You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Vacaciones en Carlos Paz (sda parte)

Mi mujer y yo bajamos por las escaleras de "oye chico" nos encaminamos hacia la salida donde nos esperaba Sergio y Mauricio.
Seguimos por la avenida, bajamos por una callejuela y ahí estaba el auto de ambos.
Sergio me para y me dice podes manejar vos? Nosotros vamos atras con tu mujercita.
Arranque viaje luego de poner el gps del celular de Sergio y atras empezaba el show.
Mientras manejaba, mi atención se desviaba constantemente hacia los movimientos en el aciento trasero. Sergio y Mauricio estaban sentados a ambos lados de mi esposa, sus manos ya habían empezado a explorar su cuerpo. Sergio, sentándose más cerca, comenzó a besar su cuello, sus labios dejando un rastro húmedo mientras bajaba su pecho. Con una mano, le abrió las piernas, su vestido lo fueron subiendo para revelar su tanga empapada. Mauricio, no queriendo quedarse atrás, se inclinó hacia adelante y comenzó a besar su boca, mientras Sergio continuaba su rumbo hacia su vientre .
Vacaciones en Carlos Paz (sda parte)


La respiración de mi esposa se aceleró, Sergio, sin perder tiempo, deslizó un dedo bajo su tanga, sintiendo la viscosidad de sus jugos con facilidad entró un dedo, luego dos, moviéndolos mientras ella gemía, sus caderas iban al ritmo de sus dedos. Mauricio, ahora besaba su cuello, desabrochó su blusa, sus manos empezaron a amazar sus tetas mientras Sergio continuaba con su festín de dedos entrando y saliendo, ensanchando su entrada.

Sergio, con los dedos ya cubiertos de sus jugos,se los llevó a la boca, probando su sabor y convidandoselos a ella que probó con placer, Mauricio fue en busca de su vulba también e introdujo su propia mano, sus dedos uniendo a los de Sergio, ambos la fallaban con sus manos mientras ella jadeaba, y sus caderas seguían moviéndose desesperadamente. Yo, mirando por el espejo, podía ver sus rostros, sus ojos llenos de lujuria mientras disfrutaban de todo su cuerpo.

puta



El viaje se había convertido en un espectáculo de deseo, y yo, el conductor, no podía evitar sentirme excitado, mi polla dura mientras observaba cómo le daban placer a mi esposa.


Al llegar a la cabaña, la atmósfera era pesada con mucho deseo. Sergio, con una sonrisa pícara, comenzó a bailar bachata con mi esposa. La música sensual llenaba el aire mientras sus cuerpos se movían al ritmo. Sergio, con una mano en su cintura, la atrajo hacia él, sus caderas chocaban mientras la otra mano se deslizaba por su muslo y , levantando su vestido para revelar su tanga perdida entre sus nalgas. Con un movimiento lento le fue sacando la tanga se la pasó por su nariz, le dijo algo al oido y ella se sonrió, luego me la tiró a mi y me dijo, esto si es olor a mujer, va! Que mujer a hembra!!

Olí desesperado su tangaz estaba viscosa y con ese olor que tanto me volvia loco.
Observaba, fascinado y excitado, cómo Sergio y mi esposa continuaban bailando, sus cuerpos pegados mientras él la besaba profundamente, su lengua invadiendo su boca. Las manos de Sergio no podían mantenerse quietas, explorando cada centímetro de su cuerpo mientras ella gemía suavemente y sus líquidos corrian por sus piernas.
cuckold


Mauricio, incapaz de resistirse, se unió a ellos. Juntos, la despojaron de su vestido, dejandola totalmente expuesta y vulnerable, ellos tambien se despojaron de sus ropas, mi mujer no evitó relojear para ver lo grande y gruesa que tenía la verga Sergio, le agarraron ambas manos para que ella toque las vergas de ambos y se la llevaron a la habitación. Yo, desde el comedor , podía escuchar sus genidos, sus besos humedos y cada sonido de carne golpeando contra carne.

Me asomé, y lo que vi me dejó sin aliento. Uno de ellos, Sergio, tenía su cabeza enterrada entre sus piernas, su lengua lamiendo y chupando su concha, mientras el otro, Mauricio, besaba a sus tetas, succionando y mordiendo sus pezones. Mi esposa, con los ojos cerrados y la boca abierta, se entregaba por completo a su placer, sus gemidos cada vez más fuertes.
segunda parte


Decidí unirme a ellos, sentándome en un sillón de la habitación. Los observé mientras Sergio se preparaba para ser el primero en poseerla , la abrio de piernas y le clavo si enorme pija rapidamente y empezo a darle un ritmo frenetico, mauricio solo atinaba a pajearse y ver el espectaculo, lo mismo que yo, despues de un rato así le dijo vení sentate vos que quiero que vea tu marido como te la clavas toda.
Yo sabía perfectamente que esa era su posicion favorita y que desde el primer día en que la vi fantasee con verla así, ella enloquecida subía y bajaba por todo el tronco de la verga de Sergio, los liquidos chorreban y hacian un ruido delicioso hasta correr y perderse por los huevos de Sergio, ella solto un gemido y luego Sergio otro, gritando mirá como se acaba tu mujer, que hermosa puta que tenés.
Luego fue el turno de Mauricio la colocó en cuatro y se la cogio así mientras le mandaba uno, dos y hasta tres dedos por la cola, diciendole, ya te voy a ir preparando, una vez listo Mauricio, Sergio volvió a sentarse Mauricio la agarro de los pelos la sentó arriba de el y ella volvio a cabalgarle, mientras mauricio se posicionaba atrás y le inteoducia toda su verga por el culo, mi sueño era una realidad , verla a mi mujer gozando de dos vergas de las cuales una era descomunal. Ambos entraban y salían de ella, sus movimientos sincronizados, mientras ella gritaba de placer, su voz un eco en la habitación.
Carlos Paz


Prinero acabó Sergio cuando mi mujer le acabo a el y le apreto su pija el no aguantó más, quedó un rato quieto mientras Mauricio le daba fuerte por el orto hasta que en un gemido le solto toda su leche, quedaron un instante en silencio y quietos, cuando se salieron sus vergas le emanaban chirros de leche del interior de mi esposa ella quedó exhausta, tirada en la cama, su cuerpo cubierto de sudor y leche que brotaba a borbotones de sus agujeros llenando las sabanas denesa mezla de fluidos de los tres, Sergio y Mauricio se unieron a mí, y yo, excitado más allá de lo imaginable, decidí tomar mi turno. La agarré por la concha, aún llena de la leche de y la penetré con fuerza, dándole toda mi leche en cada embestida.
esposa infiel


Ella quedó dormida, y nosotros nos fuimos a tomar, dejando atrás una escena que nunca olvidaré. Ellos me miraron, con una sonrisa pícara en sus rostros, y me dijeron: "Espero que entiendas que ahora tu mujer va a ser nuestra puta". El clima era tenso, yo sabía que esto solo era el comienzo de una tercera parte aún más intensa.

7 comentarios - Vacaciones en Carlos Paz (sda parte)

pedagogo47
Excelente Crack ,hermosa tu puta ,la historia. Muy bien cogida ,felicitaciones
Mor_boso
felicitaciones. Hermoso relato. Por mas cuernos asi
landeroxxx
De lo mejores relatos que he leido felicidades que puta tenes +10