Para sorpresa de nadie, con Sofi empezamos a salir, va... Ya íbamos algunos meses de eso es incluso nos considerábamos novios.
Incluso, era una suerte de "botinera" yendo a verla los findes a ella jugar con mí amiga Vic. A veces, lograba que me acompañe Javi y otras iba solo aprovechando que ya me había hecho "amigos" ahí. Básicamente, otros parientes.
Aprovechaba ese momento inclusive para sacar algunas fotos de las chicas jugando, no de modo pervertido, para nada. Sino que quizás alguno recuerde, me había visto seducido por la fotografía y siguiendo mis emociones, realicé el curso e incluso me habían regalado una buena cámara en un cumpleaños previo.

Hasta estaba comprando algunos accesorios con plata que me daban por algún eventito familiar o de conocidos.
En fin, obvio siempre mi álbum de fotos era centrado en Sofi, la verdad que el amor me ponía bastante estúpido.
El partido de aquel día, fué una victoria fácil, ganaron 3-0 las chicas así que todos contentos ya dispuestos a disfrutar de lo que quedaba de sábado.

El equipo fué para el vestuario entre sonrisas y vitoreos, el resto quedamos ahí charlando sobre jugadas específicas y algún que otro chimento que yo no entendía.
Los grupos familiares, novios y amigos, se fueron yendo de a uno. Fui quedando solo, si algo negativo tenía mí relación, era lo que demoraba Sofi para las cosas (bueno, salvo en el sexo...).
Si bien no era de maquillarse en exceso ni nada parecido, hacía las cosas con mucha paz. Por esta razón, ya todas sus compañeras de habían ido y yo seguía esperando en esa grada.
Incluso, a pesar de ya conocer a mí novia de algunos meses, me empecé a preocupar. Así que me asomé al vestuario, no escuché la ducha y eso me preocupó más. Así que entré.

La encontré muy tranquila buscando su ropa para cambiarse, estaba cubierta por una toalla que cubría su desnudez. El pelo mojado y algunas gotas que aún quedaban en su cuerpo la hacían lucir súper sexy.
"Psss, pssss" hice disimuladamente para no asustarla.

Al verme, sonrió e hizo una mueca sexy mordiendo su labio inferior.
"Qué linda visita..."
Dejó caer la toalla y estaba completamente desnuda frente a mis ojos.
Si bien como imaginarán de dos jóvenes que empezaban un noviazgo, cogíamos más de lo que hablábamos, todavía no me cansaba de ver ese cuerpo.
Instantáneamente me vi frente a ella, con el bulto a punto de explotar y un ademán que Sofi hacía con su dedo llamándome para que me acerque.
No dudé y me abalancé sobre ella.
Fui recorriendo su cuello con mí lengua y de inmediato llevé una mano a su conchita. Empecé a jugar con mis dedos mientras sentía que se iba lubricando más. Sus gemidos, se pedían en mí oreja que alternaba con pequeños mordiscos al lóbulo, eso me encantaba.
A medida que sentía cómo su respiración se volvía en un jadeo más acelerado, enterraba más mis dedos y sumando alguno que otro mientras empezaba a pajearla de pie.
Sofi se agarró de un perchero del banco para no perder el equilibrio mientras yo aumentaba la intensidad. 4 de mis dedos entraban y salían por esa conchita con total impunidad, la misma con la que decidimos que íbamos a cogernos en ese vestuario del club.
Sentía cómo sus flujos iban deslizándose por mí mano y podía ver cómo su pierna también era víctima de lo empapada que estaba.
Nos besamos fuertemente mientras mí boca ahogaba sus gemidos.

Podía ver sus ojitos cruzados frente a mí. Su carita de placer me encantaba.
No tardó en empezar a acabarse y hacer unos fuertes espasmos con su cuerpo.
Apoyó su rodilla sobre el banco buscando el aliento y recomponerse un poco. Sin embargo, no estaba en mis planes eso. Rápido liberé mí verga y la llevé contra ella, arrimé su conchita y empecé a cogerla sin piedad.
La pensaba llenar de leche antes de que alguien nos interrumpa, no me iba a quedar con las ganas de esa fantasía que se acababa de desbloquear en mí.
Su cinturita me invitaba a aferrarme con todas mis fuerzas mientras embestía de forma animal esa pendeja. Ella respiraba con fuerza y apretaba sus dientes mientras resistía cada choque de mí pelvis contra sus glúteos.
Estaba extremadamente caliente y no pensaba parar ni un poco hasta vaciarme adentro de Sofi.
Su conchita estaba lubricada a más no poder pero aún así apretaba mí vergon, mis dedos marcados en su cintura y su rostro de placer mezclado con dolor en cada penetrada me volvían loco.
Hasta ahora, nunca habíamos cogido con ese nivel de vehemencia, ella estaba totalmente entregada y me aproveché de eso para taladrarla con todas mis fuerzas.
La humedad del ambiente, efecto del vapor que aún quedaba en ese vestuario, nos tenía a ambos empapados de sudor, mí remera pegada al cuerpo y sus perlas de transpiración por toda su espalda me daba la sensación que alguno de los dos se desmayaria si seguíamos con esa intensidad. Poco nos importaba o poco me importaba, ella difícilmente pudiese hablar, seguía con su boca cerrada y un intenso "mmmMmmMmmMMMmMmmm" acompañaba cada penetrada.
Finalmente en toda esa escena descargué hasta mí última gota de leche dentro de ella. No paré hasta no sentir que me había vaciado.
Ella cayó rendida sobre ese banco, buscando la respiración. Yo estaba transpirado y con la verga flácida de la acabada que venía de darle.
Quedamos hecho polvo. Para fortuna de ella. Volvió a la ducha, para mí desgra
cia, me tocó volverla a esperar afuera mientras reiniciaba su ritual.
Incluso, era una suerte de "botinera" yendo a verla los findes a ella jugar con mí amiga Vic. A veces, lograba que me acompañe Javi y otras iba solo aprovechando que ya me había hecho "amigos" ahí. Básicamente, otros parientes.
Aprovechaba ese momento inclusive para sacar algunas fotos de las chicas jugando, no de modo pervertido, para nada. Sino que quizás alguno recuerde, me había visto seducido por la fotografía y siguiendo mis emociones, realicé el curso e incluso me habían regalado una buena cámara en un cumpleaños previo.

Hasta estaba comprando algunos accesorios con plata que me daban por algún eventito familiar o de conocidos.
En fin, obvio siempre mi álbum de fotos era centrado en Sofi, la verdad que el amor me ponía bastante estúpido.
El partido de aquel día, fué una victoria fácil, ganaron 3-0 las chicas así que todos contentos ya dispuestos a disfrutar de lo que quedaba de sábado.

El equipo fué para el vestuario entre sonrisas y vitoreos, el resto quedamos ahí charlando sobre jugadas específicas y algún que otro chimento que yo no entendía.
Los grupos familiares, novios y amigos, se fueron yendo de a uno. Fui quedando solo, si algo negativo tenía mí relación, era lo que demoraba Sofi para las cosas (bueno, salvo en el sexo...).
Si bien no era de maquillarse en exceso ni nada parecido, hacía las cosas con mucha paz. Por esta razón, ya todas sus compañeras de habían ido y yo seguía esperando en esa grada.
Incluso, a pesar de ya conocer a mí novia de algunos meses, me empecé a preocupar. Así que me asomé al vestuario, no escuché la ducha y eso me preocupó más. Así que entré.

La encontré muy tranquila buscando su ropa para cambiarse, estaba cubierta por una toalla que cubría su desnudez. El pelo mojado y algunas gotas que aún quedaban en su cuerpo la hacían lucir súper sexy.
"Psss, pssss" hice disimuladamente para no asustarla.

Al verme, sonrió e hizo una mueca sexy mordiendo su labio inferior.
"Qué linda visita..."
Dejó caer la toalla y estaba completamente desnuda frente a mis ojos.
Si bien como imaginarán de dos jóvenes que empezaban un noviazgo, cogíamos más de lo que hablábamos, todavía no me cansaba de ver ese cuerpo.
Instantáneamente me vi frente a ella, con el bulto a punto de explotar y un ademán que Sofi hacía con su dedo llamándome para que me acerque.
No dudé y me abalancé sobre ella.
Fui recorriendo su cuello con mí lengua y de inmediato llevé una mano a su conchita. Empecé a jugar con mis dedos mientras sentía que se iba lubricando más. Sus gemidos, se pedían en mí oreja que alternaba con pequeños mordiscos al lóbulo, eso me encantaba.
A medida que sentía cómo su respiración se volvía en un jadeo más acelerado, enterraba más mis dedos y sumando alguno que otro mientras empezaba a pajearla de pie.
Sofi se agarró de un perchero del banco para no perder el equilibrio mientras yo aumentaba la intensidad. 4 de mis dedos entraban y salían por esa conchita con total impunidad, la misma con la que decidimos que íbamos a cogernos en ese vestuario del club.
Sentía cómo sus flujos iban deslizándose por mí mano y podía ver cómo su pierna también era víctima de lo empapada que estaba.
Nos besamos fuertemente mientras mí boca ahogaba sus gemidos.

Podía ver sus ojitos cruzados frente a mí. Su carita de placer me encantaba.
No tardó en empezar a acabarse y hacer unos fuertes espasmos con su cuerpo.
Apoyó su rodilla sobre el banco buscando el aliento y recomponerse un poco. Sin embargo, no estaba en mis planes eso. Rápido liberé mí verga y la llevé contra ella, arrimé su conchita y empecé a cogerla sin piedad.
La pensaba llenar de leche antes de que alguien nos interrumpa, no me iba a quedar con las ganas de esa fantasía que se acababa de desbloquear en mí.
Su cinturita me invitaba a aferrarme con todas mis fuerzas mientras embestía de forma animal esa pendeja. Ella respiraba con fuerza y apretaba sus dientes mientras resistía cada choque de mí pelvis contra sus glúteos.
Estaba extremadamente caliente y no pensaba parar ni un poco hasta vaciarme adentro de Sofi.
Su conchita estaba lubricada a más no poder pero aún así apretaba mí vergon, mis dedos marcados en su cintura y su rostro de placer mezclado con dolor en cada penetrada me volvían loco.
Hasta ahora, nunca habíamos cogido con ese nivel de vehemencia, ella estaba totalmente entregada y me aproveché de eso para taladrarla con todas mis fuerzas.
La humedad del ambiente, efecto del vapor que aún quedaba en ese vestuario, nos tenía a ambos empapados de sudor, mí remera pegada al cuerpo y sus perlas de transpiración por toda su espalda me daba la sensación que alguno de los dos se desmayaria si seguíamos con esa intensidad. Poco nos importaba o poco me importaba, ella difícilmente pudiese hablar, seguía con su boca cerrada y un intenso "mmmMmmMmmMMMmMmmm" acompañaba cada penetrada.
Finalmente en toda esa escena descargué hasta mí última gota de leche dentro de ella. No paré hasta no sentir que me había vaciado.
Ella cayó rendida sobre ese banco, buscando la respiración. Yo estaba transpirado y con la verga flácida de la acabada que venía de darle.
Quedamos hecho polvo. Para fortuna de ella. Volvió a la ducha, para mí desgra
cia, me tocó volverla a esperar afuera mientras reiniciaba su ritual.
2 comentarios - Mi peor pesadilla III