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La Segunda Visita

Habían pasado solo cuatro días desde aquella tarde caliente. Carlos no podía sacarse de la cabeza la imagen de Ale gimiendo mientras lo cogía, y Laura tampoco.
El sábado a la noche le mandaron un mensaje:Laura: “Ale, ¿estás libre esta noche? La compu volvió a tener problemas… y nosotros también. Vení cuando quieras después de las 21.”A las 21:30 sonó el portero.
Ale apareció con una botella de vino y una sonrisa de quien ya sabía perfectamente para qué lo habían llamado.
—Buenas noches, che. Vine a hacer un servicio completo —dijo guiñando un ojo.
Los tres se sentaron en el living. Tomaron vino, charlaron y la tensión sexual creció rápido. Laura, que esa noche se había puesto una pollera corta y una blusa escotada, fue la primera en moverse. Se sentó entre los dos hombres en el sofá y empezó a besar a Carlos mientras le acariciaba el bulto a Ale por encima del jean.
—Hoy quiero verlos bien… y quiero participar —susurró ella.Ale no necesitó que le dijeran dos veces. Besó a Laura con ganas, metiendo lengua, y después se giró hacia Carlos y lo besó también, más fuerte y masculino.
Carlos, todavía un poco nervioso pero muy caliente, le correspondió el beso mientras Laura les bajaba los cierres a los dos.Pronto los tres estaban desnudos en el living.
Laura se arrodilló y empezó a chuparle la pija a su marido mientras Ale le comía el culo a Carlos desde atrás, lamiéndole el orto con la lengua bien metida. Carlos gemía como nunca.
—Qué rico, boludo… seguí ahí —gruñó.Después cambiaron. Ale se sentó en el sofá y Laura se le sentó arriba, metiéndose su pija joven y dura de una sola vez. Empezó a cabalgarlo despacio mientras Carlos se paraba al lado y le daba la pija en la boca a Ale.
El pibe la chupaba con ganas mientras Laura lo montaba cada vez más rápido.—Mirá cómo te la come… —le decía Laura a su marido, excitadísima.
aguantaron mucho en esa posición. Carlos quería más. Hicieron que Ale se pusiera en cuatro sobre la alfombra. Laura se acostó debajo de él en 69 y empezó a chuparle la pija mientras Ale le comía la concha a ella. Carlos, detrás, le escupió el orto al pibe y se lo metió de una sola embestida.—Ahhh… sí, cogeme fuerte —gimió Ale con la boca llena de la concha de Laura.
Carlos lo reventaba a cogidas mientras Laura chupaba la pija de Ale y le lamía los huevos. El departamento se llenó de gemidos, cachetadas y ruidos mojados. Ale estaba en el medio, disfrutando como loco: una pija gruesa en el culo y una boca caliente en su verga.Cambió la posición otra vez. Carlos se acostó en el sofá y Ale se sentó encima de él, dándole la espalda, bajando despacio hasta tener toda la pija adentro. Laura se subió arriba de Carlos en cowgirl, de frente a Ale. Los tres se movían al mismo ritmo: Carlos cogiendo el orto de Ale, Ale recibiendo y Laura cabalgando la pija de su marido.
—Estoy por correrme… —avisó Ale.—Corréte adentro mío —le pidió Laura.Ale empujó fuerte y se corrió dentro de la concha de Laura, soltando chorros calientes. Eso hizo que Carlos explotara también: le llenó el orto a Ale con leche espesa. Ale, todavía corriéndose, se sacó de arriba de Carlos y los últimos chorros se los dejó en las tetas a Laura.Los tres quedaron tirados en el sofá, sudados, pegoteados y respirando agitados. Laura, con una sonrisa satisfecha, pasó un dedo por su concha, recogió semen de Ale y se lo metió en la boca a Carlos, que lo chupó sin dudar.
—Esto recién empieza —dijo Laura—. La próxima quiero que Ale te coja a vos mientras yo miro… ¿te animás, amor?Carlos, todavía con la pija semi-dura, sonrió y miró a Ale.—Creo que sí… pero despacio, eh .Ale se rio y respondió:—Tranquilo, Carlos. Yo te voy a tratar bien… la primera vez. Después vamos a ver.

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