Es difícil comenzar estas historias, pero tan pocas veces se encuentra una mujer tan caliente y tan buena que valga la pena contar algunas de las experiencias que creo es mi deber hacerlo…porque no se imaginan cómo es Diana, es una diosa. Voy a intentar describirla aunque no creo que pueda expresar lo buena que está…digamos que es ese tipo de mujer que despierta en mí las mayores perversiones, que el día que la conocí pensé “quiero cogerla fuerte, es que de verdad me encantaría cogerla como si fuera una película porno”.


Pero bueno a ver si logro describir a Diana, tiene un rostro hermoso, me encanta su mirada sobre todo cuando está cachonda, inclusive me gusta su forma de reír y el timbre de su voz, esta chica mide como 1.70 y es flaca pero tiene suficiente carne para ser considerada una de esas mujeres sexys, es que de sólo recordarla me empiezo a calentar, un cuerpo de campeonato mundial, tiene unas tetas que me caben perfectamente en las manos y más bien sobra un poco de carne que dan ganas de chupar y de morder y de lamer…ufff unos pezones deliciosos, rosaditos que en este momento lo que quiero es lamerlos hasta el cansancio. Unos muslos bellísimos y una cola…uff pero que cola, cuando la vi dije…me encantaría rompérsela, pero es que de verdad cuando la conocí sólo podía imaginarla amarrada a mi cama y llena de leche pidiendo más verga.


La conocí en el trabajo, llevaba tacones altos, un pantalón tallado y una blusa con un escote que me puso loco, casi se le salían las tetas y yo pasé todo el día admirándola, realmente tenía la ilusión de que ese escote revelara más que su intención pero no sucedió. Nos pusimos a hablar y me di cuenta que no sólo estaba hecha una diosa sino que era inteligente y me caía bien, nos reímos montones, pasaron los días y claramente yo no pude aguantarme las ganas y la invité a salir, al principio dudó un poco pero aceptó. Admito que estaba nervioso de encontrarla fuera del trabajo, ella me gustaba pero yo no sólo quería una mujer que me gustara, quería una que fuera una putita además, que le gustara coger rico, que pudiéramos disfrutar ambos de una buena cogida, que se prestara para uno que otro jueguito perverso que me pidiera verga y me mantuviera cachondo pareciendo una dama pero siendo una perra y no sabía que esperar con ella.


Nos encontramos y ella se veía espectacular…y no voy a entrar en detalles acá pero digamos que las cosas salieron bien y estábamos de vuelta en su apartamento ella sobre mí en el sofá besándonos, desde que la vi yo estaba con ganas de meterme entre sus piernas, de sentir esa conchita, de probar sus tetas, de sentir el calor de su cuerpo y estaba con la verga a tope…ella se frotaba contra mí y me ponía más duro si eso era posible, tenía sus piernas abiertas y se movía tan rico, le encantaba sentir mi verga dura, yo empecé a jugar con sus tetas, las que me tenían loco desde el primer día, la blusa no le duró mucho puesta y no andaba sujetador, no pude evitar ponerme a estimular sus pezoncitos, a lamerlos y apretarlos, y no tardaron mucho en ponerse duritos. Ella seguía frotándome, como cogiéndome en seco y me decía al oído “quiero verga…quiero sentir tu verga como me atraviesa…cógeme rico que quiero sentirte”.

Fue difícil pero me detuve, nos separamos por un momento y me levante del sofá con la verga marcada en mi pantalón…ella era una putita caliente, pero yo no sabía que tan putita y que tan caliente y quería probarlo, quería darme cuenta que tan perra podía llegar a ser, que tanto quería sentir como la penetraba. Ella estaba sentada en el sofá jugando con sus pezones y con las piernas abiertas y se quitó la falda, sólo andaba una tanga y me dijo que me acercara…me soltó el pantalón y empezó a darme una chupada de verga que si no ha sido la mejor de mi vida definitivamente llegó al top 3, la forma en que lamía, en que besaba, en que succionaba, como jugaba con mis verga y mis testículos…estaba excitadísimo y ella también. Le dije…”quiero ver cómo te tocas…quiero que juegues con esa rica conchita tuya” y ella se detuvo, yo le tomé la cabeza y empuje mi verga…ella se atragantó y volvió a lamer, me miró a los ojos y eso me puso a mil, la tomé con más fuerza por un poco tiempo y luego la solté. Ella se sacó mi verga de la boca y me dijo que prefería que yo jugara con ella, y le respondí…”si estás tan cachonda tócate…te prometo que luego vas a sentir mi verga penetrándote”.

Lo dudo un poco…quería que jugaramos los dos, pero luego de su pequeña duda abrió sus piernas y empezó a acariciar su conchita por sobre la tanga a jugar con sus pezones, a lamerse un poco y me pedía que se la metiera o que al menos la dejara chupar y yo estaba demasiado caliente pero esperé y ella metió su mano dentro de la tanguita y empezó a masturbarse bien rico…me acerqué y le quité el tanga para poder ver como se tocaba y yo con la verga a mil empecé a tocarme un poco y ella me decía que la dejara tocarme, que la dejara comer de mi verga y en ese momento le dije, pídemelo como toda una putita y te dejo comer verga, con su respuesta me daría cuenta que tan perra podía ser mi preciosa y cachonda Diana y me dijo “deja a tu putita caliente comer de tu rica verga”…con eso me di cuenta que podía hacer con ella lo que quisiera, así que la recompensé dándole verga para que chupara.

Me hizo soltar buena leche y se sacó la verga para que le cayera en las tetas aunque un poco también le cayó en el rostro y ella como una buena perrita la recogió y se la tomó toda para luego seguir chupándome hasta ponerme duro y me dijo “ahora quiero que me la metas” mientras se ponía en cuatro…yo espere un segundo y ella agregó “dale a tu putita una buena cogida” así que no pude más y empecé a penetrarla con fuerza, la tomé del pelo y le empujé la verga fuerte y profundo por unos minutos y acabó rico y gritando, como ya había acabado una vez pude seguir cogiéndola por buen tiempo y ella gemía y gritaba como una perrita caliente, seguía pidiendo verga y me pedía con más fuerza, le encantaba y quería más…a mí me encantaba darle el gusto, logré que se corriera de nuevo y cuando ya iba a terminar yo me pidió que me corriera en sus tetas con gusto lo hice y la vi probar mi leche una vez más.


Esa primera noche fue genial, aunque hubo muchas más y muchos juegos…tal vez la vez que me dejó romperla la colita por primera vez merezca otro relato.