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La trabajadora social caliente del hospital

La trabajadora social caliente del hospital




La trabajadora social del hospital

Para los que no han leído las historias anteriores, soy médico general, tengo 22 años de edad y estoy recién graduado. Soy alto, moreno, de cabello liso y con una verga súper dura y negra.


Cuando inicié trabajando como médico general en un hospital privado, me llegó un niño con una infección en la pierna tipo celulitis. Noté de inmediato que sus padres eran sumamente descuidados con él y, además, de bajos recursos. Estaba seguro de que si le daba el alta, no le iban a dar el cuidado adecuado en casa.
Por ello, decidí dejarlo hospitalizado para que recibiera tratamiento con antibióticos por vía intravenosa durante varios días. Asimismo, solicité una valoración por parte de trabajo social para que un especialista estuviera al pendiente del menor y de su entorno familiar.


A las pocas horas llegó la trabajadora social, una mujer de unos 45 años, de aspecto elegante, cabello rubio y ojos verdes, que vestía de forma impecable y llamativa, una falda súper ajustada, tenía un culo de infarto, piernas gruesas, unos senos gigantes, se le notaba sus pezones. Me quedé muy sorprendido por su presencia. Se acercó a mí y me preguntó cuál era la razón específica por la cual había solicitado su intervención. Le expliqué detalladamente que el menor corría un alto riesgo de abandonar el tratamiento médico en su hogar debido a la falta de atención de sus padres y a sus limitados recursos económicos. Tras escuchar los argumentos, ella se dirigió a la habitación del paciente para entrevistar a los familiares a fondo, mientras yo me retiraba a atender a otros pacientes en el área de urgencias.


Cuando concluyó su evaluación con el niño y sus padres, me buscó en los pasillos para pedirme que la acompañara a su oficina, argumentando que requería discutir un asunto de suma importancia sobre el caso. Le comenté que me retrasaría un poco debido a la carga de trabajo, pero que estaría ahí en cuanto me desocupara.


Debido a varias emergencias que surgieron en el piso, pasó una hora antes de que pudiera liberarme. Me dirigí a su cubículo, toqué la puerta y entré. Al verme ingresar, su actitud cambió por completo; cerró la puerta con seguro, se dio la vuelta y me confesó abiertamente el fuerte impacto y la atracción que le había causado desde el primer instante en que nos cruzamos en el hospital, mencionando que nunca antes había conocido a un médico tan joven y atractivo, me dijo que con solo verme su vagina se mojo por completo, ningún profesional de la salud, había hecho algo como esto, me dijo además que sus pezones se colocaron duros al instante. 


Con total determinación, comenzó a desvestirse frente a mí, mostrando una figura sumamente cuidada y atlética, fruto de una rigurosa rutina de ejercicio, hasta quedar únicamente en ropa interior, solo quedó con su tanga, sus senos eran perfectos, firmes y sus pezones y areolas rosadas. Acto seguido, se aproximó decididamente hacia mí, se subió encima mío, yo estaba en una silla, acortando toda distancia física, y me susurró al oído con absoluta claridad sus intenciones de llevar la situación al siguiente nivel en ese mismo instante, me dijo: " follame duro" a lo cual le respondí de inmediato confirmando que la tensión y el deseo eran mutuos....


Se movía en forma circular sentia como mi verga estaba dura, luego se movía de arriba hacia abajo, podía sentir como mi pene tocaba su vagina a pesar de que ella tenía su ropa interior y yo tenía pantalón, se levantó, me bajo los pantalones y los boxer de un solo movimiento, con sus manos, bajo su tanga, y metió mi verga en su vagina, sentí un calor en mi verga y mis testículos, sentí lo mojada que estaba, mientras entraba mi pene en su vagina mojada, nos íbamos besando con lengua, un beso desenfrenado, había saliva, gritaba de placer, me decía:" había esperando tanto por esto", me daba unos sentones mientras chupaba sus hermosas tetas, las mordía, succionaba, lamia, hasta que se levantó y se puso en posición de perrito( en cuatro) logré ver el pedazo de culo, le metí mi verga en su vagina y no pude aguantar y metí mi dedo en su ano, se volvió loca, le daba cada vez más duro, me dijo que ya no aguantaba más que se venía, aumente el movimiento y nos vinimos al mismo tiempo, eyacule en su vagina..., nos tiramos completamente desnudos en el sofá por 5 minutos, nos cambiamos y me dijo: "no creas que te vas a desaparecer tan fácil eres mio solamente en este hospital"
amateur

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