
Una propuesta diferente
Mi mujer ya se había cansado de esperar. Habíamos intentado conocer hombres que realmente supieran lo que querían, pero la mayoría hablaba mucho y, a la hora de la verdad, desaparecía.
Una noche nos miramos y ella sonrió.
—¿Sabés qué? Ya me cansé de perder el tiempo.
—¿Entonces?
—Si vamos a buscar a alguien, que sea alguien decidido. Nada de conversaciones eternas ni promesas que después no cumplen.
Desde entonces empezamos a buscar con otros ojos. Queríamos alguien discreto, seguro de sí mismo y, sobre todo, que entendiera que esto era algo que ambos estábamos eligiendo.
Pero las experiencias seguían siendo decepcionantes.
Así que decidimos cambiar la propuesta.
—¿Y si dejamos de buscar solamente por mensajes? —dijo ella.
—¿Qué proponés?
Ella se acercó, me miró con una sonrisa provocadora y respondió:
—Que quien realmente esté interesado, que nos escriba al privado. Allí podemos hablar tranquilos y mostrar un poco más de lo que buscamos.
La idea quedó clara: menos charla vacía, más decisión.
Y desde aquella noche, cada mensaje nuevo empezó a sentirse como una posibilidad... aunque solamente uno iba a conseguir despertar de verdad nuestra curiosidad.










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