De esto que contare ahora han pasado muchos años, pero siempre ha vivido en mi mente y creo que sigue gobernando de alguna manera mis gustos y mis deseos.

Tendría yo cerca de 18 años, para ese tiempo ya estudiaba yo fuera de mi pueblo a donde regresaba cada fin de semana a pasarlo en casa de mis padres.

Tenia entonces una vecina que era un poco menor que mi madre, doña Chayo, una señora chaparrita, un poco gordita pero con forma, o sea que si se le formaba cintura, tenia unos senos redondos y grandes y unas nalgas aun muy antojables, siempre usaba faldas larguísimas, y unos vestidos que le cubrían desde el cuello, solo en tiempo de calor podía verle los brazos, y bueno, desde que era un adolescente, con ella es con quien tuve mis primeras fantasías sexuales, recuerdo desde un día que ella paso por la casa a pedir algo a mi madre y llevaba un vestido sin manga de esos que dejan ver desde el comienzo del brazo, ella se agacho y pude ver solo el borde de su brasiere y el bulto de su seno, eso sirvió para que desde ese día me “enamorara” de ella, pues desde ese día la vi diferente y casi siempre procuraba estar presente cuando ella fuera, o me ofrecía a llevar lo que mi madre le enviaba, solo para verla y deleitarme con el meneo de su rico trasero o ver como se bamboleaban sus tetas al caminar.
Ella tendría en esa época menos de 40 años.

Siempre que había reunión en casa, ella y su esposo eran invitados y yo aprovechaba para estar cerca de ella mirándola y fantaseando con verla sin ropa, ya que a esa edad yo aun no conocía una mujer desnuda, solo en películas o fotos de revistas claro.
Así que siempre terminaba yo jalándome la verga en su honor con unas tremendas venidas pensando en el culo y en las tetas de doña Chayo.

Uno de esos días estando en casa, subí hasta la azotea a bajarle a mi madre unas ropas que habían tendido allá arriba, de mala gana subí hasta la azotea, así como sin querer me asome a la casa de doña Chayo, y lo que vi me dejo impresionado, ella estaba lavando ropa a mano, tallando y echando agua y haciendo ese movimiento de tallar y tallar, como estaba en su casa, llevaba solo una bata floreada encima, sus pechos se movían de una manera impresionante como dos globos llenos de agua, un bamboleo sensacional, sensual, tremendamente excitante, y al tallar la ropa hacia que se pronunciara mas el movimiento de ese rico par de tetas, desde el punto de vista que yo tenia podía ver casi sus senos completos, estaba embelesado viéndola desde mi azotea, cuando mi madre me pega un grito llamándome pidiéndome lo que me mando a buscar, eso hizo que doña Chayo volteara a mirar y me pillara viéndola, se enderezo, dejando de tallar la ropa, sacudió sus manos liberándolas del exceso de agua y pasando el dorso de su mano por su frente para tumbar el sudor, me sonrió diciéndome
¿Pero que haces allá arriba espiando m´ijo?
Anda ve y llévale a tu madre lo que te pidió, no seas mirón - y se rió.
Yo nervioso trate de balbucear alguna excusa pero nada me salió de la boca, como pude me levante y me alejé como hipnotizado por sus tetas. Casi caminando de espaldas me retire a llevar las cosas a mi madre.
Sobra decir que esa noche, me imagine mil cosas y me di una masturbada de película.

En los días siguientes, y buscando verla de nuevo me subía a la azotea a mirar, pero no veía nada, ella no lavaba mas, así que solo la miraba trajinar de una habitación a otra. Eso me tenía decepcionado, hasta que un día ella se acerco por casa y al oírla entrar rápido me fui a verla, ella hablaba con mi madre y yo solo la salude.

-Hola doña Chayo...
-Hola m´ijo ¿Como estas, que tal te va en la ciudad?
-Muy bien doña Chayo ¿Y a usted?
-Pues nada, todo bien.

Ahí siguió hablando con mi madre y yo seguía mirándole el culo, imaginando que lo movía para provocarme, cosa que no era así. Termino de hablar y despidiéndose dijo:

-Bueno comadre me voy, creo que ya hay agua suficiente para ponerme a lavar,
hace mucho que no lavo y tengo un buen garrero (así le llaman a la ropa sucia)
Adiós m´ijo - Me dijo mirándome y sonriendo

Esperé un rato que me pareció eterno y con nervios subí a la azotea. Y ya estaba ella ahí lavando con la misma bata floreada con los dos botones superiores abiertos y dejándome ver el bamboleo de sus ricos pechos, lavaba con mucho ahínco y yo estaba extasiado mirando, obvio decir que entre nervios y excitado tenia mi verga ya mas dura que nada, la veía moverse lavando y sus senos colgando dentro de la bata, su culo moviéndose, era un espectáculo impresionantemente sexual para mi.
En un momento se enderezo para descansar y repitiendo el movimiento de limpiarse el sudor con el dorso de la mano, miro hacia arriba y mirándome agito la mano saludándome.

-Que hace ahí arriba m´ijo?
-Nada....nada...doña Chayo, solo vine a buscar algo
-¿Y ya lo encontraste?
-S-si… si ya lo he encontrado ya me voy- le dije
Ella me contesto:
-Ándale pues m´ijo, vaya a hacer la tarea

Así que me retire de ahí. Para mi eso que sucedía era realmente excitante, yo pensé que algo estaba pasando, pero ahora se que solo era el comportamiento normal de una señora mayor con un joven mirón.

Debo contar además que doña Chayo estaba casada con don Martín, un señor algo mayor que ella y bebedor empedernido, propietario de una sala de billar de la localidad, lugar que le daba pie a estar siempre borracho, así que yo siempre supe de los problemas que ellos tenían, pero como en los pueblos, las mujeres en ese tiempo se estilaba que aguantaran de todo lo que los maridos hicieran, así que para mi era normal verla de vez en cuando por las calles llevando a casa al marido casi colgando del hombro, no fue una vez nada mas la que ella me llamaba para que le ayudara a meterlo a casa, cuando el se quedaba dormido en la puerta, debo decir que yo ansiaba que esos días llegaran, ya que cuando le ayudaba a cargar al borracho podía estar junto de ella, y a veces hasta pegármele un poco, o rozarle los brazos. Pero de ahí no pasaba, luego le ayudaba a acomodarlo en su cama y eso era todo.

Ellos tenían tres habitaciones para dormir una donde dormían ellos, otra donde dormían los dos hijos varones y otra donde dormían las dos niñas, la de ellos era la mas grande, con una cama pegada al muro derecho junto a la ventana justo en la esquina, con un guardarropa justo enfrente. Y junto a esa recamara tenían un cuartito pequeño al que cuando llegue a asomarme lo usaban como para guardar ropa sucia o cosas así, era pequeño y estaba comunicado con la recamara por una abertura en el muro cubierta solo con una cortina de tela y daba al patio central por otra puerta. Tenia en ese cuartito una cama individual y mesas donde supongo que planchaba o algo así.

Para mi era como mi segunda casa, primero por que siempre iba ahí a hacer mandados a mi madre, segundo porque llegaba a entrar muchas veces ayudando a doña Chayo a llevar a don Martín a dormir la borrachera o simplemente porque me gustaba visitarlos.

Así pasaron días y más días y yo seguía con la excitación y la fantasía de ver a doña Chayo encuerada, de verle las tetas o verle debajo de la falda, cosa que hasta ese momento no había logrado, excepto de lo que he contado previamente.

Pero un día mi suerte cambio... fue en una celebración de aniversario de mis padres o un cumpleaños de alguno de ellos, no lo recuerdo bien, solo me acuerdo que yo había salido de casa a ver a mi novia y regrese temprano por que sabia que tendría cena en casa, llegue cuando ya estaba la gente ahí, todos bebían y charlaban, entre ellos doña Chayo, quien como siempre, andaba metida en la cocina con mi madre ayudándole a preparar y a servir a los invitados. Terminaron la cena, donde todos bebieron y comieron, pasaron a un salón que hay en casa de mis padres y ahí se sentaron a platicar, pero como les decía, en un pueblo no es como en la ciudad, acá en el pueblo, los hombres aíslan a las mujeres de sus charlas, así que las mujeres estaban en un lado chismeando y los hombres bebiendo y hablando de sus cosas en el otro. Doña Chayo, estaba nerviosa y enojada, yo como siempre la rondaba y la miraba compungida, esperando ver el papelón que quizás su marido hiciera al ponerse totalmente ebrio, en una de esas ella me llamo con una mano, se fue caminando justo afuera de nuestro patio y yo fui tras ella como hipnotizado, mirando sus ricas nalgas, se detiene y me dice.

-Oiga m´ijo ¿No se enoja si le pido un favor?
-Claro que no doña Chayo dígame ¿En que le puedo ayudar?
-Mi marido ya esta muy borracho y no se quiere ir, yo tengo que ir a la casa a ver como están mis hijos (eran pequeños aun, el mayor de 10) -Así que se lo encargo ¿si?
Yo no tardo en regresar y cuando me vaya para la casa ¿Me ayuda a llevarlo? -esto me lo decía muy apenada.

Así que no se por que, pero por primera vez en mi vida me sentí ya no un niño
Le puse mi mano en su brazo y le dije.

-Claro doña Chayo, yo estaré al pendiente, usted vaya tranquila, yo veo a don Martín y cuando caiga le aviso.
Ella me sonrió y me dijo.
-Ta´ bueno m´ijo, entonces al rato vengo.
Y se marcho.

Pasaron las horas y ella no venia, por ahí de las 2 de la mañana, casi las 3 se habían ido todos y solo quedaba mi padre discutiendo de política con dos amigos y con don Martín, que a estas alturas ya estaba completamente colgado, recargado en el sofá.
Así que salí de la casa fui a la puerta de junto y toque, casi de inmediato salió doña Chayo todavía vestida y le dije:

-Doña Chayo creo que su esposo ya se durmió ¿Quiere que lo traigamos?
Ella me contesto.
-Si, si me hace el favor, vamos

Así que cerró la puerta de su casa y nos fuimos a la mía, ahí estaba mi madre medio dormida y la recibió, doña Chayo le dijo:

-Comadre su hijo me va a ayudar a llevar a Martín a la casa ¿Esta bien?
-Si comadre- respondió mi madre- que le ayude a llevarlo a ver si no tienen problemas

Así que como pudimos intentamos levantar a don Martín entre los dos, mi padre y sus dos amigos seguían en su charla y casi ni dijeron nada cuando lo sacamos arrastrando los pies, doña Chayo increpaba a don Martín para que caminara y este respondía solamente con gruñidos, es justo decir que don Martín era un tipo pesado y claro con ese olor a borracho era muy desagradable cargarlo.

Llegamos a duras penas a su casa, en el camino don Martín medio reacciono y nos ayudo dando pasos así que fue un poco mas fácil llevarlo, solo que como se había semi despertado comenzaba a manotear intentando regresar a la reunión, llegamos a la puerta de su casa y como doña Chayo era la que mayormente llevaba cargado a don Martín no podía sacar las llaves, así que me dijo:

-M´ijo, suéltelo tantito y ayúdeme a sacar las llaves.

Don Martín le manoteaba a doña Chayo y ella libraba una batalla para controlarlo con ambas manos y tratar de sostenerlo para que no cayera al piso. Así que lo solté y fui a tomar las llaves, me quede parado mirando a doña Chayo como preguntándole, donde están las llaves, ella me miro y me dijo.

-Las tengo colgadas en el cuello, jale la cinta

Así que todo nervioso, acerque mi mano a su cuello y ella levantando la cara me mostró la cinta de tela que contenía las llaves, tome el listón como sin querer tocar la piel pero al mismo tiempo queriendo tocarla, jale un poco pero no cedían al jalón de mi mano y entonces ella medio quejándose me dijo.

-Ay se me atoraron las llaves en el brasiere, a ver jálele despacio.

Yo jale de nuevo ahora más despacio pero las llaves estaban atrapadas en medio de sus pechos, doña Chayo ya desesperada, me dijo.

-Ándele, ya sáquelas que este hombre se va a despertar.

Así que aprovechando la situación y con un poco de descaro, ya aprovechando que doña Chayo estaba medio controlando a don Martín, metí la mano dentro de su vestido por arriba y siguiendo el camino marcado por la tela, introduje mis dedos entre sus senos y tomando ya mas de cerca las llaves las saque. Ese fue un momento especial, yo estaba más que excitado, con mi verga endureciéndose dentro de mis pantalones.
Saqué las llaves, las pase por su cuello y abrí la casa.
Introdujimos a don Martín dentro de la casa y luego a la recamara de ella, en ese momento don Martín se soltó y ya un poco mas despierto comenzó a gritar y manotear a doña Chayo quien desesperada, le decía, Martín cálmate que aquí esta el hijo de mis compadres.
Don Martín se me quedo viendo en su borrachera y balbuceaba incoherencias acerca de disculparse, pero aun así comenzó a querer salirse de nuevo, así que yo tratando de ayudar a doña Chayo que estaba desesperada y avergonzada conmigo, le dije.

-Oiga don Martín si quiere le traigo otra cuba
Doña Chayo me miro y me dijo.
-No m´ijo ya no le traiga más.
A lo que le conteste.
-Doña Chayo, yo solo quiero que se calme, déjeme traérsela y así ya se duerme.

Doña Chayo comprendió que era una buena idea, al parecer mi presencia en el lugar al menos evitaba que don Martín la golpeara (cosa que me entere luego sucedía con harta frecuencia cuando el se ponía en ese estado de ebriedad).

-A ver m´ijo, pues mejor usted quédese haciendo compañía a Martín, que yo le traigo una botella de tequila para que lo acompañe con un trago.

Don Martín me abrazo y me jalo a sentarme a un lado de el en la cama y comenzó a hablarme como si fuéramos amigos, como si tuviéramos una charla pendiente, algo alcance a comprender de las incoherencias que el hombre decía y yo solo le seguía la corriente.

Doña Chayo salió corriendo de la recámara, regresando en unos minutos con una botella de tequila, en un momento se acerco con la botella y unos vasos poniéndose frente a nosotros, y dándonos un vaso a cada quien, don Martín a la vista de la botella de tequila, apresuraba a doña Chayo a servir, ella sirvió tequila en ambos vasos, poniéndome a mi un chorro pequeño, mirándome me hacia señas que no me lo tomara, así que siguiendo la corriente de la situación solo fingía tomar, pero don Martín obligándome a tomarlo me retaba a tomarlo como el, de un solo trago, aquí debo decir que yo ya había tomado tequila con mis amigos algunas veces así que no se me dificulto tomarme el trago.
Luego de esto, don Martín tomo de nuevo la botella y sirviendo dos raciones mas comenzó a brindar conmigo, yo veía a doña Chayo que trataba de evitar que yo tomara, pensando quizás que mi madre se molestaría y sintiendo que quizás era culpa de ella al haberme pedido que la ayudara.

Así que yo le dije en voz baja:
-Doña Chayo no se preocupe no me pasara nada.
-Pero si tu mama te ve así te va a regañar por mi culpa

Para este momento don Martín ya había alcanzado de nuevo su grado de embriaguez que tenia antes que lo hiciéramos caminar, y se había soltado a decir incoherencias a levantar la copa, a manotear, a intentar pararse , a insultar a doña Chayo, en fin, aquel cuadro era de verdad patético, yo estaba además avergonzado, pero a la par estaba excitado al ver a doña Chayo que por la situación se había descuidado y había podido tocarle las tetas, y ahora ahí sentada frente a nosotros me mostraba el comienzo de su pecho, ya que se le quedo el vestido abierto de arriba y podía ver el comienzo de sus senos y las orillas de ese brasiere que tanto me excitaba.
Como fuera que sea, entre doña Chayo y yo ya habíamos controlado a don Martín, quien ya estaba casi dormido sobre la cama, con los pies en el suelo y semirrecargado sobre la cabecera. Aun daba señas de vida, era en verdad un borracho incansable, a estas alturas doña Chayo solo me miraba y yo a ella, entonces me puse de pie y le dije:

- Bueno doña Chayo creo que ya todo esta bien, ya me voy a mi casa
Ella triste por lo que había sucedido me dijo.
-Si m´ijo gracias, pero me preocupa que tu madre te huela a alcohol, deja te hago un café para que se te pase el tufo a tequila.
A lo que le dije:
-No se preocupe doña Chayo, a estas horas mi mama ya estará dormida y mi papa seguirá con su platica de política hasta mañana (era común que lo hiciera), así que ellos ni se preocuparan de saber si ya llegué o no, además mi mama sabia que venia a su casa y mañana le diré que me tarde por que le ayude con don Martín.

Doña Chayo en verdad nerviosa por que mis padres me vieran así tomado se sobaba las manos y me decía:

-Ay no quiero que tu papa te vaya a ver así, (mi padre siempre a tenido un carácter durísimo y si, era muy arriesgado que me viera así, pues me daría una chinga correctiva, pero en ese momento no creo que se hubiera dado cuenta de mi estado).
Mira m´ijo, mejor le voy a hablar a tu mama para avisarle que te vas a quedar aquí a ayudarme a cuidar a Martín, que mañana te vas temprano, así no se queda esperándote, siéntate aquí y espérame.

Salió doña Chayo y regreso unos minutos mas tarde, diciéndome:

-Ya esta, ya le avise a tu mama, puedes quedarte aquí, además en tu casa con las visitas iban a mandarte a dormir al sillón, a tu mama le pareció bien que me acompañaras para que Martín no me maltrate, deja te preparo la cama para que te acuestes.
-Gracias doña Chayo- le dije y me dispuse a esperar a que arreglara la cama.
Me dijo entonces:
-Voy a cambiar los niños al cuarto de las niñas para que ocupes esa cama
A lo que le contesté:
-No doña Chayo, no los levante, yo me quedo en el sillón de la sala, no se preocupe, hace frío y les puede hacer daño a los niños.
Ella me dijo.
-No m´ijo ¿Como cree que lo voy a mandar a dormir en el sillón? Mejor le preparo la cama del cuartito de la plancha (el que estaba junto a su recámara) y ahí se acuesta
-Claro doña Chayo, esta bien, así le puedo ayudar si don Martín se levanta en la noche
Ella sonriendo me toco la cara y me dijo.
-Gracias, ya me has ayudado bastante.

Se fue a preparar la cama del cuartito mientras yo seguía sentado ahí en la cama de ellos, mirando al borracho y viendo la sombra de doña Chayo a través de la cortina que separaba los cuartos, mientras trajinaba con las colchas de la cama.

En breve tiempo ella regreso y me dijo
-Ándele m´ijo, ya métase a dormir y disculpe los momentos que le hice pasar.
-Doña Chayo, no se preocupe, ya sabes que estoy para ayudarle- le conteste.
Así que me metí al cuartito y escuche que me llamaba doña Chayo diciendo:
-No seas malo ayúdame a levantar a este hombre para subirlo a la cama.
Salí del cuartito y me dispuse a ayudarle, levantando a don Martín de los pies, mientras ella le quitaba las botas y lo cubría con una manta.
-Buenas noches doña Chayo- le dije
-Buenas noches m´ijo y gracias- me dijo acercándose a darme un beso en la mejilla.

Me retire a mi cama, y excitado como estaba comencé a imaginar lo que me había sucedido, a recordar el calor entre las tetas de doña Chayo, a recordar ese olor a su perfume que aspiré cuando se acerco a darme el beso en la mejilla, ya estaba preparándome para jalarme la verga en silencio y en honor a doña Chayo, totalmente excitado, me quite la ropa quedando en boxer y me metí bajo las mantas.

En la oscuridad y el silencio escuchaba como doña Chayo aun trajinaba, seguro desvistiéndose y preparándose para dormir, escuche los rechinidos de la cama de ellos, seguro al subirse ella a la cama. Luego un largo momento de silencio invadió la estancia. Seguro doña Chayo trataba de conciliar el sueño, cuando de pronto, escuche un gruñido, seguido de un sonido peculiar y bastante conocido, era don Martín que se estaba vomitando, escuche como doña Chayo se levanto inmediatamente y hablándole a don Martín (seguro eso que pasaba ahora, era algo muy común)
Yo no sabia que hacer, si levantarme o no, aun así y como estaba yo ahí para ayudar pues me levanté, además con la esperanza de ver a doña Chayo en su bata de dormir o camisón, salí del cuartito y la vi de espaldas, parada bajo la cama, tratando de acomodar a don Martín y limpiando el piso.
- ¿Paso algo doña Chayo? ¿Puedo ayudarle?
Diciendo esto yo la miraba, tenia una bata de algodón blanca hasta las rodillas y cuando se agachó a arreglar la cama, pude ver el comienzo de sus piernas bajo la tela de la bata, se adivinaban sus ricas nalgas, que se movían un poco flácidas y se marcaba claramente un calzón de color blanco.

La pena de lo que sucedía, hizo que doña Chayo no reparara en como iba vestida, así que solo me dijo:
-Ay m´ijo que pena con usted, mire nomás los desfiguros que este hombre hace, que pena me da. Ya váyase a dormir, que este hombre ya no despierta, ahora nomás lo limpio y me duermo yo también.

Me ofrecí a ayudarle y acepto, pidiéndome que le acercara unas mantas del cuarto donde dormía yo, así que se las acerque y como pudo y con mi ayuda, sacamos la ropa de cama de debajo de don Martín, a quien doña Chayo le había quitado ya la camisa sucia y como había podido lo había limpiado.
Saco el atado de ropa sucia fuera del cuarto, cubriendo luego a don Martín con una manta limpia.
Me dijo entonces.
-Ya se dio cuenta m´ijo de lo que sucede cuando este hombre se pone borracho, por eso tenemos la camita de adentro, por que cuando esto pasa yo me voy a dormir allá, de hecho casi siempre duermo allá, el siempre esta borracho.
Le dije:
-Mmm doña Chayo ¿Entonces ahora donde se va a acostar? Si quiere me voy para mi casa, así se duerme usted en la camita del cuarto.
-No ¿Como cree que lo voy a mandar a su casa ahorita? No.
Mire mejor vaya a acostarse yo ahorita veo donde me acuesto.
-Pero doña Chayo- replique yo
Me preocupaba realmente, además no quería perderme de ver semejante espectáculo, ahora la veía mejor de frente, miraba su bata casi abierta bajo las tetas, su barriguita y sus piernas, con el movimiento que hacia, veía yo claramente como se movían esos ricos pechos y la marca mas oscura que se veía entre la tela, seguramente eran sus pezones, esta imaginación hizo que mi erección se manifestara de inmediato y como pude poniéndome las manos sobre mi verga, trate de ocultarla.
Entonces me dijo:
-Ya se que voy a hacer, voy a poner una colchoneta en el suelo del cuartito aquel donde estas tu y ahí me duermo.
-Bueno doña Chayo, ponga usted la colchoneta, pero deje que yo me acueste sobre ella, el piso esta duro y frío para usted.

Ella sonrió y viendo que no iba a lograr que yo aceptara que ella durmiera en el piso y yo en la cama, acepto diciendo:
-Bueno, esta bien, entonces vamos a dormir que ya son casi las 4 de la mañana.

Rápidamente saco una colchoneta de un closset y extendiéndola en el piso, le puso sabanas limpias, una manta y almohadas, yo la miraba entre la semi-oscuridad haciendo esto, en cada movimiento de agacharse casi al piso, su bata se abría y me dejaba ver casi un pecho completo, en una de esas, casi se le sale uno, ella como si fuera normal, solo se reacomodaba la bata y siguió trajinando, pero sin cerrar la bata, entonces me miro y dijo como para ella misma.
-Ay que problema con estas cosas que tengo, mejor me pongo un brasier, sino te voy a dar aquí un espectáculo y no vas a poder dormir del susto
Y diciendo esto se marcho a su cuarto y cuando regreso, ya se veía que tenia el brasier puesto, el tamaño de sus senos ahora se veía menos grande y ya no se veían tan caídos En ese momento mi verga estaba ya queriendo salirse de mi bóxer, así que sin mas , me metí en la colchoneta tendida en el piso y me cubrí, esperando que ella tomara su lugar en la cama.

Ella pasó caminando junto a mi y antes de subirse a la cama pude admirar por fin lo que tan largamente había soñado, sin querer pude atisbar bajo su bata, mientras se subía a la cama y vi sus lindas piernas llegando a su calzón y pude ver una mata negra de pelo abundante que abultaba en la zona de su panocha.
Yo estaba que no me lo creía, contenía con mis manos mi verga entre que la sobaba casi sintiendo que me venia nomás de ver eso.

Terminó por subirse a la cama y cubrirse con las mantas, yo la verdad pensé que hasta ahí había llegado todo, y me dispuse a no hacer ruido, ya que estaba seguro que no podría dormir por la excitación.

Doña Chayo entonces me dijo:
-Oiga m´ijo, como que huele a borracho, hágame el favor de abrir esa ventana y la puerta un poquito para que circule el aire.

Me pare como pude, cubriéndome la verga con una mano, abrí la ventana de par en par y un poco la puerta del patio y de inmediato inundo la estancia un vientecillo que de inmediato limpio el olor de la estancia, pero eso si, dejando entrar un fresco de madrugada que me hizo temblar de frío.

Me metí en la colchoneta, tiritando e intentando cubrirme, doña Chayo me vio temblando y me dijo.
-¿Tiene mucho frío?
-Si doña Chayo esta haciendo frío, pero yo aguanto no se apure- conteste
Ella dijo
-Mmm… no, mire mejor acuéstese acá en la cama, ándele, que al cabo yo no me muevo mucho al dormir y usted si cabe aquí, ándele súbase por que ahí se va a morir congelado

Yo sin esperar mas y sin decir nada, y esperando que no fuera un sueño, me levante inmediatamente, y llevando mi manta conmigo me pare junto a la cama como preguntando donde me acuesto. Y riéndose doña Chayo me dijo.

-Ándele m´ijo, brínquele junto a la pared, yo me acuesto acá en la orilla por si tengo que levantarme a ver a mi marido.

Así que ya con la intención y justificado, casi apoyándome en su cuerpo, me brinque y me tendí junto a ella, cubriéndome con mi manta.

Doña Chayo moviéndose en la cama y girando para verme de frente me dijo:

- Métase bajo las cobijas, ándele, que así los dos nos tapamos con las dos mantas porque la verdad si hace mucho frío

Así que ni tardo ni perezoso, levante las mantas y me acosté debajo de ellas, el calor que se sentía bajo las cobijas era delicioso y el dulce olor a mujer, era fantástico. Ella en seguida volvió a voltearse y me dijo:
-Ya duérmase, hasta mañana
-Hasta mañana- contesté feliz

La cama era individual y en ella apenas cabíamos los dos, así que ella estaba pegada a mi, yo estaba acostado boca arriba y sentía en mi pierna las tibias nalguitas de doña Chayo que se había acostado de costado dándome la espalda, yo apenas atinaba a moverme, pero sentir el calor de ese suave culo pegado a mi pierna me hizo comenzar a moverme para acercarme mas, poco a poco me junté a ella hasta que su trasero estaba completamente pegado a mi pierna, mi verga estaba dura a lo que mas daba, me dolía de tanta presión y sentía que en cualquier momento me iba a venir, la excitación era mayúscula, deje pasar algo de tiempo, según yo esperando a que ella se durmiera, para intentar tocar con mi mano su culo. Cuando sentí que ella respiraba ya pausadamente, signo de que dormía, me gire como casualmente, poniéndome de frente a su espalda, debo recalcar que el tamaño de la cama era en realidad muy pequeño así que en el movimiento quede a pocos centímetros de su cuerpo, sin animarme a juntarme completamente pero pensando que conforme pasara el rato, me iba a ir repegando más a su espalda, en eso escucho la voz de doña Chayo diciéndome:

- Cúbrase bien por que hace mucho frio y las mantas son pequeñas, acomódese bien, sino le va a quedar descubierta la espalda.

Y diciendo esto ella se adelantó, alejándose de mí y dejándome mas espacio, haciéndose hasta la orilla de la cama, a lo que le dije

-No doña Chayo, yo estoy bien, mejor hágase para acá no se vaya a caer.
Ella solo dijo
-Bueno, pero ¿No te molesta?
-No doña Chayo no me molesta para nada, acomódese usted bien

Y diciendo eso yo me adelante un poco hacia enfrente y ella se acomodo un poco más hacia atrás, fue el momento mas rico de mi vida, cuando sentí todo ese suculento trasero acomodándose justo pegado a mi, sus ricas nalgas se pegaban a mis piernas, sentía la suave tela de su bata en mi piel y las formas redondas de ese hermoso culo, ya no tan duro por la edad, pero para mi muy excitante.
Yo no retiraba mi mano de mi verga, debía contenerla pegada a mi pierna para que no la sintiera doña Chayo y se diera cuenta de lo que me estaba pasando, así que mientras yo sostenía mi palo con la mano ella con un movimiento se acomodó mejor.

La posición me excitó demasiado, así que dejando que pasara lo que fuera, solté mi verga y retire mi mano de ahí, para sentir ahora si completamente el culo de doña Chayo pegado a mi pene erecto y de seguro, claramente, ella también sentiría ahora la dureza de mi verga pegada a sus nalgas.
Sin pensarlo mucho, se la empujé hacia su culo y me acomode bien de costado, doña Chayo, sintiendo mi verga dura aplastada contra su trasero, sólo dejó escapar un ligero gemido pero no dijo algo, siguió como si nada pasara, así que yo tomando mas confianza, agarré mi verga y se la acomodé justo en la raya en medio de sus nalgas, estoy seguro que ella sintió el tremendo bulto, pero seguía sin decir algo, solo seguimos ahí acostados, me anime a acercar mi pie a los suyos, a pegar mi pierna con la suya, ella no retiro su pierna, al contrario sentí que la dejaba y la ponía hacia atrás, yo sentía que estaba en la gloria, a pesar del frío que se sentía, yo estaba sudando copiosamente, pero había llegado al punto en que ya me animaba a cualquier cosa, así que sin mas, baje mis brazos de mis costados y busque entre las mantas la manera de abrazarla, la rodee con mi brazo libre , tomándola de su pancita, no dijo algo, solo se movió un poco y moviendo su cola se acomodo y yo tomando mas confianza, extendí mi mano sobre su vientre y la junte hacia mi lo mas que pude, ella no se negó a que lo hiciera, me dejo seguir con mi mano ahí, en ese momento sentí que todo podía suceder, así que saqué mi otro brazo, que se me estaba ya durmiendo por estar apretujado bajo mi costado, justo entre mi cuerpo y el colchón y lo pase bajo la cabeza de doña Chayo, en un franco ademán de abrazarla, ella levanto un poco la cabeza y dejo que mi brazo pasara por debajo de su cuello y se enderezo, pegando su espalda a mi pecho y dejando que mi brazo la apretara, mi mano fue a parar directamente sobre uno de sus pechos y solo la deje ahí sin moverla, ahora tenia a doña Chayo abrazada y pegada a mi, con una de mis manos en su estómago y otra en su teta.

Ella entonces hizo sus pies para atrás hasta tocar mis piernas, y levanto su pierna moviéndola hacia atrás, subiéndola un poco sobre la mía, ese pequeño movimiento que hizo doña Chayo me dio la señal que esperaba.

Doble mi rodilla y la metí entre sus piernas, levanté mi pierna poco a poco, subiendo también la pierna que doña Chayo tenia encima, ella solo levanto su pierna y dejo que mi pierna entrara entre las suyas, yo no me creía que esto estaba pasando, ella cooperaba pero no decía palabra alguna, mi pene estaba durísimo y ahora lo tenia ya clavado entre las nalgas de doña Chayo.
Moviendo la mano que tenia en la pancita de doña Chayo, busque la orilla de su bata, y la encontré, entonces haciendo acopio de todo mi valor, tome la bata e intente quitarla de en medio de nuestros cuerpos, levantándosela.

Ella viendo lo que yo quería hacer me dijo.
-¿Estorba mi bata? Deja me la quito

Y así sin mas, se levanto de la cama, y se quito la bata, fue la imagen mas excitante que haya visto, esa mujer gordibuena ahora casi encuerada frente a mi, sólo con su brasiere conteniendo sus ricas chiches y esos calzones que le cubrían desde la barriga hasta debajo de las nalgas. Dejó la bata en el suelo y se acomodo de nuevo donde estaba.

-¿Así esta mejor?
-Si doña Chayo, así esta mejor

Ahora ya sin recato y al tenerla abrazada, mi mano apretó su suave teta apretándola y masajeándola y con mi otra mano, acariciaba su barriga y sus piernas jalándola contra mi, mi verga ya completamente dura y abultando bajo mi bóxer estaba acomodada entre sus grandes nalgas, ella no se movía, solo se dejaba hacer.

Intente meter mi mano bajo la tela del brasiere para tocar su pezón, casi lo lograba pero estaba muy apretado y creo que la lastime, porque me dijo:

-Aay m´ijo me pellizcó la chiche ¿Quiere que me quite el bra?
No acertaba a creer lo que escuchaba, así que solo balbuceé.
-S-Si doña Chayo…quíteselo p-por favor
-Ayúdeme m´ijo, suéltelo de la espalda. Las tengo tan grandes que siempre duermo sin nada porque a veces me lastima el brasier

Con mi inexperiencia y como pude quite los broches que sujetaban el brasiere y cuando al fin termine, ella misma lo quito y lo lanzo afuera de las mantas.

-¿Así esta mejor?
-Si, así esta mejor doña Chayo.

Mi mano ahora si, se lleno de esa enorme ubre, grande y blanda, un poco caída pero tremendamente excitante, la tome del pezón que era mas grueso que uno de mis dedos, enorme y duro, no se si por el frío o ya se estaba excitando, lo tome y comencé a moverlo como en las películas porno que solía ver.

Mi otra mano, ya animado, la metí por el elástico de los calzones y meciéndola toque su barriguita flácida y baje deslizando mis dedos hasta donde sentí que comenzaba una tremenda mata de pelos, alcance a sentir el comienzo de su vulva y así sin dudarlo mucho, toqué sus labios vaginales, que eran suaves y regordetes.
Puse mi mano completamente abierta en esa vagina madurita, sobándola suavecito.

Doña Chayo seguía sin decir algo, solo dejándose hacer. Pero en ese momento rompió su silencio y me dijo:

-Oiga m´ijo, a usted no le amarraron las manos de chiquito ¿Verdad?
Anda usted muy travieso ¿Por que mejor no se duerme ya?
¿O que es lo que quiere hacerme?

Yo no le contesté, pero seguía manoseándola, hasta que acercándome al oído de ella me anime a decirle con voz muy baja.

-D-doña Chayo ¿Me deja quitarle los calzones?
-¿Para que? Ya me quitó el brasier y me tiene la mano bien metida en la concha
¿Para que me quiere bajar los calzones?
-E-es que… quiero sentir sus nalgas, déjeme bajarle los calzones- le rogué.
-No m´ijo, los calzones se quedan donde están, ya lo deje llegar muy lejos, yo soy una mujer decente y casada, nomás déme una buena fajada pero hasta ahí.

Para este momento mi mano ya había hecho crecer su pezón y se había puesto duro, y mi mano en su panocha, estaba ya separando sus labios y acariciaba lentamente con dos de mis dedos, donde pensé que estaba su clítoris.

-Ándele doña Chayo, déjeme bajarle los calzones por favor
-Mmm ¿Pero para que? Luego vas a querer cogerme m´ijito y eso no se va a poder, mejor nomás méteme el dedo ándale y te voy a dejar que me hagas eso nada más porque hoy me ayudaste bastante.

Yo seguía bajando mis dedos por su panocha, hasta donde me alcanzaba la mano, pero como la tenia metida por entre sus calzones estos evitaban que la bajara mas, pero aun así, mis dedos ya habían encontrado el camino a su raja, la cual se encontraba ya mojada pues podía sentir los hilitos de liquido cremoso en mis dedos.

-Déjeme que le quite sus calzones doña Chayo- insistí una vez más
-Mmm bueno m´ijo, no me los quites, pero si solamente me dejo que me bajes los calzones ¿Me prometes que no me vas a querer coger?
-Si doña Chayo se lo prometo, no me la cojo si usted no quiere.
-Ah bueno, entonces bájame los calzones ándale, por que sino me los vas a romper.

Saque mi mano de entre sus piernas y tomando el elástico le baje los calzones hasta las rodillas. Ya sin calzones, se reacomodo junto a mi, yo tenia mi mano en sus nalgas y se las manoseaba descaradamente y ella se acomodo como estaba, levantando su pierna y echándola sobre la mía y empujando su cola hacia atrás contra mi verga.

-Oye m´ijo ¿A poco te gustan mis nalgas?
-Si doña Chayo me gustan sus nalgotas y sus tetas
-¿De verdad te gustan? Bueno te las voy a prestar para que me las manosees a tu antojo pero solo por hoy ¿eh?
-S-si doña Chayo
-Bueno, cuando acabes ya te duermes ahora si, ay ya me tienes toda encuerada.

Y diciendo eso se repegó más a mi y puso mas atrás su pierna sobre la mía así de espalda como la tenia, sus suaves nalgas, ahora desnudas las tenia a mi disposición.
Mi mano seguía acariciando ampliamente su vagina, mis dedos resbalaban por entre sus labios vaginales, mojándose en la entrada de su concha, los hacia a un lado y a veces los apretaba, eran carnosos, gordos, ricos.

Tenia la mano llena de su liquido cremoso, toda empapada ya, y su pezón en mi otra mano había crecido y cada vez que se lo apretaba se repegaba mas y gemía despacio

Yo seguía con mis calzones puestos y mi verga ya estaba incontenible, gorda y dura, empujando y luchando por salir de su prisión de tela.

-Doña Chayo, me voy a quitar mis calzones, tengo mucho calor.
-Ándale pues m´ijo, pero recuerda lo que me prometiste ¿eh?
No vayas a querer metérmela por atrás, así como me tienes.

Me quite el calzón y mi verga saltó por fin liberada, me volví a juntar en su trasero, ahora piel contra piel pero ahora antes de pegarme, le levanté con una mano la nalga y acomode mi verga a lo largo de su raya, desde el nacimiento de su culo, pasando por su delicioso ano y llegando hasta su mojada concha.

Cuando ella sintió toda mi verga, pego un brinco y bajó su mano entre sus piernas buscando mi verga, la toco y yo sentí como que la medía.

-Aay m´ijo, ¿Todo esto es tu pito? Por dios ¿De donde lo sacaste?
Esta enorme, y se te puso muy duro y grueso m´ijito
-Si doña Chayo, así lo he tenido siempre

Acomodándose de nuevo ella misma mi pene entre sus nalgas, empujó su cola hacia atrás diciéndome.

-Pues con tamaño palo menos me dejo que me lo metas, seguro duele muchísimo y como hace años que no me meten nada, pues mejor ni lo intento.
-¿Y a poco no se le antoja doña Chayo? ¿A poco no me iba a dejar que me la cogiera?
-Aay m´ijo no se, ya me estaba yo animando, pero con ese tremendo pito que tienes, mejor no, yo creo que me va a doler. Ni me va a caber. Además que me prometiste que no ibas a intentar cogerme ¿Recuerdas?
-Si doña Chayo, prometí no cogérmela y no me la estoy cogiendo

En ese momento ella se giró quedando boca arriba y yo aún quedando de costado junto a ella. Y sin mirarme me dice.

-Ay m´ijo, esto no está bien, yo soy casi como tu madre, tengo 20 años mas que tu, estoy casada y mi marido esta dormido en el otro cuarto, mira mejor ya duérmete ¿si?

Yo me quede quieto y en silencio un momento, casi sin tocarla. Pero de nuevo dirigí mi mano a su vagina y en cuanto llegué a sus pelos, ella abrió las piernas completamente y me dejó tocarla de nuevo, su panocha escurría jugo, estaba completamente húmeda, si yo hubiera tenido mas experiencia sabría que solo era cuestión de poco tiempo para poder cogerme a esta mujer.
Ella gemía despacito y movía su cuerpo al ritmo de mis caricias.

-A-ay!… s-si, así, eso si te dejo, méteme el dedo, ándale todo lo que quieras

Doña Chayo tomo mi verga en su mano y comenzó a frotármela desde abajo hacia arriba apretando la mano al llegar a la cabeza.

-A ver m´ijo, déjeme ya sacarle la lechita con mi mano, porque si no se los saco no se va a quedar en paz y estoy segura que me va a querer coger.

Ella me jalaba deliciosamente la verga, sin mirarme, su mirada estaba hacia el techo.
Yo me incline sobre ella y tomándole una teta me la metí a la boca lo más que pude, mamándole el enorme pezón.
Doña Chayo comenzó a gemir más fuerte y a masturbarme con más enjundia, mientras meneaba su cola en movimientos circulares, sintiendo mis dedos dentro de ella.

-¡Aah! S-ssii, asíii… méteme el dedo ándale... dedéame ándale... no me deje así...
ándaleee méteme los dedos… todos m´ijo todos... aaahh

Ella tenia atrapada mi verga en su mano y la meneaba con mucha fuerza mientras jadeaba y apretaba los dientes. De repente cerro los ojos… levanto la cola y apretando las piernas con mi mano entre ellas gritó:

-¡¡Mmmmm me vengooo aaaay que riicoooo!!

Sentí en mis dedos como si se estuviera orinando, era una lluvia intensa de líquido que salía de su vagina, primero en chorro continuo y luego intermitente, bañando sus muslos, mi mano, la cama, todo.

Apretó tanto mi verga que casi sentía que me venía yo también, cayó desfallecida en la cama y respirando agitadamente, me dijo.

-Ay m´ijito, que corrida me di, ufff, nunca me había corrido así en mi vida y sin cogerme, a ver si dios no me castiga por adultera. Bueno, ahora déjame sacarte tu leche para que nos durmamos, ya van a ser las 6 de la mañana.

Me puso bocarriba y ahora ella de costado, me puso sus senos en mi pecho y abrazándome tomo mi verga que seguía bien dura.
Comenzó a masturbarme despacio y en la excitación de tenerla así junto a mi le dije

-Doña Chayo, póngame su pepa mojada sobre mi pierna por favor

Ella se subió sobre mi y puso su concha en mi pierna y abriendo con sus dedos su rajita se acomodó pegada a mi cuerpo

-¿Te gusta mi pepa m´ijo? ¿Te gusta de verdad?
-Si doña me encanta su panochita y todo su cuerpo

Ella seguía jalándome la verga con su mano y yo gemía desesperado

-Ándale m´ijito dame tu lechita. Ándale quiero sacártela ya.

Yo no podía terminar quizás debido a la excitación o no lo se, pero mi verga se resistía a terminar. Doña Chayo se detuvo un momento y me dijo:

-Aay ya me cansé… Oye, de verdad que verga más grande tienes ¿eh?
Y tan cabezona, seguro no entra fácilmente en ningún lado ¿verdad?
-Ay Doña Chayo si entra, seguro que si entra
-Mmm… no se… pero me parece que a mi no me entraría semejante vergota, pero bueno, si quieres… mmm bueno, mejor no… o bueno si, tantito, nomás como para probar ¿si? A ver… intenta metérmela ¿si m´ijo? Si ves que de plano no me entra pues me la sacas ¿si? Pero no vayas a creer que quiero que me cojas eh, solo quiero saber si una verga de ese tamaño me entra en mi concha.
-Si doña Chayo esta bien
-A ver m´ijo, súbase en mi, ándele ábrame las piernas.

Me levante emocionado, me puse entre sus piernas y ella quedó frente a mi, abriéndolas al máximo, ofreciéndome su vagina que ahora veía lo grande que era.
Se abrió la vagina como un templo usando sus manos y me dijo:

-Ándale m´ijo, despacito… métemela ya

Puse mi verga en la entrada de su vagina, la sensación era riquísima la humedad era intensa mi verga se resbalaba poco a poco hacia su interior.
Le di un empujón y la punta de mi verga entro en esa cueva mojada.

-¡¡A-aay… m´ijo, aay m´ijo!! E-espérate... aah… ya… empújamela mas, que verga tienes m´ijo... ay d-duele... mas dame mas...sii, asii m´ijo mas clávamela toda, ándale, dámela toda… toda la verga… ¡¡aaaah!! Asiiii métemelaaa toda aaay que riicooooo

Me deje caer sobre ella penetrándola con toda mi verga, su panocha estaba tan mojada y se la clavaba tan profundo que casi sentía sus labios vaginales envolviendo mis testículos, mientras yo sostenía sus piernas levantadas a mis costados.
Caí sobre sus ricos y blandos senos, que desprovistos de su jovial dureza, ahora caían a sus costados, me recargue sobre ellos y comencé a moverme metiendo y sacando mi palo de esa gruta que por la falta de uso parecía estrecha.

-A-aay ya me estas cogiendo m´ijooo...ay , me estas cogiendo m´ijo... si, así cógeme todo lo que quieraass, ¿Te gusta cogerte a doña Chayo?... dime que era lo que querías... dímelo, dime que querías clavarme tu pito... ándale, así, así cógeme, méteme todo lo que quieras m´ijito, asiii, asiii, ay que rico me coges!!

Yo me movía frenéticamente, sintiendo que estaba por venirme.
Ella se movía como loca, casi gritaba sin pensar que me la estaba cogiendo casi en el mismo cuarto donde dormía su marido
De pronto sentí otra vez ese chubasco del orgasmo de doña Chayo, parecía que se estaba orinando sobre mi verga, fue muy intenso, ella se abrazaba a mi apretándome entre sus piernas gimiendo, mientras sus chorros no dejaban de escurrir.
En ese momento sentí que mi verga explotaba, mi leche comenzó a fluir dentro de su vagina, mezclándose con su caldo, fue el éxtasis, casi me sentía morir.

-Si m´ijo asii lléname de semen, ay que rico, así lléname de lechita, ándale así, toda su leche para mi, dámela toda, ahh siiii, asiiiiii

Quede empapado en sudor y líquidos sobre ella los dos casi muertos sudando a mares
Cuando al fin descansamos, me baje de ella y me acomode a un lado ahora si cansado después de mi primer cogida en serio

Ella me miro me abrazo y me dijo

-Ay m´ijo… yo no quería que me cogiera, pero bueno ya me cogió y ni modo, la verdad disfruté mucho esa verga, ahora si, ya mejor levántese y váyase pa´su casa son casi las 6 de la mañana. Y no vaya a decir a nadie que me estuvo cogiendo ¿eh? ¿Me lo promete?
-Claro que nunca diré que me la cogí doña Chayo- Le respondí
Ella entonces me dijo.
-Nunca más m´ijo, nunca más me vas a coger otra vez.

Me dio un beso y me fui.