El Viejo y la Foto de Paola
El viejo estaba solo en su pieza, sentado en la cama con el pantalón bajado hasta las rodillas. Tenía la pija madura, venosa y medio dura ya, en la mano. En la otra mano tenía el celular con las fotos que le habían mandado de Paola.
Empezó despacio, mirando primero las fotos de ella más joven, las de las tetas firmes. Se pajeaba lento, apretando el glande, imaginando cómo sería chuparle esas tetas. Después pasó a las fotos más recientes, donde se le ven las tetas colgando y la concha usada.
La pija se le puso dura como piedra. Empezó a pajearse más rápido, respirando pesado, gruñendo bajito:
— Qué puta que sos… mirá esas tetas… esa concha…
Se imaginaba cogiéndosela, agarrándola de las caderas y dándole fuerte, llenándola de leche como el gendarme y el novio lo habían hecho. Pensaba en cómo Paola gemía cuando la cogían, cómo se le movía el culo.
La mano subía y bajaba cada vez más rápido. La pija brillaba de tanto pre-semen. En un momento vio una foto de Paola en cuatro y no aguantó más. Soltó un gemido ronco y empezó a acabar.
Tiró varios chorros espesos de leche, algunos fuertes, chorreando por la mano y cayendo sobre su panza. Siguió pajeándose un poco más, sacando hasta la última gota, mientras miraba la foto de Paola.
Quedó jadeando, con la pija todavía semi-dura en la mano, todo sucio de leche, y murmuró:
— La próxima vez te quiero coger de verdad, guacha…
El viejo estaba solo en su pieza, sentado en la cama con el pantalón bajado hasta las rodillas. Tenía la pija madura, venosa y medio dura ya, en la mano. En la otra mano tenía el celular con las fotos que le habían mandado de Paola.
Empezó despacio, mirando primero las fotos de ella más joven, las de las tetas firmes. Se pajeaba lento, apretando el glande, imaginando cómo sería chuparle esas tetas. Después pasó a las fotos más recientes, donde se le ven las tetas colgando y la concha usada.
La pija se le puso dura como piedra. Empezó a pajearse más rápido, respirando pesado, gruñendo bajito:
— Qué puta que sos… mirá esas tetas… esa concha…
Se imaginaba cogiéndosela, agarrándola de las caderas y dándole fuerte, llenándola de leche como el gendarme y el novio lo habían hecho. Pensaba en cómo Paola gemía cuando la cogían, cómo se le movía el culo.
La mano subía y bajaba cada vez más rápido. La pija brillaba de tanto pre-semen. En un momento vio una foto de Paola en cuatro y no aguantó más. Soltó un gemido ronco y empezó a acabar.
Tiró varios chorros espesos de leche, algunos fuertes, chorreando por la mano y cayendo sobre su panza. Siguió pajeándose un poco más, sacando hasta la última gota, mientras miraba la foto de Paola.
Quedó jadeando, con la pija todavía semi-dura en la mano, todo sucio de leche, y murmuró:
— La próxima vez te quiero coger de verdad, guacha…
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