Bueno esta es una historia... y mejor no les doy spoilers porque no pega, creo que el titulo es suficientemente descriptivo:



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Era una noche de tragos y llegaba yo cansado a mi casa, en esa época vivia yo con mi hermana menor, se suponía que cuidándola, en un apartamento de un tercer piso que nuestros papás nos ayudaban a pagar. El caso es que ella siempre llegaba de sus parrandas mas tarde que yo y cada día mas borracha, y yo siendo solo su hermano, no me hacía ni pizca de caso, además de ser menor[/s] mayor de edad.
Llegue yo con ganas de dormir, pero intranquilo porque ella no había llegado todabía. Así que me quedé esperandola medio dormido en un sillón que había al lado de la puerta. En ese momento comencé a soñar con una mujer jóven con lencería roja, que estaba desnuda frente a mi, rapìdamente la desnudé y comence a acariciarle entre las piernas sus labios humedos. Al siguiente instante la había tumbado sobre el mueble y ya estaba abriendome paso con mi pene, con movimientos lentos y ella gemía. Justo en ese momento me despiertan, tocan la puerta y me veo boca abajo casi follandome el mueble, me levanto algo malhumorado y abro. Era mi hermana, y la estaba acompañando una amiga. Mi hermana estaba totalmente borracha, apenas si podía caminar con la ayuda de su amiga, que no había tomado mucho por lo que dejaba ver. La amiga estaba buenísima, tenía los ojos claros y el cabello rubio, estaba vestida con una blusa y un jean que remarcaban su figura, que estaba excelentemente bien proporcionada, casi mas bonita que mi hermana, porque a pesar de que soy su hermano siempre me ha parecido una mujer hermosa, con muy buena figura. Cuando salí a la puerta saludé a la amiga de mi hermana, y ella se me quedó mirando la entrepierna fijamente por unos segundos, y luego cambió de dirección sus ojos y se sonrojo. Tenía una erección monstruosa, no me di cuenta que estaba así cuando me paré a abrir la puerta, seguramente por el sueño que había acabado de , hasta me dio pena a mi también por haber salido así ante una amiga de mi hermana que estaba tan buena. Aún así me tuve que presentar porque tampoco la conocía. Juliana, dijo que se llamaba. Ayudé a Juliana con mi hermana, la giamos con dificultad hacia el sillón, mientras caminaba como que casi se cae, entonces se dobló apoyando su nalga contra mi pelvis, presionando sobre ella mi pene aún parado, creo que fue el morbo que me produjo rozar de esa forma a mi hermana que hizo que mi se rearmara mi entrepierna, alzandose por sobre la pantaloneta que tenía puesta. Finalmente la sentamos en el sillón de la sala. De alguna forma para limpiarme un poco la verguenza con Juliana, la invité a tomar algo, y ella aceptó. Nos quedamos hablando entonces y nos entendimos bastante bien, hasta el punto que comenzamos hablar de sexo. Posiblemente fué el licor pero me estaba contando cosas muy privadas, como había sido su primera vez, con ella misma, luego con un primo que vivia en USA. Hay que tomar en cuenta que ella no sería mucho mayor que mi hermana, lo que me hizo preguntarme si mi hermanita también sería asi, sabiendo que tampoco era una santa. Toda esa conversación comenzó a calentarme de nuevo, y las cosas tan descriptivas comenzaron a animar a mi amigo a unirse a la conversación. Parece que ella lo notó y me preguntó porque la tenia parada cuando ellas llegaron, le conté mi sueño con la mujer de lencería roja, le dije también que no era tan atractiva como ella, se sonrojó hasta las orejas. entonces me acerque y comencé a besarla, un beso al principio con duda, y luego con pasión, pero nunca se resistió, el beso entonces se corrió al cuello, a las orejas, la barbilla, bajo por su garganta, volaron camisa y blusa, los pechos, hullo el corpiño para dejar descubierto sus pezones que eran rosado oscuro, bajo el beso entre su pechos, paso al ombligo, donde se detuvo a lamer al rededor. Regresó a la boca mientras le quitaba a Juliana lo poco que le quedaba de ropa, le besaba el cuello, lo lamia, y ella a cambio respiraba con fuerza en mi oido, mire su cara y estaba roja. Solo quedaba de su ropa los pantis, de color verde, con borde azul, mi mano se infiltró en sus piernas, y comenzó a acariciarlas lentamente, pero cada vez mas cerca, al rededor de sus labios, luego por encima del panty que se sentía humedo, después por entre este su piel y mi mano que sobreaguaban de sudor y de placer. En ese momento estaba yo tan excitado que me hubiera podido sostener solo sobre mi pene sin esfuerzo alguno, entonces ella con sus delicadas manos comenzó a acariciarlo por encima de mis pantaloncillos y sobandome las bolas, eso me encantó. Comienzó a quitar su cuello de mis labios y llevó su boca a la altura de mi otra cabeza, con la lengua comienza a recorrerla, estoy en el cielo. La chupa concienzudamente, primero solo la cabeza, y luego todo lo que puede meter en su boca, es es un poquito mas de la mitad. De pronto, de la nada suena un celular, yo ni me doy por enterado, de no ser porque sacó mi verga de su boca no me hubiera dado cuenta. Era su papá que la estaba llamando, y yo con unas ganas de perforarla increibles, de partirla en dos. "Que se venga ya, culicagada!", se escuchaba en el auricular, "Que me haga venir a mi!", pensaba yo, y ella tan asustada. Colgó el telefono, y yo hasta pensando en follarmela así mientras hablaba on su papá. "Perdón, me tengo que ir...", decía mientras se vestía, y yo con tanta excitación. Practicamente le rogué para que no se fuera, pero era inútil, cuando ya estaba vestida, me entraron unas ganas animales de tomarla por la fuerza justo ahi en la sala.
Ya estaba tomandola del brazo para detenerla, cuando miré a mi hermana. Me distrajo tanto, que Juliana se alcanzó a ir antes de poder hacer algo. Mi hermana estaba sentada con las piernas abiertas, con la cadera en el borde del sillón, casi acostada, la falda arriba y con una mano se estaba halando su tanga ritmicamente, mientras con la otra se masajeaba su concha en circulos. A los lados de la tanga la piel se había hinchado y se veía su vulva sudando de lo excitada que estaba. Al parecer nos había visto en nuestro manoseo y había decidido unirsenos en solitario.
La verdad, hasta entonces no había visto a mi hermana así, totalmente deseable, me la quería comer inmediatamente sin pensar en las consecuencias.

Y el resto de la historia la publicaré si les gusta (asi => ) este fragmento.