Me quedé en la cocina un buen rato después de que Laura se fuera. El café que me preparé estaba frío y amargo, igual que el nudo que tenía en el estómago. Las capturas de pantalla que había tomado todavía ardían en mi memoria. Laura llegó del gym La besaba y sentía su ternura, pero en mi mente solo se repetía ese *"me muero por probar algo diferente"*. La besaba y sentía la verga endurecerse por la traición que ya estaba gestándose en su cabeza.
Esa noche no pude pegar ojo. La vi dormir, tan inocente, tan ajena al caos que yo estaba por desatar. Al amanecer, tomé la decisión. Le escribí a Paola: *"Necesito verte hoy. Es importante. Pero por favor, no le digas nada a Laura."*
El encuentro en el café fue una danza de nervios y perversión. Cuando Paola llegó, el mundo pareció detenerse. Llevaba un vestido negro tan ajustado que cada movimiento de sus caderas era una provocación. Se sentó frente a mí, cruzando las piernas con una lentitud tortuosa, y me clavó esa mirada que parecía leerme hasta el alma.

Daniel: "Gracias por venir. Mira... esto es lo que encontré en el teléfono de Laura.
Le extendí el teléfono con las capturas. Paola se acercó tanto que pude oler su perfume, una mezcla de vainilla y algo más oscuro, más animal. Sus dedos rozaron los míos mientras tomaba el móvil. Empezó a leer en silencio y su expresión pasó de la curiosidad a una sonrisa maliciosa que me hizo tragar saliva.
Paola: "¿En serio, Daniel? ¿Tu mujer es así de atrevida por chat? Vaya... quién diría que la princesa tiene un lado tan sucio."
Daniel: "No es un juego, Paola. Ella tiene deseos que no se atreve conmigo. Y tú... tú la estás empujando sin que yo lo sepa."
Paola soltó una risita suave, acercándose más a la mesa, inclinándose hacia mí de forma que su escote quedara peligrosamente cerca de mi vista.
Paola: "No la estoy empujando, cariño. Solo le estoy abriendo la puerta. Es tan aburrida en su castidad que yo solo le muestro lo que se está perdiendo."
Daniel: "Quiero que lo hagas, pero bajo mi control. Quiero que le laves el cerebro, que la hagas desearlo... pero que yo sea el que esté ahí, viendo cómo cae. Quiero que sea un secreto entre los dos"
Paola se quedó mirándome fijamente. El silencio en la mesa se volvió denso, cargado de una electricidad sexual que nos hacía vibrar. Ella estiró su mano y acarició el dorso de mi mano con la punta de sus uñas, un gesto que me hizo apretar los dientes.
Paola: "Así que quieres jugar al director de tu propia infidelidad... Qué pervertido eres, Daniel. Me encanta esa oscuridad que tienes. Trato hecho. Pero no esperes que sea directa; voy a ser como el veneno: una gota cada día, hasta que no pueda más."
**[Tres días después]**
El plan comenzó a rodar con la precisión de un reloj suizo. No fue un asalto, fue un goteo constante de tentación. Mi teléfono se convirtió en mi ventana al pecado.
*WhatsApp*
Paola le envió a Laura un video corto, un clip de apenas 10 segundos donde se veía su lengua recorriendo un miembro erecto con una voracidad animal.
*WhatsApp*
Paola: "Mira lo que me estoy comiendo esta mañana, mi Lau... No sabes lo que se siente esto."

Laura: "¡Pao! ¡Dios mío! Qué fuerte... Jajaja. Qué asco y qué rico a la vez."
Paola: "Es una delicia, preciosa. A veces uno necesita un escape de la rutina, ¿no crees? Algo que sea solo para nosotras..."
Laura: "No sé... Daniel es tan tierno conmigo, me da miedo que si empiezo con esas cosas cambie.y me deje "
Paola: "Ay, mi Lau, no seas miedosa. Daniel no tiene por qué enterarse de tus fantasías más sucias. Lo que pasa entre nosotras es un secreto."
Daniel: Dios mío... ya empezó. "Que Daniel no se entere"... esa frase es veneno puro. Estoy aquí en el trabajo, con la verga latiendo contra mi jean, leyendo cómo mi mujer empieza a flirtear con la idea de la traición.)*
**[Cinco días después]**
La seducción de Paola se volvía más audaz. Los mensajes de Laura ya no eran de rechazo, sino de una curiosidad nerviosa y excitada.
*WhatsApp*
Paola: "Mira esto, mi Lau... La lencería que me compré. ¿Te gusta cómo me queda?" *(Adjunta una foto de su retaguardia en encaje negro)*.

Laura: "Pao... estás loca. Te ves increíble. Me dan ganas de... no sé, de probar algo así también."
Paola: "Pruébalo cuando quieras, princesa. La vida es muy corta para ser una santa."
Daniel: "Paola, te estás pasando..."
Paola: "No te quejes, Daniel. Tú fuiste el que me pidió que la hiciera desearlo. Y mírale... ya está empezando a morderse los labios cuando piensa en lo prohibido."
Me quedé mirando la pantalla, con el corazón martilleando en mi pecho. La complicidad con Paola era una droga. Ella era el motor de la caída de Laura, y yo era el cómplice que disfrutaba ver cómo el motor quemaba nuestra vida.
Esa noche no pude pegar ojo. La vi dormir, tan inocente, tan ajena al caos que yo estaba por desatar. Al amanecer, tomé la decisión. Le escribí a Paola: *"Necesito verte hoy. Es importante. Pero por favor, no le digas nada a Laura."*
El encuentro en el café fue una danza de nervios y perversión. Cuando Paola llegó, el mundo pareció detenerse. Llevaba un vestido negro tan ajustado que cada movimiento de sus caderas era una provocación. Se sentó frente a mí, cruzando las piernas con una lentitud tortuosa, y me clavó esa mirada que parecía leerme hasta el alma.

Daniel: "Gracias por venir. Mira... esto es lo que encontré en el teléfono de Laura.
Le extendí el teléfono con las capturas. Paola se acercó tanto que pude oler su perfume, una mezcla de vainilla y algo más oscuro, más animal. Sus dedos rozaron los míos mientras tomaba el móvil. Empezó a leer en silencio y su expresión pasó de la curiosidad a una sonrisa maliciosa que me hizo tragar saliva.
Paola: "¿En serio, Daniel? ¿Tu mujer es así de atrevida por chat? Vaya... quién diría que la princesa tiene un lado tan sucio."
Daniel: "No es un juego, Paola. Ella tiene deseos que no se atreve conmigo. Y tú... tú la estás empujando sin que yo lo sepa."
Paola soltó una risita suave, acercándose más a la mesa, inclinándose hacia mí de forma que su escote quedara peligrosamente cerca de mi vista.
Paola: "No la estoy empujando, cariño. Solo le estoy abriendo la puerta. Es tan aburrida en su castidad que yo solo le muestro lo que se está perdiendo."
Daniel: "Quiero que lo hagas, pero bajo mi control. Quiero que le laves el cerebro, que la hagas desearlo... pero que yo sea el que esté ahí, viendo cómo cae. Quiero que sea un secreto entre los dos"
Paola se quedó mirándome fijamente. El silencio en la mesa se volvió denso, cargado de una electricidad sexual que nos hacía vibrar. Ella estiró su mano y acarició el dorso de mi mano con la punta de sus uñas, un gesto que me hizo apretar los dientes.
Paola: "Así que quieres jugar al director de tu propia infidelidad... Qué pervertido eres, Daniel. Me encanta esa oscuridad que tienes. Trato hecho. Pero no esperes que sea directa; voy a ser como el veneno: una gota cada día, hasta que no pueda más."
**[Tres días después]**
El plan comenzó a rodar con la precisión de un reloj suizo. No fue un asalto, fue un goteo constante de tentación. Mi teléfono se convirtió en mi ventana al pecado.
*WhatsApp*
Paola le envió a Laura un video corto, un clip de apenas 10 segundos donde se veía su lengua recorriendo un miembro erecto con una voracidad animal.
*WhatsApp*
Paola: "Mira lo que me estoy comiendo esta mañana, mi Lau... No sabes lo que se siente esto."

Laura: "¡Pao! ¡Dios mío! Qué fuerte... Jajaja. Qué asco y qué rico a la vez."
Paola: "Es una delicia, preciosa. A veces uno necesita un escape de la rutina, ¿no crees? Algo que sea solo para nosotras..."
Laura: "No sé... Daniel es tan tierno conmigo, me da miedo que si empiezo con esas cosas cambie.y me deje "
Paola: "Ay, mi Lau, no seas miedosa. Daniel no tiene por qué enterarse de tus fantasías más sucias. Lo que pasa entre nosotras es un secreto."
Daniel: Dios mío... ya empezó. "Que Daniel no se entere"... esa frase es veneno puro. Estoy aquí en el trabajo, con la verga latiendo contra mi jean, leyendo cómo mi mujer empieza a flirtear con la idea de la traición.)*
**[Cinco días después]**
La seducción de Paola se volvía más audaz. Los mensajes de Laura ya no eran de rechazo, sino de una curiosidad nerviosa y excitada.
*WhatsApp*
Paola: "Mira esto, mi Lau... La lencería que me compré. ¿Te gusta cómo me queda?" *(Adjunta una foto de su retaguardia en encaje negro)*.

Laura: "Pao... estás loca. Te ves increíble. Me dan ganas de... no sé, de probar algo así también."
Paola: "Pruébalo cuando quieras, princesa. La vida es muy corta para ser una santa."
Daniel: "Paola, te estás pasando..."
Paola: "No te quejes, Daniel. Tú fuiste el que me pidió que la hiciera desearlo. Y mírale... ya está empezando a morderse los labios cuando piensa en lo prohibido."
Me quedé mirando la pantalla, con el corazón martilleando en mi pecho. La complicidad con Paola era una droga. Ella era el motor de la caída de Laura, y yo era el cómplice que disfrutaba ver cómo el motor quemaba nuestra vida.
3 comentarios - El pacto 2
VAN 10