# Bart: El Dominio Absoluto
Bart Simpson había cumplido los 18 años, pero no era el mismo adolescente travieso de Springfield. Los años habían transformado su cuerpo esbelto en una figura musculosa y dominante. Su actitud rebelde se había canalizado hacia un apetito sexual insaciable que su madre Marge y sus tías Patty y Selma estaban a punto de descubrir.
---
## La Sumaisión de Marge
Marge estaba arrodillada en el suelo de la cocina, su icónico vestido verde desabrochado y caído por sus hombros, revelando sus enormes pechos rosados que colgaban pesadamente. Bart se paraba frente a ella, completamente desnudo, su enorme miembro erecto apuntando directamente a su rostro.
—Por favor, Bart —gemía Marge, sus ojos azules vidriosos de lujuria—. He estado esperando todo el día para esto.
Bart agarró suavemente pero firmemente la cabeza de su madre y empujó su polla hacia adelante, deslizándola entre sus labios carnosos. Marge gimió alrededor de su miembro, succionando con avidez, sus labios formando un sello perfecto alrededor de su gruesa circunferencia.
—Más profundo, puta —ordenó Bart con voz ronca—. Quiero sentir tu garganta.
Marge obedeció, relajando su mandíbula mientras Bart empujaba más fuerte, su polla desapareciendo completamente en la boca de su madre hasta que sus bolas golpearon su barbilla. Ella gorgoteaba, las lágrimas corriendo por sus mejillas, pero sus manos se movían frenéticamente entre sus piernas, masturbándose desesperadamente.
Bart la tomó con fuerza, comenzando a follar su rostro con embestidas brutales. El sonido de su garganta siendo penetradamente resonaba en la cocina. Marge aceptaba cada embestida, su cuerpo temblando de placer mientras su hijo la usaba como un simple agujero para su placer.
De repente, Bart la empujó hacia atrás, su polla saliendo de su boca con un sonido húmedo. Marge jadeaba, su saliva mezclada con presemen goteando de su barbilla.
—Date vuelta —ordenó Bart—. Quiero ese culo maduro.
Marge se giró rápidamente, apoyándose sobre la mesa de la cocina, arqueando su espalda para presentar su enorme trasero redondo. Bart se acercó por detrás, separando sus nalgas para revelar su ano rosado y apretado, ya lubricado por su propia excitación.
Sin previo aviso, Bart empujó su polla completamente dentro de su madre en un solo movimiento fuerte.
—¡Dios, Bart! —gritó Marge, sus uñas arañando la madera de la mesa—. ¡Estás tan grande! ¡Fóllame, hijo, fóllame duro!
Bart comenzó a embestir con una velocidad salvaje, sus caderas golpeando contra las nalgas de su madre con fuertes sonidos de carne chocando. Su polla se deslizaba en y fuera de su ano, estirándolo, dominándolo.
—Eres mía, mamá —gruñó Bart, agarrando su cabello azul y jalándolo hacia atrás—. Este culo me pertenece. ¿Entiendes?
—¡Sí! —chilló Marge—. ¡Soy tuya, Bart! ¡Usame como quieras! ¡Soy tu puta esclava!
Bart aceleró aún más, transformándose en una máquina de follar. Diez minutos de penetración brutal pasaron hasta que Bart sintió su orgasmo acercarse. Con un rugido animal, empujó profundamente y liberó su semen caliente dentro del ano de su madre, llenándola con chorros espesos de semilla.
Marge gritó su propio orgasmo, su cuerpo convulsionando mientras su hijo la inseminaba. Cuando Bart finalmente se retiró, su semen comenzó a gotear lentamente de su ano extendido, corriendo por sus muslos.
---
## Las Gemelas Esclavas
Patty y Selma estaban desnudas en el sótano, encadenadas a la pared por gruesos collares de cuero. Ambas tenían sus vientres redondeados, visiblemente embarazadas de varios meses, sus vientres hinchados evidenciando que Bart las había fecundado repetidamente.
—Por favor, Bart —suplicó Patty, sus ojos vidriosos—. Necesitamos tu semen otra vez. Los bebés necesitan más.
Bart descendió las escaleras, todavía desnudo, su polla ya semi-erecta de nuevo. Sonrió cruelmente al ver a sus tías gemelas, sus cuerpos flácidos pero sus pezones erectos y sensibles por la lactancia temprana que ya comenzaba.
—¿Han sido buenas esclavas? —preguntó Bart, acercándose a Selma primero.
—Sí, maestro —jadeó Selma, abriendo sus piernas lo más que pudo con su vientre embarazado—. Hemos estado tocándonos todo el día pensando en tu polla.
Bart se arrodilló entre las piernas de Selma, separando sus labios vaginales hinchados. Sin ceremonia, empujó tres dedos dentro de ella, haciéndola gritar.
—Tan mojada —comentó Bart—. Siempre están listas para ser usadas.
Se inclinó hacia adelante y sumergió su rostro entre sus piernas, lamiendo su clítoris hinchado con movimientos rápidos y expertos. Selma se retorció contra sus cadenas, sus manos queriendo agarrar la cabeza de su sobrino pero siendo restringidas por los grilletes.
—¡Bart! ¡Por favor, fóllame! —suplicó Selma—. ¡Necesito tu polla dentro de mi panza embarazada!
Bart se levantó y posicionó su polla en la entrada de su tía. Con un empuje fuerte, penetró su vagina, que estaba increíblemente apretada a pesar de los múltiples usos. El embarazo había hecho que su vagina estuviera aún más sensible, y Selma gritó de placer inmediatamente.
—Mira a tu hermana —ordenó Bart a Patty, embistiendo a Selma con fuerza—. Mira cómo la follo. Pronto será tu turno.
Patty observaba con envidia, una mano entre sus piernas frotándose frenéticamente mientras veía a Bart penetrar a su gemela. Los gemidos de Selma llenaban el sótano, mezclándose con el sonido de sus cuerpos chocando.
Bart cambió de posición, levantando las piernas de Selma sobre sus hombros para penetrarla más profundamente. Su polla golpeaba su cuello uterino con cada embestida, y Selma estaba perdiendo la cabeza de placer.
—¡Estoy embarazada de ti! —gritó Selma—. ¡Tu semen me llenó y ahora llevo tu hijo! ¡Fóllame más, Bart! ¡Insemina a tus tías embarazadas!
Bart aceleró, sus embestidas volviéndose erráticas mientras su segundo orgasmo del día se construía. Con un grito gutural, empujó profundamente dentro de Selma y liberó otra carga masiva de semen directamente en su útero embarazado.
Selma tuvo un orgasmo violento, su cuerpo convulsionando mientras su sobrino la llenaba de semilla. Cuando Bart se retiró, su semen se derramó de su vagina en cantidades obscenas.
Sin descanso, Bart se movió hacia Patty. La desató de la pared solo lo suficiente para doblarla sobre sus manos y rodillas, su vientre embarazado colgando pesadamente debajo de ella.
—Por favor, fóllame el culo —suplicó Patty—. Quiero sentirte en mi culo mientras mi hermana observa.
Bart sonrió y posicionó su polla, todavía cubierta de los fluidos de Selma, contra el ano de Patty. Empujó lentamente, saboreando cómo su tía gemía y se abría para él. El ano de Patty estaba increíblemente apretado, y Bart tuvo que trabajar para enterrar cada centímetro de su polla dentro de ella.
—Tan jodidamente apretado —gruñó Bart—. Voy a destruir este culo, tía.
—¡Sí! —gritó Patty—. ¡Destrúyeme! ¡Soy tu puta esclava embarazada!
Bart comenzó a follarla con fuerza, sus embestidas haciendo que el cuerpo entero de Patty se sacudiera. Selma, todavía atada, observaba con lujuria mientras su gemela gemela era sodomizada brutalmente.
Los minutos pasaron en un torbellino de sexo duro. Bart usó a Patty sin piedad, cambiando entre su ano y su vagina, usando ambos agujeros hasta que ella estaba gritando incoherencias. Finalmente, Bart la agarró por los hombros y empujó con fuerza, liberando su tercera carga del día profundamente en el ano de Patty.
Los tres cayeron en el suelo del sótano, jadeando. Bart miró con satisfacción a sus tres mujeres: su madre, todavía sobre la mesa de la cocina arriba, y sus tías gemelas, embarazadas de él y completamente satisfechas.
—Esta es solo la primera ronda —anunció Bart, su polla ya comenzando a endurecerse de nuevo—. Tenemos toda la noche, y tengo mucha más semen para llenar a mis putas esclavas.
Marge, Patty y Selma gemían de anticipación. Su vida como esclavas sexuales de Bart acababa de comenzar, y estaban embarazadas de su semilla, marcadas para siempre como su propiedad.
Bart Simpson había cumplido los 18 años, pero no era el mismo adolescente travieso de Springfield. Los años habían transformado su cuerpo esbelto en una figura musculosa y dominante. Su actitud rebelde se había canalizado hacia un apetito sexual insaciable que su madre Marge y sus tías Patty y Selma estaban a punto de descubrir.
---
## La Sumaisión de Marge
Marge estaba arrodillada en el suelo de la cocina, su icónico vestido verde desabrochado y caído por sus hombros, revelando sus enormes pechos rosados que colgaban pesadamente. Bart se paraba frente a ella, completamente desnudo, su enorme miembro erecto apuntando directamente a su rostro.
—Por favor, Bart —gemía Marge, sus ojos azules vidriosos de lujuria—. He estado esperando todo el día para esto.
Bart agarró suavemente pero firmemente la cabeza de su madre y empujó su polla hacia adelante, deslizándola entre sus labios carnosos. Marge gimió alrededor de su miembro, succionando con avidez, sus labios formando un sello perfecto alrededor de su gruesa circunferencia.
—Más profundo, puta —ordenó Bart con voz ronca—. Quiero sentir tu garganta.
Marge obedeció, relajando su mandíbula mientras Bart empujaba más fuerte, su polla desapareciendo completamente en la boca de su madre hasta que sus bolas golpearon su barbilla. Ella gorgoteaba, las lágrimas corriendo por sus mejillas, pero sus manos se movían frenéticamente entre sus piernas, masturbándose desesperadamente.
Bart la tomó con fuerza, comenzando a follar su rostro con embestidas brutales. El sonido de su garganta siendo penetradamente resonaba en la cocina. Marge aceptaba cada embestida, su cuerpo temblando de placer mientras su hijo la usaba como un simple agujero para su placer.
De repente, Bart la empujó hacia atrás, su polla saliendo de su boca con un sonido húmedo. Marge jadeaba, su saliva mezclada con presemen goteando de su barbilla.
—Date vuelta —ordenó Bart—. Quiero ese culo maduro.
Marge se giró rápidamente, apoyándose sobre la mesa de la cocina, arqueando su espalda para presentar su enorme trasero redondo. Bart se acercó por detrás, separando sus nalgas para revelar su ano rosado y apretado, ya lubricado por su propia excitación.
Sin previo aviso, Bart empujó su polla completamente dentro de su madre en un solo movimiento fuerte.
—¡Dios, Bart! —gritó Marge, sus uñas arañando la madera de la mesa—. ¡Estás tan grande! ¡Fóllame, hijo, fóllame duro!
Bart comenzó a embestir con una velocidad salvaje, sus caderas golpeando contra las nalgas de su madre con fuertes sonidos de carne chocando. Su polla se deslizaba en y fuera de su ano, estirándolo, dominándolo.
—Eres mía, mamá —gruñó Bart, agarrando su cabello azul y jalándolo hacia atrás—. Este culo me pertenece. ¿Entiendes?
—¡Sí! —chilló Marge—. ¡Soy tuya, Bart! ¡Usame como quieras! ¡Soy tu puta esclava!
Bart aceleró aún más, transformándose en una máquina de follar. Diez minutos de penetración brutal pasaron hasta que Bart sintió su orgasmo acercarse. Con un rugido animal, empujó profundamente y liberó su semen caliente dentro del ano de su madre, llenándola con chorros espesos de semilla.
Marge gritó su propio orgasmo, su cuerpo convulsionando mientras su hijo la inseminaba. Cuando Bart finalmente se retiró, su semen comenzó a gotear lentamente de su ano extendido, corriendo por sus muslos.
---
## Las Gemelas Esclavas
Patty y Selma estaban desnudas en el sótano, encadenadas a la pared por gruesos collares de cuero. Ambas tenían sus vientres redondeados, visiblemente embarazadas de varios meses, sus vientres hinchados evidenciando que Bart las había fecundado repetidamente.
—Por favor, Bart —suplicó Patty, sus ojos vidriosos—. Necesitamos tu semen otra vez. Los bebés necesitan más.
Bart descendió las escaleras, todavía desnudo, su polla ya semi-erecta de nuevo. Sonrió cruelmente al ver a sus tías gemelas, sus cuerpos flácidos pero sus pezones erectos y sensibles por la lactancia temprana que ya comenzaba.
—¿Han sido buenas esclavas? —preguntó Bart, acercándose a Selma primero.
—Sí, maestro —jadeó Selma, abriendo sus piernas lo más que pudo con su vientre embarazado—. Hemos estado tocándonos todo el día pensando en tu polla.
Bart se arrodilló entre las piernas de Selma, separando sus labios vaginales hinchados. Sin ceremonia, empujó tres dedos dentro de ella, haciéndola gritar.
—Tan mojada —comentó Bart—. Siempre están listas para ser usadas.
Se inclinó hacia adelante y sumergió su rostro entre sus piernas, lamiendo su clítoris hinchado con movimientos rápidos y expertos. Selma se retorció contra sus cadenas, sus manos queriendo agarrar la cabeza de su sobrino pero siendo restringidas por los grilletes.
—¡Bart! ¡Por favor, fóllame! —suplicó Selma—. ¡Necesito tu polla dentro de mi panza embarazada!
Bart se levantó y posicionó su polla en la entrada de su tía. Con un empuje fuerte, penetró su vagina, que estaba increíblemente apretada a pesar de los múltiples usos. El embarazo había hecho que su vagina estuviera aún más sensible, y Selma gritó de placer inmediatamente.
—Mira a tu hermana —ordenó Bart a Patty, embistiendo a Selma con fuerza—. Mira cómo la follo. Pronto será tu turno.
Patty observaba con envidia, una mano entre sus piernas frotándose frenéticamente mientras veía a Bart penetrar a su gemela. Los gemidos de Selma llenaban el sótano, mezclándose con el sonido de sus cuerpos chocando.
Bart cambió de posición, levantando las piernas de Selma sobre sus hombros para penetrarla más profundamente. Su polla golpeaba su cuello uterino con cada embestida, y Selma estaba perdiendo la cabeza de placer.
—¡Estoy embarazada de ti! —gritó Selma—. ¡Tu semen me llenó y ahora llevo tu hijo! ¡Fóllame más, Bart! ¡Insemina a tus tías embarazadas!
Bart aceleró, sus embestidas volviéndose erráticas mientras su segundo orgasmo del día se construía. Con un grito gutural, empujó profundamente dentro de Selma y liberó otra carga masiva de semen directamente en su útero embarazado.
Selma tuvo un orgasmo violento, su cuerpo convulsionando mientras su sobrino la llenaba de semilla. Cuando Bart se retiró, su semen se derramó de su vagina en cantidades obscenas.
Sin descanso, Bart se movió hacia Patty. La desató de la pared solo lo suficiente para doblarla sobre sus manos y rodillas, su vientre embarazado colgando pesadamente debajo de ella.
—Por favor, fóllame el culo —suplicó Patty—. Quiero sentirte en mi culo mientras mi hermana observa.
Bart sonrió y posicionó su polla, todavía cubierta de los fluidos de Selma, contra el ano de Patty. Empujó lentamente, saboreando cómo su tía gemía y se abría para él. El ano de Patty estaba increíblemente apretado, y Bart tuvo que trabajar para enterrar cada centímetro de su polla dentro de ella.
—Tan jodidamente apretado —gruñó Bart—. Voy a destruir este culo, tía.
—¡Sí! —gritó Patty—. ¡Destrúyeme! ¡Soy tu puta esclava embarazada!
Bart comenzó a follarla con fuerza, sus embestidas haciendo que el cuerpo entero de Patty se sacudiera. Selma, todavía atada, observaba con lujuria mientras su gemela gemela era sodomizada brutalmente.
Los minutos pasaron en un torbellino de sexo duro. Bart usó a Patty sin piedad, cambiando entre su ano y su vagina, usando ambos agujeros hasta que ella estaba gritando incoherencias. Finalmente, Bart la agarró por los hombros y empujó con fuerza, liberando su tercera carga del día profundamente en el ano de Patty.
Los tres cayeron en el suelo del sótano, jadeando. Bart miró con satisfacción a sus tres mujeres: su madre, todavía sobre la mesa de la cocina arriba, y sus tías gemelas, embarazadas de él y completamente satisfechas.
—Esta es solo la primera ronda —anunció Bart, su polla ya comenzando a endurecerse de nuevo—. Tenemos toda la noche, y tengo mucha más semen para llenar a mis putas esclavas.
Marge, Patty y Selma gemían de anticipación. Su vida como esclavas sexuales de Bart acababa de comenzar, y estaban embarazadas de su semilla, marcadas para siempre como su propiedad.
0 comentarios - Bart: El Dominiio Absoluto