Con muchas ganas de coger y de pajearme, opté por buscar en mi zona en una página de escorts, si había alguna chica disponible, accesible también para mí bolsillo.
En la búsqueda encuentro a una piba de 19 años, de cuerpo espectacular, morocha, de nombre Paula. La cara estaba totalmente blureada, pero bueno, me iba a arriesgar.
Chateando por Whatsapp, me aparece su foto y era la hija de mi prima, que en realidad se llama Jessica. Ella me reconoció enseguida, pidió que no le contara a nadie, e intentó dejar ahí la comunicación.
No me iba a quedar con la pija dura en la mano un sábado de noche, entonces fui a la casa de su madre a realizar una visita. Con la suerte, de que no estaba en su casa porque había salido con las amigas, pero me encuentro a Jessi, quien me abre la puerta.
"¿Qué haces acá?", me dijo, y le respondí que venía a hablar con su madre (mentira), pero si me dejaba pasar que ahora tenía que hablar con ella.
Ella me permitió pasar, y me dijo "No tengo mucho tiempo, ya que ahora viene un cliente". Con tono celoso le dije "Ah, para los demás si y para mí no?", a lo que me respondió que le parecía raro, que siendo grande y con una facha relativa, estaba en esas páginas.
Por lo que le dije que era un tema mío, y que cuando me iba a dar mi turno, que pagar iba a pagar. A lo que ella me dijo, "veo que tenés la pija dura, y querés algo ahora, pero como estás en mi casa, mando yo". Se puso mandona la petisa.
Apurada por el reloj, se me acercó, me abrió el pantalón y cuando vio mi verga, dijo "No me imaginé que estuviera y sea tan así de grande". Mientras agarraba con sus manos de manicura recién hecha, manejaba mi verga y contaba cuántas veces entraba su mano cerrada en la pija.
Abrió su boca de labios gruesos y empezó a chuparla como si fuera un chupetín, de esos que comía cuando era más gurisa. Se lo pasaba por su boca mientras me sonreía con sus brackets.
Iba hasta el fondo con su boca, donde se me salían las lágrimas y tosía. "me estás corriendo el delineado, y ahora tengo un cliente".
Cuando pensé en poder ponérsela, me dijo que está vez no, porque no iba a dar el tiempo, pero si que no me cobraba. Entonces, con cierta rabia, le corrí la tanga y con mis manos la empecé a masturbar fuerte. Tan fuerte que se vino en poco más de un minuto, con un chorro que empapó su comedor.
Aún con la verga dura, agarre su cabeza aún mareada por la venida, y la empuje hacia mi verga. Al toque obedeció, y apenas pasando unos segundos, empecé a venirme sobre su cara, dónde todo mi semen contrastaba con su piel morocha. No paraba de mirarme y sonreír con sus brackets, entonces lo que me quedaba de semen se lo desposité ahí. Toda mi leche le cubría los labios. No duró mucho en esa parte y se lo tragó sin mediar palabra.
"No nos iba a dar el tiempo para coger y menos con esa verga que me vas a dejar arruinada, podés venir mañana de mañana que mamá no está y terminar esto de hoy?" me dijo mientras no paraba de textear en su WhatsApp, de seguro coordinando algún otro cliente.
Obviamente, le dije que si, así que nos despedimos.
Al rato, me empieza a llegar algunos videos de ella, cogiendo con el cliente. Pidiéndome que al otro día hiciera ciertas cosas, para probar hasta donde llega mi verga en su cuerpito.
Habrá que esperar hasta mañana, casi me vuelvo a masturbar pero voy a dejar toda la leche acumulada para ella.
En la búsqueda encuentro a una piba de 19 años, de cuerpo espectacular, morocha, de nombre Paula. La cara estaba totalmente blureada, pero bueno, me iba a arriesgar.
Chateando por Whatsapp, me aparece su foto y era la hija de mi prima, que en realidad se llama Jessica. Ella me reconoció enseguida, pidió que no le contara a nadie, e intentó dejar ahí la comunicación.
No me iba a quedar con la pija dura en la mano un sábado de noche, entonces fui a la casa de su madre a realizar una visita. Con la suerte, de que no estaba en su casa porque había salido con las amigas, pero me encuentro a Jessi, quien me abre la puerta.
"¿Qué haces acá?", me dijo, y le respondí que venía a hablar con su madre (mentira), pero si me dejaba pasar que ahora tenía que hablar con ella.
Ella me permitió pasar, y me dijo "No tengo mucho tiempo, ya que ahora viene un cliente". Con tono celoso le dije "Ah, para los demás si y para mí no?", a lo que me respondió que le parecía raro, que siendo grande y con una facha relativa, estaba en esas páginas.
Por lo que le dije que era un tema mío, y que cuando me iba a dar mi turno, que pagar iba a pagar. A lo que ella me dijo, "veo que tenés la pija dura, y querés algo ahora, pero como estás en mi casa, mando yo". Se puso mandona la petisa.
Apurada por el reloj, se me acercó, me abrió el pantalón y cuando vio mi verga, dijo "No me imaginé que estuviera y sea tan así de grande". Mientras agarraba con sus manos de manicura recién hecha, manejaba mi verga y contaba cuántas veces entraba su mano cerrada en la pija.
Abrió su boca de labios gruesos y empezó a chuparla como si fuera un chupetín, de esos que comía cuando era más gurisa. Se lo pasaba por su boca mientras me sonreía con sus brackets.
Iba hasta el fondo con su boca, donde se me salían las lágrimas y tosía. "me estás corriendo el delineado, y ahora tengo un cliente".
Cuando pensé en poder ponérsela, me dijo que está vez no, porque no iba a dar el tiempo, pero si que no me cobraba. Entonces, con cierta rabia, le corrí la tanga y con mis manos la empecé a masturbar fuerte. Tan fuerte que se vino en poco más de un minuto, con un chorro que empapó su comedor.
Aún con la verga dura, agarre su cabeza aún mareada por la venida, y la empuje hacia mi verga. Al toque obedeció, y apenas pasando unos segundos, empecé a venirme sobre su cara, dónde todo mi semen contrastaba con su piel morocha. No paraba de mirarme y sonreír con sus brackets, entonces lo que me quedaba de semen se lo desposité ahí. Toda mi leche le cubría los labios. No duró mucho en esa parte y se lo tragó sin mediar palabra.
"No nos iba a dar el tiempo para coger y menos con esa verga que me vas a dejar arruinada, podés venir mañana de mañana que mamá no está y terminar esto de hoy?" me dijo mientras no paraba de textear en su WhatsApp, de seguro coordinando algún otro cliente.
Obviamente, le dije que si, así que nos despedimos.
Al rato, me empieza a llegar algunos videos de ella, cogiendo con el cliente. Pidiéndome que al otro día hiciera ciertas cosas, para probar hasta donde llega mi verga en su cuerpito.
Habrá que esperar hasta mañana, casi me vuelvo a masturbar pero voy a dejar toda la leche acumulada para ella.
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