En un departamento de La Boca, era un martes de julio, pleno invierno argentino, afuera hacĂa un frĂo de la puta madre. Adentro, en el living chiquito pero calentito del depto de Mauro, ya se sentĂa el aroma a picada y cerveza bien frĂa. Eran las doce y media, el partido Argentina-Egipto por los octavos de final del Mundial 2026 empezaba a las 13. Todos estaban sentados o parados alrededor de la tele grande.
Mauro, el anfitriĂłn y novio de Angie, estaba en el sillĂłn de dos plazas. Los amigos: MartĂn, Lucas, AndrĂ©s y Facu. Cinco pibes en total, todos con remeras de la Scaloneta o buzos negros, salvo Mauro que estaba en cueros , ya con un par de cervezas encima. Angie, la Ăşnica mina del grupo, estaba parada frente a elllos: rubia de pelo largo hasta los hombros, piercing plateado en la nariz, tatuajes subiendo por los brazos y bajando por la panza limpia y tonificada, piercing brillando en el ombligo, tetas grandes apretadas dentro de esa remerita celeste y blanca a rayas bien ajustada hacia que se le noten los piercings de los pezones y le dejaba toda la panza al aire, ademas tenia unos shorts de jean celeste clarito bajos en las caderas. Se veĂa hermosa, con esa carita picarona que la caracteriza
Ya habĂan liquidado media picada: queso, salame, aceitunas, papas. Las cervezas iban y venĂan. Afuera hacĂa frĂo, pero adentro el ambiente estaba que ardĂa de manija esperando el partido.
—Che ÂżquĂ© cabala tienen hoy? —preguntĂł MartĂn abriendo otra birra.
Lucas se rio:—Yo pongo el celu en modo avión apenas arranca el partido y no lo toco hasta que termina. Es mi cabala infalible. ¿Vos Tincho?—
—Yo no me afeito desde que empezó el Mundial. Si lo hago, nos eliminan.— Contesta Martin.
Andrés levantó la mano:—yo tomo la primera cerveza siempre con la mano izquierda. Y si meten gol en el primer tiempo me tomo otra con la derecha.
Facu, más callado, dijo:—yo le prometà a mi vieja que si pasamos a cuartos le compro la heladera que quiere. Eso cuenta, ¿no?
Mauro dice:—Supongo que si amigo. La mĂa es ver los partidos sin remera, ademas de verlos con mi novia hermosa.—
—Maaas tierno él—Dice Angie.
Todos se rieron y ella, con una cerveza en la mano, sonrió con esa carita de “ya la tengo”, se mordió el labio y soltó medio en joda:
—Boludos… yo siempre prometo algo groso para que gane la selecciĂłn. Pero hoy no se me ocurriĂł nada y ya está por empezar el partido. DeberĂa pensar algo ya, pero tiene que ser algo bien zarpado porque ya estamos re avanzados.
Los pibes la miraron. MartĂn soltĂł una carcajada:—Dale Angie, decidĂ ya que en cinco minutos arranca. Si no despuĂ©s no vale.
Lucas la apuró:—Pensá rápido rubia, que se nos va el tiempo.
Angie puso cara pensativa, miró para arriba, se pasó la mano por la panza, se quedó callada un segundo… y después sonrió de costado:
—La promesa de hoy va a ser que si gana Argentina… me dejo coger por todos ustedes.—
Silencio de dos segundos. DespuĂ©s estallĂł todo. Risas, puteadas, MartĂn casi se atraganta. Lucas gritĂł “¡No jodás!”. AndrĂ©s aplaudiĂł. Facu abriĂł los ojos como platos. Mauro la mirĂł con cara de “¿De verdad dijiste eso?”.
—Estás loca boluda —le dijo riĂ©ndose pero medio serio—. ÂżQuĂ© carajo decĂs?—
Angie se encogiĂł de hombros:—TenĂa que elegir algo groso, dije antes. ÂżO no?—
Mauro negó con la cabeza:—No seas zarpada, boluda. Y no tomes más que ya estás diciendo pavadas.
El partido empezĂł.
Era un partidazo de octavos. A los 15’ Egipto abrió el marcador con un cabezazo de Yasser Ibrahim. El departamento se quedó mudo un segundo y después explotó en puteadas.
—¡La concha de la lora! —gritĂł MartĂn tirando una almohada.
La tensión subió. A los 67’ Egipto metió el segundo. 0-2. El depto estaba en silencio casi, todos nerviosos. Angie mordiéndose las uñas, la panza subiendo y bajando con la respiración agitada.
Pero la Scaloneta no nos iba a sejar en banda. A los 79’ Cristian Romero nos da la primera alegrĂa. El departamento explotĂł. Abrazos, saltos, “¡Vamos la puta madre!”. Angie gritaba más fuerte que todos.
A los 83’ Messi empatĂł. Otro grito colectivo que se escuchĂł hasta la calle. Ya estaban 2-2 y el partido se volvĂa loco.
En el descuento, minuto 90+2, Enzo Fernández metió el tercero. ¡3-2 final! El departamento se volvió un manicomio. Saltaban, se abrazaban, tiraban cerveza al aire, cantaban el himno a los gritos y gritaban ¡Argentina! ¡Argentna!. Angie, toda transpirada, pelo revuelto, tetas rebotando adentro de la remera, se paró en el medio del living y dijo con la voz ronca:
—Bueno… se ve que mi promesa dio resultado, eh.—
Mauro, todavĂa con la birra en la mano y el corazĂłn a mil por el gol de Enzo, la mirĂł:
—Estás loca boluda, eso no cuenta.—
MartĂn se rio fuerte:—Promesa es promesa, Mau. La mina lo dijo antes del partido.—
Lucas se acercó:—Además mirá si no la cumple y en cuartos perdemos… no nos podemos arriesgar.—
Angie los miró a todos con esa carita de “ya fué”. Se sacó la remeritapor la cabeza de un tirón, dejando las tetas al aire, grandes, firmes, pezones duros por la manija, con un piercong cada uno. Los tatuajes de los brazos brillaban con el sudor. Se bajó los shorts de jean despacito, quedándose solo con la tanguita negra chiquita.
—Una promesa es una promesa, che —dijo mirándolos—. Y la Scaloneta ganó… asà que se cumple.—
Mauro dudó dos segundos, pero después sonrió de costad y dijo:—Está bien… pero yo primero.—
Angie se le tirĂł encima, lo besĂł con lengua profunda mientras le bajaba el pantalĂłn. La pija de Mauro ya estaba dura como piedra. Ella se arrodillĂł, le chupĂł la cabeza despacio, lamiendo toda la punta, despuĂ©s se la tragĂł entera hasta el fondo, haciendo ruidos hĂşmedos y babeando, mirándolo a los ojos mientras le masajeaba las bolas. Los otros cuatro se sacaron todo rápido. En menos de un minuto Angie tenĂa cinco pijás duras rodeándola.
Se levantĂł, se sacĂł la tanga y se tirĂł en el sillĂłn con las piernas abiertas. Mauro fue el primero. Se acomodĂł, le levantĂł las rodillas y le metiĂł la pija de un solo empujĂłn en la concha ya empapada.
—Ay amor… qué dura la tenés hoy —gimió Angie.
Mauro la cogiĂł fuerte, profundo, las tetas rebotando con cada embestida. Él le agarraba las caderas y la penetraba sin piedad, el sonido de piel contra piel llenaba el depto. Angie gemĂa:
—Más fuerte bebé, cogeme como si fuera la última vez…—
DespuĂ©s de unos minutos Mauro se saliĂł, jadeando. MartĂn tomĂł el lugar. La puso en cuatro, Angie con las manos en el respaldo, el culo redondo y firme para arriba. Élle metiĂł la pija gruesa de un golpe y empezĂł a darle duro, las bolas chocando. Angie gritaba:
—Como me llena esa pija… rompeme toda la conchita, por favor—.
Mientras tanto Lucas se paró adelante y Angie le chupó la pija con ganas, metiéndosela hasta la garganta, babeando mucho, girando la lengua alrededor del glande y masturbándolo. Andrés y Facu se masturbaban al costado esperando turno.
DespuĂ©s Angie se sentĂł arriba de Mauro en el sillĂłn, de frente a Ă©l y se la metiĂł ella sola, rebotando arriba y abajo, las tetas en la cara de su novio. MartĂn se puso atrás, le comiĂł el culo a Angie mientras Mauro le cogĂa la concha, despuĂ©s se paro, se escupiĂł en la pija y le empezĂł a meterle un dedo en el orto, despuĂ©s dos. Angie se mordiĂł el labio:
—Si, metemela por ahĂ… llename el orto.
MartĂn se la fue metiendo despacito mientras Mauro seguĂa adentro de la concha. Angie tenĂa dos pijás adentro al mismo tiempo, gritando de placer:
—Ay la puta madre… me están garchando toda… qué rico boludos, no paren.—
Lucas se parĂł al costado sobre el sillĂłn y Angie le chupaba la pija con hambre, tragándosela entera mientras la cogĂan por los dos agujeros. DespuĂ©s cambiaron: AndrĂ©s se la cogiĂł en cuatro, mientras tanto Facu le acercĂł la pija a la cara y ella se sorprendiĂł de verdad. Claramente era la más grande del grupo: larga, gruesa y venosa. AbriĂł grande los ojos y sonriĂł con cara de “la puta madre”.
—Boludo… esta pija es enorme —dijo casi riendo, y se la metió en la boca con ganas, aunque le costaba, babeando más que nunca, intentando tragarla lo más profundo posible mientras Facu le agarraba el pelo mientras Andrés le daba. Lucas acercó su pija tambien a la cara de ella, Angie peteaba las dos vergas, alternando, lamiendo desde las bolas hasta la punta, metiéndoselas hasta que le lloraban los ojos de tanto esfuerzo, poniendo las dos cabezas juntas y pasandoles la lengua.
Cada uno la cogiĂł un rato, la pasaban de uno a otro. La concha de Angie chorreaba, los jugos le corrĂan por las piernas. TenĂa marcas de manos en las caderas y tetas. El sudor le brillaba en todo el cuerpo. Ella ya habĂa acabado dos veces: una mientras le hacĂan la doble penetraciĂłn y otra mientras chupaba dos pijás al mismo tiempo. El sillĂłn estaba todo mojado.
Fue AndrĂ©s el que lo tirĂł la.Ădea:
—Che boludos… vieron alguna vez esos videos de bukkake... Que le dan toda la leche en la cara y las tetas y ella se traga lo mas que puede. ¿Qué les parece para después de este partidazo?—
Angie, todavia con la pija de Facu en la boca, sacĂł la cabeza y sonriĂł con los ojos brillantes:
—Me encanta la idea boludo… háganlo. Quiero que me llenen toda de leche ahora mismo.—
Se arrodillĂł en el medio del living, en el piso de madera. Los cinco pibes se pararon en cĂrculo alrededor de ella. Angie levantĂł la cara, abriĂł la boca, sacĂł la lengua bien afuera y se empezĂł a tocar las tetas mientras los miraba uno por uno.
Mauro fue el primero en acabar. Se masturbó rápido y le tiró el primer lechazo caliente en la cara, justo en la mejilla y en la boca abierta. Angie gimió:
—Más… Quiero más leche—
MartĂn se acabĂł segundo, apuntando a las tetas. La leche le cayĂł en los pezones y empezĂł a chorrear por la panza. Lucas le apuntĂł a la frente y al pelo rubio. AndrĂ©s le llenĂł la otra mejilla y la barbilla. Facu fue el Ăşltimo y le metiĂł la pija enorme en la boca mientras largaba todo, llenándole la lengua de leche espesa y caliente.
Angie quedĂł completamente bañada. TenĂa leche en la cara, en el pelo, chorreándole de la barbilla hasta las tetas y la panza. Se pasĂł los dedos por la cara, se metiĂł un poco en la boca y tragĂł, despuĂ©s se refregĂł la leche por las tetas y por la panza, sonriendo como loca, toda sucia y feliz.
Se quedĂł ahĂ de rodillas un rato, respirando agitada, mirando a los cinco pibes que la rodeaban con las pijás todavĂa medio duras y los corazones todavĂa a mil por el 3-2 de Enzo en el descuento.
Después se levantó despacito, se pasó la mano por la cara para sacarse un poco de leche de los ojos y dijo, riéndose:
—DespuĂ©s de este partidazo y de esto… se me va a hacer re difĂcil pensar la promesa del prĂłximo partido, boludos. ÂżQuĂ© carajo prometo en cuartos?—
Los cinco se miraron y empezaron a reĂrse. Mauro la abrazĂł por atrás, todavĂa transpirado, y le besĂł el cuello buscando donde no hubiera leche.
—Sos una hija de puta, Angie… pero la promesa se cumplió y la Scaloneta pasó.—
Ella se rio, toda pegoteada de leche, sudor y victoria, con la remera tirada en el piso y los shorts en algĂşn lado del living.
—Promesa es promesa, che. Y ganamos 3-2… asà que valió cada gota.—
Afuera seguĂa haciendo frĂo. Adentro del departamento ahora olĂa a sexo, a cerveza, a picada y a la Scaloneta que acababa de dar otro show Ă©pico. Angie se mirĂł en el espejo del pasillo de reojo: ReciĂ©n cogida, cubierta de leche, con carita de “ya cumplĂ y encima la pasĂ© bomba”. SonriĂł para sĂ misma.
Mauro, el anfitriĂłn y novio de Angie, estaba en el sillĂłn de dos plazas. Los amigos: MartĂn, Lucas, AndrĂ©s y Facu. Cinco pibes en total, todos con remeras de la Scaloneta o buzos negros, salvo Mauro que estaba en cueros , ya con un par de cervezas encima. Angie, la Ăşnica mina del grupo, estaba parada frente a elllos: rubia de pelo largo hasta los hombros, piercing plateado en la nariz, tatuajes subiendo por los brazos y bajando por la panza limpia y tonificada, piercing brillando en el ombligo, tetas grandes apretadas dentro de esa remerita celeste y blanca a rayas bien ajustada hacia que se le noten los piercings de los pezones y le dejaba toda la panza al aire, ademas tenia unos shorts de jean celeste clarito bajos en las caderas. Se veĂa hermosa, con esa carita picarona que la caracteriza
Ya habĂan liquidado media picada: queso, salame, aceitunas, papas. Las cervezas iban y venĂan. Afuera hacĂa frĂo, pero adentro el ambiente estaba que ardĂa de manija esperando el partido.
—Che ÂżquĂ© cabala tienen hoy? —preguntĂł MartĂn abriendo otra birra.
Lucas se rio:—Yo pongo el celu en modo avión apenas arranca el partido y no lo toco hasta que termina. Es mi cabala infalible. ¿Vos Tincho?—
—Yo no me afeito desde que empezó el Mundial. Si lo hago, nos eliminan.— Contesta Martin.
Andrés levantó la mano:—yo tomo la primera cerveza siempre con la mano izquierda. Y si meten gol en el primer tiempo me tomo otra con la derecha.
Facu, más callado, dijo:—yo le prometà a mi vieja que si pasamos a cuartos le compro la heladera que quiere. Eso cuenta, ¿no?
Mauro dice:—Supongo que si amigo. La mĂa es ver los partidos sin remera, ademas de verlos con mi novia hermosa.—
—Maaas tierno él—Dice Angie.
Todos se rieron y ella, con una cerveza en la mano, sonrió con esa carita de “ya la tengo”, se mordió el labio y soltó medio en joda:
—Boludos… yo siempre prometo algo groso para que gane la selecciĂłn. Pero hoy no se me ocurriĂł nada y ya está por empezar el partido. DeberĂa pensar algo ya, pero tiene que ser algo bien zarpado porque ya estamos re avanzados.
Los pibes la miraron. MartĂn soltĂł una carcajada:—Dale Angie, decidĂ ya que en cinco minutos arranca. Si no despuĂ©s no vale.
Lucas la apuró:—Pensá rápido rubia, que se nos va el tiempo.
Angie puso cara pensativa, miró para arriba, se pasó la mano por la panza, se quedó callada un segundo… y después sonrió de costado:
—La promesa de hoy va a ser que si gana Argentina… me dejo coger por todos ustedes.—
Silencio de dos segundos. DespuĂ©s estallĂł todo. Risas, puteadas, MartĂn casi se atraganta. Lucas gritĂł “¡No jodás!”. AndrĂ©s aplaudiĂł. Facu abriĂł los ojos como platos. Mauro la mirĂł con cara de “¿De verdad dijiste eso?”.
—Estás loca boluda —le dijo riĂ©ndose pero medio serio—. ÂżQuĂ© carajo decĂs?—
Angie se encogiĂł de hombros:—TenĂa que elegir algo groso, dije antes. ÂżO no?—
Mauro negó con la cabeza:—No seas zarpada, boluda. Y no tomes más que ya estás diciendo pavadas.
El partido empezĂł.
Era un partidazo de octavos. A los 15’ Egipto abrió el marcador con un cabezazo de Yasser Ibrahim. El departamento se quedó mudo un segundo y después explotó en puteadas.
—¡La concha de la lora! —gritĂł MartĂn tirando una almohada.
La tensión subió. A los 67’ Egipto metió el segundo. 0-2. El depto estaba en silencio casi, todos nerviosos. Angie mordiéndose las uñas, la panza subiendo y bajando con la respiración agitada.
Pero la Scaloneta no nos iba a sejar en banda. A los 79’ Cristian Romero nos da la primera alegrĂa. El departamento explotĂł. Abrazos, saltos, “¡Vamos la puta madre!”. Angie gritaba más fuerte que todos.
A los 83’ Messi empatĂł. Otro grito colectivo que se escuchĂł hasta la calle. Ya estaban 2-2 y el partido se volvĂa loco.
En el descuento, minuto 90+2, Enzo Fernández metió el tercero. ¡3-2 final! El departamento se volvió un manicomio. Saltaban, se abrazaban, tiraban cerveza al aire, cantaban el himno a los gritos y gritaban ¡Argentina! ¡Argentna!. Angie, toda transpirada, pelo revuelto, tetas rebotando adentro de la remera, se paró en el medio del living y dijo con la voz ronca:
—Bueno… se ve que mi promesa dio resultado, eh.—
Mauro, todavĂa con la birra en la mano y el corazĂłn a mil por el gol de Enzo, la mirĂł:
—Estás loca boluda, eso no cuenta.—
MartĂn se rio fuerte:—Promesa es promesa, Mau. La mina lo dijo antes del partido.—
Lucas se acercó:—Además mirá si no la cumple y en cuartos perdemos… no nos podemos arriesgar.—
Angie los miró a todos con esa carita de “ya fué”. Se sacó la remeritapor la cabeza de un tirón, dejando las tetas al aire, grandes, firmes, pezones duros por la manija, con un piercong cada uno. Los tatuajes de los brazos brillaban con el sudor. Se bajó los shorts de jean despacito, quedándose solo con la tanguita negra chiquita.
—Una promesa es una promesa, che —dijo mirándolos—. Y la Scaloneta ganó… asà que se cumple.—
Mauro dudó dos segundos, pero después sonrió de costad y dijo:—Está bien… pero yo primero.—
Angie se le tirĂł encima, lo besĂł con lengua profunda mientras le bajaba el pantalĂłn. La pija de Mauro ya estaba dura como piedra. Ella se arrodillĂł, le chupĂł la cabeza despacio, lamiendo toda la punta, despuĂ©s se la tragĂł entera hasta el fondo, haciendo ruidos hĂşmedos y babeando, mirándolo a los ojos mientras le masajeaba las bolas. Los otros cuatro se sacaron todo rápido. En menos de un minuto Angie tenĂa cinco pijás duras rodeándola.
Se levantĂł, se sacĂł la tanga y se tirĂł en el sillĂłn con las piernas abiertas. Mauro fue el primero. Se acomodĂł, le levantĂł las rodillas y le metiĂł la pija de un solo empujĂłn en la concha ya empapada.
—Ay amor… qué dura la tenés hoy —gimió Angie.
Mauro la cogiĂł fuerte, profundo, las tetas rebotando con cada embestida. Él le agarraba las caderas y la penetraba sin piedad, el sonido de piel contra piel llenaba el depto. Angie gemĂa:
—Más fuerte bebé, cogeme como si fuera la última vez…—
DespuĂ©s de unos minutos Mauro se saliĂł, jadeando. MartĂn tomĂł el lugar. La puso en cuatro, Angie con las manos en el respaldo, el culo redondo y firme para arriba. Élle metiĂł la pija gruesa de un golpe y empezĂł a darle duro, las bolas chocando. Angie gritaba:
—Como me llena esa pija… rompeme toda la conchita, por favor—.
Mientras tanto Lucas se paró adelante y Angie le chupó la pija con ganas, metiéndosela hasta la garganta, babeando mucho, girando la lengua alrededor del glande y masturbándolo. Andrés y Facu se masturbaban al costado esperando turno.
DespuĂ©s Angie se sentĂł arriba de Mauro en el sillĂłn, de frente a Ă©l y se la metiĂł ella sola, rebotando arriba y abajo, las tetas en la cara de su novio. MartĂn se puso atrás, le comiĂł el culo a Angie mientras Mauro le cogĂa la concha, despuĂ©s se paro, se escupiĂł en la pija y le empezĂł a meterle un dedo en el orto, despuĂ©s dos. Angie se mordiĂł el labio:
—Si, metemela por ahĂ… llename el orto.
MartĂn se la fue metiendo despacito mientras Mauro seguĂa adentro de la concha. Angie tenĂa dos pijás adentro al mismo tiempo, gritando de placer:
—Ay la puta madre… me están garchando toda… qué rico boludos, no paren.—
Lucas se parĂł al costado sobre el sillĂłn y Angie le chupaba la pija con hambre, tragándosela entera mientras la cogĂan por los dos agujeros. DespuĂ©s cambiaron: AndrĂ©s se la cogiĂł en cuatro, mientras tanto Facu le acercĂł la pija a la cara y ella se sorprendiĂł de verdad. Claramente era la más grande del grupo: larga, gruesa y venosa. AbriĂł grande los ojos y sonriĂł con cara de “la puta madre”.
—Boludo… esta pija es enorme —dijo casi riendo, y se la metió en la boca con ganas, aunque le costaba, babeando más que nunca, intentando tragarla lo más profundo posible mientras Facu le agarraba el pelo mientras Andrés le daba. Lucas acercó su pija tambien a la cara de ella, Angie peteaba las dos vergas, alternando, lamiendo desde las bolas hasta la punta, metiéndoselas hasta que le lloraban los ojos de tanto esfuerzo, poniendo las dos cabezas juntas y pasandoles la lengua.
Cada uno la cogiĂł un rato, la pasaban de uno a otro. La concha de Angie chorreaba, los jugos le corrĂan por las piernas. TenĂa marcas de manos en las caderas y tetas. El sudor le brillaba en todo el cuerpo. Ella ya habĂa acabado dos veces: una mientras le hacĂan la doble penetraciĂłn y otra mientras chupaba dos pijás al mismo tiempo. El sillĂłn estaba todo mojado.
Fue AndrĂ©s el que lo tirĂł la.Ădea:
—Che boludos… vieron alguna vez esos videos de bukkake... Que le dan toda la leche en la cara y las tetas y ella se traga lo mas que puede. ¿Qué les parece para después de este partidazo?—
Angie, todavia con la pija de Facu en la boca, sacĂł la cabeza y sonriĂł con los ojos brillantes:
—Me encanta la idea boludo… háganlo. Quiero que me llenen toda de leche ahora mismo.—
Se arrodillĂł en el medio del living, en el piso de madera. Los cinco pibes se pararon en cĂrculo alrededor de ella. Angie levantĂł la cara, abriĂł la boca, sacĂł la lengua bien afuera y se empezĂł a tocar las tetas mientras los miraba uno por uno.
Mauro fue el primero en acabar. Se masturbó rápido y le tiró el primer lechazo caliente en la cara, justo en la mejilla y en la boca abierta. Angie gimió:
—Más… Quiero más leche—
MartĂn se acabĂł segundo, apuntando a las tetas. La leche le cayĂł en los pezones y empezĂł a chorrear por la panza. Lucas le apuntĂł a la frente y al pelo rubio. AndrĂ©s le llenĂł la otra mejilla y la barbilla. Facu fue el Ăşltimo y le metiĂł la pija enorme en la boca mientras largaba todo, llenándole la lengua de leche espesa y caliente.
Angie quedĂł completamente bañada. TenĂa leche en la cara, en el pelo, chorreándole de la barbilla hasta las tetas y la panza. Se pasĂł los dedos por la cara, se metiĂł un poco en la boca y tragĂł, despuĂ©s se refregĂł la leche por las tetas y por la panza, sonriendo como loca, toda sucia y feliz.
Se quedĂł ahĂ de rodillas un rato, respirando agitada, mirando a los cinco pibes que la rodeaban con las pijás todavĂa medio duras y los corazones todavĂa a mil por el 3-2 de Enzo en el descuento.
Después se levantó despacito, se pasó la mano por la cara para sacarse un poco de leche de los ojos y dijo, riéndose:
—DespuĂ©s de este partidazo y de esto… se me va a hacer re difĂcil pensar la promesa del prĂłximo partido, boludos. ÂżQuĂ© carajo prometo en cuartos?—
Los cinco se miraron y empezaron a reĂrse. Mauro la abrazĂł por atrás, todavĂa transpirado, y le besĂł el cuello buscando donde no hubiera leche.
—Sos una hija de puta, Angie… pero la promesa se cumplió y la Scaloneta pasó.—
Ella se rio, toda pegoteada de leche, sudor y victoria, con la remera tirada en el piso y los shorts en algĂşn lado del living.
—Promesa es promesa, che. Y ganamos 3-2… asà que valió cada gota.—
Afuera seguĂa haciendo frĂo. Adentro del departamento ahora olĂa a sexo, a cerveza, a picada y a la Scaloneta que acababa de dar otro show Ă©pico. Angie se mirĂł en el espejo del pasillo de reojo: ReciĂ©n cogida, cubierta de leche, con carita de “ya cumplĂ y encima la pasĂ© bomba”. SonriĂł para sĂ misma.
2 comentarios - La Promesa de Angie: Enfiestada despues del partido 🇦🇷