Eli estaba tirada en la cama de su pieza, con un short de jean cortito que apenas le tapaba el culo y una remera corta. Yani, con quien compartía el departamento, llegó hecha mierda. Se tiró al lado de ella y largó todo:
—Amiga, me dejó el forro de Matías. Me dijo que era un embole en la cama, que no sabía chupar pija, que parecía que le tenía asco. Me humilló, Eli... Me dijo que por eso se iba con la de la facu.
Eli se incorporó con esa cara pícara que ponía siempre.
—¿En serio te dijo eso? Qué hijo de puta. ¿Y vos qué le respondiste?
—Nada... me quedé muda. Porque en el fondo tiene razón. Nunca me gustó mucho, me daba cosa. Pero ahora quiero aprender, boluda. No quiero que otro me diga lo mismo.
Eli sonrió de costado y se mordió el labio.
—Mirá, yo te enseño. Soy una experta, nena. A mí me encanta chupar pija y lo hago bien. ¿Querés?
Yani se puso colorada, pero asintió rápido.
Eli sacó del cajón de la mesa de luz un dildo grande, realista, de venas marcadas y unos 20 centímetros. Lo tiró sobre la cama.
—Primero con esto, para que vayas practicando la técnica. Después salimos a buscar carne de verdad si te animás.
Yani se rio nerviosa, pero se sacó las zapatillas y se puso cómoda.—Arrodillate acá, como si yo fuera el chico y estuviera sentado —le dijo Eli, sentándose en el borde de la cama con las piernas abiertas.
Yani se puso de rodillas entre las piernas de su amiga. Eli agarró el dildo y se lo pasó por los labios.—Primero besalo, lamelo despacito... como si fuera un helado que se te derrite. No lo metas todo de una. Dale cariño primero.
Yani empezó a lamer la cabeza, tímida. Eli le agarró el pelo con suavidad.
—Así, bien... Ahora abrí más la boca y metelo lento. Usá la lengua abajo, en esa vena gruesa. Chupá con los labios apretados.
Yani obedecía, cada vez más mojada. El ruido de succión llenaba la habitación. Eli gemía bajito mientras miraba cómo su amiga practicaba.
—Mirá cómo lo hago yo —dijo Eli.
Le sacó el dildo, se lo metió hasta la mitad sin esfuerzo, moviendo la cabeza en círculos y babeándolo todo. Miraba a su amiga a los ojos mientras la saliva le chorreaba.
—Uff... boluda, se te da natural —susurró Yani, excitada.
Siguieron casi una hora. Eli le enseñó a respirar por la nariz, a relajar la garganta, a usar la mano al mismo tiempo, a chuparle los huevos y a lamer desde abajo hasta la cabeza. Yani mejoraba rápido. Para el final ya se metía casi todo el dildo, babeando como loca, con los ojos lagrimosos pero con una sonrisa enorme.
—Listo, ya estás lista para una pija de verdad —dijo Eli—. Busquemos en Badoo. Queremos una grande, eh, bien gruesa y larga. Yo filtro. ¿Te parece?
Yani asintió sin decir nada.
Se pusieron las dos en tanga y short de jean, se maquillaron un poco, sacaron algunas fotos y armaron el perfil juntas: “Dos amigas buscando pasar un buen rato esta noche. Solo oral. Buscamos verga grande. Si te interesa mandá foto.”
No pasó ni media hora y ya tenían decenas de mensajes. Eli filtraba. Hasta que apareció una foto de una pija parada, gruesa, venosa, fácil 24-25 centímetros, con cabeza grande y pesada.
—Este, Yani. Mirá el tamaño. Es perfecto.
Se pusieron de acuerdo rápido. El chico (se llamaba Nico) vivía a veinte minutos. Le mandaron la ubicación y le dijeron que viniera limpio y dispuesto a pasarla bien.
Cuando llegó, Eli lo recibió mientras Yani esperaba sentada en el sillón. Apenas entró ya se le notaba un buen bulto.
—Buenas... —dijo él sonriendo.
—No hablés mucho —lo cortó Eli—. Bajate el pantalón y sentate.
Nico obedeció. Cuando se sacó los boxers, la pija le saltó pesada y semi-dura. Yani abrió grandes los ojos.—Boluda... es enorme —susurró.
Eli y Yani se miraron y, sin decir nada, se sacaron los shorts. Se quedaron las dos solamente en tanga: Eli con una roja chiquita que se le metía entre las nalgas, y Yani con una negra que apenas la tapaba.
Eli se arrodilló primero, sonriendo como quien ve un premio.
—Mirá cómo se hace, nena.
Agarró la base con las dos manos y le dio una lamida larga desde los huevos hasta la cabeza. La pija creció todavía más. Eli abrió la boca y se la metió despacio, bajando centímetro a centímetro, babeándola entera y haciendo ruidos húmedos. Mientras chupaba profundo, Nico le agarró el culo, apretando y manoseando esas nalgas firmes. Ella lo miraba fijo y cada tanto dirigia alguna mirada hacia Yani que miraba visiblemente excitada.
—Vení —le dijo Eli con la pija todavía en la boca.
Yani se arrodilló al lado. Eli sacó la pija, toda brillante de saliva, y se la acercó a su amiga.—Ahora vos, como te enseñé.
Yani la agarró, nerviosa pero caliente. Le dio besitos en la cabeza, la lamió despacio y después abrió la boca. Al principio solo metió la mitad, pero Eli le empujó la cabeza con suavidad.
—Más adentro… eso. Relajá la garganta.
Mientras Yani gemía con la boca llena, Nico le manoseaba el culo, tironeando el hilo de la tanga. Eli se puso al lado y empezó a lamerle los huevos mientras su amiga chupaba.
Después cambiaron. Se la pasaban entre las dos, turnándose, a veces con las dos lenguas juntas subiendo y bajando por toda la pija gruesa. Nico tenía una mano en cada culo, manoseándolas, dándoles nalgadas y tocándolas sin vergüenza.
—Mirá cómo la tenés que agarrar —decía Eli, masturbándolo fuerte con las dos manos mientras le chupaba la cabeza—. Y cuando esté por acabar, si querés que te acabe en la boca, apretás los labios y seguís chupando.Yani cada vez lo hacía mejor, babeando y gimiendo como una puta. Las dos tenían las tangas corridas y los culos colorados de tanto manoseo.
Nico no aguantó mucho más. Les avisó que iba a acabar.
—Las dos juntas —ordenó Eli.
Se pusieron mejilla con mejilla, lenguas afuera, lamiendo la cabeza hinchada. Nico gruñó y empezó a correrse. Los primeros chorros le cayeron a Eli en la lengua, después a Yani. Las dos siguieron chupando y lamiendo mientras él se vaciaba, tragando y compartiendo.
Cuando terminó, las dos se quedaron lamiendo la pija sensible, limpiándola toda.—Boluda... lo hice —dijo Yani con la voz ronca y una sonrisa enorme, saliva y semen chorreándole por el mentón.
Eli se rio y le dio un beso en la boca.
—Te dije que te iba a enseñar. Ahora ya sos una experta en chupar pija, toda una petera como yo jaja. La próxima vez buscamos dos.
—Amiga, me dejó el forro de Matías. Me dijo que era un embole en la cama, que no sabía chupar pija, que parecía que le tenía asco. Me humilló, Eli... Me dijo que por eso se iba con la de la facu.
Eli se incorporó con esa cara pícara que ponía siempre.
—¿En serio te dijo eso? Qué hijo de puta. ¿Y vos qué le respondiste?
—Nada... me quedé muda. Porque en el fondo tiene razón. Nunca me gustó mucho, me daba cosa. Pero ahora quiero aprender, boluda. No quiero que otro me diga lo mismo.
Eli sonrió de costado y se mordió el labio.
—Mirá, yo te enseño. Soy una experta, nena. A mí me encanta chupar pija y lo hago bien. ¿Querés?
Yani se puso colorada, pero asintió rápido.
Eli sacó del cajón de la mesa de luz un dildo grande, realista, de venas marcadas y unos 20 centímetros. Lo tiró sobre la cama.
—Primero con esto, para que vayas practicando la técnica. Después salimos a buscar carne de verdad si te animás.
Yani se rio nerviosa, pero se sacó las zapatillas y se puso cómoda.—Arrodillate acá, como si yo fuera el chico y estuviera sentado —le dijo Eli, sentándose en el borde de la cama con las piernas abiertas.
Yani se puso de rodillas entre las piernas de su amiga. Eli agarró el dildo y se lo pasó por los labios.—Primero besalo, lamelo despacito... como si fuera un helado que se te derrite. No lo metas todo de una. Dale cariño primero.
Yani empezó a lamer la cabeza, tímida. Eli le agarró el pelo con suavidad.
—Así, bien... Ahora abrí más la boca y metelo lento. Usá la lengua abajo, en esa vena gruesa. Chupá con los labios apretados.
Yani obedecía, cada vez más mojada. El ruido de succión llenaba la habitación. Eli gemía bajito mientras miraba cómo su amiga practicaba.
—Mirá cómo lo hago yo —dijo Eli.
Le sacó el dildo, se lo metió hasta la mitad sin esfuerzo, moviendo la cabeza en círculos y babeándolo todo. Miraba a su amiga a los ojos mientras la saliva le chorreaba.
—Uff... boluda, se te da natural —susurró Yani, excitada.
Siguieron casi una hora. Eli le enseñó a respirar por la nariz, a relajar la garganta, a usar la mano al mismo tiempo, a chuparle los huevos y a lamer desde abajo hasta la cabeza. Yani mejoraba rápido. Para el final ya se metía casi todo el dildo, babeando como loca, con los ojos lagrimosos pero con una sonrisa enorme.
—Listo, ya estás lista para una pija de verdad —dijo Eli—. Busquemos en Badoo. Queremos una grande, eh, bien gruesa y larga. Yo filtro. ¿Te parece?
Yani asintió sin decir nada.
Se pusieron las dos en tanga y short de jean, se maquillaron un poco, sacaron algunas fotos y armaron el perfil juntas: “Dos amigas buscando pasar un buen rato esta noche. Solo oral. Buscamos verga grande. Si te interesa mandá foto.”
No pasó ni media hora y ya tenían decenas de mensajes. Eli filtraba. Hasta que apareció una foto de una pija parada, gruesa, venosa, fácil 24-25 centímetros, con cabeza grande y pesada.
—Este, Yani. Mirá el tamaño. Es perfecto.
Se pusieron de acuerdo rápido. El chico (se llamaba Nico) vivía a veinte minutos. Le mandaron la ubicación y le dijeron que viniera limpio y dispuesto a pasarla bien.
Cuando llegó, Eli lo recibió mientras Yani esperaba sentada en el sillón. Apenas entró ya se le notaba un buen bulto.
—Buenas... —dijo él sonriendo.
—No hablés mucho —lo cortó Eli—. Bajate el pantalón y sentate.
Nico obedeció. Cuando se sacó los boxers, la pija le saltó pesada y semi-dura. Yani abrió grandes los ojos.—Boluda... es enorme —susurró.
Eli y Yani se miraron y, sin decir nada, se sacaron los shorts. Se quedaron las dos solamente en tanga: Eli con una roja chiquita que se le metía entre las nalgas, y Yani con una negra que apenas la tapaba.
Eli se arrodilló primero, sonriendo como quien ve un premio.
—Mirá cómo se hace, nena.
Agarró la base con las dos manos y le dio una lamida larga desde los huevos hasta la cabeza. La pija creció todavía más. Eli abrió la boca y se la metió despacio, bajando centímetro a centímetro, babeándola entera y haciendo ruidos húmedos. Mientras chupaba profundo, Nico le agarró el culo, apretando y manoseando esas nalgas firmes. Ella lo miraba fijo y cada tanto dirigia alguna mirada hacia Yani que miraba visiblemente excitada.
—Vení —le dijo Eli con la pija todavía en la boca.
Yani se arrodilló al lado. Eli sacó la pija, toda brillante de saliva, y se la acercó a su amiga.—Ahora vos, como te enseñé.
Yani la agarró, nerviosa pero caliente. Le dio besitos en la cabeza, la lamió despacio y después abrió la boca. Al principio solo metió la mitad, pero Eli le empujó la cabeza con suavidad.
—Más adentro… eso. Relajá la garganta.
Mientras Yani gemía con la boca llena, Nico le manoseaba el culo, tironeando el hilo de la tanga. Eli se puso al lado y empezó a lamerle los huevos mientras su amiga chupaba.
Después cambiaron. Se la pasaban entre las dos, turnándose, a veces con las dos lenguas juntas subiendo y bajando por toda la pija gruesa. Nico tenía una mano en cada culo, manoseándolas, dándoles nalgadas y tocándolas sin vergüenza.
—Mirá cómo la tenés que agarrar —decía Eli, masturbándolo fuerte con las dos manos mientras le chupaba la cabeza—. Y cuando esté por acabar, si querés que te acabe en la boca, apretás los labios y seguís chupando.Yani cada vez lo hacía mejor, babeando y gimiendo como una puta. Las dos tenían las tangas corridas y los culos colorados de tanto manoseo.
Nico no aguantó mucho más. Les avisó que iba a acabar.
—Las dos juntas —ordenó Eli.
Se pusieron mejilla con mejilla, lenguas afuera, lamiendo la cabeza hinchada. Nico gruñó y empezó a correrse. Los primeros chorros le cayeron a Eli en la lengua, después a Yani. Las dos siguieron chupando y lamiendo mientras él se vaciaba, tragando y compartiendo.
Cuando terminó, las dos se quedaron lamiendo la pija sensible, limpiándola toda.—Boluda... lo hice —dijo Yani con la voz ronca y una sonrisa enorme, saliva y semen chorreándole por el mentón.
Eli se rio y le dio un beso en la boca.
—Te dije que te iba a enseñar. Ahora ya sos una experta en chupar pija, toda una petera como yo jaja. La próxima vez buscamos dos.
0 comentarios - Lecciones calientes: Eli le enseña a Yani como chupar pija