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Lésbico primera vez

Lésbico primera vez

Una de las experiencia que vivi en mi juventud fue a los 19 años, era la primera vez, recuerdo que en ese entonces mis padres estaban separados por lo que los fines de semana por media me iba a casa de mi padre a dormir y convivir un poco con el.
El ya estaba casado con otra mujer y ella tenía una hija mayor que yo un año,compartiamos la misma habitacion, todo pasaba normal, hasta que un fin de semana en una de las tantas que teníamos, ELLA empezó a ponerce un poco erotica, lo que comenzó como un juego de cosquillas y de lucha entre las dos adolescentes se fue poniendo un poco más intenso.
Inmediatamente ella pego su cadera a la mia, sintiendo como su vagina se pegaba a la mia y lo refregab sutilmente como queriendo estimularse, la verdad a mí eso me calentó y tambien empecé a tener una erección de mi clítoris, sentía como me palpitaba la conchita y todo lo que fue sucediendo era algo que fuimos experimentando las dos,
YO a esa edad me masturbaba y quería sentir algo más que la calentura del momento, que en un arranque de excitacíon me hizo bajarle su tanga y ver como se asomaba una vagina de piel morena y de labios grandes, al tener aquello en frente de mi el mundo se apagó justo en el segundo en que nuestros ojos chocaron. no fue una mirada casual; fue un ancla. su rostro se fijó en el mio con esa lentitud magnética de quien no tiene prisa por apartar la vista, y sentí un golpe seco en el pecho, un chispazo eléctrico que me obligó a detenerme por completo unos segundos.
 MI instinto fue llevalo a mi boca, como si yo supiera hacer eso, MARIELA se monto sobre mi boca, mientras yo estaba acostada boca arriba, se la empece a mamar como desesperada, quería sentir su clítoris en mi boca y saborearlo, ella pegó un grito suave HAY QUE DELICIA, después de un rato de jugar con su conchita con mi lengua yo queria más, me pare en la orilla de la cama me baje mis pantis dejando al aire mi culito blanco, me agache dejando, mi coñito rosadito en frente de ella.
Le dije, MARIELA pon tu boca en mi conchita, ella se coloco por detras de mi, se agacho habrio mis nalgas y con esa inocencia empezo a pasar su lengua en la entrada de mi coño, aquel roce de la punta de su lengua en mi ano, me izo dar un gemido suave aahh mmm que rico, era algo delicioso y muy,muy excitante.
Su lendua la empujaba cada vez más hasta que entrara toda adentro de mi coñito, se sentia muy rico para ser la primera vez, estuvimos así un momento, pero al sentir su lendua dentro de mí hizo que me viniera de una forma que jamás habia sentido, llene su boca de mi jugo que se lo trago todo...
Las dos queriamos más, que nuetras pieles se buscaron con la urgencia de un viejo vacio, la tumbe sobre la cama y las manos de ella se enredadon en mi espalda,marcando un mapa de besos en mi piel, que no tenía prisa por llegar a ninguana parte.
Cuando nuestros cuerpos se unieron, el espacio entre nosotras dejó de existir, era una sola respiración, que subia y bajaba al compás de un latido compertido, cada roce era un murmullo de piel contra piel, un idioma secreto que solo nosotras dos sabiamos hablar.
El aire en la habitación se volvio espeso, pesdao de deseo. ELLA me atrapó por la cintura y yo respondí abrazandola a sus hombros, fundiendo su pecho contra el mio sin dejar un solo resquicio de distancia, nuestras extremidades se enredaron como raices bajo la lluvia, firmes y hambrientas, el vaivén de nuestros cuerpos era el eco húmedo de nuestros coños en un roce inevitable, un incendio lento donde el tiempo se detuvo en cada jadeo y en cada apretón de manos.
Nuestras miradas se cruzaban como un ancla en medio del movimiento; fijamos los ojos la una en la otra para sostener el vértigo sin parar un segundo, cuando nuestros cuerpos aceleraron el paso, el aire comenzó a faltar entre nuestros labios, el ritmo se volvio más hondo entre nuestras caderas y cuando el temblor estalló desde el fondo de nuestro centro, fue como una ola que barrió todo lo demás.
Fue un grito ahogado en la boca de la otra, mis dedos aferrados con fuerza a las sábanas y nuestros cuerpos entregados por completo a esa sacudida, dejando manchada las sabanas con nuestros jugos.
Esa fue una de mis primera esperiencias en el sexo lesbico y lo recuerdo...

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