You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

De intercambio - Relato femboy

Mis ojos se clavaban en la ventana y veian, con ilusion bañada en recelo, el inmenso azul infectado de nubes que actuaba como intermediario entre mi presente, tan aburrido y monotono como lo percibia, y el futuro, tan repleto de posibles experiencias. Al aterrizar, la ilusion que me invadia hizo que las dudas se transformaran en optimismo; pude apreciar por primera vez la libertad que proporciona la soledad en un lugar donde nadie me conoce. Recogi las maleta y vi a una pareja, que en ese momento eran desconocidos para mi, pese a haberles visto en fotografias, sosteniendo un cartel con mi nombre, lo que condujo a una calida bienvenida por su parte.

Me llevaron en coche a lo que iba a ser mi nuevo hogar por los siguientes meses que comprendian el curso escolar que acontecia. Pude ver mi habitacion, tan vacia y a la vez cargada de la oportunidad de llenarla de nuevos recuerdos, y me dejaron tiempo para instalarme. Deshice mi maleta, guardando en los armarios toda mi ropa y pertenencias. Aun seguia tan extasiado que no me habia parado a recapacitar, asi que tome una ducha y, al salir, me puse mi pijama y escuche como me llamaban; ya era tarde y, segun entendi, tocaba cenar. Mi hambriento yo fue sin pensar al salon, atraido por el aroma proveniente de la cocina, donde me esperaban mis dos anfitriones, Kurt y Alicia. Ambos habian tenido un hijo que acababa de independizarse, ante lo que se inscribieron en el programa de Intercambio de estudiantes como una forma de expulsar el silencio que habia comenzado a reinar su casa.

La mesa ya estaba puesta; Alicia ya estaba sentada, mientras que Kurt servia la comida, y mientras me pregunto por el viaje y inicio una conversacion, insustancial pero necesaria, que sirvio de presentacion y se alargo durante toda la cena. Sin duda me habian caido bien pero, ante mi inmesurable cansancio, me excuse poco despues de terminar mi plato y me fui a dormir en la comoda cama que me habian proporcionado tan amablemente.

A la mañana siguiente y con la mente mas clara, pude darme cuenta de como esta experiencia que se me habia otorgado era la oportunidad que tanto habia ansiado de una intimidad, tanto en el hogar como fuera, que me brindara el autodescubrimiento que tanto necesitaba. No voy a mentir, ya lo habia pensado, pero tanto fue lo que cruzo mi mente durante el viaje que no me habia dado tiempo de recapitular todas las ideas que habian pasado por mi cabeza.

Habia conseguido hacerme con la ropa interior femenina, varias bragas algo reveladoras pero comodasde algodon, que tanto queria justo antes de llegar al aeropuerto y, ante la desaparicion del miedo a que mis padres las encontraran, era consciente de que no tenia por que usar otra cosa. Me las probe antes de vestirme y, al mirarme al espejo de cuerpo completo que predominaba una de las paredes de mi habitacion, no pude evitar sentir una mezcla de felicidad y algo de excitacion. Guarde bien el resto en el fondo de un cajon, ya que no queria ser tan poco discreto y arriesgarme a que mis anfitriones las encontraran, me puse la ropa y sali. Al abrir la puerta, escuchaba las voces distantes de Kurt y Alicia enlazadas en una charla banal hasta que escucharon mi llegada y me recibieron, de nuevo, de la forma mas calida posible. Estaban completamente preparados y parecian a punto de abandonar la casa.

- ALICIA - ¿Que tal has dormido?
- YO - Genial, gracias.
- KURT - Nosotros tenemos que marchar ahora a trabajar. No te importa quedarte solo, ¿no?
- YO - No, no, para nada. Ya soy bastante mayor - dije en tono ironico
- ALICIA - Ahi tienes el desayuno, - señalando a la mesa - espero que te guste.
- KURT - Pero si lo hice yo - dijo de forma amistosa, como reprochando.
- ALICIA - Vale, es verdad - riendo.
- YO - Bueno, gracias a los dos.
- KURT - Ya hablamos a la hora de la comida, que ayer casi no nos dio ni tiempo a presentarnos. Se te retraso mucho tu avion, ¿no?
- ALICIA - La verdad que si, contabamos contigo primero. Bueno, disfruta de estas semanas antes de empezar las clases, que estaras nervioso.

Alicia me despidio con un beso en la mejilla y salio por la puerta a llamar al ascensor, mientras Kurt aun seguia en el baño y, ya con retraso y ante las llamadas de Alicia, me dio una palmadita en la espalda mientras yo desayunaba y salio a las carreras.

Y asi me quede solo por primera vez. Me termine mi desyuno y regrese a mi habitacion. Me quite mi ropa y pose en el espejo con mi tanga recien estrenada. Me senti vivo como nunca ante, tanto que necesite masturbarme.

Al siguiente dia, cuando salieron, me escabulli a dar una vuelta por la ciudad, que era una completa novedad para mi, hasta que di con una tienda donde vi mi siguiente objetivo: una falda. Nunca habia tenido una, me daba demasiada verguenza ir a comprarla en donde me conocian, y moria de ganas de conseguirla, asi que, ante la seguridad de estar alejado de todo el mundo con el que mantenia contacto y, ademas, estar un lugar algo alejado, decidi comprarla, con la tipica excusa de "ser para mi novia". Esto dio paso a la nueva rutina que consistia en usar mi nueva prenda, rosa y femenina, mis bragas y una camiseta ancha de manga larga, que me hacia ver tan femenino que me explotaba el corazon de solo mirarme al espejo, y masturbarme como nunca antes.

Los dias pasaban y esta rutina se habia convertido en habito. Aun faltaban bastantes dias para que comenzaran las clases y ya habia llegado a conocer a Alicia y a Kurt con mas profundidad. Habia tenido suerte, pero habia algo raro. No sabria ponerlo en palabras, pero es como si entre las palabras que se intercambiaban extiera un silencio tan ruidoso que resultaba palpable. Aun asi, parecia una gran relacion y, sobre todo, era muy respetuosos con mi privacidad, ademas de ser tan atentos.

Algo ocurrio que, tal vez, pueda ser considerado como el comienzo de todo. Un dia, al levantarme y en un estado de somnoliencia, me dispuse a ir al baño. Al abrir la puerta, vi a Kurt totalmente desnudo, secandose tras una ducha con una toalla que solo anlcazaba a ocultar su miembro. Fue en ese momento en el que me di cuenta del hombre bajo cuyo techo estaba viviendo: sobre sus marcados hombros caia su pelo, largo y algo alborotado con algo de flequillo que apartaba de su cara, cara que aguardaba una barba recortada pero visible que complementaba sus marcados ojos verdes, y un abdomen algo abandonado pero aun mas atractivo, era un fisico que, para mi, era perfecto. Ante mi sorpresa, cayo el cepillo de dientes que llevaba entre mis manos y, al recogerlo, no pude evitar contemplar todo su cuerpo. Suerte que se me da bien disimular, sino hubiera notado lo baboso que pude haber sido. Me disculpe demasiado, tanto que dijo entre risas: "Tranquilo, hombre. ¿Nunca has estado en unos vestuarios?". Cerre la puerta, pero la imagen quedo grabada en mis retinas.

Lo segundo que marco mi estancia ya fue error mio. Un dia al poco de lo ocurrido anteriormente me encontraba como otro dia cualquiera, rellenando unos papeles que necesitaba presentar para comenzar las clases con musica en los auriculares y el atuendo tipico de mi tiempo solo. De repente, note la note puerta abrirse y pude ver la mirada de Alicia clavada en mi. Habia olvidado por completo que iba a volver primero, lo que habia contado la noche anterior. La musica demasiado fuerte habia impedido por completo que escuchara los pasos o la puerta que da al exterior abrirse, lo que sumadl a mi mania de no cerrar las puertas del todo cuando estoy solo en cada, hizo que, para cuando quise darme cuenta, ya fuese demasiado tarde. Me quede petrificado. Alicia tenia una expresion de sorpresa que acabo entremezclandose con una leve sonrisa amistosa, ademas de parecer genuinamente arrepentida.

- ALICIA - Perdon, lo siento mucho. No habia ruido y vine a mirar si habias salido, tendria que haber llamado.

Yo solo me quede alli, y Alicia acabo cerrando la puerta. No era que estuviera haciendo nada raro, pero tuvo que notar mi falda que ademas, debido a la posicion en la que estaba sentado y lo corta que es, seguramente permitio que tambien viera lo que llevaba debajo. Volvio a llamar un poco despues, me meti bajo las sabanas y le dije que entrara. Abrio la puerta, de nuevo, con una expresion lo mas amistosa y empatica posible. Vio mi preocupacion en la cara.

- ALICIA - Oye, tranquilo, que yo no he visto nada.
- YO - Gracias.
- ALICIA - No tienes por que taparte, puedes estar asi si quieres.
- YO - Yo... es que... no se, prefiero cuando estoy solo.
- ALICIA - Bueno, lo entiendo, pero ahora tranquilo que vuelvo a marchar. Sera nuestro secreto - dijo, sonriendo otra vez.

Alicia marcho, y yo me quede confundido. Quien diria que esto daria paso a todo lo que vendria despues.

- - - - - CONTINUARA - - - - -

Hasta aqui la primera parte. Tengo varias ideas, pero prefiero ir publicando poco a poco. Si te ha gustado y quieres que te avise cuando suba la parte dos, puedes mandarme un mensaje y yo te contestare cuando la suba.
De intercambio - Relato femboy

0 comentarios - De intercambio - Relato femboy