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El resto de la tarde estuve muy intranquilo, lo que había pasado fue fuerte y peligroso. Clara no había vuelto a salir del cuarto y yo solo maquinaba que estaba en algún tipo de crisis; si se arrepentía y confesaba, se iba a pudrir todo.
Eran casi las 17hs y mi esposa volvió de la guardia; se la notaba visiblemente cansada. Clara salió al escucharla, la saludó con total normalidad y le ofreció preparar unos mates mientras charlaban lo más bien.
Sentí un gran alivio. Lo sucedido entre nosotros esa mañana, quedaba para nosotros.
Mi mujer se excusó con el cansancio del día y se fue a duchar. La miré a mi cuñada con cara de agradecimiento y los dos nos entendimos de inmediato.
Se escuchaba el sonido del agua en el mismo baño en el que más temprano estuve con Clara. Cuando salió rumbo a la habitación, la seguí con la intención de oficiar de esposo, lavar culpas y preguntar por su día.
Al entrar, estaba completamente desnuda, encremándose las piernas en la cama; esa era una situación normal, pero que hace tiempo yo ignoraba. Supongo que la experiencia con mi cuñada me traía muy excitado porque instantáneamente tuve una erección.
—Qué hermosa sos, mi amor.
—Hace mucho no me decis algo así —me reprochó.
No le respondí, solo me desnude y me acomodé junto a ella, que se sorprendió de mi accionar.


Le ofrecí mi pija bien dura. Timidamente la acarició, como si fuera un compromiso, no dudé y la llevé a su boca; ella no entendía, pero no se resistió, empezó a chupármela, cada vez más fuerte. Del asombro paso a la desesperación.




Le hice saber que yo también quería saborearla y automáticamente fuimos a una posición de 69.
Estaba apenas mojada y, a medida que pasaba mi lengua, notaba cómo su cuerpo reaccionaba, su respiración se agitaba y cada vez se tragaba más mi verga.
A esta altura, su concha ya era un mar y los primeros signos de un orgasmo eran claros cuando me suplicó que me quería sentir dentro de ella.








Me monto de inmediato, tomo el mando, se movía frenéticamente. Los gemidos, cada vez más altos.
—Cogeme, COGEME MAS!!! —me ordenaba mientras sus movimientos buscaban la profundidad exacta para llevarla al orgasmo.
—Ahhhhh AHHHHHH AAAGGGGGHHHHH —grito descontroladamente mientras frenaba todo movimiento. Hace mucho no sentía un orgasmo de ella tan intenso. No demoró ni 20 segundos en recomponerse.






—Quiero que acabes —me indicó y se giró poniéndome su culo en primer plano.
Volvió con las sentadas fuertes; se tapaba la boca para ahogar sus gritos. Me empezó a apretar los huevos sabiendo que eso me encanta... Ya no me aguanté más y le descargué la leche dentro, chorros calientes impactando dentro de ella y mi pija latiendo. Volvió a gritar y arquear la espalda, un segundo orgasmo más fuerte que el primero.



Se desplomó al costado, me miró y sonrió, un beso tierno y noté cómo se dormía rendida al cansancio.
Me quedé pensando; hace rato que sexualmente estábamos distanciados, pero desde que llegó Clara a casa no habíamos tenido intimidad, mientras yo también me quedaba dormido.
Continuara...
El resto de la tarde estuve muy intranquilo, lo que había pasado fue fuerte y peligroso. Clara no había vuelto a salir del cuarto y yo solo maquinaba que estaba en algún tipo de crisis; si se arrepentía y confesaba, se iba a pudrir todo.
Eran casi las 17hs y mi esposa volvió de la guardia; se la notaba visiblemente cansada. Clara salió al escucharla, la saludó con total normalidad y le ofreció preparar unos mates mientras charlaban lo más bien.
Sentí un gran alivio. Lo sucedido entre nosotros esa mañana, quedaba para nosotros.
Mi mujer se excusó con el cansancio del día y se fue a duchar. La miré a mi cuñada con cara de agradecimiento y los dos nos entendimos de inmediato.
Se escuchaba el sonido del agua en el mismo baño en el que más temprano estuve con Clara. Cuando salió rumbo a la habitación, la seguí con la intención de oficiar de esposo, lavar culpas y preguntar por su día.
Al entrar, estaba completamente desnuda, encremándose las piernas en la cama; esa era una situación normal, pero que hace tiempo yo ignoraba. Supongo que la experiencia con mi cuñada me traía muy excitado porque instantáneamente tuve una erección.
—Qué hermosa sos, mi amor.
—Hace mucho no me decis algo así —me reprochó.
No le respondí, solo me desnude y me acomodé junto a ella, que se sorprendió de mi accionar.


Le ofrecí mi pija bien dura. Timidamente la acarició, como si fuera un compromiso, no dudé y la llevé a su boca; ella no entendía, pero no se resistió, empezó a chupármela, cada vez más fuerte. Del asombro paso a la desesperación.




Le hice saber que yo también quería saborearla y automáticamente fuimos a una posición de 69.
Estaba apenas mojada y, a medida que pasaba mi lengua, notaba cómo su cuerpo reaccionaba, su respiración se agitaba y cada vez se tragaba más mi verga.
A esta altura, su concha ya era un mar y los primeros signos de un orgasmo eran claros cuando me suplicó que me quería sentir dentro de ella.








Me monto de inmediato, tomo el mando, se movía frenéticamente. Los gemidos, cada vez más altos.
—Cogeme, COGEME MAS!!! —me ordenaba mientras sus movimientos buscaban la profundidad exacta para llevarla al orgasmo.
—Ahhhhh AHHHHHH AAAGGGGGHHHHH —grito descontroladamente mientras frenaba todo movimiento. Hace mucho no sentía un orgasmo de ella tan intenso. No demoró ni 20 segundos en recomponerse.






—Quiero que acabes —me indicó y se giró poniéndome su culo en primer plano.
Volvió con las sentadas fuertes; se tapaba la boca para ahogar sus gritos. Me empezó a apretar los huevos sabiendo que eso me encanta... Ya no me aguanté más y le descargué la leche dentro, chorros calientes impactando dentro de ella y mi pija latiendo. Volvió a gritar y arquear la espalda, un segundo orgasmo más fuerte que el primero.



Se desplomó al costado, me miró y sonrió, un beso tierno y noté cómo se dormía rendida al cansancio.
Me quedé pensando; hace rato que sexualmente estábamos distanciados, pero desde que llegó Clara a casa no habíamos tenido intimidad, mientras yo también me quedaba dormido.
Continuara...
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