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Oliendo y fotografiando el culo de Sabrina Kennard

Era un sábado de octubre de 2025, poco después del mediodía. Tras salir del estilista, caminé por el Barrio Los Leones, en la comuna de Providencia, disfrutando de la calma de sus calles. Impulsado por el deseo de hacer una breve pausa, ingresé al Mall Panorámico para servirme un café.

Con la taza aún fresca en la memoria, continué mi recorrido sin prisa, dejándome llevar por los pasillos del centro comercial mientras observaba las vitrinas.

En los pasillos del mall me encuentro con una reconocida periodista y conductora de noticieros de uno de los canales de televisión más populares del país, figura ampliamente conocida y también por su vínculo familiar: es hermana gemela de otra destacada presentadora del mismo canal.

Ambas han compartido durante años una notable semejanza física y profesional, que en su momento llamó profundamente la atención del público. Sin embargo, ella introduce un matiz distintivo que la separa sutilmente de su gemela: ha optado por un tono rubio en su cabello, alejándose del clásico castaño oscuro que durante tanto tiempo las unió en una imagen casi idéntica.

Ella es Sabrina Kennard. De contextura delgada y esbelta, posee una estructura ósea fina y brazos estilizados, sin un volumen muscular prominente, acompañados de hombros estrechos que refuerzan su porte delicado. Su rostro presenta una estructura ovalada con forma de diamante, destacando por sus pómulos prominentes, que aportan gran fuerza visual. La mandíbula es fina y armoniosa, confluyendo en un mentón redondeado que exhibe una leve y delicada hendidura en el centro. Tiene una boca grande.

Su nariz es recta, proporcionada y de base estrecha, en equilibrio con el resto de sus facciones. Los labios son carnosos, con el labio inferior ligeramente más grueso, y suelen adoptar una expresión ligeramente entreabierta que añade naturalidad a su gesto. Sus ojos son grandes y bien separados respecto al ancho del rostro, aportando una mirada abierta y expresiva. Lleva un maquillaje sutil, en tonos naturales, que realza discretamente la estructura de sus mejillas y la profundidad de su mirada.

Su cabello, de longitud media, cae ligeramente por debajo de los hombros, peinado con ondas suaves y bien definidas que aportan movimiento y naturalidad. Presenta un tono castaño enriquecido con reflejos o mechas rubias, que iluminan sutilmente su melena bajo la luz.

Lleva una partidura al medio, desde la cual los mechones se distribuyen de forma equilibrada, enmarcando su rostro y descendiendo con fluidez hacia los lados y la espalda.

Sus tetas de tamaño pequeño y una cadera estrecha y recta de tipo rectangular, acompañada de una cintura poco definida. Sus piernas son delgadas, rectas y estilizadas. Por su parte, el culo es de forma redondeada baja o corazón invertido; no es plano, sino que tiene una curva suave que se concentra en la parte inferior.

Viste casual y elegante con una blusa de color azul eléctrico intenso, de mangas cortas con volantes. Combina con jeans de corte pitillo (skinny) en color negro sólido, de tiro alto, lo que ayuda a definir la silueta y enmarcar la cintura poca definida.

Lleva zapatillas Adidas Samba en color negro, con las tres franjas laterales y la lengüeta trasera en blanco, además de suela de goma en tono marrón.

Complementa el atuendo con una cartera de hombro mediana, de cuero negro, y un aro pequeño de color dorado visible en la oreja izquierda.

Sin dudarlo, fotografié a la periodista desprevenida mientras caminaba por el pasillo, mirando a su alrededor en busca de alguna tienda.

Oliendo y fotografiando el culo de Sabrina Kennard

Luego me acerqué un poco para obtener esta segunda imagen, capturando en detalle su culo.

periodista

Luego me acerqué por tercera vez, con mucha atención y cuidado, para obtener esta nueva imagen, logrando un plano medio corto desde atrás enfocado el culo de Sabrina y la silueta de sus piernas.

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Después de encontrarme con la periodista y fotografiarla, continué mi recorrido por los pasillos del Mall Panorámico, deteniéndome de vez en cuando a observar las vitrinas y recorrer las distintas tiendas. Unos diez minutos más tarde, al pasar frente a la tienda Lorenzo di Pontti, advertí que Sabrina se encontraba en su interior.

Entré al local. Prácticamente no había clientes; únicamente dos vendedoras atendían el lugar. Una suave música ambiental sonaba a bajo volumen, envolviendo el ambiente en una atmósfera tranquila. Aprovechando ese momento de calma, me acerqué a la joven periodista.

Me ubico detrás de Sabrina. Luego saco mi celular y la fotografío nuevamente desde una perspectiva de tres cuartos y con un ángulo normal, obteniendo un plano medio corto centrado en su culo y espalda, donde se aprecia la suave silueta de su figura con forma de corazón invertido.

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Posteriormente, guardo el teléfono en el bolsillo delantero de mi camisa. Ella se desplaza hacia el otro lado de la tienda observando la vestimenta en venta en exhibición. Entonces saco nuevamente mi teléfono y le tomo otra fotografía, obteniendo un plano detalle cerrado desde una perspectiva de tres cuartos y con un ángulo ligeramente contrapicado, que resalta su culo.

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Antes de que pudiera alejarse, doy un par de pasos más y acorto la distancia que nos separa. Me acerco a la altura de su trasero y vuelvo a fotografiarla, capturando un plano detalle en formato vertical desde una perspectiva de tres cuartos, con un sutil ángulo ligeramente contrapicado que realza la composición de su culo.

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Minutos después, adopto una posición en cuclillas detrás de Sabrina para realizar una nueva toma. Con este ángulo contrapicado y una perspectiva de tres cuartos, capturo un plano detalle enfocado en su culo con forma de corazón invertido.

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Luego de tomar la fotografía, avancé en cuclillas hasta acercarme su culo de Sabrina. Antes de continuar, recorrí el lugar con la mirada: la tienda permanecía completamente vacía, una ventaja que jugaba a mi favor. Entonces incliné la cabeza y acerqué la nariz a la parte alta de las nalgas, quedando a escasos centímetros de ella. Inhalé profundamente, una y otra vez. Sniff… sniff… Sin embargo, para mi sorpresa, no percibí absolutamente ningún aroma.

Posteriormente, alejo mi nariz de su culo y me muevo hacia el otro lado manteniendo la posición en cuclillas. De pronto, Sabrina gira sorpresivamente quedando frente a mí; rápidamente tomo mi teléfono y capturo una nueva fotografía. Debido a la posición baja, logro un plano medio corto en un ángulo contrapicado frontal enfocado en sus pequeñas tetas, en la zona de la pelvis, la vagina y los muslos, quedando detrás de su entrepierna sus nalgas inferiores.

oliendo


Luego me puse de pie. Mientras Sabrina ignoraba por completo lo que había sucedido, caminé tranquilamente alrededor de la tienda durante un buen rato, procurando no llamar la atención. Poco después, Sabrina se acercó y quedó de espaldas a mí, sin percatarse de mis movimientos.

Aprovechando ese momento, me acerqué detrás con cautela hasta donde ella se encontraba, me inclino de rodillas. Una vez frente a su culo, confirmé que Sabrina seguía sin advertir lo que ocurría. Incliné lentamente la cabeza y acerqué la nariz hacia sus nalgas, quedando a escasos centímetros de la superficie del jeans.

Inhalé con atención, sniff… sniff…, intentando percibir algún aroma. Sin embargo, sus nalgas no desprendía ningún olor. Volví a inhalar una segunda vez, con la esperanza de detectar alguna fragancia, pero el resultado fue el mismo: no percibí absolutamente nada. Finalmente, retiré la nariz y me alejé de sus nalgas con discreción. Agarré mi teléfono y la volví a fotografiar, obteniendo la imagen del culo se aprecia el calce ajustado de los jeans negros, mostrando la costura central del tiro alineada de forma simétrica.

fotografiadas

Luego me puse de pie y me alejé de Sabrina. Comencé a recorrer la tienda con aparente tranquilidad, observando los distintos productos como si solo estuviera curioseando. Al cabo de unos instantes, regresé por detrás de ella y, sin que lo advirtiera, me incliné desde la cintura y avancé nuevamente hasta su culo.

El lugar seguía desocupado y no había nadie a mi alrededor, por lo que aproveché ese momento para acercarme otra vez a su culo. Incliné lentamente la cabeza y llevé la nariz hasta donde se encontraba el ano, pero por encima de la tela del jeans, apoyándola suavemente sobre la costura.

Comencé a olfatear con atención. Sniff… sniff… Esperé percibir algún aroma, pero no había ninguno. Mantuve la nariz apoyada unos instantes más e inhalé nuevamente. El resultado fue el mismo: el ano no desprendía ningún olor. Ni siquiera presentaba un olor extraño o desagradable; simplemente era inodoro.

Retiré la nariz por un momento y, movido por la curiosidad, la acerqué una vez más para comprobarlo. Volví a inhalar con calma, pero la conclusión no cambió: la superficie de la tela de sus jeans, en la zona de su ano, no tenía ningún aroma perceptible.

Me puse de pie y me trasladé a otro sector de la tienda. Sabrina también cambió de posición y quedó a mi lado. Al poco rato entraron algunas clientas. Durante unos instantes parecieron intentar reconocer a la periodista, pero finalmente no le prestaron mayor atención y continuaron con lo suyo.

Después de recorrer la tienda, las clientas se retiraron. Antes de irse, miraron a través de la vitrina en dirección a Sabrina y luego desaparecieron de la vista.

Observé que las vendedoras permanecían detrás de un mesón, conversando entre ellas, sin prestar atención al resto de la tienda. Aprovechando ese momento, me acerqué con discreción por detrás de Sabrina, me incliné de rodillas y saqué nuevamente el teléfono para tomar otra fotografía, logrando un plano detalle cerrado en formato vertical con un ángulo normal que encuadra de forma simétrica su culazo.

olor a concha

Mientras me mantenía agachado, me acerqué a su culo. Incliné la cabeza y apoyé la nariz cerca de la parte inferior del trasero, en la zona del pliegue subglúteo. Comencé a olfatear una vez más. Sniff… sniff… Inhalé profundamente, llenando los pulmones con todo el aire que pude con la esperanza de percibir algún aroma. Sin embargo, no olía a nada.

Volví a inhalar con la misma atención, intentando confirmar la impresión inicial, pero el resultado fue el mismo: la zona del pliegue subglúteo no desprendía ningún olor perceptible. Luego, acerqué mi nariz al hueco subglúteo y comencé a oler de nuevo. Sniff… sniff… No tenía olor, así que inhalé nuevamente. Sniff… sniff… No había matiz de ningún aroma; finalmente, retiré mi nariz de esa zona. Realmente el culo de la periodista estaba limpio.

Luego apoyé ambas rodillas y las manos en el suelo. Desde esa posición, giré el cuello mirando casi hacia arriba y acerqué nuevamente la nariz al hueco subglúteo, dejándola muy cerca del borde interior de la zona perineal. Comencé a inhalar lentamente. Sniff… sniff… Aspiré con profundidad y, esta vez, percibí un aroma intenso que emanaba de su vagina; su olor era a pescado, posiblemente por su fluido matricial. Inhalaba nuevamente, pero ese olor aún se sentía intenso.

Ese intenso olor a mujer de Sabrina me provoca una eyaculación que moja mi bóxer, al mismo tiempo que siento un calor súbito en el rostro. Esta respuesta fisiológica es consistente con una fuerte descarga de adrenalina que eleva la presión arterial de forma transitoria, dilatando los vasos sanguíneos de la cara y generando esa intensa sensación de bochorno. Ante esto, retiro la nariz de esa zona e inmediatamente fotografío su culo por última vez.

pescado

Me pongo de pie, me alejo de Sabrina y salgo muy excitado de la tienda. Ya en casa, mientras reviso las fotografías de ella, recuerdo detalladamente lo sucedido y evoco ese intenso olor a pescado que percibí con mi nariz, me descargo muchas veces.

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