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Nuestra primera noche con T. Nueva dinámica

Ver a T en persona por primera vez fue emocionante, aunque yo seguía bastante nerviosa, incluso después de un par de copas.
Al principio me costaba muchísimo iniciar cualquier contacto físico. Sabía que él esperaba que fuera yo quien diera el primer paso, así que simplemente intenté relajarme. Comimos, conversamos y T resultó ser una persona muy agradable. De vez en cuando miraba a Leo de reojo y me alegraba ver que él también estaba cómodo con la situación.
Después de cenar decidimos ir a tomar unas copas a un bar cercano. Esta vez no lo pensé demasiado y me senté junto a T.
Ahí empecé a soltarme.
Poco a poco fui acercándome, rozándole el brazo cuando hablábamos y apoyando la mano sobre su pecho. T fue siempre muy respetuoso y atento, algo que me hizo sentir todavía más cómoda.
En determinado momento comenzó el contacto entre nosotros y terminamos besándonos apasionadamente. Leo se alejaba unos minutos cada tanto y, durante esos pequeños momentos de intimidad, T y yo aprovechábamos para acercarnos un poco más.
Cuando Leo regresaba, continuábamos como si nada. Y lo mejor de todo era ver que él disfrutaba observándonos.
La situación se fue poniendo cada vez más intensa. Probablemente algunas personas del bar se dieron cuenta de que algo particular estaba pasando: una mujer sentada entre dos hombres, claramente cómoda con ambos.
Finalmente T sugirió que fuéramos a otro lugar. Como habíamos estacionado en lugares diferentes, Leo se ofreció a llevarnos hasta el auto de T.
Los dos nos sentamos atrás.
Y ahí la tensión que veníamos acumulando durante toda la noche terminó de explotar.
Fue una sensación muy particular saber que Leo estaba conduciendo mientras T y yo aprovechábamos esos minutos para estar juntos. Todo se sentía un poco prohibido, excitante y, al mismo tiempo, sorprendentemente natural.
Cuando llegamos al auto de T, ninguno de los dos tenía demasiadas ganas de despedirse todavía. Terminamos quedándonos un buen rato juntos, mientras Leo observaba discretamente desde adelante.
En un momento le dije a T que quería seguir adelante esa misma noche, pero él fue quien puso el freno. Me recordó nuestra regla principal y me dijo que era mejor esperar al fin de semana que habíamos planeado.
Y eso me encantó.
Incluso en medio de la excitación, T demostró que podíamos confiar en él y que iba a respetar nuestros límites. Después de esa noche tuve todavía más claro que habíamos elegido a la persona correcta para vivir esta experiencia.
También me di cuenta de algo que no esperaba: realmente estaba empezando a disfrutar de esta dinámica.
Leo llevaba puesta su jaula de castidad, algo que para ambos hacía que la situación fuera todavía más excitante. Y yo empezaba a descubrir una faceta de mí misma que desconocía.
Después de despedirnos, volví a sentarme adelante con Leo para regresar a casa.
Durante el camino hablamos sobre lo que había ocurrido. Leo me confesó que nunca me había visto comportarme así y que le había sorprendido muchísimo verme tan desinhibida.
Yo, por mi parte, estaba feliz.
Al llegar a casa seguimos hablando del tema y terminé llamándolo "cornudito" de una manera que antes jamás hubiera imaginado. Lo curioso es que la palabra, que al principio parecía solamente parte del juego, empezó a resultar natural entre nosotros.
Esa noche descubrimos que algo había cambiado.
No solamente habíamos cumplido una fantasía: habíamos encontrado una dinámica que los dos disfrutábamos.
Al día siguiente seguimos hablando con T por nuestro chat grupal y hasta empezamos a plantearnos si nos gustaría convertir esto en algo habitual.
Después de revisar nuestros horarios, decidimos que primero tendríamos nuestra gran noche juntos dentro de un par de semanas. Si todo seguía funcionando tan bien como hasta ahora, probablemente le propondríamos repetir la experiencia cada cierto tiempo, siempre respetando nuestras reglas y buscando un lugar donde los tres pudiéramos sentirnos cómodos y seguros.
Incluso surgieron otras posibilidades para el futuro.
Todavía no sé exactamente en qué se va a convertir todo esto, pero sí sé una cosa:
me está gustando muchísimo descubrir esta nueva versión de nuestra relación.
Y ahora cuento los días para nuestra próxima noche con T.
¡Gracias por leer!
Estaré encantada de responder sus preguntas.



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1 comentarios - Nuestra primera noche con T. Nueva dinámica

evolucio316
uff que rico ojala fuera la mia la que mamaras y no la de T