Lucas dudaba si lo suyo era una suerte o una desgracia. No podía estar un día sin acabar al menos una vez, no podía, necesitaba vaciar sus huevos, sinó caminaba por las paredes. Con sus 24 cm, culitos no le faltaban, pero la verdad ya estaba un poco cansado de servir agujeros, de culearse pendejos que lo buscaban sólo por el desafío de sentir una pija de película porno dentro del orto.
Esa mañana, como cada mañana, se pajeó en la ducha. A pesar que esa noche le había echado dos polvos en un telo a un putito, no le alcanzó. La paja fue larga, el agua se fue enfriando, pero al fin la descarga de leche lo relajó.
Desayunó sus mates de siempre y ordenó la casa. Desde que se había separado de su mujer vivía en el caserón de Temperley que había sido de sus padres y sus abuelos, antiquísimo, rodeado de árboles vetustos y un jardín descuidado. A veces caminando por el jardín, se sentía un personaje de "Los 7 locos", aunque el barrio ya no fuera el pintado por Arlt. Al caserón lo rodeaban, robándole malsanamente el sol y volviendo aún más lúgubre el jardín, los lujosos departamentos y gigantescos chalets habituales en un barrio clase media alta de un suburbio de Buenos Aires. Era un "tapado" y le importaba seguir siéndolo, ya que en un barrio tradicionalista y prejuicioso, no era bien visto que un estudio contable fuera manejado por un "degeneradito", entonces de tanto en tanto sus vecinos lo veían entrar al caserón con alguna bella señorita, generalmente una escort VIP, a la que ni siquiera se cogía, pero pasaba dentro de la casa unas cuantas horas, salía sonriendo satisfecha y era despedida con un beso en los labios por Lucas.
Entre sus clientes estaba la boliviana de la esquina, ahí tenía una verdulería gigante y otras dos más en otros barrios. En la verdu trabajaban sus dos hijas y su hijo, de 18, llegado hacía unos meses de Cochabamba.
A Lucas los kollitas le encantaban. En sus viajes de laburo de su primer trabajo había estado muchas veces en Bolivia, y si no fuera porque los putitos no se embarazan, hubiera tenido unos cuantos hijitos en el país hermano. Esos culitos color chocolate, grandes y redondos, esa conchis que se dilatan genial, esa piel suave y lampiña sin necesidad de depilado, su forma de gemir, lo volvían loco.
Mati, el hijo de la boliviana, era el kollita típico, labios carnosos, una colita grande que el eterno joggin oscuro y flojo no podía disimular. Y tenía "eso" que los gay detectamos en nuestros congéneres, en la forma de caminar, de mirar, en como fruncía los labios... Y Lucas no podía no notarlo.
Sopesó el riesgo. ¿perder la clienta?, ¿que en el barrio se enteraran que él era gay? Naaa, el pibe era re puto, su olfato no se podía equivocar. Había que buscar la oportunidad.
Al fin se dio, Lucas necesitaba unas facturas y unos VEP y la boliviana quedó en que esa noche después de cerrar la verdu, Mati se los alcanzaba.
A las 8:30 sonó el timbre. Lucas se había vestido bien sensual, un leggin que le hacía un bulto enorme (y con 24 cm había motivos) y una camiseta que dejaba ver su pecho peludo. Por supuesto, debajo del leggin, nada.
Apenas bajó la escalinata vio a Mati en la reja y Mati lo vio a él, caminó despacio los 15 m que lo separaban de la reja, Notó que Mati lo miraba de arriba a abajo, se llevó la mano al bulto y vio como Mati clavaba sus ojos ahí.
-Hola Mati, cómo estás. Pasá tranqui, mi casa parece el castillo de Drácula, pero no te asustes. Lo dejó pasar adelante para relojearle el orto, mmm, se le hacía agua la boca y el leggin se le empezaba a mojar. Cuando le vio el meneo al subir los escalones le dieron ganas de violarlo ahi mismo.
-Trajiste los VEP?, mirá que vencen mañana- Mati giró su cabeza y vio que Lucas tenía su mano bien apoyada en su enorme bulto, sus ojos clavados en sus nalgas y una expresión de lujuria que si fuera fuego le quemaba el culito.
-Pues si Lucass, loss traje- y le dedicó una sonrisa como para bajarle ahí mismo el joggin y empernarlo.
-Ah, Lu, traje unass tareass de contabilidad de la Secu que tengo que presentar para que me reconozzcan unass equivalenciass, tu podríass aiudarme?-
Los asuntos contables llevaron 5 minutos.
-Vamos con tu tarea ahora?, sentate Mati-
Se sentaron lado a lado, pierna con pierna, los rostros a 20 cm, la calentura se sentía en el aire, pero primero había que resolver la actividad. Lucas explicó, Mati entendió y se puso a trabajar.
-Café?-
-Bueno pues- Apenas Mati quedó solo, pensó, ay puess, este Lucas me hace mojar, con ese bulto enorme y esas manotas, si no me coje, no se que voy a hacer esta noche. Ojalá madre aia traido a casa pepinoss
Lucas se fue para la cocina, su pija empapada de preseminal, su leggin húmedo adelante. Mientras la pava calentaba ideó su plan.
Volvió con las tazas y lo vio reclinado sobre sus papeles. Se le puso detrás y comenzó a masajearle los hombros.
-Pobre Mati, entre el esfuerzo de todo el día con tus cajones y este final de día con esos balances y activos y pasivos tenés los hombros como piedra-
Matías corrió la silla para atrás, apoyó la cabeza entre sus manos y con una gran sonrisa se dedicó a disfrutar de los masajes mientras su esfínter le temblaba de deseo.
-Sabess Lucass?, en la contabilidad que me estáss enseñando, me gustan los activoss-
-Qué bueno Mati, porque a mi me encantan los pasivos-
-Puess acá tieness uno Lu, ia me hass hecho mojar todo-
Lucas le hizo dar vuelta la silla y siguió con sus masajes, bajó por la espalda despacio, hasta llegar a sus nalgas
-Aquí también necesitas?-
-Ahí ess donde másss necesito. Desde que me desspedí de mi cortejo en la llajta, que nadie me loss mima-
Lucas lo incorporó y mientras le refregaba su duro palo en el culito, comenzó a besarle el cuello y franelearle los pechitos: los gemidos de Mati llenaron el escritorio. Comenzó a bajarle los pantalones
-Hazme tuio Lucas, por favor-
Lucas lo inclinó sobre la mesa, con el preseminal de su pija le mojó la entrada y la clavó de una la mitad de su gruesa pija. La quinta era grande, sinó los vecinos hubieran escuchado el grito.
-Así Lucas, no te imaginas cuánta falta me hace-
Lucas dio un segundo empujón, el grito espantó hasta a las lagartijas del cielorraso, pero sus 24 cm entraron hasta las bolas en ese culito moreno, redondo, suave, en esa vulvita que más que rosada era violácea.
Comenzó el bombeo, los gemidos inundaron el aire, esos gemidos kollitas deliciosos, Lucas se enloqueció, con cada pijazo levantaba a Matias del piso.
-Ay gaucho, destrózame, hazme sangrar, haz feliz a este marica-
El polvo llegó y la carita redonda se iluminó con una sonrisa beatífica
-Ay gaucho, qué feliz me hass hecho-
-Te gustó putito? Vení vamos a la cama-
-No, espera- Mati se arrodilló y comenzó a mamar esa pija que lo había hecho feliz, exprimiendo la uretra con su lengua para que ni la más mínima gotita de semen quedara en ese palo enorme.
-Ahora sí, llévame, pero oie gaucho macho, madre espera que regrese. Déjame que la iame para avisarle que no voy-
-Le vas a decir que te quedas a dormir conmigo??????-
-Noooo, descuida, le digo que me voy a la casa de mi amigo Maxi.-
Desde la cama, acurrucado entre los brazos de Lucas, envió el mensaje a la madre y luego por las dudas al amigo
-Che pero tu amigo no va a decir nada?-
-Calma gaucho pues, el Maxi ess máss marica que io, lo único que tal vezz quiera es que alguna vezz hagamos un trio, jiji-
El semen de a poco comenzó a salir del culito moreno.
-Ay gaucho te voy a ensuciar las sábanass-
-Tranquilo Mati, en un ratito tapo la pérdida- Lucas tomó entre sus manos las redondas mejillas del bolita y comenzó a besarlo, mordió sus orejas, bajó a su cuello, siguió hasta sus pechitos redondos y suaves, lamió, mordió, apretó y Mati gimió, tembló, gritó. Bajó besando su pancita y llegó a la oscura pija semi parada, no muy grande pero sí notablemente gruesa. Le dio un besito suave. Lo hizo dar vuelta.
El cuerpito dulce y moreno del kollita resaltaba contra las claras sábanas.
-Ay, lo qué es esto!-, exclamó Lucas. Le puso una almohada bajo la pija muerta y se sumergió de cabeza en ese hoyito hermoso, tibio, dilatado. Su lengua exploró cada rincón de esa vagina de macho, mojada, con esa mezcla de sabores, su propio semen, su inacabable preseminal y el inacabable moquito rectal de Mati. Dejaba de mamar sólo para alzar la cabeza y deleitarse con la vista de esas nalgas increíbles, se las besó, las mordió, se las apretó y de nuevo, con toda su pasión enterró su lengua en el canalito. Sintió las contracciones. Mati pasó del gemido al grito.
-Ay Lucass, discúlpame, te he mojado todita la almohada con mi lechita-
-Empápala todo lo que quieras, kollita hermoso, que ahora te lleno de nuevo.-
Esta vez los 24 cm entraron de una y Lucas comenzó a bombearlo con todo. Mati estaba en las nubes, Lucas estaba en las nubes, Por momentos se la sacaba y le miraba la vulva, había dilatado tanto que hasta podía fistearlo, pero eso no le gustaba.
-Ay mi amor, acabo de nuevo- Lucas se la sacó, lo dio vuelta y lo empernó patitas al hombro. De ese pene oscuro salieron chorros de blanquísima leche, que se estrellaron en su pecho, tomó unas gotas, las saboreó. Tomó otro poco y se la dio a mamar a Mati, que le lamió el dedo como si fuera una pija. Una nueva clavada a fondo, y el segundo polvo de Lucas anidó en el fondo del útero de putito. Los dos rieron felices, agitados, plenos.
Descansaron un rato, la cabeza de Mati sobre el pecho de su gaucho, la mano de Mati todo el tiempo acariciando esa enorme verga que lo había hecho feliz.
Pidieron una pizza, cenaron desnudos y volvieron a la cama. Antes de dormirse, otros dos polvos anidaron en la conchita de Mati y otros dos polvos de leche kolla fueron a dar a las sábanas. Se durmieron sonriendo.
Matías despertó, miró su celu, eran las 4 de la mañana, miró los mensajes de su amigo Maxi que le decía "ay marica!, te envidio pues, tu comiendo verga y yo aquí solito con mi plug metido y soñando con una". En la penumbra vio a su lado a Lucas, vio su pija semidormida, mmmm!
Se levantó, se acomodó y comenzó a mamarla suavecito. La pija fue creciendo en su boca, cuando la sintió dura, se dio vuelta y se fue sentando despacito para no despertar a su gaucho. Entró suave, sin esfuerzo, su cola seguía dilatada. Sintió que dos manos lo tomaban de la cadera y lo llevaban hacia abajo.
-Ay mi hombre, te dessperté?- La respuesta fue un pijazo
-Kollita insaciable, cométela toda-
-Si puess- Mati comenzó a cogerlo con el culo, ahora el que gemía era Lucas. La galopada que le estaba dando Mati con su culito era increíble, la vista de esa espalda morena, de esas nalguis grandes, suaves, perfectas, llevaban a Lucas a la estratósfera. Otro polvo de Mati y otro polvo de Lucas. Cuando Mati se incorporó, toda la leche recibida salió de su culito sobre el pubis y la pija de Lu. Por supuesto no había que desperdiciar, Mati lamió cada charco, cada gota, besó y besó esa pija enorme y de a poco se fue aplacando.
-Sos el kollita más rico que cogí en mi vida, Mati-
-Oie, cómo ess eso? No soy tu primer bolita?-
-No te pongas celoso putito, pero en tu llajta me cogí unos cuantos-
-Qué malo eres!, no te chupo más la pija!, ahorita en castigo bésame y hazme tuio de nuevo- Rieron.
Se volvió a acomodar junto a Lu y de nuevo puso su cabeza en su pecho. Al rato quedaron dormidos nuevamente.
Ya entraba el sol por las rendijas de la ventana. Esta vez quien despertó fue Lucas, vio ese culito redondo y oscuro a su lado y esa carita dulce durmiendo con una sonrisa en su labios. Se le puso dura, le abrió las nalgas y despacito se la puso. Despacito comenzó a bombearlo, Mati despertó y girando la cabeza le dedicó una sonrisa. Más de media hora estuvo Lu bombeando suave antes de acabar. Se quedó un rato más sobre la espalda de Mati y suavecito se la fue sacando.
-Ay nooo!, ia me la sacas?-
-Querés más, putito?????? Sos más insaciable y lechero que yo!!!! Voy a preparar el desayuno-
-Qué hora es?-
-Ya son más de las seis-
-En serio???, Tengo que aiudar a madre a abrir la verdulería!!!-
Mientras Lucas preparaba el mate, Mati se bañaba. Desnudos desayunaron, desnudos se besaron y desnudos Mati le sacó otro polvo con la boca a su gaucho.
-Venís esta noche?-
-Si, mi gaucho, essta noche y todass las que tu quierass-
Mati se vistió, se despidieron con una beso enorme. Lucas lo vio alejarse entre los añosos árboles que dejaban apenas pasar la luz del sol.
Lucas esa mañana no necesitó masturbarse.
Esa mañana, como cada mañana, se pajeó en la ducha. A pesar que esa noche le había echado dos polvos en un telo a un putito, no le alcanzó. La paja fue larga, el agua se fue enfriando, pero al fin la descarga de leche lo relajó.
Desayunó sus mates de siempre y ordenó la casa. Desde que se había separado de su mujer vivía en el caserón de Temperley que había sido de sus padres y sus abuelos, antiquísimo, rodeado de árboles vetustos y un jardín descuidado. A veces caminando por el jardín, se sentía un personaje de "Los 7 locos", aunque el barrio ya no fuera el pintado por Arlt. Al caserón lo rodeaban, robándole malsanamente el sol y volviendo aún más lúgubre el jardín, los lujosos departamentos y gigantescos chalets habituales en un barrio clase media alta de un suburbio de Buenos Aires. Era un "tapado" y le importaba seguir siéndolo, ya que en un barrio tradicionalista y prejuicioso, no era bien visto que un estudio contable fuera manejado por un "degeneradito", entonces de tanto en tanto sus vecinos lo veían entrar al caserón con alguna bella señorita, generalmente una escort VIP, a la que ni siquiera se cogía, pero pasaba dentro de la casa unas cuantas horas, salía sonriendo satisfecha y era despedida con un beso en los labios por Lucas.
Entre sus clientes estaba la boliviana de la esquina, ahí tenía una verdulería gigante y otras dos más en otros barrios. En la verdu trabajaban sus dos hijas y su hijo, de 18, llegado hacía unos meses de Cochabamba.
A Lucas los kollitas le encantaban. En sus viajes de laburo de su primer trabajo había estado muchas veces en Bolivia, y si no fuera porque los putitos no se embarazan, hubiera tenido unos cuantos hijitos en el país hermano. Esos culitos color chocolate, grandes y redondos, esa conchis que se dilatan genial, esa piel suave y lampiña sin necesidad de depilado, su forma de gemir, lo volvían loco.
Mati, el hijo de la boliviana, era el kollita típico, labios carnosos, una colita grande que el eterno joggin oscuro y flojo no podía disimular. Y tenía "eso" que los gay detectamos en nuestros congéneres, en la forma de caminar, de mirar, en como fruncía los labios... Y Lucas no podía no notarlo.
Sopesó el riesgo. ¿perder la clienta?, ¿que en el barrio se enteraran que él era gay? Naaa, el pibe era re puto, su olfato no se podía equivocar. Había que buscar la oportunidad.
Al fin se dio, Lucas necesitaba unas facturas y unos VEP y la boliviana quedó en que esa noche después de cerrar la verdu, Mati se los alcanzaba.
A las 8:30 sonó el timbre. Lucas se había vestido bien sensual, un leggin que le hacía un bulto enorme (y con 24 cm había motivos) y una camiseta que dejaba ver su pecho peludo. Por supuesto, debajo del leggin, nada.
Apenas bajó la escalinata vio a Mati en la reja y Mati lo vio a él, caminó despacio los 15 m que lo separaban de la reja, Notó que Mati lo miraba de arriba a abajo, se llevó la mano al bulto y vio como Mati clavaba sus ojos ahí.
-Hola Mati, cómo estás. Pasá tranqui, mi casa parece el castillo de Drácula, pero no te asustes. Lo dejó pasar adelante para relojearle el orto, mmm, se le hacía agua la boca y el leggin se le empezaba a mojar. Cuando le vio el meneo al subir los escalones le dieron ganas de violarlo ahi mismo.
-Trajiste los VEP?, mirá que vencen mañana- Mati giró su cabeza y vio que Lucas tenía su mano bien apoyada en su enorme bulto, sus ojos clavados en sus nalgas y una expresión de lujuria que si fuera fuego le quemaba el culito.
-Pues si Lucass, loss traje- y le dedicó una sonrisa como para bajarle ahí mismo el joggin y empernarlo.
-Ah, Lu, traje unass tareass de contabilidad de la Secu que tengo que presentar para que me reconozzcan unass equivalenciass, tu podríass aiudarme?-
Los asuntos contables llevaron 5 minutos.
-Vamos con tu tarea ahora?, sentate Mati-
Se sentaron lado a lado, pierna con pierna, los rostros a 20 cm, la calentura se sentía en el aire, pero primero había que resolver la actividad. Lucas explicó, Mati entendió y se puso a trabajar.
-Café?-
-Bueno pues- Apenas Mati quedó solo, pensó, ay puess, este Lucas me hace mojar, con ese bulto enorme y esas manotas, si no me coje, no se que voy a hacer esta noche. Ojalá madre aia traido a casa pepinoss
Lucas se fue para la cocina, su pija empapada de preseminal, su leggin húmedo adelante. Mientras la pava calentaba ideó su plan.
Volvió con las tazas y lo vio reclinado sobre sus papeles. Se le puso detrás y comenzó a masajearle los hombros.
-Pobre Mati, entre el esfuerzo de todo el día con tus cajones y este final de día con esos balances y activos y pasivos tenés los hombros como piedra-
Matías corrió la silla para atrás, apoyó la cabeza entre sus manos y con una gran sonrisa se dedicó a disfrutar de los masajes mientras su esfínter le temblaba de deseo.
-Sabess Lucass?, en la contabilidad que me estáss enseñando, me gustan los activoss-
-Qué bueno Mati, porque a mi me encantan los pasivos-
-Puess acá tieness uno Lu, ia me hass hecho mojar todo-
Lucas le hizo dar vuelta la silla y siguió con sus masajes, bajó por la espalda despacio, hasta llegar a sus nalgas
-Aquí también necesitas?-
-Ahí ess donde másss necesito. Desde que me desspedí de mi cortejo en la llajta, que nadie me loss mima-
Lucas lo incorporó y mientras le refregaba su duro palo en el culito, comenzó a besarle el cuello y franelearle los pechitos: los gemidos de Mati llenaron el escritorio. Comenzó a bajarle los pantalones
-Hazme tuio Lucas, por favor-
Lucas lo inclinó sobre la mesa, con el preseminal de su pija le mojó la entrada y la clavó de una la mitad de su gruesa pija. La quinta era grande, sinó los vecinos hubieran escuchado el grito.
-Así Lucas, no te imaginas cuánta falta me hace-
Lucas dio un segundo empujón, el grito espantó hasta a las lagartijas del cielorraso, pero sus 24 cm entraron hasta las bolas en ese culito moreno, redondo, suave, en esa vulvita que más que rosada era violácea.
Comenzó el bombeo, los gemidos inundaron el aire, esos gemidos kollitas deliciosos, Lucas se enloqueció, con cada pijazo levantaba a Matias del piso.
-Ay gaucho, destrózame, hazme sangrar, haz feliz a este marica-
El polvo llegó y la carita redonda se iluminó con una sonrisa beatífica
-Ay gaucho, qué feliz me hass hecho-
-Te gustó putito? Vení vamos a la cama-
-No, espera- Mati se arrodilló y comenzó a mamar esa pija que lo había hecho feliz, exprimiendo la uretra con su lengua para que ni la más mínima gotita de semen quedara en ese palo enorme.
-Ahora sí, llévame, pero oie gaucho macho, madre espera que regrese. Déjame que la iame para avisarle que no voy-
-Le vas a decir que te quedas a dormir conmigo??????-
-Noooo, descuida, le digo que me voy a la casa de mi amigo Maxi.-
Desde la cama, acurrucado entre los brazos de Lucas, envió el mensaje a la madre y luego por las dudas al amigo
-Che pero tu amigo no va a decir nada?-
-Calma gaucho pues, el Maxi ess máss marica que io, lo único que tal vezz quiera es que alguna vezz hagamos un trio, jiji-
El semen de a poco comenzó a salir del culito moreno.
-Ay gaucho te voy a ensuciar las sábanass-
-Tranquilo Mati, en un ratito tapo la pérdida- Lucas tomó entre sus manos las redondas mejillas del bolita y comenzó a besarlo, mordió sus orejas, bajó a su cuello, siguió hasta sus pechitos redondos y suaves, lamió, mordió, apretó y Mati gimió, tembló, gritó. Bajó besando su pancita y llegó a la oscura pija semi parada, no muy grande pero sí notablemente gruesa. Le dio un besito suave. Lo hizo dar vuelta.
El cuerpito dulce y moreno del kollita resaltaba contra las claras sábanas.
-Ay, lo qué es esto!-, exclamó Lucas. Le puso una almohada bajo la pija muerta y se sumergió de cabeza en ese hoyito hermoso, tibio, dilatado. Su lengua exploró cada rincón de esa vagina de macho, mojada, con esa mezcla de sabores, su propio semen, su inacabable preseminal y el inacabable moquito rectal de Mati. Dejaba de mamar sólo para alzar la cabeza y deleitarse con la vista de esas nalgas increíbles, se las besó, las mordió, se las apretó y de nuevo, con toda su pasión enterró su lengua en el canalito. Sintió las contracciones. Mati pasó del gemido al grito.
-Ay Lucass, discúlpame, te he mojado todita la almohada con mi lechita-
-Empápala todo lo que quieras, kollita hermoso, que ahora te lleno de nuevo.-
Esta vez los 24 cm entraron de una y Lucas comenzó a bombearlo con todo. Mati estaba en las nubes, Lucas estaba en las nubes, Por momentos se la sacaba y le miraba la vulva, había dilatado tanto que hasta podía fistearlo, pero eso no le gustaba.
-Ay mi amor, acabo de nuevo- Lucas se la sacó, lo dio vuelta y lo empernó patitas al hombro. De ese pene oscuro salieron chorros de blanquísima leche, que se estrellaron en su pecho, tomó unas gotas, las saboreó. Tomó otro poco y se la dio a mamar a Mati, que le lamió el dedo como si fuera una pija. Una nueva clavada a fondo, y el segundo polvo de Lucas anidó en el fondo del útero de putito. Los dos rieron felices, agitados, plenos.
Descansaron un rato, la cabeza de Mati sobre el pecho de su gaucho, la mano de Mati todo el tiempo acariciando esa enorme verga que lo había hecho feliz.
Pidieron una pizza, cenaron desnudos y volvieron a la cama. Antes de dormirse, otros dos polvos anidaron en la conchita de Mati y otros dos polvos de leche kolla fueron a dar a las sábanas. Se durmieron sonriendo.
Matías despertó, miró su celu, eran las 4 de la mañana, miró los mensajes de su amigo Maxi que le decía "ay marica!, te envidio pues, tu comiendo verga y yo aquí solito con mi plug metido y soñando con una". En la penumbra vio a su lado a Lucas, vio su pija semidormida, mmmm!
Se levantó, se acomodó y comenzó a mamarla suavecito. La pija fue creciendo en su boca, cuando la sintió dura, se dio vuelta y se fue sentando despacito para no despertar a su gaucho. Entró suave, sin esfuerzo, su cola seguía dilatada. Sintió que dos manos lo tomaban de la cadera y lo llevaban hacia abajo.
-Ay mi hombre, te dessperté?- La respuesta fue un pijazo
-Kollita insaciable, cométela toda-
-Si puess- Mati comenzó a cogerlo con el culo, ahora el que gemía era Lucas. La galopada que le estaba dando Mati con su culito era increíble, la vista de esa espalda morena, de esas nalguis grandes, suaves, perfectas, llevaban a Lucas a la estratósfera. Otro polvo de Mati y otro polvo de Lucas. Cuando Mati se incorporó, toda la leche recibida salió de su culito sobre el pubis y la pija de Lu. Por supuesto no había que desperdiciar, Mati lamió cada charco, cada gota, besó y besó esa pija enorme y de a poco se fue aplacando.
-Sos el kollita más rico que cogí en mi vida, Mati-
-Oie, cómo ess eso? No soy tu primer bolita?-
-No te pongas celoso putito, pero en tu llajta me cogí unos cuantos-
-Qué malo eres!, no te chupo más la pija!, ahorita en castigo bésame y hazme tuio de nuevo- Rieron.
Se volvió a acomodar junto a Lu y de nuevo puso su cabeza en su pecho. Al rato quedaron dormidos nuevamente.
Ya entraba el sol por las rendijas de la ventana. Esta vez quien despertó fue Lucas, vio ese culito redondo y oscuro a su lado y esa carita dulce durmiendo con una sonrisa en su labios. Se le puso dura, le abrió las nalgas y despacito se la puso. Despacito comenzó a bombearlo, Mati despertó y girando la cabeza le dedicó una sonrisa. Más de media hora estuvo Lu bombeando suave antes de acabar. Se quedó un rato más sobre la espalda de Mati y suavecito se la fue sacando.
-Ay nooo!, ia me la sacas?-
-Querés más, putito?????? Sos más insaciable y lechero que yo!!!! Voy a preparar el desayuno-
-Qué hora es?-
-Ya son más de las seis-
-En serio???, Tengo que aiudar a madre a abrir la verdulería!!!-
Mientras Lucas preparaba el mate, Mati se bañaba. Desnudos desayunaron, desnudos se besaron y desnudos Mati le sacó otro polvo con la boca a su gaucho.
-Venís esta noche?-
-Si, mi gaucho, essta noche y todass las que tu quierass-
Mati se vistió, se despidieron con una beso enorme. Lucas lo vio alejarse entre los añosos árboles que dejaban apenas pasar la luz del sol.
Lucas esa mañana no necesitó masturbarse.
3 comentarios - El hijo de la verdulera (relato gay)