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La Promesa de Angie: Enfiestada despues del partido 🇦🇷

En un departamento de La Boca, era un martes de julio, pleno invierno argentino, afuera hacía un frío de la puta madre. Adentro, en el living chiquito pero calentito del depto de Mauro, ya se sentía el aroma a picada y cerveza bien fría. Eran las doce y media, el partido Argentina-Egipto por los octavos de final del Mundial 2026 empezaba a las 13. Todos estaban sentados o parados alrededor de la tele grande.
Mauro, el anfitrión y novio de Angie, estaba en el sillón de dos plazas. Los amigos: Martín, Lucas, Andrés y Facu. Cinco pibes en total, todos con remeras de la Scaloneta o buzos negros, salvo Mauro que estaba en cueros , ya con un par de cervezas encima. Angie, la única mina del grupo, estaba parada frente a elllos: rubia de pelo largo hasta los hombros, piercing plateado en la nariz, tatuajes subiendo por los brazos y bajando por la panza limpia y tonificada, piercing brillando en el ombligo, tetas grandes apretadas dentro de esa remerita celeste y blanca a rayas bien ajustada hacia que se le noten los piercings de los pezones y le dejaba toda la panza al aire, ademas tenia unos shorts de jean celeste clarito bajos en las caderas. Se veía hermosa, con esa carita picarona que la caracteriza
Ya habían liquidado media picada: queso, salame, aceitunas, papas. Las cervezas iban y venían. Afuera hacía frío, pero adentro el ambiente estaba que ardía de manija esperando el partido.
—Che ¿qué cabala tienen hoy? —preguntó Martín abriendo otra birra.
Lucas se rio:—Yo pongo el celu en modo avión apenas arranca el partido y no lo toco hasta que termina. Es mi cabala infalible. ¿Vos Tincho?—
—Yo no me afeito desde que empezó el Mundial. Si lo hago, nos eliminan.— Contesta Martin.
Andrés levantó la mano:—yo tomo la primera cerveza siempre con la mano izquierda. Y si meten gol en el primer tiempo me tomo otra con la derecha.
Facu, más callado, dijo:—yo le prometí a mi vieja que si pasamos a cuartos le compro la heladera que quiere. Eso cuenta, ¿no?
Mauro dice:—Supongo que si amigo. La mía es ver los partidos sin remera, ademas de verlos con mi novia hermosa.—
—Maaas tierno él—Dice Angie.
Todos se rieron y ella, con una cerveza en la mano, sonrió con esa carita de “ya la tengo”, se mordió el labio y soltó medio en joda:
—Boludos… yo siempre prometo algo groso para que gane la selección. Pero hoy no se me ocurrió nada y ya está por empezar el partido. Debería pensar algo ya, pero tiene que ser algo bien zarpado porque ya estamos re avanzados.
Los pibes la miraron. Martín soltó una carcajada:—Dale Angie, decidí ya que en cinco minutos arranca. Si no después no vale.
Lucas la apuró:—Pensá rápido rubia, que se nos va el tiempo.
Angie puso cara pensativa, miró para arriba, se pasó la mano por la panza, se quedó callada un segundo… y después sonrió de costado:
—La promesa de hoy va a ser que si gana Argentina… me dejo coger por todos ustedes.—
Silencio de dos segundos. Después estalló todo. Risas, puteadas, Martín casi se atraganta. Lucas gritó “¡No jodás!”. Andrés aplaudió. Facu abrió los ojos como platos. Mauro la miró con cara de “¿De verdad dijiste eso?”.
—Estás loca boluda —le dijo riéndose pero medio serio—. ¿Qué carajo decís?—
Angie se encogió de hombros:—Tenía que elegir algo groso, dije antes. ¿O no?—
Mauro negó con la cabeza:—No seas zarpada, boluda. Y no tomes más que ya estás diciendo pavadas.
El partido empezó.
Era un partidazo de octavos. A los 15’ Egipto abrió el marcador con un cabezazo de Yasser Ibrahim. El departamento se quedó mudo un segundo y después explotó en puteadas.
—¡La concha de la lora! —gritó Martín tirando una almohada.
La tensión subió. A los 67’ Egipto metió el segundo. 0-2. El depto estaba en silencio casi, todos nerviosos. Angie mordiéndose las uñas, la panza subiendo y bajando con la respiración agitada.
Pero la Scaloneta no nos iba a sejar en banda. A los 79’ Cristian Romero nos da la primera alegría. El departamento explotó. Abrazos, saltos, “¡Vamos la puta madre!”. Angie gritaba más fuerte que todos.
A los 83’ Messi empató. Otro grito colectivo que se escuchó hasta la calle. Ya estaban 2-2 y el partido se volvía loco.
En el descuento, minuto 90+2, Enzo Fernández metió el tercero. ¡3-2 final! El departamento se volvió un manicomio. Saltaban, se abrazaban, tiraban cerveza al aire, cantaban el himno a los gritos y gritaban ¡Argentina! ¡Argentna!. Angie, toda transpirada, pelo revuelto, tetas rebotando adentro de la remera, se paró en el medio del living y dijo con la voz ronca:
—Bueno… se ve que mi promesa dio resultado, eh.—
Mauro, todavía con la birra en la mano y el corazón a mil por el gol de Enzo, la miró:
—Estás loca boluda, eso no cuenta.—
Martín se rio fuerte:—Promesa es promesa, Mau. La mina lo dijo antes del partido.—
Lucas se acercó:—Además mirá si no la cumple y en cuartos perdemos… no nos podemos arriesgar.—
Angie los miró a todos con esa carita de “ya fué”. Se sacó la remeritapor la cabeza de un tirón, dejando las tetas al aire, grandes, firmes, pezones duros por la manija, con un piercong cada uno. Los tatuajes de los brazos brillaban con el sudor. Se bajó los shorts de jean despacito, quedándose solo con la tanguita negra chiquita.
—Una promesa es una promesa, che —dijo mirándolos—. Y la Scaloneta ganó… así que se cumple.—
Mauro dudó dos segundos, pero después sonrió de costad y  dijo:—Está bien… pero yo primero.—
Angie se le tiró encima, lo besó con lengua profunda mientras le bajaba el pantalón. La pija de Mauro ya estaba dura como piedra. Ella se arrodilló, le chupó la cabeza despacio, lamiendo toda la punta, después se la tragó entera hasta el fondo, haciendo ruidos húmedos y babeando, mirándolo a los ojos mientras le masajeaba las bolas. Los otros cuatro se sacaron todo rápido. En menos de un minuto Angie tenía cinco pijás duras rodeándola.
Se levantó, se sacó la tanga y se tiró en el sillón con las piernas abiertas. Mauro fue el primero. Se acomodó, le levantó las rodillas y le metió la pija de un solo empujón en la concha ya empapada.
—Ay amor… qué dura la tenés hoy —gimió Angie.
Mauro la cogió fuerte, profundo, las tetas rebotando con cada embestida. Él le agarraba las caderas y la penetraba sin piedad, el sonido de piel contra piel llenaba el depto. Angie gemía:
—Más fuerte bebé, cogeme como si fuera la última vez…—
Después de unos minutos Mauro se salió, jadeando. Martín tomó el lugar. La puso en cuatro, Angie con las manos en el respaldo, el culo redondo y firme para arriba. Élle metió la pija gruesa de un golpe y empezó a darle duro, las bolas chocando. Angie gritaba:
—Como me llena esa pija… rompeme toda la conchita, por favor—.
Mientras tanto Lucas se paró adelante y Angie le chupó la pija con ganas, metiéndosela hasta la garganta, babeando mucho, girando la lengua alrededor del glande y masturbándolo. Andrés y Facu se masturbaban al costado esperando turno.
Después Angie se sentó arriba de Mauro en el sillón, de frente a él y se la metió ella sola, rebotando arriba y abajo, las tetas en la cara de su novio. Martín se puso atrás, le comió el culo a Angie mientras Mauro le  cogía la concha, después se paro, se escupió en la pija y le empezó a meterle un dedo en el orto, después dos. Angie se mordió el labio:
—Si, metemela por ahí… llename el orto.
Martín se la fue metiendo despacito mientras Mauro seguía adentro de la concha. Angie tenía dos pijás adentro al mismo tiempo, gritando de placer:
—Ay la puta madre… me están garchando toda… qué rico boludos, no paren.—
Lucas se paró al costado sobre el sillón y Angie le chupaba la pija con hambre, tragándosela entera mientras la cogían por los dos agujeros. Después cambiaron: Andrés se la cogió en cuatro, mientras tanto Facu le acercó la pija a la cara y ella se sorprendió de verdad. Claramente era la más grande del grupo: larga, gruesa y venosa. Abrió grande los ojos y sonrió con cara de “la puta madre”.
—Boludo… esta pija es enorme —dijo casi riendo, y se la metió en la boca con ganas, aunque le costaba, babeando más que nunca, intentando tragarla lo más profundo posible mientras Facu le agarraba el pelo mientras Andrés le daba. Lucas acercó su pija tambien a la cara de ella, Angie peteaba las dos vergas, alternando, lamiendo desde las bolas hasta la punta, metiéndoselas hasta que le lloraban los ojos de tanto esfuerzo, poniendo las dos cabezas juntas y pasandoles la lengua.
Cada uno la cogió un rato, la pasaban de uno a otro. La concha de Angie chorreaba, los jugos le corrían por las piernas. Tenía marcas de manos en las caderas y tetas. El sudor le brillaba en todo el cuerpo. Ella ya había acabado dos veces: una mientras le hacían la doble penetración y otra mientras chupaba dos pijás al mismo tiempo. El sillón estaba todo mojado.
Fue Andrés el que lo tiró la.ídea:
—Che boludos… vieron alguna vez esos videos de bukkake... Que le dan toda la leche en la cara y las tetas y ella se traga lo mas que puede. ¿Qué les parece para después de este partidazo?—
Angie, todavia con la pija de Facu en la boca, sacó la cabeza y sonrió con los ojos brillantes:
—Me encanta la idea boludo… háganlo. Quiero que me llenen toda de leche ahora mismo.—
Se arrodilló en el medio del living, en el piso de madera. Los cinco pibes se pararon en círculo alrededor de ella. Angie levantó la cara, abrió la boca, sacó la lengua bien afuera y se empezó a tocar las tetas mientras los miraba uno por uno.
Mauro fue el primero en acabar. Se masturbó rápido y le tiró el primer lechazo caliente en la cara, justo en la mejilla y en la boca abierta. Angie gimió:
—Más… Quiero más leche—
Martín se acabó segundo, apuntando a las tetas. La leche le cayó en los pezones y empezó a chorrear por la panza. Lucas le apuntó a la frente y al pelo rubio. Andrés le llenó la otra mejilla y la barbilla. Facu fue el último y le metió la pija enorme en la boca mientras largaba todo, llenándole la lengua de leche espesa y caliente.
Angie quedó completamente bañada. Tenía leche en la cara, en el pelo, chorreándole de la barbilla hasta las tetas y la panza. Se pasó los dedos por la cara, se metió un poco en la boca y tragó, después se refregó la leche por las tetas y por la panza, sonriendo como loca, toda sucia y feliz.
Se quedó ahí de rodillas un rato, respirando agitada, mirando a los cinco pibes que la rodeaban con las pijás todavía medio duras y los corazones todavía a mil por el 3-2 de Enzo en el descuento.
Después se levantó despacito, se pasó la mano por la cara para sacarse un poco de leche de los ojos y dijo, riéndose:
—Después de este partidazo y de esto… se me va a hacer re difícil pensar la promesa del próximo partido, boludos. ¿Qué carajo prometo en cuartos?—
Los cinco se miraron y empezaron a reírse. Mauro la abrazó por atrás, todavía transpirado, y le besó el cuello buscando donde no hubiera leche.
—Sos una hija de puta, Angie… pero la promesa se cumplió y la Scaloneta pasó.—
Ella se rio, toda pegoteada de leche, sudor y victoria, con la remera tirada en el piso y los shorts en algún lado del living.
—Promesa es promesa, che. Y ganamos 3-2… así que valió cada gota.—
Afuera seguía haciendo frío. Adentro del departamento ahora olía a sexo, a cerveza, a picada y a la Scaloneta que acababa de dar otro show épico. Angie se miró en el espejo del pasillo de reojo: Recién cogida, cubierta de leche, con carita de “ya cumplí y encima la pasé bomba”. Sonrió para sí misma.


La Promesa de Angie: Enfiestada despues del partido 🇦🇷

1 comentarios - La Promesa de Angie: Enfiestada despues del partido 🇦🇷

Nahu_mart +1
El sueño de mi vida, que mi novia fuera asi de puta