Visitaba la casa de mis padres, donde aun vive mi hermano menor de apenas 20 años, un chico guapo que aun le faltaba desarrollo para verse como un hombre. Siempre las platicas en la cena se extienden a altas horas, en esta ocasión ya pasaba la media noche, eso había provocado que el sueño se me espantara aun mas.

Así que los pendientes del fin de semana y la emoción de la platica se conjuntaron para complicarme el seño, mi hermanito me pidió dormir en su cama, ya que el espacio en casa es reducido y para no verme incomoda en un sillón viejo me invito a dormir con el, cosa tal que nunca pensé nada malo, ya que era algo natural, acostumbrábamos hacer eso cuando yo vivía aun en casa, contábamos solo un pequeño cuarto como recamara para nosotros dos.

Me acomode para dormir, exigiendo un lado de la cama, un tanto por molestar, a esto no tubo objeción alguna, en cama aun continuaron las bromas, yo sobre su novia y babosadas que se nos ocurrían comentar sobre nosotros.
En algún momento nos quedamos dormidos, como es común en mi nunca tengo una noche larga de sueño, acostumbro despertar dos o tres veces en la noche, descansando y pensando que estoy en mi propia cama y olvidando que estoy con mi hermano en una cama individual, arrimo mi cuerpo al suyo, al principio me espante, pensé que lo despertaría por el empujón de mis nalgas, a su costado, pero no fue así, el dormía boca arriba, y al realizar esta acción mi mente comenzó a volar y imaginar, como? seria la verga de mi hermanito, si la tendría igual a la de mi esposo?, gruesa y de un tamaño que me llenaba mi conchita. Me empezaba a mojar mis braguitas el solo de imaginarme, a partir de ese momento no puede dormir mas, el cuerpo me sudaba y me mojaba cada vez más, creciendo unas ganas de coger y caer en lo prohibido. Vibraba mi cuerpo a cada leve movimiento de mi hermano, en uno de ellos el tomo la posición apuntando su frente hacia mi espalda, eso me puso muy cachonda. Y por la calentura poco a poco me acomodaba mas y mas cerca a el, empecé a sentir cada vez mas lo caliente de su cuerpo, y sudaba a cada movimiento, que lo realizaba pausadamente para no despertarlo.

Llego el momento en que ya sentía que mi culito se recargaba a su cuerpo, no sentía su verga, eh imagine que estaba profundamente dormida el igual que mi hermanito, ya bien arrimada mi nalga a el, comencé a moverme muy levemente y de pronto note el bulto que crecía y que rosaba mis nalguitas donde yo buscaba acomodarlas para que sobara mi vagina y me llenara de excitación, el bulto era perceptible pero no tanto como yo pensaba aunque no era malo el tamaño, muy respetable.

Decidí empujar en un movimiento algo brusco, pero que pareciera natural, el arrimón fue tal que mi hermanito medio despertó al igual que yo fingí hacerlo, bromeé diciendo que si estaba soñando en la novia, y el contesto que no, que no sabía por qué su verga estaba erecta,

-hay hermanito, no te espantes es natural, también a mi marido se le para estando dormido-

Como sabes tu eso-

Por favor hermanito, duermo todas las noches con el, algunas cosas descubres de los hombres-

Pues si es verdad es algo muy común, pero no entiendo porque ahora-

Sabes qué hago yo cuando siento la verga de mi esposo, así como la tuya ahora-

Por favor hermana esto es muy penoso para mí-

No te apenes, no es algo malo para mí –

Mira, soy muy putita con mi marido, cuando siento su verga así, le arrimo mis nalguitas a su verga y me muevo de arriba abajo por qué me excita mucho sentir una verga en mi culito. -

Pero yo no soy tu marido soy tu hermano.

Tienes verga y en estos momentos esta durita, y como te dije soy una putita y me gusta sentirla en mis nalgas, y ya se mojaron mis braguitas, de ganas.-


CONTINUARA….