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Mi alumna (100% real) - parte 1: chat caliente

HOLA GENTE:

Finalmente me decido a compartir por acá mi experiencia. Ok, no soy un galán, ni un ganador nato con las mujeres, y es por eso que tengo ganas de compartir con ustedes lo que estoy viviendo en estos tiempos. Decidí extenderlo un poco, para citar algunos fragmentos de la charla textuales como fueron con ella, para que entiendan y, si son como yo, amantes de la lectura y con gran vuelo, lo disfruten como lo disfruté yo. Comenzamos.

Soy un músico de 32 años y profesor de música desde hace cuatro. Vivo hace unos años con mi novia, una mujer completa: hermosa, inteligente, con mucho amor para darme y con quien quiero compartir mucho tiempo más de vida juntos. Esto que digo no se condice con la realidad: soy un tipo extremadamente calentón, que ama el sexo y a las mujeres en general, y que sabe que a pesar de todo esto, ninguna mujer puede ser perfecta o absoluta para un hombre, y viceversa.

Es de esta manera que puedo sobrellevar el ocasional encuentro que pueda tener con alguna mujer que conozca en las más diversas circunstancias: amigos en común, trabajo, internet... o una alumna.

Mi primer trabajo fue en un colegio secundario: allí, a mis jóvenes 24 años y recién recibido, comencé a vivir la fantasía que supe luego que muchos profesores tenían: sus alumnas. Nunca sucedió nada con ninguna de ellas, aunque en mi cabeza podía pasar de todo. Y es que con varias había menos de 7 años de diferencia, y me ponían por momentos en lugares de paridad incómodos para mí, y divertidos para ellas que, muy seguras de lo que son capaces de provocar en un hombre a los 15, 16 o 17 años, juegan con el límite a más no poder.

El tiempo pasó, y este año nuevas y superadoras ofertas de trabajo hicieron que me aleje del secundario para nuevas propuestas. Sin embargo, el contacto con muchos alumnos y alumnas se mantiene a través de Instagram, y en este último tiempo varixs de ellxs me agregaron para saber de mí y por qué me había ido del colegio. Entre todos, una fue especialmente efusiva al comenzar a chatear conmigo apenas nos contactamos en IG. La llamaremos M:

- Aceptado profe. Qué lindas fotos de perfil tiene!

Efectivamente, a los dos minutos tenía más de 10 "Me gusta" en diferentes fotos mías. Ni lerdo ni perezoso, entré a ver las suyas. Lo que vi confirmó lo que siempre intuía de ella al verla en el aula: hoy es una chica de 18 recién cumplidos, bajita y flaca, con panza chata y cinturita marcada, un par de tetas pequeñas pero más que interesantes, y una cola impresionante: bien redonda, bien parada y con un tamaño que deja sin aliento a cualquiera. Completa todo esto con una carita de angel divina: morocha, ojos algo rasgados con un brillo de picardía único, unos labios bien carnosos y sonrisa perfecta.

Sus fotos de perfil me permitieron observar estas cosas: sesiones de fotos en entornos naturales como el río o una plaza, con ella siempre mirando a cámara con mirada cómplice con el fotógrafo (en ese momento, me dio a pensar que quien le sacó las fotos, habría pasado un tremendo momento). Sobre el final de la sesión, aparecen sus fotos en bikini, jugando en el agua, y mostrando la perfección de su pequeñito cuerpo.

Mi cabeza comenzó a volar luego de la segunda foto creo yo, y el chat continuó más o menos de la siguiente manera:

- ¡Hola M! ¡Qué lindo encontrarte por acá!
- Y sí, ya que no nos vemos más.
- Sí, viste? jaja! Y bueno, los tiempos nos van cambiando a todos. Mientras sea para mejor, buenísimo (no sabía cómo remar la conversación para no quedar como un pajero de entrada).

La charla siguió con un par de trivialidades, y la despedida con un beso de chat. Al día siguiente, vuelvo a encontrarla en línea, y comencé yo la charla, directamente con lo que me interesaba:

- M! Hermosas fotos tenés vos también! y súper producciones! jaja! felicitaciones! re lindas...
- Gracias. Me hago sesiones de fotos, me gustan mucho.
- Veo! y salen copadas, jaja! así que dale nomás, que se ven re bien. Yo hice algunas una vez, para mis laburos, pero con una amiga recontra fotógrafa, que no me cobró.
- Ah que bueno, eso esta genial. Yo las que me hice no me las han cobrado tampoco, los fotógrafos se copan porque hago lindas fotos…

Decididamente, entendía por qué un tipo con una cámara en mano podía elegir no cobrarle: Sus caras, sus poses, su cuerpo. Toda la sensualidad que emanaba desde cada foto, desde sus 18 años o un poco menos incluso, despertaban en cualquier hombre una fiera que le saltaría a la yugular sin pensarlo dos veces ante la más mínima insinuación.

Desde ese momento, cada minuto libre era una oportunidad para charlar con ella, de hablar sobre temas interesantes o sobre pavadas por el sólo hecho de estar en contacto. Por su parte, M se mostraba cada vez más en confianza y abierta a contarme o preguntarme cosas. Un día la charla vino así:

- ¿Enseña mísica?
- Todo el tiempo! jaja! Esa página a la que le diste "me gusta" es de mis clases particulares que doy en (conocido lugar de arte de nuestra ciudad). ¿Te acordás que una vez nos encontramos por ahí? creo que vos andabas visitando una muestra o algo así...
- Sí, claro que me acuerdo. ¡Que lindoo... cobra mucho?
- Y, depende... jaja! tenés ganas de hacer algo con la música?
- No sé, sí, puede ser. Más que nada quiero ir a canto, pero quiero ver si hay algo que en verdad me guste... o si hay algo en lo que soy buena. Podría tomar unas clases con usted... si promete ponerme mucha atención y enseñarme bien.

En ese instante, mi corazón iba a mil: no sabía qué era peor: si saber que tenía la posibilidad de tenerla para mí a solas (aún sin intención de hacer nada, el compartir el momento a solas era excitante), o por otro lado, el pedido de “mucha atención” que dejaba deslizar al final.

Al día siguiente, M vuelve a la carga:
- Está ocupado?
- No! Decime.
- Quería preguntarle que les gusta a los hombres de las mujeres. No lo mal interprete.
JURO que no quería malinterpretarlo, pero ¿por qué siempre tenían que derivar las charlas, al menos en mi cabeza, para ESOS lados?
- Ufff...!! No, tranqui, no malinterpreto! Pero... Tremenda pregunta!
- Es solo una pregunta. Jajaja! es que bueno...
- La verdad (le digo, tratando de sonar interesante), a cada hombre nos gustan cosas diferentes... Aunque sí es verdad que la primera impresión siempre entra por los ojos.
- Claro... disculpe, no sé por qué pregunté.
- Esta todo re bien! Me gusta que sientas la confianza para preguntármelo! Contame por qué lo estas pensando... Bah, si se puede saber...!

Mi espíritu de indagar me llevaba a conocer cada vez más a fondo sus intenciones, con la clara idea de avanzar sobre terreno seguro. Creo que no debe haber nada peor que avanzar sobre una alumna, rebotar, y quemarse de esa manera. Pero sentía que M me seguía abriendo más puertas cada día. Y seguimos:

- Yo soy de preguntar... soy curiosa hasta en lo más mínimo...
- Jaja! Está bueno.
- Pero bueno, quizás usted me podría decir algo más... para poder conquistar a un chico. Aunque... por lo que usted dijo... yo sería fea... porque nadie se interesa por lo que ve ni siquiera la primera vez.
- Para mí, la primera impresión es súper importante. Digo, lo visual... Y eso, me parece, vos no tendrías que tener ningún problema! Te parece!? No te ves fea, para nada! De hecho, por algo le gustará a la gente sacarte fotos, por ejemplo...
- Todos dicen que no soy fea... y puede ser, a veces pienso que sí y a veces pienso que no.
- Tendrías que permitir que te conozcan, que te dejes mostrarte como sos! Y fuera de eso, calma, porque encontrar a una persona no es fácil. Y aparte, ninguna persona es para siempre!
- No, no es fácil... menos cuando la querés tan perfecta.

La charla siguió un rato más, tratando de consolar, desde la frialdad de un chat, a una personita que estaba necesitando la contención, y que por otro lado, insinuaba la posibilidad de un acercamiento. Pasada la 1 de la mañana, nos despedimos:

- Bonita, me voy a dormir. No te enojas?
- No, no me enojo, vaya y descanse.
- Pero sigamos hablando mañana si queres! Me encanta poder darte una idea, o consejo, o lo que sea. Si te sirve...
- Gracias, claro que sí.
- Gracias! Beso grande, y tranquila! Que vas a ver que no es tan terrible! Jaja! 
- Espero. También dormiré, beso, descanse. Y gracias por la atención!
- Y, por favor, dejá de tratarme de usted! Jaja!
- No puedo, es algo imposible, acostúmbrese ajajja!
- Jajajaa! Besos, que descanses..!

¿Qué quería M? ¿Se me estaba insinuando, o era parte de la calentura de cualquier hombre, el querer entender cualquier cosa, y agarrar una simple charla alumna/profesor de manera torcida? Las cosas se ponían cada vez más interesantes en nuestra charla. Y éste era sólo el comienzo.

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Me gusta poder revivir esta experiencia mientras la escribo. Si tienen ganas de saber cómo siguió toooodo, me lo comentan a ver si me siento a escribir un poco más. Gracias por leerme!

6 comentarios - Mi alumna (100% real) - parte 1: chat caliente

fedefr20 +1
Muy buen relato, subí más porfa, +10
julianjuju +1
Conta todo! No la hagas tan larga a la espera jaja
Sombrerorojo2000 +1
18 años mujer, claramente ya sabe lo que quiere y como conseguirlo. y te hace creer que uno la esta llevando pero no es asi.