Han pasado días desde lo ocurrido en mi anterior relato. Mi cabeza y mente no solo asimiló lo ocurrido, también ahora lo ve como algo de lo más normal dentro de las relaciones sexuales de una pareja. Es más, incluso y trato con ambos es mucho mejor que antes. Estoy muy contenta en ese aspecto.
Por mi parte nada ha pasado interesante en mi vida. Sigo siendo la misma chica de 18 años, tímida e inexperta en el terreno sexual. Para que se hagan una idea se reduce a unas pajas, algunas mamadas, tocamientos y dos únicos polvos en mi vida.
Por otra parte lo que si que han aumentado son mis sueños húmedos y eróticos, aunque a decir verdad podríamos llamarlos mejor pornográficos sinceramente.
La otra noche me encontraba en mi antiguo cole vistiendo el uniforme oficial (faldita verde con cuadros negros y una camisa blanca), estaba sola en el enorme pasillo, no había nadie más, ni en el pasillo ni en todo el colegio, solo yo.
De repente el ruido al encenderse megafonía y la voz del director diciendo: señorita Amanda, preséntese urgentemente y sin demora alguna en mi despacho.
Subí rápidamente a su despacho y llamé a la puerta con tres golpes de mis nudillos. Oí al instante al otro lado una voz que decía, adelante señorita Amanda.
Entre en el despacho y allí estaba en frente de mi, sentado tras de su escritorio con una cara de extremada seriedad.
- Siéntese señorita.
Tomé asiento en frente suyo y dejé mi mochila en el suelo apoyada a los pies de la silla.
El director, el señor Fernández, es un hombre grande, de 52 años de edad, alto y algo pasado de peso, pelo negro descuidado, bigote y gafas.
- Señorita Amanda, estoy muy decepcionado con usted. Le voy a explicar. Resulta que ayer fui eraba en el comercial con mi esposa y la vi en la entrada, estaba usted escondida y fumando y eso me decepcionó bastante, además es una muy mala imagen para el centro que no voy a estar dispuesto a consentir.
- Pero señor Fernández, no estaba en el centro y eso no afecta para nada.
- No es solo eso señorita, resulta que cuando salimos del centro, usted seguía allí y está vez estaba besándose con un chico y dejando que este mientras la besaba le tocase el culo.
- Pero señor director...
- No hay peros que valgan señorita, ahora mismo voy a llamar a tu madre.
Se dispuesto a coger el teléfono que tenía en su escritorio.
- No señor director, no la llame por favor, le prometo que no se volverá a repetir.
- Señorita, si alguien la hubiese visto, si hubiese visto a una estudiante ejemplar como es usted fumar, besándose y dejando que un chico le toque el culo, que imagen para el centro por favor, esas cosas solo las hacen las frescas y a usted no la tomaba por eso, ni mucho menos.
- Lo siento señor director pero es que...
- No hay peros que valgan señorita, lo de fresca es poco, lo que es usted es una guarrilla que se deja meter mano por cualquiera.
En ese momento me puse totalmente colorada y estaba estupefacta al oír esas palabras por parte del director, tan directas y fuera de lugar hacia una alumna.
- Entonces quieres que no avise a tu mamá y dejar esto como si no hubiese pasado prometiéndome que no se volverá a repetir ?
- Si señor director, por favor, no se volverá a repetir, dejémoslo pasar por favor.
El director se incorporó de su asiento y mientras rodeaba su escritorio para dirigirse a mí empezó nuevamente a hablar.
- Está bien señorita Amanda aunque tal vez debería decirle señorita guarra ?
Eso me sorprendió aún más.
- No se sorprenda así, por que una guarra es lo que es usted. Lo del otro día fue inconcebible como es ahora que haya venido usted al colegio con el uniforme y sin sujetador, marcando los pezones y provocando a todos los alumnos.
No me había dado cuenta de aquello hasta que el señor Fernández me dijo aquellas palabras, efectivamente allí me encontraba, en su despacho, con él uniforme del cole y sin sujetador, con mis pezones bien duros marcándose a través de la camisa.
- De repente nota como una de sus grandes manos agarraba uno de mis pechos y empezaba a tocarlo y manosear en círculos y estrugandolo levemente a ratos.
- Qué está usted haciendo.
- Usted que cree que es lo que estoy haciendo ?
En ese momento me desabrochó totalmente la camisa y me la quito dejando mi torso completamente desnudo, me agarro de un brazo, me levanto y me puso contra el escritorio de espaldas y ligeramente inclinada. Levantó mi falda y exclamó.
- Joder, justamente lo que me imaginaba, la señorita ha venido también sin bragas, eres mucho más guarra de lo que yo pensaba Amanda.
Hizo exactamente lo mismo que había hecho con mi camisa, ahora estaba completamente desnuda.
Note una de sus manos en mi culo haciendo exactamente lo mismo que había hecho antes con uno de mis pechos, al instante note sus dos manos en mi trasero, cada una en una de mis nalgas, noté como la separaba dejando a la vista mis dos íntimos agujeritos.
- Me cagon mi puta madre Amanda, estás totalmente depilada, eso es porque te gusta estar siempre lista a cualquier hombre, que niña más zorra estás hecha tú.
Empezó a tocarme el coño, masajeando y metiendo al momento uno de sus dentro dentro de mí.
- Como lo suponía, la niña está totalmente empapada y húmeda.
Por acto reflejo y sin poner contenerlo dejé escapar un gemido de placer que llegó hasta los oídos del director.
- Sabía que eras una puta, lo supe desde el primer momento que te vi en el colegio.
Ya no era un solo gemido el que salía de mi boca, eran varios, a cada entrada y salida de su dedo en mi coñito iba gimiendo y jadeando hasta que me corrí.
- Ya te corriste guarra ? Vaya, si que tenías ganas puta. Apuesto a qué ahora estás deseando que me saque la polla y te la clave toda dentro hasta que te vuelvas a correr sobre mi ella y me la llenes con tu flujo. Pero no maldita zorra, eso no va a pasar, te tengo reservada otra sorpresa para tí. Ahora verás.
Continuará...
Por mi parte nada ha pasado interesante en mi vida. Sigo siendo la misma chica de 18 años, tímida e inexperta en el terreno sexual. Para que se hagan una idea se reduce a unas pajas, algunas mamadas, tocamientos y dos únicos polvos en mi vida.
Por otra parte lo que si que han aumentado son mis sueños húmedos y eróticos, aunque a decir verdad podríamos llamarlos mejor pornográficos sinceramente.
La otra noche me encontraba en mi antiguo cole vistiendo el uniforme oficial (faldita verde con cuadros negros y una camisa blanca), estaba sola en el enorme pasillo, no había nadie más, ni en el pasillo ni en todo el colegio, solo yo.
De repente el ruido al encenderse megafonía y la voz del director diciendo: señorita Amanda, preséntese urgentemente y sin demora alguna en mi despacho.
Subí rápidamente a su despacho y llamé a la puerta con tres golpes de mis nudillos. Oí al instante al otro lado una voz que decía, adelante señorita Amanda.
Entre en el despacho y allí estaba en frente de mi, sentado tras de su escritorio con una cara de extremada seriedad.
- Siéntese señorita.
Tomé asiento en frente suyo y dejé mi mochila en el suelo apoyada a los pies de la silla.
El director, el señor Fernández, es un hombre grande, de 52 años de edad, alto y algo pasado de peso, pelo negro descuidado, bigote y gafas.
- Señorita Amanda, estoy muy decepcionado con usted. Le voy a explicar. Resulta que ayer fui eraba en el comercial con mi esposa y la vi en la entrada, estaba usted escondida y fumando y eso me decepcionó bastante, además es una muy mala imagen para el centro que no voy a estar dispuesto a consentir.
- Pero señor Fernández, no estaba en el centro y eso no afecta para nada.
- No es solo eso señorita, resulta que cuando salimos del centro, usted seguía allí y está vez estaba besándose con un chico y dejando que este mientras la besaba le tocase el culo.
- Pero señor director...
- No hay peros que valgan señorita, ahora mismo voy a llamar a tu madre.
Se dispuesto a coger el teléfono que tenía en su escritorio.
- No señor director, no la llame por favor, le prometo que no se volverá a repetir.
- Señorita, si alguien la hubiese visto, si hubiese visto a una estudiante ejemplar como es usted fumar, besándose y dejando que un chico le toque el culo, que imagen para el centro por favor, esas cosas solo las hacen las frescas y a usted no la tomaba por eso, ni mucho menos.
- Lo siento señor director pero es que...
- No hay peros que valgan señorita, lo de fresca es poco, lo que es usted es una guarrilla que se deja meter mano por cualquiera.
En ese momento me puse totalmente colorada y estaba estupefacta al oír esas palabras por parte del director, tan directas y fuera de lugar hacia una alumna.
- Entonces quieres que no avise a tu mamá y dejar esto como si no hubiese pasado prometiéndome que no se volverá a repetir ?
- Si señor director, por favor, no se volverá a repetir, dejémoslo pasar por favor.
El director se incorporó de su asiento y mientras rodeaba su escritorio para dirigirse a mí empezó nuevamente a hablar.
- Está bien señorita Amanda aunque tal vez debería decirle señorita guarra ?
Eso me sorprendió aún más.
- No se sorprenda así, por que una guarra es lo que es usted. Lo del otro día fue inconcebible como es ahora que haya venido usted al colegio con el uniforme y sin sujetador, marcando los pezones y provocando a todos los alumnos.
No me había dado cuenta de aquello hasta que el señor Fernández me dijo aquellas palabras, efectivamente allí me encontraba, en su despacho, con él uniforme del cole y sin sujetador, con mis pezones bien duros marcándose a través de la camisa.
- De repente nota como una de sus grandes manos agarraba uno de mis pechos y empezaba a tocarlo y manosear en círculos y estrugandolo levemente a ratos.
- Qué está usted haciendo.
- Usted que cree que es lo que estoy haciendo ?
En ese momento me desabrochó totalmente la camisa y me la quito dejando mi torso completamente desnudo, me agarro de un brazo, me levanto y me puso contra el escritorio de espaldas y ligeramente inclinada. Levantó mi falda y exclamó.
- Joder, justamente lo que me imaginaba, la señorita ha venido también sin bragas, eres mucho más guarra de lo que yo pensaba Amanda.
Hizo exactamente lo mismo que había hecho con mi camisa, ahora estaba completamente desnuda.
Note una de sus manos en mi culo haciendo exactamente lo mismo que había hecho antes con uno de mis pechos, al instante note sus dos manos en mi trasero, cada una en una de mis nalgas, noté como la separaba dejando a la vista mis dos íntimos agujeritos.
- Me cagon mi puta madre Amanda, estás totalmente depilada, eso es porque te gusta estar siempre lista a cualquier hombre, que niña más zorra estás hecha tú.
Empezó a tocarme el coño, masajeando y metiendo al momento uno de sus dentro dentro de mí.
- Como lo suponía, la niña está totalmente empapada y húmeda.
Por acto reflejo y sin poner contenerlo dejé escapar un gemido de placer que llegó hasta los oídos del director.
- Sabía que eras una puta, lo supe desde el primer momento que te vi en el colegio.
Ya no era un solo gemido el que salía de mi boca, eran varios, a cada entrada y salida de su dedo en mi coñito iba gimiendo y jadeando hasta que me corrí.
- Ya te corriste guarra ? Vaya, si que tenías ganas puta. Apuesto a qué ahora estás deseando que me saque la polla y te la clave toda dentro hasta que te vuelvas a correr sobre mi ella y me la llenes con tu flujo. Pero no maldita zorra, eso no va a pasar, te tengo reservada otra sorpresa para tí. Ahora verás.
Continuará...
0 comentarios - En el despacho del director. Primera parte