Hey que tal como están ustedes, espero que muy bien, para mala suerte esta saga llega a su fin, pero se vienen cosas muy grandes, espero todo su apoyo para asi poderme motivar a seguir subiendo contenido
Espero que lo disfruten, saludos 🔥🔥🔥







Ella recordaba todo con una claridad peligrosa, como si el corazón se le acelerara de nuevo solo con pensarlo. Valentina estaba escondida en la puerta entreabierta del baño, respirando agitada. El vapor caliente flotaba en el aire mientras Roberto se duchaba. El agua caÃa por su cuerpo musculoso, resbalando por sus hombros anchos, bajando por su abdomen marcado y perdiéndose en esa verga gruesa y pesada que colgaba entre sus piernas. Hipnotizada, sacó el teléfono y empezó a tomarle fotos, mordiéndose el labio con fuerza. De pronto, la voz grave y calmada de Roberto atravesó el vapor:
ROBERTO—Es de muy mala educación tomarle fotos a la gente mientras se baña, Valentina.
Ella se congeló. Antes de que pudiera reaccionar, Roberto cerró el agua y salió de la ducha completamente desnudo. Caminaba hacia ella con pasos lentos y deliberados, el agua todavÃa resbalando por su piel. Su verga se balanceaba pesada con cada movimiento. Valentina no podÃa apartar la mirada de ella. Se detuvo justo frente a ella, tan cerca que podÃa sentir el calor que emanaba su cuerpo. Con una sonrisa oscura, empezó a regañarla:
ROBERTO—No puedes andar espiando como una ladrona traviesa… sacándome fotos mientras me baño y luego venir con esa carita inocente a pedir perdón. ¿Eso crees que es suficiente?
Mientras hablaba, su mano grande subió hasta el cuello de Valentina. Primero fue una caricia suave, casi tierna… luego fue apretando poco a poco, con autoridad. La fue bajando lentamente hasta que sus rodillas tocaron el piso frÃo del baño. Su verga quedó a centÃmetros de su rostro, caliente y empezando a endurecerse y ahà comenzó su perdición.

Roberto la agarró del pelo y le metió la verga en la boca, follándole la garganta con deseo creciente. Después la levantó, la empujó contra la pared y la penetró de un solo golpe brutal, tan profundo que Valentina soltó un gemido ahogado de puro placer. La folló con fuerza en el baño, luego la tiró al piso y la tomó salvajemente. al cuarto matrimonial, donde la abrió de piernas en la misma cama que compartÃa con su esposa y la destrozó sin piedad. Bajaron a la sala y ahà también la folló contra el sofá y la mesa, en todas las posiciones que quiso. Mientras Roberto se vestÃa para ir a la oficina, Valentina seguÃa de rodillas, chupándosela con devoción, babeando y mirándolo con ojos llenos de lujuria. Se puso un vestido cualquiera y bajaron al auto. Apenas cerraron las puertas ya se devoraban la boca con desesperación, mordiéndose los labios y metiéndose la lengua con hambre. Mientras conducÃa, Valentina se agachó y se la chupó profundamente, tragándosela hasta la garganta, babeando todo su pantalón. Al llegar al estacionamiento, ya no aguantó más.

Se subió encima de él, se bajó las bragas y empezó a cabalgarlo con furia, moviendo las caderas como una puta en celo, gimiendo sin control mientras su verga gruesa la abrÃa por completo. Justo en ese momento sonó su teléfono. Era Daniel. Valentina contestó jadeando, intentando disimular, pero Roberto no tuvo piedad y siguió embistiéndola desde abajo cada vez más fuerte. Y justo antes de que Daniel llegara… Roberto gruñó como un animal y se corrió violentamente dentro de ella. Chorros calientes, espesos y abundantes inundaron su útero, tanto que Valentina casi se desmaya del placer, temblando con el coño lleno hasta rebosar.
Apenas terminó de correrse, escucharon los pasos de Daniel acercándose. Valentina se bajó lo más rápido que pudo, con las piernas débiles y el semen chorreando por sus muslos. Roberto agarró unos papeles del auto para fingir que estaban hablando de un contrato. Daniel llegó furioso, gritándole que saliera del carro. Valentina fingió estar decepcionada y enfadada, le gritó que era un imbécil y se fue caminando sintiendo cómo el semen caliente de su suegro se le escurrÃa por las piernas con cada paso.

PERSPECTIVA DE DANIEL...


PERSPECTIVA DE VALENTINA...




PERSPECTIVA DE DANIEL....

MUCHO TIEMPO DESPUES....














PERSPECTIVA DE VALENTINA....




PERSPECTIVA DE DANIEL....
Daniel salió de la oficina con una sonrisa nerviosa pero llena de ilusión. Ese dÃa era importante. HabÃa planeado todo con mucho cuidado.
Primero fue al banco. Llegó y se encontró con una fila larga. Esperó casi dos horas de pie, revisando el teléfono cada cierto rato, sintiendo cómo los nervios le subÃan por el estómago. Cuando por fin llegó su turno, llenó todos los papeles con manos ligeramente temblorosas. Retiró hasta el último peso que tenÃa ahorrado durante meses. El cajero le preguntó si estaba seguro. Daniel solo asintió con una sonrisa tÃmida. Con el dinero en la mano, salió del banco y se dirigió directamente a la joyerÃa que habÃa investigado todo el dia. Estuvo casi cuarenta minutos mirando anillos. Tocaba cada uno con cuidado, imaginando cómo se verÃa en el dedo de Valentina.

Finalmente eligió uno caro, elegante, con un diamante pequeño pero brillante. Era más de lo que podÃa permitirse, pero querÃa que fuera especial.Intentó llamar a su padre para contarle la noticia y pedirle su opinión, pero Roberto no contestó. Supuso que estarÃa ocupado.Pagó el anillo, lo guardó en la pequeña caja negra y salió de la joyerÃa con el corazón latiéndole con fuerza. Hoy le contarÃa a su papá primero. QuerÃa su bendición antes de proponerle matrimonio a Valentina durante el viaje.
Llegó a casa aún con esa sonrisa ilusionada en el rostro. Abrió la puerta y llamó en voz alta
DANIEL —¿Papá? ¿Valentina? ¡Ya llegué!Silencio.Cerró la puerta detrás de él y volvió a intentarlo, subiendo un poco la voz:
DANIEL —¿Papá? ¿Valentina?Nada.
Extrañado, empezó a buscarlos por la casa. Revisó la cocina, la sala, el comedor, el baño de abajo… nada. Subió las escaleras y revisó primero su propio cuarto, luego el de sus papás, el baño principal… todo vacÃo. Solo quedaba el cuarto de Valentina. Mientras se acercaba por el pasillo, empezó a escuchar algo. Gemidos. Gemidos fuertes, claros y sin vergüenza que provenÃan de dentro del cuarto de Valentina. Daniel se detuvo un segundo frente a la puerta entreabierta. Su corazón latÃa con fuerza. Con la mano temblorosa, empujó suavemente la puerta.
Valentina estaba completamente desnuda, a cuatro patas sobre su propia cama, con la espalda arqueada y la cara hundida en las sábanas. Detrás de ella, su padre, Roberto, la estaba follando con fuerza brutal. Sus manos grandes apretaban las caderas de Valentina mientras la penetraba una y otra vez, haciendo que sus nalgas rebotaran con cada embestida violenta. El sonido húmedo de piel contra piel llenaba la habitación.
La cajita del anillo temblaba ligeramente en su mano.

DANIEL - ¿A...amor?
Fin....
Espero que les haya gustado este micro relato, se vienen cosas muy grandes y espero todo su apoyo, un saludo grandisimo 🔥🔥🔥
Espero que lo disfruten, saludos 🔥🔥🔥







Ella recordaba todo con una claridad peligrosa, como si el corazón se le acelerara de nuevo solo con pensarlo. Valentina estaba escondida en la puerta entreabierta del baño, respirando agitada. El vapor caliente flotaba en el aire mientras Roberto se duchaba. El agua caÃa por su cuerpo musculoso, resbalando por sus hombros anchos, bajando por su abdomen marcado y perdiéndose en esa verga gruesa y pesada que colgaba entre sus piernas. Hipnotizada, sacó el teléfono y empezó a tomarle fotos, mordiéndose el labio con fuerza. De pronto, la voz grave y calmada de Roberto atravesó el vapor:
ROBERTO—Es de muy mala educación tomarle fotos a la gente mientras se baña, Valentina.
Ella se congeló. Antes de que pudiera reaccionar, Roberto cerró el agua y salió de la ducha completamente desnudo. Caminaba hacia ella con pasos lentos y deliberados, el agua todavÃa resbalando por su piel. Su verga se balanceaba pesada con cada movimiento. Valentina no podÃa apartar la mirada de ella. Se detuvo justo frente a ella, tan cerca que podÃa sentir el calor que emanaba su cuerpo. Con una sonrisa oscura, empezó a regañarla:
ROBERTO—No puedes andar espiando como una ladrona traviesa… sacándome fotos mientras me baño y luego venir con esa carita inocente a pedir perdón. ¿Eso crees que es suficiente?
Mientras hablaba, su mano grande subió hasta el cuello de Valentina. Primero fue una caricia suave, casi tierna… luego fue apretando poco a poco, con autoridad. La fue bajando lentamente hasta que sus rodillas tocaron el piso frÃo del baño. Su verga quedó a centÃmetros de su rostro, caliente y empezando a endurecerse y ahà comenzó su perdición.

Roberto la agarró del pelo y le metió la verga en la boca, follándole la garganta con deseo creciente. Después la levantó, la empujó contra la pared y la penetró de un solo golpe brutal, tan profundo que Valentina soltó un gemido ahogado de puro placer. La folló con fuerza en el baño, luego la tiró al piso y la tomó salvajemente. al cuarto matrimonial, donde la abrió de piernas en la misma cama que compartÃa con su esposa y la destrozó sin piedad. Bajaron a la sala y ahà también la folló contra el sofá y la mesa, en todas las posiciones que quiso. Mientras Roberto se vestÃa para ir a la oficina, Valentina seguÃa de rodillas, chupándosela con devoción, babeando y mirándolo con ojos llenos de lujuria. Se puso un vestido cualquiera y bajaron al auto. Apenas cerraron las puertas ya se devoraban la boca con desesperación, mordiéndose los labios y metiéndose la lengua con hambre. Mientras conducÃa, Valentina se agachó y se la chupó profundamente, tragándosela hasta la garganta, babeando todo su pantalón. Al llegar al estacionamiento, ya no aguantó más.

Se subió encima de él, se bajó las bragas y empezó a cabalgarlo con furia, moviendo las caderas como una puta en celo, gimiendo sin control mientras su verga gruesa la abrÃa por completo. Justo en ese momento sonó su teléfono. Era Daniel. Valentina contestó jadeando, intentando disimular, pero Roberto no tuvo piedad y siguió embistiéndola desde abajo cada vez más fuerte. Y justo antes de que Daniel llegara… Roberto gruñó como un animal y se corrió violentamente dentro de ella. Chorros calientes, espesos y abundantes inundaron su útero, tanto que Valentina casi se desmaya del placer, temblando con el coño lleno hasta rebosar.
Apenas terminó de correrse, escucharon los pasos de Daniel acercándose. Valentina se bajó lo más rápido que pudo, con las piernas débiles y el semen chorreando por sus muslos. Roberto agarró unos papeles del auto para fingir que estaban hablando de un contrato. Daniel llegó furioso, gritándole que saliera del carro. Valentina fingió estar decepcionada y enfadada, le gritó que era un imbécil y se fue caminando sintiendo cómo el semen caliente de su suegro se le escurrÃa por las piernas con cada paso.

PERSPECTIVA DE DANIEL...


PERSPECTIVA DE VALENTINA...




PERSPECTIVA DE DANIEL....

MUCHO TIEMPO DESPUES....














PERSPECTIVA DE VALENTINA....




PERSPECTIVA DE DANIEL....
Daniel salió de la oficina con una sonrisa nerviosa pero llena de ilusión. Ese dÃa era importante. HabÃa planeado todo con mucho cuidado.
Primero fue al banco. Llegó y se encontró con una fila larga. Esperó casi dos horas de pie, revisando el teléfono cada cierto rato, sintiendo cómo los nervios le subÃan por el estómago. Cuando por fin llegó su turno, llenó todos los papeles con manos ligeramente temblorosas. Retiró hasta el último peso que tenÃa ahorrado durante meses. El cajero le preguntó si estaba seguro. Daniel solo asintió con una sonrisa tÃmida. Con el dinero en la mano, salió del banco y se dirigió directamente a la joyerÃa que habÃa investigado todo el dia. Estuvo casi cuarenta minutos mirando anillos. Tocaba cada uno con cuidado, imaginando cómo se verÃa en el dedo de Valentina.

Finalmente eligió uno caro, elegante, con un diamante pequeño pero brillante. Era más de lo que podÃa permitirse, pero querÃa que fuera especial.Intentó llamar a su padre para contarle la noticia y pedirle su opinión, pero Roberto no contestó. Supuso que estarÃa ocupado.Pagó el anillo, lo guardó en la pequeña caja negra y salió de la joyerÃa con el corazón latiéndole con fuerza. Hoy le contarÃa a su papá primero. QuerÃa su bendición antes de proponerle matrimonio a Valentina durante el viaje.
Llegó a casa aún con esa sonrisa ilusionada en el rostro. Abrió la puerta y llamó en voz alta
DANIEL —¿Papá? ¿Valentina? ¡Ya llegué!Silencio.Cerró la puerta detrás de él y volvió a intentarlo, subiendo un poco la voz:
DANIEL —¿Papá? ¿Valentina?Nada.
Extrañado, empezó a buscarlos por la casa. Revisó la cocina, la sala, el comedor, el baño de abajo… nada. Subió las escaleras y revisó primero su propio cuarto, luego el de sus papás, el baño principal… todo vacÃo. Solo quedaba el cuarto de Valentina. Mientras se acercaba por el pasillo, empezó a escuchar algo. Gemidos. Gemidos fuertes, claros y sin vergüenza que provenÃan de dentro del cuarto de Valentina. Daniel se detuvo un segundo frente a la puerta entreabierta. Su corazón latÃa con fuerza. Con la mano temblorosa, empujó suavemente la puerta.
Valentina estaba completamente desnuda, a cuatro patas sobre su propia cama, con la espalda arqueada y la cara hundida en las sábanas. Detrás de ella, su padre, Roberto, la estaba follando con fuerza brutal. Sus manos grandes apretaban las caderas de Valentina mientras la penetraba una y otra vez, haciendo que sus nalgas rebotaran con cada embestida violenta. El sonido húmedo de piel contra piel llenaba la habitación.
La cajita del anillo temblaba ligeramente en su mano.

DANIEL - ¿A...amor?
Fin....
Espero que les haya gustado este micro relato, se vienen cosas muy grandes y espero todo su apoyo, un saludo grandisimo 🔥🔥🔥
2 comentarios - Chat con mi suegro FINAL