por mi mente paso Jazmín, paso Luciana... y Jessie. Tenia que hacer algo con ella. Eyacule como nunca.

Capitulo Siete

No podía dejar de pensar en Jessie, necesitaba verla. Nunca había momento en que estuviéramos a solas como antes. Jazmín estaba siempre presente ya que no había exámenes que la mantuvieran ocupada. Así que me arme de coraje y al día siguiente fui a la salida de su colegio a buscarla. Mis padres ese día no usaban el auto así que lo tome prestado. Estacione a unas cuadras del colegio y fui caminado así me despejaba un poco. Tener en la mente a les tres hermanas era agotador. Todavía no le había dicho a Jazmín si nos comprometíamos, me daba mala espina el juego perverso de Luciana... y quería ver que le pasaba a Jessie. Espere en la vereda frente al colegio. Desde que Jazmín había egresado de la secundaria no lo hacia. Siempre que la pasaba a buscar la esperaba en ese mismo lugar. Y ahora la historia se repetía con Jessie. Recuerdo que cuando salía Jazmín, ella se destacaba por sobre las demás. Jazmín era la “chica popular”. Sus compañeros me miraban con cierto odio al ver como Jazmín me saludaba con un beso en los labios. Me fascinaba verla con esa cortita faldita escocesa mostrando sus largas piernas.
Ahora a la que buscaba era a Jessie. Empezaron a salir todos los colegiales. Eran muchos, mas que antes. Había chicas muy bonitas, algunas rodeadas de chicos y chicas como era Jazmín un par de años atrás. Me imagine a Jessie como la chica popular. Tenia todo para serlo, era bonita, muy bonita. Con un cuerpo increíble y una cara de ensueño. Pero al verla caí en la realidad. Jessie no era así, ella no tenía la personalidad de una chica popular. Y al verla me fue confirmado. Salía caminando despacio junto a una amiga. Nadie la miraba con interés, ni tampoco parecía tener muchos mas amigos que esa chica.
-Que estúpidos con los chicos de este colegio- Me dije a mí mismo la ver como casi todos los chicos miraban con deseos a una chica de pelo negro que sé hacia la linda. No le llegaba ni a los talones a Jessie. Ella estaba hermosa, como siempre. Su uniforme le quedaba grande. Su falda escocesa le llevaba casi hasta las rodillas. Y su camisa era holgada, pero si uno miraba bien (como yo) podía notar unos pechos grandes. Tenia sus cabellos rubios peinados con una trenza y cargaba una gran mochila. Tenia sus anteojos puestos lo que hacia que pase aun mas desapercibida. Saludo con un beso en la mejilla a su amiga y se fue caminando sola hacia su casa.
La alcance a los pocos metros.
-Jessie- Dije detrás de ella. Ella miró hacia atrás y abrió sus ojos sorprendida. Tenia unos ojos preciosos, celestes como el cielo. Se sonrojo inmediatamente. Luego bajo la mirada y sonrió.
-Hola...- Me dijo en vos bajita moviendo su pie nerviosa.
-¿Te puedo acompañar?- Dije caminando a su lado.
-Si- Me contesto casi suspirando. Caminamos uno al lado del otro sin decirnos nada. Agarre su mochila y la lleve yo a pesar de que se negó. ¿Qué llevaba ahí dentro? Pesaba mucho. Fuimos hasta el auto y conduje en silencio.
-Te extrañe mucho estos días, ¿Sabes?- Le dije de pronto. Ella se volvió a sonrojar mirando por la ventanilla.
-Yo... yo también. Pero, pero...- No le salían las palabras. Se veía tan tierna. Me daban ganas de abrazarla y llenarla de besos ahí mismo. Frene y estacione cerca de una plaza, alejado de todo y donde nadie podía molestarnos a no ser que se acercara mucho. La agarre de la mano y ella sonrió de una manera tan dulce que me hizo erizar la piel. Sentir de nuevo su piel me fascinaba. Jessie me apretó mi mano fuerte. Se quedo en silencio mirando nuestras manos entrelazadas.
-¿Qué pasa bonita?- Pregunte colocándole un mechón de sus cabellos tras la oreja. Jessie suspiro el sentir mi mano.
-Es que... yo... debes... debes pensar que soy...- Comenzó a decir ella casi llorando. Se me partía el corazón de verla así.
-¿Que sos que?- Pregunte lentamente.
-Que... que soy una Pu... una Putita- Me dijo escondiendo su cara entre las manos y comenzando a sollozar. ¿Pero de donde haba sacado eso? La abrase y ella sé reconforto entre mis brazos llorando.
-¿Cómo voy a pensar eso?...- Comencé a decirle mientras acariciaba sus cabellos. -...Si sos la chica mas dulce y tierna que conocí en mi vida... ¿Vos crees que te extrañaría tanto si pensara así? No sé quien te dijo eso, pero esta equivocado...- Aunque odia imaginar de donde había sacado esa idea.
-¿En... Enserio?- Me pregunto algo mejor. Había dejado de llorar pero aun tenia los ojos brillantes.
-Claro Jessie, jamas conocí a alguien tan perfecta como vos- Y era verdad, me salio del fondo del alma.
-Yo creí... creí que no me quería mas... por... por... por las cosas que hice y...- Comenzó a balbucear nerviosa.
-Lo que haces o podes hacer es increíble y ninguna chica puede hacerlo como vos... solo te hace más perfecta de lo que sos Jessie... A mi me encanta como sos. Me volvés loco en todo sentido...-
-Es que... - Intento decir Jessie pero le di un suave beso en sus rozados labios. Ella cerró los ojos y me beso derritiéndose. Nos besamos como dos enamorados donde cualquiera nos podía ver. Saboreé sus labios como si nunca hubiera besado a nadie. Jessie me correspondía jugando con mi lengua cada vez mas apasionada. Luego chocamos frentes mirándonos fijamente.
-No te das una idea de cuanto te quiero princesa...- Dije y Jessie de arrojo sobre mi devorándome la boca. La abrace fuerte, aferrándola a mi cuerpo. La deseaba, el tiempo que no nos vimos la desee como nunca. Mis manos tocaban su cuerpo que tanto me volvía loco. Fui recorriendo sus piernas hasta llegar a sus muslos con una mano. Mi otra mano se metió bajo su camisa. Jessie jadeo al sentir al tacto de mis manos sobre su piel. Recorrí su abdomen hasta llegar a su sostén. Comencé a besarla en el cuello. Jessie suspiraba y gemía despacito, encendiéndose cada vez más. Mi mano apretó sus pechos. Baje el sostén y comencé a jugar con sus pezones erectos. Mi otra mano se colaba entre sus piernas y llego a sus bragas de algodón.
-Nos... nos pueden... ver... en el... auto...- Me jadeo al oído. Esa vocecita de nena inocente que no era actuada me excitaba más. Mis dedos corrieron sus bragas y comenzaron a masturbarla lentamente. Jessie temblaba y jadeaba mientras comía su boca a besos.
-Nos.. Aaahhhuumm... Van a veeer... Aaahhh...- Jadeaba Jessie ya perdida en un mundo de placer. Un mundo perverso en el que yo la introducía cada vez más y no tenia retorno.
-Nadie nos va a ver... nadie... solo estamos vos y yo...- Susurraba en su oído. Mis dedos tocaban su clítoris cada vez más rápido. Apretaba sus deliciosos pechos haciéndola jadear aun más. Mi pene pedía libertad en mis pantalones. Baje el cierre y guié unas de las delicadas manos de mi colegiala hacia ahí. Jessie ya estaba perdida. Agarro mi verga durísima con sus dedos. Sentí una corriente eléctrica el sentir su piel. Comenzó a pajearme como le había enseñado. Ella era mi colegiala. Mi colegiala no había olvidado nada de lo que aprendió.
-Aaahhhhmmmmm...- Jadeaba Jessie apretando los labios tratando de contenerse. La ayude con eso. Poco a poco fui bajando su cabeza hacia mi entrepierna. Ella se dejaba hacer. Mis dedos se introducían en su vagina provocándole espasmos. Sentí sus labios en mi glande, no hizo falta empujar. Jessie se fue introduciendo mi verga poco a poco mientras la degustaba con su lengua. El placer era increíble.
-Mmmmmssshhp...- Emitían sus labios que me succionaban la vida. Mamaba con pasión, masturbando con una mano y bajando y subiendo su cabeza. Mis dedos entraban y salían de su mojada vagina haciéndola delirar. Estamos en una plaza... en una plaza publica. Mire a mí alrededor gozando como nunca. Una señora pasaba detrás de los árboles por la senda. Una chica miraba a sus dos hijos pequeños jugar en el tobogán. Un señor leía el diario en una banca. Y yo en el auto con Jessie recibía la mejor mamada de mi vida. Si alguien miraba en nuestra dirección nos podía ver. Iban a ver a un muchacho sentado y a una chica subiendo y bajando su cabeza mientras recibía dedos en su entrepierna. Era muy excitante, demasiado excitante la situación. Jessie mamaba más rápido, mis dedos la taladraban. Jadeaba cada vez mas fuerte con su boquita llena de carne caliente. Comenzó a temblar. Su cuerpo convulsionaba y me apretaba la verga con fuerza dejándola quieta entre sus labios. Jessie estaba acabando. No pude retrasarlo más y comencé a venirme en potentes chorros dentro de su boca. Jessie como podía tragaba y tragaba, pero su orgasmo y la cantidad de leche se lo impedía. Un poco de leche se le escurría por la comisura de los labios ero seguía tragando. Luego de que termináramos con nuestros sendos orgasmos quedamos jadeando. Ella recostada en mis piernas mirándome pensativa. Un poco de semen escurría por la comisura de sus labios. Muy suavemente con mis dedos fui juntando la leche. Jessie abría la boca y me chupaba los dedos. Era como dar de comer a una gatita mimosa y hambrienta. Luego me miro con una sonrisa muy dulce.
-Hola- Dije sonriendo.
-Hola...- Dijo ella con mirada soñadora.
-Te extrañe mucho ¿Sabias?- Dije con afecto.
-Yo te extrañe mas...- Dijo riendo algo sonrojada.
Luego conduje hasta una zona de la cuidad donde seguramente nadie nos conocía. Estacione y camine junto a Jessie por la ciudad. Ella mandó un mensaje a su madre diciendo que se quedaba hasta la tarde en casa de una amiga a estudiar. Puse mi brazo en forma de jarra y ella cruzo el suyo. Caminamos muy juntos por lugares donde nadie conocido nos podía ver. No podía dejar de mirarla. Hablábamos de tonterías, nada referido al sexo. Me encantaba verla sonreír, hablar con soltura. Era una chica preciosa y encantadora. El tiempo paso volando junto a ella. Mientras volvíamos hacia su casa le pregunte:
-¿Y quien te metió esa idea en la cabeza?- Pregunte sobre quien le había dicho que era una “Putita”. Jessie se sonrojo totalmente.
-Ya no importa- Era tan dulce.. Pero tenia que saber. Aunque ya presentía saber quien era.
-Quiero decírtelo... pero... - A Jessie no le salían las palabras cuando estaba muy tímida o nerviosa.
-Si queres podes escribirlo y me lo mandas por E-mail, ¿Qué te parece?- Ella sonrió.
-Me gusta mucho esa idea...- Al final la acompañe hasta la casa. Su madre nos miró raro al vernos llegar juntos.
-La encontré mientras venia para acá y decidí acompañarla, no quería dejarla sola en la calle... - Dije muy naturalmente.
-Ah, bueno. Sos muy buen chico Javier... - Me dijo ella con una extraña sonrisa. Al rato llegó Jazmín. Se alegro mucho de ver a su novio en casa.
Había vuelto a mis jugarretas. Con Jazmín la relación se afianzaba cada vez más y más. Y el sexo... Mierda, el sexo con Jazmín era increíble y salvaje. Pensaran que el sexo con Jessie era mejor ¿No? No, era distinto... E igual de increíble. Luciana era una cosa terrible, sabia como usar su voluptuoso cuerpo y calentar hasta a un muerto. La muy hija de puta ya me tenia las bolas llenas. Me calentaba todo el tiempo y cada vez que podía. Me tocaba disimuladamente, me fregaba su tremendo culo contra mi bulto. Me mostraba descaradamente su escote para que vea sus tremendas tetas... Y siempre me dejaba hirviendo. Además estaba Jessie... ella me daba miraditas muy dulces a escondidas. Prácticamente no tenía tiempo o momentos de estar a solas con ella. Luciana siempre revoloteaba a nuestro alrededor buscando la oportunidad de hacer de las suyas. Y cada ve que miraba a Jessie deliraba. Imagínese tener a la colegiala de sus sueños tan cerca, tan cerca... y no poder hacer nada. Cada vez que la veía con ese uniforme, dios, me volvía loco de deseo.
Tenia pensamientos en la cabeza por lo que le hacia a Jazmín. La quería de verdad, pero sabia muy bien que lo que hacia no era para nada justo. Pero esos pensamientos los dejaba bien escondidos en el fondo de mi mente. Mi instinto animal me decía que viva el momento y no piense en compromisos.

Capitulo ocho

El viernes siguiente después de cenar en casa de Jazmín (Y sufrir los acosos de Luciana y gozar de las miraditas de Jessie) Salimos a una disco a divertirnos. Jazmín fue vestida de tal manera que quitaba la respiración. Una minifalda de cuero negra ajustada a su redondito culo y una camisa semitransparente ajustada que no dejaba nada a la imaginación. Zapatos de taco aguja que hacían sus piernas infinitas. Llevaba su largo cabello suelto. Parecia de esas modelos de propaganda de shampoo. En la disco además de divertirme con ella tuve que ocuparme de alejar a varios hombres babosos de su alrededor. Ella se encontró con unas amigas de la facultad y se pusieron a festejar no sé que. Comenzamos a beber tragos de todo tipo. Pero me rescate al pensar que tenia que manejar el auto. Jazmín y sus amigas bebían y bebían. Luego salimos a bailar a pesar de que no me gusta bailar. Jazmín estaba tan borracha que era muy divertido. Luego siguieron tomando hasta quedar ya muy borrachas. Y viendo que la noche no daba para más, decidí que era hora de irnos. Tuve que llevar en el auto a las tres amigas de Jazmín, no podía dejarlas solas en ese estado.
-Que buen novio tenes Jazmín- Dijo una de sus amigas, era bastante linda.
-Es tan bueno, nos lleva a casa, pero yo me quería quedar...-Dijo otra morocha.
-Es muy bonito Jazmín... - Decían sus tres amigas riendo en el asiento trasero. Jazmín estaba a mi lado también riendo. Todas borrachas.
-Nos lo podrías prestar un ratito para jugar Jazmín...- Decían sus amigas y se descostillaban de la risa.
-Él es solo mío y de nadie más. Además seguro que el no quiere que lo preste... ¿O querés que te preste?- Me dijo Jazmín acariciándome la entrepierna. Me imagine enfiestándome con todas ellas. Eso si seria una buena noche.
-Yo hago lo que vos me digas...- Dije sonriendo.
-¿Lo que yo diga eh?... ¿Y si te digo que tengamos sexo con todas mis amigas lo harías?- Dijo Jazmín apretando mi bulto. La cosa iba por buen camino.
-Claro, si querés que lo haga... yo lo hago...- Las amigas de Jazmín rieron emocionadas. Una de ellas miro por la ventanilla y comenzó a gritar “Acá, Acá”. Era su casa. Se bajaron dos chicas porque una se quedaba a dormir con ella. Bueno, quedaban Jazmín y una amiga, todavía podía haber “Fiesta”. Jazmín me masajeaba el bulto mientras yo manejaba.
-¿Cuándo me prestas a tu novio Jazmín?- Pregunto su amiga riendo.
-Mmmm... No sé, tengo que pensarlo. Aunque... Mira como esta- La amiga de Jazmín se apoyo detrás de mí y miro como la mano de Jazmín masajeaba mi bulto que estaba bien hinchado bajo su pantalón.
-Seguro que a él le gusta si jugamos un ratito ¿No?..- Dijo si amiga recorriendo mi pecho con sus manos. Jazmín seguía masajeándome el bulto y comenzó a darme besitos en el cuello. ¡Apenas si podía manejar con las dos haciendo lo que hacían! Las manos de la amiga bajaban para encontrarse con las manos de Jazmín en mi bulto. Ella mientras Jazmín me besaba el cuello, comenzó a morderme el lóbulo de la oreja. Me aferré al volante para no descarrilar el auto. Tenia que estacionar, y tenia que hacerlo enseguida.
-¡Acá!- Grito su amiga de pronto. -... Esta es mi casa. Bueno, los dejo solitos...- Dijo cuando frene y se bajo del auto. Jazmín me miro y comenzó a reírse. Yo estaba que hervía, no bien estacionara el auto agarraría a Jazmín y la poseería como nunca en su vida.
-¿Te gusto Picaron?- Me decía Jazmín riendo. Yo manejaba ahora hacia su casa.
-A vos te gusto más ¿No?- Le pregunte, ahora que estaba borracha ella estaba mas suelta y tal vez podría sacarle algo.
-No estuvo mal... tendríamos que hacer... No, mejor no...- Decía Jazmín riendo.
-¿No te gustaría hacer un trío?- Dije rápidamente. Jazmín me miro y comenzó a reír a carcajadas.
-¡Sí! ¡Con una chica!- Exclamó ella de pronto.
-¿Qué chica?- Cualquiera de sus amigas seria genial...o... o alguna de sus hermanas....
-Que sé yo, alguna...- Dijo ella riendo. Había llegado a su casa. Estacione y sin mas abrace a Jazmín y comencé a besarla. Ella se dejó hacer por unos momentos mientras mis manos se metían por debajo de su ropa.
-Vamos adentro, tengo frió...- Me dijo y abrió la puerta del auto dejándome bien caliente. Entre con ella a la casa tratando de no hacer ruido. Jazmín apenas si podía caminar. Cada vez que tropezaba con algo se reía tapándose la boca con la mano. Llegamos al living y ella se tiró en el sofá rendida. Me acerque a ella para comenzar a “jugar” pero ni bien recostó la cabeza quedo completamente dormida.
-¿Jazmín?-
-Mmmmmm...- Decía ella entre sueños acurrucándose. Mierda, mierda, mierda. Parece que me iba a quedar caliente sin hacer nada esa noche. Cargue a Jazmín en mis brazos y subí las escaleras hacia su cuarto sin hacer ruido. La acosté en su cama, saque sus botas y la falda. Ella se acurrucó y entre sueños me dijo:
-Acostate conmigo...- Pero agarro una almohada creyendo que era yo y la abrazo. Ronroneaba como una gatita así dormida. La casa estaba completamente en silencio. Fui al baño y volví a cuarto de Jazmín. Me disponía a dormir con ella unas horas antes de que se despierten sus padres. Pero se me ocurrió hacerle una visita a Jessie. Estaba bien caliente y con Jazmín en ese estado no podía hacer nada. Salí del cuarto y me dirigí al de Jessie. Escuche un ruido y pensando que era alguno de sus padres corrí al baño y me encerré ahí dentro. Vi como el picaporte se movía, pensé que no había nada de que preocuparme, No hacia nada malo. La puerta se abrió y pareció Luciana. Cerró la puerta detrás de ella. La mire de arriba abajo. ¡Que cuerpo tenia la hija de puta! Mi verga palpito. Tenía solo puesto una remera larga y evidentemente nada debajo. Se le veían sus piernas en todo su esplendor y se notaban claramente los pezones de sus tremendas tetotas. Llevaba sus largos cabellos rubios sueltos y me miraba con una sonrisa perversa.
-¿Querías visitar a mi hermanita en medio de la noche? Sos un chico malo, muy malo...- Decía y reía.
-Trajiste a Jazmín muy borracha, seguro le metiste su verga sin que ella se enterara ¿No es cierto?- Comenzó a caminar hacia mí. Yo Solo la miraba, no sabia bien que hacer. Luciana era capaz de armar un escándalo por solo divertirse.
-¿Te dejo bien caliente? ¿Por eso te querías meter en el cuarto de mi hermanita menor?- Luciana ya frente a mi agarro mi bulto y lo apretó con fuerza.
-¿Le querías meter tu vergota a la nenita de Papa, chico malo?- Me apretó la verga con mas fuerza. -... Pero eso no va a suceder, te vas a quedar bien caliente...-
-Sos una hija de puta, ¿Sabias?- Le dije enojado y excitado a la vez. Mi cuerpo hervía, y tener a semejante mujer frente a mí jugando conmigo me estaba sacando de mis cabales.
-Putita como mis hermanas... Especialmente la más chica...- Dijo Luciana pegando un ultimo apretón a mi verga. Luego la soltó y comenzó a caminar hacia la puerta. Esto no podía quedar así. Luciana no alcanzó el picaporte que al agarre de un brazo y bruscamente la di vuelta. Ella me miró sorprendida y divertida a la vez.
-Puedo hacer un escándalo- Me dijo aun más divertida. Comenzamos a forcejear. Pero yo era más grande que ella. Luciana era petiza y no tenia dramas en dominarla. Ella no hacia un verdadero esfuerzo por safarse, y yo no hacia un verdadero esfuerzo por retenerla. Tenia tanta calentura de toda la noche que ese tremendo culo y esas tremendas tetas no se me iban a escapar. Luciana me miro fijamente a los ojos desafiándome.
-No hay vuelta atrás...- Me dijo.
-Lo se....- Dije y la di vuelta para dejarla de espaldas a mí. Luciana quedó frente al espejo del vanitory. No me contuve mas. Pegue mi bulto contra su increíble culo mientras con mis dos manos apreté sus tetotas con fuerza. Luciana apretó los dientes, pero no grito. Solo me miro riendo a través del espejo.
-Voy a gritar, voy a gritar y Jazmín se va a enterar de todo. Todos se van a enterar de todo...- Me decía Luciana forcejeando. Pero yo la tenía bien sujeta. Como pude me desabroche mi pantalón y mi verga salió en libertad durisima. En mi mente sólo había una imagen. Mi verga entrando y rompiendo de ese tremendo culo que tanto se había hecho desear. Mis manos estrujaban estas tremendas tetas y pellizcaban sus pezones encima de latela. A Luciana le gustaba. No podía disimular su sonrisa. Ella seguía forcejeando, pero más que para escarparse, era para fregar más mi verga contra los cachetes de su culo. Una de mis manos se metió entre sus piernas bruscamente. Luciana Jadeo apretando sus labios. Mi verga pedía acción. Luciana iba a tener su merecido. Mientras ella se retorcía enrolle la remera hasta la cintura dejando su tremendo culo desnudo. Deje caer un chorro de saliva, acomode mi verga a la vez que tapaba su boca con una de mis manos. Ahora Luciana forcejeaba de verdad para salirme de mí.
-¡Mmmmmm!- Grito y me mordió la mano el sentir la cabeza de mi verga entrando en su ano. No había amor, no había dulzura, era puro instinto animal del más salvaje. No dude ni un segundo. Empuje con todas mis fuerzas y enterré mi verga hasta lo mas profundo de su recto. Mi brra de carne entro deslizándose perfectamente, sin ninguna dificultad. La hija de uta tenia el culo mas que trabajado. Luciana corvo su cuerpo quedando dura en esa posición.
-¿No era lo que querías Putita?- Dije en su oído mientras movías mis caderas. Sacaba casi totalmente mi verga para volverla a meter con toda la fuerza que podía. Los cachetes de ese increíble culo vibraban como gelatina en cada estocada. Luciana gemía y estaría gritando si no fuera porque le estaba tapando la boca con mi mano. Me mordía la mano y unas gotas de sangre comenzaron a caer de mis dedos. Pero no sentía dolor, solo el placer de por fin poder partir en dos ese culo que tanto me volvía loco.
-¡Mmmmmm! ¡Mmmmmm! ¡¡¡Mmmmmm!!!- Emitía Luciana recibiendo la culeada más brutal. Mi otra mano apretaba como podía esas tremendas tetas. Eran tan grandes que no podía agarrarlas. Ella tenia su cara pegada al espejo y estaba de puntas de pie a punto de perder el equilibrio por mis fuertes embestidas. Pellizque con fuerza sus tetas y pezones. Me canse de masajearlos y estrujarlos. Luego bajo mi mano y comencé a meterle dedos en su vagina. La muy puta estaba completamente mojada, gozaba con la brutal culeada.
-Aahhummmm... Aaaahhhmmmm...- Solté su boca y ella contenía sus jadeos apretando los labios. Se agarraba del lavatorio mientras yo la sostenía de sus caderas embistiendo más y más rápido su culo. La mire a través del espejo. Ella ahora me miraba sonriendo. Disfrutaba de la cogida. Parecía una vampiresa. Tenia sangre de mi mano chorreando por su boca. Se veía increíblemente sexy. Una voluptuosa vampiresa increíblemente sexy. El placer que provocaba su recto en mi verga era indescriptible.
-¡¡Aauuhgmmmmmmm!!- Comenzó a jadear fuertemente Luciana apretando los dientes. Su orgasmo era increíblemente fuerte. Mientras ella acababa, saque mi verga de su culo y la arrodille en el suelo. La tome de los pelos y de un empujón metí mi verga en su boca hasta la garganta. Dejando quita su cabeza comencé a culearle la boca a gran velocidad. Ella se aferraba a mis caderas aguantando. Cuando estaba por acabar, saque mi verga de su boca. Con una mano agarre sus mejillas e incline su cabeza hacia mí para que me mirara. Mi otra mano apunto mi verga a su cara y comencé a venirme con los potentes chorros que me aguante toda la noche. Embardune toda su cara y su pelo. Luego la solté y pase mi verga por toda su cara, dándole golpes con el glande en sus mejillas. Luciana muy excitada evidentemente pegaba lametones provocándome descargas eléctricas.
-Esta vez ganaste vos... pero la próxima, la que manda soy yo...- Me dijo dándole un apretón a mi verga y salió de baño como si nada hubiera pasado. Me acomode la ropa y salí también. Ya era tarde para visitar a Jessie. Además me había sacado bien las ganas con Luciana. Salí en silencio de la casa. Había tendió sexo con las tres hermanas. Si tenía sexo con la madre, seguro entraba en el Libro de los Record Guinnes. No pude evitar comenzar a reírme a carcajadas mientras manejaba por tan absurdo pensamiento.


Continuara....

Parte I

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Parte II

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Parte III

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Parte IV

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Parte V


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Parte VI


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Parte VII

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Parte VIII

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Parte IX

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Part X

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